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Historia 67888 — capítulo 43

¡Las partes en este color son las inventadas por mí!

n___n

A petición de ustedes, para que distingan ¿vale?

¡A LEER!

--¿Lily? ¿Estas despierta?—era Sirius que buscaba a la chica en la oscuridad; habían decidido acampar en el oscuro y mugriento salón, después de ir por un poco de comida cuando ya todos se hubieron dormido, James hizo aparecer unos cuantos sacos de dormir y ahora él y Remus roncaban sonoramente mientras que Sirius (que estaba a la izquierda de Remus) trataba de distinguir los ojos verdes de Lily porque le había parecido que ella estaba despierta además que no podía conciliar el sueño por el simple hecho de estar de nuevo en aquella casa que tanto detestaba--¿Lily?

--¿Qué pasa, Sirius?—respondió ella en voz bajita alzándose con el codo para intentar mirarlo--¿Te encuentras bien?

--Eh… sí, solo que no tengo sueño y…—se disculpó sintiéndose como un niño de once años, era como volver a estar en el dormitorio de Gryffindor hacía unos años pensando en la familia que le había tocado, era como sí de alguna extraña manera enfermiza lo extrañara—me apetecía hablar con alguien, perdóname si estabas dormida…

--Oh no, no digas tonterías, está bien—dijo Lily y aunque no la veía, pudo decir que estaba sonriéndole—sé que es difícil, me lo imagino y eres muy valiente al soportarlo ¿sabes?

--No… no es valentía—afirmo Sirius mirando incesantemente la telaraña de serpientes que parecía tan macabra en la oscuridad—es… sea lo que sea estoy seguro que no es valentía.

--Siempre me ha sorprendido el hecho de que aparentes ser un egocéntrico y un arrogante de lo peor cuando en realidad no lo eres—susurro Lily porque Remus se removía en su lugar, solo se volteo pero no se despertó.

--Y a mí siempre me ha sorprendido que seas una persona que ve más allá de la apariencia de las personas—dijo Sirius sinceramente haciendo que ella sonriera de forma especial—lo haces con Cornamenta, lo haces con Lunático y lo haces conmigo, no sé cómo lo haces, cualquiera se volvería loca.

--Creo que la gente tiende a juzgarlos solo por la primera apariencia—dijo Lily pensativamente—aunque yo también lo hice y me alegra decir que erre, estaba totalmente errada porque ustedes son tres personas maravillosas…

--No digas más que me lo creeré—le advirtió Sirius tratando de sonar serio.

--James, por ejemplo es una persona sumamente leal—decía Lily acariciando la mejilla de su esposa que la abrazaba, en su mano relucía el pequeño anillo de bodas—es un hombre muy valiente, Remus es… Remus es una persona tan amable y sincera y tú… tú eres Sirius.

--Ya, eso ya lo sé—dijo Sirius un poco irónico—pero sé lo que quieres decir y… bueno, no creo que me lo merezca mucho, solo soy… un rebelde sin causa.

--Claro que—negó Lily rotundamente—eres un rebelde, sí pero tienes causa y esa causa es el porqué del que estemos aquí; es para cambiar todo lo malo, es para saber que estamos del lado correcto, no pienses así, Sirius, ya verás que todo sale bien y si no… al menos estaremos todos juntos ¿no?

--Por supuesto que sí—Sirius extendió la mano y Lily se la tomo al instante—nada malo va a pasarte, ni a ti ni a Harry, nosotros no lo permitiremos…

--Pero tú debes también salir con vida de esta guerra—para ese momento, la voz de Lily se oía entre cortada.

--No hay garantías con lo que a mí respecta y no…

--Sirius, júramelo—pidió Lily—eres como mi hermano, tú y Remus, no soportaría si algo les pasara y James…--no pudo continuar.

--Vale, vale, te lo juro—dijo Sirius incorporándose, le sonrió para darle confianza—no seas tonta, soy yo ¿Quién crees que podría tener las agallas de mandarme al otro mundo?—y soltó una carcajada silenciosa, Lily asintió sonriendo.

--¿Y ahora?—pregunto James abrazando a Lily, ya habían desayunado y recogido su campamento improvisado antes de que los habitantes de Grimmuald Place se despertaran aunque dudaban que pudieran verlos, era mejor así--¿Debemos esperar a que el hechizo nos…?

De repente, James se quedó a media frase porque esa conocida sensación de tirón en la espalda baja los hizo sentir en un torbellino de imágenes, era como estar en un pensadero; se miraron confundidos hasta que la marea de colores se detuvo. Estaban en una sala extrañamente conocida…

—…Testigo de la defensa, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore —dijo una voz queda por detrás de ellos cuatro que se giraron con brusquedad, la verdad que apenas si habían tenido tiempo de fijarse en las personas del lugar.

--¿La vista?—Lily trago en seco.

--Uh… ¿Alguien quiso peinar a Harry?—inquirió Sirius mirando el pelo de su ahijado al igual que su ropa—vaya, me atrevería a decir que Molly le plancho sus mejores ropas…

--No es momento para banalidades—le reprendió Remus señalando a Dumbledore con la cabeza.

En ese instante Dumbledore cruzaba con aire resuelto y sereno la habitación; llevaba una larga túnica de color azul marino y la expresión de su rostro era de absoluta tranquilidad. Su barba y su melena, largas y plateadas, relucían a la luz de las antorchas; cuando llegó junto a Harry miró a Fudge a través de sus gafas de media luna, que reposaban hacia la mitad de su torcida nariz.

--¡Madre santa!—exclamo James mirando hacia las tribunas--¿Todos los miembros del Wizengamot lo juzgaran?

--Eso parece—mascullo Lily sintiendo crecer los nervios en su interior—pero ¿Por qué?

--Esto me huele a chamusquina—sentenció Sirius olfateando el ambiente como suelen hacer los perros—creo que se la pondrán difícil.

Los miembros del Wizengamot murmuraban, y todas las miradas se dirigieron hacia Dumbledore. Algunos parecían enfadados, otros un poco asustados; dos de las brujas más ancianas de la fila del fondo, sin embargo, levantaron una mano y lo saludaron.

— ¡Ah! —exclamó el ministro, que parecía sumamente desconcertado—. Dumbledore. Sí. Veo que..., que... recibió nuestro mensaje... de que habíamos cambiado el lugar y la hora de la vista...

--Empezamos mal—se lamentó Remus estirándose las arruguitas que surgían en su frente por la preocupación—seguro que lo hizo a propósito para que no llegara a tiempo.

--No quiere que Harry vuelva y empiece a divulgar la verdad—dijo James amargamente—maldito payaso.

—Pues no, no lo he recibido —contestó Dumbledore con tono alegre—. Sin embargo, debido a un providencial error, llegué al Ministerio con tres horas de antelación, de modo que no ha habido ningún problema.

--Me encanta como Dumbledore piensa en todo—dijo Lily un poco aliviada de que él estuviera allí, sabía que no iba a permitir que expulsaran a Harry—siempre va un paso adelante.

--Sí, bueno, es Dumbledore—dijo Sirius como si fuera lo más obvio del mundo—es como el omnipotente ¿no?

--Exagerado—dijeron Remus y James al tiempo, con idénticas sonrisas.

—Sí..., bueno... Supongo que necesitaremos otra silla... Esto..., Weasley, ¿podría...?

--¿Weasley?—buscaron con la mirada alguna cabeza pelirroja, quizá fuera Arthur pero no.

—No se moleste, no se moleste —dijo Dumbledore con amabilidad; sacó su varita mágica, la sacudió levemente y una mullida butaca de chintz apareció de la nada junto a la silla de Harry.

--¿No es Percy?—aventuro James tratando de ver mejor—sí, me parece que es él.

--Tendría sentido si recordamos que el año pasado fue asistente de Crouch—aporto Remus rascándose la nuca--¿Qué hace aquí?

--Ni idea—dijo Lily con el ceño fruncido recordando la actitud de Molly Weasley al mencionar el nombre de Percy la noche que Harry llegó a Grimmuald Place, algo no embonaba.

Dumbledore se sentó, juntó las yemas de sus largos dedos y miró a Fudge por encima de ellos con una expresión de educado interés. Los miembros del Wizengamot seguían murmurando y moviéndose inquietos en los bancos; solo se calmaron cuando Fudge volvió a hablar. Estaban atentos, como las águilas cuando están cazando y han visto un gusano muy jugoso o una rata muy gorda, tenían que captar cualquier mensaje entre líneas porque era muy obvio que se estaban perdiendo de varias cosas, algunas tal vez no tenían relevancia pero otras, como lo que tramaba la Orden, eran de suma importancia; había que estarse a las vivas.

—Sí —repitió Fudge moviendo sus notas de un sitio para otro—. Bueno. Está bien. Los cargos. Sí... —Separó una hoja de pergamino del montón que tenía delante, respiró hondo y leyó en voz alta—: Los cargos contra el acusado son los siguientes: que a sabiendas, deliberadamente y consciente de la ilegalidad de sus actos, tras haber recibido una anterior advertencia por escrito del Ministerio de la Magia por un delito similar, realizó un encantamiento Patronus en una zona habitada por muggles, en presencia de un muggle, el dos de agosto a las nueve y veintitrés minutos, lo cual constituye una violación del Párrafo C del Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad, mil ochocientos setenta y cinco, y también de la Sección Trece de la Confederación Internacional del Estatuto del Secreto de los Brujos. ¿Es usted Harry James Potter, residente en el número cuatro de Privet Drive, Little Whinging, Surrey? —preguntó Fudge, fulminando a Harry con la mirada por encima del pergamino.

--Espera, espera, espera…--James se paseaba con una mano en la cintura y otra en la frente, los chicos lo miraron sin entender--¿Qué quiere decir con que ya le habían llamado la atención anteriormente?

--¿Cómo?—repitió Remus recordando lo que acababa de oír.

--Cierto—coincidió Lily--¿Cuándo fue eso? No lo vimos ¿o sí?

--No, si lo hubiéramos visto lo recordaríamos—mascullo Sirius masajeándose las sien para intentar rescatar algo de los fragmentos de lavida de su ahijado que ya habían visto—no, no recuerdo.

--Es que no es que no recuerdes, simplemente no lo vimos—dijo James con el ceño fruncido—pudo haber sido en cualquier momento, no fue cuando inflo a la hermana de Vernon porque esa vez el ministro…--fulmino con la mirada a Fudge que hacía lo mismo pero con Harry—él hizo lo que tenía que hacer para que no lo sancionaran.

--Ah… se nos ha pasado eso—se lamentó Lily—oigamos lo que tiene que decir.

—Sí —respondió Harry.

—Recibió una advertencia oficial del Ministerio por utilizar magia ilegal hace tres años, ¿no es cierto?

--¿Hace tres años?—dijeron los chicos mirándose extrañados.

--¿Cuándo iba en segundo?—pregunto Lily a la nada--¿Cuándo fue eso?

—Sí, pero...

—Y aun así, ¿conjuró usted un Patronus la noche del dos de agosto? —inquirió Fudge.

—Sí —contestó Harry—, pero...

— ¿A sabiendas de que no le está permitido utilizar la magia fuera de la escuela hasta que haya cumplido diecisiete años?

—Sí, pero...

— ¿A sabiendas de que se encontraba en una zona llena de muggles?

—Sí, pero...

--¡DEJALO TERMINAR!—bramo James apretando los puños con fuerza.

--Maldito gordo—zanjo Sirius furioso--¡Ni siquiera lo deje explicarse!

--Es más que claro que quiere acorralarlo—musito Remus enojado.

--Dumbledore no lo permitirá—dijo Lily poniendo todas sus esperanzas en el director—además Harry tiene la razón, lo hizo para salvar su vida y la de Dudley…

— ¿Completamente consciente de que estaba muy cerca de un muggle en ese momento?

—¡Sí! —exclamó Harry con enojo—. Pero sólo lo hice porque estábamos...

--¡Así se hace!—exclamo Sirius contento—no te dejes, Harry, habla y habla y no dejes de hablar…

— ¿Hizo aparecer un Patronus hecho y derecho?

