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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 10
Era tal y como lo había esperado. Un sitio oscuro, lúgubre y con un aroma mugroso que no le daba ningún encanto. Solo había un par de señores en la barra, con barba de varios días, cigarrillos encendidos, y que apestaban a alcohol barato. Nos miraron con gesto extraño cuando la niña Cullen y yo pasamos a su lado y nos sentamos en una de las mesas del fondo. Ella parecía realmente emocionada de estar allí, pero yo seguía sin comprender que le veía a aquel sitio.
Uno de los dos camareros, un hombre de aspecto horrendo y quizás demasiado mayor para trabajar se acerco hacia nosotros con una sonrisa desdeñosa. Se detuvo en frente de la mesa y carraspeo.
-Lamento deciros esto, jovencitos, pero aquí no se sirve alcohol a menores de 18 años. Es más, dos niños como vosotros deberían estar en sus casas ahora mismo. Aunque quizás no halláis venido por eso…- mascullo, mirándonos con expresión divertida,- ¿Venís a alquilar una de las habitaciones? No son de cinco estrellas, pero valen perfectamente para lo que vosotros queréis hacer…
Ambos nos miramos. La niña Cullen iba a decir algo, pero yo la interrumpí.
-Déjame a mí, Renesmee…- ella se sobresalto al escuchar por primera vez su nombre de mi boca, pero se cayó,- ¿Podría hablar con usted un momento, señor? A solas, me gustaría últimas los detalles de algo importante.
El aludido asintió desconfiado.
-Claro muchacho, como quieras. Pero rápido… tengo cosas que hacer y clientes que atender- dijo apremiante.
Yo asentí, me levante de la mesa y le seguí hasta una puerta que había en la esquina de la sala. La niña Cullen me miro desconfiada, sin moverse de su sitio. Pasé a la estancia detrás del hombre, y cerré la puerta. Él se sentó en la mesa mugrienta que estaba en la en el centro de la habitación, y me contemplo con expresión divertida. No sabía que pronto se acabarían ese regodeo.
-Sí te da vergüenza reservar una habitación para poder tirarte a esa chica… quizás sea conveniente que lo hagáis en otra parte, ¿En la calle quizás?- y rió,- Yo por unamuchacha como esa lo haría en cualquier parte, incluso ahora- añadió con tono turbio. Era un viejo pervertido,- Las habitaciones cuestan dinero, así que si no tienes pasta, niñato, será mejor que te largues por dónde has venido y te vayas a darte el lote con tu novia a otra parte…
-No he venido a hablar sobre la habitación- respondí, cortante.
-¿Entonces, que quieres hablar conmigo…?
Me abalance sobre él, y le agarre el cuello de la camisa con las manos. El intento debatirse, pero su tenue fuerza humana era inútil comparada con la mía. Se quedo petrificado y mirándome con los ojos muy abiertos. Respiraba con dificultad.
-Suéltame…- murmuro ahogadamente, pero yo solo sonreí.
-No, ahora tu y yo vamos a hablar en serio…- dije,- ¿Recuerdas a la chica de antes? ¿La que tu dijiste que te querías beneficiar?- el brillo de sus ojos fue la única repuesta que necesite,- Pues quiere beber alcohol, así que tu le vas a dar todo lo que ella te pida. Sin explicaciones… ¿está claro?
El se quedo quieto, y trago saliva forzosamente.
-¿Por qué iba a hacerlo?- rugió,- ¡No le tengo miedo a un niñato como tú!
-Ya…- y reí entre dientes,- Permite que lo dude.
Y le lance contra al suelo. Este cayó dolorido, y soltó un gemido de molestia. Po día ver el miedo en sus ojos. Ya estaba hecho. Así que me dispuse a salir de allí.
-¡Ah! Señor… - dije, dándome la vuelta para verle,- ¿Recuerda la habitación que menciono antes?
Él camarero asintió asustado.
-No le de la reserva a nadie, es probable que acabe dándole un uso.
