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Historia 67888 — capítulo 19
--¡Te amo pelirroja!—exclamo Sirius sonriendo, ahora estaban en uno de los pasillos de Hogwarts; James se le quedo viendo feo ante las risitas de Remus y Lily—Yo quiero decir que este hechizo es genial, mira ya no nos lanza como si fuéramos de trapo. Ahora es mejor—termino un poco apurado por la cara de su amigo.
--Más te vale—le previno James apuntándolo con el dedo y conteniendo una sonrisa—cuidadito con pasarte con mi Lilita ¿Ok?
--¿Y el celoso?—se burló Sirius, los otros tres sonrieron, miro alrededor—Hey, Harry sí que es todo un Merodeador.
--¿Por qué lo dices?
--Porque ahí va—señalo con su cabeza.
--¡Pero si también está el profe Lunático!—exclamo James sonriendo—Genial.
— ¿Harry? —Harry retrocedió para ver quién lo llamaba y se encontró al profesor Lupin, que lo miraba desde la puerta de su despacho—. ¿Qué haces? —le preguntó Lupin en un tono muy diferente al de Filch—. ¿Dónde están Ron y Hermione?
--Cierto—dijo Lily mordiéndose el labio--¿Dónde estarán?
—En Hogsmeade —respondió Harry.
--Estupendo—dijo Remus sonriendo y recordando todas sus travesuras en aquel pueblo—Pero ¿Y porque él no fue?
—Ah —dijo Lupin. Observó a Harry un momento—. ¿Por qué no pasas? Acabo de recibir un grindylow para nuestra próxima clase.
--Todo un profesor ejemplar—afirmo Sirius sonriendo.
--Algo que tú nunca serás—murmuro Lily pero se escuchó perfectamente.
--¿Qué quisiste decir pelirroja?—pregunto Sirius un tanto ofendido--¡Escúpelo!
--Shhhh.
— ¿Un qué? —preguntó Harry.
Entraron al despacho, Lily y Sirius aún seguían "discutiendo" En un rincón había un enorme depósito de agua. Una criatura de un color verde asqueroso, con pequeños cuernos afilados, pegaba la cara contra el cristal, haciendo muecas y doblando sus dedos largos y delgados.
—Es un demonio de agua —dijo Lupin, observando el grindylow ensimismado—. No debería darnos muchas dificultades, sobre todo después de los kappas. El truco es deshacerse de su tenaza. ¿Te das cuenta de la extraordinaria longitud de sus dedos? Fuertes, pero muy quebradizos.
--Debo admitir Lunático—dijo James sin quitarle los ojos al depósito de agua—que eres un profesor muy bueno—Sirius hizo un tonito despectivo, típico de él—no es verdad, y me alegra que seas el profesor de mi hijo.
Remus se sonrojo y solo sonrió mirando al suelo, Lily le apretó la mano con cariño y Sirius, bueno dejémoslo en que nunca admitirá en voz alta que él también lo cree.
— ¿Una taza de té? —le preguntó Lupin, buscando la tetera—. Iba a prepararlo.
--Yo también quiero té—dijo Sirius como niño chiquito.
--Pues ni modos—tercio Lily, parecían madre e hijo—te aguantas.
--¡James!
--¿Qué quieres?
--Dile algo.
--Algo.
--¡Cornamenta!
--¿Qué?
--¡Tengo hambre! ¡Dame de comer!
--Pues traga aire, comienza a succionar.
--¡Remus! Dile algo a James porque no quiso decirle nada a la pelirroja.
--¡Agggg!—grito Lily conteniéndose de hechizar a Sirius—Ten, cómetela y ya cállate.
--Gracias pelirroja—Sirius se comió la rana de chocolate con una sonrisa de satisfacción.
--Ya déjenme oír—pidió James.
—Bueno —dijo Harry, algo embarazado.
Lupin dio a la tetera un golpecito con la varita y por el pitorro salió un chorro de vapor.
--¿Te fijaste en el movimiento de varita?—pregunto Sirius a James, sin duda se estaban burlando de nuevo de Remus.