--¿Qué?—dijeron sin entender para que Remus continuara--¿Eso importa ahora?

—Sí —afirmó Harry—, porque...

— ¿Un Patronus corpóreo?

--¿A qué viene todo esto?—pregunto James desesperado--¡No me salgan con que es delito que sepa hacer un patronus corpóreo porque no voy a tolerarlo!

--Debería soltarles cuatro palabras—dijo Sirius como quien se prepara para tener una pelea verbal.

—Un... ¿qué? —preguntó Harry.

— ¿Su Patronus tenía una forma bien definida? Es decir, ¿no era simplemente vapor o humo?

--¡Eso!—salto Lily radiante.

--¿Qué cosa?—preguntaron confundidos.

—Sí, tenía forma —asintió Harry impaciente y, a la vez, un poco desesperado—. Es un ciervo. Siempre es un ciervo.

--Lo preguntan porque es increíble que un chico de quince años sepa hacer un patronus corpóreo—dijo Lily sonriendo orgullosa, los chicos asintieron conformes—y cuando si se enteran que lo sabe hacer desde que tiene trece años…

— ¿Siempre? —bramó Madame Bones.

— ¡Sí! —dijo Harry—. Hace más de un año que lo hago.

--Me siento tan orgulloso—admitió James con un brillito en los ojos que solo da la paternidad, Sirius le dio una palmada en la espalda—y todo gracias a ti, Lunático, lo digo, eres el mejor profesor que Hogwarts pudiera tener.

--Cornamenta no…--Remus estaba sonrojado.

--No, es enserio y cierra la boca que no voy a volver a adularte—advirtió señalándolo con el dedo, severamente pero sonriendo—así que… ya puedes ir haciendo las maletas porque tienes ese puesto garantizado al volver ¿entiendes?

--Supongo.

--Así me gusta—dijeron Lily y James al unísono.

--Porque queremos al profe Chocolatín en acción—corroboro Sirius sonriendo sin pizca de burla porque sabía lo importante que era para su amigo aquel trabajo.

— ¿Y tiene usted quince años?

--Sí, y...

— ¿Dónde aprendió a hacer eso? ¿En el colegio?

--¡Pues claro!—saltaron James, Lily y Sirius mirando a Remus con orgullo, el chico se encogió de hombros, la verdad que ser el centro de atención jamás le había gustado mucho.

—Sí, el profesor Lupin me enseñó en mi tercer año porque...

—Impresionante —opinó Madame Bones mirándolo con atención—, un verdadero Patronus a esa edad... Francamente impresionante.

--Pues claro que lo es—dijo James alzando la barbilla—mi hijo es impresionante de por sí y le añadimos que es un estuche de monerías, bueno…

Los otros tres rieron, eso era cierto; Harry era impresionante por ser la persona que era no por una fama que venía de la mano de la tragedia y la desgracia. Algunos de los magos y de las brujas que rodeabana Madame Bones se pusieron a murmurar de nuevo; unos cuantos movían la cabeza afirmativamente, mientras que otros la movían negativamente y fruncían el entrecejo.

— ¡No se trata de lo impresionante que fuera el conjuro! —advirtió Fudge con voz de mal genio—. ¡De hecho, yo diría que cuanto más impresionante, peor, dado que el chico lo hizo delante de un muggle!

--Juro que pondré todo mi empeño para que él no sea ministro de magia—dijo Sirius con los ojos entrecerrados—de mi cuenta corre que no haga del ministerio un monigote, tal y como es ahora…

--¿Qué demonios cree que hace?—pregunto James indignado mirando a Percy Weasley que asentía con devoción a las palabras del ministro--¿Qué rayos le ocurre?

--Amor, cálmate—terció Lily poniendo una mano en su pecho—seguro que Percy solo finge para que no lo echen, ya has oído, la Orden necesita gente en el ministerio ¿Qué mejor que estar cerca del ministro?

--Pero…

— ¡Lo hice por los Dementores! —exclamó Harry en voz alta.

El silencio se apodero de la sala, por completo, James dejo a medio terminar su pensamiento, en la junta de la Orden no habían mencionado a Percy ¿Y sí…?

— ¿Dementores? —se extrañó Madame Bones tras una pausa, y alzó sus tupidas cejas hasta que estuvo a punto de caérsele el monóculo—. ¿Qué quieres decir, muchacho?

--¿Es en serio?—intervino Remus sin poder creérselo--¿Les toma por sorpresa? ¿Por qué demonios iba a hacer Harry un patronus si no es por los dementores? Es algo ilógico ¿no?

--No, Lunático, de hecho su sorpresa está justificada—decía James con la vista fija en algún punto muerto, sus amigos lo miraban con atención—de hecho la tienen un poco difícil de creer porque ellos no creen que Voldemort haya vuelto y por lo tanto no pensaran que los dementores ya están de su lado.

--Eso… tiene mucho sentido—acepto Sirius pensando las muchas posibilidades que habían de una fuga en masa si eso sucedía—diablos… se hará de sus mortifagos, de nuevo.

Un escalofrío recorrió la espalda de Lily imaginándose a Bellatrix Lestrange suelta, no quería ni pensarlo, la causante de la incapacidad de Alice y Frank, tendría que pagar la maldita.

— ¡Quiero decir que había dos Dementores en aquel callejón y que nos atacaron a mi primo y a mí!

— ¡Ah! —dijo Fudge sonriendo con suficiencia mientras recorría con la mirada a los miembros del Wizengamot, como invitándolos a compartir el chiste—. Sí. Sí, ya me imaginaba que escucharíamos algo semejante.

--No sé cómo la gente es capaz de confiar en él—dijo Remus negando con la cabeza—es increíble a que punto hemos llegado, Merlín, creo que él estaría retorciéndose en la tumba…

— ¿Dementores en Little Whinging? —preguntó Madame Bones con profunda sorpresa—. No entiendo...

--Pues claro que no entiende porque no quieren entender que él volvió, él volvió—enfatizo Sirius rechinando los dientes—ya me gustaría volver y cambiar las cosas, que ganas, que ganas…

—¿No entiendes, Amelia? —dijo Fudge sin dejar de sonreír—. Déjame que te lo explique. Este chico ha estado pensándoselo bien y ha llegado a la conclusión de que los Dementores le proporcionarían una bonita excusa, una excusa fenomenal. Los muggles no pueden ver a los Dementores, ¿verdad que no, chico? Muy conveniente, muy conveniente... Así sólo cuenta tu palabra, sin testigos...

--¿Qué no cuenta?—se escandalizó Lily--¡Claro! ¿Por qué habría de existir el Veritaserum o la Legeremancia? Están de adorno ¿o qué?

--Lily, cálmate…

--¡No, Remus! ¿Qué no ves que hacen lo mismo que hicieron con Sirius?—exploto Lily mirando con compasión a Sirius que no sabía que hacer--¡Son unos injustos! No sé qué tanto se quejan de los muggles si a la larga no usan los métodos que tenemos, Merlín, teniendo tanta magia a su disposición se comportan como un montón de micos sin cerebro.

--Bueno… es verdad—dijeron los tres chicos dándole la razón porque en verdad que la tenía, era tan fácil como respirar comprobar si una persona mentía o decía la verdad.

— ¡No estoy mintiendo! —gritó Harry, y sus palabras ahogaron otro estallido de murmullos del tribunal—. Había dos Dementores, que se nos acercaban desde los dos extremos del callejón; todo quedó a oscuras y hacía mucho frío, y mi primo los sintió y salió corriendo...

— ¡Basta! ¡Basta! —ordenó Fudge con una expresión muy altanera en el rostro—. Lamento interrumpir lo que sin duda habría sido una historia muy bien ensayada...

--¡Voy a degollarlo vivo, lo juro!—grito Sirius retorciéndose las manos.

--De esta no sale enterito—afirmo James malévolamente.

Dumbledore carraspeó. El Wizengamot volvió a guardar silencio.

—De hecho, tenemos un testigo de la presencia de Dementores en ese callejón —dijo Dumbledore—. Un testigo que no es Dudley Dursley, quiero decir.

--¿Un testigo?—se sorprendió Remus, y no fue el único, se miraron unos a otros solo para descubrir su asombro en la cara del otro--¿Quién?

--¿Había alguien más ahí?—especulo James sentándose en el suelo, Lily lo imitó--¿Quién?

--No sabemos porque el hechizo nos movió nada más Harry uso el patronus y ahuyento al dementor—recordó Sirius--¿Quién pudo haber sido? ¿Mundungus?

--Tal vez…--James no parecía muy convenido.

El rostro regordete de Fudge pareció deshincharse, como si le hubieran quitado el aire. Clavó por un instante la mirada en Dumbledore y luego, recobrando la compostura, replicó:

—Me temo que no tenemos tiempo para escuchar más mentiras, Dumbledore. Quiero liquidar este asunto cuanto antes...

--Más bien quiso decir "expulsarlo cuanto antes"—dijo Lily de mala gana.

—Quizá me equivoque —repuso Dumbledore en tono agradable—, pero estoy seguro de que los Estatutos del Wizengamot contemplan el derecho del acusado a presentar testigos para defender su versión de los hechos, ¿no es así? ¿No es ésa la política del Departamento de Seguridad Mágica, Madame Bones? —continuó, dirigiéndose a la bruja del monóculo.

--Por eso es que aguanto a Dumbledore—dijo Sirius cruzado de brazos con una postura muy digna que hizo que James, Remus y Lily torcieran los ojos—de lo contrario ya me habría revelado contra él.

--Sí, sí, lo que sea Canuto, déjanos oír—pidió Remus haciendo que Sirius se ofendiera.

—Así es —contestó Madame Bones—. Completamente cierto.

—Muy bien. ¡Muy bien! —exclamó Fudge con brusquedad—. ¿Dónde está esa persona?

--No le quedo de otra—dijo James burlonamente—me cae bien Madame Bones, parece buena persona.

--Le enviaré flores—dijo Sirius haciendo una reverencia muy parecida a las que hacía Kreacher, Lily se preguntó si trataba de imitarlo.

—Ha venido conmigo —afirmó Dumbledore—. Está esperando fuera. ¿Quieres que...?

— ¡No! Weasley, vaya usted —ordenó Fudge a Percy, quien se levantó de inmediato, bajó a toda prisa los escalones de piedra del estrado y pasó corriendo junto a Dumbledore y Harry sin mirarlos siquiera.

--Interpreta muy bien su papel—comento Remus con recelo—muy bien para mi gusto si me preguntan.

--Yo digo que aquí hay gato encerrado—dijo Sirius estirando el cuello, Lily hizo una mueca de dolor al oír que le tronaban los huesos—es muy raro, aunque de todos los Weasley, él es que el que no me termina de caer bien, no sé, algo tiene.

--O más bien, no tiene algo que los demás sí—razonó James encogido de hombros.

Se quedaron en silencio meditando lo dicho por James hasta que Percy entro seguido de alguien más…

--¿Arabella Figg?—dijeron asombradísimos.

Dumbledore se puso en pie y cedió su butaca a la señora Figg, y luego hizo aparecer otra para él.

— ¿Nombre completo? —preguntó Fudge a voz en grito cuando la señora Figg, muy nerviosa, se hubo sentado en el borde de su asiento.

—Arabella Doreen Figg —respondió con su temblorosa voz.

--Merlín…--Lily se llevó la mano a la boca—ella de seguro estaba vigilando a Harry en lugar de ese vago de Mundungus.

--¿Los squibs pueden ver a los dementores?—quiso saber Sirius sin intención de ofender a nadie.

--Pues claro—respondió Remus—que pregunta.

--No sabía—se defendió Sirius.

— ¿Y quién es usted exactamente? —siguió preguntando Fudge con una voz altiva que indicaba aburrimiento.

—Soy una vecina de Little Whinging. Vivo cerca de donde vive Harry Potter.

--Es un ángel ella—dijo Lily recordando aquel emotivo encuentro cuando Harry tenía solo dos años, le rompía el corazón—no sé también cómo le pagaremos que haya estado al pendiente de nuestro hijo, James.

