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Historia 67888 — capítulo 42
--Es… es… ¡Es ella!—exclamo Lily extasiada con una gran sonrisa y mirando a Tonks con otros ojos--¡Oh por Merlín!
--La hija… la hija de Andrómeda—balbuceaba James como para convencerse a sí mismo—la niña… la niña…
--¡Mi sobrina es la dueña de tus quincenas, Lunático!—grito Sirius burlonamente acompañado de una sonora carcajada.
--¿T-tú s-sobrina?—balbuceo Remus dejándose caer en el suelo, con una excelente expresión de estupefacción y no quiso alzar la vista para toparse con la cara burlona de Sirius y James.
--¡Eres un pedófilo!—exclamo Sirius doblándose de risa, James no podía ni hablar--¡Eres un asalta cunas! ¡Una niña de tres años, de tres años, Lunático!
--Pero…
--¡Y es rara!—le sumo James entre risa y risa--¡Tiene el pelo rosa!—y soltó de nuevo una carcajada.
--Es metamorfomaga ¿no?—pregunto Lily sonriente, miraba a Remus pero él solo se limitaba a hacer odios sordos—Eso es muy útil…
--No lo hagas, Lily—musito Remus recobrando un poco de color, ella sabía perfectamente a lo que se refería por lo que solo le sonrió, iba a necesitarlo, la de burlas que se le venían…
--Sí bueno y de ahora en adelante eres mi sobrino—decía Sirius riendo, Remus no sabía dónde meterse, James se sujetaba el estómago—aunque no sé si quiero que seas de mi familia—añadió seriamente, con grandes esfuerzos para mantener una postura diga—no sé si seas digno de mi sobrinita, ya sabes, es una niña… no me lo puedo creer, siempre me sorprendes Lunático…
--Cierra la boca, Sirius—espeto Lily abrazando a Remus que no decía nada, el aludido se encogió de hombros—si a Remus le gusta y la quiere y si ella también ¿Cuál es el problema?
--¡Que tiene tres años!—chillo él divertido, todo era tan gracioso.
--¡En nuestro tiempo, no ahora!—dijo Lily, comenzaba a enfadarse—debería darles vergüenza su postura ridícula…
--Pero es que Remus nos da motivos—aseguro James, quizá olvidaba por un momento que estaba enojado con ella porque era demasiado buena para darse cuenta que Snape era malo, había sido malo y lo seguiría siendo—Mira que enamorarse de una niña… Merlín, espero que hagas algo muy bueno al respecto ¿Creen que podamos ver como se enamoran y así?
--¿Qué? ¡No!—salto Remus poniéndose de pie, Sirius y James rieron más, luego se sonrojo—ya saben que… no, no puedo…
--¿Recuerdas aquella vieja canción, Cornamenta?—pregunto Sirius omitiendo el ataque de complejo de inferioridad que ya era costumbre en Remus y que con Tamara se había acrecentado, James sonrió.
--¿Te refieres a…?
--Exactamente—dijo Sirius sonriendo malévolamente, Remus se tapó la cara con las manos.
--¿De qué…?—empezaba Lily con el ceño fruncido porque James y Sirius se juntaron, pusieron sus manos como si fueran micrófonos y comenzaron a cantar.
--¡Mi amor lunático, es único, nostálgico y platónico! Tu química me pone tan sonámbulo, cuando llegas a mi…--esa canción… ¿Es que era posible que existiera? Lily rodo los ojos sonriendo, no podía evitarlo, la verdad que aquellos dos se veían muy animados cantando y hasta bailaban, Remus ya no se reprimió y soltó una risotada nerviosa—Mi amor lunático…
—Nymphadora Tonks, que prefiere que la llamen por su apellido —terminó Lupin.
--Y… ¿Puedo decir algo, Remus?—pregunto Lily tímidamente, él asintió secamente—por lo visto tu otro yo también le ha echado el ojo…
--¿Qué?—aunque Remus ya sabía a qué se refería, tenía miedo, ellos también se iban a dar cuenta ¡Demonios!
--Te gusta—dijo James sonriendo, pero no se burlaba—hay que ver como la miras, no digo que ya la ames, pero si te gusta, y si no te gusta por lo menos te llama la atención…
--Es que…
--Te conocemos desde hace años, no hay mucho que puedas decir—sentencio Sirius sonriendo sinceramente—aunque… tendrás que pasar por unas pruebas para que te considere un buen partido…
--¡No puede ser!—exclamo Remus apretando los puños ¡Él no podía tener nada con nadie, era demasiado peligroso!
--Sí y habría ver qué sucede—secundo James a la mar de contento—que ganas de ver cuando se den su primer besito…
--¡Qué tal que hasta los vemos teniendo acción!—grito Sirius emocionado ¿Emocionado? ¡WTF!
--¡Pervertido!—chillo Lily dándole un zape--¿Qué no piensas en otra cosa?
--Hum… te sorprendería saber que tantas cosas pienso—acoto Sirius con sencillez, Lily arqueo las cejas—mi cabeza es un barril sin fondo, algún día te dejare echar un vistazo, pelirroja—y sonrió encantadoramente, tanto que hasta que James lo golpeo por coquetearle—si tienes suerte—dijo en voz muy baja que nadie lo oyó.
—Tú también lo preferirías si la necia de tu madre te hubiera puesto «Nymphadora» —farfulló Tonks.
--Andrómeda está loca—dijo Sirius negando con la cabeza—No sé en qué diablos estaba pensando cuando le puso así…
--¿No sigue la tradición?—pregunto James pensativamente.
--¿Cuál tradición?—quiso saber Lily con curiosidad.
--En la familia Black—Sirius hablaba con mucha amargura y James se arrepintió de haber preguntado, Lily oía con atención y Remus no podía evitar mirar a su yo futuro, era él mismo y era ridículo que no se diera cuenta que le lanzaba miraditas a Tonks y que sonriera como un estúpido, si, le gustaba ¿Por qué negarlo? Le gustaba su físico… pero no, no debía, era una locura, ella no debía amarlo, además que era peligroso, era un anciano para ella, era pobre y por si fuera poco era sobrina de Sirius, iba a golpearlo el Sirius del futuro--… y casi todos tenemos nombres de estrellas, así que ahí lo tienes, otra de las estúpidas cosas que hay en esa familia de locos…
--Oh Sirius—Lily lo abrazo—pero tú eres diferente y por mucho, en serio.
--No tienes idea de cuánto odio ser quien soy—decía Sirius, James lo abrazo por los hombros mientras que lanzaba miradas raras a su esposa—siempre… siempre he querido marcar la diferencia pero a veces no puedo, no me sale, odie vivir en casa de mis padres, fue un infierno, una agonía constante… no sé cómo lo soporte, solo sé que ni loco volvería a poner un pie en… en Grimmuald Place…
--Tranquilo, Canto—dijo James amablemente cosa que él agradeció—ya verás que jamás de los jamases volverás allí.
--La casa Monster—dijo Sirius con asco, odio y tristeza—fue la peor época de mi vida.
--Sí pero ya paso—lo animo Lily con un beso en la mejilla—eso es cosa del pasado, no tendrás que volver allí porque James y yo lo hemos estado hablando y…
El hechizo no los dejo mucho tiempo en la casa de los Dursley, parecía que tenía mucha prisa…
--¿Dónde…? ¡NO!--grito Sirius aterradoramente sobresaltándolos a todos.
Miraron a su alrededor, Remus y James entendieron a la perfección; corrieron a sujetar a Sirius que estaba a punto de desmayarse.
--¡Sirius! ¿Qué te pasa?—Lily ya estaba a su lado y lo miraba preocupada, estaba más blanco de lo que jamás lo había visto--¿Qué…?
Recorrió el lugar con la mirada, era una fea placita con casas mugrientas y con un aire de antaño, de vacío, de descuido… miro hacia un lado y no se había dado cuenta de que Harry y los demás estaban frente a la división de un par de casas, la numero once y trece, no entendía que era lo que esperaban pero al girarse para posar su vista en Sirius se dio cuenta de algo, por el rabillo vio algo que no había visto, leyó en voz alta:
--Grimmuald Place…--primero no entendió, pero al oír el gemido de Sirius, las piezas encajaron--¡Grimmuald Place!—un quejido.
--¿Quieres dejar de hacer eso?—pregunto James fastidiado sosteniendo a Sirius que estaba al borde del colapso nervioso, Lily asintió, se volvió hacia su amigo—vamos Canuto, respira hondo, no pienses, piensa cosas bonitas…
--¿Cómo es posible que sea aquí?—hablo entrecortadamente Sirius moviendo las manos en dirección a la casa donde los demás ya se metían, no sabían cómo es que hubieran visto la casa si tenía un encantamiento Fidelio (era más que obvio) y a ellos no les habían revelado la ubicación, eso no importaba ahora—no… no… no quiero…
--Cálmate, Sirius… hay que entrar porque…
--¡CIERRA LA MALDITA BOCA, LUPIN!—rugió Sirius con los ojos desorbitados, Remus y James sacaron sus varitas, sabían que iban a necesitarlo y Lily se puso detrás de James--¡NO VOY A ENTRAR, NO LO HARÉ!
--Sirius, mírame…
--¡NO, CALLATE, POTTER!—Lily sentía mucha pena por su amigo, estaba muy mal, acababa de decir que no quería volver a esa casa y ahora… ahora estaba ahí, era demasiado malo para él; James se acercaba a él con cuidado y lo mismo hacia Remus porque ahora él también tenía afuera la varita--¡JURÉ QUE JAMÁS IBA A VOLVER Y NO LO HARÉ!
--Tenemos que entrar, hay que saber que…
--¡NO TE ME ACERQUES, NO VOY A ENTRAR!--¿Es que ninguno de ellos entendía? Sirius se restregó las manos en la cara, era increíble, era imposible ¿Cómo diablos había llegado a ese punto? ¿CÓMO? Había jurado, lo había jurado por lo más sagrado que no volvería a poner un pie ahí… no quería revivir todo lo que había sufrido, los maltratos, las humillaciones, y que decir del dolor de la primera maldición cruciatus que recibió de parte de su progenitor, de él, de Orión Black; podía oírlo claramente, no podía olvidarlo…
--… bien, ¿dices que es tonto ser un Black? ¿Crees que los sangre sucia son iguales a nosotros? Ya te enseñare yo algo que te hará cambiar de opinión… ¡CRUCIO!
--¡SIRIUS!—grito Lily zarandeándolo, abrió los ojos de golpe, no se había dado cuenta de que los había cerrado, James y Remus lo sostenían de nuevo, al parecer si se había desmayado--¿Estas bien? ¡Merlín! Chillabas como un condenado…
--¿Otra vez?—pregunto James ayudándolo a sentarse en la orilla de la fría y mugrienta banqueta, él sabía perfectamente que lo único que lo hacía chillar así era aquellos recuerdos.
--Sí…--murmuro escondiendo su rostro entre sus piernas, era lamentable ver al gran Sirius así, Lily lo abrazo de nuevo—es… no puedo… eso está grabado en mi cabeza, no puedo olvidarlo, siempre está ahí, recordándome lo miserable que soy…
--Tienes que centrarte—aconsejo Remus sonriéndole, para animarlo—sabemos que te duele, que te incomoda, que lo odias pero por alguna razón estamos aquí, este debe ser…--dudo en decirlo, pero James asintió—este debe ser el cuartel y… no, escúchame—Sirius abrió la boca asustado—y si este es el cuartel es porque tu yo futuro lo ofreció y si tu yo futuro tolera estar ahí entonces es porque tú también puedes—le palmeo la espalda—además, eres de la Orden, debes estar haciendo misiones, guardias y por ende, no estarás mucho allí…
--Pero…
--Tú puedes, confiamos en ti—afirmo Lily con dulzura—eres un Gryffindor de corazón, eres valiente, puedes con esto y más.
--Yo…
--Tú puedes, Canuto—le insto James sonriendo de lado—todo lo podemos, recuérdalo.
--De acuerdo—dijo con una determinación que comenzaba a crecer en su interior, se puso de pie—lo haré…
--¡Eso!—aplaudieron los tres contentos, Sirius sonrió un poco, estaba asustado; Lily se dio cuenta y tomo su mano para susurrarle—estoy contigo, estamos contigo.
--Solo por eso hago esta estupidez—contesto sonriendo.
Sirius y Lily iban tomados de las manos y detrás de ellos iban Remus y James, ambos pensando la mejor forma de ayudar a su amigo con eso tan difícil, porque era lo más difícil para Sirius: aceptar que pertenecía a aquella familia, quisiera o no. Al llegar a la puerta de la casa, se detuvieron, Sirius respiro profundo varias veces y Lily puso una mano en el picaporte en forma de serpiente, una serpiente… desde ahí se veía que era territorio Slytherin…
--Entremos—dijo James poniendo una mano sobre la de Lily y la empujo para abrirla.
Se sumergieron en la oscuridad total del vestíbulo; olía a humedad, a polvo y a algo podrido y dulzón; la casa tenía toda la pinta de ser un edificio abandonado. De repente, en la oscuridad a Sirius le dio un ataque de risa, Remus, James y Lily se miraron extrañados.
--¿Estás bien?—pregunto James tímidamente.
--¿No lo adviertes, Cornamenta?—inquirió Sirius a su vez dejando de reír, pero sonreía.
--¿Qué cosa?
--¡Esta asquerosa!—exclamo a la mar de contento, señalaba el vestíbulo que estaba más que sucio, las paredes, todo… la majestuosidad de antes se había evaporado, la mugre había cubierto el tapiz que era plateado y verde, las serpientes encantadas ya no existían; James sonrió, igual que Remus pero Lily sintió más pena por Sirius, nunca se había imaginado que la casa de Sirius fuera así--¡Como me gustaría ver la cara de Walburga al ver que hago con su casa!
--¿Asumes que está muerta?—pregunto Lily amargamente.
--¡Gracias a los cielos, ya lo creo!—exclamo Sirius radiantemente, la chica sintió una oleada de lastima por él ¿Cuánto la odiaba que le alegraba que estuviera muerta?--¡No sé ni cuándo ni cómo, pero lo agradezco infinitamente!
--Eh… tampoco es para que hables así—murmuro Remus, incomodo, Sirius alzo la ceja—digo, ya sabes, yo sé que ella era mala pero no tienes por qué alegrarte…
--Sabes todo—dijo Sirius dejando de sonreír, pareciera que hubiera vivido mil años, Remus asintió—y cuando digo todo, es todo—enfatizo—sabes… sabes lo que hacía…
--Caminemos—intervino James, los demás hicieron caso; la casa seguía teniendo ese aire macabro y frío que tenía cuando él la había visitado por primera vez, cuando tenía trece años, le recorrió un escalofrío al ver que los candelabros y la telaraña seguían teniendo la forma de serpiente—y podemos decir que la decoración sigue siendo la misma…
--¡Por Merlín!—exclamo Lily aterrorizada cuando vio lo que su marido miraba, eran cabezas de elfos, que loscon expresión severa desde lo alto del pasillo--¡Qué horror!
--¿Ves la clase de familia que tenía?—pregunto Sirius riendo amargamente, James y Remus se miraron—siempre me enorgullecía de llamarla, la Casa Monster.