--Excepcional excepcional—comento James mirando en todos ángulos con una gran sonrisa—Sin duda el mejor hechizo que he visto jamás en mi vida.
Lily y Remus solo negaban con la cabeza sonriendo, ¿Es que aquellos dos nunca iban a cambiar?
—Siéntate —dijo Lupin, destapando una caja polvorienta—. Lo lamento, pero sólo tengo té en bolsitas. Aunque me imagino que estarás harto del té suelto.
Harry lo miró. A Lupin le brillaban los ojos.
— ¿Cómo lo sabe? —preguntó Harry
—Me lo ha dicho la profesora McGonagall —explicó Lupin, pasándole a Harry una taza descascarillada—. No te preocupa, ¿verdad?
—No —respondió Harry
--¿A qué te refieres?—inquirió James mirando a Remus—No entendí.
--Qué raro—dijeron Remus y Sirius a la vez.
— ¿Estás preocupado por algo, Harry?
--¡Que intuición!—observo Lily contenta—Oh Remus me alegra que te interés por él.
--No es nada—dijo encogiéndose de hombros, y fue entonces que Remus también se preguntó porque rayos tenía que ser tan cobarde como para no buscar a Harry antes.
--Esta sería una buena oportunidad para que le hables de nosotros—mascullo Sirius sonriendo—digo, es el hijo de uno de tus mejores amigos, eres algo así como su tío.
--No es algo así como su tío—intervino James, Remus lo miro tristemente—es su tío.
--Gracias.
--A mí también me gustaría que le hablaras de nosotros—comento Lily soñadoramente.
—No —dijo Harry. Sorbió un poco de té y vio que el grindylow lo amenazaba con el puño—. Sí —dijo de repente, dejando el té en el escritorio de Lupin—. ¿Recuerda el día que nos enfrentamos al boggart?
--¿Vas a decirnos por qué no lo dejaste enfrentarse al Boggart?—quiso saber James—Una muy buena explicación debes de tener Remus.
--Pues yo no sé exactamente…
—Sí —respondió Lupin.
— ¿Por qué no me dejó enfrentarme a él? —le preguntó.
--Vaya, tiene la misma mente retorcida de James—Remus contuvo una carcajada.
Lupin alzó las cejas.
—Creí que estaba claro —dijo sorprendido.
--¡Pues no creas!—dijeron James y Sirius a la vez.
— ¿Por qué? —volvió a preguntar.
—Bueno —respondió Lupin frunciendo un poco el entrecejo—, pensé que si el boggart se enfrentaba contigo adoptaría la forma de lord Voldemort.
--¡Wow! Me alegra que aun sigas llamándolo por su nombre—afirmo Lily sonriendo.
--Es todo un Gryffindor—dijo James dándole palmaditas en la espalda.
--Dejando de lado la valentía de Remus…--intervino Sirius rodando los ojos.
--¡Pero que celoso!
--¡Yo no estoy celoso!
--Ay aja.
—Es evidente que estaba en un error —añadió Lupin, frunciendo el entrecejo—. Pero no creí que fuera buena idea que Voldemort se materializase en la sala de profesores. Pensé que se aterrorizarían.
--Pues tiene razón—concedió James—es una muy buena explicación.
--Ya, imagínate a Voldemort en la sala de profesores—dijo Sirius fingiendo temblar—Sería un poco perturbador para unos chicos de trece años.
—El primero en quien pensé fue Voldemort —dijo Harry con sinceridad—Pero luego recordé a los dementores.
--Odio esas cosas—confeso James—me hacen recordar…
—Ya veo —dijo Lupin pensativamente—. Bien, bien..., estoy impresionado—Sonrió ligeramente ante la cara de sorpresa que ponía Harry—. Eso sugiere que lo que más miedo te da es... el miedo. Muy sensato, Harry.
--¿Sensato?—se burló Sirius—Eres patético Lunático.
