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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 13
Apresure el paso para poder ir al ritmo de Alec, que parecía ignorar por completo mi desventaja en ese aspecto. Seguía serio, y sin hablar. Y no me parecía mal, para que gastara bromas sobre nuestro encuentro, prefería el silencio. Le entregue la carta a la recepcionista humana, que me prometió que la enviaría por correo urgente, y estuve convencida de que lo haría. Estaba un poco nerviosa por mi reencuentro con Valentina y Nicolás… la última vez que los había visto había sido antes de escaparme del hotel, y probablemente empezarían con reproches. Tendría que discúlpame, habían tenido que venir hasta aquí por mi culpa.
Pero el panorama que encontré al llegar a la sala de los tronos fue asombroso. Abrielle, la novia de Alec estaba en una de las esquinas, mirando fijamente a la puerta y a Alec con ademan reprochador. Quizás hubieran discutido, ya que Alec también parecía molesto. Sin embargo, el rostro mortecino de la chica parecía brillar con una nueva luz. Valentina estaba a casi dos metros de distancia, con la expresión abatida y los ojos hundidos. Nunca pensé que pudiera verla así, deprimida. Al verme entrar ni siquiera levanto la mirada, y comprendí que no era porque yo le cayera mal, o porque estuviera enfadada conmigo. Estaba triste, muy desconsolada. Nicolás tampoco estaba del mejor ánimo, pero sus ojos brillaban de felicidad. ¿Qué estaba pasando? Nicolás soltó un suspirode alivio.
-¡Renesmee!- dijo él, tocándose la frente- Estas bien.
-Si… Lo siento…- respondí mirándole avergonzada- Yo… estoy realmente arrepentida.
-No importa- murmuro él con tono sincero,- Este viaje no ha estado mal… lo importante es que te encuentras bien- dijo, y juraría que miro a Abrielle al decir la última frase.
Él hizo amago de acercarse a mí, tal vez para brindarme un cálido abrazo d rencuentro, pero Alec le empujo hacía atrás ligeramente cuando casi nos habíamos tocado, haciendo que retrocediera unos cuantos metros. Nicolás le miro confundido, y abrió la boca con ademan ofendido.
-¿Qué haces?- dijo.
-Detenerte para que no la puedas tocar… ¿Acaso no es evidente?- mascullo Alec amenazadoramente.
-¿Estás loco? No voy a hacerla nada… ¿Por qué no me dejas acercarme?
E intento aproximarse a mí de nuevo, pero Alec le empujo para atrás reiteradamente, aunque esta vez con más fuerza y brutalidad. Yo permanecí a espaldas de Alec, perpleja por lo que estaba haciendo.
-Para tu información, estoy mucho mas cuerdo que tu. Y si te he parado es porque tienes afección a coger cosas que no son tuyas, y no voy a permitir que sigas haciéndolo, no en mi ciudad, y mucho menos con mis cosas- dijo Alec.
-¿Renesmee es tuya?- pregunto Nicolás incrédulo, mirándome a mí y a Alec equitativamente. Yo abrí la boca de la sorpresa.
-No, la hibrida no es mía. Pero…- añadió, y señalo a Abrielle,- ella sí, y tú has tenido que suplir tu capricho, y quitármela. ¿No es así? Os lo pasasteis bien ayer en mi cama, ¿no, vampiro francés?- le pregunto a Nicolás mirándole a los ojos, y este bajo la mirada,- ¿No Abrielle?- añadió mirando a la aludida.
Todos nos giramos para verla. Abrielle estaba encogida, medio abrazada a si misma y confusa. Vi el miedo dibujado en sus facciones cuando Alec dijo eso. ¿Estaba insinuando que se habían acostado juntos? Pero si Nicolás estaba con Valentina… entonces, cuando la mire, y vi su rostro demacrado, hundido ante aquella noticia, intentando buscar explicaciones en los ojos caídos de Nicolás, lo comprendí todo. Ya no estaban juntos, porque si hubiera sido así, Valentina ya lo habría matado al enterarse, aparte de que Nicolás era tan bueno que sería incapaz de haberle daño de ese modo. Probablemente fuera Nicolás el que la hubiera dejado, aunque no sabía el porqué, ya que era él quien parecía avergonzado y ella la que parecía dolida. Valentina aun le amaba, y Nicolás le había entregado el corazón a otra.
-Alec…- murmuro Abrielle mirándolo suplicante, pero su ruego no sirvió de nada.
Alec se acerco a ella, y levanto la mano. Le asesto con fuerza en la cara, tanto que ella cayó para atrás con fuerza, chocando con el suelo de piedra y soltando una exclamación de dolor. Alec la miro con odio, con asco y con reproche, y la ira de sus ojos era tal, que sentí un escalofrió recorriendo todo mi cuerpo.
