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Historia 67888 — capítulo 52

--¿Crees que fue buena idea dejarlos solos?—preguntó Remus a Sirius una vez que se hubieron separado de Lily y James, ahora caminaban tranquilamente por la calle principal de Hogsmeade--¿Sirius?

--Hum… no lo sé—admitió alzando la cabeza, sin busca, buscando rastro alguno de Lyra—pero de que tienen que hablar, tienen que hablar.

--De eso no me queda la menor duda—afirmó el licántropo acomodándose el cuello de la túnica que recién se había puesto, Sirius lo miro con el ceño fruncido—pero ambos sabemos cómo es James y también como es Lily con lo que paso…

--Me temo que esta vez James tiene razón—dijo Sirius poniéndose serio.

Remus se detuvo en seco.

--¿Cómo?—su cara tenía una extraña mezcla de emociones.

--Por favor, Lunático, no te hagas el que no se ha dado cuenta—lo palmeó en la espalda, como par que reaccionara—ya habíamos hablado una vez de que Quejicus estaba enamorado de Lily, pero prefirió las artes oscuras, entonces James agacho la cabeza y la pelirroja acepto salir con él, lo demás es historia—e hizo un ademán impaciente.

--Entonces… ¿Tú crees que…?—Remus prefirió no decirlo en voz alta.

--Así es mi pragmático amigo—Sirius parecía abatido—y lo lamentaré mucho porque quiero a Lily y ni se diga de James, quedara destrozado y odiaré ver a Lily con Quejicus…

--Entonces no tiene ningún caso ver la vida de Harry—razonó Remus comenzando a preocuparse de verdad, se recargo en una de las paredes de las Tres Escobas—si Harry no existe entonces jamás se hará la profecía y Voldemort no irá tras Lily y James, ellos no morirán…

--Al menos no de la forma de la que ya vimos—dijo Sirius pasándose una mano por la barbilla—no sé qué va a suceder ahora…

--¿A qué te refieres?

--Tendremos que volver—contestó Sirius casi automáticamente—volver para enfrentarnos a Voldemort en nuestra época, intentar acabar con él.

--Ah…--suspiro Remus negando con la cabeza—todo va a cambiar.

--Lo sé—dijo Sirius tratando de pensar en todas las posibles consecuencias de aquella decisión.

--¡Lily! ¿Qué diablos haces aquí?—preguntó Jules poniéndose de pie de un brinco al ver a la pelirroja entrar corriendo al cuartel--¡Se suponía que…!

--¡Oh Jules!—Lily se le lanzó a los brazos, llorando desconsoladamente.

--¿Qué te pasa?—seguía preguntando la chica, sin saber que pensar--¿Dónde están los chicos? ¿Dónde James, Sirius y Remus?

--Yo… ellos…

--¿Están… están muertos?—balbuceo Jules con los ojos acuosos.

--¡No!—chilló Lily dejándose caer en el sillón.

--¿Entonces dónde están?—inquirió comenzando a preocuparse por la coherencia de la chica—¡Lily!

--¿Dónde está Connor?—saltó Lily quitándose las lágrimas de la cara.

--¿Connor?—se extrañó Jules--¿Para qué quieres saber?

--¡Solo dímelo!—exigió irguiéndose.

--Bueno él…--Jules miraba extrañada a Lily; parecía otra—Espera…--y rápidamente saco su varita y la apuntó directo a la cara, acorralándola en la pared.

--¿Qué te pasa? ¿Estás loca o qué?—Lily trataba de alcanzar su varita pero Jules había aprendido bien de Sirius así que no podía soltarse de su agarre--¡Suéltame, Jules! ¡Me haces daño!

--¡La verdadera Lily jamás habría vuelto sin James!—chilló la chica apretando más el cuello de Lily--¡Dime quién eres maldito mortifago!

--¡Soy Lily Evans, hija de muggles!—decía Lily respirando con dificultad—me hice novia de James Potter el día de San Valentín de mil novecientos setenta y ocho…

--Oh—dijo Jules soltándola—de acuerdo—y la soltó, Lily se sobo el cuello donde las marcas de los dedos de Jules, comenzaban a marcarse—lo siento, debía comprobarlo.

--No te preocupes—dijo Lily tosiendo--¿Dónde está Connor?

--Vigilando la casa de Snape… ¡Espera!

Pero Lily ya se había esfumado por la chimenea, dejando tras de sí a una Jules demasiado confundida.

¿Qué demonios estaba sucediendo?

--¿Quién anda ahí?—pregunto con voz hosca Severus Snape; con la varita en alto, asomándose a la sala de su casa, en la calle de la Hilandera. Acababa de oír un ruido, el típico que hace la Red Flu—no voy a dudar en atacar…

--Soy yo Sev—respondió Lily saliendo detrás del librero, sonriendo a medias—hola—saludó como si fuera lo más normal entre ellos.

Snape se quedó más blanco que la cera, aun apuntándola con la varita. Petrificado en su lugar, sin moverse un solo centímetro, mirándola de arriba abajo con los ojos entrecerrados. Sin poder creer lo que veía. Lily Evans en su casa.

