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Historia 67888 — capítulo 18

Hospital San Mugo de Enfermedades y Heridas Mágicas.

Departamento de Heridas causadas por Criaturas.

La sanadora Annick Potter le envía una felicitación a la señorita Kasha con motivo de su cumpleaños número 20. Espera que la pase muy bien este día, que lo celebre con las personas que más quiere y la quieran. Que cumpla muchos, muchos años más. ¡VIVE, LLORA, GRITA; PERO NUNCA DEJES DE VIVIR!

Un beso enorme y un abrazo con cariño.

Me han llegado estas cartas por alguna extraña razón:

¡FELIZ CUMPLE KASHA!

Te deseo que este día en especial te la pases de maravilla, diviértete, sé feliz y disfruta. Solo no te embriagues mucho por favor.

Con cariño.

Remus J. Lupin

¿Con que es tu cumpleaños eh?

¡FELICIDADES KASHA! No importa que ya estés vieja, lo que importa es que no se note :P ¿Qué te puedo decir? Solo que tengas muchos novios ¿Ok? Eso sí, cuando los dejes hazlo con estilo, estilo Merodeador para ser más exactos.

Un abrazo

James Potter.

¡Amo los cumpleaños!

Cuando se es genial, como tú y yo, el tiempo solo nos hace mejores Kasha, como a los vinos. Por eso ¡FELICES 20! Espero que si haces fiesta nos invites, James y yo te ponemos unas cuantas botellas de whiskey de fuego ¿Vale? No importa que el amargado de Remus ponga cara de santo, si le damos un solo vaso de whiskey ya no dice nada. Bueno pásatela increíble, aunque no estaré yo, en fin; diviértete.

Un beso enorme (que ya es todo un honor por ser mío)

Sirius Black

--¡Odio este maldito lugar!—exclamaron los cuatro mirando con desdén el aula de adivinación.

— ¡Ensanchad la mente, queridos, y que vuestros ojos vean más allá de lo terrenal! —exclamó la profesora sumida en la penumbra.

--¡Es Harry!—exclamo Sirius.

--Shhhh

Harry miro su libro:

—Bueno, hay una especie de cruz torcida... —dijo consultando Disipar las nieblas del futuro—. Eso significa que vas a pasar penalidades y sufrimientos... Lo siento... Pero hay algo que podría ser el sol. Espera, eso significa mucha felicidad... Así que vas a sufrir; pero vas a ser muy feliz...

--¡Pura basura!—soltó Lily indignada--¿Cómo se puede ser feliz sufriendo?

--Lo he dicho—tercio James riendo—Adivinación es una pérdida de tiempo.

--Aun no me puedo creer que perdiéramos un año estudiando esta mierda—aseguro Remus.

--No es la misma profesora o ¿sí?—dijo Sirius mirando con interés a la profesora.

--Claro que no—tercio James—la otra profesora ya estaba muy vieja.

—Si te interesa mi opinión, tendrían que revisarte el ojo interior —dijo Ron, interrumpiendo a los cuatro chicos y todos tuvieron que contener la risa cuando la profesora Trelawney los miró.

--James yo veo que te vas a casar con una pelirroja, vas a ser un mandilón, tu hijo será mi viva imagen y el profe chocolatín tendrá un hijo con una chica más joven—se burló Sirius mirando con detenimiento una bola de cristal, contenía las carcajadas, James y Remus se miraron ofendidos y luego se unieron a sus risas.

--¿Y tú qué?—Lily le quito la bola de cristal, sonrió malévolamente—oh, Merlín—los tres chicos miraban divertidos a la pelirroja que ponía cara de angustia—Sirius lamento decirte que tu futuro se ve muy oscuro, Hollie va a dejarte por un chico mejor en la cama que tú.

--¿QUÉ?—se escandalizo Sirius--¿¿Qué te pasa? No hay nadie mejor que yo…

--Ay aja—la pelirroja le dio por su lado.

--Cuando quieras te lo puedo demostrar estimada pelirroja—James le dio un zape—quiero decir… puedes preguntárselo a Hollie.

--Lyra será peor que tu—continuo Lily mirando la bola, los tres chicos estaban riendo, era raro ver a la pelirroja en esa actitud juguetona.

--¿Puede existir alguien peor que Sirius?—quiso saber Remus burlonamente.

--¡Merlín no puede castigarnos así!—ironizo James.

--Como si Harry fuera un santo—murmuro Sirius sonriendo malévolamente.

--¿Qué?

--Nada pelirroja, nada; continua con tus excelentes predicciones.

--Lyra te dará cambio, tendrá un millón de novios y como todo PC querrás matar a cada uno de ellos—termino sonriendo ante la cara de Sirius—ah y las pulgas van a matarte…

--Tan linda como siempre pelirroja—dijo Sirius tratando de sonreír.

--Tu empezaste—ataco riendo y beso a James que estaba más que satisfecho.

—Ahora me toca a mí... —Ron miró con detenimiento la taza de Harry, arrugando la frente a causa del esfuerzo.-- Hay una mancha en forma de sombrero hongo —dijo—. A lo mejor vas a trabajar para el Ministerio de Magia... —Volvió la taza—. Pero por este lado parece más bien como una bellota... ¿Qué es eso? —Cotejó su ejemplar de Disipar las nieblas del futuro—. Oro inesperado, como caído del cielo. Estupendo, me podrás prestar. Y aquí hay algo —volvió a girar la taza— que parece un animal. Sí, si esto es su cabeza... parece un hipo..., no, una oveja...

--Basura, basura y más basura—dijeron los tres chicos a la vez riendo por lo bajo.

La profesora Trelawney dio media vuelta al oír la carcajada de Harry.

--Ese es mi hijo—James saco el pecho.

—Déjame ver eso, querido —le dijo a Ron, en tono recriminatorio, y le quitó la taza de Harry

Todos se quedaron en silencio, expectantes. James y Lily sonreían esperando oír cualquier barbaridad, Sirius y Remus miraban a la profesora esperando a que hablara de una maldita vez. La profesora Trelawney miraba fijamente la taza de té, girándola en sentido contrario a las agujas del reloj.

--¿Qué espera?—inquirió James.

--Si es como la antigua profesora—dictamino Remus—quiere hacerla de emoción.

—El halcón... querido, tienes un enemigo mortal.

--¿No me diga?—se burló Sirius—Tengo una idea… ¿Cornamenta?