--Lo sé, Lily, no cabe duda que estamos rodeados de gente buena—y sonrió agradecido a sus amigos.

—No tenemos constancia de que en Little Whinging vivan más magos o brujas que Harry Potter —saltó Madame Bones—. Esa circunstancia siempre ha sido controlada con meticulosidad debido a..., debido a lo ocurrido en el pasado.

--Han pasado muchas cosas en el pasado—sentenció Sirius con un tono de voz frío--¿A qué se refiere exactamente?

--Podrían ser millones de cosas y ninguna a la vez—dijo Remus muy sabiamente—seguro que Madame Bones sabe que el ministerio está en decadencia y por eso lo dice, parece una mujer sensata.

James y Lily se miraron sin saber muy bien que pensar a lo dicho por Remus.

—Soy una squib —aclaró la señora Figg—. Quizá por eso no me tengan registrada.

— ¿Una squib? —intervino Fudge escudriñando con recelo a la señora Figg—. Lo comprobaremos. Haga el favor de darle los detalles de su origen a mi ayudante, el señor Weasley. Por cierto —añadió mirando a derecha e izquierda—, ¿los squibs pueden ver a los Dementores?

--¡Claro que sí!—exclamaron Remus y Lily al instante.

— ¡Por supuesto! —exclamó la señora Figg con indignación.

Fudge la miró desde lo alto del banco mientras arqueaba las cejas.

—Muy bien —admitió con actitud distante—. ¿Qué tiene que contarnos?

--También quiero oírlo—musito James estirándose un poco y cambiando su postura.

--Pues hagámoslo—dijo Lily recargándose en el hombre de él.

—Había salido a comprar comida para gatos en la tienda de la esquina, al final del paseo Glicinia, a eso de las nueve, la noche del dos de agosto —contó la señora Figg, hablando atropelladamente, como si se hubiera aprendido de memoria lo que estaba diciendo—, cuando oí ruidos en el callejón que comunica la calle Magnolia con el paseo Glicinia. Al acercarme a la entrada del callejón, vi a unos Dementores que corrían...

--Los dementores no corren…

--Haz el favor, Canuto…--Jamesnegó con la cabeza a su amigo que sonrió a modo de disculpa—ya sabemos que no corren, es una expresión nada más.

--Creí prudente aclarar ese punto—dijo Sirius como si nada.

— ¿Que corrían? —la interrumpió Madame Bones—. Los Dementores no corren, se deslizan.

--Ahí lo tienen…--Sirius evadió un golpe propinado por Remus que sin duda impactaría en su brazo dejándole un moretón pero previniéndolo se quitó con agilidad—que humor te cargas Lunático, creo que te hace falta ver a mi sobrina para que te calmes un poco.

--¡Compórtate!—ordeno Remus pero se delato poniéndose rojo, Sirius rió por lo bajo.

Bueno… tenía curiosidad de conocer a la chica que decía que lo amaba ¿Qué tenía eso de malo?

—Eso quería decir —se corrigió la señora Figg, y unas manchas rosas aparecieron en sus marchitas mejillas—. Se deslizaban por el callejón hacia lo que me pareció que eran dos chicos.

— ¿Cómo eran? —preguntó Madame Bones entornando los ojos hasta que el borde del monóculo desapareció bajo la piel.

—Bueno, uno era muy gordo y el otro delgaducho...

--No los niños, los dementores—dijo James riendo un poco—Arabella siempre me ha caído muy bien pero… a veces es corta de luces.

--Está nerviosa ¿Qué esperabas?—pregunto Lily mirándolo con reprobación—está frente a todo el Wizengamot, de seguro que ni en sus peores pesadillas se lo imagino y lo hace por nuestro hijo, deberíamos estarle agradecidos.

--¡Yo jamás he dicho lo contrario!—espeto James algo molesto por la subestimación de su esposa hacia su sentido de moralidad—pero es que… olvídalo.

—No, no —dijo Madame Bones impaciente—. Los Dementores. Describa a los Dementores.

— ¡Ah! —exclamó la señora Figg con un suspiro, y las manchas rosas de sus mejillas empezaron a extenderse por el cuello—. Eran grandes, muy grandes. Y llevaban capas.

--Son tan horrendos… como los odio a los malditos—dijo Sirius pensando lo que los dementores le hacían revivir y compadeciéndose de sí mismo por lo que su yo futuro había tenido que soportar durante doce años—si de mí dependiera, lo extinguiría.

--Esperemos que en un futuro nos libremos de ellos—mascullo Remus sonriéndole a su amigo, pensando exactamente lo mismo que él—ya verás que sí.

—Grandes y con capas —repitió Madame Bones con voz cortante mientras Fudge resoplaba con sorna—. Entiendo. ¿Algo más?

—Sí —respondió la señora Figg—. Los sentí. Todo se quedó frío, y era una noche de verano muy calurosa, créame. Y sentí... como si no quedara ni una pizca de felicidad en el mundo... y recordé... cosas espantosas.

Se quedaron en silencio; cuando James estaba cerca de ellos le recordaban los gritos de dolor de Lily cuando Bellatrix y Dolohov estaban torturándola, Remus oía una y otra vez los gritos de Tamara, Sirius se oía a si mismo chillando de dolor por los crucios de los que su padre lo dotaba y Lily… ella oía claramente a James gritar su nombre entre la última batalla, entre los gritos de su propio dolor, era todo tan horrible cuando esas criaturas estaban cerca. Se encogieron en sus lugares solo de recordarlo.

—¿Qué hicieron los Dementores? —preguntó Madame Bones.

--Le cree—dijo Lily esperanzada—ella le cree.

--Habrá que ver que los demás también lo hagan—murmuro Remus ganándose la mirada furica de James—digo… la mayoría, no tendrían que ser todos, ya me entienden…

—Atacaron a los chicos —afirmó la señora Figg, que hablaba con una voz más fuerte y más segura mientras el rubor iba desapareciendo de su cara—. Uno de los muchachos había caído al suelo. El otro se echaba hacia atrás, intentando repeler al Dementor. Ése era Harry. Sacudió dos veces la varita, pero sólo salió un vapor plateado. Al tercer intento consiguió un Patronus que arremetió contra el primer Dementor y luego, siguiendo las instrucciones de Harry, ahuyentó al que se había abalanzado sobre su primo. Eso fue..., eso fue lo que pasó —terminó la señora Figg de manera no muy convincente.

--Se oye menos aterrador cuando lo cuenta—observo Sirius—fue angustiante estar allí.

--Me preguntaba… sentimos el frío típico de un dementor—iba diciendo James--¿Ellos en realidad nos sentirán? Quiero decir que… ¿Podrían atacarnos?

--No sé, no sé James—contesto Lily afligida--el hechizo es muy vulnerable, muy cambiante, podría suceder cualquier cosa, por eso mismo hay que estar en alerta permanente.

--No te preocupes, pelirroja—la tranquilizó Sirius con una de sus típicas sonrisas—que esto no se acaba hasta que se acaba.

Lily asintió con confianza. Madame Bones se quedó mirando a la mujer sin decir nada. Fudge no la miraba, sino que removía sus papeles. Finalmente, levantó la vista y, con tono agresivo, le espetó:

—Eso fue lo que usted vio, ¿no?

--Eso fue lo que sucedió—dijeron los cuatro, molestos.

—Eso fue lo que pasó —repitió la señora Figg.

—Muy bien —dijo Fudge—. Ya puede irse.

La señora Figg, asustada, miró primero a Fudge y luego a Dumbledore; a continuación se levantó y se fue, arrastrando los pies hacia la puerta, que se cerró detrás de ella produciendo un ruido sordo.

—No es un testigo muy convincente —sentenció Fudge con altivez.

--Cada vez se gana más que le patee el trasero—decía Sirius con cara de maniaco—la verdad es que hace mucho que no me peleo con nadie a la forma muggle, ya va siendo hora ¿no creen?

--Absolutamente de acuerdo—dijeron James y Remus para sorpresa de Lily.

--Solo te diré una cosa, Sirius—Lily lo miro severamente—si él te llegara a ganar yo te pondré una paliza que ni Dorea va a reconocerte ¿entendido?

--¿Debo entender que me das permiso?—pregunto Sirius entre sorprendido y satisfecho.

--Bueno, creo que dadas las circunstancias en este viaje… es lo menos que pudo hacer—dijo Lily soltando una risita malévola de la que James se sintió profundamente orgulloso.

—No sé qué decir —replicó Madame Bones con su atronadora voz—. De hecho, ha descrito los efectos de un ataque de Dementores con gran precisión. Y no sé por qué iba a decir que estaban allí si no estaban.

--Eso exactamente digo yo—dijo Sirius muy contento—si lo absuelven entonces le enviaré flores.

--Tú a medio mundo le envías flores—Lily negaba con la cabeza fingiendo desilusión—no sé porque no me sorprende.

Sirius sonrió condescendiente haciendo que Remus y James intercambiaran una mirada de exasperación divertida.

— ¿Dos Dementores deambulando por un barrio de muggles y tropezando por casualidad con un mago? —inquirió Fudge con sorna—. No hay muchas probabilidades de que eso ocurra. Ni siquiera Bagman se atrevería a apostar...

--Pero si hay probabilidades—lo contradijo James poniéndose cada vez más desesperado—no entiendo como puede ser tan imbécil, bueno si lo entiendo pero me niego a creerlo.

--Pues vete haciendo a la idea de que es un imbécil—dijo Sirius con los brazos en jarras—porque en realidad lo es, no se hace, lo es.

— ¡Oh, no! Creo que ninguno de nosotros piensa que los Dementores estuviesen allí por casualidad —lo interrumpió Dumbledore sin darle mucha importancia.

--¿Va a hacerlo?—pregunto Remus sorprendido.

— ¿Y qué se supone que significa eso? —preguntó Fudge con tono glacial.

—Significa que creo que les ordenaron ir allí —contestó Dumbledore.

--¡Sí, si va a hacerlo!—exclamo James excitado.

--No sé si sea muy buena idea—declaro Lily inquieta—si lo hace puede que los del tribunal se decidan a expulsar a Harry, no, eso sería lo peor…

— ¡Me parece que si alguien hubiera ordenado a un par de Dementores que fueran a pasearse por Little Whinging, habríamos tenido constancia de ello! —bramó Fudge.

--No si están de lado de Voldemort…--dijo Remus moviendo sus ojos de manera graciosa.

—No si actualmente los Dementores estuvieran recibiendo órdenes de alguien que no es el Ministerio de la Magia —repuso Dumbledore sin perder la calma—. Ya te he explicado lo que opino de este asunto, Cornelius.

--¡Y va a hacerlo!—soltó Sirius con una carcajada—Dumbledore es todo un personaje, de no haber nacido lo habrían inventado.

--Sí, como a ti—repuso Lily mordiéndose el labio inferior.

--¿Eso fue un cumplido?—quiso saber Sirius pensativamente.

--¿Tú lo dijiste como un cumplido?—pregunto Lily sin hacerle mucho caso.

--Hum… algo así.

--Ahí tienes tu respuesta.

Sirius se quedó pensando.

—Sí, ya me lo has explicado —dijo Fudge con energía—, y no tengo ningún motivo para creer que tus opiniones sean otra cosa que paparruchas, Dumbledore. Los Dementores están donde tienen que estar, en Azkaban, y hacen todo lo que nosotros les ordenamos.

Los cuatro torcieron el gesto, indignados y enfadados ¿Cómo era posible que Fudge siguiera en aquella postura tan hermética y ridícula? Era inverosímil.

—En ese caso —prosiguió Dumbledore en voz baja pero con mucha claridad— tenemos que preguntarnos por qué alguien del Ministerio ordenó a un par de Dementores que fueran a ese callejón el dos de agosto...

--¿Alguien del ministerio?—se miraron sin entender bien.

¿No había sido cosa de Voldemort? ¿De alguien del ministerio? ¿Quién? ¿Con que intensión? No le veían ni pies ni cabeza al asunto o quizá aún no tenían todas las bases para creer en aquel veredicto.