--Mira quien lo dice—ataco el licántropo—me pregunto que estarás comiendo ¿Ratas? ¿Pájaros?—James y Lily se taparon la boca para no delatarse con las carcajadas que provocaba la cara que ponía Sirius, Remus solo le sonrió fanfarronamente.
Harry no supo qué contestar; de forma que dio otro sorbo al té.
— ¿Así que pensabas que no te creía capaz de enfrentarte a un boggart?—dijo Lupin astutamente.
--Yo también lo llegue a pensar—acepto Lily dejando de reír—e iba a hechizarte Remus por no confiar en mi hijo.
--Nuestro hijo Lils, nuestro hijo—corrigió James abrazándola.
—Bueno..., sí —dijo Harry. Estaba mucho más contento—. Profesor Lupin, usted conoce a los dementores...
--¿Qué si los conoce?—dijo Lily mirando a su amigo con orgullo--¡Es la persona que más sabe de dementores!
Le interrumpieron unos golpes en la puerta.
—Adelante —dijo Lupin.
Se abrió la puerta y entró Snape. Llevaba una copa de la que salía un poco de humo y se detuvo al ver a Harry. Entornó sus ojos negros.
--¿Qué hace aquí ese hijo de…?—empezó Sirius pero la mano de Lily le impido soltar una y mil maldiciones.
--¿Qué es eso que trae?—pregunto James acercándose a la copa--¿Tendrá veneno?
— ¡Ah, Severus! —dijo Lupin sonriendo—. Muchas gracias. ¿Podrías dejarlo aquí, en el escritorio?—Snape posó la copa humeante. Sus ojos pasaban de Harry a Lupin—. Estaba enseñando a Harry mi grindylow —dijo Lupin con cordialidad, señalando el depósito.
--¿Y cómo porque le hablas tan como si nada? ¿Por qué le llamas Severus?—preguntaron James y Sirius mirando acusadoramente a Remus que tampoco entendía muy bien la actitud de su otro yo. Que el recordara la última vez que vieron a Snape no se habían hecho las paces; de hecho estuvieron a punto de batirse en duelo…--¡Traidor!
—Fascinante —comentó Snape, sin mirar a la criatura—. Deberías tomártelo ya, Lupin.
--¡Cuidado!—exclamo Sirius aparentemente preocupado.
--¡Tiene veneno!—grito James.
—Sí, sí, enseguida —dijo Lupin.
--¿Si, si enseguida?—Sirius miraba a Remus decepcionado--¿Qué te pasa?
--¡Lo hemos perdido!—sentencio James negando con la cabeza--¡Fraternizando con el enemigo!
--Ya déjenlo en paz—tercio Lily.
—He hecho un caldero entero. Si necesitas más...
--¿Cómo que un caldero más?—inquirió Lily poniéndole más atención a la copa humeante--¿Qué poción es?
—Seguramente mañana tomaré otro poco. Muchas gracias, Severus.
--De una vez te lo digo Lunático—Sirius hablaba en un tono muy serio como para creer que está bromeando—Tienes que tener una muy buena explicación para estar hablando así con Quejicus y si no la tienes es porque…
--¡Son amigos!—soltó James realmente horrorizado.
--Ya vale—dijo Remus nervioso—estoy seguro que algo debe pasar para que necesite de Snape…
—De nada —respondió Snape. Pero había en sus ojos una expresión que a Harry no le gustó y mucho menos a Sirius y James. Salió del despacho retrocediendo, sin sonreír y receloso.
Harry miró la copa con curiosidad y no fue el único. Lupin sonrió.
—El profesor Snape, muy amablemente, me ha preparado esta poción — dijo—. Nunca se me ha dado muy bien lo de preparar pociones y ésta es especialmente difícil. —Cogió la copa y la olió—. Es una pena que no admita azúcar —añadió, tomando un sorbito y torciendo la boca.
--Eso es cierto—intervino Lily—yo siempre tenía que arreglar las porquerías que hacían en Pociones—soltó una risita nada propia de ella.
--Gracias por lo que nos toca—dijo Remus sonriendo.
