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Historia 67888 — capítulo 41

--¿Sabes, Sirius? Debería poner a la venta esta pequeña garantía de que alguna vez maduraras y serás responsable—decía Lily cantarinamente mientras estaba recostada en la gran cama de la habitación que compartía con James en la sala de menesteres, James estaba a su lado acariciándole el cabello mientras que Remus y Sirius jugaban a los naipes explosivos sentados en unos pufs recién aparecidos, el chico la miro entrecerrando los ojos, ella le mostraba la foto donde se daba la mano con Snape; habían tenido una noche de sueño bastante reparador, lo vivido era algo que les daba fuerzas para seguir adelante, era como un aliciente para soportar lo que viniera a sabiendas que podían cambiarlo, era saber que estaban dispuestos a sufrir con tal de hacer de su futuro/ pasado, algo que valiera la pena--¿Entonces? ¿Qué me das por ella?—le apremio Lily contenta.

--Eres una manipuladora—le acuso Sirius moviendo la lengua de una forma que denotaba su inconformismo—pero quédatela me da igual, en serio, has lo que quieras.

--¿Qué te hace pensar que va a quedársela?—quiso saber James incrédulamente—como si no la conocieras, Canuto.

--Vale, sé que es una mujer retorcidamente malvada—y muy hábilmente, Sirius esquivo la almohada que le lanzo James mientras que Remus y Lily reían abiertamente—pero de verdad que me importa un reverendo rábano lo que haga con ella. Puedes publicarla en el Profeta, no me importa de todas formas.

--¿Seguro?—inquirió Remus alzando una ceja—quizá Lily pueda mostrársela a…

--¿Qué quieres por ella?—se apresuró a decir Sirius al ver que realmente si podía traerle problemas aquella maldita fotografía.

--Así me gusta—dijo Lily con una risita malévola que hizo que James se sintiera orgulloso, Sirius parecía derrotado—aun no pienso el precio de esta prueba así que… lo pensare y te avisare ¿vale?

--No tengo remedio—mascullo el chico lanzando lejos sus cartas—pero por favor, no se la muestres.

--Tranquilo, no lo hare—lo tranquilizo dulcemente—si tu cumples, entonces no tendré que hacerlo, lo juro.

--En serio, maldigo el día que te corrompió James—dijo Sirius abatido, miro hacia la ventana, hacía un día espléndido, claro, estaban en junio—me pregunto que pasara ahora.

--¿A qué te refieres?—pregunto Remus acomodándose en el puf.

--Pues… Voldemort—y no hizo falta que dijera nada más porque el ambiente se tensó por completo—ahora que ha vuelto, no sabemos que pretende.

--Acabar con Harry, por supuesto—gruño James abrazando a Lily que se quitó el cabello de la cara—aunque el maldito la tendrá difícil, Dumbledore esta por reunir a la Orden, estoy casi seguro.

--¿Quién queda?—pregunto Lily en un susurro.

Cierto, hasta ahora sabían que habían perdido a los Mckinnon, a Alice y Frank, a ellos mismos (Lily y James) a Rose…

--¿Dónde estarán Helena, Connor y Jules?—Sirius no se refería a nadie en particular—ya sabemos que… bueno, algunos se han quedado en el camino…

--No me lo puedo creer, Rose…--musito James algo consternado—y todo por esa parra que es Bellatrix.

--¿Quién puede ser tan imbécil como para dejar que Bellatrix lo mate?—dijo Sirius apretando los puños.

--Algunas veces no se trata de si es imbécil o no—sentenció Remus—hay veces que, simplemente, alguien es mejor que tú y puede que eso le pasara a Rose.

--Es una perra—dijo Lily aun en voz baja, la miraron sorprendidos, ella no era de maldecir a le gente pero pensaban que en esos casos era inevitable no hacerlo—juro que… si daña a alguien más… yo debe matarla.

--No pelirroja, ella es mía—dijo Sirius sonriéndole, una de esas sonrisas de complicidad que pocas veces le dirigía, las pocas veces que hablaba en serio—se la debo, todo debe quedar en familia ¿no?

--No digas estupideces, Canuto—intervino James gravemente—tiendes a… te distraes cuando peleas con ella.

--¿Qué?—salto el chico abriendo mucho los ojos.

--¿Ya olvidaste la última vez?—pregunto Remus, Sirius bufo, la última vez que habían tenido un altercado con los mortifagos (y con Voldemort en persona) Bellatrix había torturado a Lily y Sirius, en un intento por acabar con ella, se batieron y es que él… se distraía burlándose de ella y si no llegara a ser por Moody, bueno… no existiría ya—Sirius, debes concentrarte, debes…

--Puedo con ella, Lunático, yo lo sé, puedo con ella—aseguro palmeándole el hombro y tratando de sonar seguro—no te preocupes por mí…

--Sirius, no por favor—dijo Lily con la voz temblorosa, era increíble como el ambiente había cambiado en dos segundos—júrame que no te meterás más con ella.

--Pero pelirroja…

--No Sirius, Remus tiene razón, te distraes cuando peleas con ella; no quiero que te haga nada—puntualizo Lily al borde del llanto.

--Es que…--pero Sirius detecto la mirada de James y suspiro—vale, prometo que no peleare con ella, pero si se me presenta la ocasión… no, espera—Lily abrió la boca para interrumpirlo—si tengo oportunidad… te juro que no me distraeré ¿de acuerdo? No me burlare de ella y estaré concentrado en matarla… digo, en reducirla.

--Lo juraste, así que no puedes romper tu juramente—insistió Lily riendo nerviosa.

--Claro, soy Sirius a secas y Sirius a secas no rompe lo que promete y menos rompe lo jura—afirmo Sirius solemnemente—tú estate tranquila; ya verás cómo este año solo tendremos que preocuparnos por las citas de Harry…

--¿Y las de Lyra?—intervino Remus soltando una carcajada por la cara de contrariedad de su amigo—ya tendrá catorce años y…

--¡Cierra la maldita boca, Lunático!—grito Sirius celosamente, luego, para su asombro, sonrió--¿Sabes? Quizá pronto nos enteramos de quien es la chica que esta tan loca como para amarte…

--Yo…--Remus se puso más rojo que el cabello de Lily.

--Que malvado que eres, Canuto—dijo James divertido—eres un cabron.

--Sí, bueno, el lobito jode con mi hija ¿no? Pues yo puedo joderlo con su chica misteriosa—se burló Sirius--¿apostamos?

--¿Qué cosa?—pregunto Lily sin entender muy bien.

--Pues como será la novia de Remus—contesto James como si fuera lo más obvio, Remus lo miro mal--¿Qué quieres, Lunático? Yo quiero apostar ¡hace tanto que no lo hacemos!

--Ya, pero ¿Por qué conmigo?—pregunto Remus con un deje de martirio.

--Porque es divertido—dijo Sirius sonriendo—bien yo digo que… ¡Que serás más joven!

--¿Por qué?—dijo Remus sintiéndose ofendido.

--Siempre te gustaron más jóvenes, Remus—tercio Lily sin pensar, se sonrojo—lo siento, pero es verdady aunque nunca tuviste una novia más que… bueno esa maldita Tamara…

--La Ravenclaw de quinto cuando íbamos en sexto—enumeraba James tratando de cambiar de tema porque Tamara siempre era un tema, y que tema esa hija de todo su archi recontra…

--La Hufflepaff de tercer cuando íbamos en quinto—seguía Sirius pensativamente también tratando de distraer a Remus de Tamara, estaba tan fresco en la vida del licántropo, aun le dolía, eso lo sabía.