Ninguno dijo nada y se limitaron a seguir caminando, ahí estaban Harry, Ron, Hermione, la señora Weasley, Tonks (Remus se sonrojo sin querer) y el otro Remus.
--Por lo menos están todos—comento Lily dándole un codazo amistoso a Sirius—así no te sentirás tan mal, puedes simular que estas en otro lugar.
--Y además disfrutaras de la compañía de tu ahijado favorito—le secundo James sonriendo—te llevas el premio gordo.
--Es lo único bueno—acordó Sirius un cabizbajo.
--¿Y yo que?—se ofendió Remus, se cruzó de brazos—yo también estoy aquí.
--No te enojes, Lunático, también te quiero—dijo Sirius recobrando un poco el ánimo—y estando aquí los dos…
¡PATAPUM!
— ¡Tonks! —gritó la señora Weasley, exasperada, y se dio la vuelta para mirar a la bruja.
--¡Qué buen equilibrio tiene tu novia, Lunático!—exclamo James contento, tratando de animar a Sirius, si lo conseguía a costa de burlas hacia Remus entonces, ya luego podría disculparse con el licántropo, él lo superaría—Sin duda que…
Remus hizo ademan de ayudarla pero al instante recordó que en ese momento él no estaba ahí, bueno sí, pero el otro él, no él mismo… se arrepintió de haberlo hecho porque sus amigos soltaron tremendas carcajadas.
--No les hagas caso, lo que pasa que eres muy caballeroso—dijo Lily apretándole la mano, él sonrió un poco.
— ¡Lo siento! —gimoteó Tonks, que estaba tumbada en el suelo—. Es ese ridículo paragüero, es la segunda vez que tropiezo con...
Pero sus últimas palabras quedaron sofocadas por un espantoso, ensordecedor y espeluznante alarido.
Primero, Sirius se puso pálido, se giró y vio lo que ocurría, no supo si gritar enfadado o echarse a reír.
--¿Qué demonios…? ¡Mierda!—dijo James cuando vio lo que su amigo veía.
Las apolilladas cortinas de terciopelo se habían separado, pero no había ninguna puerta detrás de ellas. Creyeron estar viendo detrás de una ventana, detrás de una ventana donde una anciana con una gorra negra gritaba sin parar, como si estuvieran torturándola; pero entonces cayeron en la cuenta de que no era más que un retrato de tamaño natural, aunque el más realista y desagradable que habían visto en su vida.
La anciana echaba espuma por la boca, sus ojos giraban descontrolados y tenía la amarillenta piel de la cara tensa y tirante; los otros retratos que había en el vestíbulo detrás de ellos despertaron y empezaron a chillar también, Remus y Lily se taparon las orejas con las manos, no entendían como James y Sirius lo soportaban…
--Ya sabía yo que esa vieja bruja no se iba a conformar con amargarme la existencia—decía Sirius pasando su varita entre sus manos, ágilmente—tenía que hallar la forma de seguir jodiendo aun estando metros bajo tierra…
--Siempre te dije que tu madre era encantadora, Canuto—dijo James con complicidad.
Lupin y la señora Weasley fueron corriendo hacia el retrato e intentaron cerrar las cortinas y tapar a la anciana, pero no podían con ellas y la anciana cada vez gritaba más fuerte y movía sus manos como garras; parecía que intentaba arañarles la cara.
--¡Ya no lo soporto!—exclamo Lily con los ojos bien cerrados--¡Que pare ya!
--Qué bueno que vea en lo que he convertido su palacio—se mofo Sirius recargado en la pared, James ya no sonreía, sentía tan mal ver a su amigo así de resentido, él era bueno—creo que se está revolcando en su tumba, me siento tan orgulloso…
— ¡Cerdos! ¡Canallas! ¡Subproductos de la inmundicia y de la cochambre! ¡Mestizos, mutantes, monstruos, fuera de esta casa! ¿Cómo os atrevéis a contaminar la casa de mis padres?
--¡CIERRA LA MALDITA BOCA, VIEJA ARPÍA, ESPOSA DE SATANAS!—grito Sirius tratando de darle un buen golpe al retrato, pero su mano no le hizo nada.
Tonks seguía disculpándose por su torpeza mientras levantaba la enorme y pesada pierna de trol del suelo; la señora Weasley desistió de su intento de cerrar las cortinas y echó a correr por el vestíbulo, haciéndoles hechizos aturdidores a los otros retratos con su varita; y un hombre de largo cabello negro salió disparado por una puerta que Harry tenía enfrente.
--Mi agradable persona—dijo Sirius sonriendo, era increíble (y lamentable) como cambiaba de humor, esa maldita casa que le alteraba los nervios más de lo normal--¡Aplausos!
— ¡Cállate, vieja arpía! ¡Cállate! —bramó, y agarró la cortina que la señora Weasley acababa de soltar.
La anciana palideció de golpe.
— ¡Tú! —rugió, mirando con los ojos como platos a aquel hombre—. ¡Traidor, engendro, vergüenza de mi estirpe!
— ¡Te digo que te calles! —le gritó el hombre, y haciendo un esfuerzo descomunal, Lupin y él consiguieron cerrar las cortinas.
Remus, Lily y James miraban la escena asqueados, con pena, con lastima… pobre Sirius, tanto había sufrido y aun así era una excelente persona, aun así él era muchísimo muy diferente al resto de los Black, si lo tenían en un concepto alto, ahora estaba superando sus expectativas y entonces Lily comprendió por qué él era así por todo el sufrimiento, llegaba a Hogwarts a soltar toda esa rebeldía, todo ese entusiasmo que no podía demostrar en casa, quizá Sirius debería ser un chico con muchos traumas pero en lugar de eso, él era un arrogante, un casanova empedernido, un idiota inmaduro, bueno, eso era mejor…
Cesaron los gritos de la anciana, y aunque todavía resonaba su eco, el silencio fue apoderándose del vestíbulo.
Jadeando ligeramente y apartándose el largo y negro cabello de la cara, Sirius, el padrino de Harry, se dio la vuelta.
—Hola, Harry —lo saludó con gravedad—. Veo que ya has conocido a mi madre.
--Soy adorable—dijo Sirius acomodándose en cuello de su chaqueta.
--¿Te encuentras bien?—pregunto Lily mordiéndose el labio--¿Sirius?
--¿Tu...?
--Más que bien de volver al nicho familiar—contesto él con una felicidad que solo podía ser falsa, él no estaba bien, iba a explotar en cualquier momento.
--Quizá deberíamos irnos y…
--No Remus, estoy bien—aseguro Sirius—a la mar de bien.
—Sí, mi querida y anciana madre —afirmó Sirius—. Llevamos un mes intentando bajarla, pero creemos que ha hecho un encantamiento de presencia permanente en la parte de atrás del lienzo. Rápido, vamos abajo antes de que despierten todos, otra vez.
--Tiene una mente retorcida, es lo único que pudo haber hecho—dijo Sirius de mala gana, los demás no sabían que decir o que hacer—vayamos abajo, a ver que está haciendo la Orden.
--… te ayudo…--se giraron y vieron que el otro Remus ayudaba a Tonks a poner el paragüero en su lugar, le tendía la mano y la joven se le aceptaba con una gran sonrisa—creo que tiene algo en tú contra.
--Sí, creo que la ha tomado conmigo—respondió Tonks dándole una patadita, Remus rió—eso servirá para que no se meta conmigo, me sigue porque sabe que tengo un equilibro pésimo…
--Se nota…
--¡Oye!
--Sabes que es verdad—Remus joven quería morirse, su yo futuro ¿estaba ligando con Tonks? ¡No, claro que no! Solo era amable, él siempre era amable eso—mejor bajemos antes de que tropieces de nuevo y… bajemos a cenar—corrigió el otro Remus al ver la mirada fulminantemente divertida de la chica.
--Creo que alguien anda ligando…--comento James con picardía.
--No te mandes con mi sobrina, Lunático—advirtió Sirius "enojado" luego sonrió—mi amor lunático…
--Es único, nostálgico y platónico…
--¡No me dejan oír!—se quejó Lily cuando ya bajaban por unas escaleras de piedra muy estrechas, iban detrás de Harry y el otro Sirius, los chicos se callaron de golpe—gracias.
— ¿No te lo ha dicho nadie? Ésta era la casa de mis padres —respondió el otro Sirius—. Pero yo soy el único Black que queda, de modo que ahora es mía. Se la ofrecí a Dumbledore como cuartel general; es lo único medianamente útil que he podido hacer.
Se quedaron callados, nadie dijo nada… instintivamente sus ojos se posaron en Sirius, su sonrisa se evaporo como el agua y se formó una expresión de inmensa amargura y tristeza. Todo encajaba: Sirius no podía hacer misiones como en el pasado porque eso implicaba salir, relacionarse con gente y no podía hacerlo ahora porque lo creían un asesino, lo buscaban… su cabeza tenía un precio, entonces, eso quería decir que… Siguieron en silencio hasta el final de la escalera y una puerta que daba a la cocina del sótano.
La cocina, una estancia grande y tenebrosa con bastas paredes de piedra, no era menos sombría que el vestíbulo. La poca luz que había procedía casi toda de un gran fuego que prendía al fondo de la habitación. Se vislumbraba una nube de humo de pipa suspendida en el aire, como si allí se hubiera librado una batalla, y a través de ella se distinguían las amenazadoras formas de unos pesados cacharros que colgaban del oscuro techo. Habían llevado muchas sillas a la cocina con motivo de la reunión, y estaban colocadas alrededor de una larga mesa de madera cubierta de rollos de pergamino, copas, botellas de vino vacías y un montón de algo que parecían trapos. La señora Weasley y su hijo mayor, Bill, hablaban en voz baja, con las cabezas juntas, en un extremo de la mesa.
--Bueno… veo que estoy sin hacer gran cosa—dijo Sirius dejándose caer en una silla, sus amigos lo miraron—soy un prófugo ¿no? Era lo menos que podía esperar…
--No hables así—dijo James sonriéndole—te prometo que en cuanto cambiemos todo, tú, Remus y yo demoleremos esta maldita casa ¿Qué te parece? Con unos bombarda, incluso…
--¿Puede ser a la manera muggle?—pregunto Sirius como niño chiquito mientras una sonrisa se extendía por toda su cara—digo, así sería más irónico y más divertido ¿Cómo se llaman esos carros que tienen una bolota de acero y las usan para tirar los edificios?
--Hum… no sé—admitió Remus resacándose la cabeza y sin proponérselo busco a Tonks con la mirada pero ella no estaba allí y él tampoco—pero si, así lo haremos—prometió, Sirius asintió contento.
— ¡Harry! —exclamó el señor Weasley; fue hacia él para recibirlo y le estrechó la mano con energía—. ¡Cuánto me alegro de verte!
--¡Son tan buenos!—exclamo Lily contenta—no sé cómo agradecerles todo lo que han hecho por mi Harry, no me alcanzara la vida.
--Podríamos ayudarlos con un poco de oro—aventuro James olvidándose por un momento su enfado hacia su esposa que asintió—aunque no creo que lo acepten, podríamos hacérselos llegar de otra forma… no sé, algo se nos ocurrirá.
--¿Qué es eso?—Remus se acercó a Bill justo cuando él comenzaba a enrollar los pergaminos--¡Son planos!
--¿Planos?—Sirius también se acercó para ver mejor--¿De qué?
--De un edificio, no vi bien—dijo Remus algo molesto—esperemos poder oír algo que nos dé una idea en general de que está haciendo la Orden ahora.
--No lo sabremos si todos los chicos están aquí—observo James—nadie dirá nada, creo que lo mejor es que vayamos a descansar un poco y luego nos colemos en una de las reuniones para así…
—¿Has tenido buen viaje, Harry? —le preguntó Bill mientras intentaba recoger doce rollos a la vez—. ¿Así que Ojoloco no te ha hecho venir por Groenlandia?
--¿Groenlandia?—repitieron al mismo tiempo, luego James siguió, sonriendo--¿Se vinieron volando? ¡Genial!
—Lo intentó —intervino Tonks; fue hacia Bill con aire resuelto para ayudarlo a recoger, y de inmediato tiró una vela sobre el último trozo de pergamino—. ¡Oh, no! Lo siento...
--Sí que es toda una damisela en peligro—dijo Sirius risueño, Remus lo fulmino con la mirada—pero en peligro de vivir con ella misma.
--No digas nada—mascullo Remus sentándose en el suelo.
--¿Sí te gusta?—le pregunto Lily en voz muy bajita sentándose a su lado--¿Remus? Puedes confiar en mí.
--Lo sé pero no, no me gusta—mintió descaradamente desviando sus ojos de la chica, Lily alzo una ceja—en serio, es bonita y parece simpática pero no es mi tipo, además tengo bien en claro que no debo enamorarme, lo hice una vez y ella…
--Ya Remus—lo corto Lily tristemente—lo que pasó con Tamara…
--No quiero hablar de ello—tercio Remus tratando de ser amable—entiéndeme por favor—ella asintió.
—Dame, querida —dijo la señora Weasley con exasperación, y reparó el pergamino con una sacudida de su varita.
--Creo que la saca de sus casillas—dijo Lily reprimiendo una sonrisita, Tonks sí que era un poquito torpe, pero solo un poco—no parece muy hábil ¿Qué cosa habrá estudiado?
--Yo digo que de menos es Naturalista o alguna cosa rara—tercio Sirius mirando con burla a Remus que le sonrió irónicamente—ya ves que a Lunático le gustan las rarezas…
La señora Weasley vio cómo Harry miraba el pergamino, agarró el plano de la mesa y se lo puso en los brazos a Bill, que ya iba muy cargado.
—Estas cosas hay que recogerlas enseguida al final de las reuniones —le espetó, y luego fue hacia un viejo aparador del que empezó a sacar platos.
Bill sacó su varita, murmuró: «¡Evanesco!» y los pergaminos desaparecieron.
—Siéntate, Harry —dijo Sirius—. Ya conoces a Mundungus, ¿verdad?
--¡Por fin, un amigo!—exclamo Sirius corriendo a donde estaba su otro yo con Harry y Mundungus, James y Remus se cruzaron de brazos—oh vamos, estoy en la casa que es el basurero de satanás y se ponen celoso, que Mundungus es un buen tipo…
--Canuto, en serio, que hasta yo reconozco que Mundungus es un desgraciado—James se acercó a donde estaba el famoso Mundungus, Sirius rodo lo ojos—si no fuera porque soy tu amigo, diría que deberías elegir mejor tus amistades.
--Bueno, si quizá sea un poco… ¿convencional?—Lily, Remus y James negaron—hum… a mí me cae bien.
--Sí lo que digas…--murmuro James, la verdad si estaba un poco celoso.
— ¿Alguien ha pronunciado mi nombre? —masculló Mundungus, adormilado—. Estoy de acuerdo con Sirius... —Levantó una mano sumamente mugrienta, como si estuviera emitiendo un voto, y miró a su alrededor con los enrojecidos ojos desenfocados.
--¡Ven!—exclamo Sirius emocionado, rodaron los ojos--¡Él me entiende!
