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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 16
Note la mano de Nicolás en el hombro cuando me zarandeo ligeramente, y fue entonces cuando salí de mi ensimismamiento y le mire.
-¿Estás convencida de que esto es un lugar seguro? Quizás tus amigos lobos no nos quieran a aquí- dijo él preocupado.
-No habrá problema- murmure, mirando a Abrielle y a Nicolás, que estaban agarrados de la manos, de forma amortiguada,- Son amigos cercanos, en cuanto les expliquemos las circunstancias, nos ayudaran.
-¡Pero son licántropos!- exclamo Abrielle histérica,- No creo que a vosotros os hagan daño, pero yo sí que corro peligro. Verán el color de mis ojos y querrán matarme por ser un peligro. Alec me contó lo que paso cuando vinieron a asesinarte… nos odian.
-Ellos no te van a hacer nada, Abrielle- murmure, sonriéndola tímidamente,- Si vas conmigo y dejan que les explique, estarás a salvo.
-Yo tampoco voy a dejar que te pase nada- añadió Nicolás pasándole el dedo por la mejilla.
-Está bien… pero no quiero que os arriesgáis por mí. No deseo causaros problemas- explicó azorada.
-No pasara nada, confiad en mí. Dejar que hable y ya veréis como todo se soluciona- dije, mirándolos a ambos de reojo.
Y su única respuesta fue un asentimiento.
En ese momento nos encontrábamos escondidos en el linde del bosque, tan cerca de la casa de Emily y Sam que podíamos verla con toda claridad. La mayoría de los miembros de la manada estaban dentro, podía sentirlos. Y no sabía si ya eran conscientes de la presencia de vampiros en sus tierras, aunque no tardarían mucho en averiguarlo.
Abrielle, Nicolás y yo habíamos partido para Forks la mañana siguiente de que mi padre nos diera la orden, aunque esta no me gustara para nada. Tomamos en primer avión con el destino idóneo, sin rastro de que los Vulturis estuvieran intentando atraparnos, cosa que me sorprendió, y aterrizamos en América cuando la noche ya estaba cayendo. No había sido muy difícil llegar hasta Forks, pero el miedo de Abrielle había alargado bastante el camino.
Camine pausadamente, con ellos dos detrás de mí, acercándonos cada vez más hacía la puerta. Cuando estuve lo suficientemente próxima, pude distinguir quienes eran los que estaban allí. Leah, Seth, Embry, Jared, Paul y Emily. Pero ni rastro de Jacob, y eso me alivio. Ya sería bastante chocante el reencuentro con la manada como para tener que lidiar con él también. Subimos las escaleras del porche, y justo cuando levante la mano para llamar, la puerta se abrió súbitamente.
Di un paso hacia atrás a causa de la sorpresa, y solté una exclamación ahogada que sonó realmente aguda. Seth estaba envarado mirándome, y dejo caer al suelo el pesado de bizcocho que sostenía en la mano. Abrió la boca y se llevó la mano a la cabeza antes de comenzar a gritar como un loco.
-Te dije que no eran vampiros normales, Paul. ¡Es Nessie!
Se abalanzo sobre mí, rodeándome con sus brazos en un cálido abrazo al tiempo que escuchaba las sillas correrse dentro de la casa, y el sonido de las pisadas de todos acercándose a nosotros.
-¿Nessie?- mascullo Jared y Embry al mismo tiempo. Los demás se limitaron a mirarme anonadados, y Seth me soltó y cogió la comida que se la había caído para poder saborearla de nuevo.
-Hola, chicos…- respondí, levantando tímidamente la mano.
-¿Qué estás haciendo aquí?, ¿Por qué has vuelto?- me cuestiono Emily, que en ese momento aparecía por entre la multitud de lobos, y que hablaba con su típico tono de voz dulce y cálido.
-Recibí una carta de Jacob…- conteste insegura, preguntándome si la sorpresa les habría permitido ver a mis dos acompañantes, que permanecían varios metros detrás de mí- Decía que quería verme, y además necesito pedirle algo, así que aproveche y le pedí permiso a mis padres para poder regresar por poco tiempo.
-¡Eso es genial! Seguro que Jacob se anima, no es por nada… pero esta hecho polvo desde que tú te marchaste… No seas dura con él- dijo Embry con voz paciente.
Mi contestación se vio interrumpida por la voz furiosa de Leah.
-¡Dejarla en paz!- grito, rodeándome con un brazo, y mirándolos a todos iracunda,- Ninguno de vosotros sabe cómo se ha sentido ella, y todo esto fue culpa de Jacob, así que la única que merece compasión es ella, ¿verdad Nessie?- pero no me permitió contestar,- Los hombres sois siempre iguales, hacéis las cosas y luego queréis que la gente tenga piedad con vosotros, sois todos tan…
-¿Quiénes son ellos?- pregunto Jared, repentinamente serio, interrumpiendo a Leah, que al ver a que se refería, no protesto,- Sabes que los vampiros no tienen permiso para permanecer en nuestras tierras.
Suspire antes de hablar. Ahora empezaba lo más delicado, y no tenía intención de ser muy precisa o muy explicativa.
-Lo sé, pero es una urgencia…- arguye desesperada,- Tiene que ver con lo que le quiero pedir a Jacob. No puedo contaros toda la historia porque es demasiado larga, pero en cuanto Jacob la sepa, estoy segura de que os comentara. No van a hacer nada, son mis amigos y me acaban de ayudar a salir de un problema, digamos que "mortal"- todos me miraron sorprendidos cuando mencione esa palabra,- Nos vamos ya, de todos modos. Cuando antes hablemos con Jake mucho mejor… Por cierto, ¿está en su casa?
Ninguno contesto inmediatamente, se quedaron en silencio, intentando comprender lo que pasaba con la poca información que les había brindado.
-Supongo que sí… no ha venido con nosotros en todo el día, y cuando llamamos su padre nos dijo que estaba ocupado, y que no le molestáramos…- contesto Seth finalmente, mientras se limpiaba las migas de la boca,- Aunque estoy convencido de que no estará ocupado para ti. Inténtalo…
-De acuerdo… Gracias chicos, nos vemos- dije al tiempo que me daba la vuelta y me acercaba a Abrielle y Nicolás, que estaban mudos, clavados en sus posiciones iniciales.
Les agarre por el brazo y comencé a correr con ellos en dirección a la pequeña casita roja donde estaría, según mi padre, mi "único protector".
Cuando llegamos y pude verla por primera vez desde hacía meses, sentí un escalofrió por todo mi cuerpo. Me vino a la mente todo lo que había pasado la última vez que había estado allí, de cómo había corrido para alejarme de la casa, y de cómo había llorado recordándola. Esta vez sí que era preciso que Abrielle y Nicolás entraran conmigo.
Llame a la puerta, y entonces su padre asomo la cabeza lentamente. Había envejecido bastante.
-¡Nessie!- exclamó el padre de Jacob anonadado, mirándome fijamente,- ¿Que haces aquí?
-Yo…- susurre- Tengo que hablar con Jacob, es muy urgente.
-Jacob no está…- respondió abatido, mirando de reojo a mis amigos,- Recibió tu carta, y ahora se ha marchado a Volterra. Quiero sacarte de allí como sea, y no le importa morir…
¡Hola!Siento haber tardado tanto, pero es que no tengo ganas de escribir, tengo miles de ideas, pero estoy como vacía. Lo siento, espero que pronto pueda.
Comen****tady Muchos besos! Paulasmog.