--Presumida—murmuraron James y Sirius.
— ¿Por qué...? —comenzó Harry.
Lupin lo miró y respondió a la pregunta que Harry no había acabado de formular:
—No me he encontrado muy bien —dijo—. Esta opción es lo único que me sana. Es una suerte tener de compañero al profesor Snape; no hay muchos magos capaces de prepararla.
--¡¿¡QUÉ!?!—esa había sido la gota que colmó el vaso de James y Sirius que alternaban sus miradas para ver a los dos Remus--¡¿¡COMO QUE ES UNA SUERTE TENER DE COMPAÑERO A SNAPE!?!
--Chicos…
--¡No decías lo mismo cuando lo hechizabas!—le reclamo Sirius--¡Eres un hipócrita!
--Sirius…
--Traidor—dijo James dándole la espalda.
--James…
--No me hables traidor.
--Mira que hacerte amigo de Quejicus—intervino Sirius con voz fría—caíste muy bajo Lupin.
--¡James Potter!—el chico se encogió al oír a su esposa hablarle así--¡Sirius Black! Dejen de comportarse como un par de niñitos celosos.
--¡No estamos celosos!
--Potter—Lily lo fulmino con la mirada—y Black más os vale comportarse porque de los tres el único maduro aquí es Remus así que acéptenlo: son los amigos más celosos y no quieren que tenga más amigos.
--¿Black? Donde tu esposa vuelva a decirme así…--James le dio un zape.
James y Sirius ya no dijeron nada. Remus solo sonrió porque sabía que lo que decía Lily era verdad.
El profesor Lupin bebió otro sorbo y James y Sirius tuvieron el impulso de quitarle la copa de las manos.
—El profesor Snape está muy interesado por las Artes Oscuras —barbotó.
--Eso Harry—tercio James, miro a Remus—él sí sabe.
— ¿De verdad? —preguntó Lupin, sin mucho interés, bebiendo otro trago de la poción.
James y Sirius le lanzaban a Remus miradas dubitativas y luego negaban con la cabeza.
—Hay quien piensa... —Harry dudó, pero se atrevió a seguir hablando—hay quien piensa que sería capaz de cualquier cosa para conseguir el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
--Como envenenar al inocente y bobo profesor Chocolatín—dijo Sirius malévolamente.
--Black…--Lily lo penetró con la mirada—compórtate.
--De acuerdo pelirroja—Sirius hizo aparecer un pañuelo blanco—pero nada de agredirnos ¿Cómo que Black? Soy Sirius a secas.
Lupin vació la copa e hizo un gesto de desagrado.
—Asqueroso —dijo—. Bien, Harry. Tengo que seguir trabajando. Nos veremos en el banquete.
--¿Lo corres?—inquirió James--¿Así sin más?
--¿Y nosotros qué?—quiso saber Sirius--¡Somos tus amigos y no le dijiste nada!
--Bueno—empezó Remus sonriendo—se supone que creo que eres un traidor y créeme que Harry se pondrá como loco si le digo que tú y James eran amigos.
--Pues tal vez…
—De acuerdo —dijo Harry, dejando su taza de té.
Estaban por salir del despacho con Harry cuando el hechizo los dejo afuera de la torre de Gryffindor.
--¿Qué pasa?—se alzaban de puntitas para ver mejor porque los chicos no entraban, se quedaban allí aglomerados.
--¿Qué nadie se acuerda de la contraseña?----pregunto Sirius rodando los ojos.
— ¡Anda, mi madre...! —exclamó Hermione, cogiéndose al brazo de Harry.
--Qué bonito vocabulario—afirmo James sonriéndole invisiblemente a Hermione--¿Qué…?
--Anda la osa—exclamo Sirius mirando detrás de su amigo.
Lily, Remus tenían la misma expresión de Sirius y es que James no se había dado cuenta que la señora gorda había desaparecido del retrato, que había sido rajado tan ferozmente que algunas tiras del lienzo habían caído al suelo. Faltaban varios trozos grandes.