--Cállate, Sirius—fue Lily que negó con la cabeza—no puedo creer que te mezcles con esa… gente.
Ginny soltó una risita.
—La reunión ya ha terminado, Dung —le explicó Sirius mientras todos se sentaban a la mesa—. Ha llegado Harry.
— ¿Cómo dices? —inquirió Mundungus, mirando con expresión fiera a Harry a través de su enmarañado cabello rojo anaranjado—. Caramba, es verdad. ¿Estás bien, Harry?
--¿Lo dice por lo de los dementores?—pregunto James viendo a Mundungus con desagrado.
--¿Por qué otra cosa iba a ser?—inquirió Remus tratando de no pensar que hubiera pasado algo más, miro a Lily que parecía pensar lo mismo—es lo más seguro ¿te has fijado? Traen las mismas ropas de cuando estábamos en Privete Drive; acaban de llegar.
--Cierto—coincidió Lily suspirando tranquilamente—me alegra ver que ya esté aquí con todos. Quizá sabía que estaban todos juntos y por eso estaba tan enojado.
--¿Enojado?—Remus y Sirius se extrañaron.
--Sí ¿no se dieron cuenta?—James continuo—sí, parecía muy molesto, enojado, por eso buscaba pelear con Dudley, era como si estuviera… frustrado.
—Sí —contestó Harry.
Mundungus, nervioso, hurgó en sus bolsillos sin dejar de mirar a Harry, y sacó una pipa negra, también mugrienta. Se la llevó a la boca, la prendió con el extremo de su varita y dio una honda calada. Unas grandes nubes de humo verdoso lo ocultaron en cuestión de segundos.
—Te debo una disculpa —gruñó una voz desde las profundidades de aquella apestosa nube.
--¿Cómo se le ocurre fumar eso aquí?—salto Lily con los ojos llameantes--¡Están por comer! ¡Es un asco!
--¡Es solo una pipa!—defendió Sirius poniendo los ojos en blanco—no es nada que…
--Mira Sirius, no voy a tolerar que lo defiendas—espeto Lily irguiéndose—podrá ser muy amigo tuyo pero tienes que aceptar cuando una persona es repugnante y él, lo es.
Sirius frunció el ceño y no dijo nada más.
—Te lo digo por última vez, Mundungus —le advirtió la señora Weasley—, ¿quieres hacer el favor de no fumar esa porquería en la cocina, sobre todo cuando estamos a punto de cenar?
--Gracias Molly—murmuro Lily muy satisfecha como si la otra pelirroja pudiera oírla.
— ¡Ay! —exclamó Mundungus—. Tienes razón. Lo siento, Molly.
La nube de humo se esfumó en cuanto Mundungus se guardó la pipa en el bolsillo, pero el acre olor a calcetines quemados permaneció en el ambiente.
--¿Recuerdan cuando quisimos hacer un cigarrillo con planta de Mandrágora?—pregunto Sirius melancólicamente.
James se puso blanco y negó "disimuladamente" con la cabeza, Remus se pasó un dedo por el cuello, sacando la lengua, Sirius se dio cuenta que había metido la pata porque Lily aspiro todo el aire que le fue posible para comenzar a gritar.
--¡¿Qué hicieron que?!—Remus y James fulminaron a su amigo que se encogió de hombros--¡Fueron ustedes, ustedes fueron los que casi queman la sala común con sus estupideces! ¡No lo puedo creer!
--En nuestra defensa puedo decir que estábamos ebrios…
--¡Gracias, Sirius!—soltaron Remus y James irónicamente.
--¡También fueron ustedes los que embriagaron a las niñas de tercero!—Lily parecía a punto de arrancarles las cabezas de un solo movimiento de varita, por fin se desvelaban las grandes incógnitas de su vida.
--¡Shhh, no nos dejas oír!—le reprendió Remus inocentemente—en serio Lily, por favor—ella se mordió la lengua, impotente.
—Y si pretendéis cenar antes de medianoche voy a necesitar ayuda —añadió la señora Weasley sin dirigirse a nadie en particular—. No, tú puedes quedarte donde estás, Harry, querido. Has hecho un largo viaje.
--¡Tengo hambre!—se quejó Sirius merodeando en la cocina, buscando algo que pudiera meterse a la boca, Remus se le unió—he pasado… una, dos tres, cuatro, cinco… ¡Cinco horas sin comer!—chillo dramáticamente cogiendo un pedazo de pan que nadie iba a notar—no sé cómo no he desaparecido.
--Ridículo—dijo Lily enseñándole la lengua.
--¡Pásame una, Lunático!—James atrapo con agilidad la manzana que su amigo le lanzo desde el otro lado de la cocina, su esposa miro la manzana con deseo--¿Quieres?
--¿Me vas a dar?—pregunto dudosa.
--Solo si me dices que quieres…
--Hum… si, si quiero.
--Vale, Remus dale una manzana a Lily—dijo James ganándose una mirada resentida por parte de su esposa que se cruzó de brazos—era broma, ten.
--No, ya no quiero gracias.
--No seas niña, ya cómetela.
--Sí soy niña ¿y qué?
--No seas caprichosa, que ya te la comas.
--¡No quiero, James!
--¡Cómetela!
--¡No!
--¡Caprichosa!
--¡Grosero!
--Ah… ¿Por qué?
--¡Lo hiciste a propósito!
--¿Qué cosa?
--¡Lo de la manzana!
--¿Qué cosa de la manzana?
--¡No te hagas!
--Eh… no entiendo tu punto.
--¡Eres un imbécil!
--¡Y tú una… una… una…!
--¿Una que, que ibas a decir?
--¡Una inmadura!
--¿Yo? ¿Inmadura? Creo que te está sangrando la lengua…
--¿Qué? ¿Me está sangrando la lengua, Canuto?
--No, me parece que era sarcasmo o quizá una metáfora…
--¡Ay déjalo!
--¿Ves lo que te digo? Te quejas y te quejas de mí y eres igual o peor…
--¡Cierra la boca!
--¡No, tú cierra la boca!
--¡Oblígame!
--¡Como quieras!
Y antes de que Lily pudiera decir algo más, James le planto un beso; Remus y Sirius se miraron, ellos a veces eres muy patéticos románticos, rodaron los ojos y les dieron la espalda.
--Lo bueno es que iba a tratarla con el látigo de su desprecio—susurro Sirius burlonamente a Remus que asintió sonriendo—nos ha robado a nuestro amigo, lo ha mangoneado a su modo, deberíamos hacer algo al respecto…
--Sí, bueno, llevamos años diciendo lo mismo—razonó Remus—por lo que creo que ya no podemos hacer nada al respecto, lo ha corrompido, lo perdimos definitivamente.
--Solo falta ver que no te suceda la mismo…--y señalo a Tonks que reía acercándose a Molly, Remus se maldijo porque sabía que se había sonrojado… de nuevo.
—¿Qué quieres que haga, Molly? —preguntó Tonks con entusiasmo dando un salto.
La señora Weasley vaciló, un tanto preocupada.
—Pues..., no, Tonks, gracias, tú descansa también, ya has hecho bastante por hoy.
Sirius soltó una risotada parecida a un ladrido, Remus sonrió y Lily y James (que ya se habían terminado de dar amor) corearon sus risas, parecía que Molly estaba determinada a evitar que el huracán Tonks pasara por aquella cocina que era su territorio por ahora.
—¡Nada de eso! ¡Quiero ayudarte! —insistió la bruja de muy buen humor, y derribó una silla cuando corría hacia el aparador, de donde Ginny estaba sacando los cubiertos.
--Será una muy buena esposa—observo James contento, Remus miro hacia otro lado—te llevas todo una joya, Lunático.
--Nada más y nada menos que la sobrina de Sirius—dijo Sirius hinchando el pecho—y no cualquier sobrina, sino la hija de mi…--pero se calló de golpe.
--¿Qué pasa?
--¡La hija de Andrómeda!
--Sí ya lo sabíamos—dijo James mirando a Lily, ella tampoco entendía muy bien aquello.
--¿Recuerdan lo que les dije?
--Has dicho muchas cosas, podríamos separarlasmontones; el montón de las estupideces y el montón de verdaderas estupideces—rió James, Remus hizo lo mismo y Lily rodo los ojos, Sirius lo fulmino con la mirada—vale, di lo que tengas que decir y lo clasificaré…
--¡Andrómeda es mi prima y Tonks mi sobrina!—soltó Sirius animadamente—por lo tanto…--Remus se sintió desfallecer—desde ahora cuando te dirijas a mí me dirás tío o señor ¿de acuerdo, Lunático? Debe existir un respeto.
--Es verdad, es tu sobrino—sentenció James riendo por la cara de Remus—acéptalo, Lunático, caíste en buena familia.
Harry se quedó en la mesa con Sirius y Mundungus, que todavía lo miraba parpadeando con aire lastimero.
— ¿Has vuelto a ver a la vieja Figgy? —le preguntó Mundungus.
—No —contestó Harry—. No he visto a nadie.
--¿Arabella, verdad?—pregunto Lily, los chicos asintieron—a ella también habría que agradecerle, ella cuidaba a Harry de pequeño ¿recuerdan?
--Oh sí, es buena persona—confirmo Remus recordando ese encuentro tan emotivo con un Harry de dos años.
—Mira, yo no me habría marchado —se disculpó Mundungus, inclinándose hacia delante con un dejo suplicante en la voz—, pero se me presentó una gran oportunidad...
--¿Se marchó?—se extrañó James.
--¿De dónde?—secundo Remus con el ceño fruncido.
--Prestemos atención—dijo Lily.
— ¿Has pasado un buen verano hasta ahora?—pregunto Sirius a Harry, tenía a Crookshanks en las piernas y le rascaba detrás de las orejas distraídamente.
—No, ha sido horrible —contestó el muchacho.
Por primera vez, algo parecido a una sonrisa pasó de manera fugaz por la cara de Sirius.
--¿No te sientes frustrado, verdad?—pregunto Lily a Sirius que había dejado de sonreír y pensar que Remus era su sobrino.
--Déjame ver… estoy encerrado en un lugar que odio, al que juré jamás volver y al parecer no he hecho nada útil para la Orden, creo que sí, me siento frustrado—sonó cruel, pero era verdad, Lily se sonrojo—lo siento pelirroja, pero… entiéndanme—hablo en plural a sus amigos que asintieron—creo que el karma comienza a perseguirme.
--No digas tonterías, Canuto—negó James sonriendo como siempre—solo es una prueba más de la vida para mostrarte que eres fuerte, ya verás cómo sales de esta.
Sirius le sonrió a forma de agradecimiento.
—No sé de qué te quejas, la verdad.
— ¿Cómo dices? —saltó Harry sin poder dar crédito a lo que acababa de oír.
--¿Qué cosa le dijiste?—pregunto James atónito--¿Eso lo dijiste tú?
--Movió la boca, creo que si fui yo o él, lo que sea, es lo mismo—dijo Sirius fastidiado.
—A mí, personalmente, no me habría importado que me atacaran unos Dementores. Una pelea a muerte para salvar mi alma me habría venido de perlas para romper la monotonía. Tú dices que lo has pasado mal, pero al menos has podido salir y pasearte por ahí, estirar las piernas, meterte en alguna pelea... Yo, en cambio, llevo un mes entero encerrado aquí dentro.
--Sirius…
--No digan nada—contesto mal humorado.
Se quedaron callados, la verdad que cuando Sirius estaba de mal humor lo que pedía era que lo dejaran en paz cuando en realidad lo que lo animaba era la compañía, parecía que era el único que no se había dado cuenta, James intento animarlo tratando de decir lo cambiaremos pero su amigo se apartó al lado opuesto de la cocina.
— ¿Cómo es eso? —preguntó Harry con el entrecejo fruncido.
—Porque el Ministerio de la Magia sigue buscándome, y a estas alturas Voldemort ya debe de saber que soy un animago; Colagusano se lo habrá contado, de modo que mi enorme disfraz no sirve de nada. No puedo hacer gran cosa para ayudar a la Orden del Fénix..., o eso cree Dumbledore.
--Ese hijo de puta—dejo escapar Sirius bufando enfadado, Lily lo entendía a tal punto que no lo reprendió por haber usado ese vocabulario; Remus y James apretaron los puños en señal de enfado y apoyo hacia el Sirius del futuro—juro que si me agarra en mis cinco minutos puede que si termine haciéndolo mil pedazos…
--No, Sirius tú no…
--Déjale—intervino James en voz baja para que solo Lily y Remus lo oyeran—déjale que se desahogue con palabras banas y sin sentido, eso lo alivia pero cuando volvamos no hará nada, es demasiado inteligente como para echar por la borda su futuro y más que sabe lo que su yo futuro sufre estando encerrado…
--De acuerdo—murmuro Lily apretando los labios, no estaba muy de acuerdo.
—Al menos tú sabías qué estaba pasando —dijo Harry más animado.
--Eso era lo que lo tenía enfadado—dijo James atando cabos—debió estar sin noticias, me pregunto porque Ron y Hermione no…
--Si están en el cuartel entonces no pueden decir la gran cosa en las cartas—acoto Remus—alguien podía interceptarlas, saber nuestra posición…
—Sí, claro —repuso Sirius con sarcasmo—. Yo sólo tenía que oír los informes de Snape, aguantar sus maliciosas insinuaciones de que él estaba ahí fuera poniendo su vida en peligro mientras yo me quedaba aquí cómodamente sentado y sin pegar golpe..., y sus preguntas acerca de cómo iba la limpieza...
--Ese que es otro hijo de puta—habló Sirius con voz ronca, como si llevara años sin emitir sonido—ese que voy a patearle el trasero cuando volvamos… se ha estado mandando con mi yo futuro desde que me escape y ahora viene a decir esa sarta de estupideces, le voy a enseñar que puede hacer este chico de la limpieza…
--Quizá puedas lavarle el pelo—comento James sin pensarlo, Sirius asintió satisfecho.
— ¿Qué limpieza? —preguntó Harry.
--Es obvio que esto es el estercolero del infierno—musito Sirius sentándose en el suelo—habrá que sacar todas las criaturas que viven aquí, doxies, boggarts…
--¿Boggarts?—se asustó Lily alejándose de la alacena.
--En el mejor de los casos—dijo Sirius malévolamente.
—Hemos tenido que convertir esta casa en un sitio habitable —contestó Sirius, haciendo un ademán que abarcó la desangelada cocina—. Hacía diez años que nadie vivía aquí, desde que murió mi querida madre, exceptuando a su viejo elfo doméstico, pero como se ha vuelto loco hace una eternidad que no limpia nada.
--¿ESE MALDIOT ELFO?—grito Sirius sobresaltándolos--¿ESE MALDITO ELFO, AQUÍ? ¡LO MATO, LO MATO!
—Sirius —dijo Mundungus, que al parecer no había prestado ninguna atención a la conversación y había estado examinando con minuciosidad una copa vacía—. ¿Esto es de plata maciza?
—Sí —respondió Sirius, mirándola con desagrado—. La mejor plata del siglo quince labrada por duendes, con el emblema de los Black grabado en relieve.