--¿Quién diablos es ella?—pregunto Sirius señalando a una bruja que salía entre las sombras.

--No sé, pero parece un gran sapo barrigón—afirmo James conteniendo la carcajada.

--Parece… como una caricatura—dijo Remus mirándola de arriba abajo; sus grandes ojos saltones redondos y grandes, era cierto, parecía un sapo—parece como… ¿muy dulce?

--¿Eh?

—La presidencia le concede la palabra a Dolores Jane Umbridge, subsecretaría del ministro —dijo Fudge.

La bruja habló con una voz chillona, cantarina e infantil que sorprendió a los chicos, que compusieron caras de confusión absoluta, aquello no deparaba nada bueno, podían afirmarlo ya.

—Estoy segura de que no lo he entendido bien, profesor Dumbledore —afirmó con una sonrisa tonta que hizo aún más fríos sus redondos ojos—. ¡Qué tonta soy! Pero ¡por un brevísimo instante me ha parecido que insinuaba usted que el Ministerio de la Magia había ordenado a los Dementores que atacaran a este muchacho!

--Es…

--Horrenda—terminaron la frase de Remus, James y Sirius.

Soltó una risa clara que hizo que a Lily se le erizara el vello de la nuca. Algunos miembros del Wizengamot rieron con ella. Sin embargo, estaba más claro que el agua que ninguno de ellos lo encontraba divertido.

--No sé, no me da buena espina—admitió Lily pasándose una mano por el cuello para calmarse—algo tiene, no es lo que pretende ser.

--Sé a lo que te refieres—dijo Remus frunciendo el ceño—parece ser… cruel.

—Si es cierto que los Dementores sólo reciben órdenes del Ministerio de la Magia, y si también es cierto que dos Dementores atacaron a Harry y a su primo hace una semana, se deduce, por lógica, que alguien del Ministerio ordenó el ataque —aventuró Dumbledore con educación—. Aunque, evidentemente, esos dos Dementores en particular podían estar fuera del control del Ministerio...

--Ahora ya no sé qué pensar—acepto James confundido—primero insinúa que alguien del ministerio los mando y ahora sugiere la idea de que esos dos dementores seguían instrucciones ajenas, así bien ¿Qué podemos deducir?

--Pueden ser las dos cosas, James—murmuro Lily atemorizada de la posibilidad de que no solo Voldemortestuviera detrás de Harry sino también el ministerio—aunque me mate decirlo, tenemos que esperar a ver qué sucede y hacer conjeturas, solo eso—los chicos asintieron poco conformes.

— ¡No hay Dementores fuera del control del Ministerio! —le espetó Fudge, que se había puesto rojo como un tomate.

Dumbledore, condescendiente, inclinó la cabeza.

—Entonces no cabe duda de que el Ministerio llevará a cabo una rigurosa investigación para averiguar qué hacían dos Dementores tan lejos de Azkaban y por qué atacaron sin autorización.

— ¡No te corresponde a ti decidir lo que el Ministerio de la Magia tiene que hacer o dejar de hacer, Dumbledore! —exclamó Fudge, cuyo rostro estaba adquiriendo un tono morado.

--Puso el dedo en la llaga—se lamentó Remus—creo que a veces, solo a veces, Dumbledore tendría que ser más susceptible.

--Oh sí y ahora Fudge se pondrá peor—coincidió James mudando el gesto—esto es algo muy estúpido.

--Es algo innecesario, más bien—lo corrigió Lily—no habría que haber juicio si tan solo aceptara la realidad.

—Por supuesto que no —dijo Dumbledore con la misma serenidad—. Me he limitado a expresar mi convencimiento de que este asunto no dejará de ser investigado.

Dumbledore miró a Madame Bones, que se colocó bien el monóculo y observó con atención a Dumbledore frunciendo el entrecejo.

--Bueno… creo que si expulsan a Harry yo mismo me iré sobre Dumbledore—amenazo Sirius—no era precisamente el momento más oportuno para hablar.

--No eches la sal, Canuto—dijo James comenzando a ponerse nervioso por el veredicto final.

— ¡Quiero recordar a todos los presentes que el comportamiento de esos Dementores, suponiendo que no sean producto de la imaginación de este chico, no es el tema de la presente vista! —aclaró Fudge—. ¡Estamos aquí para analizar el atentado de Harry Potter contra el Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad!

--Odio tener que decirlo pero… estoy de acuerdo con él—murmuro James como enfadado consigo mismo—ahora no es tiempo de hablar de la lealtad de los dementores.

—Claro que sí —coincidió Dumbledore—, pero la presencia de dos Dementores en ese callejón está relacionada con el caso. La cláusula número siete del Decreto estipula que se puede emplear la magia delante de muggles en circunstancias excepcionales, y dado que esas circunstancias excepcionales incluyen situaciones en que se ve amenazada la vida de un mago o de una bruja, ellos mismos o cualquier otro mago, bruja o muggle que se encuentre en el lugar de los hechos en el momento de...

--Ah… era la numero siete—dijo Remus chasqueando los dedos—sí, pensé que era la siete o el seis, se me olvido un poco.

--Menos mal que existe esa cláusula—dijo Lily mirando a Harry que parecía muy angustiado ¿y cómo no? Podrían expulsarlo—me encantaría estar allí, apoyándolo.

--A todos, no eres la única—aseguro Sirius sonriendo.

— ¡Ya conocemos la cláusula número siete, muchas gracias! —gruñó Fudge.

Rieron por la cara de Fudge, estaba viéndose acorralado, genial.

—Por supuesto —aceptó Dumbledore con cortesía—. Entonces estamos de acuerdo en que el hecho de que Harry utilizara un encantamiento Patronus en ese momento encaja perfectamente en la categoría de circunstancias excepcionales que describe la cláusula, ¿no?

--Exacto—dijeron los tres hombres con complicidad.

—Suponiendo que sea cierto que había Dementores, lo cual pongo en duda.

--Necio tonto—murmuro Lily con los puños cerrados.

—Lo ha confirmado un testigo presencial —le recordó Dumbledore—. Si todavía dudas de su veracidad, vuelve a llamarla e interrógala otra vez. Estoy seguro de que no tendrá ningún inconveniente en declarar de nuevo.

--¡Veritaserum!—gimió Lily mascando sus uñas, al paso que iba, se quedaría solo con la cutícula.

—Yo..., eso... no... —rugió Fudge moviendo los papeles que tenía delante—. ¡Quiero liquidar este asunto hoy mismo, Dumbledore!

--Aparte de estúpido, flojonazo nos salió el señor—Sirius se dio un golpe en la frente, harto, se veía muy gracioso.

—Pero, como es lógico, no te importaría tener que escuchar a un testigo las veces que hiciera falta, a no ser que, por no hacerlo, te arriesgaras a cometer una grave injusticia —insinuó Dumbledore.

— ¡Una grave injusticia! ¡Por las barbas de...! —gritó Fudge—. ¿Te has molestado alguna vez en enumerar los cuentos chinos que se ha inventado este chico, Dumbledore, mientras intentabas encubrir sus flagrantes usos indebidos de la magia fuera del colegio? Supongo que ya te has olvidado del encantamiento levitatorio que empleó hace tres años...

--¡Oye!—dijeron los cuatro fulminándolo con la mirada y haciendo honor a aquella frase que dice, si las miradas matasen…

— ¡No fui yo! ¡Fue un elfo doméstico! —protestó Harry.

--¡Dobby!—casi gritaron entendiéndolo todo.

— ¿Lo ves? —bramó Fudge señalando aparatosamente a Harry—. ¡Un elfo doméstico! ¡En una casa de muggles! Ya me contarás.

—El elfo doméstico en cuestión trabaja en la actualidad para el Colegio Hogwarts —aclaró Dumbledore—. Si quieres puedo hacerlo venir aquí de inmediato para declarar.

--Me encanta como Dumbledore lo hace quedar como un tarado de primera—dijo Remus alegre—además, es muy fácil.

--Él se lo ha ganado—dijo James cruzado de brazos—en otra circunstancias hasta me daría pena el pobre pero se merece lo que le pasa.

— ¡No tengo tiempo de escuchar a elfos domésticos! Además, ésa no fue la única vez que... ¡Recuerda que infló a su tía, por todos los demonios! —chilló Fudge, que luego dio un puñetazo en el estrado y volcó un tintero.

--¡No pudo controlarse!—espeto Lily como si Fudge pudiera oírla, aquel recuerdo todavía le dolía, Marge había sido muy cruel hablando así de ella y James.

—Y en aquella ocasión tuviste la amabilidad de no presentar cargos contra él, aceptando, supongo, que ni siquiera los mejores magos controlan siempre sus emociones —afirmó Dumbledore con calma mientras Fudge intentaba quitar la mancha de tinta de sus notas.

--Cuando todavía no era tan idiota—sentenció Sirius aburrido--¿en serio que va a seguir así? Tratando de ganarle en el debate de Dumbledore, nos quedaremos aquí hasta el siglo veintitrés…

—Y todavía no me he metido con lo que hace en el colegio.

--¿A qué se refiere?—inquirió Lily mordazmente.

—Pero como el Ministerio no tiene autoridad para castigar a los alumnos de Hogwarts por faltas cometidas en el colegio, la conducta de Harry allí no viene al caso en esta vista —sentenció Dumbledore con mayor educación que nunca, pero con un deje de frialdad en la voz.

— ¡Vaya! —Exclamó Fudge—. ¡Así que lo que haga en el colegio no es asunto nuestro! ¿Eso crees?

--Oh, oh… no debió decirlo así—dijo Lily asustada por la cara de Fudge—no debió decirlo de esa forma.

--¿Qué podría hacer de todas formas?—pregunto James sonriendo con confianza—él no es ninguna autoridad en el colegio, no puede hacer nada.

—El Ministerio no tiene competencia para expulsar a los alumnos de Hogwarts, Cornelius, como ya te recordé la noche del dos de agosto —dijo Dumbledore—. Y tampoco tiene derecho a confiscar varitas mágicas hasta que los cargos hayan sido comprobados satisfactoriamente, como también te recordé la noche del dos de agosto. Con tus admirables prisas por asegurarte de que se respete la ley, creo que tú mismo has pasado por alto, sin querer, eso sí, unas cuantas leyes.

—Las leyes pueden cambiarse —afirmó Fudge con rabia.

--¿Cómo que las leyes pueden cambiarse?—exclamo Sirius poniéndose rojo del coraje.

--¿Quiere decir que va a cambiar las leyes solo para deshacerse de Harry?—aventuro Remus incrédulo--¡Ya debe estar loco!

--No van a permitírselo—aseguro Sirius con los brazos detrás de la cabeza—tendría que revolucionarse y no podría hacerlo nada más sobornando a gente, hay más, ahí si no tiene nada que hacer.

—Por supuesto que pueden cambiarse —admitió Dumbledore inclinando la cabeza—. Y por lo visto tú estás introduciendo muchos cambios, Cornelius. ¡Porque, en las pocas semanas que hace que se me pidió que abandonara el Wizengamot, se juzga en un tribunal penal un simple caso de magia en menores de edad!

--¡Es el tribunal que vimos en el pensadero!—exclamo James mirando más detenidamente el lugar—es donde… donde…

--Donde condenaron a los Lestrange por lo que le hicieron a Alice y Frank—musito Lily entre triste y rabiosa, los chicos se miraron incomodos—no tienen porque no decirlo, de todas formas lo cambiaremos, eso no pasara.

--Sí, sin duda alguna—se apresuraron a decir atropelladamente.

Unos cuantos magos de los bancos superiores se removieron incómodos en los asientos. Fudge adquirió un tono morado algo más oscuro. La bruja con cara de sapo que estaba sentada a su derecha, sin embargo, se limitó a mirar a Dumbledore con gesto inexpresivo.

—Que yo sepa —continuó Dumbledore— todavía no hay ninguna ley que diga que la misión de este tribunal es castigar a Harry por todas las veces que ha empleado la magia. Ha sido acusado de un delito concreto y ha presentado su defensa. Lo único que nos queda por hacer a él y a mí es esperar el veredicto.