-Me das asco…- dijo Alec, y cada palabra sonó como veneno,- No puedo creerme que me hallas hecho eso… ¡A mí!- y la golpeo de nuevo haciendo que ella se encogiera,- No eres más que una… una…
Abrielle lo miro a los ojos fulminantemente, interrumpiéndolo.
-¡Una furcia! ¿no Alec? ¡Eso es lo que siempre he sido para ti, una prostituta con la que podrías hacer lo que quisieras. Pues que sepas que no soy idiota, sé que me engañas, y sé que nunca me has sido fiel!- chillo, y Alec la observo incrédulo, con la boca abierta,- Y todo eso se acabo… no quiero nada más contigo Alec. Estas vacio… me das lastima.
Alec la enseño los dientes y se preparo para pegarle de nuevo, pero la mano de Nicolás se interpuso, agarrando su muñeco con firmeza.
-No voy a dejar que la toques- dijo Nicolás con un siseo nervioso, e hizo que Alec retrocediera hacía atrás, cayendo agazapado el suelo.
Nicolás se agacho al lado de Abrielle, que estaba abrazada a sí misma, sollozando de forma desconsolada. La acaricio la cara con ternura, y la abrazo fuertemente, prometiéndola en voz baja que nunca permitiría que él la hiciera nada malo de nuevo.
-Tranquila Abrielle, no te preocupes. Todo estará bien, no permitiré que se acerque de nuevo a ti, pequeña…- dijo él, y ella apoyo su cabeza en su hombro.
-¿Por qué?- pregunto Valentina en un momento determinado.
Todos la miramos, incluido Alec, que seguía en cuclillas mirando la escena con incredulidad. Valentina seguía absorta, contemplando la escena con dolor y tristeza. Parecía desesperada, y se agarraba las manos con fuerza, mirándoles fijamente intentando encontrar una razón por la que todo aquello fuera lógico. Nicolás, por su parte, seguía rodeando a Abrielle. Miraba a Valentina como si lo sintiese más que nada en el mundo, pero sin ademan de querer complacer sus deseos. Abrielle también la miraba confundida, y parecía sentir lástima por ella.
-Vale…- murmuro Nicolás,- Yo no te deje por ella, simplemente la conocí después, no creas que te engañe en algún momento de nuestra relación, jamás haría algo así, y mucho menos a ti. Te quiero mucho, pero lo mejor es que no estemos juntos. Ayer cuando la conocí…- y señalo a Abrielle,- Fui el hombre más feliz del mundo. No creas que yo no te quise nunca, porque no era así. Pero me hiciste daño, y por eso creo que ser amigos será mejor…
-Pero yo te quiero, Nico… te quiero mucho. No quiero vivir sin ti. Sé que antes no me porte bien, pero he cambiado, te quiero a mi lado, te quiero a ti- respondió ella frenética, como si deseara hacerle comprender la veracidad que escondían sus palabras.
-Es demasiado tarde, Vale. Yo quiero estar con Abrielle, aunque parezca precipitado. No quiero herirte, y espero que algún día me perdones por el daño que te estoy causando. Es algo que no puedo evitar, es lo que siento. Lo lamento tanto, pequeña… aunque no te mientas a ti misma, no me amas. Puede que me quieras, pero algún día encontraras a alguien que sepa corresponderte mejor que yo.
-Yo no quiero a otra persona, yo te quiero a ti- insistió ella, desesperada
-Lo siento- murmuro, agarrando con fuerza la mano de Abrielle, y entrelazando los dedos,- Pero mi corazón la pertenece, y su corazón es mío, y así será para siempre.
-No, por favor no… no me hagas esto. No me dejes, no… por favor. Te necesito, cambiare, te juro que seré más amable y más dulce contigo. Te diré "te quiero" todos los días, seré una mejor persona. Pero no me dejes- dijo, abatida.
-No tienes que cambiar, Vale… eres perfecta tal y como eres. La decisión está tomada, pero ahora, Abrielle es mía.
En ese mismo momento Alec se levanto rápidamente, gruñendo salvajemente y con la ira inundando su cuerpo. Comenzó a correr hacía Nicolás y Abrielle, con os brazos extendidos en dirección a su cuello. Supe enseguida cual era su intención: arrancarle la cabeza por haberle quitado a su novia. Intente detenerle, pero su fuerza hizo que me tambaleara y que casi cayera el suelo.
-¡Te voy a matar! Si Abrielle no es mía, tampoco será tuya- grito.
¡Hola!
Espero que os halla gustado... en prencipio el capítulo no iba a tener dos partes, peor me había quedado muy largo, y además, tampoco había muchos comentarios. Sí quereis que suba pronto, dejar comentarios, porque la verdad no estoy segura de querer seguir... porque creo que la historia es un poco mala, y para escribir cosas malas, prefiero dejarlo... ¿Qué pensais?
Comentady Muchos besos!
Paulasmog.