--¿Las ranas de chocolate?—aventuro siguiéndole la corriente.

--¿Lunático?

--¿Un hipogrifo?—Remus contenía las carcajadas.

--¡Que niños!—se quejó Lily sonriendo.

—Eso lo sabe todo el mundo —dijo Hermione en un susurro alto. La profesora Trelawney la miró fijamente—. Todo el mundo sabe lo de Harry y Quien Usted Sabe.

--Oh—los tres amigos miraron a Hermione sorprendidos.

--Hasta que doña sabelotodo saca a relucir su carácter—mascullo Sirius contento—ya decía yo que no solo podía ser amiga de mi ahijado por su linda cara.

--¡Sirius!

--Mande.

--¿Qué no puedes dejar de pensar que medio Hogwarts quiere con Harry?—pregunto Lily con una mano en la cintura.

--¿Qué quieres pelirroja? Es hijo de James, es mi ahijado y es sobrino de Remus, estoy seguro que es todo un casanova.

James asintió sonriendo, incluso Remus lo hizo divertido; la chica no tuvo más remedio que negar con la cabeza.

—La porra... un ataque. Vaya, vaya... no es una taza muy alegre...

—Creí que era un sombrero hongo —reconoció Ron con vergüenza.

--No entiendo quién fue el idiota que le recomendó esta clase—comento Remus—yo en su lugar hubiera escogido…

--Aritmancia—terminaron James y Sirius aburridos—ya lo sabemos Lunático.

—La calavera... peligro en tu camino...

--¿Sera porque un loco prófugo anda suelto?—dijo James mirando burlonamente a Sirius.

--¡Que te den Cornamenta!

--¿Lily o quién?

--Si pues por lo menos aún estoy en la jugada—aseguro Sirius sonriendo fanfarronamente—tu llevas años sin jugar estimado amigo.

--¡Sirius!—reprendió Lily, no era posible que se pusiera hablar de su muerte como si de cualquier cosa se tratase.

--¡Es mejor estar descansando que andar corriendo como niña!—exclamo James divertido.

--Niños…--intervino Remus divertido, era imposible que aquellos dos se comportaran maduramente.

--¡Y todo es mejor que ser el profe chocolatín!—soltaron James y Sirius con una carcajada. Remus se sonrojo.

--¡Hombres!—la chica rodo los ojos, era bueno ver que su amistad era lo bastante sólida como para hacer ese tipo de comentarios jugando.

La profesora Trelawney dio una última vuelta a la taza, se quedó boquiabierta y gritó.

--¿Y ahora qué le pasa?—quiso saber Sirius dejando de reírse.

La profesora Trelawney se dejó caer en un sillón vacío, con la mano en el corazón y los ojos cerrados.

—Mi querido chico... mi pobre niño... no... es mejor no decir... no... no me preguntes...

--¡Está loca!

Sirius y Remus asintieron. Aunque Lily no estaba muy segura de quedarse tranquila.

— ¿Qué es, profesora? —dijo inmediatamente Dean Thomas. Todos se habían puesto de pie y rodearon la mesa de Ron, acercándose mucho al sillón de la profesora Trelawney para poder ver la taza de Harry.

--Pero que metiches—aseguro Remus.

—Querido mío —abrió completamente sus grandes ojos—, tienes el Grim.

--¿El Grim?—inquirieron James y Sirius mirando a Lily y Remus--¿Qué es eso?

--Se supone que es un augurio de muerte—explico Remus encogiéndose de hombros—según es el peor augurio de muerte.

--Ah ya.

Lily miro a James preocupada, pero él solo le sonrió con pereza la igual que Sirius. El único que parecía solo un poco angustiado era Remus.

— ¿El qué? —preguntó Harry.

— ¡El Grim, querido, el Grim! —exclamó la profesora Trelawney, que parecía extrañada de que Harry no hubiera comprendido—. ¡El perro gigante y espectral que ronda por los cementerios! Mi querido chico, se trata de un augurio, el peor de los augurios... el augurio de la muerte.

--Cuando lo dice así—tercio Sirius—suena un poco… espeluznante ¿No creen?

--Es una dramática—afirmo James despreocupadamente.

--Parece que Harry no cree lo mismo—dijo Remus mirando a Harry que se había quedado pálido.

--Es como Lily—dijo James aun sin darle mucha importancia—igual de preocupon, ya verán que nada le pasa, estoy seguro que ese perro salió por Sirius.

--¿Por mí?

--Por tu forma animaga, hombre.

--Puede que tengas razón.

--No, Lunático, no puede. Tengo razón.

—No creo que se parezca a un Grim —dijo Hermione rotundamente.

--Esas son puras jaladas—mascullo Sirius un poco más convencido luego de oír a James.

La profesora Trelawney examinó a Hermione con creciente desagrado.

—Perdona que te lo diga, querida, pero percibo muy poca aura a tu alrededor. Muy poca receptividad a las resonancias del futuro.

Los cuatro no lo pudieron evitar y soltaron una débil carcajada. Seamus Finnigan movía la cabeza de un lado a otro.

—Parece un Grim si miras así —decía con los ojos casi cerrados—, pero así parece un burro —añadió inclinándose a la izquierda.

--Eso es porque la Adivinación es muy imprecisa—cito Lily, ya más tranquila.

— ¡Cuando hayáis terminado de decidir si voy a morir o no...! —dijo Harry, sorprendiéndose incluso a sí mismo. Nadie quería mirarlo.

--Que paranoico—comento Sirius—es un hijo de James.

—Creo que hemos concluido por hoy —dijo la profesora Trelawney con su voz más leve—. Sí... por favor; recoged vuestras cosas...

--Lo único bueno es que no dio la clase entera—dijo Remus estirándose.

--Ya, imagínate que aburrido—sentencio James bostezando—tengo hambre.

—Hasta que nos veamos de nuevo —dijo débilmente la profesora Trelawney—, que la buena suerte os acompañe. Ah, querido... —señaló a Neville—, llegarás tarde a la próxima clase, así que tendrás que trabajar un poco más para recuperar el tiempo perdido.

--Lo que no entiendo es porque Harry se angustia—murmuro Lily—se supone que ya conoce la forma animaga de Harry.

--Cierto—dijo Remus acariciando su barbilla--¿Qué creen que sea?

--No sé porque pero esto me huele a Dumbledore—afirmo James—me dejo de llamar James Potter si Dumbledore no tiene nada que ver.

--Pues vamos a verlo—tercio Lily, luego miro a Sirius--¡Merlín!

