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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 14
Nicolás no se movió, abrazo aun más fuerte a Abrielle y cerró los ojos, esperando a que llegara su final. No parecía tener intención de defenderse, quizás estuviera ya demasiado cansado de todo. Abrielle se encogió hizo lo mismo que Nicolás, acercándose a él hasta lo imposible. Yo cerré los ojos, incapaz de ver lo que iba a pasar, pero entonces, escuche una voz.
-Te quiero Nicolás…- dijo Vale súbitamente, antes de que un profundo crujido se escuchara. El estomago se me encogió el ver el dolor con el que decía la frase, y apreté mis parpados horrorizada ante aquel siniestro sonido.
La estancia se quedo momentáneamente en silencio, y entonces algo duro como la piedra toco el suelo, haciendo un ruido horrible. Lentamente abrí los ojos, y solté una exclamación de sorpresa: Abrielle y Nicolás estaba intactos, abrazados y mirando la escena absortos. Alec estaba a varios metros de distancia de ellos, con expresión confusa en el rostro. Y entonces me fije en el cuerpo inerte que estaba tirado en el suelo… La cabeza de Valentina estaba separada de su cuerpo, y rostro estaba desfigurado por una mueca de horror. Su parte inferior estaba desparramada en las baldosas, como un títere desgastado, sin movilidad ni vida. Grite, tapándome la boca y sin poder creer que esto hubiera pasado. Casi instantemente, y a una velocidad prodigiosa, Nicolás soltó a Abrielle y corrió hacía el cadáver de Valentina. Hizo amago de tocarlo, pero no fue capaz. El dolor inundaba su cara, y hacía que tuviera ganas de vomitar.
-Valentina… princesa…- murmuro para sí, horrorizado, como si sus palabras pudieran revivirla.
Acariciosuperficialmente el inerte brazo de ella, y soltó un exasperado gemido de dolor. Abrielle suspiro, y los miro sufriendo la situación como si ella misma fuera la que había recibido el fatal ataque. Me abrace a mi misma mientras comenzaba a llorar. Valentina había amado a Nicolás, mucho. Más de lo que podríamos haber imaginado. Y a pesar de que este ya no le correspondiera, y a pesar de que estaba con otra chica, había dado su vida por él, sin dudarlo y con palabras doradas de amor por bandera. Me acerque a él con precaución, y le toque el hombro en señal de apoyo. El tiempo parecía haberse detenido, y por eso no supe cuanto tiempo paso hasta que se giro para mirarme y hablo con la voz vacía.
-Ella sí que me quería… siempre lo hizo. Pero yo no la creía, y ahora, ahora… es demasiado tarde.
Rompió a sollozar, tapándose la cara con las manos. Segundos después Abrielle fue la que estuvo a su lado, intentando apaciguar su dolor con abrazos y caricias en el pelo. Aunque no fue efectivo. No creo que hubiera nada que pudiera haberle animado en ese momento. Pero a pesar de todo, si que los acepto sin rechistar.
Escuche un ruido detrás de mí, y vi a Alec. Parado en el mismo lugar donde Valentina había logrado lanzarlo, con la mirada posada en mí y los labios torcidos. Le fulmine con la mirada húmeda, y él se encogido de hombros, sin ningún arrepentimiento en su mirada. Entonces supe que él era incapaz de sentir nada bueno. Todo en él era negativo u oscuro, horrible. Jamás llegaría a ser feliz, porque nadie lograría soportar su sombría compañía. Y sentía más asco de mi misma por lo que había pasado la noche anterior, mucho más que antes. Tanto que deseaba arrancarme la piel para así poder borrar todos los recuerdos y restos de él que tenía.
Inesperadamente, Nicolás estiro la mano hacía el cuerpo de Valentina. Apenas lo rozó, pero sus movimientos fueron delicados y cargados de un sincero respeto. Agarro el collar de él cisne plateado entre los dedos, y con un pequeño golpe rompió la cadena para poder llevárselo. Él lo miro absorto durante unos instantes, y después lo guardo lentamente en el bolsillo, tanto, que parecía estar moviéndose a cámara lenta. Se quedo inmóvil durante unos segundos, antes de tragar saliva y levantarse pausadamente, sin prisas. Se giro lentamente, con Abrielle encaramada en el brazo, y observo a Alec, que permanecía inmóvil aun.
