← Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? · de
Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 18
Mis dedos no podían para de tamborilear sobre la superficie de plástico del reposabrazos del avión, mientras este, ruidoso e inestable aterrizaba de nuevo en el aeropuerto Italiano. Si alguien me hubiera dicho un día antes que acabaría regresando a Volterra por mi propio pie, le hubiera tomado por un loco paranoico. Pero allí estaba, corriendo hacia la puerta del aeropuerto con mucha prisa y tomando el primero taxi que pasaba por allí. El sol brillaba en lo alto, y sería demasiado llamativo verme corriendo por la toscana a mucha más velocidad de lo normal y sin parar un segundo a descansar.
Mientras el coche traqueteaba por la serpenteante carretera no podía evitar sentir un nudo en la garganta, que cada vez se hacía más grande y me impedía respirar. ¿Y si Abrielle tenía razón y ya era demasiado tarde para Jacob?, ¿Y si había muerto ya y yo venía para entregarme a ellos sin luchar, cayendo como una ingrata en su diabólica trampa? No podría perdonarme jamás que le hubiera pasado algo malo por mi culpa, pero darles lo que querían de una forma tan estúpida, sin luchar ni oponer resistencia seria un agradecimiento muy pobre si es que Jacob ya no estaba entre nosotros. No pare de pensar en eso de forma desesperada hasta que el coche se detuvo en la entrada del pintoresco pueblecito. El color escarlata del sol poniéndose en un amanecer temprano por el horizonte teñía los ladrillos de las casas de un hermoso color cálido. Pagué el dinero por el viaje y me adentré en la ciudad con paso precavido.
No tarde mucho en poder dar con la puerta oculta por la que Abrielle nos había sacado de allí. Tenía razón, una vez que la conoces, jamás vuelves a olvidarla. Solté una gran bocanada de aire al tiempo que la abría lentamente, escuchando un leve gemido metálico, y entonces la cerré tras de mí con fuerza. El olor desagradable de la piedra antigua, las antorchas encendidas y la sangre pura me lleno por dentro, e hizo que vinieran a mi cabeza una serie de recuerdos poco atractivos para mí, tanto que incluso sentí nauseas.
¿Qué se supone que debía hacer ahora?, ¿Ir a la sala de los tronos y probar a ver si alguno de los lideres estaba allí?, ¿O esperar a que alguien de la guardia me encontrase y me llevase a donde debía ir? Estas interrogantes solo ocuparon mi cabeza durante unos pocos segundos más, ya que por una de las esquinas, apareció una figura oscura y con un singular y armónico paso…
-Ya sabríamos que regresarías…- murmuro con voz sedosa,- Solo era cuestión de tiempo que volvieras a por tu amigo el perro.
Yo cerré los ojos, tragando saliva. Jane, la hermana gemela de Alec estaba en frente de mí, con una sonrisa de satisfacción y suficiencia en los labios y una pose de superioridad en su andrógino cuerpo. Solo en ese momento fui consciente de lo mucho que se parecía a su hermano. Tenía la misma complexión facial que Alec: nariz pequeña y delicada, ojos grandes y expresivos, (A su manera) y unos labios gruesos y carnosos de un pálido color rojizo. Ambos perfectos, cada uno una pulcra belleza que les hacía encantadores. Quizás el pelo de ella fuera un poco más claro, sin embargo, era mucho más fácil advertir sus semejanzas a sus diferencias.
-¿Dónde está Jacob?- pregunte, intentando que la voz no me temblara.
-Jacob no se encuentra ahora mismo en disposición de verte.- respondió, mirándome fijamente con los ojos color borgoña.
Yo apreté los puños. Sabía lo que me pasaría si discutía con ella. El corazón me taladraba el pecho, preguntarse repetidamente si Jake estaba bien, y lo más importante, si aún vivía.
-¿Está bien?- pregunte más amable, rogando que esa táctica funcionara con ella.