--O la Gryffindor de cuarto cuando íbamos en séptimo—termino Lily sonriendo, Remus tenía los ojos clavados en el suelo—ahí si se te fue un poco la mano…

--Bueno, coincidimos en que será más joven—dijo Sirius—ahora… yo digo que le gusta el chocolate…

--¿Ah, en serio?—se burló James—pero ya en serio, yo digo que será rara, muy rara aun tratándose de una bruja.

--¿Por qué rara?—quiso saber Remus aun ofendido--¡No tengo gustos raros!

--¿La rapera?

--¿La que fumaba aquella hierba?

--¿La hippie?

--Vale, vale, entendí su punto—dijo Remus de mala gana.

--Entonces será más joven y rara—sentenció Sirius—ahora ¿Qué más?

--Solo falta que lleve el pelo de colores—ironizo Lily—solo eso te faltaría en tu repertorio, Remus.

--¡Gracias, Lily!

--¡Lo siento! ¡Son ellos! Me hace daño estar a su lado, Remus, cuídame—pidió Lily alejándose de James y Sirius que reían.

--Como si no…

Pero el hechizo decidió que ya habían descansado mucho y los movió, así tal cual estaban; de nuevo, solo sintieron un pequeño tirón en la espalda baja, cerraron los ojos por instinto y cuando los abrieron estaban en una calle, era más que obvio que ya no estaban en Hogwarts, ni siquiera cerca de él.

--¿Dónde demonios estamos?—pregunto Sirius recorriendo el lugar con la mirada.

--No tengo ni la más remota idea…

— ¡Eh, Big D!

--¡Harry!—gritaron los chicos sonriendo contentos, pero Lily parecía más bien enfadada.

--¡Este niño! ¿Cómo se le ocurre andar en la calle tan campante? ¿Qué se cree?

--¿Se lleva bien con su primo?—se extrañó Remus cuando vieron a Dudley Dursley a unos pasos de ellos, era a quien Harry le hablaba—creí que no se llevaban bien…

— ¡Ah! —gruñó Dudley—. Eres tú.

— ¿Desde cuándo te llaman «Big D»? —preguntó Harry.

—Cállate —le espetó Dudley, y giró la cabeza.

--Sí, siguen sin llevarse bien—comento Sirius estirándose—me pregunto porque hemos caído aquí a menos que mañana parta a Hogwarts.

—Qué nombre tan fardón —dijo Harry, sonriendo y situándose junto a su primo—. Aunque para mí siempre serás «Cachorrito».

--Creo que, después de todo, si se parece a ti—dijo Lily apretando los labios, se dirigíaJames que sonrió a modo de disculpa—no sé si me gusta o no…

--Más bien parece enojado—mascullo James viendo mejor a Harry—sí, creo que está enojado, pero ¿Por qué?

— ¡He dicho que te calles! —gritó Dudley, que había cerrado aquellas manos suyas que parecían jamones.

--Más le vale a este cerdito que no le ponga una mano encima a mi ahijado porque… ¡No me controlo!—amenazo Sirius respirando rápidamente—habrá que ponerle un hasta aquí.

--Sí, bueno no se puede decir que Harry le dé por su lado ¿no?—inquirió Remus pensativamente—esta raro, comúnmente Harry pasa de las personas que lo molestan y esta vez…

--Es como si buscara desquitarse—termino Lily pensando profundamente en aquel comentario que podía parecer muy superficial.

— ¿No saben tus amigos que así es como te llama tu madre?

--Oh vamos, Harry, golpéalo—susurro Sirius haciendo como que boxeaba—un gancho al hígado, un derechazo… ¿Qué? Veíamos la tele en casa de Remus—se excusó viendo la cara que ponía la pelirroja—no va a volverse ni más bueno ni más malo si, de vez en cuando, le da su merecido a uno que otro rufián… vale, me callo—dijo al ver que Lily no estaba de acuerdo en lo que decía.

—Cierra el pico.

—A ella nunca le dices que cierre el pico. ¿Qué me dices de «Peoncita» y «Muñequito precioso»? ¿Puedo usarlos?

--Harry…--Lily negó con la cabeza--¿Saben? Me recuerda muchas de las veces que se metían con la gente solo porque estaban aburridos…

--¡No lo hacíamos porque estábamos aburridos!—gritaron James y Sirius ofendidos.

--No les creo, siempre que no tenían nada mejor que hacer, embrujaban a la gente, más bien a Snape…

--Ya, pero él se lo merecía—dijo Sirius sin pensar, solo hasta que James le dio un codazo en las costillas, reparo en su metida de pata—quiero decir… tienes razón, estamos muy arrepentidos.

--Bueno, eso ya es algo—admitió Lily y centro su atención en su hijo y su sobrino.

--¡Casi metes las cuatro!—le reprendió James en voz baja--¡Lily no se tiene que enterar del porque hechizábamos a Snape y los otros Slytherin!

--Ya lo sé, perdón—susurro Sirius—se me salió.

--Pues que no vuelva a pasar—dijo James muy serio—por favor Canuto, ya sabes cómo se pondría.

--De acuerdo, de acuerdo.

Dudley no replicó. El esfuerzo que tenía que hacer para no golpear a Harry parecía exigir todo su autocontrol.

--Se parece a Sirius como cuando no podía ir al baño—sentencio James riendo.

--Oh si es verdad, fue épico—le siguió la corriente Remus—su cara ¿Cómo no le tomamos una fotografía? ¡Hubiera quedado para las generaciones futuras!

--Son unos hijos de…

--¿Y cómo porque vieron la cara de Sirius cuando estaba estreñido?—quiso saber Lily y rió satisfecha al ver las caras que ponían Remus y James--¿Están ayudándolo o qué?

--¡Pervertidos!—chillo Sirius imitando la voz de una chica muy boba que había ido en su curso.

— ¿A quién habéis estado pegando esta noche? —preguntó Harry, y la sonrisa se borró de sus labios—. ¿A otro niño de diez años? Ya sé que hace un par de noches le diste una paliza a Mark Evans.

--¿Un niño de diez años?—se escandalizaron los cuatro, Lily continuo--¿Cómo se atreve? ¡Es un abusivo!

—Se la había buscado —gruñó Dudley.

--¿Ah, sí?

--¿Cómo puede, un niño de diez años, ganarse una paliza?—inquirió Remus indignado--¡Es un atropello!

—Me contestó mal.

--Imbécil—musito Sirius—se llevaría bien con el pequeño Malfoy, los dos iguales de estúpidos idiotas, como me encantaría verles las caras si se las vieran con alguien de su tamaño.

--Tendremos ocasión—se consoló James con una sonrisa de complicidad—o bueno, si lo hacemos nosotros se verá un poco mal ¿no? Somos los adultos, o bueno tú lo eres… el caso es que mejor lo hagan Harry y Lyra ¿Qué me dices?

--¡Me parece perfecto!

— ¿En serio? ¿Qué te dijo? ¿Qué pareces un cerdo al que han enseñado a caminar sobre las patas traseras? Porque eso no es contestar mal, Dud, eso es decir la verdad.