--¿Qué te pasa?

--¡Lyra!

--¿Qué con ella?

--Tenemos que saber si Hollie ya hablo con ella—miraban a Lily sin entender—se supone que su padre está prófugo por ser un asesino y traidor. Es un poco perturbador ¿No creen?

--Pues entonces hay que mover nuestros magníficos cuerpos—dijo Sirius acercándose a la puerta.

Los cuatro siguieron al chico, tardaron más de media hora en llegar al despacho de Dumbledore y cuando lo hicieron tuvieron que esperar porque estaba ocupado.

--¡Tengo hambre!—exclamo Sirius--¡Voy a morir! ¡Pelirroja! ¡Ayúdame!

--Shhhh—Lily le dio un manotazo—compórtate. Mira hasta James esta calladito… ¿James? ¿Qué haces?

--No me dejan oír—y es que James estaba junto a la puerta, sobra decir lo que estaba haciendo.

--¡James!—su esposa le dio un pellizco.

--¡Auch! Lils es que Dumbledore esta con…

--¡Snape!—dijo Remus que estaba haciendo lo mismo que James.

--¿Qué dice?—quiso saber Sirius acercándose más.

--Pues si te callas podremos saberlo—le regaño James—Oh vamos mi amor, esto no es nada malo. Se supone que estamos aquí para averiguar muchas cosas.

--James tiene razón Lily—corroboro Remus con amabilidad.

--De acuerdo.

Y los cuatro acercaron más la oreja para oír mejor.

--… estoy seguro que va a ayudarle Dumbledore, va a hacerlo—decía Snape desesperado—Yo que usted lo mantendría vigilado.

--Sé que no lo hará Severus—contesto Dumbledore con voz apacible—confío plenamente en Remus Lupin como confío en ti.

Los cuatro chicos se miraron con cara de no entender muy bien aquella charla.

--¡No es lo mismo!—soltó Snape y podían imaginar su cara llena de impaciencia--¡Yo jamás ayudaría a un prófugo!

--Y Remus tampoco lo hará—volvió a decir el anciano profesor—tu rencor no te permite ver que Lupin es una excelente persona y un muy buen profesor.

Lily le sonrió a Remus que se sonrojo, mientras que sus dos amigos le hacían muecas burlonas.

--¡Es su amigo!—rebatía Snape—Remus Lupin—lo dijo con una carga de odio—y Sirius Black—Merlín eso lo dijo con un profundo desprecio que hasta un sordo se podría dar cuenta que Snape los odiaba a los dos—Son amigos.

--Eso fue antes, Remus no ayudara a Sirius a entrar al castillo. Ahora si me permites Severus tengo muchas cosas pendientes.

Tuvieron que quitarse de le puerta corriendo porque en unos segundos Snape salió dando un gran portazo pero detuvo su mirada unos segundos en el lugar donde estaban los cuatro chicos invisibles; negó con la cabeza y bajo las escaleras. Sirius abrió la puerta sin tocar y se quitó el hechizo, Remus, Lily y James lo imitaron.

--Que grao verlos—comento el director sonriéndoles—me sorprenderían si no hubieran escuchado detrás de la puerta.

--¿Por qué esta seguro que Remus no va a ayudarme?—pregunto Sirius sin rodeos.

--Remus ya sabe que Sirius es inocente—tercio Lily—lo lógico es que trate de ayudarlo.

--¿Qué hizo?—quiso saber James sonriendo de lado.

--Qué bien me conoces muchacho—comento Dumbledore sonriéndole—Remus no va a ayudarte o no va a ayudar al Sirius prófugo porque no sabe que es inocente.

--Pero ¿Qué demonios…?—se escandalizo Sirius--¡Claro que lo sabe! ¡Nosotros le dijimos! ¡Me fueron a ver!

--¿Le modifico la memoria?—inquirió Lily tristemente--¿Lo hizo?

--¡¿¡QUÉ!?!—saltaron Sirius y Remus enfadados--¡¿¡POR QUÉ!?!

--Déjenme explicarles—pidió Dumbledore.

--Pues hágalo porque no entiendo nada—dijo Sirius conteniéndose para no gritarle.

--Tuve que quitarle esos recuerdos a Remus porque podría cambiar el rumbo de las cosas—explico el director—y como les dije no pueden cambiar nada. No por ahora.

--Lo mismo hizo con Harry ¿Cierto?—inquirió Remus con pereza—Por eso…

--Si Lunático lo mismo le hizo a Harry—le corto Sirius antes de que su amigo metiera la pata—díganos ¿Qué tanto le modifico a Harry?

--El chico recordaba haberlos visto cuando se suponía que ya estaban muertos, en prisión y lejos de él—los miro y les sonrió como en forma de disculpa—cree que lo que vivió en casa de Arabella Figg no fue más que un recuerdo. Pero solo ve a Lily y James. Nada de ti o de Remus.

--Pues…

--Debo decir que se sorprendió muchísimo cuando descubrió que la pelotita que guardaba era nada más y nada menos que una snitch—sentencio mirando a James que sonreía con ganas—también tuve que quitarle ese recuerdo.

-- ¿Y Hollie?—intervino Sirius.

--Ella está bien, nos quedamos con ganas de celebrar con ustedes el fin de curso pero dijo que hablaría con Lyra en cuanto llegaran a su casa. Y me alegra que lo hiciera antes de que te escaparas de Azkaban.

--¿Así que Lyra ya lo sabe?—inquirió Lily sonriendo.

--Si Hollie cumplió lo que dijo, si, Lyra ya lo sabe.

--Bueno entonces era mejor que Sirius la busque—mascullo James, Sirius hizo una mueca—Venga, que no va a pasar nada malo.

--Estoy de acuerdo contigo—corroboro Lily, Remus asintió—ahora si nos permite debemos irnos.

--Una cosa más—miraron de nuevo a Dumbledore—si tienen la oportunidad de ver al otro Sirius pregúntenle como escapo de Azkaban, es algo que me gustaría saber enormemente.

--La pregunta sería ¿Ya sabe porque quiere venir a Hogwarts?—pregunto Lily.

--Por Peter—contestaron los cuatro hombres.

--¿Peter?—se extrañó la chica.

--Debe de saber que está aquí y teme que le haga algo a Harry—razono Remus—bueno si lo vemos le preguntaremos.

--Sigan muchachos.

Y salieron del despacho pensando en lo que había hecho el director.

