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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 15
Después de salir de Volterra estuvimos corriendo durante horas. La noche había caído, y para cuando paramos, el sol ya se estaba asomando tímido por el horizonte. Debíamos alejarnos lo más posible de allí, y como no parecía que nadie nos siguiera, la huida fue dentro de lo que cabe, fácil. Nicolás no nos soltó ni a Abrielle ni a mí en ningún momento. Nos aferraba a él con fuerza, como si tuviera miedo de que algo malo nos pasara. Tampoco dijo nada. Estaba totalmente serio, e incluso su aptitud con Abrielle se había enfriado, aunque ella, tan acostumbrada a la sobriedad de Alec, debía de saber cómo llevarlo. Cuando estuvimos seguros de que no nos seguían, Nicolás decidió que lo mejor era parara a descansar un rato. Argumentó que el día se acercaba y que sería soleado, además, hizo hincapié en mi mal aspecto y en las grandes ojeras que rodeaban mis ojos. Ni Abrielle ni yo pusimos objeciones, aunque ella parecía ligeramente reacia a parar. Quizás tuviera miedo de que Alec pudiera atraparla.
Ya estaba harta de tener que pasar las noches en habitaciones ajenas, pero ese hostal parecía más agradable que los anteriores. Tenía una decoración rustica, y la joven dependienta se comporto de una forma muy educada, incluso me dio una barrita de cereales para poder comer. Cuando llegamos arriba, cerramos la puerta con llave y Nicolás habló.
-Renesmee… creo que deberías llamar a tu familia para decirles que ya estas libre de los Vulturi- me dijo Nicolás.
-Claro…- respondí al tiempo que tomaba el teléfono móvil que Nicolás me tendía- Los llamare ahora mismo. Seguro que ellos saben que hacer.
-Bien, intenta ser breve… -intervino Abrielle. Nicolás y yo la miramos extrañados,- Debes dormir.
Mi única respuesta ante su insólita preocupación fue un asentimiento de cabeza y un atisbo de sonrisa.
Me encerré en la habitación de al lado, alejándome de Abrielle y Nicolás lo máximo que me permitía la residencia. Sería la primera vez que hablaría con mi familia en días, y no sabía si eran consientes de todo lo que había pasado y de cómo se sentirían. No confiaba en que Aro realmente les hubiera puesto al corriente. Aparte, sentí un nudo en el estomago al imaginarme a la histérica de mi madre y al sobreprotector de mi padre pegando gritos ante la noticia. Debía ser algo íntimo, y no tenía ganas de que Abrielle o Nicolás se enteraran. Ellos ya tenían sus propios problemas.
Abrí la tapa del móvil y marque el número, que me sabía de memoria. Pegue el auricular a la oreja y espere tres pitidos, cada uno de ellos cargado de tensión. Entonces, escuche algo al otro lado del teléfono.
-¿Diga?- pregunto la voz de mi abuelo al otro lado de la línea.
Yo me quede muda, sin saber cómo proceder o que decir. Finalmente, unos segundos después, acabe contestando con voz ronca.
-Abuelo… soy Renesmee.
Escuche como el auricular de su teléfono se movía, y producía un ruido desagradable. Segundos después pude escuchar a Carlisle gritando al otro lado de la línea: "Rosalie, llama a Edward, Renesmee ha llamado" Y entonces volvió a ponerse al teléfono.
-Nessie… ¡Oh dios Nessie! ¿Estas bien? Nos has tenido a todos tan preocupados… ¿te han hecho algo? Jamás le perdonare esto a Aro.
-Tranquilo abuelo… estoy bien, pero tengo que hablar con papá. Ahora mismo estamos lejos de Volterra, y necesito saber que quiere él que haga a partir de ahora- conteste.
-Vale…- añadió Carlisle,- Ya se pone, Nessie. La diré a tu abuela que has llamado, se pondrá muy contenta. Adiós…
-Adiós, abuelo…
Y entonces, tras una pequeña pausa, logre escuchar la voz de mi padre, lo que provoco una escalofrió helado por todo mi cuerpo.
-Renesmee… ¡Donde estas!- dijo fuera de sí.