Los tres Merodeadores se echaron a reír a carcajadas por tal afirmación hecha por Harry, se doblaban de la risa pero Lily veía más allá; conocía poco a su hijo pero podía decir que él no era así, algo le sucedía como para que estuviera buscando pelear con Dudley ¿Qué le sucedía? Eso no estaba bien, no estaba nada bien. Sin darse cuenta, estaban doblando la calle y dieron en el callejón donde habían visto a Sirius cuando recién se escapó, estaba vacío y mucho más oscuro ya que no había farolas, algo en el ambiente hacia que Lily se sintiera inquieta o tal vez solo le alteraba más ya que se estrujaba el cerebro pensando que tendría a Harry así, aunque el hecho de que se hubiera enfrentado con Voldemort era un buen motivo para que estuviese enfadado.

—Te crees muy mayor porque llevas esa cosa, ¿verdad? —dijo Dudley pasados unos segundos.

— ¿Qué cosa?

--¿La varita?—dijo James orgullos de su hijo, por fin mostraba más parecido a él—mira que hasta tiene miedo de decir su nombre.

—Eso... Esa cosa que llevas escondida.

Harry volvió a sonreír.

—No eres tan tonto como pareces, ¿verdad, Dud? Claro, supongo que si lo fueras no serías capaz de andar y hablar al mismo tiempo.

--Se comporta como un bravucón—observo Lily parte enfadada, parte angustiada—él no es así, ya sé que le afecto enfrentarse a Voldemort pero no es como para que este así.

--Cálmate Lily—dijo James apretando su mano—ya verás que solo lo hace por… no sé, pueden ser un millón de cosas.

--¿Por estar aburrido?—aventuro Lily tratando de no enfardarse.

--No dijimos eso—defendió Sirius—puede que… tú no sabes si este niño lo ha molestado, no lo sabes ¿verdad?—la chica no tuvo más opción que negar con la cabeza—ahí lo tienes, sería un buen motivo.

Harry sacó su varita mágica. Vieron que Dudley la miraba de reojo.

—Lo tienes prohibido —se apresuró a decir Dudley—. Sé que lo tienes prohibido. Te expulsarían de esa escuela para bichos raros a la que vas.

--Veo que aprende las frasecitas de su madre—dijo James con desdén recordando las muchas horas que se pasó consolando a Lily porque Petunia la trataba peor que mal—de tal madre tal astilla.

--James… no… tú no seas igual a ellos—dijo Lily sonriendo un poco.

— ¿Cómo sabes que no han cambiado las normas, Big D?

—No las han cambiado —aseguró Dudley, aunque no parecía del todo convencido. Harry soltó una risita—. No tienes agallas para enfrentarte a mí sin esa cosa, ¿verdad que no? —gruñó Dudley.

--Claro que las tiene asqueroso güerito de rancho—dijo Sirius comenzando a enfadarse de verdad--¿Qué se cree este escuincle? ¿Qué Harry no puede con él?

--Cálmate Canuto—tercio Remus con una mano en su hombro—ya sabemos que Harry es capaz de muchas cosas, así que no hay de qué preocuparse.

—Y tú necesitas tener a cuatro amigos detrás para pegar a un niño de diez años. ¿Te acuerdas de ese título de boxeo del que tanto alardeas? ¿Cuántos años tenía tu oponente? ¿Siete? ¿Ocho?

—Tenía dieciséis, para que lo sepas —protestó Dudley—, y cuando terminé con él estuvo veinte minutos sin conocimiento, y pesaba el doble que tú. Ya verás cuando le cuente a papá que has sacado esa cosa...

--¿Qué se supone que le ha de hacer Dursley?—bramo Sirius, era increíble cómo se enojaba por nada, tenía una mechita del tamaño de un pequeñez--¡Quiero ver que le ponga la mano encima y ya iré yo a decirle cuatro palabras!

--Tranquilízate tú cuatro palabras—dijo James divertido—no va a pasar nada y tú no vas a venir a hacerle nada a Vernon.

--Falta la gota que colme mi vaso, Cornamenta, lo juro—aseguro Sirius ¿Ahora porque se enfadaba tan rápido?

— ¿Vas a ir a papi? ¿Le da miedo a su campeoncito de boxeo la horrible varita de Harry?

No pudieron evitarlo y soltaron una carcajada, incluso Lily que comenzaba a convencerse de que lo que su hijo tenía no era nada de que debiera preocuparse, iba a estar bien.

—Por la noche no eres tan valiente, ¿verdad? —dijo Dudley con sorna.

—Ahora es de noche, Cachorrito. Se llama así cuando el cielo se pone oscuro.

--¿Qué quiere decir?—pregunto James dejando de reír--¿De qué habla?

— ¡Me refiero a cuando estás en la cama! —le espetó Dudley, que se había parado.

Harry y los cuatro chicos también se pararon, podían distinguir entre la oscuridad la cara de triunfo de Dudley.

— ¿Qué quieres decir con eso de que cuando estoy en la cama no soy tan valiente? —preguntó Harry desconcertado—. ¿De qué quieres que tenga miedo? ¿De las almohadas?

--Otra vez… esos sueños—musito Lily preocupada—claro, se enfrentó a Voldemort y sería un milagro si no tuviera secuelas.

--¿Dices… dices que Harry quedo traumado?—pregunto Sirius tratando de sonreír--¡Cómo crees! Mi ahijado es muy valiente, él no…

--Nadie duda de la valentía de Harry—tercio Remus algo triste—se enfrentó a Voldemort, Sirius, a Voldemort ¿entiendes? No es como si hiciera hot cakes… no es algo fácil, incluso nosotros cuatro tuvimos dificultades para dormir después de la pelea con los mortifagos ¿ya lo olvidaste?

--Pues no pero…

--Tienes razón Remus—concedió James—pero estoy seguro que Dumbledore está pensando en algo que ayude a Harry, lo sé, no se quedara de brazos cruzados.

—Anoche te oí —replicó Dudley entrecortadamente—. Hablabas en sueños. ¡Gemías!

— ¿Qué quieres decir? —insistió Harry.

--Tiene pesadillas con lo que ocurrió—sentencio Lily tallándose las manos en la cara—no es para menos, claro está ¡demonios!

—« ¡No mates a Cedric! ¡No mates a Cedric!» ¿Quién es Cedric? ¿Tu novio?

--¡Asqueroso cerdo!—bramo Sirius apretando los puños--¿Cómo se atreve?

--Estoy seguro que si estuviera en el lugar de Harry no diría lo mismo—tercio Remus con enfado—la mayoría de los chicos huiría de todo, él no lo enfrentaría, nadie es como Harry, no tiene derecho.

--No lo comprende—susurro Lily tratando de no enojarse con su sobrino—no sabe de lo que habla, de lo contrario, reconsideraría las cosas, lo sé.

—Mientes —dijo Harry como un autómata.

--¿Se supone que estamos aquí para atacar a Dudley?—inquirió Sirius sacando su locura Black—puedo empezar ahora mismo…

—« ¡Papá! ¡Ayúdame, papá! ¡Me va a matar, papá! ¡Buuaaah!»

--Uno, dos, tres, cuatro…--contaba James respirando hondamente para controlarse—cinco, seis, siete, ocho…

--Piensa cosas bonitas, piensa cosas bonitas—decía Sirius con los ojos cerrados—piensa cosas bonitas, cosas bonitas…

—Cállate —le dijo Harry en voz baja—. ¡Cállate, Dudley! ¡Te aviso!

--¡Ni se te ocurra hacer magia!—chillo Lily taladrando con la mirada Harry que no podía saber que su joven madre de dieciocho años estaba a su lado.

—« ¡Ven a ayudarme, papá! ¡Mamá, ven a ayudarme! ¡Ha matado a Cedric! ¡Ayúdame, papá! Va a...» ¡No me apuntes con esa cosa!