--Entonces…--empezó Remus.

--¿Al Bosque Prohibido?—inquirió James.

--Si conozco a mi viejo yo, sé que estaré o estará allí.

--Pues vamos.

Salieron del castillo a grandes zancadas, vieron que Harry, Ron y Hermione se dirigían a la cabaña de Hagrid, pero se decidieron por ir a buscar a Sirius. Anduvieron alrededor de una hora caminado, tratando de encontrarlo, solo pasada otra hora lo encontraron en una cueva a donde solían ir cuando había luna llena. Era peor verlo en vivo; estaba casi en los huesos, su dentadura blanca había pasado a ser amarilla, estaba sumamente acabado; su rostro ya no tenía esa chispa de alegría y vida, ahora parecía incluso macabro. Lily se llevó una mano a la boca, James y Remus miraron al Sirius joven y alegre que extrañamente sonreía. El otro Sirius estaba tumbado y tenía la mirada perdida.

--¡Estas jodido!—exclamo Sirius joven quitándose el hechizo.

Los otros tres lo miraron con los ojos muy abiertos.

--Creíque me había librado de las alucinaciones—comento el Sirius prófugo mirando sin pizca de sorpresa a su yo que le sonreía burlonamente—y ahora me veo. ¡Qué extraño!

--Soy guapo, no extraño—contesto Sirius, ahora James y Remus reían por lo bajo; era todo un espectáculo ver a dos Sirius—pero déjame decirte viejo amigo que te ves jodidisimo ¿Dónde dejaste el porte, la galanura?

--En una maldita celda de Azkaban tal vez—ironizo el prófugo con pesadez—Dime estimada alucinación por que ahora te veo a ti o a mí en vez de ver a James o Lily.

--¿Para qué quieres verlos a ellos?—se indignó Sirius.

--Porque vivo contigo, idiota.

--Por primera vez escucho que te digas idiota tú mismo—tercio James saliendo de la capa con una gran sonrisa.

--Ya decía yo que era raro no tenerte aquí Cornamenta—dijo Sirius prófugo sonriendo y abrazando a su viejo amigo—tenías que seguirme siempre ¿eh?

--¿Cómo…?—pregunto Lily quitándose la capa, pero no termino su pregunta porque el Sirius prófugo la abrazo con fuerza--¡Vaya!

--Oh Lily—Sirius veía muy extraño aquella escena, su otro yo debía extrañar mucho a la pelirroja para abrazarla y decirle por su nombre—Nunca creí que fuera a decirle pero ¡Te he extrañado mucho!

--Lamento no poder decir lo mismo—bromeo Lily dándole un beso—tengo que estar siempre con este idiota.

--Si n ofensas pelirroja, el respeto ante todo—afirmo Sirius tomando la solapa de su chaqueta.

--¿Y Remus?

--Aquí estoy.

--¿Y el jodido era yo?—se burló Sirius prófugo mirando a su viejo amigo de arriba abajo.

--No te superare no te preocupes—dijo Remus sonriendo, ambos se abrazaron.

--¡Nos sorprendiste!—grito James acaparando su atención—Mira que escaparte de Azkaban no es cualquier cosa…

--Soy yo, todo lo puedo—dijeron los dos Sirius con una sonrisa—Copión.

--Vale dejen de pelear niños—intervino Lily poniéndose en medio de los dos Sirius que parecía que iban a comenzar a pelar jugando--¿Cómo lo hiciste?

--Se dice el pecado no el pecador, pelirroja—aseguro Sirius prófugo con una sonrisa malévola.

--¿No vas a decirnos?—inquirió Remus.

--Luego—contestaron ambos Sirius.

--¿Y tú como lo sabes?—pregunto Lily mirando a Sirius del pasado.

--¡Es obvio!—dijo Remus sonriendo—ambos comparten la misma y retorcida cabeza.

--¿Es un cumplido?

--¿Pueden dejar de hablar al mismo tiempo?—pidió Lily.

--Podría, pero no—volvieron a decir juntos--¡Dos Sirius Black, una bendición!

--¡Una maldición!—exclamaron los otros tres riendo.

--Harry es igual que tu James—comento Sirius prófugo.

--Lo sé—dijo con orgullo.

--Pobre—murmuraron Sirius, Remus y Lily divertidos por la cara de James.

--Dime compañero—intervino Sirius mirando a su yo jodido--¿Cuándo es que regresaste con Hollie?

El otro Sirius se quedó blanco.

--¿Cómo me preguntas eso aquí con ellos? ¿Estás loco? Eres un imprudente.

Los otros tres rieron, si, era muy extraño pero divertido ver a dos Sirius.

--Mira quien lo dice el que me nada recaditos con James. ¿No lo recuerdas? Tú fuiste el que le empezó cuando Remus y James te fueron a ver a Azkaban.

--Ya no sabía si era una alucinación o si era verdad—acepto Sirius prófugo tristemente—pero ¿Qué querías? No puedo permitir que seamos imbéciles de nuevo y se vaya. Tenía que advertirte.

--Yo tengo que decirte que tenemos una hija—le soltó la bomba como si nada.

--Y decía yo que mi encanto no podía perderse—dijo el otro Sirius tratando de deshacer le nudo que se había hecho tras recibir aquella noticia.

--¡Son increíbles!—exclamo Lily—No me puedo creer que hablen de Lyra como…

--¿Lyra?

--Así se llama-confirmo Sirius—Bonito ¿No?

--Tradición de las estrellas—mascullo el otro Sirius—me gusta.

--¡Es peor que tú!—afirmo James riendo.

--No podía esperar menos—dijeron los dos sacando el pecho, orgullosos.

--Bien tienes que saber unas cuantas cosas—interrumpió Remus—mi otro yo no sabe que tú eres inocente porque Dumbledore le ha borrado ese recuerdo.

--¡La típica majadería de Dumbledore!—aseguraron los dos Sirius negando con la cabeza.

--Así que si te ve te entregara a los dementores—siguió James—no seas idiota, note des mucho a notar.

--Pues ya que—dijo Sirius prófugo encogiéndose de hombros.

--Remus es el nuevo profe de DCAO—dijo Lily sonriendo.

--¡¿¡QUÉ!?!—como era de esperarse los dos Sirius y James se tiraron al suelo para reírse a mandíbula batiente--¿R-REMUS? ¿P-PROFESOR?

--Si—confirmo Remus dejando de lado su sonrojo—algo mejor que un prófugo y un muerto, si quieren mi opinión.