--¿Qué haces aquí?—preguntó bruscamente, tratando de recuperarse de ese pequeño momento de debilidad donde magníficos recuerdos llegaron hasta su mente.

--¿Cómo sabes que soy yo?—respondió Lily acercándose a él.

--Tu mirada es inconfundible—dijo Snape apenas moviendo los labios, temblando porque ella se acercaba más y más--¿Qué haces aquí?—repitió.

--Solo dejándome llevar.

Y sin previo aviso, unió sus labios con los de su primer amor.


--Tienes que cambiarte de bando, lo sabes ¿verdad?—preguntó Lily alzando la cabeza para poder ver a Severus a la cara; aquellas palabras rompieron el silencio que se hizo luego de que consumaran su amor. Severus la abrazó con más fuerza—es lo correcto.

--Lo sé—dijo él suspirando—pero no es fácil.

--Me imaginó—Lily se puso un mechón de pelo detrás de su oreja—pero lo será si tu realmente lo quieres, lo único que tienes que hacer es venir conmigo; iremos con Dumbledore, hablaremos con él y podremos esconderte…

--No voy a esconderme—afirmó con la voz cargada de necedad—no soy ningún cobarde.

--Nadie está diciendo que lo seas—Lily hacía dibujos en el pecho desnudo de Snape—pero él te buscará hasta debajo de las piedras, no descansara hasta encontrarte, no quiero que te pase nada malo.

--Aún tengo cosas por hacer; debo de terminar algunos trabajos.

--¿Cómo que terminar algunos trabajos?—se extrañó Lily mirándolo ceñudo—Severus—le llamo al ver que él no contestaba.

--Solo… confía en mí ¿vale?—le pidió besando su mano—esta vez haré bien las cosas.

--Te creo—dijo ella tras unos minutos de silencio.

Julio.

Agosto.

Septiembre.

Octubre.

--¿A qué rayos juegas Lily?—le espetó Connor al borde la histeria.

--No tengo nada que decirte—replicó ella sin apartar la vista de su taza de té—todo está bien.

--¡Nada está bien!—chilló su amigo tallándose la cara, frustrado--¡Desde que volvieras nada está bien! ¿Es que no te das cuenta?

--Connor…

--¡No, no me salgas con tus pretextos de siempre!—el chico dio un golpe en la mesa, haciendo saltar la pequeña cuchara, pero Lily a penas se inmutó y lo miro—todo se fue a la mierda; de nada sirvió su viaje al futuro, nada más volver y Remus está desaparecido, Sirius no se cansa de buscarlo aun cuando…--trago saliva para poder continuar—aun cuando casi estamos seguros de que no lo logro y James… James…

--Ya lo sé—Lily cerró los ojos con fuerza.

--¡Pues no parece!—Connor se puso junto a su amiga, pensando que si estaba cerca de ella podría hacerla entrar en razón—entiende que él no ha cambiado… sigue demostrándotelo ¿no te basto ver como dejo a Helena?

--¡No tenía más remedio!—replicó Lily mordazmente--¡tiene que interpretar bien su papel!

--¡Y un cuerno!—estalló Connor poniéndose rojo--¡Estaban solo ellos dos! ¡Ningún mortifago con el que guardar las apariencias, por el amor de Dios, Lily, reacciona!

--¡Ya basta!—Lily se puso de pie—no voy a permitirte que…

--¿Ahora vas a ponerte en mi contra?—le reto él con las aletas de la nariz temblándole por la ira, la quijada de Lily se mantenía rígida--¡Solo eso me faltaba! ¡Soy tu mejor amigo, demonios!

--No quiero pelear contigo—dijo Lily pausadamente—no más.

--¡Entonces vuelve a ser la de antes!

--No…

--¡Connor, Connor, tienes que ayudarme!—era Jules que entraba como alma que lleva el diablo.

--¿Qué sucede?—pregunto el chico corriendo a abrazarla--¿Qué…?

--¡Es James!—saltó Julia llorando desesperadamente, Lily se acercó a ella instintivamente--¡Se ha enterado de que Sirius está muerto! ¡Lo han matado Snape y Bellatrix!

--¿QUÉ?—gritó Lily, aterrada.

--¿DÓNDE ESTA JAMES?—gritó Connor zarandeándola por los hombros.

--¡Ha ido a matar a Snape!

--El gran James Potter…--se regodeaba Snape mirándolo con superioridad, Bellatrix a su lado, reía a carcajadas—justo donde debe estar, a mis pies…

--Vete a la mierda, Quejicus—logro decir James a quien le salía sangre de la boca.

--¡Avada Kedavra!

--¡NO!

Entonces…

Entonces…

Entonces Lily no soportó el dolor de ver el cuerpo sin vida de James… entonces el tiempo se congeló, entonces supo que había errado… entonces…

--¡Espera, James!—gritó Lily recuperando la conciencia, saliendo de esa pequeña pero horrible pesadilla, corriendo detrás de su verdadero amor antes de que fuera demasiado tarde.


¡REACCIONÓ!

¡OMG!

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Ahora… a convencer a James -.-'