Y salí de él asqueroso despacho, dejando al camarero temblando. Al final la cosa había sido fácil. Regrese con la niña Cullen, que permanecía sentada en la mesa con la mirada perdida. Al verme sonrió tímidamente y se estiro, como si hubiera estado descansando durante mi ausencia. Su dulzura y finura no encajaban para nada en un ligar como este.
-¿Lo has conseguido?- me pregunto preocupada.
-Por supuesto, ¿Acaso lo dudabas?- respondí con seguridad, pero ella no contesto.
En pocos segundos, el otro camarero, (que había recibido órdenes del que yo había amenazado) se acerco a nosotros para ofrecernos la bebida. Ella escogió la ginebra holandesa, y pidió que dejaran la botella. Parecía realmente decidida a beber. Yo no pedí nada. El alcohol no me hacía efecto, tan solo me quemaba la garganta como el olor de la niña Cullen.
En cuanto el pedido estuvo en la mesa, ella tomo el vasito y bebió su contenido de un trago, poniendo una cara un tanto extraña, incluso graciosa. Repitió la acción un par de veces más, y solo en ese momento fui consciente de lo mal que estaba debido a aquel misterioso dolor que parecía.
-¿Estás seguro de que no quieres?- susurro, con voz ronca,- Esta rico.
-No me hace afecta… seria como beber agua un humano- respondí.
-¿Y eso que importa? Bébelo, sabe bien- dijo, tendiéndome un vasito lleno de ginebra trasparente. Lo mire de reojo. ¿Qué había de malo?
-Está bien, trae- tome el vaso y me lo bebí de golpe, mientras ella sonreía complacida.
Estaba realmente fuerte, y me quemo todo el esófago, pero era un ardor agradable. Ella tomo el paso de nuevo y bebió otro sorbo. La mira a los ojos, y comprobé que su mirada cada vez estaba más perdida. Los efectos del alcohol ya estaban haciendo presencia.
-¿No crees que deberías para ya?- dije, mirándola con lastima.
-¡No!- chillo ella, triste, y bebió de nuevo,- Aun me acuerdo de él… ¡y quiero olvidarlo!- chillo histérica.
-Está bien- dije, intentando calmarla,- Bebe lo que quieras, no dirás que no te lo avise. ¿Pero qué es lo que quiere olvidar? Quizás esto no puedo ayudarte…
-¡Dios!- dijo ella nerviosa,- Te pareces a mi padre… "No hagas esto… no hagas lo otro". Solo te falta reñirme por hablar tanto de él inútil Jacob.
-¿Qué Jacob?- pregunte sin comprender.
-¡Jacob!- gimoteo,- Quiero olvidarme del estúpido de Jacob. Maldito chucho… Me juro amor eterno, ¿Sabes?, ¡Amor eterno! Y me acabo dejando tirada por su otra panda de pulgosos chuchos amigos de la naturaleza, y de los arbolitos y de los animalitos. ¡Basura!
-Ya…- susurre. Y bebió otra vez.
-¡Me hizo mentir a todos para estar con él! Me obligo a mentir a mis padres cuando nos escapábamos juntos, o a mentir a mi abuela cuando nos íbamos después del instituto a sitios que no podíamos. ¡Incluso me hacía hacer al amor en medio del bosque solo porque su casa estaba llena de lobos comiendo magdalenas! Como odio las magdalenas… ¡Como odio a Jacob!
La mire extrañado, comenzando a comprender todo. Eso era lo que le pasaba, ese tal Jacob, el metamorfo amigo de su madre. Eran pareja, y él la había dejado. La carta era de él y ella se lo había tomado a mal… Estaba susceptible.
-Por lo que parece, el metamorfo te hizo daño…
-¿Daño?- dijo ella, y su tono bajo hasta hacerse casi inaudible,- Me rompió el corazón… me dijo que me amaba. Me prometió la luna y el sol y al final me di cuenta de que no le importaba para nada. Le dije que se viniera conmigo, convencida de que me seguiría al fin del mundo como yo abría hecho con él. Pero no… se quedo, no quiso renunciar a nada, se rindió como un perro con el rabo entre las piernas…
-No sé porque me cuentas todo esto…- dije cauteloso.