Los tres chicos dejaron de reírse al instante, ahora le toco a Remus reírse a sus anchas, hasta Lily río por lo bajo.

--¡Dile algo!—exclamo Sirius mirando a su otro yo—Se está burlando de ti.

--¿De mí? De nosotros Quimosabi—corrigió Sirius prófugo--¿Y qué Remus?¿A ti como te dicen? ¿Profesor Lunático? O ¿Profesor Chocolatín?

Remus dejo de reírse y los tres chicos volvieron a reír como locos.

--Y Snape es el profesor de Pociones—soltó Lily para que dejaran de atacarse como niños pequeños.

--¡¿¡QUÉ!?!—Sirius prófugo se enderezo y miro a los chicos que asintieron con pesadez--¡QUEJICUS!

--Imbécil—corearon los chicos con enfado.

--Pues tendrán que hacerle la vida imposible ¿No creen?—pregunto con un brillo extraño en los ojos.

--Por supuesto, en tu honor—dijo James haciendo una reverencia.

--Tenemos que irnos—intervino Lily—como bien sabes estamos moviéndonos en el tiempo para evitar muchas cosas. Ahora mismo Sirius tiene que hablar con su hija.

--Suerte compañero, no hagas muchas idioteces.

--Imposible, defecto de fábrica—dijeronJames y Remus riendo.

--Una cosa antes de irnos—dijo la pelirroja en tono serio—has lo que tenías en mente hacer, no porque estemos aquí quiere decir que podremos ayudarte. De hecho me temo que no nos veremos tan seguido como quisiéramos.

--¿Y eso porque?—quiso saber le prófugo.

--No podemos intervenir en nada—explico James—debemos dejar que las cosas sigan su curso, cuando volvamos a nuestra época podremos hacer y deshacer.

--Mientras no—termino Remus.

--Pues ya que.

--Lo siento viejo amigo—dijo Sirius dándole una palmada a su otro yo.

--Pues si sirve para que nada de esta mierda suceda me parece. Ahora váyanse, tratare de ver a Remus dando una clase, será divertido.

--¡Y que lo digas!—exclamaron James y Sirius.

--Cuídate—pidió Lily dándole un abrazo—Te quiero.

--Igual, Lily. Vayan con cuidado.

Sirius prófugo se despidió de todos con un abrazo; fue extraño, pero tenían que dejarlo hacer lo que planeaba para no cambiar nada. Estaban a punto de preguntarse dónde rayos estaría Lyra cuando la vieron entrando a un aula.

--Vamos.

La niña aparentemente estaba sola, tal vez esperando a alguien. Sirius no lo pensó: apunto a la puerta y le hizo un hechizo para que nadie pudiera entrar ni oír y salió de la capa antes las miradas de advertencia de sus amigos. Camino muy despacio apara situarse detrás de Lyra que tamborileaba los dedos en la mesa.

--¿Qué quieres?—pregunto Lyra sin voltearse—Sé que hay alguien y no es David exactamente.

--¿David?—se extrañó Sirius.

Lyra se volvió y entonces lo vio. Vio a un Sirius Black de dieciocho años, un Sirius Black sonriente, un Sirius Black que no se parecía en nada al que salía en el Profeta.

--Pero…

--Déjame explicarte—pidió Sirius, y entonces Lyra se sentó de nuevo—no soy de esta época, debes saber que alguien en este mundo inventa hechizos.

--S-si—balbuceo la niña de doce años.

--Pues tengo una amiga muy inteligente que invento uno para viajar en el tiempo.

Lily sintió una punzada de cariño por Sirius, mira que hablar así de ella y hablar tan maduramente con su hija; era algo muy lindo.

--¿Qué?—pregunto Lyra alzando una ceja--¿De qué año se supone que vienes?

--De 1978—contesto rápidamente.

--¡Wow! Qué joven—comento Lyra sonriendo.

--¡Está loca!—afirmo James—se supone que Sirius es un asesino y ella muy placida con él.

--El encanto Black—dictamino Remus riendo.

--¿Tú ya sabes…?—empezó Sirius un poco asustado por la reacción de la niña.

--¿Qué tu eres mi papá? ¿Qué eres inocente?—los cuatro se quedaron en shock por la calma con que hablaba, incluso se podía distinguir una pizca de orgullo--¡Pues claro! Mamá hablo conmigo en verano pero yo ya sabía que eras mi padre. Debo decir que me no me sorprende que te hayas escapado o tu otro yo lo que sea.

--Vaya…--Sirius le sonrió y la niña lo abrazo. Fue una escena muy linda: ver a Sirius Black enternecido era algo muy raro y más raro aun que dejara que una lagrima se le escapara. Lyra cerró los ojos sonriendo con ganas, ella también lloraba. Y Lily, ¿Qué decir? Estaba derramando llorando en silencio pero con una gran sonrisa; incluso Remus y James dejaron correr unas cuantas lágrimas, estaba n seguros que aquello significaba mucho para su amigo. Todos sonreían felices por Sirius. El chico miro a su pequeña hija que sonreía como él—Me alegra que todo esté claro entre nosotros.

--A mí también—acepto Lyra limpiándose las lágrimas—le pregunte a mamá si podía cambiar mi apellido—Sirius se quedó en blanco—bueno si no quieres pues entonces yo…

--¿Qué dices?—soltó Sirius poniéndose de pie de un brinco--¡Claro que quiero! ¡Merlín! ¡Una Black!

--Gracias papá.

Sirius casi se desmaya cuando escucho que Lyra le decía papá. James, Lily y Remus estaban muy divertidos por la actitud de Sirius. Esperaron que Sirius y Lyra pudieran charlar a gusto, ella le conto todo cuanto Sirius quiso saber y él hizo lo mismo. Horas después se despidieron no sin antes Que Lyra prometiera que no le diría nada a nadie y menos a Harry.

--¿Feliz?—pregunto James cuando Sirius salió del aula.

--Mucho Cornamenta, mucho—contesto sonriendo radiantemente—esto de la paternidad es algo más que quitarle la diversión a la vida. ¡Me gusta!

--Vamos por comida—pidió Lily, los chicos la miraron extrañados--¿Qué? Tengo hambre.

--Tus deseos son ordenes—dijo James besándole la mano.

Los cuatro bajaron a las cocinas, luego de devorar todo cuanto los elfos les pusierona su alcance.