--Pero ¿Qué demonios paso?—pregunto Sirius abriendo y cerrando los ojos muy rápido.
--¿Quién habrá sido tan animal para atacar así a la Señora Gorda?—quiso saber Lily horrorizada.
--Un loco—afirmaron los tres Merodeadores sin quitarle el ojo de encima al lienzo—Slytherin, es la guerra.
—Hay que encontrarla —dijo Dumbledore—. Por favor; profesora McGonagall, dígale enseguida al señor Filch que busque a la señora gorda por todos los cuadros del castillo.
--Hay que ayudarles—dijo James, los tres asintieron—vamos.
— ¡Apañados vais! —dijo una voz socarrona.
Era Peeves, que revoloteaba por encima de la multitud y estaba encantado, como cada vez que veía a los demás preocupados por algún problema.
— ¿Qué quieres decir, Peeves? —le preguntó Dumbledore tranquilamente.
La sonrisa de Peeves desapareció. No se atrevía a burlarse de Dumbledore. Adoptó una voz empalagosa que no era mejor que su risa.
—Le da vergüenza, señor director. No quiere que la vean. Es un desastre de mujer. La vi correr por el paisaje, hacia el cuarto piso, señor; esquivando los árboles y gritando algo terrible —dijo con alegría—. Pobrecita —añadió sin convicción.
--¿En el cuarto piso?—Lily fruncía el entre cejo--¿Qué hará hasta allá?
--Ni idea—acepto Remus—hay que averiguarlo.
— ¿Dijo quién lo ha hecho? —preguntó Dumbledore en voz baja.
—Sí, señor director —dijo Peeves, con pinta de estar meciendo una bomba en sus brazos—. Se enfadó con ella porque no le permitió entrar, ¿sabe? —Peeves dio una vuelta de campana y dirigió a Dumbledore una sonrisa por entre sus propias piernas—. Ese Sirius Black tiene un genio insoportable.
--¿QUÉ?
Y Sirius se desmayó dando un gran golpazo.
--¡Merlín!—exclamo Lily agachándose a donde estaba Sirius, Remus y James se reían--¡Ayúdenme!
--¡Ennervate!
Sirius abrió mucho los ojos, estaba desorientado; se llevó una mano a la cabeza donde se le estaba haciendo un chichón.
--¿Oí bien?—pregunto levantándose--¿Yo… yo ataque a la Señora Gorda?
--Si—confirmo Lily.
--¿Quién podrá ser el atacante?—se burló Remus, luego imito la voz de Sirius--¡Solo un loco!
--¡Un animal!—a completo James partiéndose e la risa--¡Eres increíble! Jajaja.
--Idiotas—mascullo Sirius.
--¡Un traidor y un loco!—exclamo James divertido—Merlín, ya no debería juntarme con ustedes.
--Ni nosotros con un muerto—atacaron Remus y Sirius riendo por la cara de martirio de James.
El profesor Dumbledore mandó que los estudiantes de Gryffindor volvieran al Gran Comedor; donde se les unieron, diez minutos después, los de Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin. Todos parecían confusos. Los tres Merodeadores seguían burlándose de ellos mismo ante las miradas insólitas de la pelirroja que aún no entendía cómo es que había terminado enamorándose de un bruto como James y queriendo a un arrogante como Sirius. Remus siempre había sido su amigo.
—Los demás profesores y yo tenemos que llevar a cabo un rastreo por todo el castillo —explicó el profesor Dumbledore, mientras McGonagall y Flitwick cerraban todas las puertas del Gran Comedor—. Me temo que, por vuestra propia seguridad, tendréis que pasar aquí la noche. Quiero que los prefectos monten guardia en las puertas del Gran Comedor y dejo de encargados a los dos Premios Anuales. Comunicadme cualquier novedad — añadió, dirigiéndose a Percy, que se sentía inmensamente orgulloso—Avisadme por medio de algún fantasma. —El profesor Dumbledore se detuvo antes de salir del Gran Comedor y añadió—: Bueno, necesitareis...
