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Historia 67888 — capítulo 46

--¿Podemos…? Ah claro—dijo Sirius sonriendo cuando ya no estaban en Grimmuald Place--¿saben? Esto comienza a volverse tedioso, odio que nos mueva así, ni siquiera nos da tiempo de averiguar cuanto nos movió.

--Por ahora, la fecha es lo de menos—sentenció Remus con las manos en los bolsillos—hay que…

--¡Madre santa, Sirius!—exclamo James señalando hacia la chimenea de la sala común de Gryffindor, ahí habían caído y ahora la cabeza del susodicho se asomaba por ahí.

--Bueno, cada vez reitero más mi genialidad—murmuro Sirius para sí mientras caminaban hacia la chimenea donde Harry, Ron y Hermione ya estaban muy atentos.

—Empezaba a pensar que subirían a acostarse antes de que se hubieran marchado los demás —dijo el otro Sirius—. He venido a vigilar todas las horas.

--¿Todas horas?—se burló James conteniendo la carcajada.

--Hombre precavido vale por dos—sentenció Sirius muy digno.

--Esto… me sorprende mucho y gratamente—dijo Lily abrazando a Sirius—que bueno que hallaras una forma de hablar con él, eso me tranquiliza mucho—el chico solo sonrió encogido de hombros, la verdad es que no se acostumbraba aun a su faceta de adulto responsable, se le hacía algo bizarro.

— ¿Has aparecido en el fuego hora tras hora? —le preguntó Harry conteniendo la risa.

James sintió una oleada de cariño hacia su hijo; le encantaba ver que no solo se parecían en físico sino que también en la forma de ser, era fabuloso comprobar que no nada más Lily estaba representada en su carácter.

—Sólo unos segundos, para comprobar si había moros en la costa.

—Pero ¿y si llega a verte alguien? —dijo Hermione con nerviosismo.

--No lo harán—tercio Remus apoyando sus manos en sus rodillas para inclinarse más—por eso mismo revisa, además que pensarían que están locos o que se caen de sueño.

—Bueno, creo que antes me ha visto una chica que debía de ser de primero, por la pinta que tenía, pero no se preocupen —se apresuró a añadir Sirius al ver que Hermione se llevaba una mano a la boca—, desaparecí en cuanto volvió a mirarme, y estoy seguro de que pensó que sólo era un tronco con forma rara o algo así.

--Un tronco con forma rara—y ahora sí James no pudo evitar soltar una risita boba—lo siento—dijo al ver la cara ceñuda de Lily.

—Pero Sirius, esto es muy arriesgado... —empezó Hermione.

--Ya ¿Y qué es la vida sin algo de él?—pregunto Sirius con una mano en la cintura, James asintió con complicidad—tengo que estar al pendiente de mi ahijado, recuerden que soy responsable.

--Ajá…

--¡Es verdad!—Sirius miraba ofendido a Remus que reía por lo bajo.

—Me recuerdas a Molly —repuso Sirius—. Ésta ha sido la única manera que se me ha ocurrido de contestar a la carta de Harry sin recurrir a un código. Además, los códigos pueden descifrarse.

--Leyendo entre líneas—empezó James palmeando la espalda de Sirius—parece que está sacando de tus casillas, Canuto.

--Lo he dicho, ella es malvada—afirmo Sirius con los ojos entrecerrados.

--Solo te cuida—intervino Lily rodando los ojos—deberías estar agradecido.

--Yo no dije que no—se defendió Sirius.

--Nos desviamos del tema—dijo Remus mirando a Harry—Sirius dijo algo de una carta ¿Qué carta? ¡Se supone que no deben escribir nada!

--Cálmate, angustias—James sonreía arrogantemente lazándole miraditas a Harry, como si él pudiese verlo—mi hijo no es tonto, si le mando una carta a Sirius de seguro que la escribió con claves además que si lo hizo fue porque de verdad necesitaba hablar con él.

--Eso es verdad—dijeron Lily y Sirius al unísono.

— ¡No nos dijiste que habías escrito a Sirius! —protestó Hermione.

—Se me olvidó —repuso Harry—. No me mires así, Hermione, era imposible que alguien obtuviera información secreta de esa carta, ¿verdad, Sirius?

—Sí, era muy buena —confirmó éste sonriendo—. Bueno, será mejor que nos demos prisa, por si alguien nos molesta. A ver, tu cicatriz...

James no podía encelarse, no podía envidiar a Sirius… la verdad es que había sido muy idiota con aquella escenita… su amigo se comportaba a la altura, estaba siendo más que un padrino responsable, estaba siendo una figura paterna para Harry y era más de lo que podía pedir, no se sentía merecedor de eso y es que aunque no quisiera aceptarlo, sabía que en parte eso se debía a que ese Sirius vivía una amistad a través de su hijo, no sabía si era bueno o malo solo podía asegurar que jamás podría agradecerle lo suficiente por todo lo que hacía, era su hermano.

--¿Es que le duele de nuevo?—se preocupó enseguida Lily y trato de ver la cicatriz de su hijo pero entre tanto cabello revuelto le fue casi imposible.

--Pensé que eso era porque Voldemort estaba reuniendo fuerzas—recordó Remus, tenía las cejas arqueadas, señal de que estaba pensando—esto no pinta nada bueno.

— ¿Qué pasa con...? —empezó a decir Ron, pero Hermione lo interrumpió.

—Ya te lo contaremos más tarde, Ron. Sigue, Sirius.

--No, yo quiero saberlo ahora—zanjó Sirius haciendo un berrinche típico de un niño de cinco años.

--Cállate—le espeto Lily desesperada.

—Mira, ya sé que no tiene ninguna gracia que te duela, pero no creemos que sea algo por lo que debamos preocuparnos. El año pasado te dolía continuamente, ¿no?

—Sí, y Dumbledore dijo que sucedía cada vez que Voldemort sentía una intensa emoción —explicó Harry—. Quizá sólo se tratara de que Voldemort estaba..., no sé, muy enfadado o algo así la noche de mi castigo.

--¿Le dolió precisamente esa noche?—pregunto Lily—No entiendo, no entiendo nada.

--Esto cada vez parece más un rompecabezas—se lamentó James.

--No entiendo porque todos hacen eso—Sirius hizo una mueca muy fea, imitando lo que la gente comúnmente hacia cuando se mencionaba el nombre de Voldemort—es solo un estúpido mote, porque ni siquiera es un nombre.

--No lo sé, Canuto—dijo Remus—pero es para crear una atmosfera de pánico, le da buenos resultados.

--Pues no sé, a mí se me hace muy fácil decirlo—termino él muy convencido.

Desde que había comenzado el reinado de terror de Voldemort, ellos estaban muy acostumbrados a decir su nombre, a decir verdad no veían el porqué de toda esa tontería de Quien tu sabes… era algo para mentes débiles.

—Bueno, ahora que ha regresado, es lógico que te duela más a menudo —afirmó Sirius.

—Entonces, ¿no crees que tenga nada que ver con el hecho de que la profesora Umbridge me tocara mientras estaba cumpliendo el castigo con ella? —inquirió Harry.

--¿Qué Umbridge sea mortifaga?—se extrañó Remus, luego sacudió la cabeza—no, imposible, no lo creo.

--Más bien insinúa que quizá esté siendo poseída por él—dijo James con una mano en la boca, pensaba las posibilidades de esa idea.

—Lo dudo. No la conozco personalmente, pero sé la fama que tiene y estoy seguro de que no es una mortífaga.

--Suena como una puritana del ministerio—mascullo Lily rascándose la mejilla—ella no haría nada contra la institución así que aunque no sea mortifaga puede que resulte muy peligrosa.

Los chicos se quedaron sopesando esa idea, después de ver aquel maldito castigo entonces sí podían decir que Umbridge era de armas tomar.

—Pues es lo bastante repugnante para serlo —opinó Harry con desánimo, y Ron y Hermione asintieron enérgicamente, dándole la razón.

--Estoy con él—dijeron los tres al tiempo, con idénticas caras de frustración.

—Sí, pero el mundo no está dividido en buenas personas y mortífagos —aclaró Sirius con una sonrisa irónica—. De todos modos, ya sé que es una imbécil. Deberíais oír a Remus hablar de ella.

--¿Oí bien?—Lily sonreía fanfarronamente a Sirius que alzó una ceja--¿El mundo no está dividido entre buenas personas y mortifagos?

--Una frase muy profunda—opinó Remus, Sirius sonrió complacido—Parece que eres muy bueno soltando retazos de extraordinaria filosofía.

--Sí, bueno, ese so yo—se mofo Sirius como quien no quiere la cosa—un estuche de monerías.

--Es algo contradictorio ¿No crees?

--¿Por qué dices eso, pelirroja?

--Pues porque no puedes creer que haya algo bueno en Snape—explico Lily sin mirar a James.

--¿Eh?

--Hum… algo así, Lily—coincidió Remus pensativamente—lo mismo que cuando dijiste que si queremos ver como es una persona tenemos que ver cómo trata a sus inferiores no a sus iguales y tú…

--Tratas de la mierda a Kreacher—sentenció James.

--Claro, échenme la bronca—Sirius se cruzó de brazos.

--Oh vamos—dijo Lily colgándose de su brazo—es muy bonito lo que dices pero creo que podrías, a veces, ponerlo en práctica.

--¿Tratar bien a Kreacher y Snape?—se horrorizo Sirius--¡No, jamás, me niego rotundamente!

--Bueno… te entiendo, es un poco difícil—Sirius bufo—bueno, bueno, muy difícil—dijo James rápidamente—trataré de hacerlo contigo ¿va?

--Mmm… no estoy muy seguro de querer tratarlos bien—dijo Sirius ladeando la boca—no sé, voy a pensármelo.

James sonrió de lado mientras que Remus y Lily intercambiaban una mirada de resignación: Sirius jamás iba a cambiar con respecto a eso.

— ¿Lupin la conoce? —preguntó Harry rápidamente.

--Y ya oímos que boquita tienes—dijo Sirius sonriendo burlonamente a Remus que se sonrojo—aunque esta vez no voy a regañarte, jovencito, tienes tus motivos.

--¿Y eso de la ley cuando habrá sido?—pregunto Lily con interés—no lo mencionaron hace un rato ¿O sí?

--No, pero a ver que dice…--James señalo la cabeza de Sirius.

—No —respondió Sirius—, pero hace dos años ella redactó el borrador de una ley antihombres lobo, y por culpa de esa ley, Remus tiene muchos problemas para conseguir trabajo.

--Hija de puta—dijeron los tres chicos rechinando los dientes.

--Es una persona horrenda—sentenció Lily mirando con pena a Remus—ay no sé qué voy a hacerle cuando la vea, maldita.

--¿Qué tal una visita del doctor Sirius?—propuso Sirius alzando las cejas sugerentemente.

--¿Algo en mente?—pregunto de inmediato James frotándose las manos, malignamente.

--No, pero te aseguro que lo tendré—afirmo Sirius contento—además que tiene que ser algo justificado, digo, cuando volvamos Umbridge técnicamente aun no hará nada pero… tiene que pagar.

— ¿Qué tiene contra los hombres lobo? —preguntó Hermione, enojada.