--Esas porquerías…--parecía que Sirius hablaba con todo el desprecio del que era capaz, había olvidado momentáneamente que ese elfo seguía viviendo… allí—como me gustaría deshacerme de todo, todo.
--Creo que eso harás, viejo amigo—dijo Remus sonriendo, pero dejo de hacerlo al ver que Sirius miraba aquella copa con tanto oído y resentimiento, como si le hubieran hecho algo personalmente.
—Ya, pero eso se podrá quitar —murmuró Mundungus, abrillantando la copa con el puño.
--¡Te las regalo!—exclamo Sirius con un brinquito.
— ¡Fred, George! ¡No! ¡He dicho que los llevéis! —gritó la señora Weasley.
--Oh no los había visto—dijo Lily sonriendo.
Harry, Sirius y Mundungus se volvieron y de inmediato se apartaron de la mesa. Fred y George habían encantado un gran caldero de estofado, una jarra de hierro de cerveza de mantequilla y una pesada tabla de madera para cortar el pan, junto con el cuchillo, que en ese momento volaban a toda velocidad hacia ellos. El caldero patinó a lo largo de la mesa y se detuvo justo en el borde, dejando una larga y negra quemadura en la superficie de madera; la jarra de cerveza de mantequilla cayó con un gran estruendo y su contenido se derramó por todas partes; el cuchillo del pan resbaló de la tabla, se clavó en la mesa y se quedó temblando amenazadoramente justo donde hasta unos segundos antes Sirius había tenido la mano.
--Casi te dejan sin mano, imagínate que te quedaras sin una mano, Canuto—James sonreía, Sirius lo miro confundido—sin una mano ¿has pensado todo lo que manita hace? Además de lo esencial que es mover la varita y así, pero piénsalo más profundamente…--Sirius capto y sonrió casi al instante,Remus también y nego con la cabeza—yo creo que la que lamentaría que tu quedarás manco sería Hollie y cuanto chica pasa pro tú…
--¡Basta!—exclamo Lily a tiempo de que su esposo dijera una barbaridad, estaba roja hasta las orejas—no quiero oír sus intimidades.
--Ya, pero no te importa que Remus y yo oigamos las tuyas—ataco Sirius fanfarronamente, ella miro al suelo, apenada—eso creí.
— ¡Por favor! —gritó la señora Weasley—. ¡No hacía falta! ¡Ya no lo aguanto más! ¡Que ahora os permitan hacer magia no quiere decir que tengáis que sacar la varita a cada paso!
--Recuerdo que sacábamos de quicio a mamá así—dijo James melancólicamente, Sirius asintió contento, se olvidaba por ratos de su futura desgracia—casi nos cuelga del árbol más alto cuando quemamos la cocina…
--Mi pompita no ha sido la misma desde entonces—se lamentó Sirius.
--¿Te golpeo?—se sorprendió Lily.
--No, por supuesto que no—negó rotundamente—mamá Dorea jamás me puso una mano encima pero digo que mi pompita no volvió a hacer la misma porque se me quemo un poco…
--Tendrías que ver su trasero—dijo Remus riendo—tiene una marquita muy singular, tiene forma de…
--¡Cierra la boca, Remus!—grito Sirius rojo.
— ¡Sólo pretendíamos ahorrar un poco de tiempo! —se disculpó Fred, y corrió a arrancar el cuchillo del pan de la mesa—. Perdona, Sirius, no era mi intención...
--Creo que quiere eliminar al suegro—se burló James, Sirius lo miro con los ojos entrecerrados--¿Cómo iban las apuestas? Yo digo que le gusta George, Remus dice que le gusta Fred y Lily dice que le gustan los dos, a cómo van las cosas…
--Estoy frustrado y cambio de humor más rápido que de amante en el colegio, así que tú decides si dices algo muy idiota, Cornamenta—amenazó Sirius ferozmente.
--Ya veremos—dijo James con una mirada retadora—ya veremos, Canuto.
Harry y Sirius se echaron a reír; Mundungus, que se había caído hacia atrás volcando también la silla, empezó a maldecir tan pronto como se hubo levantado del suelo; Crookshanks había soltado un fuerte bufido y había corrido a refugiarse debajo del aparador, donde se veían sus enormes ojos amarillos, que relucían en la oscuridad.
—Niños —los regañó el señor Weasley dejando el caldero de estofado en el centro de la mesa—, vuestra madre tiene razón; ahora que habéis alcanzado la mayoría de edad se supone que tenéis que dar ejemplo de responsabilidad...
--Él lo ha dicho—dijo James contento—se supone, jamás dijo que era un deber.
--El crecer no significa madurar—cito Lily sabiamente y miro a los tres chicos—y hay cinco buenas razones para decir que es más que verdad.
--¿Cinco?
--Sí, ustedes tres y los gemelos.
--¿Yo también?—se extrañó Remus mirándose a sí mismo, como buscando algo que pudiera decir que era un inmaduro.
--A veces lo eres, Remus, acéptalo—dijo Lily risueña, Remus se quedó pensando.
—¡Ninguno de vuestros hermanos ha causado nunca estos problemas! —dijo, rabiosa, la señora Weasley a los gemelos mientras con un porrazo ponía otra jarra de cerveza de mantequilla, que también se derramó, encima de la mesa—. ¡Bill no se pasaba el día apareciéndose a cada momento! ¡Charlie no encantaba todo cuanto encontraba! ¡Percy...!
--¡Te cache!—grito James dirigiéndose a Remus que salto en su lugar, tenía una mirada de triunfo--¡Te acabo de ver!
--¿Qué cosa?
--¡Estabas mirando a Tonks como mirabas a Tamara…!
Pero en el acto se quedó callado, maldiciéndose mentalmente; Sirius miro la cocina, como buscando algo que no terminaba de encontrar, Lily se digirió hacia Remus que no movía ni un musculo…
--Tamara…--murmuro, no había dicho su nombre desde aquella vez, dolía.
--Esto… Lunático, perdóname no quise decirlo, lo que digo es que… ¿has visto como la miras?—James intento desviar la atención de su amigo, se volvió a donde estaba su yo futuro y a su lado estaba Tonks riendo—la miras de forma especial, con ese brillito en los ojos…
--No, James, estas equivocado—mentiroso—no veo de ninguna forma a la chica, solo soy amable, es una compañera de trabajo y nada más, eso es todo.
--Pero…
--… y casi todos los días iba a la enfermería—decía Tonks risueña a un Remus muy atento y divertida—era como mi pan de todos los días, puedo oír claramente a Madame Pomfrey diciéndome ¡Ay Dora! ¿Otra vez? Ven, te curaré rápido para que vuelvas a tus clases pronto.
--Es muy amable—dijo Remus del futuro—conmigo siempre lo era…--se puso nervioso, y Remus también ¿Es que ella no sabía que era… lo que era?—quiero decir que…
--Vamos Remus, no actúes como alguien de la época medieval—lo corto Tonks dándole un puñetazo amistoso en el brazo, ambos Remus sonrieron tímidamente—siempre he dicho que el primer paso para que la sociedad acepte a los hombres lobo, los duendes, vampiros y etcétera, es que ellos mismos se acepten como son…
--Yo me acepto—dijeron los dos Remus.
--Pues no parece—dijo Tonks sonriendo amablemente, a Remus le recordó a Lily—sé lo que eres, eres un hombre lobo, un licántropo ¿lo ves? ¿Ves que fácil es decirlo? No tienes porque a penarte, el que esté libre de pecado que lance la primera piedra…
--Nadie pudo decirlo mejor—aseguro Lily contenta de que esa chica pensara así.
--Sí, bueno es de mi familia—añadió Sirius con petulancia, luego se lo pensó mejor—de la parte buena de la familia, lo que sea.
--No todos piensan como tú—sentenció el Remus que platicaba con Tonks, ella alzo una ceja—solo me has visto con los miembros de la Orden, la gente que lo sabe a penas me dirige la palabra, soy… peligroso.
Tonks soltó una cantarina carcajada.
--¿Peligroso?—repitió, ninguno de los dos Remus entendían muy bien su reacción--¿Peligroso, dices?—él asintió—todos somos peligrosos, si no me crees, deberías verme por las mañanas; tengo mechones de colores, mi nariz a veces parece un morro de puerco y mis iris son rojas en el mejor de los casos, soy terrorífica—y de nuevo rió, esta vez Remus también, aunque fue algo tímido.
--Cada vez me cae mejor—aseguro James radiante, sin duda, Remus, es tu chica ideal.
--Pero ya en serio—Tonks se había puesto seria—todos somos peligrosos, algunos son locos asesinos, otros hieren, no se tiene que ser precisamente un licántropo para ser peligrosos ¿Qué tiene de malo que una vez al mes seas un lindo lobito? Porque eres un lindo lobito ¿no?
--¿La verdad?—extrañamente, ese Remus parecía animado, incluso satisfecho—no lo sé, no me miro mucho en un espejo cuando me convierto, me limito a verme lindo.
Tanto Tonks como los dos Remus, Lily, Sirius y James soltaron una carcajada; la verdad que parecía que esos dos ya eran amigos y sabían de buena fuente que iba a llegar a algo más, Remus no sabía si quería que eso pasara, una vez ya se había arriesgado ¿y que había recibido a cambio? Una bofetada de realidad.
— ¡Ninguno de vuestros hermanos ha causado nunca estos problemas! —dijo, rabiosa, la señora Weasley a los gemelos mientras con un porrazo ponía otra jarra de cerveza de mantequilla, que también se derramó, encima de la mesa—. ¡Bill no se pasaba el día apareciéndose a cada momento! ¡Charlie no encantaba todo cuanto encontraba! ¡Percy...!
--¿Qué le pasa a Percy?—pregunto Lily al ver como se ponía la señora Weasley--¿Le habrá pasado algo?
--Ojala que no—dijo Remus apartando la vista de Tonks.
—Vamos a comer —dijo Bill con rapidez.
—Esto tiene un aspecto estupendo, Molly —intervino Lupin, sirviéndole el estofado con un cucharón y acercándole el plato desde el otro lado de la mesa.
--Algo nos perdemos—mascullo James—no le ha pasado nada malo porque cuando una persona está herida o muerta y sale a colación, la gente se limita a quedarse en silencio pero esta vez…
--Querían desviarla del tema—concluyo Sirius—pues ¿Qué habrá pasado?
--Ni idea.
Durante unos minutos sólo se oyó el tintineo de platos y cubiertos y el ruido de las sillas arrastrándose, y todos se pusieron a comer, se acercaron a ver qué cosa podían robar y encontraron un poco más de manzanas y un poco de pan que engulleron con prisa. Entonces la señora Weasley miró a Sirius y le dijo:
—Se me olvidó comentarte, Sirius, que hay algo atrapado en ese escritorio del salón que no para de vibrar y tamborilear. A lo mejor sólo es un boggart, desde luego, pero quizá deberíamos pedirle a Alastor que le echara un vistazo antes de soltarlo.
--Te lo dije—mascullo Sirius a Lily que comía su manzana, se estremeció un poco.
—Como quieras —contestó Sirius con indiferencia.
—Y las cortinas están llenas de doxys —añadió la señora Weasley—. He pensado que mañana podríamos ocuparnos de ellas.
—Será un placer —dijo Sirius.
--¿Qué le hace creer que me importa?—pregunto Sirius fastidiado, de nuevo.
--Solo quiere meterte un poco en los asuntos, para que no te sientas…--Remus dudo—inútil.
--Si claro y unas buenas sesiones de limpieza van a ayudarme ¿no?—ironizo Sirius, Remus iba a replicar pero James lo freno con la mirada.
—Todavía no han dicho nada —apuntó Bill—. Aún no sé si creen o no que ha regresado. Es posible que prefieran no tomar partido y que quieran mantenerse al margen.
--¿De qué hablan?—inquirió Lily acercándose para oír mejor.
—Estoy seguro de que nunca se pasarían al bando de Quien-tú-sabes —afirmó el señor Weasley haciendo un gesto negativo con la cabeza—. Ellos también han sufrido pérdidas; ¿te acuerdas de lo de aquella familia de duendes a la que mató la última vez, cerca de Nottingham?
--¿Duendes?—apenas si Remus pronuncio la palabra—No creo que se nos unan—termino diciendo para que lo oyeran sus amigos que se limitaron a seguir escuchando.
—Creo que depende de lo que les ofrezcan —opinó Lupin—. Y no me refiero al dinero. Si les ofrecen las libertades que les hemos negado durante siglos, seguro que se lo pensarán. ¿Todavía no has tenido suerte con Ragnok, Bill?
--¿Libertades?—dijo James rascándose la barbilla, miro a Remus y luego a Remus--¿Cómo cuáles?
--Sería cosa de ver—replico Sirius también pensándose bien lo que acababa de decir Remus—no puede dársele todo porque de lo contrario puede que se vuelvan en nuestra contra, no sé, los duendes son una raza muy cambiante, con ellos nada es seguro.
—De momento sigue en contra de los magos —respondió Bill—, y no para de protestar por lo del asunto Bagman; dice que el Ministerio hizo una maniobra de encubrimiento. Mira, esos duendes no le robaron el oro...
--¿Qué tiene que ver Bagman con los duendes?—quiso saber Remus--¿Una maniobra de encubrimiento?
--Ya no me sorprendería—afirmo James—sabemos que nuestro sistema legal no es el mejor del mundo, hay muchos baches y hoyos que se tapan con un dedo, y esta no debió ser la excepción.
--Por eso precisamente los duendes no toman partido—sentenció Lily mirando a Tonks que seguía cambiando su nariz—es que jamás hemos sido justos con ellos, el ministerio tendría que reorganizarse totalmente…
Hacia la mitad de la mesa un estallido de carcajadas ahogó el resto de las palabras de Bill y Lily. Fred, George, Ron y Mundungus se retorcían de risa en sus sillas.
—... y entonces... —decía Mundungus mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas—, entonces me dice, en serio, me dice: «Oye, Dung, ¿de dónde has sacado esos sapos? ¡Porque un hijo de mala bludger me ha robado a mí los míos!» Y yo le contesto: «¿Te han robado los sapos, Will? ¡No me digas! Y ahora, ¿qué? ¿Piensas comprarte unos cuantos?» Y esa gárgola inútil, chicos, podéis creerme, va y me compra sus propios sapos por mucho más dinero del que le habían costado la primera vez...
--No es gracioso—mascullo Lily con labios fruncidos, Sirius trataba de captar lo gracioso de la situación—por todos los cielos, Sirius, deja de hacer eso; sabes perfectamente que Mundungus es un vago sin oficio ni beneficio.
--Pero…
--Es verdad—dijeron James y Remus, los dos con los brazos cruzados.
—Gracias, Mundungus, pero creo que podemos pasar sin los detalles de tus negocios —dijo la señora Weasley con aspereza mientras Ron se inclinaba sobre la mesa, riendo a carcajadas.
--Gracias—ironizo Lily alzando los brazos al cielo, Sirius frunció el ceño—me alegra ver que haya alguien que lo ponga en su lugar.
—Perdona, Molly —se apresuró a decir Mundungus, secándose las lágrimas y guiñándole un ojo a Harry—, pero es que Will se los había robado a Warty Harris, o sea, que en realidad yo no hice nada malo.