--Lo que no entiendo es porque arma tanta bronca si sabe que soy bueno—comento Sirius.
--Si pero los demás no—tercio Remus como si fuera lo más obvio del mundo—y no debemos cambiar nada, no por ahora.
Con un movimiento de la varita, envió volando las largas mesas hacia las paredes del Gran Comedor. Con otro movimiento, el suelo quedó cubierto con cientos de mullidos sacos de dormir rojos.
--¡Genial!—dijeron los tres chicos sonriendo--¡Acamparemos!
—Felices sueños —dijo el profesor Dumbledore, cerrando la puerta.
El Gran Comedor empezó a bullir de excitación. Los de Gryffindor contaban al resto del colegio lo que acababa de suceder.
--Los Gryffindor siempre hemos sido el centro de atención—observo Sirius sacando el pecho orgulloso, James, incluso Remus asintieron, Lily puso los ojos en blanco.
— ¡Todos a los sacos! —gritó Percy—. ¡Ahora mismo, se acabó la charla!
¡Apagaré las luces dentro de diez minutos!
--¿Saben?—miraron a James—este chico Weasley no me cae muy bien.
--Ni a mí—confesaron Lily, Remus y Sirius encogiéndose de hombros.
—Vamos —dijo Ron a Hermione y a Harry. Cogieron tres sacos de dormir y se los llevaron a un rincón.
— ¿Creéis que Black sigue en el castillo? —susurró Hermione con preocupación.
--¿Cómo habrás entrado?—pregunto Remus sentándose junto a Harry y sus amigos, los chicos lo imitaron--¿Qué pasadizo habrás ocupado?
--¿La bruja tuerta?—aventuro James.
--Es el que más me gusta—afirmo Sirius acostándose.
—Evidentemente, Dumbledore piensa que es posible —dijo Ron.
--¿Dónde te estarás escondido?—quiso saber Lily.
—Es una suerte que haya elegido esta noche, ¿os dais cuenta? —dijo Hermione, mientras se metían vestidos en los sacos de dormir y se apoyaban en el codo para hablar—. La única noche que no estábamos en la torre...
--Coincido con Hermione—dijo James decidido—pero no entiendo muy bien porque quisiste entrar cuando no hubiera nadie.
—Supongo que con la huida no sabrá en qué día vive —dijo Ron—. No se ha dado cuenta de que es Halloween. De lo contrario, habría entrado aquí a saco.
Hermione se estremeció.
A su alrededor todos se hacían la misma pregunta:
— ¿Cómo ha podido entrar?
--Soy…
--Soy yo, soy genial. Soy la perfección en persona—dijeron Lily y James interrumpiendo la frasecita idiota que Sirius siempre decía. El chico sonrió satisfecho.
—A lo mejor sabe cómo aparecerse —dijo un alumno de Ravenclaw que estaba cerca de ellos—. Cómo salir de la nada.
--No puede aparecerse aquí—tercio Lily--¿Qué nadie ha leído Historia de Hogwarts?—los tres chicos prefirieron no decirle unas cuantas cosas.
--¡Que idiota y poco original!—comento Sirius feliz por causar tanta conmoción, aunque fuera por ser un prófugo--¿Por qué a nadie se le ocurre pensar que soy un animago? Y que soy genial claro está.
Lily iba a decirle algo pero se quedó callada ante las expresiones de Remus y James que le daban a entender que le diera el avión.
—A lo mejor se ha disfrazado —dijo uno de Hufflepuff, de quinto curso.
—Podría haber entrado volando—sugirió Dean Thomas.
—Hay que ver; ¿es que soy la única persona que ha leído Historia de Hogwarts? —preguntó Hermione a Harry y a Ron, perdiendo la paciencia.
--Eso Herms, enséñales—mascullo Lily.
--¡Habrase visto!—exclamo Sirius con los brazos alzados.
—Casi seguro —dijo Ron—. ¿Por qué lo dices?
--Ron es de los míos—afirmo James.