-Bueno…- murmuro, sonriente. Y en ese aspecto me recordó increíblemente a Alec,- Eso depende del punto de vista con el que me mires. Para mi ahora mismo está bien, sin embargo, creo que tu no compartirás esa opinión conmigo al respecto.
-Si le has hecho algo, te juro que yo…- gruñí, sintieron la ira recorrer mis venas.
-¿Tú que?- pregunto, sin una pizca de miedo,- ¿Me vas a hacer daño? Ni siquiera eres capaz de herir a una mosca. Solo eres una niñita asustada.
-No quiero pelear contigo, solo necesito saber si Jacob está bien…- suplique, pero eso no la hizo cambiar de opinión aparentemente,- Dime como está, por favor.
Ella me observo meditabunda, como si estuviera tratando con una niña pequeña y se estuviera riendo de su ignorancia de una forma abierta y desvergonzada.
-Tu mascota ahora mismo conserva su vida. Sin embargo, e de comunicarte que su estado es bastante deplorable, y que quizás no permanezca en estado vitalicio por mucho tiempo. - dijo, con voz resuelta,- ¿Contenta?
-Supongo…- dije mirándola con intensidad, buscando el lado positivo de las palabras.
-Y ahora, ven conmigo…- añadió, acercándose a mí y agarrándome del brazo con fuerza,- Aro y los demás estarán muy contentos de verte. Sera un placer poder impartir la justicia que te mereces de una vez. No les gusta tener asuntos pendientes, ¿Sabes?
Yo no conteste, y pareció ser que ella tampoco esperaba ninguna respuesta, pues se contento con mi silencio. Comenzó a guiarme por los interminables pasillos de forma constante, como si supiera con milimétrica exactitud el lugar al que tenía que ir. Su mano presionaba con demasiada fuerza mi piel, y eso me hacía daño, pero supuse que quejarme no serviría de nada. Tenía el mismo carácter terco y presuntuoso que su hermano. Notaba las fuertes palpitaciones en mi sien, causadas por el estrés y los nervios, y cada vez veía más borroso. Finalmente, y tras casi diez minutos de serpentear por los inhóspitos pasillos, divise en el fondo la puerta de madera de doble hoja, la misma que había atravesado en las primeras horas de mi visita anterior. Sin embargo, está vez sentí con horror que cada vez esta situación se tornaba más real y rutinaria para mí. Y entonces, entramos.
La sala no había cambiado en absoluto, pero yo parecía verla desde una perspectiva totalmente diferente. Era como si todo me resultara más familiar, lo que hacía que me sintiera aterrada. Aro, Cayo y Marco estaban sentados en sus tronos, con el mismo ademán que habían tenido la última vez. Sus expresiones parecían permanecer grabadas en sus rostros por los siglos de los siglos, como piedras preciosas inescrutables. Pero esta vez estaban solos, y no había ningún miembro de la guardia cubriéndoles las espaldas. Yo no era una amenaza lo suficientemente grande como para que necesitaran protección física. Jane me empujo hacía dentro al tiempo que ella cerraba las puertas sonriendo y gesticulando un "Sí" a algo que Aro le ordenaba y que yo no había llegaba a oír. Mis rodillas tocaron el suelo, produciéndome un dolor ascendente por todo el cuerpo provocado por la fría piedra el contacto contra mi piel. Lentamente, y sin tener valor para mirar a mi alrededor, me incorpore y camine con la cabeza gacha hasta lograr estar en la mitad de la sala, mucho más cerca de ellos que antes.
-Pequeña Renesmee Cullen…- murmuro, sopesando sus palabras con una desilusión fingida,- Me has decepcionado.
Yo levante la mirada para poder observar sus ojos. Realmente parecía sentirse ofendido por mi marcha. Marco, por el contrario tenía una expresión lastimera, y Cayo, solo mostraba resolución y satisfacción por mi desgracia en sus tenaces ojos color carmesí.