-¡Qué más da! Estoy secuestrada por gente que intento matarme, mis padres deben de estar muertos de preocupación, al igual que los franceses, y… Jacob estará ahora mismo dándose el lote con una licántropa exótica en medio del campo… Nada puede ir peor...
Me quede en silencio, pensando en lo que había dicho. No es que pensar que sus problemas fueran graves, ella no sabía que era sufrir de verdad. Pero parecía realmente estresada. Y yo era demasiado listo como para desaprovechar esa oportunidad. La mire de reojo, y comprobé que estaba apoyada con el codo en una mesa, jugueteando con el vasito y con las lagrimas resbalándole por las mejillas lentamente. Había pasado de estar eufórica a estar deprimida. Cosas del alcohol.
-Eh… no pasa nada, cálmate, pequeña Renesmee…- susurre, intentando calmarla y doblegarla a mi voluntad,- Ese Jacob era un idiota, pero no tienes que preocuparte, yo ya estoy aquí para consolarte. No te preocupes…
-¿En serio?- pregunto ella mirándome fijamente. Sus ojos estaban turbios de la bebida y parecía mareada.
-Claro- dije, y la rodee con un brazo,- Yo te voy a cuidar y te daré todo lo que ese perro no te ha podido dar, descuida.
-¿Por qué? Hace unas horas querías matarme… y me pegaste, y me hiciste daño…- dijo ella desconfiada y mirándome a los ojos profundamente.
-Lo lamento, pequeña…- dije calmadamente,- No sabía quién eras… todos cometemos errores. Sí me descontrole tanto contigo fue porque… porque… porque tu sangre canta para mí- me acerque a su oído para pronunciar la última frase, y su sangre me inundo el cuerpo.
Ella se sobresalto y miro a la nada, absorta.
-Alec…- murmuro ella, y comenzó a llorar con más intensidad.
Inesperadamente se abalanzo sobre mí y sus labios se posaron en los míos. Los presionaron con fuerza durante unos segundos en los que ni siquiera me dio tiempo a reaccionar. Su boca sabía a ginebra, pero me gusto, me gusto mucho. Y sus mejillas estaban humedas por las lágrimas, que hacían que su piel ardiera enfebrecidamenté. La niña Cullen se deslizo y apoyo su cabeza en mi pecho, donde siguió llorando y diciendo cosas sin sentido en voz baja de vez en cuando. La rodee con los brazos y la acune durante un rato. Esto estaba funcionando de maravilla.
Su llanto iba disminuyendo, y su respiración se iba haciendo también mas pausada. Entonces, sin previo aviso note un cosquilleo en el cuello. Cuando me quise dar cuenta tenía a la niña Cullen dando pequeños besos en el cuello, con los ojos cerrados y gimiendo ligeramente, como si no supiese exactamente lo que estaba haciendo. La presione más contra mi sorprendido, entonces, dijo algo que no me esperaba.
-Quiero hacer al amor…
¡Hola! Espero que os halla gustado el capítulo... ¡Gran frase final la de Ness! ¿Eh? muajajajaja
Bueno, muchas gracias por los comentarios. La verdad es que estoy muy contenta, me gusta saber lo que pensais y como os sentis. Mañana me marcho, así que supongo que este sera el último capítulo hasta el fin de semana que viene. Y mira que me da rabia, porque tengo otros dos hechos sin subir. Aunque tendre una amiga informandome de la situación, y si ve que tengo bastantes comentarios, ella se encargara de subir los nuevos. Así que ya sabeis... ¡A comentar!
Por cierto, querria hacer una nueva historia... ¿Alguna idea?
Muchas gracias a todos lo que han añadido esta historia a favoritos. ¡Os quiero!
Muchos besos y dejar comentarios.
Paulasmog.