--Ay por la tetera favorita de Merlín, Merlín ayúdanos…--decía James abrazando a Lily que temblaba ligeramente.

Dumbledore volvió a juntar las yemas de los dedos y no dijo nada más. Fudge lo observaba con odio, claramente indignado. Sirius parecía un perro a la espera de atacar, en cuclillas, mirando a los del tribunal y a Harry alternadamente, ávido por lo siguiente.Remus pensaba que cosa podrían hacer si expulsaban al chico, ideas improvisadas y poco útiles eran lo único que se invadían su cabeza; mientras Lily pedía a todos los dioses que todo saliera bien y James pensaba la mejor forma de matar a los del Wizengamot si daban el fallo en contra de Harry…

De pronto cesaron los susurros. Harry miraba sus zapatos, como si fueran lo más interesantes del mundo, como si se le fuera la vida en ello.

—Los que estén a favor de absolver al acusado de todos los cargos... —anunció la atronadora voz de Madame Bones.

Lily se metió una mano a la boca mientras que Remus, Sirius y James hacían changuitos con los dedos, para la buena suerte.

Vieron varias manos levantadas, muchas... ¡Más de la mitad! Casi gritan de felicidad…

—Los que estén a favor de condenarlo...

Fudge levantó la mano; lo mismo hicieron media docena más, entre ellos la bruja que tenía a la derecha, el mago del poblado bigote y la bruja de pelo crespo de la segunda fila. Se miraban con la emoción contenida en sus rostros, ya casi, faltaba poco…

Fudge los recorrió a todos con la mirada. Parecía que tuviera algo atascado en la garganta. Luego bajó la mano, respiró hondo dos veces y dijo con la voz alterada por la rabia contenida:

—Muy bien. Muy bien... Absuelto de todos los cargos.

--¡SÍ!—gritaron triunfantes poniéndose de pie de un brinco.

—Excelente —dijo Dumbledore con contundencia, y se puso de inmediato en pie. Sacó su varita e hizo desaparecer las dos butacas de chintz—. Bueno, debo irme. Que tengan todos un buen día.

--¡Lo hizo, lo hizo!—decían Remus, James y Sirius una y otra vez bailando ridículamente, dando brinquitos tomados de las manos, algo muy estúpido.

Lily estaba radiante pero no le paso por alto que Dumbledore se fuera sin siquiera dirigirle una mirada a Harry, eso estaba raro, muy raro.

--No cabe duda que Harry está tocado por la buena suerte de la que gozamos los Merodeadores—expreso James contento saliendo de la sala del tribunal tomado de la mano de Lily mientras que Remus y Sirius seguían bailoteando—ya lo ves Lily que hay más cosas buenas que malas en eso de ser hijo mío.

--Sí, creo que me voy haciendo a la idea—dijo ella con voz cantarina pero con el ceño fruncido—me voy resignando, no tengo de otra.

--Claro que la tienes—mascullo Sirius abrazando a James por los hombros, Lily alzo una ceja—podrías conseguirle otro padre a Harry…

--Ja ja ja—rió irónicamente James dándole un zape—no eres nada gracioso, Canuto, más bien eres como alguien muy molesto.

--Molesto y muy apuesto…

--¿Qué fue eso?—lo interrumpió Remus sujetándose de Lily.

De nuevo ese remolino de colores y…

--… Sirius cada vez parece más mal humorado, siempre está con Buckbeak en la habitación de su madre—decía Harry mientras limpiaba un armario en compañía de Ron y Hermione que le prestaban atención.

--¿Qué?—se extrañó Sirius acercándose más su sobrino.

--Habla menos conmigo y esta hosco—seguía Harry cabizbajo.

--¿Por qué?—preguntaron Lily, Remus y James al tiempo mirando a Sirius inquisitivamente que se giró bruscamente para que ellos no vieran que estaba sonrojado.

Sabía, lo sabía; se sentía sumamente culpable pero no podía evitarlo, de hecho, al estar en el tribunal y enterarse que Harry había sido absuelto sintió una gran alegría pero también un gran vacío. No sabía cómo explicarlo, su subconsciente ya había procesado el hecho de que quizá si expulsaban a Harry no se sentiría tan mal, él estaría más contento porque tendría su compañía, iba a ser como si tuviera a James…

--Creo que está enfadado que vaya a regresar a Hogwarts—terminó Harry dejándose caer el en raído sillón con aire tristón—me siento raro al respecto.

--¿En serio?—quiso saber James yendo a donde estaba Sirius fingiendo que leía los títulos de los libros que había por ahí--¿Estas así por eso?

--¿Qué? Claro que no—dijo Sirius tratando de sonreír—es solo que… hum… yo creo que me afecta más estar aquí de lo creía, es solo eso.

--Mmm…--James no parecía muy convencido y miro a su amigo con los ojos entrecerrados, como si pudiera sacarle la verdad así.

Lo conocía mejor que a la palma de su mano y casi podía jurar que era así, sintió una oleada de cariño por él con tintes de pena y solo le sacudió los hombros sonriéndole a lo que él asintió casi imperceptiblemente. A Lily y Remus no les paso por alto el hecho pero prefirieron guardar silencio, era mejor así por la salud mental de Sirius.

— ¡No te sientas culpable! —exclamó Hermione con contundencia—. Tu lugar está en Hogwarts, y Sirius lo sabe. La verdad, creo que su actitud es muy egoísta.

¿Egoísta? Sirius se mantuvo con la cabeza en alto y dudo un momento en bajarla, como cuando lo cachaban haciendo alguna broma muy pesada. Pero esta vez Hermione tenía razón; era un mal padrino por querer que su ahijado fuera un marginado igual que él, era culpable de querer tener su compañía. Era malo.

--Sé lo que piensas—tercio Remus acercándose a él y a James, Sirius lo miro—pero te equivocas, bueno… se entiende lo que te pasa, aun no es tiempo.

--Vamos, Sirius, no te pongas así—lo consoló Lily regalándole la mejor de sus sonrisas—eres el mejor padrino y te prometo que cuando volvamos te dejaré mal criar a Harry todo lo que quieras ¿vale?

Sirius meneo la cabeza como un perro, sin saber que decir.

—No seas tan dura, Hermione —dijo Ron con el entrecejo fruncido mientras intentaba arrancarse un poco de moho que se le había pegado en el dedo—; a ti tampoco te haría ninguna gracia tener que quedarte encerrada en esta casa sin ninguna compañía.

--Me cae bien Ron—aseguro James asintiendo conforme con la cabeza—tiene un poco de los tres ¿no creen?

--¿De nosotros?—inquirió Remus pensando las actitudes de Ron—sí, puede que tengas razón.

— ¡Tendrá compañía! —replicó Hermione—. Ahora esta casa es el cuartel general de la Orden del Fénix, ¿no? Lo que pasa es que se había hecho ilusiones de que Harry viniera a vivir con él.

--¿Y eso es tan malo?—soltó James indignado por las palabras hirientes de Hermione y apretó el brazo de su amigo en señal de apoyo—ella no sabe, no debería decir esas cosas.

--Eso no importa—dijo Sirius aburrido de hablar de sus sentimientos y darles mucha importancia a los mismos últimamente, creía enterrados todos esos recuerdos hacía muchos años y revivirlos era doloroso y penoso.

—No, no lo creo —intervino Harry retorciendo su bayeta—. Cuando le pregunté si me dejaría venir a vivir aquí, no me dio una respuesta clara.

—Porque no quería hacerse más ilusiones —sugirió Hermione hábilmente—. Y seguro que él también se sentía un poco culpable porque creo que, en el fondo, confiaba en que te expulsaran. Así los dos seríais unos marginados.

--¿Por qué no vamos por algo de comer?—propuso Lily mirando tímidamente la actitud de Sirius—muero de hambre, uff…

--No, quedemos aquí oyendo lo que Hermione piensa de mí—sentenció Sirius mal humorado—veamos en el adulto amargado que me convertí, es gracioso ¿no?

Pero ninguno de los tres chicos dijo nada y miraron el suelo, incomodos. ¿Cuándo iba a acabar la tortura de Sirius? ¿Cuándo iba a abandonar aquella casa? No sabían la respuesta y estaban seguros que el encierro iba a durar hasta que el ministerio aceptara que Voldemort había vuelto y eso estaba un poco difícil.

— ¡No digas tonterías! —saltaron Harry y Ron al unísono, pero Hermione sólo se encogió de hombros.

--Te defiende—trato de animarlo Remus—Harry debe quererte mucho para enfrentarse a Hermione, te quiere mucho.

Sirius sonrió un poco, solo un poco pensando en eso. No lo diría en voz alta pero se sentía como el papá de Harry y al parecer él también lo veía así.

—Como queráis. Pero en parte creo que la madre de Ron está en lo cierto, y que a veces Sirius se hace un lío y no sabe si tú eres tú o tu padre, Harry.

Nadie supo que hacer mientras que Sirius se debatía entre gritar que sabía perfectamente quien era Harry y entre aceptar de una buena vez que era un tanto verdad eso; no, no lo haría, él era Harry y James estaba a su lado y el otro… él era Harry y punto, James ahora estaba a su lado, no había nada más que decir.

— ¿Insinúas que está tocado del ala? —replicó el muchacho acaloradamente, Sirius sintió que no cabía en sí de orgullo por ver que Harry lo defendía mordazmente.

—No, sólo creo que ha pasado mucho tiempo solo —se limitó a decir Hermione.

--Eso sí es muy cierto—dijo Lily algo dudosa, miró a Sirius—pero te juro que eso no va a pasar, siempre tendrás mi encantadora presencia para hacerte compañía.

--Vaya, no pudiste oírte más como yo—comento James satisfecho—creo que puedo sentirme orgulloso, te he instruido bien.

--La mal influenciado—lo corrigió Remus riendo divertido.

--No, ella ha sido siempre así—aseguro Sirius recobrando un poco el buen humor, el hecho de que Harry lo defendiera lo hacía sentirse mejor—lo único es que ahora ya no se reprime.

Lily rio cantarinamente y antes de que alguien más pudiera decir media palabra, su entorno comenzó a dar vueltas, formando figuras y sonidos lejanos, tardo solo unos segundos en volver a formarse una nueva habitación donde estaba Harry con Ron.

--¿Seguimos en la casa?—pregunto Remus mirando alrededor.

--Eso… ¡ah!—exclamo James asustado cuando, con un sonoro crack, los gemelos aparecieron a su lado--¡Maldita sea! Me espantaron.

--Eso hacían tú y Sirius todo el tiempo—le recordó Remus con reprobación recordando que en cuanto James cumplió la mayoría de edad y paso el examen de aparición se la pasaba apareciéndose, en vacaciones de pascua estuvo desatado y lo mismo hizo Sirius saliendo de Hogwarts, a veces no sabía cómo es que los soportaba… ah cierto, él también estuvo desatado.

—Nos gustaría saber quién ha elegido el libro de Slinkhard —comentó Fred.

--¿Slinkhard?—repitió Remus--¿Quién diablos elegiría ese libro? Es una basura.

--Eso ya lo sabemos—dijo Lily desconcertada—sabemos que ese libro no te dice nada de nada, es muy extraño ¿Quién será el nuevo profesor?

—Porque eso significa que Dumbledore ha encontrado un nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras— añadió George.

--¿Eh?—no entendían en punto.

—Y ya era hora, por cierto —dijo Fred.

— ¿Qué quieres decir? —le preguntó Harry saltando de la silla.

—Verás, hace unas semanas captamos con las orejas extensibles una conversación de papá y mamá —le explicó Fred—, y por lo que decían, a Dumbledore le estaba costando mucho trabajo encontrar a alguien que estuviera dispuesto a dar esa asignatura este año.

--¿Orejas extensibles?—dijeron James y Sirius al mismo tiempo con idénticas caras de niños traviesos--¡Genial!

—Lo cual no es de extrañar, teniendo en cuenta lo que les ha pasado a los cuatro anteriores —apuntó George.