—Supongo que miedo —contestó Sirius sonriendo ante la indignación de Hermione—. Por lo visto odia a los semihumanos; el año pasado hizo una campaña para reunir a toda la gente del agua y etiquetarla. Imaginaos, perder el tiempo y la energía persiguiendo a la gente del agua, cuando hay tantos sinvergüenzas sueltos, como Kreacher.

Lily respiro profundamente, con reprobación miraba a Sirius que se reía junto con James, se entendía que odiara al elfo pero aun así, tenía que comportarse, por el bien de todos en el cuartel.

Ron rió, pero Hermione estaba muy enfadada.

— ¡Sirius! —exclamó en tono de reproche—. En serio, si te esforzaras un poco con Kreacher, estoy segura de que él reaccionaría. Después de todo, eres el único miembro de la familia que le queda, y el profesor Dumbledore dijo que...

--Nada ni nadie en este mundo va hacerme cambiar de opinión con respecto a ese maldito elfo—afirmo Sirius altivamente--¿Qué no comprenden?

--Sirius, debes dejarlo en el pasado—aconsejó Lily dulcemente—nada ganas con…

--Déjalo, Lily—la corto James colocando una mano en su mejilla—ese elfo se lo ha ganado a pulso.

--Pero, James…

--No, es en serio—dijo él muy serio, la chica se quedó callada.

—Bueno, ¿qué tal son las clases con Umbridge? —la interrumpió Sirius—. ¿Qué hace, los entrena a todos para exterminar híbridos?

--Peor que eso—musito Remus con rabia.

—No —contestó Harry sin hacer caso del gesto ofendido de Hermione por haber sido interrumpida en su defensa de Kreacher—. ¡No nos deja hacer magia!

--Y eso sí que es malo—dijo James con una mueca—no hacer magia—ironizó--¿Es que puede hacerse algo peor?

—Lo único que hacemos es leer esos estúpidos libros de texto —añadió Ron, los tres chicos gruñeron.

—No me extraña —dijo Sirius—. Según hemos sabido por las fuentes que tenemos en el Ministerio, Fudge no quiere que recibáis entrenamiento para el combate.

--¡Ja, ahí lo tienen!—exclamo Lily dividida entre el coraje y el júbilo de saber que había tenido la razón—sabía, lo sabía, esa vieja bruja y todos los gatos del ministerio no quieren que sepan defenderse ¡Malditos sean!

--Wow… pelirroja, como que se te está yendo la boca un poquito—dijo Sirius sonriendo a modo de disculpa, ella lo miro intensamente—digo, yo… yo decía ¿no?

--Pues no digas nada—musito Lily moviendo a penas los labios.

— ¿Entrenamiento para el combate? —repitió Harry, incrédulo—. ¿Qué piensa que hacemos aquí, formar una especie de ejército mágico?

--Ah… al parecer James acertó—comento Remus—lo dijiste en burla pero puede que eso sea precisamente, que los del ministerio teman una revuelta.

--¿Con los estudiantes?—se mofo James negando con la cabeza.

—Eso es exactamente lo que piensa que hacen —confirmó Sirius—, o, mejor dicho, eso es exactamente lo que teme que hace Dumbledore: formar su ejército privado, con el que podrá enfrentarse al Ministerio de la Magia.

--Justo cuando pienso que no pueden ser más incompetentes van y me sorprenden—declaró Lily tragando en seco—mira que pensar eso… Merlín, Fudge sí que es un mediocre.

--Un mediocre que no va a subir al poder—dijo James muy seguro—como ya dijimos, habrá que hacer muchísimos cambios en el ministerio una vez que acabemos con Voldemort.

--Me pregunto que estará haciendo la orden al respecto—Remus miraba inquisitivamente la cabeza de Sirius en la chimenea—algo, algo, pero ¿Qué exactamente?

--No lo sabremos si el hechizo no nos deja en alguna reunión—razonó James—no hay que preocuparnos por ahora, hay que resolver el asuntito de Umbridge.

—Es la cosa más estúpida que he oído en mi vida, incluidas todas las tonterías que dice Luna Lovegood.

--¿Luna Lovegood?—dijeron los cuatro con la duda tatuada en sus rostros.

—Entonces ¿no nos dejan aprender Defensa Contra las Artes Oscuras porque Fudge teme que utilicemos los hechizos contra el Ministerio? —preguntó Hermione, furiosa.

--Exacto—dijo Sirius con simpleza—algo idiota pero muy predecible en él la verdad, aunque me pregunto cómo diablos Dumbledore permitió que la cara de sapo entrará aquí, a dar clases.

--Otra pregunta del millón—mascullo James tristemente.

—Exacto —afirmó Sirius—. Fudge cree que Dumbledore no se detendrá ante nada con tal de alcanzar el poder. Cada día que pasa está más paranoico con él. Sólo es cuestión de tiempo que dé la orden de detenerlo bajo alguna acusación falsa.

--¡No puede!—chillo Lily con impotencia.

--¿Cuál podría ser la excusa?—pregunto Sirius a nadie en particular--¿Comer caramelos muggles?

--Es algo serio, Sirius—le regaño Remus y su amigo dejo de reír al acto—tu otro yo tiene razón, si arrestan a Dumbledore entonces sí que Voldemort tendría el camino libre y ni Dios padre nos salvaría.

Los otros tres se quedaron pensando esa posibilidad, un lugar donde Voldemort gobernará… se les erizaba la piel de solo imaginarlo.

— ¿Sabes si mañana va a salir algo sobre Dumbledore en El Profeta? Percy, el hermano de Ron, dice que sí...

--¿Algo en el Profeta?

--¿Percy?

--¿Qué habrá pasado con él?—inquirió Lily con curiosidad—por lo que oímos, se peleó con la familia ¿Por qué?

--Ni idea—dijeron los tres chicos encogiéndose de hombros.

—No lo sé —repuso Sirius—. No he visto a nadie de la Orden en todo el fin de semana; andaban todos muy ocupados. Hemos estado solos Kreacher y yo...

Instintivamente, los ojos de Remus, James y Lily se posaron en Sirius al cual el rostro se le endureció, se tensó y miró sin parpadear las llamas que rodeaban su cabeza; era inevitable no ponerse así, verse tan amargado… era algo que no estaba en sus planes y haría todo lo que estuviera en su mano para que, al volver, las cosas fueran muy distintas.

--Estoy bien—dijo con un hilo de voz—estoy bien.

--De acuerdo—James lo sacudió por los hombros y le sonrió.

—Entonces ¿tampoco has tenido noticias de Hagrid?

--¿Hagrid?—preguntaron los cuatro para que Remus siguiera--¿Qué diablos…?

—Ah... —dijo Sirius—, bueno, ya tendría que haber vuelto, nadie sabe con certeza qué le ha pasado.

--¿Haber vuelto?—inquirió Lily llevándose una mano al pecho, asustada.

--Ah…--James suspiro aliviado—creo entender que ha ido con los gigantes, esa era su misión.

--Oh, cierto—dijo Lily sonriendo—pero… Sirius dice que ya tendría que haber vuelto—y de nuevo se apodero de ella un sentimiento de impotencia mezclada con miedo--¿Y sí…?

--Ni lo digas, Lily—James negó rotundamente con la cabeza—Hagrid es fuerte, nada le pasará ya lo verás.

--Claro, pelirroja—corroboró Sirius aclarándose la garganta, sin duda para deshacer el nudo que se había formado al oírse hablar de ese modo—conociéndolo capaz que quiso traerse un gigante o algo así…

James y Remus corearon la carcajada de Sirius aunque eso de traer un gigante no le hacía ninguna gracia a Lily y más sabiendo que podría ser verdad, con Hagrid los perímetros normales no se concebían en él.

—Pero Dumbledore no está preocupado, así que no se pongan nerviosos. Estoy seguro de que Hagrid está bien.

--Ahí lo tienes, pelirroja—dijo Sirius con suficiencia—Hagrid está bien ¿Qué más pruebas necesitas?

--Verlo—contesto la chica sin más.

—Pero si ya tendría que haber vuelto... —insistió Hermione con un hilo de voz.

--Son tan iguales—murmuro Sirius rodando los ojos, Remus le dio un codazo.

—Madame Máxime estaba con él; hemos hablado con ella y dice que se separaron en el viaje de regreso a casa, pero nada indica que pueda estar herido o... Bueno, nada indica que no esté perfectamente bien. —Harry, Ron y Hermione, poco convencidos, intercambiaron miradas de preocupación, James miro a Remus y le sonrió, él hizo lo mismo, pareciera que ahora no estaban tan convencidos de la estabilidad del semi gigante, Lily se mordía el labio a la par que Sirius contemplaba su cara—. Miren, será mejor que no hagan muchas preguntas sobre Hagrid —continuó Sirius—. Con eso sólo conseguirán atraer la atención hacia el hecho de que no ha vuelto, y sé que a Dumbledore no le interesa. Hagrid es un tipo duro, seguro que está bien. —Sirius asintió satisfecho, sonrió a sus amigos que no le devolvieron el gesto. Y como no pareció que sus palabras animaran a los chicos, añadió—: Por cierto, ¿cuándo es su próxima excursión a Hogsmeade? Se me ha ocurrido que ya que nos salió bien lo del disfraz de perro en la estación, podríamos...

--Sería genial salir de allí—sentenció Sirius con ojos soñadores—después de estar solo con Kreacher todo el fin de semana…

--Podrían cogerte—dijo James incomodo, su amigo se giró para mirarlo—vamos, esta vez no te encerrarían, te darían el beso y es lo que menos nos falta, así que…

--¿Te gusta verme encerrado, Cornamenta?—pregunto Sirius mordazmente.

--No seas tonto, claro que no, pero…

--Además, tú no puedes decirme nada porque de estar en mi lugar harías lo mismo si tu forma animaga no fuera un ciervo, llaman más la atención—bufo Sirius cómicamente, James abrió la boca para replicar pero sabía que estaba desarmado—lo sabía, amas el riesgo, así que cállate—y entonces James le sonrió con complicidad.

--Me conoces a la perfección, Canuto—y le soltó un puñetazo amigable en el hombro—no puedo decir que no.

--Pero esto es totalmente distinto—opinó Lily--¡Es tu cuello el que está en juego! No es cualquier cosa, comprende…

--Lily—la corto Remus, ella le prestó atención—ambos tienen razón, por una parte Sirius tiene derecho a salir y, querámoslo o no, el ser animago le resulta muy útil aunque puedan reconocerlo, no, espera que sabes que es verdad—Sirius quería interrumpir—y del otro lado de la moneda, Canuto, tienes que andarte con cuidado que no es como si huyeras de McGonagall, esto es la vida real, dementores.

--Va, va que ya entendí tu punto—tercio Sirius con un ademan impaciente—pero, solo… ¡Estoy encerrado! Y al parecer me he portado bien porque no me he salido de la casa, así que merezco un premio.

--Solo no queremos perderte—dijo Lily dándose por vencida de convencerlo de lo contrario, el chico rodo los ojos.

— ¡NO! —saltaron Harry y Hermione a la vez, gritando.

Sirius se sobresaltó y miro ceñudo a Harry.

--¡Creí que me apoyaba!—exclamo, dolido.