--¡DIECISIETE, DIECIOCHO, DIECINUEVE…!—gritaba James para no oír lo que Dudley decía--¡VEINTE, VEINTIUNO, VEINTIDOS…!

--¡Piensa cosas bonitas, piensa que matas a Dudley apretándole el pescuezo!—soltaba Sirius haciéndose de todo su autocontrol.

Dudley retrocedió hacia la pared del callejón. Harry apuntaba directamente con la varita hacia el corazón de su primo.

--¡No lo hagas, Harry!—exclamo Remus poniendo una mano sobre la mano de Harry que sujetaba su varita pero como era de esperarse, su mano lo atravesó--¡Si hace magia pueden expulsarlo!

--No va a hacer magia—dijo Lily calmadamente, se sorprendió a si misma por ello, los chicos la miraron—sabe lo que puede suceder y ama demasiado el mundo mágico como para echarlo todo por la borda, se controlara.

—No vuelvas a hablar de eso —lo amenazó Harry—. ¿Me has entendido?

— ¡Apunta hacia otro lado!

—Te he preguntado si me has entendido.

— ¡Apunta hacia otro lado!

— ¿ME HAS ENTENDIDO?

--No lo hagas, Harry—seguía diciendo James como si pudiera oírlo—golpéalo, vete a los golpes si quieres pero no uses la varita…

--Si quiere que la use, que se la meta por el…

— ¡APARTA ESA COSA DE...!

Pero tanto Dudley como Sirius soltaron un extraño y estremecedor grito ahogado, como si les hubieran echado encima un cubo de agua helada.

Algo le había pasado a la noche. El cielo, de color añil salpicado de estrellas, se quedó de pronto completamente negro, sin una sola luz: las estrellas, la luna y el resplandor de las farolas que había en ambos extremos del callejón habían desaparecido. El murmullo de los coches y el susurro de los árboles también habían cesado. Un frío glacial se había apoderado de la noche, hasta entonces templada y agradable. Estaban rodeados de una oscuridad total, impenetrable y silenciosa, como si una mano gigante hubiera cubierto el callejón con un grueso y frío manto, dejándolos ciegos.

Fue entonces cuando cayeron en la cuenta.

--D-dementores…--tartamudeo Lily tratando de distinguirlos entre la penumbra.

--¡No puede haber dementores aquí!—chillo Sirius tanteando en la oscuridad--¡Un área de muggles!

--¡Hay que sacarlos de aquí!—ordeno Remus prendiendo su varita--¡Ahora!

--¿Cómo? ¡No existimos!—grito James tratando de calmarse.

--Si no los sacamos de aquí entonces Harry tendrá que usar su patronus ¡Hará magia!—Remus zarandeo a James--¡Lo expulsaran!

La aterrorizada voz de Dudley sonó en los oídos de los cuatro chicos que pensaban que hacer.

— ¿Q-qué ha-haces? ¡Para!

— ¡No hago nada! ¡Cállate y no te muevas!

— ¡N-no veo nada! ¡M-me he quedado ciego!

--¿Cómo es que los dementores llegan hasta acá?—inquirió Sirius caminando entre la oscuridad--¡Ah!

--¿Qué fue eso?

--¡Me he caído!

--¿Sirius, donde estás?—le llamaba Lily sin soltarse de la mano de James--¡Se me ha apagado la varita! ¿Qué sucede?

--¿No podemos hacer ese simple hechizo?—se lamentó Remus cuando su varita también se apagó--¡Maldición!

— ¡He dicho que te calles!

--Los oiremos antes de verlos—razonó Remus—shhh… hay que estar callados…

— ¡S-se lo diré a papá! —gimoteó Dudley—. ¿D-dónde estás? ¿Q-qué haces?

— ¿Quieres callarte de una vez? —susurró Harry—. Estoy intentando escu...

--¡Está aquí!—chillo Lily empuñando la varita--¡A la derecha!

--¡No! ¡A la izquierda!—grito Sirius.

--¡Son dos!—exclamo James asustado.

— ¡B-basta! ¡Para ya! ¡Te voy a pe-pegar un puñetazo! ¡Te juro que te voy a pegar!

—Cállate, Dudley...

¡ZAS!

--¿Qué fue eso?

--¡Le ha soltado un puñetazo a Harry!

— ¡Eres un imbécil, Dudley! —gritó Harry con dolor.

Oyeron a Dudley, que se alejaba dando tumbos, chocando contra la valla del callejón, tambaleándose.

--¡Va hacía ellos!

— ¡VUELVE, DUDLEY! ¡VAS DIRECTO HACIA ÉL!

Se oyó un chillido espantoso y entonces cesó el ruido de los pasos de Dudley. Sirius y Remus sintieron un frío espeluznante en la parte posterior de la cabeza.

--¡Está detrás de Harry!

— ¡DUDLEY, MANTEN LA BOCA CERRADA! ¡HAGAS LO QUE HAGAS, MANTEN LA BOCA CERRADA! ¡Varita! —Farfulló Harry desesperado, agitando las manos por la superficie del suelo como si fueran arañas—. ¿Dónde está? Varita..., vamos... ¡Lumos!

--¡Ahí, a su derecha!—aprovechando la luz, Sirius y Remus corrieron a donde estaban James y Lily con idénticas caras de preocupación.

Una figura altísima y encapuchada se deslizaba con suavidad hacia él, suspendida encima del suelo; no se le veían los pies ni la cara, tapados por la túnica, y a medida que se acercaba se iba tragando la noche.

--¡El patronus, hagamos el patronus!—era la voz de Lily que parecía desesperada.

--No podemos, no pudimos ni siquiera prender las varitas—decía Sirius respirando con dificultad—no podremos hacer los patronus y aunque así fuera, dudo mucho que le hiciera algo a los dementores.

--¿Qué sugieres?—pregunto James un poco brusco--¿Qué nos quedemos a ver?

--¡Se supone que es lo que estamos haciendo!—espeto Sirius acercándose más a la cara de su amigo--¡Solo eso!

--¡No, no se peleen!—pidió Lily colocando sus manos en los pechos de ambos jóvenes—Sirius tiene razón, no podemos hacer nada, pero saldrá bien, Harry sabe usar el patronus…

--Claro y que lo expulsen del colegio…

--No pueden expulsarlo del colegio por hacer magia para defenderse—recordó Remus haber leído un poco de ley mágica—hay una excepción en casos que la vida corra peligro, algo así…

— ¡Expecto patronum!

Una voluta de vapor plateada salió de la punta de la varita mágica y el Dementor aminoró el paso, pero el conjuro no había funcionado bien; Harry, tropezando de nuevo, retrocedió un poco más al mismo tiempo que el Dementor se le echaba encima.

--¡Tú puedes, vamos!—gritaban los cuatro odiándose por no poder hacer nada, de ahora en adelante tendrían que acostumbrarse, aunque no fuera sencillo.

Un par de manos grises, viscosas y cubiertas de costras salieron de debajo de la túnica del Dementor y se dirigieron hacia Harry.

--¡Concéntrate!—soltó Remus pasándose las manos por el cabello--¡Concéntrate, Harry, concéntrate!

— ¡Expecto patronum!

Su voz sonó débil y distante. Otra voluta de humo plateado, más débil que la anterior, salió de la varita.

--¡HAZLO!—grito Lily como loca--¡AHORA!