--Yo quiero ir a ver una clase del profesor Chocolatín—comento Sirius bebiendo jugo de calabaza.

--Yo también—dijeron Lily y James a la vez, aunque no con las mimas intenciones.

--Pues vamos—tercio Remus con una mueca—Al mal paso darle prisa.

Antes de que llegaran a la puerta de las cocinas el hechizo los escupió justo donde querían.

--¡Profe Chocolatín!—gritaron James y Sirius mirando al Remus de esa época.

—Buenas tardes —dijo el profesor Lupin—. ¿Podríais, por favor; meter los libros en la mochila? La lección de hoy será práctica. Sólo necesitaréis las varitas mágicas.

--Ohhhhh—dijo Sirius fingiendo estar sorprendido--¡El profe Lunático entra en acción!

--Quiere impresionarnos con su clase práctica—se burló James.

--Envidiosos—le murmuro Lily a Remus al oído haciéndole reír.

—Bien —dijo el profesor Lupin cuando todo el mundo estuvo listo—. Si tenéis la amabilidad de seguirme...

--Toda una figura de autoridad—comento James a Sirius que asintió, que burlones.

Desconcertados pero con interés, los alumnos se pusieron en pie y salieron del aula con el profesor Lupin. Este los condujo a lo largo del desierto corredor. Doblaron una esquina. Al primero que vieron fue a Peeves el poltergeist, que flotaba boca abajo en medio del aire y tapaba con chicle el ojo de una cerradura. Peeves no levantó la mirada hasta que el profesor Lupin estuvo a medio metro. Entonces sacudió los pies de dedos retorcidos y se puso a cantar una monótona canción:

—Locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin...

--¡Peeves siempre tan lindo!—exclamo Sirius—Locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin…

--Locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin…--comenzaron a cantar mirando a Remus que maldecía por lo bajo.

—Yo en tu lugar quitaría ese chicle de la cerradura, Peeves —dijo amablemente Remus, profesor—El señor Filch no podrá entrar a por sus escobas.

--¿A quién le importa?—preguntaron James y Sirius dejando de cantar aquella canción tan idiota y sin sentido.

--Peeves—maldijo Lily.

Pero Peeves no prestó atención al profesor Lupin, salvo para soltarle una sonora pedorreta.

El profesor Lupin suspiró y sacó la varita mágica.

--Jajajajaja—James y Sirius estallaron en carcajadas.

—Es un hechizo útil y sencillo —dijo el profesor a la clase, volviendo la cabeza—. Por favor; estad atentos.

--¡El profe Chocolatín al rescate!—dijo James sonriendo.

Lupin alzó la varita a la altura del hombro, dijo ¡Waddiwasi! y apuntó a Peeves. Con la fuerza de una bala, el chicle salió disparado del agujero de la cerradura y fue a taponar la fosa nasal izquierda de Peeves; éste ascendió dando vueltas como en un remolino y se alejó como un bólido, zumbando y echando maldiciones.

--¡ASÍ SE HACE!—gritaron Sirius y James desternillándose de risa.

— ¡Chachi, profesor! —dijo Dean Thomas, asombrado.

—Gracias, Dean —respondió el profesor Lupin, guardando la varita—. ¿Continuamos?

--¡Que modesto el profe Lunático!—se burló James.

Siguieron caminando hasta la puerta de la sala de profesores.

--¿Qué hacemos aquí?—pregunto Lily.

—Entrad, por favor —dijo el profesor Lupin abriendo la puerta y cediendo el paso.

--¿Qué nos enseñara profesor Chocolatín?—quiso saber James mirando a su amigo que estaba más rojo que un tomate.

--¿Snape?—Sirius miraba al profesor de pociones con desdén—genial, demuéstrale Lunático quien es mejor.

Snape estaba sentado en un sillón bajo y observó a la clase mientras ésta penetraba en la sala. Los ojos le brillaban y en la boca tenía una sonrisa desagradable. Cuando el profesor Lupin entró y cerró la puerta tras él, dijo Snape:

—Déjela abierta, Lupin. Prefiero no ser testigo de esto. —Se puso de pie y pasó entre los alumnos. Su toga negra ondeaba a su espalda. Ya en la puerta, giró sobre sus talones y dijo—: Posiblemente no le haya avisado nadie, Lupin, pero Neville Longbottom está aquí. Yo le aconsejaría no confiarle nada difícil. A menos que la señorita Granger le esté susurrando las instrucciones al oído.

--¡Idiota!—exclamaron los tres chicos apretando con fuerza las varitas.

El profesor Lupin había alzado las cejas.

—Tenía la intención de que Neville me ayudara en la primera fase de la operación, y estoy seguro de que lo hará muy bien.

--Ese es mi profe favorito—observo James alegre.

--Eso es todo Remus—le felicito Sirius—de los tres siempre fuiste el más tranquilo y creo que a Quejicus eso le enferma más.

--Ay Severus—murmuro Lily negando con la cabeza.

El rostro de Neville se puso aún más colorado. Snape torció el gesto, pero salió de la sala dando un portazo.

--¡Pero que genio!—dijo James.

--Que ya se case—afirmo Sirius.

--Amargado—aseguro Remus.

—Ahora —dijo el profesor Lupin llamando la atención del fondo de la clase, donde no había más que un viejo armario en el que los profesores guardaban las togas y túnicas de repuesto. Cuando el profesor Lupin se acercó, el armario tembló de repente, golpeando la pared.

--Boggart—sentenciaron los cuatro.

»No hay por qué preocuparse —dijo con tranquilidad el profesor Lupin cuando algunos de los alumnos se echaron hacia atrás, alarmados—. Hay un boggart ahí dentro.

—A los boggarts les gustan los lugares oscuros y cerrados —prosiguió el profesor Lupin—: los roperos, los huecos debajo de las camas, el armario de debajo del fregadero... En una ocasión vi a uno que se había metido en un reloj de pared. Se vino aquí ayer por la tarde, y le pregunté al director si se le podía dejar donde estaba, para utilizarlo hoy en una clase de prácticas. La primera pregunta que debemos contestar es: ¿qué es un boggart?

--Un profe Merodeador—comento Sirius—me gusta, me gusta.

--Que empiece la acción—dijo James sonriendo de lado.

--Creo que lo harás muy bien Remus—le dijo Lily al chico que miraba al suelo.

Hermione levantó la mano.

—Es un ser que cambia de forma —dijo—. Puede tomar la forma de aquello que más miedo nos da.