—Sirius, ¿acaso no lees El Profeta? —le preguntó Hermione muy angustiada.

--¿Qué pinta el Profeta aquí?—pregunto Sirius aun mirando raro a Harry.

--Merlín… que no sea lo que pienso—dijo Lily asustada.

— ¡Oh, El Profeta!—exclamó Sirius sonriendo—. Les encantaría saber por dónde ando, pero en realidad no tienen ni idea...

—Creemos que esta vez sospechan algo —intervino Harry—. Algo que comentó Malfoy en el tren, utilizando la palabra «perro», nos hizo pensar que sabía que eras tú, y su padre estaba en el andén, Sirius, ya sabes, Lucius Malfoy, así que sobre todo no te acerques por aquí. Si Malfoy vuelve a reconocerte...

--¡Claro que iba a saberlo!—chillo James con los ojos llameantes.

--¡Colagusano!—escupió Remus como si fuera una palabrota.

--Ese cabron de mierda—susurro Sirius con los ojos entrecerrados.

—De acuerdo, de acuerdo —repuso Sirius con aire muy contrariado—. Sólo era una idea, pensé que te gustaría que nos viéramos.

--Creí que me quería—dijo Sirius mirando resentido a Harry.

--Y te quiere, por eso te cuida—le aseguro Lily dándole un abrazo.

— ¡Claro que me gustaría, pero no quiero que vuelvan a encerrarte en Azkaban! —aclaró Harry.

--Ahí lo tienes—dijo Remus sonriente--¿Verdad, James? ¿James?

--¿Qué, qué?—pareciera que James no les prestaba mucha atención y tenía la vista posada en su hijo, luego se fijó en Remus que tenía la ceja alzada, Sirius que hacia berrinche y Lily que sonreía—ah, sí, sí, eso…

--En serio ¿En qué piensas?—inquirió Lily divertida--¿Dónde tienes la cabeza?

--Eh… no, nada—dijo James finalmente.

Pero Lily sabía que mentía, y podía afirmarlo viendo como James dirigía a Harry miradas raras, unas miradas iguales a las que Sirius le lanzaba también al chico. Sabía lo que sucedía y el otro Sirius también lo pensaba porque se quedó callado, mirando a Harry con el ceño fruncido.

—No te pareces a tu padre tanto como yo creía —comentó entonces con frialdad—. Para James, el riesgo habría sido lo divertido.

--Oh…--fue lo único que dijo Remus, agacho la mirada.

--¿Es eso?—quiso saber Lily mirando a James y Sirius que parecían apenados--¿Es eso?—repitió.

--¿Qué cosa?—se hizo el loco James que jugaba con sus dedos.

--¿Estas así porque crees que Harry no se parece a ti?—pregunto incrédula.

--No, claro que no—respondió James nerviosamente—solo que… bueno, sería genial descubrir que mi hijo se divierte un poco y no que… no que nada más se parezca a mí en el físico, Sirius tiene razón.

--¿Respecto a qué?

--A que a James le habría parecido divertido el riesgo—citó Sirius alzando la barbilla, James asintió débilmente.

--¡Harry lo hace para cuidarte!—exclamo Lily exaltada—No es que no te quiera o que no desee verte, estoy segura que le cuesta mucho ser prudente a estas alturas del partido.

James y Sirius se quedaron callados, meditando el tema mientras que Remus jugaba con una bola de pelusa que había sobre la alfombra, oía pero no quería intervenir.

—Mira...

—Bueno, tengo que marcharme. Oigo a Kreacher bajando por la escalera —dijo Sirius.

Los cuatro sabían que mentía, descaradamente y quizá era lo mejor porque estando como estaban las cosas y que Sirius estuviera tan amargado y frustrado era capaz que se desquitaba con Harry y era lo último que querría hacer, de eso estaban seguros.

—. Ya te escribiré diciéndote a qué hora puedo volver a aparecer en el fuego, ¿está bien? Si no lo encuentras demasiado arriesgado, claro...

Entonces se oyó un débil «¡Pum!», y donde antes estaba la cabeza de Sirius volvieron a verse sólo llamas.

--Hum… antes de que digan algo…--empezó Remus seleccionando con cuidado las palabras—tomemos en cuenta que todos queremos lo mejor para Sirius, así que…

--No lo hagas, Lunático—intervino James negando con la cabeza, Remus se quedó callado—creo Sirius y yo estamos de acuerdo en decir que esta situación no se daría si él estuviera encerrado en esa casa del terror ¿verdad, Sirius?—el chico asintió—bien, aclarado ese punto…

--No, no se ha aclarado ningún punto—lo corto Lily—lo que pasa es que ni tu ni Sirius quieren ver el peligro, están tratando de alejarse de la realidad y así no van a poder…

--Ya, si es así, entonces todos tenemos derecho—dijo Sirius seriamente, Lily parecía sorprendida—a ti te paso lo mismo viendo el torneo de los Tres Magos, así que si me permites… quiero olvidar que en el futuro mi vida es una mierda—termino con desgana.

La chica no dijo nada más, se limitó a respirar hondamente, no es que estuviera enfadada sino que… Sirius tenía razón, todos sobrellevaban las cosas lo mejor que podían. Ya se la había hecho raro que no se quejara de su vida y lo entendía, por eso, se quedó callada.

--Bueno… pero siempre esteremos aquí para enseñarle a Harry que el riesgo es divertido—le susurro James a Sirius, ambos sonrieron como un par de niños traviesos, luego arqueo las cejas—bueno, es divertido y también estúpido—Sirius alzó una ceja y James sacudió la cabeza—pero más divertido que estúpido.

Era por eso que eran los mejores amigos, era por eso que el otro Sirius no podía superar la muerte de James, era por eso que vivía una amistad a través de Harry. Sirius quería a Harry pero era verdad que buscaba en él a James ¿Era eso tan malo?


--¿Podríamos ir a comer algo?—pregunto Remus cunando, a la mañana siguiente despertaron, se habían quedado dormidos en las butacas de la sala común, era por eso que los cuatro tenían cara de dolor pues se quedaron todos chuecos—es que…

--… ¿Y qué dijo Michael?—esa voz que se les hizo tan conocida que Sirius se torció más el cuello al girarse bruscamente.

La dueña de aquella voz era Lyra, ella venía bajando las escaleras con la cabeza muy junta a la de Ginny Weasley, ambas con sonrisitas.

--Ya era hora—dijo Sirius bufando, pero sonriendo.

--Pues… aun nada—respondió Ginny a la pregunta antes hecha.

--¿Cómo es así?—se escandalizó Lyra con reprobación.

--No me gusta andar detrás de él ¿sabes?—decía Ginny.

--¿De qué diablos hablan?—pregunto James confundido.

--¡Chicos!—chillo Lily contenta.

--¿Dónde, donde?—dijo Sirius mirando a todos lados pues creyó que Lily se refería a Harry y sus amigos.

--Oh, sí, pero…--Lyra sonrió tímidamente—pensé que… ah, olvídalo.

--¿Olvidar que?—James se alzaba de puntitas a ver si entendía mejor las cosas.

--¿Y tú?—Ginny aparto el retrato de la señora Gorda para salir, no se lo pensaron dos veces para seguirlas.

--¿Yo que?—dijo Lyra inocentemente.

--Sí, sí ¿Ella que?—mascullo Sirius curiosamente.

--¿Has hablado con Henry?—pregunto Ginny pícaramente.

--¿Henry?—gruño Sirius--¿El mismo mocoso que según era amigo suyo?

--Sirius, no empieces—le previno Lily divertida—tu hija ya tiene catorce años, ya está en edad de…

--¡No!—exclamo él con los puños apretados, James y Remus reían a mandíbula batiente—Lyra... no, está muy pequeña, deja de decir esas cosas ¿Quieres?

--Ah… eres todo un celoso—espeto Lily rodando los ojos—yo solo digo que te vayas acostumbrando porque tendrás que controlarte en un futuro.

Sirius la fulmino con la mirada.

--No—dijo Lyra sin prestar mucha atención, Ginny la tomo por el brazo, como queriéndola obligar a hablar--¿No vas a dejar el tema de lado, verdad'—su amiga pelirroja negó con la cabeza—está bien, de acuerdo; él no ha querido hablar conmigo y yo no voy a ir detrás de él, si quiere ser un niñito inmaduro entonces que lo sea, me da igual.

--¿Qué?—saltó Sirius poniéndose rojo.

--¿No lo extrañas?—inquirió Ginny escéptica.

--¿Por qué habría de extrañarlo?—dijo Sirius parpadeando rápidamente, como si fuera a darle un tic.

--¿Debo entender que fueron novios y cortaron?—se burló James conteniendo más carcajadas; Sirius rugió logrando que Remus y Lily se pusieran a toser estruendosamente para ocultar la risa.

--Bueno…--Lyra se encogió de hombros—extraño su amistad y eso y pero… además ¿Qué? Anduvimos como dos segundos…

--¡No!

--En realidad fue un mes—la corrigió Ginny sonriendo.

--¿Un mes?—ahora el ojo izquierdo de Sirius se cerraba a voluntad, no podía controlarlo, tenía un tic.

--Sí, sí, lo que sea—tercio Lyra—no sé, creo que no debimos andar, solo… solo perdimos nuestra amistad y no es algo que me guste, y si le sumamos que soy una mierda en Herbología…

--¡Pero que vocabulario!—chillo Sirius, no solo su ojo tenía un tic, su mejilla subía y bajaba al compás de su respiración; estaba realmente consternado.

--En eso no tienes mucha moral para decir algo, amigo Canuto—lo corto Remus con una risita mal disimulada—acéptalo, hueles a suegro.

--¡Vete a la mierda, Lunático!—exclamo Sirius dándole un golpe en el hombro que no le causo ningún efecto ya que el licántropo siguió riéndose recargado en James que hacía lo mismo--¡No me da ninguna gracia par de idiotas!

--Bueno, todos tenemos defectos—la consoló Ginny—la profesora Sprout nos entiende así que tendrás mucho tiempo para estudiar—Lyra la miro ceñuda—vale, yo te ayudaré porque sé que tu no vas a hacerlo sola.

--Y todavía está el hecho de que…

--¿Qué?

--¡Yavamos a oír cuál de los dos gemelos le gusta!—exclamo James contento, Sirius casi le suelta una bofetada—oye, cálmate, ¿Qué no te da curiosidad saber?

--¡No, no me da curiosidad saber quién va a ser el imbécil que le gusta a hija de satanás!—espeto Sirius.

--Es tu hija…

--¡Ya lo sé, Remus, ya lo sé, por eso digo lo que digo!—la vena de la sien de Sirius palpitaba muy de prisa, daba miedo verlo así de histérico.

--¿Los chicos?—aventuro Ginny y asintió satisfecha cuando Lyra se mordió el labio inferior—por favor, no sé qué es lo que te impide hablar de frente con él.

-Ya, no te ofendas pero creo que ese consejo va para ti también—dijo Lyra como quien no quiere la cosa, la chica se sonrojo.

--¿Habla de Harry?—James miro a Lily--¿Hablan de Harry, de mí Harry?

--No lo sé, James—Lily miro a Remus--¿Hablan de Harry?