Los dedos del dementor se acercaban a su cuello…

--¡EXPECTO PATRONUM!—tanto Harry como James tenían las varitas alzadas.

Un ciervo, enorme y plateado, salió de la punta de la varita de Harry y con la cornamenta golpeó al Dementor donde éste habría tenido el corazón. El Dementor se echó hacia atrás, ingrávido como la oscuridad, y cuando el ciervo lo embistió, se alejó revoloteando como un murciélago, derrotado.

--Cierto… no funciona—dijo James cuando se dio cuenta, que obviamente, el patronus lo había conjurado su hijo, no él.

--Sé que de algo ayudo—le consoló Lily abrazándolo.

— ¡Por aquí! —le gritó Harry al ciervo. Luego giró sobre los talones y echó a correr a toda velocidad por el callejón, manteniendo en alto la varita encendida—. ¡Dudley! ¡Dudley!

--¡Morgana! ¡Se me ha olvidado el primo!—exclamo Remus dándose un golpe en la frente--¿Estas bien?

Apenas había dado una docena de pasos cuando los alcanzó: Dudley estaba acurrucado en el suelo, tapándose la cara con los brazos. El segundo Dementor estaba inclinado sobre él, sujetándole las muñecas con sus pegajosas manos, tirando de ellas poco a poco, separándolas casi con ternura, y bajaba la encapuchada cabeza hacia la cara de Dudley como si fuera a besarlo.

— ¡A por él! —bramó Harry, y con un fuerte estrépito el ciervo que había hecho aparecer pasó al galope por su lado.

El rostro sin ojos del Dementor estaba apenas a dos centímetros del de Dudley cuando los cuernos plateados lo golpearon; el Dementor salió despedido por los aires y, al igual que su compañero, se alejó volando y quedó absorbido por la oscuridad; después el ciervo fue a medio galope hasta el final del callejón y se disolvió en una neblina plateada.

--¡Toma esa estúpido dementor!—grito Sirius con júbilo--¡Ándatelas con tu papi Cornamenta!

--¿Tu papi Cornamenta?—pregunto James con una ceja alzada--¿Qué es eso?

--Ah bueno… solo quería darte crédito, pero si no quieres…

--No, está bien—afirmo James un poco ufano.

--Eres tan creativo, Sirius—Lily rió irónicamente—en serio que si no hubieran dementores aquí y ahora me moriría de risa.

Sirius hizo una mueca.

--Es un poco patético—le susurro Remus a Lily.

--Yo no soy… ¿Qué? ¿Por qué nos mueve?—Sirius hizo berrinche cuando aparecieron en el salón de una casa, de Privete Drive--¿Qué ha pasado con los dementores?

--¿Qué…? ¡Mierda!—salto James cuando vió a Harry frente a él con un sobre en las manos, se encamino hacia él y leyó en voz alta.

Querido señor Potter:

Nos han informado de que ha realizado usted el encantamiento Patronus a las 21.23 horas de esta noche en una zona habitada por muggles y en presencia de un muggle.

La gravedad de esta infracción del Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad ha ocasionado su expulsión del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. En breve, representantes del Ministerio se desplazarán hasta su lugar de residencia para destruir su varita.

Dado que usted ya recibió una advertencia oficial por una infracción anterior de la Sección Decimotercera de la Confederación Internacional del Estatuto del Secreto de los Brujos, lamentamos comunicarle que se requiere su presencia en una vista disciplinar en el Ministerio de la Magia el día 12 de agosto a las 09.00 horas.

Con mis mejores deseos. Atentamente,

Mafalda Hopkirk

Oficina Contra el Uso

Indebido de la Magia

Ministerio de la Magia

--¡No!—chillaron Lily, Remus y Sirius corriendo a donde estaba Harry.

--¡No pueden hacerlo!—James iba de un lado a otro con una mano en la cintura y la otra en la frente--¡Ha sido en defensa propia! Además no se supone que debe haber dementores en una zona muggle ¡Es cosa de ese imbécil!

--No, a ver, calmémonos—dijo Remus masajeándose el cuello—por lo que ya he dicho no pueden expulsarlo, tendrían que hacerle una vista y oír su declaración…

— ¿Adónde te has creído que vas? —le gritó tío Vernon. Al ver que Harry no contestaba, cruzó la cocina a grandes zancadas para cerrarle el paso—. ¡Todavía no he acabado contigo, chico!

--¿Qué? ¡No!—grito James poniéndose en la puerta cuando comprendió.

--¿Qué pasa?—pregunto Sirius por la actitud de su amigo--¿Qué haces?

--¡Quiere irse!—dijo James rodando los ojos—no va a permitir que le rompan la varita, va a irse y entonces sí que se meterá en un lío.

--Dumbledore ya tendrá que haberse enterado—iba diciendo Lily pensando con la cabeza fría—ya tendrá que estar pensando en algo, siempre tiene un plan.

—Apártate —dijo Harry con voz queda.

—Vas a quedarte aquí y explicarme por qué mi hijo...

—Si no te apartas de la puerta, voy a echarte un maleficio —afirmó Harry, levantando su varita.

--¡No hagas más magia!—dijo James exasperado; él podría ser un rompe reglas en Hogwarts pero no fuera del colegio, no iba a permitir que expulsaran a su hijo del colegio eso jamás ¡Jamás!

— ¡A mí no vas a amenazarme con eso! —gruñó tío Vernon—. ¡Sé que no estás autorizado a utilizarla fuera de esa casa de locos que llamas colegio!

—La casa de locos me ha expulsado —respondió Harry—. Ahora puedo hacer lo que me dé la gana. Te doy tres segundos. Uno, dos...

--¡Con un diablo! ¿Por qué tiene que ser como yo en estos casos?—se lamentó James--¿Por qué Merlín, por qué?

Un fuerte estruendo resonó en la cocina. Tía Petunia se puso a chillar, tío Vernon pegó un grito y se agachó había una lechuza, aturdida y con las plumas alborotadas, posada en el alféizar. Acababa de chocar contra la ventana cerrada. Ignorando el angustiado grito de « ¡Lechuzas!» de tío Vernon, Harry cruzó la habitación corriendo y abrió la ventana de golpe. La lechuza estiró una pata en la que llevaba atado un pequeño rollo de pergamino, sacudió las plumas y emprendió el vuelo en cuanto Harry hubo cogido la carta. Con manos temblorosas, el chico desenrolló el segundo mensaje, que estaba apresuradamente escrito con tinta negra y emborronada.

--¡Que sea de Dumbledore, que sea de Dumbledore!—repetía Lily una y otra vez.

--O si no, de Sirius—tercio Remus—ya sé que Harry piensa que no tiene moral para decirle que no se meta en problemas pero… ¡No debe meterse en más problemas!

James se acercó para volver a leer.

Harry:

Dumbledore acaba de llegar al Ministerio y está intentando arreglarlo todo. NO SALGAS DE LA CASA DE TUS TÍOS. NO HAGAS MÁS MAGIA. NO ENTREGUES TU VARITA.

Arthur Weasley

Pudieron respirar aliviados, Dumbledore se estaba haciendo cargo, menos mal y Arthur le decía precisamente lo que les preocupaba, *no salgas de la casa;*podían estar un poco tranquilos pero al juzgar por la cara que ponía Harry, él no estaba nada tranquilo.

--¿Qué estará haciendo Dumbledore para arreglar las cosas?—inquirió Sirius rompiendo el silencio--¿Es tan poderoso para romper las reglas? ¿Podría hacerlo si quisiera?