--Uhhhh—se burlaron James y Sirius.

—Yo no lo podría haber explicado mejor —admitió el profesor Lupin, y Hermione se puso radiante de felicidad—. El boggart que está ahí dentro, sumido en la oscuridad, aún no ha adoptado una forma. Todavía no sabe qué es lo que más miedo le da a la persona del otro lado. Nadie sabe qué forma tiene un boggart cuando está solo, pero cuando lo dejemos salir; se convertirá de inmediato en lo que más temamos. Esto significa —prosiguió el profesor Lupin, optando por no hacer caso de los balbuceos de terror de Neville— que ya antes de empezar tenemos una enorme ventaja sobre el boggart. ¿Sabes por qué, Harry?

--¿Y por qué le preguntas exactamente a Harry?—quiso saber James.

--¡Sabotaje!—sentencio Sirius fingiendo estar molesto--¡Me suena a que lo haces a propósito! Y ni si quera les ha dado puntos.

--Cállense—les reprendió Lily.

— ¿Porque somos muchos y no sabe por qué forma decidirse?

--Tan inteligente como yo—dijeron James, Lily y Sirius a la vez.

—Exacto —dijo el profesor Lupin. Y Hermione bajó la mano algo decepcionada—. Siempre es mejor estar acompañado cuando uno se enfrenta a un boggart, porque se despista. ¿En qué se debería convertir; en un cadáver decapitado o en una babosa carnívora? En cierta ocasión vi que un boggart cometía el error de querer asustar a dos personas a la vez y el muy imbécil se convirtió en media babosa. (<> comento James riendo). No daba ni gota de miedo. El hechizo para vencer a un boggart es sencillo, pero requiere fuerza mental. Lo que sirve para vencer a un boggart es la risa. Lo que tenéis que hacer es obligarle a que adopte una forma que vosotros encontréis cómica. Practicaremos el hechizo primero sin la varita. Repetid conmigo: ¡Riddíkulo!

--¡Riddikulo!—dijeron James y Sirius riéndose.

— ¡Riddíkulo! —dijeron todos a la vez.

—Bien —dijo el profesor Lupin—. Muy bien. Pero me temo que esto es lo más fácil. Como veis, la palabra sola no basta. Y aquí es donde entras tú, Neville.

El armario volvió a temblar. Aunque no tanto como Neville, que avanzaba como si se dirigiera a la horca.

—Bien, Neville —prosiguió el profesor Lupin—. Empecemos por el principio: ¿qué es lo que más te asusta en el mundo? —Neville movió los labios, pero no dijo nada—. Perdona, Neville, pero no he entendido lo que has dicho —dijo el profesor Lupin, sin enfadarse.

--¡Ay qué bueno es el profe Lunático!—soltaron James y Sirius.

Neville miró a su alrededor; con ojos despavoridos, como implorando ayuda. Luego dijo en un susurro:

—El profesor Snape.

Los tres Merodeadores se partieron de risa, hasta Lily río. Casi todos se rieron. Incluso Neville se sonrió a modo de disculpa. El profesor Lupin, sin embargo, parecía pensativo.

—El profesor Snape... mmm... Neville, creo que vives con tu abuela, ¿es verdad?

--¿Qué pretendes?—le pregunto Lily a Remus.

--¿No conoces a Augusta Longbottom?—inquirió Sirius malévolamente, Lily negó con la cabeza—Pues entonces espera, esto estará bueno.

--Tienes una mente macabra Lunático—sentencio James mirando a su amigo con una gran sonrisa.

—Sí —respondió Neville, nervioso—. Pero no quisiera tampoco que el boggart se convirtiera en ella.

—No, no. No me has comprendido —dijo el profesor Lupin, sonriendo—. Lo que quiero saber es si podrías explicarnos cómo va vestida tu abuela normalmente.

--¿Qué tiene eso que ver?—volvió a preguntar la pelirroja.

--Ya lo veras.

Neville estaba asustado, pero dijo:

—Bueno, lleva siempre el mismo sombrero: alto, con un buitre disecado encima; y un vestido largo... normalmente verde; y a veces, una bufanda de piel de zorro.

--¡Qué horror!—grito Lily imaginándose a la mujer.

— ¿Y bolso? —le ayudó el profesor Lupin.

—Sí, un bolso grande y rojo —confirmó Neville.

—Bueno, entonces —dijo el profesor Lupin—, ¿puedes recordar claramente ese atuendo, Neville? ¿Eres capaz de verlo mentalmente?

--Que malo—mascullo Lily.

—Sí —dijo Neville, con inseguridad, preguntándose qué pasaría a continuación.

—Cuando el boggart salga de repente de este armario y te vea, Neville, adoptará la forma del profesor Snape —dijo Lupin—. Entonces alzarás la varita, así, y dirás en voz alta: ¡Riddíkulo!, concentrándote en el atuendo de tu abuela. Si todo va bien, el boggart-profesor Snape tendrá que ponerse el sombrero, el vestido verde y el bolso grande y rojo.

Hubo una carcajada general.El armario tembló más violentamente.

—Si a Neville le sale bien —añadió el profesor Lupin—, es probable que el boggart vuelva su atención hacia cada uno de nosotros, por turno. Quiero que ahora todos dediquéis un momento a pensar en lo que más miedo os da y en cómo podríais convertirlo en algo cómico...

--¡Qué buena clase profe Chocolatín!—le dijo James a Remus que le dijo un débil gracias.

— ¿Todos preparados? —preguntó el profesor Lupin.

—Nos vamos a echar todos hacia atrás, Neville —dijo el profesor Lupin—, para dejarte el campo despejado. ¿De acuerdo? Después de ti llamaré al siguiente, para que pase hacia delante... Ahora todos hacia atrás, así Neville podrá tener sitio para enfrentarse a él.

--Vamos, vamos…

--Te dije que lo harías genial Remus—observo Lily amablemente.

Todos se retiraron, arrimándose a las paredes, y dejaron a Neville solo, frente al armario. Estaba pálido y asustado, pero se había arremangado la túnica y tenía la varita preparada.

—A la de tres, Neville —dijo el profesor Lupin, que apuntaba con la varita al pomo de la puerta del armario—. A la una... a las dos... a las tres... ¡ya!

Un haz de chispas salió de la varita del profesor Lupin y dio en el pomo de la puerta. El armario se abrió de golpe y el profesor Snape salió de él, con su nariz ganchuda y gesto amenazador. Fulminó a Neville con la mirada.