--Eh… si prestáramos atención…--musito Remus encogido de hombros.

--Pero es distinto—atajo Ginny carraspeando—a él le gusta alguien más…

--¡Y a él también!—chillo Lyra dramáticamente.

--Ya me perdí—tercio James con una mano en el espacio que hay entre los ojos--¿Cuándo hablamos de él y él nos referimos a…?—dejo la frase al aire, pero ni Lily ni Remus y mucho menos Sirius dijeron nada—yo le atino a que él número uno es Harry y él numero dos es George.

--Hum…--Lily se pasaba la mano por la mejilla—no sé, no creo…

--Pero lo de él es distinto—aseveró Ginny seriamente—podrías hacer algo y no lo haces, creo que Hermione tiene razón y lo mejor que podemos hacer es tratar a otros chicos, no sé tú pero yo no voy a estar esperando que se fije en mí.

--¡Así se habla!—le felicito Lyra abrazándola por los hombros.

--Esa es mi chica—murmuro James satisfecho—esa es mi nuera, tan linda ella, siempre.

--Y… ¡Me uno!—exclamo Lyra alzando un puño—dejemos de lado todas esas estupideces de tener novio y mejor pensemos en nosotros un tiempo de chicas ¿Qué dices?

--¿Sirius, que te pasa?—pregunto James alarmado cuando oyó un alarido a su lado--¿Estas llorando?—abrió mucho los ojos.

Sirius se pasó una mano rápidamente por los ojos.

--Me entró una basurita en el ojo—se excusó reprimiendo un sollozo.

Pero los tres sabían que se había emocionado por oír hablar así a Lyra, por lo menos así no tenía de que preocuparse, por el momento.

--Me parece perfecto—afirmo Ginny sujetándola por el brazo.

—Pero llegará el momento de hablar con ellos ¿no?—dijo Lyra resoplando.

--Eso me temo—murmuro Ginny cabizbaja—no hay que pensar en eso ahora, vayamos a desayunar.

--¡Sí!—chillo Lyra y ambas doblaron la esquina, dejándolos solos.

--Al menos ya puedes relajarte—dijo James sonriéndole a Sirius que suspiro aliviado—por ahora—añadió malévolamente.

--Mira Cornamenta no voy a permitir que destruyas por un segundo mi burbuja de alivio—sentenció Sirius cruzándose de brazos—cuando toda esta locura termine entonces yo voy a enseñarle a esa niña todo lo que tiene que saber para defenderse, solo así estaré tranquilo.

--¿Qué pretendes enseñarle?—quiso saber Remus con interés.

--No sé, Remus, todo—dijo Sirius pensativamente—un poco de karate, sí, eso, y también boxeo y quizá pelea callejera…

--Paranoico—sentenció Lily risueña.

--Lily, no…

Pero Remus no termino de hablar porque el hechizo los escupió en un lugar totalmente distinto al que estaban, un lugar al que jamás habían pensado que volverían…

--¿Cabeza de puerco?—Lily miraba con asco cada espacio de aquel pub que tan malos recuerdos le traía--¿Qué hacemos aquí?

— ¡Salud! —exclamó Fred llamando su atención—. Suelten la pasta, yo no tengo suficiente oro para pagar todo esto...

--¿Y qué rayos están bebiendo?—pregunto Lily comenzando a enfadarse—donde sea whiskey… ¡Niños!

--¡Mande!—gritaron los tres escondiendo las botellas de cerveza de mantequilla detrás de la espalda.

--¡Dejen eso ahí!

--¡No!

--¡Háganlo!

--¡No!

--¡AHORA!

Los tres se miraron, tristemente antes de dejar las botellas hacia el final de la barra, con caras de perrito regañado.

--Así me gusta—dijo Lily sonriendo, se asomó solo un poco para ver que bebía Fred cuando…--¡Merlín! ¿Por qué están todos aquí?

--Oh…

Hasta el momento no se habían percatado que había muchos chicos allí, más de los que habrían querido ver en aquel lugar ¡Eran más de veinte!

— ¡Hola, Harry! —dijo Neville sonriendo, y se sentó frente a él.

--¡No puedes!—chillo Lily mirando reprobatoriamente a Harry que parecía fuera de lugar--¿Qué se cree? ¿Qué hace aquí? ¡Voy a matarlo!

--Vamos, pelirroja, no tiene nada de malo este pub—comento Sirius buscando a alguien con la mirada—solo porque tú…

--Agg, Sirius, cállate no quiero oírlo—lo interrumpió Lily tapándose las orejas con ambas manos.

Los recién llegados fueron sentándose en grupos de dos y de tres alrededor de Harry, Ron y Hermione. Algunos parecían muy emocionados, otros, curiosos. Cuando todos tuvieron su silla, fue cesando el parloteo. Todos miraban a Harry.

--¿Qué es esto?—pregunto Remus mirando con el ceño fruncido a todos los chicos—hey… Lyra—Sirius sonrió pero dejo de hacerlo al instante—y está junto a los gemelos.

--No quieres que te deje solo un poco herido—le amenazo Sirius mostrándole el puño cerrado.

--¡Es como un complot!—soltó James con un aplauso—me encanta.

--No, no puede ser un complot—dijo Lily con simpleza—no podrían ¿Con que fin?

--Hum… yo nomino a Umbridge y a Snape por supuesto—decía James contando con los dedos—que haya dos expulsado esta noche.

--Esto no es ningún show, no puedes…

--Y pongo una queja formal contra Dumbledore por tener a mi Canuto encerrado—proseguía James sin hacer caso a Lily o Remus—eso no se hace a la gente no le gusta estar encerrada…

--Gracias, Cornamenta, viejo amigo—dijo Sirius abrazando a James—yo te apoyo ¡Que le corten la cabeza!—Remus, James y Lily se miraron—ah… no, eso no iba, quiero decir ¡Sáquenlos, sáquenlos, sáquenlos!

—Esto... —empezó Hermione hablando en voz más alta de lo habitual—. Esto..., bueno..., hola. —Los asistentes giraron la cabeza hacia ella, aunque de vez en cuando las miradas seguían desviándose hacia Harry ninguno de los tres sabía exactamente porque—. Bueno..., esto..., ya saben por qué hemos venido aquí. Verán, nuestro amigo Harry tuvo la idea..., es decir —Harry le había lanzado una mirada furibunda—, yo tuve la idea de que sería conveniente que la gente que quisiera estudiar Defensa Contra las Artes Oscuras, o sea, estudiar de verdad, ya saben, y no esas chorradas que nos hace leer la profesora Umbridge —de repente la voz de Hermione se volvió mucho más potente y segura.

--¿Es lo que creo que es?—pregunto Remus con los ojos bien abiertos.

--Eso… eso parece—murmuro Lily sin dar crédito a lo que escuchaba.

--¡Un club!—chillaron James y Sirius al tiempo, chocando sus manos, contentos.

—Porque a eso no se le puede llamar Defensa Contra las Artes Oscuras —«Eso, eso», dijo un chico al que jamás habían visto o quizá sí pero no lo recordaban—... Bueno, creí que estaría bien que nosotros tomáramos cartas en el asunto. —Hizo una pausa, miró de reojo a Harry y prosiguió—: Y con eso quiero decir aprender a defendernos como es debido, no sólo en teoría, sino poniendo en práctica los hechizos...

--¿Y quién va a ser el maestro, Canuto?—pregunto cómicamente James.

--Oh no losé, Cornamenta, no tengo la menor idea—Sirius miro a Remus—¿Qué me dices tú Lunático?

--Hum… no sé, déjame pensar—les siguió el juego el chico que fingía pensar.

--Pero que payasos—murmuro Lily rodando los ojos.

—Pero supongo que también querrás aprobar el TIMO de Defensa Contra las Artes Oscuras, ¿no? —la interrumpió un chico al que no reconocían, que estaba junto a Ginny, James y Sirius gruñeron.

--Es más que obvio—intervino Remus—si quieres pasar el TIMO no solo debes saber la teoría sino también la práctica y viceversa.

--Eres el mejor profe—dijeron James y Sirius al unísono.

—Por supuesto. Pero también quiero estar debidamente entrenada en defensa porque... porque... —inspiró hondo (¡No puedo creerlo, va a decirlo! ¡Cierra la boca, Sirius!) y terminó la frase— porque lord Voldemort ha vuelto.

--¡Y si lo hizo!

--Me alegro por ella—sentenció Remus—ya era hora que lo dijera, la verdad que me preguntaba porque, una chica como ella, no lo decía, es tan fácil como respirar.

--Es solo un mote muy estúpido—dijo Sirius satisfecho, miraba atento a Lyra que se estremeció solo un poco en su lugar, no fue algo que le agradara mucho.

—Bueno, pues ése es el plan —concluyó Hermione—. Si quieren unirse a nosotros, tenemos que decidir dónde vamos a...

--Me siento más que orgulloso—declaro James sacando el pecho.

--Y no es para menos, compañero—aseguro Sirius palmeando la espalda de su amigo—un profesor de DCAO, yo que tú me cuidaba Lunático, capaz que al rato te dejan sin trabajo.

--¿Si verdad?—Remus hizo como que temblaba; los tres amigos rieron en bajito.

— ¿Qué pruebas tienen de que Quien-ustedes-saben ha regresado? —preguntó un chico rubio de Hufflepaff con tono bastante agresivo.

--¿Saben?—tercio Lily fulminando con la mirada al chico rubio—este niño no me da buena espina, no sé cómo es de Hufflepaff si todos ellos son buenos.

--Ya, y eso creía yo de los Gryffindor—mascullo Sirius con enfado, sin duda alguna recordando a Peter.

—Bueno, Dumbledore lo cree... —empezó a decir Hermione.

—Querrás decir que Dumbledore le cree a él —aclaró el muchacho rubio señalando a Harry con la cabeza.

--Solo ha venido para saber el chisme completo—dijo James comenzando a enfardarse—parece vieja de lavadero.

--¿Vieja de lavadero?—repitió Sirius al borde de la risa--¿De dónde sacaste eso, Cornamenta?

--Eh… no recuerdo, pero ese chico lo parece—dijo rápidamente alborotándose el cabello.

— ¿Cómo te llamas? —le preguntó Ron con brusquedad.

—Zacharias Smith —contestó él—, y creo que tenemos derecho a saber qué es exactamente lo que les permite afirmar que Quien-tú-sabes ha regresado.

--Si ha venido a saber más, Harry no dirá nada—siseo Lily frunciendo los labios—es por eso que hay tanta gente, habrase visto.

—Mira —intervino Hermione con rapidez—, ése no es el tema de esta reunión...

—Déjalo, Hermione —dijo Harry.

--Eso Harry—lo alabo James—no tienes por qué hablar de ese tema si no quieres, no eres bufón de nadie y si no te creen entonces ya pueden irse yendo.

Remus y Sirius asintieron enérgicamente ante las palabras de James.

— ¿Quieres saber qué es exactamente lo que me permite afirmar que Quien-tú-sabes ha regresado? —preguntó Harry mirando a los ojos a Zacharias—. Yo lo vi. El año pasado, Dumbledore le contó al colegio en pleno lo que había ocurrido, pero si tú no lo creíste, no me creerás a mí, y no pienso malgastar una tarde intentando convencer a nadie.