--No, lo dudo—mascullo Lily sentándose en el sofá—seguramente estará alegando lo que decía Remus, defensa propia.

--¿Cómo está eso?—quiso saber James sentándose junto a Lily—Lo de esa ley.

--Ah pues se estipula que los menores de edad pueden hacer magia estando en circunstancias de vida o muerte, como está por ejemplo y entonces la ley no puede expulsarlo del colegio—explico el licántropo recordando al máximo aquella lectura de hacía años.

--Pero la ley es una mierda—dijo Sirius amargamente—porque si lo piensan mi caso fue más que injusto; ok, Crouch encarcelaba a todos sin juicio pero ¿pudieron ser tan imbéciles como para no comprobar mi varita y ver que yo no lance ese hechizo que mato a los muggles? Digo, si lo analizamos es muy fácil haber probado mi inocencia.

--¡Claro!—saltó James como si fuera una gran revelación y en realidad, si lo era—con una simple comprobación y habrían visto que no lo hiciste… ¡vaya! Sí que es medieval nuestro sistema político.

--Sí y creo que en cuanto acabamos con Voldemort yo me instalare en el Departamento de la Aplicación de Ley Mágica—hablo Lily muy convencida—y lo primero que haré será redactar una ley que ampare a los hombres lobos y así Remus podrá ser el excelente profesor de DCAO que ya vimos.

--Gracias Lily—susurro Remus sonriendo débilmente.

--No hay nada que agradecer—aseguro la chica con gentileza—para eso somos los amigos.

--Y bueno a mí me encantaría saber que estamos haciendo—tercio Sirius mirando a Remus—digo, si se reúne la Orden de nuevo imagínense que cosas estaremos haciendo ¿Dónde será el cuartel ahora? No puede ser en la casa de Rose porque… ella no está ahora—dijo cabizbajo.

--Sea donde sea debe ser un lugar de máxima seguridad—dijo Lily pensativamente—una casa que sea poco conocida, poco probable…

--¿Podría ser tu casa, Lunático?—aventuro James—casi nadie la conoce…

--Es muy chica—dijo Remus con convicción—además que los mortifagos saben de ella ¿recuerdas?

--Oh si—dijo James pensando en otras opciones—quizá sea la casa de un nuevo miembro ¿Quiénes? Sin duda están los Weasley…

--Y Snape—dijo Lily como si nada—su casa sería un excelente lugar…

--¿Su casa?—los celos de James amenazaban con salir--¿La de Cokeworth?

--Sí esa—dijo Lily encogida de hombros—esta como que escondida, no sé, sería un buen lugar en mi opinión.

Pero James entrecerró los ojos y gruño por lo bajo.

--¿Estará de nuevo Emmeline Vance?

--Lo dices porque te gustaba, Sirius—le acuso Remus picaronamente—No tienes madre, ya ni porque Hollie estaba allí.

--Ah aunque tenga comida no se me impide ver el menú—argullo Sirius tomando sus propias palabras como muy sabias—además con Emmeline jamás me…

—Vigilan la prisión de los magos, Azkaban —terció Petunia.

--¿Qué?—Lily abría mucho los ojos, no habían estado prestando mucha atención a lo que sucedía con Harry y los Dursley hasta que oyeron la palabra Azkaban de la boca de Petunia--¿Ella… ella dijo que…?

--¿Cómo lo sabe?—dijeron los tres chicos mirándose unos a otros, sorprendidísimos.

— ¿Cómo sabes eso? —le preguntó, perplejo, Vernon.

—Hace muchos años... oí a aquel... infeliz... que se lo contaba a ella... —dijo con voz entrecortada.

—Si te refieres a mi padre y a mi madre, ¿por qué no los llamas por sus nombres? —dijo Harry en voz alta, pero tía Petunia no le hizo caso. Parecía terriblemente aturullada.

--No, no era yo—dijo James con una creciente ola de celos emanando de su pecho, miro a Lily en busca de una explicación—no era yo, de eso estoy más que seguro.

--James, yo…

--Jamás perdimos el tiempo hablando de dementores, no fui yo…

--Cornamenta ¡Claro que fuiste tú!—exclamo Sirius sonriendo--¿Quién si no? Solo que no recuerdas, de seguro alguna vez…

--¡No fui yo, demonios!—grito James pateando el sofá.

--No, no eras tú—dijo Lily con la cabeza en alto, James subió su mirada poco a poco hasta toparse con los ojos verdes de su esposa—tienes razón, no eras tú, jamás te he contado como me entere que era bruja, y jamás te lo he contado por cómo te pones siempre que tocamos el tema de Severus…

--Bien, bien—James se acomodó la playera y se pasó una mano por el cabello--¿Según tú está mal que me enfade que hablemos de un tipo que te trato peor que… que te trato horrible? ¿Está mal eso?

--No es eso…

--¿Estoy equivocado en enfadarme por hablar de ese mal nacido que no perdía ocasión para insultarte?

--James…

--¿Te parece poco que me ponga así cuando tratamos de alguien que no vale la pena ni mencionar?

--Es que no…

--¡Has visto como trata a nuestro hijo, a Harry! ¿Puedes considerarlo tu amigo?

--No creo que…

--¡Lo odia más que a mí! Si eso es posible y te molesta que yo me enoje cuando hablamos de él, maldición.

--James, si me dejaras explicarte…

--En serio que a veces no te entiendo, Lily, trato y trato pero no me explico cómo es que después de tantos años, después de comprobar que es un desgraciado sigue ahí, dando excusas—dijo James y esta vez su voz denotaba desilusión—pero anda, está bien, no te diré nada más respecto a ese tema ¿de acuerdo? Piensa… piensa lo que quieras.

Lily se quedó ahí, acurrucada en el sofá aun cuando James se puso de pie y se situó detrás de Harry, muy seguramente para no mirarla, no sabía que pensar o que decir, en parte James tenía razón, tenía muchas razón pero ella también tenía sus razones para no poder olvidar esa amistad de años con Severus, era tan ingenua como para creer que aun podía haber algo de bondad en su corazón, era como si pensara que él podría cambiar, que pudiera tomar el camino correcto… estaba hecha un lío y era cierto que alguna vez, casi sin proponérselo se… se había enamorado de él… por fin lo aceptaba, ella había estado enamorada de Snape, jamás llego a amarlo pero si hubo algo más que amistad y si él… si él no hubiera cometido el gravísimo error de dejarse llevar por otros, quizás ahora… ¿Qué habría sucedido? Era cierto, no podía que dejar de pensar en Snape porque pensaba en un universo alterno donde él seguía siendo el chico bueno, su mejor amigo… ¿Es que todavía sentía algo por él?

Su mirada se posó en Remus y Sirius que le lanzaban miradas a su amigo y entonces sus ojos se toparon con los de James y toda duda se disipo…

--¿Otra lechuza?—se extrañó Sirius al verla entrar por la ventana--¿De quién será? ¿Mía?

— ¡Estoy harto de esas condenadas lechuzas! —masculló Vernon, como un loco; fue hacia la ventana y la cerró de golpe.

Querido señor Potter:

Con relación a nuestra carta de hace unos veinte minutos, el Ministerio de Magia ha revisado su decisión de destruir de inmediato su varita mágica. Puede conservar usted su varita hasta la vista disciplinar del 12 de agosto, momento en el que se tomará una decisión oficial.

Tras entrevistarse con el director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, el Ministerio ha acordado que el asunto de su expulsión también se decidirá en esa vista. Por lo tanto, considérese excusado del colegio hasta posteriores investigaciones.