--¿Cuál es su concepto de bien y mal?—inquirió Remus negando con la cabeza.
—No sé dónde aprendiste los conceptos del bien y del mal, Mundungus, pero creo que te perdiste un par de lecciones fundamentales —respondió la señora Weasley con frialdad.
Lily asintió conforme mientras que Remus y James no decían nada y miraban a Sirius con reprobación, si bueno, quizá si era un poco vago. Fred y George escondieron la cara detrás de sus copas de cerveza de mantequilla; George no paraba de hipar.
--En serio que no sé porque esta aquí—dijo Lily en tono cortante—no es la octava maravilla del mundo ¿no?
--Pero es útil—dijo Sirius encogiéndose de hombros por la mirada inquisitiva que le lanzó su amiga—él oye cosas que nosotros no, por ejemplo, él, estando en los bajos mundos le llega información que no se oye en nuestro circulo por así decirlo.
--Hum…--Lily tuvo que quedarse callada porque era un buen argumento, pero aun así no se mostraba convencida de que su hijo se relacionara con ese tipo de gente.
—A Molly no le cae bien Mundungus —le dijo Sirius a Harry en voz baja.
--¿En serio?—se burló James rodando los ojos.
— ¿Cómo es posible que pertenezca a la Orden? —preguntó Harry, también en voz baja.
—Porque es útil —contestó Sirius—. Conoce a todos los sinvergüenzas; es lógico, puesto que él también lo es.
--Me alegra ver que tú yo futuro ordena sus prioridades—dijo Remus sonriendo, Sirius asintió secamente—algo que tú aun no captas, al parecer.
<<Pero también es muy fiel a Dumbledore, que una vez lo sacó de un apuro. Conviene contar con alguien como Dung, porque él oye cosas que nosotros no oímos. Pero Molly cree que invitarlo a cenar es ir demasiado lejos. Todavía no lo ha perdonado por haber abandonado su puesto cuando se suponía que estaba vigilándote.
--¡¿¡QUÉ!?!—gritaron los cuatro mirándose con la duda tatuada en sus rostros, Sirius ahora si que quería golpear a Mundungus.
Pero como nadie dijo nada más…
--¡Estaban vigilándolo!—exclamo James algo enfadado—no me sorprende pero entonces Mundungus lo debía cuidar cuando llegaron los dementores ¿no es así?
--Es lo más probable—acoto Sirius con los puños apretados, Lily lo miraba—es un sinvergüenza, desobligado ¿contenta?
--Más que eso—dijo y se fue a sentarse con él recargándose en su brazo.
—Creo que ya es hora de acostarse —dijo la señora Weasley con un bostezo.
--Sería bueno descansar un poco—comento Remus sin poder evitar mirar a Tonks que bostezaba abiertamente y reprendiéndose mentalmente por preguntarse si ella iba a dormir allí…
—Todavía no, Molly —intervino Sirius, apartando su plato vacío y volviéndose para mirar a Harry—. Mira, estoy sorprendido. Creía que lo primero que harías en cuanto llegaras aquí sería empezar a hacer preguntas sobre Voldemort.
--Es cierto—dijeron los tres chicos, perfectamente sincronizados.
--No es algo normal en él…--iba diciendo Lily mirando a su hijo con intensidad, como si así quisiera sacarle la información.
Un escalofrío recorrió la mesa cuando Sirius pronunció el nombre de Voldemort. Lupin, que se disponía a beber un sorbo de vino, bajó con lentitud la copa y adoptó una expresión vigilante.
— ¡Lo he hecho! —repuso Harry indignado—. Les he preguntado por él a Ron y a Hermione, pero me han dicho que como ellos no pertenecían a la Orden no...
--Son demasiado jóvenes—apuntó Lily adoptando una postura rígida a lado de Sirius que veía todo con atención.
—Y tienen razón —lo interrumpió la señora Weasley—. Sois demasiado jóvenes.
Estaba sentada, muy tiesa, en su silla, con los puños apretados sobre los reposabrazos; ya no había ni rastro de somnolencia en ella. Remus, Sirius y James alternaban sus miradas, de Lily a Molly, de Molly a Lily; eran tan iguales… ¿no eran familiares lejanas o algo así?
— ¿Desde cuándo tiene uno que pertenecer a la Orden del Fénix para hacer preguntas? —terció Sirius—. Harry se ha pasado un mes encerrado en esa casa de muggles. Creo que tiene derecho a saber qué ha pasa...
--¿Un mes encerrado?—se escandalizo James.
--¡Con razón estaba tan enfadado!—espeto Sirius enojado también—y de seguro todo es culpa de Dumbledore, cuando lo vea…
— ¡Un momento! —le cortó George.
— ¿Por qué Harry puede hacer preguntas? —quiso saber Fred enojado.
— ¡Nosotros llevamos un mes intentando sonsacaros algo y no habéis soltado prenda! —protestó George.
--Eso es porque su madre así lo quiere—puntualizó Remus—Molly es la autoridad.
—«Sois demasiado jóvenes, no pertenecéis a la Orden» —dijo Fred con una vocecilla aguda increíblemente parecida a la de su madre—. ¡Harry ni siquiera es mayor de edad!
--¡Pero es él!—rebatió James—Quiero decir que él es el que vio volver a Voldemort, Harry se enfrentó a él, si hay alguien en este lugar que merece estar informado es mi hijo…
--¡Es un niño!—chillo Lily—no puede…
--¡No tiene cinco años, Lils!—espeto James, Sirius asentía enérgicamente y Remus lo hacía más discretamente—él debe saber, no es justo que viva en la ignorancia.
--Pero…
--Piensa, Lily—intervino Sirius calmadamente, ella lo miro—si Harry no sabe que es lo que pasa puede que busque información por sus propios medios, exponiéndose, es mejor que sepa la realidad, él es fuerte, lo ha demostrado y puede con esto y más.
--Debe saber algunas cosas, no todo—dijo por fin resignándose a que tenían razón—pero no consentiré que lo unan a la Orden.
—Yo no tengo la culpa de que no os hayan contado a qué se dedica la Orden —comentó Sirius con calma—, eso lo han decidido vuestros padres. Harry, por otra parte...
— ¡Tú no eres nadie para decidir lo que le conviene a Harry! —saltó la señora Weasley. Su rostro, por lo general amable, había adoptado una expresión amenazadora.
--¡No debió decir eso!—gritaron James y Remus al tiempo.
--¡Soy su padrino!—soltó Sirius enojado, fulminando con la mirada a Molly que de todas formas no podía verlo ni oírlo.
—. Supongo que no habrás olvidado lo que dijo Dumbledore.
--¿Qué insinúa?—pregunto Sirius conteniéndose para no gritar ahí mismo.
--No insinúa nada…--decía Lily abrazándolo, para que se calmara.
— ¿A qué te refieres en concreto? —preguntó Sirius con educación, pero con el tono de quien se prepara para pelear.
--No debió decir eso, no debió decir eso…--repetía James viendo fijamente al Sirius del futuro.
—A lo de que no teníamos que contarle a Harry más de lo que necesita saber —dijo la señora Weasley poniendo mucho énfasis en las dos últimas palabras.
--¡Tiene derecho!—casi grito Sirius indignado--¡No es su hijo!
Ron, Hermione, Fred y George giraban la cabeza de un lado a otro, de Sirius a la señora Weasley, como si estuvieran mirando un partido de tenis. Ginny estaba arrodillada en medio de un montón de corchos de cerveza de mantequilla abandonados, y escuchaba la conversación con la boca entreabierta. Lupin no apartaba los ojos de Sirius.
--Has algo—murmuraba Lily mirando a Remus futuro—has algo antes de que peleen…
—No pretendo contarle más de lo que necesita saber, Molly —aseguró Sirius— Pero dado que fue él quien vio regresar a Voldemort —una vez más, un estremecimiento colectivo recorrió la mesa después de que Sirius pronunciara ese nombre—, tiene más derecho que nadie a...
--¡Eso!—salto Sirius sonriendo—gracias viejo amigo…
— ¡Harry no es miembro de la Orden del Fénix! —dijo la señora Weasley—. Sólo tiene quince años y...
--Ha hecho muchas cosas más que todos juntos—dijo Sirius fríamente.
—Y se ha enfrentado a situaciones más graves que muchos de nosotros —afirmó Sirius.
—¡Nadie pone en duda lo que ha hecho! —exclamó la señora Weasley elevando la voz; sus puños temblaban sobre los reposabrazos de la silla—. Pero sigue siendo...
--¡No es un niño!—chillo Sirius a la desesperada, era como si él se estuviera peleando con Molly, aunque en realidad así era.
— ¡No es ningún niño! —soltó Sirius con impaciencia.
— ¡Tampoco es ningún adulto! —insistió la señora Weasley, cuyas mejillas estaban poniéndose coloradas—. ¡Harry no es James, Sirius!
Se quedaron callados, se quedaron callados… Sirius respiro profundamente inhalando todo el aire del que fue capaz, apretó los puños con fuerza igual que los ojos; Lily lo abrazó con más fuerza, James se acercó a él y se hincó a su lado, Remus hizo lo mismo y solo le dieron apretones en el brazo y palmadas en la espalda.
--Sé que él no es James—dijo Sirius con voz rota, Lily le dio un beso en la mejilla—sé que no es James, yo lo sé.
—Sé perfectamente quién es, Molly, muchas gracias —dijo Sirius en un tono frío.
— ¡No estoy muy segura! —le espetó la señora Weasley—. A veces, por cómo le hablas, se diría que crees que has recuperado a tu amigo.
--No puedo creer que lo dijera—susurro Lily con la cara en el pecho de Sirius.
--Me extrañas, ¿eh? Canuto—trato de aligerar la tensión del momento James que sonrió lo más radiantemente que pudo.
--¿Qué sabe ella de nosotros?—pregunto Sirius aun con un tono de voz frío, no dijeron nada--¿Qué puede saber? Claro, como a ella no se le ha muerto uno de sus hermanos, no sabe de lo que habla.
--Oh Sirius…--Lily ya no pudo evitarlo y dejo que un par de lágrimas resbalaran por su cara.
—¿Y qué hay de malo en eso? —preguntó Harry.
--Tendrías que sentirte muy orgulloso—observo Remus sonriéndole a Sirius que no entendió muy bien—Harry te adora ¿Qué no lo has visto? Eres… bueno, eres…--lo dudo, miró a James que asintió—eres como su padre, te quiere y te ve así.
--Has hecho un excelente trabajo, Sirius—comento James, ahora lo comprendía, ya no estaba celoso de su amigo, al contrario, estaba sumamente agradecido con él—eres el mejor padrino del que se tenga registro—Sirius sonrió un poco.
--No pudimos elegir alguien mejor—afirmó Lily amablemente.
— ¡Lo que hay de malo, Harry, es que tú no eres tu padre, por mucho que te parezcas a él! —le respondió la señora Weasley sin apartar los ojos de Sirius—. ¡Todavía vas al colegio, y los adultos responsables de ti no deberían olvidarlo!
--A veces es un poco inflexible—dijo Lily para sorpresa de todos--¿Qué? Es la verdad, sé que Molly quiere a Harry y se lo agradezco con todo el corazón pero no por ello debe olvidar que tanto Sirius como Remus lo quieren y buscan lo mejor para él, así que… esta vez estoy en desacuerdo con ella.
--Eso, viniendo de ti, es mucho, gracias Lily—dijo Sirius poniendo un brazo sobre sus hombros.
— ¿Significa eso que soy un padrino irresponsable? —preguntó Sirius elevando la voz.
--Yo diría, un padrino aventurero—dijo James como quien no quiere la cosa—serías algo así como un padrino divertido.
Remus, Lily Sirius soltaron una risita.
—Significa que otras veces has actuado con precipitación, Sirius, y por eso Dumbledore no para de recordarte que debes quedarte en casa y...
--Es malvada—musito James viendo con complicidad a Sirius que solo entrecerró los ojos.
— ¡Si no te importa, vamos a dejar a un lado las instrucciones que he recibido de Dumbledore! —gritó Sirius.
--Golpe bajo—susurro Remus, nadie lo oyó pero esa postura que tomaba Molly… era como si creyera que ella era la única que buscaba el bien para Harry.
— ¡Arthur! —exclamó la señora Weasley buscando con la mirada a su marido— ¡Apóyame, Arthur!
--Lo hace porque sabe que tengo la razón—dijo Sirius muy ufano—ya no tiene más argumentos por eso va y corre con el pobre de Arthur, sé que él estará de acuerdo conmigo.
--Yo también lo creo—dijeron James y Remus al tiempo.
El señor Weasley no habló de inmediato. Se quitó las gafas y se puso a limpiarlas parsimoniosamente con su túnica sin mirar a su mujer. No contestó hasta que se las hubo colocado de nuevo con mucho cuidado.
—Dumbledore sabe que la situación ha cambiado, Molly. Está de acuerdo en que habrá que informar a Harry, hasta cierto punto, ahora que va a quedarse en el cuartel general.
--¡Ahí lo tienes!—exclamo Sirius triunfante--¡Tengo la razón!
— ¡Sí, pero eso no es lo mismo que invitarlo a preguntar todo lo que quiera!
--Y sigue con lo mismo—James negó con la cabeza--¿Cree que puede tenerlo en una burbuja? Aunque así lo quisiéramos, no se puede.
—Personalmente —terció Lupin con voz queda, apartando por fin la vista de Sirius, mientras la señora Weasley giraba con rapidez la cabeza hacia él, creyendo que por fin iba a tener un aliado.
--Juro que te castrare si te pones en mi contra—sentenció Sirius amenazadoramente.
--No me conoces lo suficiente—dijo Remus un tanto ofendido.
— Creo que es mejor que nosotros le expliquemos a Harry los hechos, no todos, Molly, sino la idea general, a que obtenga una versión tergiversada a través de... otros.
--¡Por eso te quiere, Lunático!—y Sirius abrazo a su amiga por el cuello.
--¡Suéltame, suéltame, pedazo de animal!
--¡Es un cariñito!
--Que cariñitos…--se quejó Remus sobándose el cuello.
—Bueno —cedió la señora Weasley, respirando hondo y recorriendo la mesa con la mirada por si alguien le ofrecía su apoyo, lo cual no ocurrió—; bueno..., ya veo que mi opinión queda invalidada. Sólo voy a decir una cosa: Dumbledore debía de tener sus razones para no querer que Harry supiera demasiado, y hablo como alguien que desea lo mejor para Harry...
--No lo había pensado—dijo Lily dejando de abrazar solo un poco a Sirius que frunció el ceño—aunque bueno, Dumbledore jamás nos lo diría.
--Eso es porque es experto en guardar secretos—dijo James dolido pensando en la vez que Dumbledore no le dijo que sus padres casi morían en una misión de la Orden cuando él iba en sexto año.
—Harry no es hijo tuyo —dijo Sirius en voz baja.
--Cierto, es mío—musito Sirius enojado, James lo miro—en tu ausencia, compañero.
--Me parece bien—dijo James sonriendo contento.
—Como si lo fuera —repuso la señora Weasley con fiereza—. ¿A quién más tiene?