-Has matado a Valentina, que era como una hermana para mí igual que la tuya es para ti,- dijo, y su voz sonó fría y dura como un tempano de hielo. No llegaba a comprender como alguien podía hablar de esa manera. No parecía real,- Pero eso no te ayudara a ser feliz. Seguirás siendo un amargado, condenado a pasar el resto de su vida solo, muerto de asco y de envidia, observando la felicidad de los demás sin saber que se siente al ser feliz, pensando que lo tienes todo cuando en realidad careces de la totalidad de las cosas que necesitas. La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural. Tú crees que el haberlo pasado mal justifica tu comportamiento, pero no es así. Ni Abrielle, ni Renesmee, ni Valentina…- su voz se trabo cuando dijo su nombre,- ni tu hermana, ni yo mismo. Ninguno nos merecemos tu trato hostil, pero nos lo brindas como si nos estuvieras haciendo un gran favor. No eres nadie especial, solo un vampiro con un buen don y una ración excesiva de orgullo y arrogancia… pero no te engañes, tu mejor arma no es tu condición, ni siquiera tu poder. Tu mejor arma es esa angustia vital que tienes, o tu maldad. Era imparable porque repeles todo lo bueno y lo puro del mundo. Porque eres un idiota. Tú eres de esa clase de personas crueles y bastardas que creen que pueden hacer todo en la vida. Tu orgullo roza lo inimaginable, y como dijo un sabio: Si eres orgulloso conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos. Y tú vas a estar solo para siempre, Alec Vulturi. Recuerda lo que te digo… para siempre.
Me quede con la boca abierta ante aquel discurso. Lo había dicho con tanta soltura que parecía estar narrando sus pensamientos. Pude captar la lastima con la que lo decía todo, y sentí un escalofrió recorriéndome el cuerpo. Alec estaba sorprendido, y no parecía tener intención de decir nada. Quizás no tuviera palabras para responderle, porque tenía razón.
Entonces Abrielle corrió hacía Alec y le empujo para atrás. En circunstancias normales, ella apenas lo habría movido, peor Alec estaba distraída, y salió volando hacia atrás, hasta chocar con una de las paredes. Esta se rajó, y algunos pedazos de piedra acompañaron a Alec mientras caía al suelo, soltando una leve exclamación.
-Marchémonos de aquí…- dijo Abrielle con urgencia, mirándonos nerviosa a Nicolás y a mí,- Se por donde podemos irnos sin que nadie nos vea.
Nicolás asintió primero, y después lo hice yo. Comenzamos a corre hacía la puerta, y pude ver como él miraba el cadáver de Valentina de reojo. No quería dejarlo aquí, pero… ¿Qué otra opción teníamos? En cuanto estuvimos fuera de la sala, cerramos la puerta. Alec no se había movido aun, ya que no escuchaba pisadas. Eso nos daría tiempo suficiente para escapar.
Anduvimos durante 3 minutos por los pasillos del castillo, hasta que Abrielle se paro en una puerta que estaba discretamente situada en un rincón. Nos miro agobiada, y la señalo con los dedos.
-Es una puerta que solo los Vulturis conocemos. Es la única del castillo que no tiene guardas, así que nos resultara fácil escapar- dijo, y nos señalo al tiempo que abría la puerta,- Vamos… pasad.
Ambos le obedecimos, y atravesamos la puerta. Abrielle fue la última, y el cerro justo cuando pise el suelo de la calle. Esa puerta daba a un callejón ennegrecido y oscuro, pero que en su parte superior dejaba ver un cielo azul cobalto cargado de estrellas plateadas. Suspire con fuerza.
Entonces Nicolás agarro mi mano con la suya, y con la otra aferro la de Abrielle. Después, sin decir nada, comenzamos a correr más rápido hasta que salimos de Volterra, y nos perdimos entre la noche.
¡Hola!
Espero que os halla gustado... a mí me daba pena matar a Valentina, pero la vida no siempre tiene finales felices, así que... al menos murío por amor. E de deciros que ya no tengo más capítulos escritos... las ideas estan en mí cabeza, pero esta semana la tengo muy pillada, así que intentare subir pronto. Sí la espera se prologa mucho, tomaroslo como un descanso hasta la segunda temporada de la historia. Aun así, ya sabeis que los comentarios animan mucho, y si puedo, hoy subire uno despues de volver del hospital.
Comentady Muchos besos!
Paulasmog.