—Porque el castillo no está protegido sólo por muros —indicó Hermione—, sino también por todo tipo de encantamientos para evitar que nadie entre furtivamente. No es tan fácil aparecerse aquí. Y quisiera ver el disfraz capaz de engañar a los dementores. Vigilan cada una de las entradas a los terrenos del colegio. Si hubiera entrado volando, también lo habrían visto. Filch conoce todos los pasadizos secretos y estarán vigilados.
--Ay aja—ironizaron los Merodeadores orgullosos.
— ¡Voy a apagar las luces ya! —gritó Percy—. Quiero que todo el mundo esté metido en el saco y callado.
--Aguafiestas—sentencio Sirius.
— ¿Han encontrado algún rastro de él, profesor? —le preguntó Percy en un susurro a Dumbledore.
Los chicos se acercaron para oír mejor.
—No. ¿Por aquí todo bien?
—Todo bajo control, señor.
—Bien. No vale la pena moverlos a todos ahora. He encontrado a un guarda provisional para el agujero del retrato de Gryffindor. Mañana podrás llevarlos a todos.
--¿Un guarda provisional?—inquirió Remus alzando una ceja.
--¿Quién será lo bastante tonto para arriesgarse a que un loco maniático lo ataque?—quiso saber James lanzándole otra pulla a Sirius que le dio un codazo.
— ¿Y la señora gorda, señor?
—Se había escondido en un mapa de Argyllshire del segundo piso. Parece que se negó a dejar entrar a Black sin la contraseña, y por eso la atacó. Sigue muy consternada, pero en cuanto se tranquilice le diré al señor Filch que restaure el lienzo.
--¡Pero que animal!—Remus miro a Sirius con fingido asco. James rio por lo bajo.
Harry oyó crujir la puerta del salón cuando volvió a abrirse, y más pasos.
— ¿Señor director? —Era Snape.
--¿Ahora que quiere esa sabandija?—pregunto Sirius tronando la boca.
—. Hemos registrado todo el primer piso. No estaba allí. Y Filch ha examinado las mazmorras. Tampoco ha encontrado rastro de él.
--Quiere atraparte compañero—comento James como si de nada importante se tratase—yo que tu…
--Estaría muy contento de entregarme a los dementores, que patético es—afirmo Sirius.
— ¿Y la torre de astronomía? ¿Y el aula de la profesora Trelawney? ¿Y la pajarera de las lechuzas?
--Creo que la próxima vez que veamos a Dumbledore va a ponerte como lazo de cochino—sentencio Lily divertida--¿Qué son esos modos de querer entrar a la sala común? Tu muy mal.
—Lo hemos registrado todo...
—Muy bien, Severus. La verdad es que no creía que Black prolongara su estancia aquí.
--¿Black?—Sirius alzo una ceja--¿Qué tiene que hacer uno en esta vida para que dejen de insultarlo? Yo no me llevo así con el viejo.
— ¿Tiene alguna idea de cómo pudo entrar; profesor? —preguntó Snape.
--Esta insinuando algo contra ti Lunático—tercio James fingiendo estar indignado--¡Que malas amistades! Qué barbaridad, que barbaridad…
--¡Lo que uno tiene que ver!—le siguió la corriente Sirius.
Remus negó con la cabeza, que celosos, y eso que solo eran amigos no quería imaginarse como celarían a Lily y Hollie, aunque bueno si tenía una ligera idea. Él jamás sería celoso, no señor.
—Muchas, Severus, pero todas igual de improbables.
— ¿Se acuerda, señor director; de la conversación que tuvimos poco después de... comenzar el curso? —preguntó Snape, abriendo apenas los labios, como para que Percy no se enterara.
--¡Ja!—exclamo James triunfante--¡Te lo dije Remus! Quiere inculparte.
—Me acuerdo, Severus —dijo Dumbledore. En su voz había como un dejo de reconvención.
—Parece... casi imposible... que Black haya podido entrar en el colegio sin ayuda del interior. Expresé mi preocupación cuando usted señaló...