--¡A Sirius!—gritaron James, Lily y Remus.
--¿Qué, estoy pintado o qué?—se escandalizo Sirius--¿Soy el vecino de a lado? ¡Me tiene a mí!
— ¡Me tiene a mí!
—Sí —respondió la señora Weasley torciendo el gesto—, pero no te ha resultado nada fácil cuidar de él mientras estabas encerrado en Azkaban, ¿verdad?
--¡GROSERA!—grito Sirius más que enojado--¡Eso no se dice!
--Que… no debió decir eso—mascullo Lily reteniendo a Sirius para que no saliera corriendo de la cocina, los chicos asintieron—Sirius no ha estado ahí por gusto o por decisión propia.
Sirius hizo ademán de levantarse de la silla.
—Molly, tú no eres la única de los que estamos aquí que se preocupa por Harry —intervino Lupin con dureza—. Siéntate, Sirius. —A la señora Weasley le temblaba el labio inferior. Sirius volvió a sentarse con lentitud en la silla, pálido como la cera—. Creo que Harry tiene derecho a opinar en este asunto —continuó Lupin—. Es lo bastante mayor para decidir por sí mismo.
--Gracias, Remus—dijo Sirius un poco más animado, su amigo sonrió encogido de hombros—me alegra ver que sigue existiendo esa camaradería.
—Quiero saber qué ha estado pasando —dijo Harry de inmediato.
--¿Ves? Harry está contigo—le animo James dándole un golpe en la frente haciendo que Sirius cerrara los ojos cómicamente—deberías sentirte orgulloso.
--Y lo estoy—aseguro él hinchando el pecho.
—Muy bien —dijo la señora Weasley con la voz quebrada—. Ginny, Ron, Hermione, Fred y George: salid ahora mismo de la cocina.
Hubo un repentino revuelo.
— ¡Nosotros somos mayores de edad! —gritaron Fred y George al unísono.
--Pueden quedarse—dijeron los tres chicos al unísono y muy solemnemente.
—Si a Harry le dejan, ¿por qué a mí no? —protestó Ron.
--Como si no supiera que Harry va a ir a contárselo—murmuro Lily con algo de desaprobación.
— ¡Mamá, yo quiero oírlo! —gimoteó Ginny.
--No puedes pequeña Weasley y futura señora Potter—dijo Sirius recuperando su buen humor--¿Qué?—tenía las miradas de los otros tres—es verdad, ya verán que tengo razón, Ginny queda con Harry y Ron y Hermione.
--Así como Lyra con uno de los gemelos ¿verdad?—le pico James sonriente.
Sirius lo fulminó con la mirada.
— ¡No! —sentenció la señora Weasley, levantándose y echando chispas por los ojos—. Os prohíbo terminantemente...
--Son mayores de edad—dijo Remus con simpleza.
—Molly, a Fred y a George no puedes impedírselo —dijo el señor Weasley con tono cansino—. Son mayores de edad.
—Todavía van al colegio.
--¿Eso qué?—pregunto Sirius negando con la cabeza—en serio, si ya sabe cómo son no sé porque cree que puede mantenerlos al margen.
--Ponte en su lugar—pidió Lily pensándose mejor las cosas—si los gemelos entran a la Orden entonces la mitad de su familia estará dentro ¿no lo adviertes? Tiene miedo…
--¿Y por eso es mejor que deje que las cosas pasen sin más?—pregunto Sirius--¡Hay que hacerle frente, de lo contrario, todos saldremos perdiendo!
Nadie dijo nada más, Sirius tenía razón, había que arriesgar para ganar.
—Pero legalmente ya son adultos —replicó el señor Weasley de nuevo con la misma voz cansada.
La señora Weasley estaba colorada de ira.
—Pero ¿cómo...? Bueno, está bien, Fred y George pueden quedarse, pero Ron...
— ¡De todos modos, Harry nos lo contará todo a Hermione y a mí! —aseguró Ron con vehemencia—. ¿Verdad? —añadió con aire vacilante mirando a su amigo.
--Es más que obvio—dijo James orgullos de su hijo—eso haría yo.
--Y yo—dijeron Remus y Sirius al mismo tiempo.
—Pues claro —afirmó Harry.
Ron y Hermione sonrieron radiantes.
— ¡Muy bien! —gritó la señora Weasley—. ¡Muy bien! ¡Ginny! ¡A la cama!
--Pobrecilla de mi nuera… ¡Auch!—se quejó James cuando Lily le dio un buen pellizco—no diré nada entonces.
Ginny no obedeció sin quejarse. Pudieron oír cómo protestaba y despotricaba contra su madre mientras subía la escalera, y cuando llegó al vestíbulo, los ensordecedores chillidos de la señora Black se añadieron al barullo. Lupin salió corriendo para tapar el retrato. Sirius esperó a que éste hubiera regresado a la cocina, hubiera cerrado la puerta tras él y se hubiera sentado de nuevo a la mesa, y entonces habló:
—Está bien, Harry... ¿Qué quieres saber?
--Todo, queremos todo—dijo Sirius poniéndose de pie, le tendió la mano a Lily que acepto para incorporarse y oír mejor.
— ¿Dónde está Voldemort? —preguntó Harry—. ¿Qué está haciendo? He mirado las noticias muggles y todavía no he visto nada que llevara su firma, ni muertes extrañas ni nada.
--Es porque no quiere llamar la atención…--opino Remus en voz baja pero se quedó callado para oír todo de primera mano.
—Eso es porque todavía no ha habido ninguna muerte extraña —le explicó Sirius—, al menos que nosotros sepamos. Y sabemos bastante.
—Más de lo que él cree —añadió Lupin.
--Me agrada eso—aseguro James algo aliviado.
— ¿Cómo puede ser que haya dejado de matar gente? —preguntó Harry.
--No va hacerlo así como así—mascullo Sirius—no quiere que lo ubiquen…
—Porque no quiere llamar la atención —contestó Sirius—. Eso sería peligroso para él. Verás, su regreso no fue como él lo había planeado. Lo estropeó todo.
—O, mejor dicho, tú se lo estropeaste todo —apuntó Lupin con una sonrisa de satisfacción.
— ¿Cómo? —preguntó Harry, perplejo.
--Nadie debía saber que había vuelto—razonó Lily.
--Porque Harry no debió salir con vida—le siguió Remus.
--Y así, Dumbledore está enterado y es al último al que quería alertar—termino Sirius.
--Genial—murmuro James contento.
— ¡Él no esperaba que sobrevivieras! —dijo Sirius—. Nadie, aparte de sus mortífagos, tenía que saber que él había regresado. Pero tú sobreviviste para atestiguarlo.
—Y la última persona que él quería que se enterara de su regreso era Dumbledore —añadió Lupin—. Y tú te encargaste de que Dumbledore lo supiera de inmediato.
— ¿De qué ha servido eso? —continuó Harry.
--¿Qué?—saltaron los cuatro estupefactos--¡Tiene que decirlo en broma!—continuo Remus atónito.
—¿Lo dices en broma? —se extrañó Bill, incrédulo—. ¡Dumbledore era la única persona a la que Quien-tú-sabes había tenido miedo!
--Asquerosa serpiente—dijo Sirius con odio, sin poder contenerse.
—Gracias a ti, Dumbledore pudo llamar a la Orden del Fénix una hora después del regreso de Voldemort —aclaró Sirius.
— ¿Y qué ha hecho la Orden del Fénix hasta ahora? —preguntó Harry mirando a todos los presentes.
—Trabajar duro para asegurarnos de que Voldemort no pueda llevar a cabo sus planes —respondió Sirius.
--¿Qué planea ahora?—preguntaron con los ojos entrecerrados.
— ¿Cómo sabéis cuáles son sus planes? —preguntó rápidamente Harry.
—Dumbledore tiene una idea aproximada —dijo Lupin—, y en general las ideas aproximadas de Dumbledore resultan ser muy exactas.
--Eso no es novedad—dijo James gravemente.
— ¿Y qué se imagina Dumbledore que está planeando?
—Bueno, en primer lugar quiere reconstruir su ejército —explicó Sirius—. En el pasado disponía de un grupo muy numeroso: brujas y magos a los que había intimidado o cautivado para que lo siguieran, sus leales mortífagos, una gran variedad de criaturas tenebrosas. Tú oíste que planeaba reclutar a los gigantes; pues bien, ellos son sólo uno de los grupos detrás de los que anda. Como es lógico, no va a tratar de apoderarse del Ministerio de la Magia con sólo una docena de mortífagos.
--Gigantes, hombres lobo, dementores me atrevería a decir—contaba Lily con los dedos—habría que mandar gente para hablar con ellos…
--Por eso Dumbledore mando llamar a Hagrid—recordó Remus sonriendo—y a Madame Maxime, así ellos podrían ir con los gigantes.
--Y tú con los hombres lobo ¿no?—ironizó Sirius pero al ver la cara de su amigo se arrepintió de haberlo dicho—bueno… solo era mero sarcasmo.
--Lo hará sin duda—afirmo Remus seriamente.
—Entonces, ¿vosotros intentáis impedir que capte a más seguidores?
—Hacemos todo lo que podemos —respondió Lupin.
— ¿Cómo?
—Bueno, lo principal es convencer a cuantos más mejor de que es verdad que Quien-tú-sabes ha regresado, y de ese modo ponerlos en guardia —dijo Bill—. Pero no está resultando fácil.
--¿Qué?—se miraron, eso no era buena señal.
— ¿Por qué?
—Por la actitud del Ministerio —terció Tonks—. Ya viste a Cornelius Fudge después del regreso de Quien-tú-sabes, Harry. Y no ha modificado en absoluto su postura. Se niega rotundamente a creer que haya ocurrido.
--¡Esta idiota o qué!—salto James pateando la alacena--¡Es un estúpido!
--Habrá que ver de qué mañas se vale para no creerlo—dijo Lily con amargura—no debe ser nada bueno, por supuesto.
—Pero ¿por qué? —se extrañó Harry, desesperado—. ¿Por qué es tan idiota? Si Dumbledore...
—Precisamente: has puesto el dedo en la llaga —lo interrumpió el señor Weasley con una sonrisa irónica—. Dumbledore.
--¿Dumbledore? ¿Qué tiene que ver con eso?—inquirió Sirius extrañado.
—Fudge le tiene miedo —dijo Tonks con tristeza.
—No me sorprende—dijo Remus con indiferencia—es tan estúpido para creer eso y muchas cosas más.
— ¿Que le tiene miedo a Dumbledore? —repitió Harry, incrédulo.
—Tiene miedo de sus planes —explicó el señor Weasley—. Fudge cree que Dumbledore se ha propuesto derrocarlo y que quiere ser ministro de la Magia.
Los tres chicos soltaron una carcajada irónica.
--Habrá que ver, sí que es un imbécil incompetente—observo Lily rodando los ojos—hay que ver en manos de quien ponemos nuestras leyes…
—Pero Dumbledore no quiere...
--Por supuesto que no—demando James—a Dumbledore no le importa, de lo contrario ya lo hubiera asumido hace un millón de años.
—Claro que no —dijo el señor Weasley—. A él nunca le ha interesado el cargo de ministro, aunque mucha gente quería que lo ocupara cuando Millicent Bagnold se jubiló. Fue Fudge quien ocupó el cargo de ministro, pero nunca ha olvidado del todo el enorme apoyo popular que recibió Dumbledore, a pesar de que éste ni siquiera optaba al cargo.
--Una de las cosas que hay cambiar al volver—iba diciendo Remus con decisión—es no dejar que Fudge sea ministro, es un incompetente.
--Tienes mi apoyo total—dijeron Lily, Sirius y James al tiempo.
—En el fondo, Fudge sabe que Dumbledore es mucho más inteligente que él y que es un mago mucho más poderoso; al principio siempre estaba pidiéndole ayuda y consejos —prosiguió Lupin—. Pero por lo visto se ha aficionado al poder y ahora tiene mucha más seguridad. Le encanta ser ministro de la Magia y ha conseguido convencerse de que el listo es él y de que Dumbledore no hace más que causar problemas porque sí.
--Imbécil—murmuro James.
— ¿Cómo puede pensar eso? —dijo Harry con enojo—. ¿Cómo puede pensar que Dumbledore sería capaz de inventárselo todo, o que he sido yo quien se lo ha inventado?
--Lo hace porque para él es mejor y más cómodo no aceptar loa verdad—sentenció Remus enfadado.
--Es un conchudo—dijo Sirius con determinación.
—Porque aceptar que Voldemort ha vuelto significaría asumir que el Ministerio tendrá que enfrentarse a unos problemas a los que no se enfrenta desde hace casi catorce años —contestó Sirius con amargura—. Fudge no puede asimilarlo, así de sencillo. Para él es mucho más cómodo convencerse de que Dumbledore miente para desestabilizarlo.
—Ya ves cuál es el problema —continuó Lupin—. Mientras el Ministerio siga insistiendo en que no hay motivo alguno para temer a Voldemort, resulta difícil convencer a la gente de que ha vuelto, sobre todo cuando, en realidad, a la gente no le interesa creerlo. Por si fuera poco, el Ministerio está presionando duramente a El Profeta para que no informe de nada de lo que ellos llaman «rumores sembrados por Dumbledore», de modo que la comunidad de magos, en general, no sabe nada de lo que ha pasado, y eso los convierte en blancos fáciles para los mortífagos si éstos están utilizando la maldición imperius.
Oían todo con perfecta atención, aunque eso los molestaba en grado sumo y creían que era postura estúpida y ridícula, de dejaban de preocuparse, si la gente no creía que Voldemort hubiera vuelto, entonces ¿Cómo iba a protegerse? ¿Cómo iban a estar alertas? Estaban en la ignorancia absoluta, eso no era bueno, no era nada bueno.
—Pero vosotros se lo contáis a la gente, ¿no? —preguntó Harry mirando sucesivamente al señor Weasley, Sirius, Bill, Mundungus, Lupin y Tonks—. Les contáis que ha regresado, ¿verdad?
--¿Cómo? Soy un licántropo…--se lamentó Remus con tristeza e impotencia.
--Vamos, Remus, no te pongas así—le animo Sirius—por lo menos puedes salir, yo soy un prófugo ¿recuerdas?
--Eso es más interesante—dijo Remus sonriendo un poco.
--Siempre lo dije, son unos fenómenos—comento James divertido.
Todos sonrieron forzadamente.
—Bueno, como todo el mundo piensa que soy un asesino loco y el Ministerio le ha puesto un elevado precio a mi cabeza, no puedo pasearme por las calles y empezar a repartir panfletos, ¿no crees? —respondió Sirius con nerviosismo.
--Te imagino dando panfletos—rió Lily—sería así como aprovechando tu físico, porque aunque hayas estado en la caer todavía estas de muy buen ver—aseguro coquetamente.
--Vaya, me ha dado calor…--dijo Sirius sacándose la chaqueta y echándose aire con las manos, estaba sonrojado.
--¡Hey, que me pongo celoso!—exclamo James "enojado"
—Y yo tampoco tengo muy buena prensa entre la comunidad —añadió Lupin— Es el inconveniente de ser un hombre lobo.
--Es el único—asevero Lily dulcemente—por todo lo demás, es increíble.