--No puedo sentirme más satisfecha—comento Lily sonriéndole invisiblemente a su hijo—se parece más a ti de lo crees, James.

--¿Cómo?

--Él no hablara y no lo hará por la simple razón de tenerle respeto a la memoria de Cedric—contaba Lily—se le llama lealtad y puedo decir que tú eres una persona muy leal.

--Bueno, yo no…--James se sonrojo.

--Menos mal que heredo de ti las cosas buenas—dijo Lily haciéndolo reír—imagínate que se pusiera a romper cosas igual que tú.

--Eso sí que sería un gran, gran problema—termino diciendo Remus muy convencido.

El grupo en su totalidad había contenido la respiración mientras Harry hablaba.

A continuación Zacharias dijo desdeñosamente:

—Lo único que nos contó Dumbledore el año pasado fue que Quien-tú-sabes había matado a Cedric Diggory y que tú habías llevado el cadáver a Hogwarts. No nos contó los detalles ni nos dijo cómo habían matado a Diggory, y creo que a todos nos gustaría saber...

--Y dale—dijo Sirius hastiado—este muchachito ¿Qué se cree? No sé, si esto va a ser secreto entonces yo creo que él no debería estar, no le tengo confianza.

--Ese precisamente es el punto, Sirius—miraban a Remus con la ceja alzada, él continuo—en estos tiempos uno ya no sabe en quien confiar, somos pocos y si vamos a estar desconfiando entonces no lograremos nada, es lo mismo que le pasa al otro Sirius con Snape.

Sirius no trato de defenderse, sabían que en su época Snape era un mortifago ¿Por qué habrían de cambiar las cosas en el futuro? ¿Solo porque Dumbledore lo decía? Ah… entonces podía decirse que estaba igual que el chico Hufflepaff, solo valiéndose del juicio del anciano director… no, no, no, eran casos muy distintos… ¿no?

—Si has venido a oír un relato detallado de cómo mata Voldemort, no puedo ayudarte —lo interrumpió Harry—. No voy a hablar de Cedric Diggory, ¿de acuerdo? De modo que si es a eso a lo que has venido aquí, ya puedes marcharte.

--Eso era todo—dijo James contento.

--Nadie va a irse—afirmo Sirius recorriendo a todos los chicos con la mirada, como retándolos, era como si creyera que podían verlo—ahí lo tienen—nadie se puso de pie, ni siquiera ese tal Zacharias Smith.

—Bueno —saltó Hermione con voz chillona—. Bueno..., como iba diciendo..., si quieren aprender defensa, tenemos que decidir cómo vamos a hacerlo, con qué frecuencia vamos a reunimos y dónde vamos a...

--Si quieren, si quieren—decía Sirius dando brinquitos—yo digo que en la casa de los gritos y una vez al mes…

--La casa de los gritos es demasiado pequeña—intervino Remus—no cabrían todos, a nosotros se nos hacía espaciosa porque éramos… éramos…--de nuevo la sola mención de Peter, el licántropo trato de sonreír—quiero decir que, si cabrían pero no con el suficiente espacio para practicar.

— ¿Es verdad —la interrumpió la chica de la larga trenza, mirando a Harry— que puedes hacer aparecer un Patronus?

--¡Pues claro!—exclamo James radiante.

Un murmullo de interés recorrió el grupo.

—Sí —contestó Harry poniéndose a la defensiva.

--Sigo diciendo que parece muy molesto—observo Lily—frustrado, impotente… ¿Por qué?

— ¿Un Patronus corpóreo?

—Oye, ¿tú conoces a la señora Bones? —le preguntó.

--¡Oh sí, se parecen!—Sirius se dio un golpe en la cabeza—entonces supongo que la chica me caerá bien.

—Es mi tía —dijo la chica sonriendo—. Me llamo Susan Bones. Me contó lo de la vista. Bueno, ¿es verdad o no? ¿Sabes hacer aparecer un Patronus con forma de ciervo?

--Cornamenta por favor—dijo James en un tono de voz mucho más grueso que el suyo, sonriendo encantadoramente, se acomodó el cuello de la camisa y alzó una mano, como si hubiera un mesero y él fuera a pedir algo.

--Presumido—dijeron Lily, Remus y Sirius al tiempo, con los ojos entrecerrados.

—Sí.

— ¡Caramba, Harry! —exclamó Lee, que parecía muy impresionado—. ¡No lo sabía!

—Mi madre hizo prometer a Ron que no lo contaría —intervino Fred dirigiéndole una sonrisa a Harry—. Dijo que ya atraías suficiente atención.

--Algo muy cierto—dijeron los cuatro para que James continuara, algo triste—pero por las razones equivocadas.

—Está en lo cierto —murmuró Harry, y un par de personas rieron.

—¿Y mataste un basilisco con esa espada que hay en el despacho de Dumbledore? —inquirió otro muchacho—. Eso fue lo que me dijo uno de los retratos de la pared cuando estuve allí el año pasado...

—Pues sí, es verdad... —admitió Harry.

--¿Cómo es que nadie lo sabía?—pregunto Sirius incrédulo.

--Simple, Harry no están presumido como James—explico Remus ignorando la mirada ofendida de James.

—Y en primero —dijo Neville dirigiéndose al grupo— salvó la Piedra Filológica...

--Filosofal—dijeron Remus y Lily.

—Filosofal —lo corrigió Hermione.

--Me asustan—murmuro Sirius a James, claramente se refería al hecho de que Hermione tenía mucho parecido con Lily y Remus—me da escalofríos—su amigo disimulo una risita y le dio un codazo en las costillas.

—Eso, sí..., de Quien-ustedes-saben—concluyó Neville.

—Por no mencionar —intervino Cho, y a Harry se le desviaron los ojos hacia ella, que lo miraba sonriente— las pruebas que tuvo que superar en el Torneo de los tres magos el año pasado: se enfrentó a dragones, a la gente del agua, a las acromántulas y a todo tipo de cosas...

--Sigue sin caerme bien—dijo Lily con una mueca—digo, rechazo a mi hijo, debo odiarla o algo así.

--Ah… yo no puedo ponerme chuky con lo que respecta a Lyra y tu si odias a mi amiga asiática—le acuso Sirius alzando las cejas, burlonamente, Lily se sonrojo--¿Lo ves? Tu eres una madre sobreprotectora y punto.

Remus y James decidieron que era mejor no intervenir en aquel asunto, ya mucho iban a sufrir cuando los metieran a la fuerza.

Los impresionados asistentes emitieron un murmullo de aprobación que recorrió la mesa.

—Miren—dijo Harry, y todos callaron al instante—, no... no quisiera pecar de falsa modestia ni nada parecido, pero... en todas esas ocasiones conté con ayuda...

--Otra cosa que saco de Lily—sentenció Sirius—sabes que es verdad Cornamenta, tú no eres para nada modesto, y si te sirve de consuelo yo tampoco.

--Sí bueno, ya no me siento tan solo—acepto James sonriendo—me alegra saber que sigo teniendo tu apoyo, Canuto.

—Con el dragón no —saltó el "amiguito" de Ginny—. Aquello fue un vuelo excepcional...

—Sí, bueno... —cedió Harry.

--Mi muchachito—murmuro Lily haciendo que Sirius casi explotara por contener la risa burlona.

—Y tampoco te ayudó nadie a librarte de los Dementores este verano —aportó Susan Bones.

—No —reconoció Harry—. De acuerdo, ya sé que algunas cosas las conseguí sin ayuda, pero lo que intento hacerles entender es...

— ¿Intentas escabullirte y no enseñarnos a hacer nada de eso? —sugirió Zacharias Smith.

--¿Por qué no cierra el pico de una maldita vez?—saltó Sirius fastidiado--¡Me lleno el buche de piedritas!

—Oye, tú —dijo Ron en voz alta antes de que Harry pudiera contestar—, ¿por qué no cierras el pico?

Tanto Lily como Remus y James pasaban sus ojos (bien abiertos) de Sirius a Ron, de Ron a Sirius… era increíble como esos dos se parecían, hasta parecían gemelos…

--¿Qué?—dijo Sirius--¿Tengo monos en la cara o qué?

--No… solo que creo que tienes más en común con los Weasley de lo que crees—aseguro James saliendo de su aturdimiento—además de que serán consuegros algún día…

--¡Ya basta de sus bromitas que no me dan risa!—chillo Sirius mirando de soslayo a Lyra que jugaba con las manos de George; el tic comenzaba con volver a presentarse.

Ron, que estaba perdiendo la paciencia, miraba a Zacharias como si estuviera deseando pegarle un puñetazo. El chico se ruborizó y se defendió diciendo:

—Hemos venido aquí a aprender de él y ahora resulta que en realidad no puede hacer nada...

--¡Harry no ha dicho nada de eso!—saltó James.

—Harry no ha dicho eso —gruñó Fred.

Ahora le toco a James que los ojos de los otros tres pasaran de él a Fred, de Fred a él…

--Hum… son algo así como mis primos, no se sorprendan—murmuro con fingida indiferencia.

— ¿Quieres que te limpiemos las orejas? —le preguntó George sacando un largo instrumento metálico de aspecto mortífero de la bolsa de Zonko.

--¡Ohhhh!—exclamaron los tres chicos admirando aquel raro instrumento--¡Que cosa tan maravillosa!

--Vamos, ni siquiera saben que hace—dijo Lily impacientemente.

—O cualquier otra parte del cuerpo. De verdad, no tenemos manías —añadió Fred.

--Si me preguntas, Sirius—decía James como pensándose muy a fondo las cosas—Fred no es mal candidato a ser tu yerno, digo de eso a que Lyra se quede con alguien como es tal Smith…

--¿Qué te crees, Potter?—esgrimo Sirius—mi hija no es estúpida, seguro que… no, nada, ella no tendrá novio sino hasta los treinta…--luego se lo pensó mejor—treinta y cinco.

--Ajá si…

--¡Estoy hablando muy en serio!

--Por eso, por eso…

--¡No me den el avión!

—Sí, bueno... —los interrumpió Hermione—. Siguiendo con lo que decíamos... Lo que importa es: ¿estamos de acuerdo en que queremos que Harry nos dé clases?

Hubo un murmullo general de aprobación. Los cuatro soltaron un gritito de júbilo y una que otra palmada de satisfacción y orgullo. Zacharias se cruzó de brazos y no dijo nada, aunque quizá fuera porque estaba demasiado ocupado vigilando el instrumento que Fred tenía en la mano. Lyra parecía también muy cautivada por el artefacto aunque Lily podría jurar que miraba algo más… o a alguien más…

—Muy bien —dijo Hermione, que pareció aliviada al comprobar que al menos se habían puesto de acuerdo en algo—. Entonces, la siguiente pregunta es con qué frecuencia queremos reunimos. Creo que, como mínimo, deberíamos reunimos una vez por semana...

--¿No es muy poco una vez por semana?—pregunto James.

--No pueden exponerse tanto—contesto Remus—además que son demasiados y llaman más la atención.

—Un momento —terció Angelina—, tenemos que asegurarnos de que esto no interferirá con nuestros entrenamientos de quidditch.