--Uy sí que da miedo—tercio Sirius viendo con asco al boggart-Snape.

Neville se echó hacia atrás, con la varita en alto, moviendo la boca sin pronunciar palabra. Snape se le acercaba, ya estaba a punto de cogerlo por la túnica...

--¡Vamos Neville!—le animo Lily aunque el chico no pudiera oírla.

— ¡Ri... Riddíkulo! —dijo Neville.

Se oyó un chasquido como de látigo. Snape tropezó: llevaba un vestido largo ribeteado de encaje y un sombrero alto rematado por un buitre apolillado. De su mano pendía un enorme bolso rojo.

Hubo una carcajada general, los tres Merodeadores rieron tanto que estaban llorando. El boggart se detuvo, confuso, y el profesor

Lupin gritó:

— ¡Parvati! ¡Adelante!

Parvati avanzó, con el rostro tenso. Snape se volvió hacia ella. Se oyó otro chasquido y en el lugar en que había estado Snape apareció una momia cubierta de vendas y con manchas de sangre; había vuelto hacia Parvati su rostro sin ojos, y comenzó a caminar hacia ella, muy despacio, arrastrando los pies y alzando sus brazos rígidos...

--¿Quién le teme a una momia?—se burló Sirius, pero Lily le dio un pellizco--¡Auch!

— ¡Riddíkulo! —gritó Parvati.

Se soltó una de las vendas y la momia se enredó en ella, cayó de bruces y la cabeza salió rodando.

— ¡Seamus! —gritó el profesor Lupin.

Seamus pasó junto a Parvati como una flecha.

¡Crac! Donde había estado la momia se encontraba ahora una mujer de pelo negro tan largo que le llegaba al suelo, con un rostro huesudo de color verde: una banshee. Abrió la boca completamente y un sonido sobrenatural llenó la sala: un prolongado aullido que le puso a los cuatro chicos los pelos de punta.

— ¡Riddíkulo! —gritó Seamus.

La banshee emitió un sonido ronco y se llevó la mano al cuello. Se había quedado afónica.

¡Crac! La banshee se convirtió en una rata que intentaba morderse la cola, dando vueltas en círculo; a continuación... ¡crac!, se convirtió en una serpiente de cascabel que se deslizaba retorciéndose, y luego... ¡crac!, en un ojo inyectado en sangre.

— ¡Está despistado! —gritó Lupin—. ¡Lo estamos logrando! ¡Dean!

--¡Profe Chocolatín, profe Chocolatín…!—canturreaban Sirius y James contentos.

Dean se adelantó.

¡Crac! El ojo se convirtió en una mano amputada que se dio la vuelta y comenzó a arrastrarse por el suelo como un cangrejo.

— ¡Riddíkulo! —gritó Dean.

Se oyó un chasquido y la mano quedó atrapada en una ratonera.

— ¡Excelente! ¡Ron, te toca!

--Oh oh—Lily miro a su marido que sonreía con ganas pero dejaría de hacerlo.

Ron se dirigió hacia delante.

¡Crac!

Algunos gritaron. Una araña gigante, de dos metros de altura y cubierta de pelo, se dirigía hacia Ron chascando las pinzas amenazadoramente. James se quedó blanco y apretó con fuerza su varita. Por un momento, Harry pensó que Ron se había quedado petrificado. Pero entonces...

— ¡Riddíkulo! —gritó Ron.

Las patas de la araña desaparecieron y el cuerpo empezó a rodar. Lavender Brown dio un grito y se apartó de su camino a toda prisa. El cuerpo de la araña fue a detenerse a los pies de Harry. Alzó la varita, pero...

— ¡Aquí! —gritó el profesor Lupin de pronto, avanzando rápido hacia la araña.

--¿Qué…?

--¿Por qué…?

Los cuatro chicos no entendieron la actitud del profesor Lupin.

¡Crac!

La araña sin patas había desaparecido. Durante un segundo todos miraron a su alrededor con los ojos bien abiertos, buscándola. Entonces vieron una esfera de un blanco plateado que flotaba en el aire, delante de Lupin, que dijo ¡Riddíkulo! casi con desgana.

¡Crac!

— ¡Adelante, Neville, y termina con él! —dijo Lupin cuando el boggart cayó al suelo en forma de cucaracha. ¡Crac! Allí estaba de nuevo Snape. Esta vez, Neville avanzó con decisión.

— ¡Riddíkulo! —gritó, y durante una fracción de segundo vislumbraron a Snape vestido de abuela, antes de que Neville emitiera una sonora carcajada y el boggart estallara en mil volutas de humo y desapareciera.

--¡Ya era hora!—se quejo Sirius.

— ¡Muy bien! —gritó el profesor Lupin mientras la clase prorrumpía en aplausos—. Muy bien, Neville. Todos lo habéis hecho muy bien. Veamos... cinco puntos para Gryffindor por cada uno de los que se han enfrentado al boggart... Diez por Neville, porque lo hizo dos veces. Y cinco por Hermione y otros cinco por Harry.

--¡Ese es el apoyo que necesita Gryffindor!—afirmo James dándole palmaditas a Remus.

—Pero yo no he intervenido —dijo Harry.

—Tú y Hermione contestasteis correctamente a mis preguntas al comienzo de la clase —dijo Lupin sin darle importancia—. Muy bien todo el mundo. Ha sido una clase estupenda. Como deberes, vais a tener que leer la lección sobre los boggart y hacerme un resumen. Me lo entregaréis el lunes. Eso es todo.

--¡Qué pesado, mira que dejar tarea!—ataco Sirius--¡Aguafiestas!

James asintió sonriendo, Lily le apretó la mano a Remuscon cariño, el chico se encogió de hombros.

--¡Dos Remus Lupin, dos Sirius Black!—James alzo los brazos al aire--¿Y yo que?

Sus amigos soltaron una carcajada y antes de poder decir Quidditch el hechizo los lanzo en un lugar distinto.


Perdón por la tardanza, pero como explique en mi otro fic: ahora tengo clases por las tardes, de 6 a 8 y me quita mucho tiempo, de hecho estoy apuradísima para irme ahorita ya**L pues espero que les guste el capi, gracias a los que comentaron la vez pasada, gracias a las 185 personas que la tiene en favoritos ¡Con cada capítulo sube el numero! ¡Son geniales!

¡Los veo en los comentarios!

Besos con sabor a Merodeador.