Con mis mejores deseos.

Atentamente,

Mafalda Hopkirk

Oficina Contra el Uso

Indebido de la Magia

Ministerio de Magia

--Bueno… lo logro—farfullo Remus tímidamente—no hay de qué preocuparnos, estoy seguro que Dumbledore prepara la defensa detalladamente.

--Sí ¿y ahora?—pregunto Sirius situándose junto a Lily que no le quitaba los ojos de encima a James que fingía mirar el techo, hacia cualquier cosa para no mirar a su esposa porque sin duda, el enojo que sentía hacía ella, desaparecería y no se le hacía muy justo, ella debía sufrir un poco más el látigo de su desprecio.

--Esperemos a que Harry se duerma—dijo James en su postura de digno—ya después podremos dormir un poco.

El hechizo no quería dejarlos descansar, era como si hubiera un millón de cosas por ver, así que en vez de estar en el salón ahora estaban en el vestíbulo que estaba a oscuras; Lily se sujetó con fuerza del brazo de Sirius y Remus estaba del lado opuesto con James.

--¿Cuánto adelantamos?—susurro Remus como si alguien pudiera oírlos--¿Seguimos en Privete Drive, cierto?

--Sí pero… ¡Hay gente!—añadió James al ver siluetas moverse--¿Qué pasa? ¿Son amigos o enemigos?

--¿Remus?—Lily trataba de ver en la oscuridad.

--¿Qué pasa?

--¡Estás ahí!—señalo Lily a lado de Sirius— ¡Es tú otro yo!

—Baja la varita, muchacho; a ver si le vas a sacar un ojo a alguien —dijo una voz queda y gruñona.

--¡Moody!—saltaron emocionados.

— ¿Profesor Moody? —preguntó Harry con tono inseguro.

—No sé si debes llamarme «profesor» —gruñó la voz—; nunca llegué a enseñar gran cosa, ¿no? Baja, queremos verte bien.

--¿Me equivoco al decir que han venido por él?—aventuro Sirius buscándose a sí mismo entre el gentío porque ahora que se daba cuenta, eran alrededor de diez personas las que miraban a Harry.

--Eso parece—admitió Lily--¿Pero porque tantos?

—No pasa nada, Harry. Hemos venido a buscarte.

--Y el profe Chocolatín entra en acción—dijeron James y Sirius riendo ruidosamente.

— ¿P-profesor Lupin? —dijo con incredulidad—. ¿Es usted?

--Hay que ver que Harry si es educado—musito Remus—suerte que se parece a ti Lily ¡Imagínate que se pareciera al padre!

— ¿Por qué estamos aquí a oscuras? —preguntó una tercera voz, esta vez desconocida, de mujer.

Los cuatro, sin excepción se quedaron con la boca abierta y los ojos bien abiertos, esa voz… ya la habían oído antes, era una voz que les provocaba reír…

—. ¡Lumos!

La punta de una varita se encendió e iluminó el vestíbulo con una luz mágica. Harry parpadeó. Las personas que había abajo estaban apiñadas alrededor del pie de la escalera, con la mirada fija en él; algunas estiraban el cuello para verlo mejor.

Remus Lupin era quien estaba más cerca de Harry. Aunque todavía era muy joven, Lupin parecía cansado y muy enfermo; tenía más canas que la última vez que lo había visto, y llevaba la túnica más remendada y raída que nunca. Con todo, sonreía abiertamente a Harry.

--Estas viejo—murmuro James parpadeando varias veces para reaccionar, no recordaba donde había oído aquella voz—estas muy viejo Lunático.

— ¡Oh! Es como me lo imaginaba —dijo la bruja que mantenía la varita iluminada en alto. Parecía la más joven del grupo; tenía el pálido rostro en forma de corazón, ojos oscuros y centelleantes, y el cabello corto, de punta y de color violeta intenso—. ¿Qué hay, Harry?

Remus, que no le había prestado la más mínima atención a la chica, se quedó embelesado con ella, sintió un extraño cosquilleo en el estómago, le sudaban las manos, sintió que toda la sangre de su cuerpo se le subía a la cara y era como si alguien hubiera aumentado la calefacción a unos cuarenta grados y miraba a todos lados como buscando alguna explicación lógica para aquello ¿Por qué?La chica tenía un brillito especial en los ojos y su sonrisa era sincera… ¿Qué demonios…?

—Sí, entiendo lo que quieres decir, Remus —terció un mago negro y calvo que estaba al fondo; tenía una voz grave y pausada y llevaba un arete de oro en la oreja—. Es clavado a James.

--¡Kingsley, viejo amigo!—James hizo como que abrazaba a alguien y sonreía abiertamente, era como si se hubiera olvidado que estaba enfadado con Lily--¡Un gusto volver a verlo! Y más si me halaga de tal forma…

--¿Dónde estás, Sirius?—pregunto Lily.

--A lado de ti—respondió el tratando de que su voz no denotara un tonito de burla.

--No, tú otro yo, creí que vendrías por Harry…--la chica parecía desilusionada.

--Oh ya sabes, quizá este en alguna misión, pateando algunos encapuchados traseros—dijo él muy confiado aunque en realidad no lo estaba, ¿Dónde rayos estaba o qué demonios hacia que le impedía ir por Harry? Estaba seguro que fuera lo que fuera no le importaría dejarlo de lado para ir con su ahijado favorito, algo estaba mal.

—Salvo por los ojos —aportó otro mago de cabello plateado que hablaba con voz jadeante—. Los ojos son de Lily.

--¡Dedalus!—chillo Lily con las manos juntas—siempre tan galante conmigo…

— ¿Estás seguro de que es él, Lupin? —masculló Moody—. Menudo problema vamos a tener si llevamos a un mortífago que se hace pasar por él. Tendríamos que preguntarle algo que sólo pueda saber el verdadero Potter. A menos que alguien haya traído Veritaserum.

--Bueno, no veo pelo grasiento por aquí entonces podemos decir que no, no hay veritaserum—dijo James dirigiéndole una mirada algo cruel a Lily que prefirió no apartar sus ojos hacia Remus.

--Ella ha tenido la culpa, pero no te pases—susurro Sirius—de lo contrario te la voltea, James, ya sabes cómo se pone.

--Ya lo tengo fríamente calculado, Canuto, no te preocupes—lo tranquilizo James sonriendo.

—Harry, ¿qué forma adopta tu Patronus? —preguntó Lupin.

—La de un ciervo —contestó Harry nervioso.

—Es él, Ojoloco —dijo Lupin.

Harry bajaba las escaleras colocándose la varita en el bolsillo trasero de su pantalón.

— ¡No te pongas la varita ahí, muchacho! —bramó Moody—. ¿Y si se enciende? ¿No sabías que magos mucho mejores que tú han perdido una nalga?

--Oh cierto—y James se la puso en el bolsillo de su chaqueta—se me olvidaba.

— ¿A quién conoces tú que haya perdido una nalga? —le preguntó con interés la mujer de cabello de color violeta.

--Esa chica, se me hace conocida—decía Sirius dando vueltas alrededor de ella--¿Será hija de alguna de mis amigas? No lo creo es muy mayor le hemos de llevar unos quince años… no sé se parece a alguien que conozco pero ¿a quién? ¿Y porque lleva el pelo violeta? ¿Está loca o qué?

--Será la moda—sugirió Lily viendo el pelo de la chica--¿No creen?