--¡Bendito quidditch!—exclamo Lily sarcásticamente.

--¡Amén!—dijeron Sirius y James que se tomaron muy en serio las palabras de la pelirroja.

—Eso —coincidió Cho—. Ni con los nuestros.

—Ni con los nuestros —añadió Zacharias Smith.

—Estoy segura de que podremos encontrar una noche que le vaya bien a todo el mundo —afirmó Hermione impacientándose un poco—, pero piensen que esto es muy importante, estamos hablando de aprender solos a defendernos de Vo-Voldemort y de los mortífagos...

--Algo muy valiente—afirmo Remus solemnemente—y por eso mismo conlleva una gran responsabilidad.

— ¡Así se habla! —bramó Ernie Macmillan—. Personalmente creo que lo que intentamos es muy importante, con seguridad lo más importante que haremos este curso, más incluso que los TIMOS. —Miró a su alrededor con gesto imponente, como si esperara que los demás gritaran «¡No exageres!». Pero como nadie dijo nada, prosiguió—: Personalmente no me explico cómo el Ministerio nos ha endilgado una profesora tan inepta en este periodo tan crítico. Es evidente que no quieren aceptar que Quien-ustedes-saben ha regresado, pero ponernos una profesora que intenta deliberadamente impedir que utilicemos hechizos defensivos...

--Yo tampoco me explico eso—sentenció Lily, tenía una mano en la cintura y otra en la boca—es que Dumbledore… no sé, él no contrataría a Dolores Umbridge y más sabiendo que es alguien del ministerio.

--¿Otro asunto sin resolver?—pregunto Sirius tímidamente.

--No, debe haber algo, algo que no sabemos—puntualizó James—quizá… no pues no tengo ni idea—termino diciendo luego de meditar.

—Creemos que la razón por la que Umbridge no quiere entrenarnos en Defensa Contra las Artes Oscuras —explicó Hermione— es que se le ha metido en la cabeza la idea de que Dumbledore podría utilizar a los estudiantes del colegio como una especie de ejército privado. Cree que podría movilizarlos para enfrentarse al Ministerio.

--Algo idiota—bufo Sirius.

—Bueno, es lógico. Al fin y al cabo, Cornelius Fudge tiene su propio ejército privado.

--¿Y quién rayos es ella?—inquirió James con las cejas arqueadas.

--No sé, pero parece muy extraña, en serio—dijo Sirius.

--¿Qué Fudge tiene su propio ejército?—repitió Lily escéptica--¿Cómo puede saberlo?

— ¿Qué? —saltó Harry.

—Sí, tiene un ejército de heliópatas —afirmó la chica con solemnidad.

--¿Heliópatas?

--¿Qué es eso?

--¡Eso no existe!—soltó Lily desesperada por las caras curiosas de James y Sirius, incluso de Remus.

—Eso no es cierto —le espetó Hermione.

—Claro que sí —la contradijo la chica.

--Parece alguien que no está en sus cabales—musito Sirius rascándose la barbilla—como que le falta un tornillo, en la cabeza—y se tocó su propia cabeza.

— ¿Qué son heliópatas? —preguntó Neville, perplejo.

—Son espíritus de fuego —contestó la chica, y sus saltones ojos se abrieron aún más, haciéndola parecer más chiflada que nunca—, unas enormes criaturas llameantes que galopan por la tierra quemando cuanto encuentran a su paso...

--Eh… ya no creo que existan los heliópatas—mascullo James que se alejó instintivamente de la chica de ojos saltones—más bien creo que se le ha metido algo, debió beber esencia de locura o algo así…

--Parece muy segura de lo que dice—aporto Remus inspeccionando a la chica con mucho detenimiento—es como… no les quiere tomar el pelo, en verdad cree lo que dice.

--Sí bueno, entonces eso la hace una loca más peligrosa—resoplo Sirius.

—No existen, Neville —aseguró Hermione de manera cortante.

— ¡Claro que existen! —insistió Luna, furiosa.

—Lo siento, pero ¿qué pruebas hay de que existan? —le preguntó Hermione.

--Eso, eso, eso—dijo Lily aplaudiendo, contenta—así se hace, Hermione.

—Hay muchísimos testimonios oculares. Que tú tengas una mentalidad tan cerrada que necesites que te lo pongan todo delante de las narices para que...

--¿Podrían existir esas cosas, Remus?—quiso saber James sin poder contenerse.

--Hum… puede que sí pero…--Remus se quedó callado de golpe al detectar la mirada furibunda que le lanzaba Lily—eh… bueno, bueno, tendría que hacerse una investigación muy exhaustiva, pero ese es trabajo de un naturalista, nosotros no…

—Ejem, ejem —carraspeó Ginny, no entendieron porque varios estudiantes giraron la cabeza, asustados, y luego rieron—. ¿No estábamos intentando decidir cuántas veces nos íbamos a reunir para dar clase de defensa?

--Por eso adoro a mi nuera—afirmo James ladeando la cabeza hacia Ginny que le sonreía a Lyra—ah… como me encantaría ver su boda.

--Ojala que así sea—dijo Remus, pero en realidad quiso decir ojala que ellos sí sobrevivan.

—Sí —se apresuró a confirmar Hermione—, exacto. Tienes razón, Ginny.

—Bueno, a mí una vez por semana no me parece mal —opinó Lee Jordan.

—Siempre que... —empezó a decir Angelina.

--El Quidditch—murmuro Lily con la mandíbula apretada.

--No sé porque tanto odio al deporte que tantas dichas nos da—dijo James con un brillito estúpido en los ojos.

--Estas de broma—se mofo Lily--¿Dichas, dichas? ¡Te has pasado mucho tiempo en la enfermería más tiempo que en las clases!

--Pero…

--Fue como un mes por la lesión en la cabeza—recordó Lily ácidamente, James ya no pudo alegra nada porque en cuarto, una bludger lo golpeo en la cabeza y cayo de su escoba a una gran altura, así que… ella tenía razón.

—Sí, sí, ya sabemos lo del quidditch —concedió Hermione con voz tensa—. Bueno, la otra cosa que queda por decidir es dónde vamos a reunimos...

— ¿En la biblioteca? —propuso Katie Bell tras un largo silencio.

--Eso sí que es más complicado—tercio Remus—la biblioteca, ajá sí, la señora Pince va a morir de un ataque si ve a tantos chicos gritando hechizos y más si les llegará a pasar algo a sus preciados libros.

--Ya les digo que la Casa de los Gritos…

--Es muy pequeña—dijo Lily—y ellos son muchos, así que ese no es un buen lugar.

—No creo que la señora Pince se ponga muy contenta si nos ve haciendo hechizos en la biblioteca —comentó Harry.

Remus sonrió arrogantemente a los otros tres chicos.

— ¿Y en algún aula que no se utilice? —sugirió Dean.

--Como si McGonagall fuera a permitirlo—ironizó James amargamente.

—Sí —afirmó Ron—. Quizá la profesora McGonagall nos deje la suya. Nos la prestó cuando Harry tenía que practicar para el Torneo de los tres magos.

Los cuatro soltaron una carcajada burlona, inocentes.

—Bueno, ya buscaremos un sitio —dijo Hermione—. Cuando tengamos el sitio y la hora de la primera reunión os enviaremos un mensaje a todos. —Rebuscó en su mochila, sacó un rollo de pergamino y una pluma y vaciló un momento, como si estuviera armándose de valor para decir algo—. Creo que ahora cada uno debería escribir su nombre, para que sepamos que ha estado aquí. Pero también creo —añadió inspirando hondo— que todos deberíamos comprometernos a no ir por ahí contando lo que estamos haciendo. De modo que si firman, se comprometen a no hablar de esto ni con la profesora Umbridge ni con nadie.

--Eso está de más—farfullo Lily recargándose en la pared mugrienta no sin antes echarle una mirada de asco—creo que todos son lo suficientemente inteligentes para no contarlo, no está prohibido ninguno "grupo de estudio"—hizo unas comillas en el aire—pero conociendo a Umbridge capaz que hará algo, lo sé.

Fred cogió el pergamino y, decidido, firmó en él, pero se fijaron enseguida en que varias personas no parecían muy dispuestas a poner su nombre en la lista.

--Cobardes—murmuro Sirius—vamos, Lyra, coge la pluma y escribe tu nombre, vamos, hazlo…

Pero Lyra miraba a Ginny que parecía muy seria. Sirius no pudo evitar sentirse decepcionado.

—Esto... —empezó Zacharias con lentitud, y no cogió el pergamino que George intentaba pasarle—. Bueno..., estoy seguro de que Ernie me dirá cuándo es la reunión.

Pero Ernie tampoco parecía muy decidido a firmar. Hermione lo miró arqueando las cejas.

—Es que... ¡somos prefectos! —dijo Ernie—. Y si alguien encontrara esta lista... Bueno, quiero decir que... ya lo has dicho tú misma, si se entera la profesora Umbridge...

--Hermione no es idiota para dejar la lista por ahí tirada—siseo James algo enfadado—ella y Ron también son prefectos y no tienen miedo.

--Ah… a la mierda—Lyra tomo el pergamino que tenía George en las manos y garabateo su nombres, Sirius casi se tira a llorar dramáticamente.

--Esa es mi chica—murmuro muy satisfecho.

—Acabas de decir que haber formado este grupo es la cosa más importante de este curso —le recordó Harry.

--Si no lo firman entonces son unos hipócritas de lo peor—dijo Remus cruzándose fuertemente de brazos.

—Sí, ya... —repuso Ernie—. Sí, y lo creo, pero...

—Ernie, ¿de verdad piensas que voy a dejar esta lista por ahí? —le preguntó Hermione con irritación.

--Como si no la conocieran—susurro Lily volteando los ojos.

--No, ¿saben qué?—intervino James moviendo el dedo índice derecho, como negando—los chicos le tienen mucho miedo a Umbridge, no es el miedo normal que se le tiene a un profesor.

--Tienes razón—concedió Remus, eso era preocupante--¿Qué diablos, porque?

—No. No, claro que no —contestó Ernie un poco aliviado—. Yo..., sí, claro que firmo.

--¡Era lo mínimo que podían hacer!—chillo Lily sintiendo que la irritación salía de sus sistema.

Después de Ernie nadie puso reparos. Cuando hubo firmado el último, Zacharias, Hermione cogió el pergamino y lo guardó con cuidado en su mochila. En ese momento, el grupo experimentaba una sensación extraña. Era como si acabaran de firmar una especie de contrato.

--Yo no habría puesto ningún pero—acoto Sirius ceñudo.

--Bueno, lo que sea, es que a nosotros nos valían las reglas—recordó James traviesamente.

--Siguen sin valerles—dijo Lily sonriendo un poco, los tres chicos hicieron pequeñas reverencias.

—Bueno, el tiempo pasa —dijo Fred con decisión, y se puso en pie—. George, Lee y yo tenemos que comprar unos artículos delicados. Ya nos veremos más tarde.

--¡Genial!—exclamo Sirius dando un aplauso--¡Por favor hechizo lindo y hermoso, déjanos ver una de esas maravillosas clases!