--Claro, uno muerto, uno sin memoria, uno despedido y uno encerrado durante meses—enumero Lily negando con la cabeza—siempre me he preguntado porque los profesores de DCAO no duran.

--Una maldición—aventuro Sirius sin creérselo mucho.

--Ya, impuesta por Voldemort ¿no?—ironizo Remus amargamente, a él le encanto verse como profesor—no seas bobo.

—Uno despedido, uno muerto, uno sin memoria y uno encerrado nueve meses en un baúl —contó Harry ayudándose con los dedos, Lily hizo una mueca—. Sí, ya te entiendo.

— ¿Qué te pasa, Ron? —le preguntó Fred a su hermano.

--¿Qué cosa…?

Ron no contestó, y junto con Harry se dieron la vuelta y vieron que el chico estaba de pie, muy quieto, con la boca un poco abierta, contemplando la carta que había recibido de Hogwarts.

--¿Qué mira?—Sirius se acercó más y entonces puso una cara de total desconcierto—Santa madre…

--¿Qué?—Remus también se puso a lado de Ron y su gesto cambió radicalmente, era como si lo hubieran golpeado con un bate—Joder… no me acordaba de esto.

--¿Pueden decirnos que demonios pasa?—pregunto James fastidiado.

— ¿Qué pasa? —insistió Fred, y se colocó detrás de Ron para ver el trozo de pergamino por encima de su hombro. Fred también abrió la boca—. ¿Prefecto? —dijo, mirando la nota con incredulidad—. ¿Tú, prefecto?

--¿Qué?—James y Lily se miraron.

Fue difícil; James no se había planteado la idea de que Harry fuera prefecto, si le hubieran preguntando él habría dicho que no le gustaba mucho la idea, después de todo quería que su hijo fuera un rompe reglas no un amante de ellas pero que Ron fuera prefecto era… bueno, se lo merecía, solo esperaba poder ver una reluciente placa brillando en el pecho de Harry, pero no con una P sino con una bonita C, de capitán, sí, eso era lo que él quería.

Lily por otra parte no pudo evitar sentirse un poco decepcionada, no había pensado en que se elige e los prefectos en el quinto año pero aun así… era cierto que Harry no se había destacado hasta el momento por ser un estudiante modelo pero… bueno, la verdad es que no se lo imaginaba como prefecto, lo vislumbraba más como capitán del equipo de Quidditch y entonces sonrió complacida, había sido una tonta, a Harry no le gustaría aquello y la verdad que pensando bien, a ella tampoco, era como pensar a James de prefecto, simplemente no iba con su estilo.

George se abalanzó sobre su hermano menor, le arrancó el sobre que tenía en la otra mano y lo puso boca abajo.

—No puede ser —murmuró éste en voz baja.

--No tienen mucha fe en su hermano ¿no?—inquirió Remus rompiendo el hilo de los pensamientos de los otros tres—creo que es un poco su culpa la poca autoestima que tiene Ron—y no pudo evitar pensar que eso compartía con Ron, la poca fe en sí mismos.

—Tiene que haber un error —aseguró Fred arrancándole la carta de la mano a Ron y poniéndola a contraluz, como si buscara una filigrana—. Nadie en su sano juicio nombraría prefecto a Ron. —Los gemelos giraron la cabeza al unísono y se quedaron mirando a Harry—. ¡Estábamos seguros de que te nombrarían a ti! —exclamó Fred con un tono que sugería que Harry los había engañado.

--¿Qué les hace creer eso?—pregunto James sonriendo—Harry es un rebelde casi como ellos.

--Bueno… es que es el consentido de Dumbledore ¿no?—sugirió Sirius contento de que su ahijado se librara de ese futuro tan poco aconsejable por él.

--Hum… si lo nombrara prefecto le muestra que confía en él—murmuro Remus más para sí que para los demás, Lily lo escucho y no quiso darle la razón.

— ¡Creíamos que Dumbledore se vería obligado a nombrarte a ti! —dijo George con indignación.

--¿Ven?—Sirius sonrió satisfecho—eso mismo digo yo.

— ¡Después de ganar el Torneo de los tres magos! —añadió Fred.

—Supongo que todo el jaleo lo ha perjudicado —le comentó George a su gemelo.

--Como lo creen un chiflado…--bufo James—pero no sé, creo que me gusta que no sea prefecto.

Lily no iba a aceptarlo en voz alta así que mejor no dijo nada.

—Sí —repuso Fred—. Sí, has causado demasiados problemas, amigo. Bueno, al menos uno de vosotros dos tiene claro cuáles son sus prioridades. —Y se acercó a Harry y le dio una palmada en la espalda mientras le lanzaba una mirada mordaz a Ron—. Prefecto... El pequeño Ronnie, prefecto...

--Eso, Harry tiene en orden sus prioridades—saltó Sirius como si fuera una ley de suma importancia—sabe que debe divertirse, eso hacíamos nosotros hasta que cierto lobito se metió de lleno en su papel de aburrido y cierto ciervito se enamoró, no quiero decir nombres—termino muy digno ante las caras divertidas de Remus y James.

— ¡Oh, no va a haber quien aguante a mamá! —gruñó George poniéndole la insignia de prefecto en la mano a Ron, como si pudiera contaminarse con ella.

Sirius y James estallaron en una carcajada, eso mismo hicieron ellos con la placa de Remus sin olvidar pasar por alto el hecho de que la encantaron para que dijera "payaso" haciendo que su amigo se enfadara tanto que los castigara por primera y única ocasión en los tres años que desempeñó el cargo.

Ron, que todavía no había dicho nada, cogió la insignia, se quedó mirándola un momento y luego se la mostró a Harry. Parecía que le pedía una confirmación de su autenticidad. Harry la cogió. Había una gran «P» superpuesta en el león de Gryffindor.

En ese momento la puerta se abrió de par en par y Hermione irrumpió en la habitación con las mejillas coloradas y el pelo por los aires. Llevaba un sobre en la mano.

— ¿Vosotros... también...? —Vio la insignia que Harry tenía en la mano y soltó un chillido—. ¡Lo sabía! —gritó emocionada blandiendo su carta—. ¡Yo también, Harry, yo también!

--Ya sabía que sería ella—dijo Lily contenta—me parece perfecto que se ella…

--La perfecta prefecta—canturreo Sirius con malicia ganándose una mirada asesina por parte de Lily que se controló para no coger su varita y hacerle un maleficio—no me mires así, sabes que eras la perfecta prefecta Evans ¿lo recuerdas, James, lo recuerdas?

--¿Ah sí, James?—Lily se giró lentamente hacia su esposo que no sabía dónde meterse y corrió a ponerse detrás de Remus que reía--¿Te parecía muy gracioso?

--Eh… no yo jamás…

--Acéptalo Cornamenta te encantaba decir "oh la perfecta prefecta Lily Evans va a castigarme" y siempre hacías como que temblabas—decía Sirius sin darse cuenta que su amigo iba a sufrir una muerte lenta y dolorosa—y también siempre te encantaba decir que…

--¡Cierra la maldita boca, Sirius!—grito James al borde de un tic nervioso—te juro por las galletas de mamá que tú vas a sufrir lo mismo que yo…

--Ah… ¿Por qué?—pregunto él confundido--¡Es tu esposa! Sinceramente no pienso tolerar más maltratos por parte de la pelirroja, no señor, ya va siendo hora que… que… ya va siendo hora que…--comenzó a hiperventilar por como lo miraba Lily, como si le mostrara con los ojos todo lo que le iba a hacer si no se callaba de una buena vez—digo que ya va siendo hora que me porte bien—y sonrió angélicamente.

--Ya verás—le amenazo Lily con el dedo tan estirando que hasta se le doblaba—mejor dicho, ya verán.

--Sí mi amor, lo que tú digas—dijo James sumisamente mandándole un beso, Sirius soltó una risita burlona que fue callada con un codazo en las costillas por parte de James.

—No —se apresuró a decir Harry, y le puso la insignia en la mano a Ron—. No es mía, es de Ron.

--¡Harán las rondas juntos!—exclamo Sirius con sorna—recuerdo también que James se ponía celoso porque Remus pasaba más tiempo con pelirroja que él, siempre maldecía porque ella le hablaba bien a Lunático y a él lo mandaba al quinto infierno.

James se puso rojo como tomate y agacho la cabeza, Lily lo miro enternecida, si bueno, había sido malvada con él solo porque era un idiota engreído, se lo merecía.

— ¿Cómo dices?

—El prefecto es Ron, no yo.

— ¿Ron? —se extrañó la chica, y se quedó con la boca abierta—. Pero... ¿estás seguro? Quiero decir...

--Ops, la rego—dijo James negando con la cabeza.

Se puso muy roja cuando Ron la miró con expresión desafiante.

--Y bien regada—corroboro Sirius mirando de Hermione a Ron, alternadamente.

—El sobre va dirigido a mi nombre —afirmó él.

—Yo... —balbuceó Hermione muy apabullada—. Yo... Bueno... ¡Vaya! ¡Felicidades, Ron! Es totalmente...

--¿Sorprendente?

--¿Inesperado?

--Cierren la boca—ordeno Lily a James y Sirius que parecían un par de chicos inmaduros aunque, en realidad lo eran, un poco pero todavía lo eran—Hermione no quiso decir eso.

—Inesperado —acabó George haciendo un movimiento afirmativo con la cabeza.

—No —dijo Hermione ruborizándose aún más—, no, no es nada inesperado. Ron ha hecho cantidad de... Es verdaderamente...

--Mejor que ya no le mueva—tercio Remus sonriendo, él también creía que ella le gustaba Ron y viceversa, sería interesante ver aquello.

La puerta que había a su espalda se abrió un poco más y la señora Weasley entró en la habitación cargada de ropa recién planchada.

—Ginny me ha dicho que por fin han llegado las listas de libros —comentó echando un vistazo a los sobres mientras iba hacia la cama y empezaba a ordenar la ropa en dos montones—. Si me las dais, iré al callejón Diagon esta tarde y os compraré los libros mientras vosotros hacéis el equipaje. Ron, tendré que comprarte más pijamas, éstos se te han quedado al menos quince centímetros cortos. No puedo creer que hayas crecido tanto... ¿De qué color los quieres?

--Mamá Dorea prometió comprarme pijamas—recordó Sirius—creo que le olvido.

--Es mi mami, no tuya—dijo James fingiendo enfado--¡Déjala en paz!

--No, ella me adopto—defendió Sirius sonriendo con burla—hasta me quiere más a mí que a ti…

--¿Siempre son así?—pregunto Lily a Remus aunque ya sabía la respuesta.

--Peor—dijo Remus encogiéndose de hombros—ya me voy resignando ¿sabes? Lo llevo bien.

—Cómpraselos rojos y dorados para que hagan juego con su insignia —dijo George con una sonrisita de suficiencia.

--¿Soy yo o están de envidiosos?—quiso saber Lily conteniendo una carcajada.

--¿Qué? ¡Claro que no!—gritaron James y Sirius al tiempo, indignados por semejante acusación.

— ¿Para que hagan juego con qué? —preguntó la señora Weasley, distraída, mientras doblaba unos calcetines granates y los colocaba en el montón de ropa de Ron.

--Se va a poner loca—afirmo Remus mirándola con atención para no perderse ningún detalle.

—Con su insignia —respondió Fred como quien quiere liquidar un asunto desagradable cuanto antes—. Su preciosa y reluciente nueva insignia de prefecto.

Las palabras de Fred tardaron un momento en llegar al cerebro de la señora Weasley, pero fulminaron su preocupación por los pijamas de su hijo.

—Su... Pero si... Ron, tú no... —Ron le enseñó la insignia y la señora Weasley soltó un chillido muy parecido al de Hermione—. ¡No puedo creerlo! ¡No puedo creerlo! ¡Oh, Ron, qué maravilla! ¡Prefecto! ¡Como todos en la familia!

--¿Y qué son Fred y George?—pregunto James con reprobación.