James asintió secamente pero Remus se quedó de piedra porque entonces recordó algo, era como si lo hubiese oído hacia un millón de años y le llegaba amortiguado, a penas audible…*Te amo, Remus…*su cabeza trabajaba rápidamente uniendo ambos hechos, juntaba la voz de aquella chica de pelo violeta con la de la chica misteriosa y… ¡Todo encajo! ¡Era ella!

— ¡Eso ahora no importa, pero sácate la varita del bolsillo de atrás! —gruñó Ojoloco—. Es una norma elemental de seguridad de las que ya a nadie le importan. —Fue pisando fuerte hacia la cocina—. Y lo he visto con mis propios ojos —añadió de mal talante mientras la mujer de cabello violeta miraba al techo.

Lupin extendió un brazo y le estrechó la mano a Harry.

— ¿Cómo estás? —le preguntó, mirándolo a los ojos.

—Bi-bien...

--Gracias por venir por él—dijo James sonriéndole—su padrino debería estar aquí pero de seguro el muy cabron anda perdido de borracho por allí…

--¡Te escuche!—exclamo Sirius blandiendo el puño.

—Yo... Tenéis mucha suerte de que los Dursley hayan salido... —farfulló Harry.

— ¿Suerte? ¡Ja! —dijo la mujer de cabello de color violeta haciendo que Remus se estremeciera—. He sido yo quien los ha quitado de en medio. Les he enviado una carta por correo muggle diciéndoles que habían sido preseleccionados para el Concurso de Jardines Suburbanos Mejor Cuidados de Inglaterra. Ahora van hacia la ceremonia de entrega de premios... O eso creen ellos. —

--Hum… que siga hablando, su voz se me hace conocida—dijo Lily pensativamente.

Remus pedía a todos los magos famosos que no se dieran cuenta ¿Cómo era posible? ¡No, no era posible! Ella, una chica más joven, de pelo violeta y parecía rara ¿Seguro que no tenía once dedos? Pero él no podía darse en lujo de estar con nadie, era más que peligroso, debía calmarse seguro que su yo futuro no había olvidado eso y tendría que romperle el corazón pero era por su propia seguridad. Pero ¿y si no quería? ¿Y si quería arriesgarse? ¿Qué demonios estaba pensando? ¡Claro que no! Era consciente y… ¿Qué…? ¿Por qué su yo futuro le lanzaba miraditas a la chica? ¡Lo había cachado! ¡Estaba mirándola disimuladamente! Y… no, ¡Estaba sonriéndole! Remus, oficialmente, a tu yo futuro le gusta la chica rara y a ti… también.

—Bueno, nos vamos, ¿no? —preguntó Harry—. ¿Ya?

—Sí, enseguida —dijo Lupin—. Sólo estamos esperando a que nos den luz verde.

— ¿Adónde vamos? ¿A La Madriguera? —inquirió Harry esperanzado.

--No es un lugar muy conveniente para el cuartel—hablo James--¿Qué opinas Lunático? ¿Lunático?

--¿Qué? ¿Qué? Sí, James, sí—dijo Remus atropelladamente.

--En serio, te dijimos que dejaras de fumar esa planta verde—dijo Sirius negando con la cabeza—no aprendes, Lunático, no aprendes.

—No, no vamos a La Madriguera —contestó Lupin, y le hizo señas al muchacho para que entrara en la cocina. El grupito de magos los siguieron; todavía miraban a Harry con curiosidad—. Eso sería demasiado arriesgado. Hemos montado el cuartel general en un lugar indetectable. Nos ha costado bastante tiempo...

--Quizá la hayan protegido con un fidelio—mascullo Sirius buscando algo que comer—me muero de ganas de ver el nuevo cuartel y quiero saber que estoy haciendo ¿Creen que de nuevo Lyra sepa que soy su padre? Eso espero…

--Uy Canuto, agárrate porque las niñas de cuarto año, están desatadas—James soltó una carcajada por la cara de su amigo—y más si Fred y George Weasley andan cerca…

En ese instante Ojoloco Moody estaba sentado a la mesa de la cocina, bebiendo de una petaca; su ojo mágico giraba en todas direcciones, deteniéndose en cada uno de los electrodomésticos de los Dursley.

—Éste es Alastor Moody, Harry —prosiguió Lupin, señalando a Moody.

—Sí, ya lo sé —dijo Harry incómodo.

--Sí, hola, hola, hola—Sirius parecía aburrido--¿podemos ahorrarnos las tontas presentaciones? ¡Salgamos ya de aquí! Que me siento como encerrado.

--A eso van, ya oíste, tiene que estar despejado—lo corto Lily negando con la cabeza—eres un desesperado, un imprudente…

—Y ésta es Nymphadora...

--¿Quién rayos le pone Nymphadora a su hija?—inquirió James riendo pero se calló de golpe. Conocían a alguien lo bastante loca como para ponerle así a su hija, una hija de tres años…

—No me llames Nymphadora, Remus —protestó la joven bruja, estremeciéndose—. Me llamo Tonks.

Remus quería morirse, ahí mismo, en ese instante… ¿Una niña de tres años? ¿UNA NIÑA DE TRES AÑOS? Y peor aún ¿la sobrina de Sirius? ¿LA SORINA DE SIRIUS?

--¡Es la hija de Andrómeda!—chillo Sirius radiante, luego se irguió y poso su vista en Remus que perdía color y luego a Tonks, de Remus y Tonks y el hecho de que ella, de sus labios saliera aquella palabra, Remus, le conecto las ideas--¡No lo puedo creer, no lo puedo creer!

--Es… es… ¡Es ella!—exclamo Lily extasiada con una gran sonrisa y mirando a Tonks con otros ojos--¡Oh por Merlín!

--La hija… la hija de Andrómeda—balbuceaba James como para convencerse a sí mismo—la niña… la niña…

--¡Mi sobrina es la dueña de tus quincenas, Lunático!—grito Sirius burlonamente acompañado de una sonora carcajada.


El quinto libro ¡aplausos! Jajaja ntc ahí tienen, el primer capítulo dios, no me creo que ya estemos en este punto; he de decir que haré esto rápido, ósea como que no hay tiempo para banalidades si queremos ver todo lo que nos interesa, y cuando digo todo, es todo porque estoy leyendo el libro y ya he apuntado las situaciones que pondré como el boggart de la señora Weasley, el beso de Ron y Hermione o cuando Sirius le dice a Harry que no se parece a su padre como él creía, bueno noes todo ¿ok? Hay mucho, mucho más :) no se preocupen que tratare de complacerlos.

Uy esos pensamientos de mi Lily, no sé, desde que salió la peli me he sentido atraída por Snape baba bueno desde antes sentía esa punzadita y con la actuación del señor Alan Rickman más n__n y más que me entero que cuando Voly mato a Lily ella estaba embarazada y pensaba que Snape podría ser el padrino T___T

Jajaja como me he divertido con la última parte, fue tan genial y me parto de risa mi pobre Remus… tendrá que soportar las burlas de esos dos inmaduros… y veremos cómo es que (según yo) se enamoraron esos dos.

Bueno eso es todo, gracias a todos por leer, comentar y tenerla en favoritos, el éxito es por y para ustedes :P

Quejas, dudas y/o sugerencias nos vemos en los comentarios ¿vale?

Besos con sabor a Merodeador.

P.D. Quiza tarde un poquitín en actualiza porque estoy yendo a clases de piano y tengo que practicar y así, solo ténganme paciencia ¿sí? ¡Son geniales!