—Bueno, creo que ha ido muy bien —opinó Hermione alegremente unos momentos más tarde, mientras ella, Harry y Ron salían de Cabeza de Puerco a la intensa luz de la mañana. Harry y Ron llevaban en la mano sus botellas de cerveza de mantequilla.

Los chicos los siguieron mientras Lily hacia aparecer sus chaquetas ya que el frío les calaba hasta los huesos, les paso los abrigos que se pusieron antes de salir y echaron a correr para seguir a los tres amigos.

—Ese Zacharias es un cretino —dijo Ron mirando con rabia a Smith, que iba delante de ellos, apenas distinguible en la distancia.

--Un idiota—sentenciaron James y Sirius hasta Remus.

—A mí tampoco me cae muy bien —admitió Hermione—, pero me oyó hablar con Ernie y Hannah en la mesa de Hufflepuff y parecía muy interesado en venir. ¿Qué querías que hiciera? Y en realidad, cuantos más seamos, mejor. Mira, Michael Corner y sus amigos no habrían venido si él no estuviera saliendo con Ginny...

--¿QUÉ?—saltaron James y Sirius, enfadados--¡No!

--Qué bien por Ginny—comento Lily con ligereza, ellos dos la miraban -porque parece que a Harry le gusta mucho… esa chica—y es que no le pasó desapercibido la actitud de su hijo cuando Cho se despidió de él con la mano ni como se puso cuando ella lo elogió al recordar las pruebas del torneo.

--Ya sabía yo que esas miraditas que se echaban tenían que ser por otra cosa—murmuro Remus como si nada, ignorando las muecas de Sirius y James.

Ron, que estaba bebiéndose las últimas gotas de cerveza de mantequilla de su botella, se atragantó y derramó toda la que tenía en la boca.

— ¿Saliendo CON QUIÉN? —gritó. Tenía las orejas ardiendo—. ¿Que está saliendo con... que mi hermana está saliendo con...? ¿Ginny sale con Michael Corner?

--¡Vamos Ron, has algo!—chillo Sirius alegremente--¡Aléjala del chico Corner!

--¡Ginny tiene que ser mi nuera, ella es de Harry!—pataleaba James— ¡No puede!

—Bueno, creo que por eso han venido él y sus amigos. Les interesa aprender defensa, desde luego, pero si Ginny no le hubiera contado a Michael lo que estaba...

--Claro ¿Así se le llama ahora?—ironizó James--¿Practicar defensa? Uh…

— ¿Desde cuándo salen juntos?

—Se conocieron el año pasado en el baile de Navidad y a final de curso empezaron a salir —explicó Hermione con serenidad. Habían llegado a la calle principal, y Hermione se detuvo frente a La Casa de las Plumas, en cuyo escaparate había una hermosa exposición de plumas de faisán—. Humm... Me encantaría comprarme una pluma nueva.

--¡Pero si Ginny fue con Neville al baile!—espeto Sirius--¡No puedo creer que lo conociera allí!

Y entonces Hermione entró en la tienda y Harry y Ron la siguieron. Tenían que seguir oyendo para que James y Sirius siguieran despotricando así que se metieron también a la tienda.

— ¿Quién de ellos era Michael Corner? —preguntó éste, furioso.

--Que poco observador—se lamentó James--¡Hasta yo me di cuenta que se traían algo pero no lo quería creer! Ginny Weasley será mi nuera, quieras o no.

—El moreno —contestó Hermione.

—No me ha caído bien —dijo Ron de inmediato.

--Ni a mí—se apresuraron a decir los dos chicos testarudamente, Remus reía divertido y Lily rodaba los ojos cada dos por tres.

—No me sorprende —respondió Hermione por lo bajo.

--A mí tampoco—murmuro Lily.

—Pero ¡si yo creía que a Ginny le gustaba Harry! —comentó Ron mientras seguía a Hermione por delante de una hilera de plumas expuestas en tarros de cobre.

--¡Eso, eso, eso!—saltaron James y Sirius completamente sincronizados.

Hermione lo miró con desdén y movió la cabeza negativamente.

—A Ginny le gustaba Harry, pero se le pasó hace meses. No es que no le caigas bien, Harry... —aclaró, mirando a su amigo mientras examinaba una larga pluma negra y dorada.

--¡NO!—gritaron esos dos, sobresaltaron a Remus que dio un brinco.

--¿Qué esperaban?—pregunto Lily incrédula--¡Ginny no iba a pasarse toda la vida esperando que Harry se diera cuenta de que ella existe! Además, si así lo hiciera entonces no les caería tan bien para que fuera parte de la familia, eso es lo que hace que ella sea especial, así que dejen sus niñerías por favor.

James y Sirius abrieron la boca para replicar pero en lugar de eso, ambos soltaron bufidos de indignación.

— ¿Por eso ahora me habla? —le preguntó Harry a Hermione—. Antes nunca abría la boca delante de mí.

--Aunque debo admitir que Harry si es un poco lento—susurro Lily para sí misma.

—Exacto —confirmó Hermione—. Sí, creo que me quedaré ésta...

Fue al mostrador y pagó quince sickles y dos knuts mientras Ron seguía respirando con agitación. James y Sirius seguían indignados por aquella tan importante revelación (más que nada porque frustraba sus planes de ganarle a Lily y además que Ginny cumplía los requisitos)

—Ron —dijo Hermione con severidad, y se dio la vuelta y le dio un pisotón—, por eso precisamente Ginny no te ha dicho que sale con Michael, porque sabía que te lo tomarías mal. Así que haz el favor de no insistir en el tema.

--¡Tiene catorce años, por dios!—exclamo Lily—aun es pequeña para tener novio, yo…

--¿Sí?—Sirius la miraba ávidamente, una de las muchas cosas que Lily le ocultaba era la edad que tenía cuando le dieron su primer beso y quien fue.

--Eh… ¡Déjame oír!—chillo la pelirroja sonrojándose un poco, James gruño por lo bajo.

--Si supieras todo lo que hacíamos a los catorce…--Sirius sonrió a sus amigos, como invitándolos a compartir el chiste pero Remus carraspeo y James negó rápidamente con la cabeza, Lily lo miro severamente—digo, éramos unos críos, apenas si sabíamos limpiarnos la nariz, así pues estar tranquila.

— ¿Qué quieres decir? ¿Quién se lo toma mal? Yo no voy a insistir en nada... —continuó mascullando Ron cuando salieron a la calle.

Hermione miró a Harry y puso los ojos en blanco, y luego, en voz baja, mientras Ron seguía despotricando contra Michael Corner igual que James y Sirius, dijo:

—Y hablando de Michael y Ginny... ¿Qué tal Cho y tú?

— ¿Qué quieres decir? —saltó Harry.

--Es obvio que le gusta—murmuro Lily apretando los labios, Remus sonrió negando con la cabeza--¿Crees que soy celosa, Remus=?

--Hum… solo lo normal—respondió él divertido.

--Es que… pero no le digas—señalo a los chicos que seguían gruñendo y maldiciendo, el chico asintió—ya me había hecho a la idea de Ginny con Harry y… ¡No te rías! Pero si la chica quiere a mi hijo y él a ella, entonces supongo que no habrá mucho que hacer.

—Bueno —dijo Hermione sonriendo—, no te ha quitado los ojos de encima, ¿no?

--Habrá que hacer algo al respecto—sentenció James con decisión—al volver… ya verán que le enseño a mi hijo a que le gusten las pelirrojas lindas…

--¡Wow!—exclamó Sirius cuando el hechizo los cambió de lugar.

— ¡Sirius! —exclamó Ron con cara de dormido.

--¿Qué, qué? ¡Mande, mande!—soltó Sirius mirando a todas partes hasta que sus ojos se posaron en la chimenea--¡Ah, he vuelto, genial!

--Creí que no lo harías—dijo Lily tratando de sonar indiferente pero no le salió—como te fuiste muy enojado la última vez…

— ¡Hola! —saludó sonriente.

--¿Qué te pasa, por sonríes?—pregunto James--¡Estabas enojado!

--Sí, bueno…

--Y tú no te en contentas tan rápido—decía Remus ignorando a Sirius—solo te pasa cuando la gente hace algo que te agrada…

— ¡Hola! —corearon Harry, Ron y Hermione, y se arrodillaron en la alfombra que había delante de la chimenea. Crookshanks se acercó al fuego, ronroneando ruidosamente, e intentó, pese al calor, acercar su cara a la de Sirius.

--Por lo menos el gato me extraña—murmuro Sirius.

— ¿Cómo va todo?

--¿Cuánto tiempo paso?—quiso saber James.

--No tengo ni la menor idea—respondió Lily mordiéndose las uñas—oigamos.

—No muy bien —contestó Harry mientras Hermione apartaba a Crookshanks para que no se chamuscara los bigotes—. El Ministerio ha aprobado otro decreto por el que quedan prohibidos los equipos de quidditch...

--¿Otro decreto?—se escandalizo Remus--¿De qué demonios habla?

--¡El ministerio no puede hacer eso!—espeto Lily.

--¡NO!—gritaron James y Sirius tirándose al suelo, dramáticamente--¡No pueden hacer eso con el quidditch! ¿En qué extraña dimensión estamos? ¡Merlín! ¿Por qué permites esas cosas, POR QUÉ?

--¡Cállense!—ordenaron Remus y Lily con voz potente.

—... ¿y los grupos secretos de Defensa Contra las Artes Oscuras? —preguntó Sirius.

--¡Ah! Era eso—dijo Remus aun pensando en lo que acababa de decir Harry—con razón ya no estas enfadado, claro, debí saberlo.

--¿Cómo lo supiste?—pregunto James.

--Hum… no sé ¿Cómo lo supe?—dijo Sirius mirándose en las llamas.

— ¿Cómo sabes eso? —inquirió Harry.

—Deberían elegir con más cuidado sus lugares de reunión —repuso Sirius sonriendo abiertamente—. Miren que escoger Cabeza de Puerco, ¡menuda ocurrencia!

--Buen punto—coincidieron los cuatro.

— ¡Bueno, no me negarás que era mejor que Las Tres Escobas! —replicó Hermione a la defensiva—, porque ese local siempre está abarrotado de gente...

--Menos posibilidades de que los escucharan—dijo Sirius con simpleza—aún le falta mucho por aprender a la pequeña saltamontes.

—Lo cual significa que no habría sido tan fácil que os oyeran —comentó Sirius—. Todavía tienes mucho que aprender, Hermione.

--Sigue siendo el mismo—acoto James muy sonriente, olvido por dos segundos lo del quidditch y compuso una mueca de tristeza.

— ¿Quién nos oyó? —preguntó Harry.

—Mundungus, por supuesto —respondió Sirius, y como todos parecían muy desconcertados, rió y añadió—: Era la bruja del velo negro.

--No vi ninguna bruja de negro—trataba de recordar Sirius.

--No, ni yo.

--Ese no es el punto—tercio Remus impacientemente—lo que importa es saber qué hacía él allí y más, esperar que nadie indeseado sepa lo que traman.

--Pues creo que alguien se ha rajado—dijo Lily con dureza—por algo prohibieron el quidditch además que Sirius sugirió los clubs de defensa, desearía saber qué diablos pasa.

— ¿La bruja era Mundungus? —se extrañó Harry, atónito—. ¿Y qué hacía en Cabeza de Puerco?