--¡Remus sería incapaz de hacer algo así!—grito Lily harta de la insistencia de Snape, los chicos la miraron sorprendidos—quiero decir que él no sabe que eres inocente—seguían mirándola—vale, que ya me tenía harta.
--¡Por eso te amo!—James le dio un besito en los labios.
--¡Y por eso eres mi pelirroja favorita!—afirmo Sirius abrazándola brevemente, antes de que James lo mirara mal.
--Gracias Lily.
--No hay nada que agradecer Remus.
—No creo que nadie de este castillo ayudara a Black a entrar —dijo Dumbledore en un tono que dejaba bien claro que daba el asunto por zanjado. Snape no contestó—. Tengo que bajar a ver a los dementores. Les dije que les informaría cuando hubiéramos terminado el registro.
--¡Que te den Quejicus!—dijo Sirius contento.
--Sinceramente—dijo James "preocupado"—no creo que alguien quiera hacerle el favor…
--James—y el tono que la chica uso basto para que su marido no terminara la frase y la abrazara con carita inocente.
— ¿No quisieron ayudarnos, señor? —preguntó Percy.
—Sí, desde luego —respondió Dumbledore fríamente—. Pero me temo que mientras yo sea director; ningún dementor cruzará el umbral de este castillo.
--Ese es mi director deschavetado favorito—Sirius sonreía de oreja a oreja.
—No hay razón para que te lo ocultemos por más tiempo, Potter —dijo muy seriamente la profesora McGonagall—. Sé que esto te va a afectar; pero Sirius Black...
--¿No estábamos en el Gran Comedor?—pregunto Remus, se miraron—El hechizo.
—Ya sé que va detrás de mí —dijo Harry, un poco cansado—. Oí al padre de Ron cuando se lo contaba a su mujer. El señor Weasley trabaja para el Ministerio de Magia.
La profesora McGonagall se sorprendió mucho. Miró a Harry durante un instante y dijo:
—Ya veo. Bien, en ese caso comprenderás por qué creo que no debes ir por las tardes a los entrenamientos de Quidditch. Es muy arriesgado estar ahí fuera, en el campo, sin más compañía que los miembros del equipo...
--No querrá decir que deje de ir a entrenar ¿O sí?—pregunto James a punto del colapso.
— ¡El sábado tenemos nuestro primer partido! —dijo Harry, indignado—. ¡Tengo que entrenar; profesora!
--Aggg igual que su padre—dijo Lily un poco irritada.
--El Quidditch es el Quidditch—dijeron James y Sirius a la vez.
La profesora McGonagall meditó un instante Harry aguardó conteniendo el aliento.
—Mm... —la profesora McGonagall se puso en pie y observó desde la ventana el campo de Quidditch, muy poco visible entre la lluvia—. Bien, te aseguro que me gustaría que por fin ganáramos la copa... De todas formas, Potter; estaría más tranquila si un profesor estuviera presente. Pediré a la señora Hooch que supervise tus sesiones de entrenamiento.
--¡Esa es mi profesora favorita!—dijeron los cuatro emocionados.
Otra vez el hechizo los escupió sin que sintieran en el lugar que más les gustaba.
¡Hola!
Bueno pues espero que les guste, de verdad que hubiera actualizado antes pero mi amiga Pincky me llevo a vagabundear al teatro y así y se me fue casi todo el día xD échenle la culpa a esa mujerts aunque bueno debo admitir que valió la pena, no todos los día una se echa unos tacos de ojos y es que los actores estaban ¡Merlín! Súper guapos jijiji bueno como sea dejando de lado mi debilidad por el sexo opuesto espero que les guste, este capi es más corto que los otros pero de verdad que estoy cansadita u.u y de eso a nada… ustedes dirán n_n
De todo corazón mil gracias por todo el apoyo, todos los coments, en fin la buena vibra a esta que es más su historia que mía. Gracias en especial a mi amiga Rosie Potter por recomendarla, eres súper.
Nos vemos en los comentarios :P
Besos con sabor a Merodeador