—Tonks y Arthur perderían su empleo en el Ministerio si empezaran a irse de la lengua —añadió Sirius—, y para nosotros es muy importante tener espías dentro del Ministerio porque, como podrás imaginar, Voldemort debe tenerlos.
--¿Tu novia trabaja en el ministerio?—pregunto James impresionado--¿En qué Departamento?
—Pero hemos logrado convencer a un par de personas —informó el señor Weasley—. Tonks, por ejemplo; era demasiado joven para entrar en la Orden del Fénix la última vez, pero contar con la ayuda de Aurores es fundamental.
--¡Es un auror!—gritaron James y Sirius sorprendidos y complacidos.
--Que interesante—observo Lily contenta.
Remus por su parte no estaba muy contento, saber que ella, que la chica que lo amaba era un auror se sumaba a una larga lista del porque no debía estar con ella. Solo comprobaba una vez más que era muy poco cosa para ella, su yo futuro debía alejarse de ella lo más rápido posible.
--Kingsley Shacklebolt también ha sido una ayuda muy valiosa; se encarga de la caza de Sirius, y ha informado al Ministerio de que Sirius está en el Tíbet.
--¡Amigo Kingsley!—chillo Sirius sonriendo agradecidamente—Por eso me cae tan bien…
—Pero si ninguno de vosotros está extendiendo la noticia de que Voldemort ha vuelto... —empezó a decir Harry.
— ¿Quién ha dicho que ninguno de nosotros esté propagando la noticia? —lo atajó Sirius—. ¿Por qué crees que Dumbledore tiene tantos problemas?
--¡Claro!—saltó Lily dándose un golpecito en la frente--¡Lo han tirado de loco!
— ¿Qué quieres decir?
—Están intentando desacreditarlo —explicó Lupin—. ¿No leíste El Profeta la semana pasada? Dijeron que no lo habían reelegido para la presidencia de la Confederación Internacional de Magos porque está haciéndose mayor y está perdiendo los papeles, pero no es verdad; los magos del Ministerio no lo reeligieron después de que pronunciara un discurso anunciando el regreso de Voldemort. Lo han apartado del cargo de Jefe de Magos del Wizengamot, es decir, el Tribunal Supremo de los Magos, y ahora están planteándose si le retiran también la Orden de Merlín, Primera Clase.
--Que mal agradecidos—dijo Remus indignado—todo lo que ha hecho por todos y así le pagan, con razón, no me sorprende mucho la verdad, ya debíamos imaginarnos que esta clase de cosas haría Fudge.
--Es una deshonra—opino Lily enojada--¿Cómo pueden decir que ha perdido los papeles?
--Bueno, Lils… Dumbledore ya no es ningún adolescente—acoto James nerviosamente—digo que ya no tiene veinte años.
--¿Cuántos entonces?
--¿Ciento… cincuenta?—aventuro el chico de gafas haciéndolos reír—no sé, jamás se lo he preguntado, pero lo haré ¿de acuerdo?
—Pero Dumbledore dice que no le importa lo que hagan mientras no lo supriman de los cromos de las ranas de chocolate —añadió Bill con una sonrisa.
--¡Y yo también quiero estar en los cromos!—chillaron James y Sirius al mismo tiempo, con esa vocecita de niños pequeños y latosos que nunca les iba a cambiar.
—No tiene gracia —dijo el señor Weasley con severidad—. Si Dumbledore sigue desafiando al Ministerio, podría acabar en Azkaban, y lo peor que podría pasarnos sería que lo encerraran. Mientras Quien-tú-sabes sepa que Dumbledore está en activo y al corriente de sus intenciones, tendrá que andarse con cuidado. Si quitaran a Dumbledore de en medio..., entonces Quien-tú-sabes tendría vía libre para actuar.
--Sería el apocalipsis—dijo Lily asustada, un mundo donde Voldemort gobernara, ya podían ir cavando sus tumbas.
—Pero si Voldemort está intentando reclutar a más mortífagos, acabará sabiéndose que ha regresado, ¿no? —dijo Harry, desesperado.
—Voldemort no se presenta en las casas de la gente y se pone a aporrear la puerta, Harry —replicó Sirius—. Los engaña, les echa maldiciones y los chantajea. Está acostumbrado a operar en secreto. Además, captar seguidores sólo es una de las cosas que le interesan. Aparte de eso tiene otros planes, unos planes que puede poner en marcha con mucha discreción, y de momento está concentrándose en ellos.
--¿Qué planes?—preguntaron al instante, por fin, algo en concreto, algo que no se pudieran imaginar, porque, en realidad, todo lo que acababan de saber, era lo que hacían y sabían ellos en su tiempo.
— ¿Qué busca, aparte de seguidores? —preguntó Harry rápidamente.
--No van a decirle eso—aseveró James al darse cuenta de la miradita que se echaban Remus y Sirius del futuro—eso es algo que sale de los perímetros permitidos…
--Demonios, habrá que investigarlo—sentenció Sirius.
—Cosas que sólo puede conseguir furtivamente. —Como Harry seguía con expresión de perplejidad, su padrino añadió—: Como un arma. Algo que no tenía la última vez.
--¿Algo que no tenía la última vez?—se extrañaron al tiempo, recordando algo que Voldemort no tuviera en su época ¿Qué podría ser?
— ¿Cuando tenía poder?
—Sí.
—Pero ¿qué clase de arma? —insistió Harry—. ¿Algo peor que la Avada Kedavra?
--¡No!—chillo Lily aterrada de que pudiera existir algo pero que la maldición asesina y en manos de Voldemort, era imposible.
— ¡Basta!
La señora Weasley, que estaba junto a la puerta, habló desde las sombras.
—Todos a la cama, ahora mismo —añadió mirando a Fred, George, Ron y Hermione.
—No puedes mangonearnos... —empezó a decir Fred.
--Claro que puede y lo hará—dijo James.
--Eso es todo—dijo Remus tallándose los ojos—me parece bueno que Harry este al corriente, no creo que tenga que saberlo todo, de lo contrario tendrían que reclutarlo y no sería algo muy sensato de nuestra parte.
--Sería un acto muy bobo—declaró James masajeándose las sien—Harry es fuerte y todo pero aun no debe pertenecer a la Orden, eso está fuera de lo permitido.
—Cuidado conmigo —gruñó la señora Weasley. Temblaba ligeramente cuando miró a Sirius y dijo—: Ya le habéis dado mucha información a Harry. Lo único que falta es que lo reclutéis en la Orden.
--No lo hará—aporto Lily mirando a ambos Sirius que no estaban muy de acuerdo.
— ¿Por qué no? —se apresuró a decir Harry—. Quiero entrar en la Orden, quiero luchar.
—No. —Esa vez no fue la señora Weasley la que habló, sino Lupin—. La Orden está compuesta sólo por magos mayores de edad —aclaró—. Magos que ya han terminado el colegio —añadió al ver que Fred y George abrían la boca—. Pertenecer a la Orden implica peligros que ninguno de vosotros podría imaginar siquiera... Creo que Molly tiene razón, Sirius. Ya hemos hablado bastante.
--Gracias, Lunático—dijo James palmeándole el hombro—de lo contrario, Sirius sería capaz de unirlo—y soltó una risita nerviosa--¿No es así, Canuto?
--Me reservo los comentarios—dijo él algo serio.
Sirius se encogió un poco de hombros, pero no discutió. La señora Weasley les hizo señas imperiosamente a sus hijos y a Hermione. Éstos se levantaron uno por uno, hasta que al final, Harry los siguió.
--Bueno, ahora si podremos…
--¿Descansar?—aventuro James cuando se dio cuenta que el hechizo los movió.
--Y seguimos aquí…--murmuro Sirius con asco—Ah…--y miro quienes estaban y donde estaban.
—Levántate —le espetó Sirius impaciente a un elfo domestico—. A ver, ¿qué estás tramando?
--Kreacher…--dijeron James, Sirius y Remus el primero y el tercero con lastima y el segundo con asco, desdén y odio.
--¿El famoso Kreacher?—inquirió Lily pero James la previno con una mirada par que ya no dijera nada más.
--No me sorprende que viva—comento Sirius con todo el desprecio que fue capaz—hierba mala nunca muere.
—Kreacher está limpiando —repitió el elfo—. Kreacher vive para servir a la noble casa de los Black...
—Que cada día está más negra —afirmó Sirius.
--Por eso me amo—dijo Sirius sonriendo tristemente.
—Al amo siempre le ha gustado hacer bromas —comentó Kreacher; volvió a inclinarse y siguió murmurando—: El amo era un canalla desagradecido que le partió el corazón a su madre...
--¿Lo ves?—pregunto Sirius a Lily que miraba al elfo sin saber que decir—es malo, es un hijo de…
—Mi madre no tenía corazón, Kreacher —lo atajó Sirius—. Se mantenía viva por pura maldad.
--Cierto—dijo Sirius, hablaba con tanta amargura, realmente odiaba ese lugar.
Kreacher hizo otra reverencia.
—Como diga el amo —masculló con furia—. El amo no es digno siquiera de limpiarle la porquería de las botas a su madre, oh, mi pobre ama, qué diría si viera a Kreacher sirviéndolo a él, con lo que ella lo odiaba, cómo la decepcionó...
--Como me dan ganas de torcerle el pescuezo…—murmuraba Sirius, era como si sus amigos no estuvieran allí—decapitarlo sería hacerle un favor, merece una muerte dolorosa…
--¡No puedes hablar así!—exclamo Lily, pero se calló de golpe.
--¿Qué no puedo, que no puedo?—Sirius tenía los ojos desorbitados, James y Remus miraron el suelo, ellos sabían todo, todo--¡Claro que puedo hacerlo! Sí este maldito elfo podía tenerme encerrado en el ático, entonces yo puedo ahorcarlo, si él ayudaba a mi padre a torturarme ¿Por qué no habría de pagarle con la misma moneda? ¿Qué te hace pensar que no lo haré?
--¡Sé que eres una buena persona!—chillo Lily con los ojos vidriosos, Sirius nunca le había contado que había sufrido todos esos maltratos, él parecía sorprendido--¡Tú marcas la diferencia! Si lo haces, si lo matas entonces no existirá nada que te diferencie de tu familia, serás igual a ellos ¿Eso quieres?
--No…
--Entonces ahí lo tienes—rebatió Lily tratando de no llorar—ya has oído a los chicos, demolerán esta casa en cuanto volvamos y cambiemos todo, podrás desatar tu odio así, es algo más sano.
Sirius se giró para no mirarla, nadie dijo nada.
—Te he preguntado qué te traes entre manos —dijo Sirius con frialdad—. Cada vez que apareces fingiendo que limpias, te llevas algo a tu habitación para que no podamos tirarlo.
—Kreacher jamás movería nada de su sitio en la casa del amo —repuso el elfo, y luego farfulló muy deprisa—: El ama jamás perdonaría a Kreacher si tiraran el tapiz, lleva siete siglos en la familia, Kreacher debe salvarlo, Kreacher no dejará que el amo y los traidores y los mocosos lo destruyan...
--Oh… me había olvidado—dijo James mirando la pared con algo de lástima.
—Ya me lo imaginaba —comentó Sirius mirando con desprecio la pared de enfrente—. Mi madre le habrá hecho otro encantamiento de presencia permanente en la parte de atrás, seguro, pero si puedo deshacerlo me libraré de él. Y ahora lárgate, Kreacher.
--Vieja arpía—musito Sirius sin volverse.
La mirada que le lanzó Kreacher a Sirius al pasar arrastrando los pies por delante de él estaba llena de un profundo odio, y salió de la habitación sin parar de murmurar:
—... llega de Azkaban y se pone a darle órdenes a Kreacher; oh, mi pobre ama, qué diría si viera cómo está la casa, llena de escoria, despojada de sus tesoros; ella juró que él no era hijo suyo y él ha vuelto, y dicen que es un asesino.
--An I dont give a damn bout my reputation—cantaba Sirius con los ojos bien cerrados (y me importa un carajo mi reputación)--Never said I wanted to improve my station An Im only doin good When Im havin fun An I dont have to please no one An I dont give a damn bout my bad reputation—(nunca dije que quería mejorar mi condición, y solo hago el bien, cuando me estoy divirtiendo y no tengo que complacer a nadie y me importa un carajo mi mala reputación)
— ¡Sigue murmurando y me convertiré en un asesino de verdad! —gritó Sirius con irritación al mismo tiempo que cerraba de un portazo.
Lily, James y Remus miraban a su amigo con pena, cantando aquella canción…
—No está en sus cabales, Sirius —dijo Hermione con tono suplicante—, creo que no se da cuenta de que oímos lo que dice.
—Lleva demasiado tiempo solo —aclaró Sirius—, recibiendo órdenes absurdas del retrato de mi madre y hablándose a sí mismo, pero siempre fue un repugnante...
--Un asqueroso lame botas—afirmo Sirius dejando de cantar y abriendo los ojos lentamente, con las manos en los bolsillos.
—A lo mejor, si le dieras la libertad... —sugirió Hermione.
--Sabe demasiado—dijo James amargamente—iría de inmediato con Narcissa si no me equivoco.
—No podemos darle la libertad, sabe demasiado sobre la Orden —respondió Sirius de manera cortante—. Además, la conmoción lo mataría. Insinúale que salga de esta casa, y ya verás cómo reacciona.
--Quizá así mismo podría enviarlo al otro mundo—dijo Sirius sin pensar--¿Lo dije o lo pensé?
--Lo dijiste—dijo Remus lastimosamente.
Sirius se dirigió a la pared donde estaba colgado el tapiz que Kreacher había estado intentando proteger. Harry y los demás lo siguieron.
El tapiz parecía viejísimo; estaba desteñido y raído, como si las doxys lo hubieran mordisqueado. Con todo, el hilo dorado con el que estaba bordado todavía relucía lo suficiente para dejar ver un extenso árbol genealógico que se remontaba, por lo que pudieron distinguir, hasta la Edad Media. En la parte superior había grandes letras que rezaban:
La noble y ancestral casa de los Black
«Toujours pur»
--Puras idioteces…
--Mira, Lily, aquí está mi madre… si bueno, no me sorprende que la tacharan se casó con un Potter--señalo James hacia la izquierda, su esposa miró con detenimiento—y aquí ¡oh! Hasta salgo yo, me siento halagado—dijo en son de burla.
--¡No apareces, Sirius!—exclamo Lily cuando se fijó más a la derecha.
— ¡Tú no sales aquí! —exclamó Harry tras recorrer con la mirada la parte inferior del árbol.
--Me borro—Sirius parecía ausente—seguro la misma noche que me escape.
—Antes estaba —comentó Sirius señalando un pequeño y redondo agujero con los bordes chamuscados, que parecía una quemadura de cigarrillo—. Mi dulce y anciana madre me borró cuando me escapé de casa. A Kreacher le encanta relatar esa historia entre dientes.
— ¿Te escapaste de casa?
--Fue lo mejor que pude haber hecho—aseguro él aun ausente—no sé porque demore tanto, tal vez aún tenía esperanzas de hacerlos cambiar de opinión, al idiota de Regulus…
—Cuando tenía dieciséis años —afirmó Sirius—. Estaba harto.
