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Amanecer Por Edward Cullen — capítulo 9
Desarraigo
Pronuncié mis votos de manera tradicional, Bella con absoluta fe creería que una vez más yo me mostraba tranquilo ante este momento tan único como nuestro amor.
Sin embargo en mi fuero interno había dos partes, la racional y la locamente enamorada, la racional me permitía hablar, como cuando dije -si quiero, con voz triunfante llena de alegría y gratitud. Y la enamorada que me hacía desear coger a este ángel blanco y llevármela al fin del mundo para no volver jamás.
Ahora Bella era un mar de lágrimas, lágrimas que para los ojos de la gran mayoría eran de felicidad.
Pero no solo eran eso, habían secretos en su llanto, este era el momento por el cual habíamos expuesto nuestras vidas una y otra vez. Al final tanta dificultad trajo su momento más anhelado por ambos.
Comprendí no hay amor sin lucha.
-Sí quiero. Bella me dio otro sí, pero este marcaba la diferencia entre todos los sies que se me podrían conceder de sus labios. Ahora todo tenía sentido.
Mi vida sin Bella era un loco zigzag de arriba-abajo. Era un paisaje siempre en blanco y negro y un infierno en vida.
Al escucharlo de sus labios temblorosos quise aplaudir y saltar, pero me quedé ahí clavado, viendo como mi ser y su loco zigzag se componía y se alineaba en un perfecto equilibrio.
Comprendí Bella me había traído el equilibrio y la sincronización a mi vida que ahora mas que nunca deseaba vivir.
No dejaba de mirarme, no dejaba de llorar, le di la mayor de mis sonrisas, la más sincera de ellas. Ahora ella era mía.
Cuando el señor Weber nos declaró marido y mujer quise abrazarlo a el también. Se podría decir que mi carácter nostálgico ha muerto en cuanto conoció a Bella…
Unos calidos y suaves brazos me rodearon casi por sorpresa, ese ángel me estaba besando, yo me uní a ese beso como nunca antes me lo había permitido. Pasaron veinte largos segundos para nuestros invitados, hermanitos iros a un hotelEmmet y sus consejos. Que orgullosos estamos hijos mis padres, mi suegra lloraba en el hombro de Charlie mientras sus manos las tenía entrelazadas a las de Phil.
Bloqueé los pensamientos de ciertos humanos molestos para que nada pudiera estropear el máximo auge de mis momentos con Bella.
Pero hoy todos los pensamientos giraban alrededor de lo que giraban alrededor de mis ojos
La belleza que Bella no siempre nos dejaba ver.
Deshice yo el beso a mala gana solo por cortesía, ya tendríamos tiempo de eso y una punzada de pánico me recorrió de pies a cabeza. Sonreí abiertamente y giré a Bella para que todos nos pudieran ver, la sala estalló en aplausos apasionados y luego vinieron los abrazos, ya me causaba dolor no tenerle entre mis brazos, pero lo seguía por cada pensamiento que pasaba
Todavía quedaba la recepción de la boda, pero lo que más temía era el invitado que estábamos a punto de recibir.