-Ahora no tengo mucho tiempo papá, pero pronto estaremos con vosotros. Logre escapar gracias a mis amigos y ahora estoy bien. En seguida cogeré un avión para ir a Canadá…
-¡No!- me interrumpió,- No puede volver… Alice vio que vendrían aquí para recuperarte, ellos suponen que has regresado a tu casa, pero no les daremos lo que quieren con tanta facilidad. Hemos estado muy preocupados con todo esto… Alice no puede verte a ti, pero sí que pude ver a Aro hablando sobre que haría contigo.
-Pero papá…¿entonces donde voy a ir?- susurre preocupada, con un nudo en el estomago.
-Hija…- añadió con tono solemne,- Por mucho que me cueste decirlo, debes ir a Forks, con Jacob. Ahora es el único que puede protegerte…
Mi única respuesta fue una exclamación ahogada de sorpresa.
Abrielle camino hasta colocarse al lado de Nicolás. Se dejo caer en la cama con desgana, sentándose a su lado con las manos sosteniendo su cara de la preocupación. Suspiro fuertemente y espero a que él hablara. Los minutos pasaban, y él seguía con la misma expresión de ensimismamiento, por lo que finalmente, decidió intervenir.
-¿No vas a decir nada?
Nicolás giró la cabeza aturdido ante la pregunta. La observo con unas facciones inquebrantables durante unos segundos. Abrielle temió que fuera a enfadarse, y el brillo inexistente de sus ojos la hizo sobrecogerse ante la posibilidad de haberle perdido para siempre, pero entonces Nicolás le dedico una sonrisa cansada y habló.
-Lo siento Abrielle…- murmuro con voz ronca, tomándole la mano y presionándola con fuerza,- No sé que decir…
Abrielle se conformo con esa respuesta al principio, pero después razonó y se dio cuenta de que ella quería que la conversación continuara.
-No me dijiste que tu novia estaba en Volterra cuando me contaste lo que te hizo antes de conocerme- añadió rápidamente,- ¿Me lo ocultaste deliberadamente?
-Abrielle, no… claro que no te lo oculte. Es solo que no me parecía apropiado decir que mi ex-novia estaba circulando por los pasillos mientras intentaba demostrarte lo mucho que te quería- dijo él.
Abrielle se mordió la lengua ante la fuerza del argumento.
-Todo fue mi culpa…- murmuro por lo bajo, soltándose de la mano de Nicolás tapándose la cara.
Nicolás la miro atónito, con los ojos como platos. Al principio no supo cómo proceder, pero acabo rodeándola con los brazos y metiendo la cabeza en su pelo, oliendo el dulce perfume que emanaba.
-Nada es culpa tuya, pequeña.
-Pero…- mascullo ella. Pero Nicolás la interrumpió.
-Alec nos habría matado a los dos, peor Valentina eligió ponerse en medio, y por muy triste que parezca, solo lo hizo para salvarme a mí… no creo que tu estuvieras en su plan de protección.- hizo una pausa,- Ella lo escogió, y siempre estaré agradecido por ello, pero ahora no hay nada que pueda hacer para compensarla aparte de llorar su perdida. Y lo hare.
Abrielle se encogió asimilando las palabras que acababa de decir. Ella se sentía culpable por lo que había pasado. Pensaba que quizás, si ella no hubiera enfadado a Alec, nada de esto habría pasado. Sabía cómo era su temperamento, y como era de posesivo. Alec no soportaba perder, y estaba convencida de que había acabado matándola de no haber sido por Valentina, sin importar todos los momentos que habían pasado juntos.
-De acuerdo Nicolás- respondió con voz firme,- Entonces, llorare su pérdida contigo.
-De acuerdo, pequeña. Te quiero- añadió, y ella sintió un escalofrió.
-Y yo a ti…
Y mientras acurrucaba a Abrielle entre sus brazos, Nicolás pensó en lo que había perdido, pero también, en lo mucho que le quedaba por ganar.
¡Hola!
Espero que os halla gustado... la verdad creo que el capítulo no quedo demasiado bien, los capitulos de transición son aburridos, aunque necesarios para poder centrarse en la historia. Os aseguro que el siguiente tendra un final más emocionante. No se cuando lo subire, porque hando con una bageza... buff... que las ideas estan pero no tengo inpiración para escribir. Pero como ya sabeis... los comentarios me inspiran, así que... ¡A comentar!
Comentady Muchos besos!
Paulasmog.