— ¿Adónde fuiste? —preguntó Harry mirándolo fijamente.
—A casa de tu padre —contestó Sirius—. Tus abuelos se portaron muy bien conmigo; me adoptaron, por así decirlo. Sí, me instalé en casa de tu padre y pasé allí las vacaciones escolares, y cuando cumplí diecisiete años me fui a vivir solo. Mi tío Alphard me había dejado una cantidad considerable de oro; a él también deben de haberlo borrado del árbol por eso. En fin, después empecé a vivir solo. Pero siempre fui bien recibido en casa de los Potter, y solía ir allí a comer los domingos.
--Mamá Dorea…--susurro con una sonrisita, esa mujer que tanto quería y que quería pensar que también lo quería, él no iba a permitir que unos mortifagos se los arrebataran.
—Pero ¿por qué...?
--¿No se ha dado cuenta?—inquirió hastiado--¿No ve que clase familia tenía?
--Sirius…--Lily quiso consolarlo pero él quería que no dejaran solo.
— ¿Por qué me marché? —Sirius compuso una amarga sonrisa y se pasó los dedos por el largo y despeinado cabello—. Porque los odiaba a todos: a mis padres, con su manía de la sangre limpia, convencidos de que ser un Black te convertía prácticamente en un miembro de la realeza... El idiota de mi hermano, que fue lo bastante estúpido para creérselo... Ése es él.
--Imbécil—articulo Sirius enfadado consigo mismo, no podía creer que aun quisiera a Regulus y sintió una punzada de dolor al leer la fecha de su muerte, era tan joven…
Sirius puso un dedo en la parte inferior del árbol y señaló el nombre «Regulus Black». La fecha de su muerte (unos quince años atrás) seguía a la de su nacimiento. Lily le tomo la mano y él se la apretó con fuerza ¿Cómo había llegado a aquel punto? ¿Cuándo se había dado por vencido con lo que respectaba a Regulus? ¿Era por eso una mala persona? ¿Un mal hermano mayor?
—Era más joven que yo —explicó Sirius—, y mucho mejor, como me recordaban mis padres cada dos por tres.
--Siempre y a cada segundo de mi estancia en esta casa Monster—dijo Sirius en voz baja.
—Pero murió —dijo Harry.
—Sí. El muy imbécil... se unió a los mortífagos.
--No sé en qué punto cambió—confeso Sirius, James, Lily y Remus se mantenían callados, solo escuchando—éramos… bueno, eso ya no importa ahora que él escogió su rumbo y yo el mío.
--¡Puedes hacer algo!—exclamo Lily sonriéndole—Puedes hacerlo cambiar de opinión, es tu hermano, tu sangre…
--Es un caso perdido…
--¿Cómo lo sabes?—le reto James—No lo has intentado, por eso te sientes así, por eso estás enojado, cuando volvamos vas a buscarlo e intentaras hacerle ver las cosas; y no acepto un no por respuesta.
— ¡No lo dirás en serio!
— ¡Vaya, Harry! ¿No has visto ya suficiente de esta casa para entender a qué clase de magos pertenecía mi familia? —dijo Sirius con fastidio.
—Tus padres..., tus padres ¿también eran mortífagos?
--No, les falto poco—hablo Sirius quedamente.
—No, no, pero creían que Voldemort tenía razón; estaban a favor de la purificación de la raza mágica, querían deshacerse de los hijos de los muggles y que mandaran los sangre limpia. Y no eran los únicos; mucha gente, antes de que Voldemort se mostrara tal cual era en realidad, creía que él tenía razón... Aunque, cuando vieron lo que estaba dispuesto a hacer para conseguir el poder, les entró miedo y se echaron atrás. Pero supongo que, al principio, mis padres creyeron que Regulus era un verdadero héroe cuando se le unió.
--¿Qué?—esa parte de la historia no la sabía, claro, debió suceder estando él más grande que ahora que tenía dieciocho años.
— ¿Lo mató un Auror? —preguntó Harry, titubeante.
—No, qué va —contestó Sirius—. Lo mató Voldemort. O mejor dicho, alguien que obedecía sus órdenes; dudo que Regulus llegara a ser lo bastante importante para que Voldemort quisiera matarlo en persona. Por lo que pude averiguar después de su muerte, al cabo de un tiempo de haberse unido a Voldemort le entró pánico al ver lo que le pedían que hiciera e intentó volverse atrás. Pero a Voldemort no le entregas tu dimisión así como así. Es toda una vida de servicio o la muerte.
--¡Ahí lo tienes!—grito James contento—Regulus todavía era una buena persona, de lo contrario habría hecho lo que le pedían sin rechistar, no cualquiera tiene corazón para matar, Canuto, tu hermano merece una segunda oportunidad y tú vas a dársela cuando volvamos.
--Pero…
--¡Como si no quisieras!—exclamo Remus sonriendo, Sirius no decía nada, procesaba la información; entonces ¿Regulus al final había sido bueno o solo había tenido miedo?—es tu hermano, no puedes darle la espalda.
— ¡A comer! —anunció la señora Weasley.
Llevaba la varita en alto sosteniendo con la punta una enorme bandeja llena de sandwiches y un pastel. Estaba muy colorada y parecía muy enfadada. Todos se dirigieron hacia ella, hambrientos, pero Harry se quedó con Sirius, que se había acercado más al tapiz. Ellos tampoco se movieron.
—Hacía años que no lo miraba. Aquí está Phineas Nigellus, mi tatarabuelo, ¿lo ves? El director menos admirado que jamás ha tenido Hogwarts... Y Araminta Meliflua, prima de mi madre. Intentó llevar adelante un proyecto de ley ministerial para legalizar la caza de muggles... Y la querida tía Elladora. Inició la tradición familiar de decapitar a los elfos domésticos cuando se hacían demasiado viejos para llevar las bandejas del té... Como es lógico, cada vez que la familia daba algún miembro medianamente decente, lo repudiaban. Veo que Tonks no aparece. Quizá sea por eso por lo que Kreacher no acepta sus órdenes: se supone que tiene que hacer todo lo que le ordene cualquier miembro de la familia...
--Todos locos—sentenció Sirius hastiado.
--Sí, pero como bien dijiste, hay miembros decentes—le recordó Remus.
--No, yo dije, miembros medianamente decentes—corrigió Sirius con aspereza—yo no soy completamente decente…
--¡Bobadas!—le desmintió Lily con un ademan—tú, Andrómeda y Tonks y mencionaste a un tío ¿no?—el chico asintió—ahí lo tienes, eres una buena persona, ya te pareces a Remus, todos sabemos lo que valen menos ustedes mismos—y le lanzó una mirada reprobatoria al licántropo que se sonrojo.
— ¿Tonks y tú sois parientes? —preguntó Harry con sorpresa.
—Sí, claro, su madre, Andrómeda, era mi prima favorita —le explicó Sirius mientras examinaba con minuciosidad el tapiz—. No, Andrómeda tampoco sale, mira...
Señaló otra quemadura redonda entre dos nombres, Bellatrix y Narcisa.
--Por supuesto, ella si es decente…--y sus ojos se posaron en la marquita de Narcissa—Cissy… otra que se dejó llevar por el lado oscuro, recuerdo cuando jugábamos…
--¿Te llevabas bien con Narcissa?—se extrañó Lily.
--Claro, éramos, Reg, Dromeda, Cissy y yo contra "Bella"—relataba Sirius con un aire melancólico—claro que todo cambió, Regulus hacia todo para enorgullecer a mis padres y Narcissa se casó con Malfoy que la hecho a perder, solo quedamos Dromeda y yo pero ella se casó y… tenía sus asuntos.
--Oh…--Lily se sintió mal de haber preguntado, era como poner el dedo en la llaga con esos recuerdos.
—Las hermanas de Andrómeda todavía están aquí porque hicieron bonitos y respetables matrimonios con hombres de sangre limpia, pero Andrómeda se casó con un hijo de muggles, Ted Tonks, así que...
Sirius fingió arremeter contra el tapiz con una varita y rió con amargura.
--Como me gustaría quemarlo…
--Lo demolerás—le consoló James—lo haremos a la forma muggle, como ya dijiste.
— ¡Estás emparentado con los Malfoy!
--Qué asco…
—Todas las familias de sangre limpia están relacionadas entre sí —explicó Sirius—. Si sólo permites que tus hijos e hijas se casen con gente de sangre limpia, las posibilidades son limitadas; ya no quedamos muchos. Molly y yo somos primos políticos, y Arthur es algo así como mi primo segundo. Pero no vale la pena buscarlos aquí: si hay una familia de traidores a la sangre en el mundo, se trata de los Weasley.
--Gente decente—aseguro Sirius mirando el tapiz de nuevo.
—Lestrange... —pronunció Harry en voz alta.
--Basura…
—Están en Azkaban —dijo Sirius con aspereza. Harry lo miró con expresión de curiosidad—. Bellatrix y su marido, Rodolphus, entraron con Barty Crouch, hijo —añadió Sirius con la misma aspereza—. Rabastan, el hermano de Rodolphus, también entró con ellos.
--Esos asquerosos—murmuro Lily enfadad—pagaran por lo que le hicieron a Alice y Frank…
--Calma Lily—la tranquilizó Remus—ya tendrás tu oportunidad.
—Nunca me dijiste que era tu...
— ¿Qué más da que sea mi prima? —le espetó Sirius—. Por lo que a mí respecta, ya no son familia mía. Ella, desde luego, no lo es. No la veo desde que tenía tu edad, exceptuando el día de su llegada a Azkaban. ¿Crees que estoy orgulloso de tener un pariente como ella?
--No son mi familia—rebatió Sirius con seguridad—ellos jamás fueron mi familia.
De nuevo, nadie dijo nada; era cruel ver a Sirius así, tan derrotado, tan frustrado, porque él no era alguien que se quedara en un lugar fijo, no podía estarse quieto sin hacer mucho y ese era el peor castigo que pudiera tener, estar encerrado en la casa de la que siempre deseo salir.
—Lo siento —dijo Harry—. No quería... Es que me ha sorprendido, nada más.
—No importa, no tienes que disculparte —masculló Sirius entre dientes, y se dio la vuelta con las manos hundidas en los bolsillos—. No me hace ninguna gracia estar aquí —añadió contemplando el salón—. Nunca pensé que volvería a estar encerrado en esta casa.
Sirius se giró bruscamente para que nadie viera que una lágrima corría por su rostro, era demasiado, no podía tolerarlo, estar encerrado… vivir allí, de nuevo, volver, tener que revivir cada uno de esos recuerdos que había enterrado en lo más recóndito de su cabeza, el dolor lo embriagaba como hacía años no ocurría, el odio, el repudio, todo seguía allí, envenenándolo…
—Como cuartel general es ideal, desde luego —agregó Sirius—. Cuando mi padre vivía aquí instaló todas las medidas de seguridad mágicas conocidas. Está muy bien disimulada, de modo que los muggles nunca llamarían a la puerta; claro que, aunque no lo estuviera, tampoco querrían acercarse aquí. Y ahora que Dumbledore ha añadido sus propios sistemas de protección, te costaría mucho encontrar otra casa más segura que ésta. Dumbledore es Guardián de los Secretos de la Orden, lo cual quiere decir que nadie puede encontrar el cuartel general a menos que él le diga personalmente dónde está. Esa nota que Moody te enseñó anoche era de Dumbledore... —Sirius soltó una breve y áspera risa—. Si mis padres vieran para qué estamos utilizando su casa ahora... Bueno, puedes hacerte una idea por los gritos del retrato de mi madre... —Frunció un instante el entrecejo y luego suspiró—. No me importaría tanto si de vez en cuando pudiera salir y hacer algo útil. Le he pedido a Dumbledore que me deje escoltarte el día de la vista, tomando la forma de Canuto, claro; así podría darte un poco de apoyo moral. ¿Qué te parece?
--¡Magnifico!—soltó Sirius con una creciente ola de emoción—así estaría con él, dándole mi apoyo…
Miro a sus amigos pero ellos no estaban muy de acuerdo con aquella locura ¿Y si lo encerraban de nuevo? Eso sería en el mejor de los casos, estaban casi seguros que le darían el beso…
--Está preocupado por la vista—comento Lily.
--Estará bien, no pueden hacerle nada porque fue en defensa personal—afirmo Remus—tranquila.
—No te preocupes —lo tranquilizó Sirius. Harry levantó la cabeza y comprendió que su padrino había estado observándolo—. Estoy seguro de que te absolverán. El Estatuto Internacional del Secreto contempla el uso de la magia para salvar la propia vida.
--Ahí lo tienen—dijo Remus muy satisfecho—ya verán que todo sale bien.
—Pero si me expulsan —dijo Harry en voz baja—, ¿me dejarás venir aquí y quedarme a vivir contigo?
Sirius esbozó una triste sonrisa. James pudo notar, gracias a años de conocer a su amigo, que estaba contemplando la posibilidad de que así fuera, Sirius parecía incluso emocionado con esa noticia, era solo algo más por lo cual tenía que sentirse triste, debía estar pasándola realmente mal…
—Ya veremos.
—Afrontaría mucho mejor la vista si supiera que, pase lo que pase, no tendré que volver con los Dursley —insistió Harry.
Soltaron una pequeña risita, Harry prefería vivir con Sirius allí, en esa casa… algo que hacía que él sintiera mucho cariño por su ahijado, no quiso pensarlo así, pero era verdad, era como tener a James ahí.
—Deben ser realmente odiosos para que prefieras vivir en esta casa —contestó Sirius con tono pesimista.
—Daos prisa vosotros dos, os vais a quedar sin nada —los avisó la señora Weasley.
Sirius suspiró otra vez y echó un vistazo al tapiz; luego Harry y él fueron a reunirse con los demás.
--Ah… descansemos—propuso Remus abriendo la puerta para dejarlos pasar—ya ha sido demasiado por hoy, creo que el hechizo nos lo permitirá.
--Vale, pero pido mi cama—dijo Sirius un poco más animado.
Sí, quizá por ahora tenía que estar allí encerrado, pero era por un bien común y algunas veces no se podía hacer todo lo que se quería, sí ahora estaba inactivo, se juró que al volver a su tiempo las cosas serían mucho muy diferentes.
¡Hola!
Recién salidito de Word ¿eh? :)
Dios, me dio tanta penita mi gordo (ósea mi Sirius >.<) siento su frustración porque ahora mismo yo ando como encerrada jajaja ¡mentira! Les escribo rápido porque ya mismo tengo que arreglarme para irme de fiesta ¡genial!
¿Qué tal les pareció todo? Sinceramente amo las partes de mi Remus que se da cuenta a su yo futuro le mueve el tapete Tonks -
Prepárense porque para el siguiente capi se viene la vista, el nombramiento de prefectos, el boggart y acción por parte de Remus y Tonks w ¡No es nada de lo que creen, mal pensados!
Espero que les haya gustado y creo que esta vez me quedo larguísimo el capítulo, es que si no, no vemos todo T___T
Quejas, dudas y/o sugerencias nos leemos en los comentarios ¿vale?
¡Besos con sabor a Merodeador!