— ¿A ti qué te parece que hacía allí? —dijo Sirius, impaciente—. Vigilarte, claro.

--¿Todavía?—preguntaron a coro.

— ¿Todavía me siguen? —preguntó Harry con enojo.

—Sí —confirmó Sirius—, y me alegro de que así sea, si lo único que se te ocurre hacer en la primera excursión es organizar un grupo ilegal de defensa.

Pero Sirius no parecía ni enfadado ni preocupado, sino que, al contrario, miraba a Harry con evidente orgullo.

--Ahora sí que me siento completamente orgulloso—dijo Sirius sollozando en el hombro de James que le daba palmaditas en la espalda—mi ahijado… siento lo que dijo o lo que dije, lo que sea, si se parece a ti después de todo, Cornamenta.

--Ya, ya tranquilo—le seguía la corriente James.

— ¿Por qué se escondió Dung de nosotros? —inquirió Ron un tanto decepcionado—. A todos nos habría encantado verlo.

--Está vetado—contestó Sirius sonándose ruidosamente la nariz con un pañuelo que Remus le tendió—gracias Lunático—pero su amigo hizo cara de asco y no tomo el pañuelo—que no tengo nada que pegarte.

—Le prohibieron la entrada en Cabeza de Puerco hace veinte años —explicó Sirius—, y ese camarero tiene una memoria de elefante. Perdimos la capa invisible de recambio de Moody cuando detuvieron a Sturgis, de modo que últimamente Dung se disfraza a menudo de bruja... En fin, antes que nada, Ron, me he comprometido a hacerte llegar un mensaje de tu madre.

--¿Qué cosa?

— ¿Ah, sí? —dijo Ron con aprensión.

—Dice que ni se te ocurra, bajo ningún concepto, formar parte de un grupo secreto e ilegal de Defensa Contra las Artes Oscuras porque te expulsarán del colegio y arruinarás tu futuro. Dice que ya tendrás tiempo de aprender a defenderte por tus propios medios más adelante y que aún eres demasiado joven para preocuparte por esas cosas. Del mismo modo aconseja a Harry y a Hermione —Sirius dirigió la mirada hacia ellos— que no sigan adelante con el grupo, aunque admite que no tiene ninguna autoridad para ordenarles nada, pero simplemente les ruega que recuerden que sólo quiere lo mejor para ellos. Le habría gustado explicarte todo esto por escrito, Ron, pero si hubieran interceptado la lechuza, habrías tenido graves problemas, y no te lo puede decir en persona porque esta noche está de guardia.

--¡Ja! Como si fuera a hacerle caso, en serio—se burló Sirius dejando de lado su dramatismo.

--Y más me sorprende que le hagas llegar el mensaje—sentenció James—si eres responsable, Canuto, me das miedo.

--Sí, yo también tengo miedo—acepto el otro, riendo.

— ¿De guardia? ¿Dónde? —preguntó rápidamente Ron.

--¡Sí, eso es lo importante!—dijo Lily fulminando con la mirada a James y Sirius que se golpeaban—saber que está haciendo la Orden.

--No va a decir nada, aunque sea Sirius—tercio Remus.

—Eso no es asunto tuyo, son cosas de la Orden —respondió Sirius—. Así que me ha tocado a mí hacer de mensajero y asegurarme de que le comunicas que te he transmitido el mensaje, porque me parece que no se fía de mí.

--¿Lo ves?—murmuro Remus a Lily que asintió.

--No me extraña, Molly no me quiere—se lamentó Sirius—no es como si me importara mucho pero aun así, soy más bueno que lo bueno…

Hubo otra pausa, durante la cual Crookshanks, que maullaba, intentó tocar con la pata la cabeza de Sirius, y Ron se puso a hurgar en un agujero que había en la alfombrilla.

— ¿Qué quieres, que te diga que no voy a participar en el grupo de defensa? —murmuró finalmente.

--¡Me ofende!—saltó Sirius a la defensiva--¡Claro que no, eso es genial!

— ¿Yo? ¡Claro que no! —exclamó Sirius con sorpresa—. ¡Creo que es una idea excelente!

— ¿Ah, sí? —dijo Harry.

--¡Como si no me conociera!—chillo Sirius cruzándose de brazos--¡Soy intrépido!

— ¡Por supuesto! ¿Acaso crees que tu padre y yo nos habríamos quedado de brazos cruzados y habríamos aceptado las órdenes de una arpía como la profesora Umbridge?

Sirius sonrió satisfecho, Remus también, hasta Lily… pero James sin embargo, sintió muchísima pena por su amigo, una vez demostraba que estaba… lo entendía porque había pasado varios años encerrado y no pudo disfrutar de su vida adulta pero… aun así, no debía ser así, cada vez se convencía más; le dolía mucho aceptarlo pero era verdad. Sirius revivía una amistad con él por medio de Harry.

—Pero... el curso pasado lo único que hiciste fue decirme que tuviera cuidado y que no me arriesgara...

— ¡El curso pasado había indicios de que dentro de Hogwarts había alguien que intentaba matarte, Harry! —argumentó Sirius con impaciencia—. Este año sabemos que hay alguien fuera de Hogwarts que está deseando liquidarnos a todos, así que creo que es una idea estupenda que aprendan a defenderse ustedes mismos.

— ¿Y si nos expulsan? —preguntó Hermione, desafiante.

--Pues por eso van a tener cuidado—dijo Sirius a la mar de contento—será algo peligroso pero… valdrá la pena, oh sí, mejor expulsados y que sepan defenderse a que estén en el colegio y sean unos inútiles.

— ¡Todo esto fue idea tuya, Hermione! —gritó Harry mirándola fijamente.

—Ya lo sé. Sólo quería saber qué opinaba Sirius —replicó ella encogiéndose de hombros.

--Hum… a mí me parece que quiere comprobar algo—murmuro Lily pensativamente.

—Bueno, estaréis mejor si os expulsan pero sois capaces de defenderos, que si os quedáis sentados a salvo en el colegio sin hacer nada —consideró Sirius.

Sirius sonrió enseñando todos los dientes, era imposible decir que no seguía siendo el mismo idiota arriesgado.

— ¡Eso, eso! —saltaron Harry y Ron con entusiasmo.

—Y bien —continuó Sirius—, ¿cómo piensan organizar ese grupo? ¿Dónde van a reunirse?

--Algo que habrán que resolver—soltó Remus estirando sus brazos—tiene que ser aquí, dentro del castillo, lo suficientemente grande para…

—Bueno, ése es un problema que todavía no hemos solucionado —admitió Harry—. No sabemos adónde podemos ir.

--¡Ya sé!—exclamó James radiante.

— ¿Y la Casa de los Gritos? —propuso Sirius.

--Muy pequeña…--musito Lily sin prestar atención a James que bailaba.

— ¡Eh, no es mala idea! —exclamó Ron, pero Hermione puso cara de escepticismo y los tres la miraron.

—Verás, Sirius, es que en la Casa de los Gritos sólo os reuníais cuatro cuando veníais a este colegio —explicó Hermione—, y los cuatro podíais transformaros en animales; supongo que también habríais podido apretujaros bajo una única capa invisible si hubierais querido. Pero nosotros somos veintiocho y ninguno es animago, así que no necesitaríamos una capa invisible, sino un toldo invisible...

--Que aguafiestas—susurro Sirius, más que otra cosa por recordar a Peter.

—Tienes razón —coincidió Sirius, que parecía un poco alicaído—. Bueno, estoy seguro de que ya se os ocurrirá algo. Había un pasadizo secreto muy espacioso detrás de ese gran espejo del cuarto piso; allí quizá tendríais suficiente espacio para practicar embrujos.

--¡Ya sé, ya sé!—canturreaba James.

--Tampoco es mala opción—dijo Remus tallándose los ojos—si no mal recuerdo, era un lugar espacioso y si cabrían todos…

—Fred y George me dijeron que está bloqueado —dijo Harry haciendo un gesto negativo con la cabeza—. Creo que se derrumbó o algo así.

--¡Mierda!—dijeron Remus y Sirius pensando más opciones.

--¡Ya lo sé, tengo un lugar!

—Ah... —dijo Sirius frunciendo el entrecejo—. Bueno, ya lo pensaré y os...

--¿Qué demonios…?

Se interrumpió antes de terminar la frase. De pronto, su expresión se tornó tensa y alarmada. Se volvió hacia un lado y tuvieron la sensación de que intentaba encontrar algo en la sólida pared de ladrillo de la chimenea.

--¡Largo, largo!—dijeron los cuatro comprendiendo todo.

— ¡Sirius! —dijo Harry, preocupado.

Pero Sirius había desaparecido.

--¡No!—saltó James rebuscando entre las llamas la cabeza de Sirius.

--¡Lo han cogido, lo han cogido!—parloteaba Lily agitando las manos.

— ¿Por qué ha...?

Entonces Hermione soltó un grito ahogado y se puso en pie de un brinco sin apartar la vista del fuego.

Entre las llamas había aparecido una mano que buscaba a tientas como si quisiera coger algo; era una mano de dedos cortos y regordetes llenos de feos y anticuados anillos.

--¡Umbridge!—dijeron los cuatro.

Los tres echaron a correr.

--¡Demonios!—grito James dando un golpe al aire--¿Y si lo atraparon? ¿Cómo podemos saberlo?

--Maldición, maldición, maldición…

El hechizo… de nuevo…

--¿Dónde…?

--¿Qué, que ha pasado, Sirius?—preguntaba el otro Remus que venía corriendo como rayo.

--Yo… casi… casi me atrapan—contesto Sirius con un hilo de voz, hincado sobre el frío y duro suelo de la cocina de Grimmuald Place.


Pin pon es un muñeco muy guapo y de cartón…

lalalalala jajajajaja -.-'

¡Me sorprendí a mí misma! -

¿Vieron, vieron, VIERON?

Me tarde como… unas cuatro horas haciendo este capítulo hermoso xD (toda modesta) la verdad que se debe a ustedes, muchas gracias a quienes me hicieron feliz y ayudaron a comentar n__n

¿Qué tal, eh? Uh… Sirius, Sirius, Sirius… ¿Cuándo vas a cambiar, amor? T__T creo que jamás y eso me gusta mucho J

¿Se dieron cuenta que Lily odia a Cho? =D Sí, bueno… debe odiarla ¿no? Yo la odio, ella tiene derecho a odiarla también por desvirgino (¿Esa palabra existe? O_O) los labios castos de Harry x___x

Jajajaja morí de la risa escribiendo a Sirius todo celoso… jijijiji y James y Sirius todos bobitos pensando que Harry no se parece e ellos :'( y también es que ellos no saben lo de la suma inquisidora u__u pero en el siguiente capítulo viene ya la primera clase del ED w aplausos por favor e.e junto con el partido de quidditch ¡Genial!

Así que estén muy pendientes J y ya saben, entre más comentarios, más feliz la autora, entre más feliz la autora más ganas de escribir y entre más ganas de escribir ¡Vuelvo más pronto! Jijiji

Quejas, dudas y/o sugerencias nos vemos en el área de comentarios por favor n__n

¡Besos con sabor a Merodeador!