--¿Los vecinos de a lado?—continuo Sirius ofendido.

—¿Y quiénes somos Fred y yo, los vecinos de enfrente? —preguntó George, indignado, cuando su madre lo apartó de un empujón y se lanzó a abrazar a su hijo menor.

Remus y Lily soltaron una carcajada, James y Sirius eran tan parecidos a los gemelos, o quizá era al revés, el punto era que era increíble que casi dijeran lo mismo, era como si pensaran igual; era muy gracioso, mientras, Sirius y James parecían tan indignados como Fred y George.

— ¡Ya verás cuando lo sepa tu padre! ¡Ron, estoy tan orgullosa de ti, qué noticia tan fabulosa, quizá acaben nombrándote premio anual, como a Bill y a Percy, es el primer paso! ¡Oh, qué gran noticia en medio de todos estos problemas, estoy encantada, oh, Ronnie!

--No se tiene que ser prefecto para ser premio anual—dijo James recordando su placa que yacía ahora en lo más recóndito de su cómoda, en su habitación en casa de sus padres.

A espaldas de su madre, Fred y George se pusieron a fingir que vomitaban a la par que James y Sirius reían, pero la señora Weasley no se dio ni cuenta porque estaba abrazada a Ron, cubriéndole la cara de besos. Ron estaba más colorado que su insignia.

—Mamá..., no... Mamá, contrólate... —balbuceó intentando apartarla.

--Sí que se pone mal—observo Remus divertido.

--Está orgullosa ¿Qué esperabas? Ya te quiero ver a ti con tus hijos, Remus…

--No Lily, yo no voy a tener hijos—negó rotundamente con la cabeza el chico a Lily que apretó los labios, en total desacuerdo—mi condición no me…

--Cállate que voy a echarte un maleficio si sigues hablando así—le advirtió Lily fríamente.

Remus se encogió de hombros. James y Sirius decían las mismas estupideces que habían dicho a su amigo licántropo cuando fue nombrado prefecto mientras que o se daban cuenta que el remolino de imágenes volvía, de nuevo el hechizo los movía.

—Yo nunca fui prefecta —comentó alegremente Tonks, que estaba detrás de Harry. Ese día llevaba el cabello de color rojo tomate, y largo hasta la cintura; parecía la hermana mayor de Ginny, Remus se sonrojo casi al instante e instintivamente se acercó a ella, James y Sirius abrieron las bocas para comenzar con las burlas pero Lily los cayo con un ademán de mano— El jefe de mi casa decía que me faltaban ciertas cualidades indispensables.

— ¿Como cuáles? —preguntó Ginny, que estaba sirviéndose una patata asada.

—Como la capacidad de cuidar de mi misma—respondió Tonks.

Sirius y James rieron, igual que Lily pero Remus solo sonrió, parecía una chica divertida, eso le gustaba…

--¿Debo entender que nos movió el hechizo, no?—pregunto James dándole una palmada en la espalda a Remus.

--Eso, pero traen la misma ropa así que creo que fueron solo unas horas—afirmo Lily.

Ginny rió; Hermione no sabía si sonreír o no, y solucionó el dilema bebiendo un enorme trago de cerveza de mantequilla y atragantándose con él.

— ¿Y tú, Sirius? —preguntó Ginny mientras le daba una palmada en la espalda a Hermione.

--¡Me ofende!—saltó Sirius como si de verdad le hubieran dicho una grosería grande como Hogwarts.

Sirius, que estaba junto a Harry, soltó su atronadora risa.

—A nadie se le habría ocurrido nombrarme prefecto porque me pasaba demasiado tiempo castigado con James. El bueno era Lupin, él gano la insignia.

--¡Gracias a Merlín!—chillaron Sirius y James alzando las manos al cielo.

--Que payasos—Lily rodo los ojos—ni que fuera que cosa.

—Creo que Dumbledore albergaba esperanzas de que yo ejerciera cierto control sobre mis mejores amigos —terció Lupin—. Ni que decir tiene que fracasé estrepitosamente.

--¡Somos sus mejores amigos!—exclamo Sirius haciendo como que se limpiaba las lágrimas.

--Aún recuerdo cuando le cambiamos el pañal por primera… ¡Auch!—se quejó James cuando Remus le dio un puñetazo nada amistoso—eres malo, siempre lo dije, solo tienes cara de mustio pero en realidad eres lo que el diablo empeño y nunca más quiso sacar.

--Además que tienes razón—señalo Sirius al otro Remus que comenzaba a charlar con Tonks—fallaste, siempre hacíamos lo que queríamos.

Remus apretó la mandíbula, sin duda para no reírse mientras que Lily se acercaba disimuladamente al otro Remus y a Tonks.

--… te digo que soy muy torpe—decía Tonks con una risita mientras bebía su cerveza de mantequilla mientras que Remus la miraba sonriendo—fue por eso más que nada que la profesora Sprout no me nombro prefecta, de todas formas creo que no era una alumna modelo, siempre fui promedio.

--No lo creo—sentenció Remus con amabilidad—de haber sido una chica común, jamás habrías aprobado el examen para ser auror.

--Eres muy amable, Remus pero creo que me ayuda ser el metamorfomaga—dijo Tonks tamborileando con los dedos, desviando la vista de los ojos de Remus—tú sí que eres el chico bueno a la palabras de Sirius, por eso ganaste la insignia. Me alegra que alguien sepa lo que vales.

Remus estaba rojo, no sabía dónde meterse porque se conocía muy bien (llevaba dieciocho años viviendo consigo mismo) para decir que le gustaba aquella chica ¡le gustaba! Y eso no debía suceder; vio con horror como su yo futuro se debatía entre tomar la mano de Tonks o dejarla en su lugar. Lily miraba ávidamente preguntándose si aquel Remus era más arriesgado y se atrevería a tomar la iniciativa, esa chica valía oro, era perfecta para su amigo y entonces…

— ¿... por qué Dumbledore no ha nombrado prefecto a Potter? —preguntaba Kingsley.

—Debe de tener sus razones —respondió Lupin apartando la mano de donde la tenía y girándose hacía Kingsley.

--Dumbledore no puede nombrar al hijo de James Potter, prefecto—dijo James cruzado de brazos—sería una ironía muy grande.

--Pero también es mi hijo—zanjo Lily pero no con la fuerza necesaria porque ella tampoco lo veía así.

--Ya, pero tiene más células Potter que Evans—tercio Sirius alzándose el cuello de su chaqueta—así que… suerte y sigue participando, pelirroja, ruégale a Merlín para que el siguiente hijito que tengan sea más como tú, aunque no sé si eso sea bueno.

Lily se limitó a darle un golpe en la coronilla a Sirius antes de ir a la mesa y coger un poco de comida que compartió con James y Remus mientras que a Sirius no le dio nada, él mismo tuvo que ir por su comida a sabiendas que la chica se había enojado, ella siempre estaba enojada, eso no le sorprendía en lo más mínimo.

--¿Podríamos ir a dormir?—pregunto James bostezando y estirándose.

--Por todo lo sagrado—Lily puso los ojos en blanco—no llevas ni tres horas de pie.

--Aww pero es que mi reloj bilógico anda como loco—defendió James poniendo mala cara—de acuerdo, sigamos bailando la manzanilla…

--¿Bailando la manzanilla?—se burló Sirius dándole un mordisco a una patata asada--¿En serio, Cornamenta?

--Es un decir, Canuto y ahora…

--¿A dónde va?—pregunto Remus poniéndose de pie siguiendo a Harry que subía ya por las escaleras--¿Qué paso?

--Hum…--Lily siguió también a Remus y Harry y casi al mismo tiempo Sirius y James.

Iban subiendo las escaleras pero oyeron ruidos en el primer rellano.

--¿Qué pasa? Todos están abajo—susurro Sirius sacando la varita.

— ¿Hola? —dijo Harry.

Había alguien llorando en el salón.

--¿Quién anda ahí?—inquirió James como si pudieran oírlo.

Harry no obtuvo respuesta pero los sollozos continuaron así que abrió la puerta de salón permitiéndoles ver quien lloraba. Dentro había alguien encogido de miedo contra la oscura pared, con la varita mágica en la mano, mientras los sollozos sacudían con violencia su cuerpo. Tirado sobre la polvorienta alfombra, en medio de un rayo de luz de luna, y sin duda alguna muerto, estaba Ron.

--¡Ron!—chilló Lily corriendo hacia el cadáver.

--¿Qué demonios?—farfullaron los chicos girando las cabezas del cadáver a la puerta donde estaba Harry.

--¡No puede ser!—decía Lily con los ojos llenos de lágrimas.

--¡Imposible, está abajo!—exclamo Remus señalando la puerta.

— ¡Señora Weasley! —gritó Harry con voz ronca.

— ¡Ri-ri-riddíkulo! —sollozaba la señora Weasley, apuntando con su temblorosa varita al cuerpo de Ron.

--¡Un boggart!—gritaron Sirius y James dándose golpes en la frente.

¡Crac!

El cuerpo de Ron se transformó en el de Bill, que estaba tumbado boca arriba con los brazos y las piernas extendidas y los ojos muy abiertos e inexpresivos. La señora Weasley sollozó aún más fuerte.

— ¡Ri-riddíkulo! —volvió a exclamar.

Lily lloraba en brazos de Remus, mirando con pena a Molly Weasley, Merlín, ver sus miedos reflejados… era tan terrible. Ni James o Sirius sabían que hacer, estaban seguros que lo que verían en presencia de un boggart habría cambiado desde que comenzaran ese viaje.

¡Crac!

El cuerpo del señor Weasley sustituyó al de Bill; llevaba las gafas torcidas y un hilillo de sangre resbalaba por su cara.

—¡No! —gimió la señora Weasley—. No... ¡Riddíkulo! ¡Riddíkulo! ¡RIDDÍKULO!

--¡Que alguien la ayude!—dijo Lily con la voz quebrada mientras que Remus la abrazaba con más fuerza—que alguien la ayude…

¡Crac! Los gemelos muertos. ¡Crac! Percy muerto. ¡Crac! Harry muerto...

Casi se desmayan al ver el cadáver de Harry, Lily se puso más pálida que un fantasma y Remus la sujeto para que no se cayera por si las piernas le fallaban; James se aferró al brazo de Sirius que parecía muy consternado.

— ¡Salga de aquí, señora Weasley! —gritó Harry contemplando su propio cuerpo sin vida, que yacía sobre la alfombra—. ¡Deje que alguien...!

— ¿Qué está pasando aquí?

Lupin había entrado corriendo en la habitación, seguido de Sirius y luego de Moody, que estaba furioso. Miraron aliviados al otro Remus. Lupin miró a la señora Weasley y después el cadáver de Harry echado en el suelo, y al parecer lo entendió todo en un instante. Sacó su varita mágica y dijo con voz firme y clara:

—¡Riddíkulo!

El cadáver de Harry desapareció y una esfera plateada quedó suspendida en el aire sobre la alfombra. Lupin sacudió una vez más su varita y la esfera desapareció tras convertirse en una bocanada de humo.

—¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! —exclamó la señora Weasley, y rompió a llorar con desconsuelo tapándose la cara con las manos.

--Pobre—dijo por fin Sirius olvidando la disputa que había tenido con ella su yo futuro y se compadeció de ella—tiene tanto miedo.

--No es para menos—dijo James yendo a donde estaba Lily convulsionando por el llanto—su familia… Merlín, la entiendo perfectamente.

—Molly —dijo Lupin con tono sombrío acercándose a ella—. Molly, no... —La mujer se abrazó a Lupin y lloró a lágrima viva sobre su hombro—. Sólo era un boggart, Molly —susurró Lupin para tranquilizarla mientras le acariciaba la cabeza— Sólo era un estúpido boggart...

--Eres tan bueno, Remus—hipo Lily separándose de su pecho para mirarlo a los ojos, era lindo ver como ambos Remus las consolaban—me alegra tanto que estés aquí.

--Sí, eh…--Remus la dio palmaditas en la espalda—desahógate, Lily.

— ¡Los veo m-m-muertos continuamente! —gimió la señora Weasley sin separarse de Lupin—. ¡C-c-continuamen-te! S-s-sueño con ellos...

Estaban realmente compadecidos de Molly, la entendían porque el dolor que sentirían si a cualquiera de ellos les pasara algo… no querían ni imaginarlo si quiera.

Sirius se quedó mirando el trozo de alfombra en el que había estado tumbado el boggart adoptando la forma del cuerpo de Harry. Parecía tan consternado como el otro Sirius. Moody, por su parte, observaba a Harry.

—N-n-no se lo cuentes a Arthur —gimoteaba la señora Weasley, restregándose desesperadamente los ojos con los puños de la túnica—. N-n-no quiero que sepa... lo t-t-tonta que soy... —Lupin le dio un pañuelo y la señora Weasley se sonó—. Lo siento mucho, Harry. ¿Qué vas a pensar de mí? —dijo con voz temblorosa—. Ni siquiera soy capaz de librarme de un boggart...

--Tonterías—dijeron los cuatro al unísono, tratando de animarse un poco.

—No diga tonterías —contestó Harry intentando sonreír.

—Es que estoy t-t-tan preocupada... —añadió ella, y las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos—. La mitad de la f-f-familia está en la Orden; si salimos todos con vida de ésta, será un m-m-milagro... Y P-P-Percy no nos dirige la palabra... ¿Y si le p-p-pasa algo espantoso antes de que hayamos hecho las p-p-paces con él? ¿Y qué s-s-sucederá si morimos Arthur y yo, quién c-c-cuidará de Ron y Ginny?

--¿Qué cree?—se escandalizo Sirius--¿Qué íbamos a dejarlos en la calle? ¡Por supuesto que no!

--¿Cómo que Percy no les dirige la palabra?—dijo Lily preocupada--¿Qué paso?

--Algo muy gordo—dijo James pensativamente—por como lo vimos en el ministerio… tal vez no quiso estar en la Orden.

--No, es algo más, Molly no obligaría a uno de sus hijos a unirse—afirmo Remus muy seguro, como si conociera a la señora Weasley de toda la vida—eso no pudo ser.

--¿Entonces?

--No sé, Sirius, no sé.

—¡Basta, Molly! —exclamó Lupin con firmeza—. Esto no es como la última vez. La Orden está más preparada, ahora le llevamos ventaja y sabemos qué pretende Voldemort... —La señora Weasley soltó un grito ahogado al oír ese nombre—. Vamos, Molly, ya va siendo hora de que te acostumbres a oír su nombre. Mira, no puedo prometer que nadie vaya a resultar herido, eso no puede prometerlo nadie, pero estamos mucho más preparados que la última vez. Entonces tú no pertenecías a la Orden y por eso no lo entiendes. En el último enfrentamiento, los mortífagos eran veinte veces más numerosos que nosotros y nos perseguían uno por uno.

--¿Veinte mortifagos a uno de los nuestros?—dijo James con una mueca de dolor como si hubiera tomado una píldora enorme en seco--¿Tan mal están las cosas?

--Eso… eso parece—dijo Sirius tratando de no pensar en que Hollie estaba en el pasado, enfrentándose a un sinfín de peligros, trato de tranquilizarse pensando que si ya había sobrevivido una vez entonces lo haría dos veces—me pregunto ¿Qué estábamos haciendo? ¿Jugando?

--Somos buenos pero no somos dioses—dijo James sin pizca de arrogancia o prepotencia—alguien fue mejor que nosotros simplemente.

—Y no te preocupes por Percy —dijo de pronto Sirius—. Ya rectificará. Sólo es cuestión de tiempo que Voldemort dé la cara; en cuanto lo haga, el Ministerio en masa nos suplicará que lo perdonemos. Aunque yo no estoy seguro de que vaya a aceptar sus disculpas —añadió con amargura.

--¿Rectificar?

--Suena como si se hubieran peleado—mascullo Lily limpiándose los rastros de lágrimas que quedaban en su rostro--¿Por qué?

--Buen punto, pelirroja—dijo Sirius abrazándola—ya veremos, creo que el hechizo será bueno y nos dejara verlo o eso espero.

—Y respecto a eso de quién cuidaría de Ron y Ginny si faltarais Arthur y tú —terció Lupin, esbozando una sonrisa—, ¿qué crees que haríamos, dejarlos morir de hambre?

La señora Weasley también sonrió tímidamente mientras que Lily negaba con la cabeza y James, Sirius y Remus sonreían como para animar a Molly.

—Qué tonta soy —volvió a murmurar secándose las lágrimas.

--No somos tan malos—sentenció James contento—a mí me encantaría hacerles la competencia ¿Qué dices Lily?

--¿De qué hablas?

--Bueno… los Weasley tienen siete hijos y…

--¡Ni lo sueñes!

--¿Por qué?—pregunto James cabizbajo.

--¡Claro, como a ti no te va a doler!—exclamo Lily haciendo reír a Remus y Sirius.

--Anda Lily, hagamos bebés—propuso James coquetamente.

--¡Qué asco!—gritaron Sirius y Remus saliendo de la habitación precipitadamente.

Mientras, James y Lily e besaban tratando de no pensar mucho en lo que había sucedido… la vista, el boggart ¿Qué más faltaba por ver? El colmo de los colmos sería ver la muerte de Sirius o Remus, eso, sería sin duda alguna, lo más doloroso que podrían ver además de la muerte de su propio hijo, rogaban a los cielos que eso no pasara.

--… te lo digo, Ginny anduve jamás con Charlie—decía Tonks mientras subía la escalera seguida de la pequeña pelirroja que sonreía pícaramente; Remus se tensó y Sirius oía con atención—Charlie solo era y es mi amigo y no…

--¿No te gusta?—insistió Ginny.

--No.

--¿Ni tantito?

--¡Ginny!—exclamo Tonks haciendo que su pelo se tornara azul eléctrico—no voy a decírtelo ¿vale?

--¿Te gusta alguien?—pregunto Ginny sin dejar de sonreír.

--Eh… oh, mira qué hora es, vete a dormir que mañana se van a Hogwarts—dijo mirando el reloj de muñeca.

--Mi amor Lunático, es único, nostálgico y platónico…--empezó a cantar Sirius bailando alrededor de Remus que no decía nada y miraba fijamente a Tonks—tú química me pone tan sonámbulo…

--¡Ja, si te gusta alguien!—chillo Ginny triunfante--¿Quién es? ¿Alguien de aquí? ¿Charlie?

--¡Remus!—casi grito Tonks cuando el mencionado salió del salón donde momentos antes había sucedido lo del boggart, su pelo se puso rosa chicle y le sonrió.

--¡Tonks!—la arremedó Remus sonriendo cansadamente--¿Qué pasa?

--Uh… --Ginny miro con interés a Remus y Tonks—si bueno… ya me iba, buenas noches, que pases una linda noche Tonks, que sueñes con lobitos, igual tú Remus espero que tengas dulces sueños.

Y echo a correr hacia arriba.

--¿Qué quiso decir con eso?—pregunto Remus confundido.

--Hum… nada, nada, solo que tengamos sueños de colores—musito Tonks distraídamente.

--¿Cómo?

--Sueños de colores…--repitió Tonks, parecía no ser consciente de lo que decía.

--¿Sueños de colores?—repitió Remus sonriendo de lado.

--En medio de toda esta frustración nos caerían bien—tercio Sirius saliendo del salón, Tonks dio un respingo--¿No es así niña arcoíris?

--Sueños de colores—dijo Tonks sonriendo—buenas noches—le dio un beso en la mejilla a Sirius y cuando iba a hacer lo mismo con Remus…--si, esto… que descanses—deposito un beso rápido en la mejilla del hombre que se sonrojo levemente.

Y se fue dando trompicones…

PUM.

--¿Te encuentras bien?—Sirius y Remus corrieron a ayudarla a levantarse porque se había caído.

--Sí, sí, demonios… mi equilibrio me falla muy seguido—dijo Tonks sobándose las palmas de las manos sin mirar a Remus—gracias, si… estoy bien, en serio.

--¿Segura?—dijo Remus mirándole las manos que sangraban un poco.

--Sí, estoy acostumbrada, ahora sí, buenas noches…

--Buenas noches—dijeron los dos, algo desconcertados, Sirius continuo—sí que es rara, pero ella es de las decentes de la familia así que no me puedo poner exigente.

--Sí, ella es…--Remus se quedó mirando el lugar por donde se había ido Tonks maldiciendo todavía por lo bajo.

--¿Sí?—Sirius miraba a su amigo sonriendo.

--Ella es… es…--Remus se dio cuenta que tenía cara de idiota, carraspeo y añadió—es tu sobrina y una persona agradable, es todo; buenas noches.

--Aja…--Sirius se quedó solo en el rellano con las manos en los bolsillos—y que te atrapan, Lunático, bueno…--se pasó una mano por la barbilla y siguió su camino hacia su dormitorio.

--¿Y bien?—intervino James saliendo tomado de la mano de Lily--¿Qué nos perdimos?

Sirius y Remus se miraron y negaron con la cabeza. Eso había sido demasiado para una noche, Remus estaba prendado de Tonks, ambos Remus.

--Bueno… solo me queda decir: dulces sueños con tintes de colores—dijo Sirius sonriendo magníficamente, Remus sonrió estúpidamente.


¡Mundo Potterico, hola!

Sí ya sé ando de payasa ¿no? Pues no >.< jajaja

¡Antes que empiece a decir estupideces quiero decir unas cuentas cosas!

1.Muchas, muchas pero muchas gracias por todo el apoyo, los comentarios y los halagos que escriben hacia mi persona xD

2.Me complace decir que el capítulo pasado ha sido unos de los que más comentarios tiene :)

3.Soy una persona muy competitiva (ah eso que tiene que ver… sigan al punto número cuatro :P)

4.Jamás lo he hecho porque… hum… no sé; ok el punto es que he decidido hacer unos cuantos ajustes al fic por que se lo merecen.

5.Había pensado hacer diez capítulos del quinto libro pero viendo que cada capítulo quedara como nuevo y antiguo testamento desistí de esa idea n___n

6.¿Eso por qué? Bueno, como ya he dicho en el punto número tres, soy muy competitiva así que me he propuesto esforzarme más en cada capítulo :P así que espero que con cada capí suban sus expectativas xD porque creo que puedo hacerlo mejor.

7.¡Ya tengo escrito el final!

8.Ya no sé qué más decir… ¬¬

  1. ¡Ah sí…! Cada capítulo pondré datillos del fic n__n cosas que quizá no les importen pero son datillos al fin y al cabo :)

Hasta ahí los puntos importantes n___n

Y pasando a otras cosas ah… oh sí, lo olvidaba ¡ayúdenme por favor! Me harían inmensamente feliz si se pasaran a comentar, vale lo pondré así, son casi los 500 usuarios así que… ¡Podemos llegar a más de cuarenta comentarios en un solo capi! Merlín solo pongan una carita feliz, pongan una carita triste, pongan que les gusto o que no les gusto, dejen comentarios kilométricos, no imposta solo comenten ¿sí? ¡Háganme feliz por favorcito! Y ya por ahí… recomienden la historia a sus amigos, a sus conocidos, a sus no tan conocidos… en fin ñ___ñ ¡Retroaliméntenme!

Oh sí ya que deje eso de lado, algo que jamás había hecho… ¿Qué tal el capi? Uh… la vista, Morgana, juro que tomaré a Fudge del pescuezo y lo mataré ¡Claro que sí! ¿Quién se apunta? jijiji

Cada vez me gusta más escribir de Remus y Tonks <3 creo que algún día escribiré un fic de ellos, sería hermoso - James y Lily son los mejores y mi Sirius… ya va superando la casa Monster :P

Bueno pues espero que estén súper, súper bien y que se porten muy mal en mi nombre xD

¡Besitos con sabor a Merodeador!

P.D. Si no tienen nada que hacer pues... lean esto ¿si? jijiji con todo mi amor para ustedes n___n'

http://www.potterfics.com/historias/85049