-Yo…- intente contestar, buscando algo con lo que justificarme. Pero Aro me interrumpió con parsimonia.
-No intentes buscar excusa…- añadió, más serio,- Nos has traicionado. Esto no era algo que esperara de ti, sinceramente.
-Y las acciones conllevan unas consecuencias. Deberás asumir la responsabilidad de tus actos y recibir el castigo que merezcas por ello. Y te aseguro que tu punición no será levé. Pagaras con creces tu traición- añadió Cayo, con los ojos sumidos en un oscuro placer.
-Sin embargo, no debes asustarte, mi pequeña- respondió rápidamente Aro, para sorpresa de Cayo,- Somos conscientes de que nos puedes aportar mucho, y de que matarte seria un despilfarro demasiado grande… algo que no estamos dispuestos a asumir. Con estas palabras, espero no estarte dando a entender que no recibieras un castigo por lo que hiciste. Cuando hayamos decidido tu sanción, te la comunicaremos para que puedas pagar tu deuda con la ley lo antes posible.
Tenía ganas de gritarles lo hipócritas que eran, y el asco y la repulsión que sentía por cada una de las palabras que pronunciaban aquellos fríos y malvados labios, sin embargo, asentí obedientemente. Necesitaba averiguar cosas sobre Jacob, y con ellos las amenazas no servían de nada.
-De acuerdo, asumiré el castigo que decidáis imponerme. Pero, ahora necesito saber cómo esta…- entonces, mis palabras se vieron interrumpidas por la puerta abriéndose.
Me gire lentamente, y entonces me quede paralizada, con los ojos bien abiertos. Alec atravesaba la puerta, con Jacob hecho un guiñapo entre sus brazos y con Jane siguiéndoles con la mirada aun divertida. Jake parecía semi-inconsciente. Fue un reflejo, una reacción natural ante aquel peligro. Salí corriendo hacía él, al principio sin dudarlo ni un segundo. Me detuve para mirar a Alec durante unas milésimas de segundo. Quería ver si mi histeria por el reencuentro con Jacob provocaría una respuesta agresiva en él. Pero cuando mis ojos buscaron los suyos, y no encontraron nada porque estaban desviados con desdén hacía otro lado, comprendí que no había peligro. Alec lo arrojo al suelo con desprecio en cuanto llegué a su lado, camino hacia otro sitio para quitarse del medio y se situó junto a Jane.
Me arrodille al suelo, y tome su tibia cabeza entre las manos. Respiraba entrecortadamente, y tardo unos segundos en abrir los ojos.
-Ness…- murmuro con voz apagado, y yo sentí mis lágrimas a punto de desbordarse por mis ojos.
-Jake…- respondí,- Todo va a estar bien, ya lo veras.
El no respondió, estiro la mano y acaricio mi mejilla lentamente. Yo apreté su mano contra mi piel con ademán de que su tacto fuera más intenso. Podía notar lo débil que estaba, e incluso me pregunte la razón por la cual no entraba en fase y ambos salíamos de allí. Pero entonces recordé que los licántropos cansados o desconcentrados son incapaces de hacerlo con control. Intente tranquilizarle de algún modo, tomando su mano y acariciándole la cara. Podía sentir todos los ojos de la estancia clavados en mi espalda, evaluando lo que hacía, e incluso me pareció escuchar una de las risas perturbadoras de Jane.
-Alec, cógelo. Nuestra conversación con Renesmee aun no ha finalizado- dijo Aro, señalando a Alec con una mano.
-¡No!- Chille sobresaltado, agarrando con más fuerza a Jake al ver cuáles eran sus intenciones,- No os lo llevéis.
-No nos lo vamos a llevar- respondió,- Pero necesita toda tu atención para esto que te voy a decir. Así que acércate, y permite a Alec encargarse de tu amigo metamorfo.
Vacile, pero finalmente llegué a la conclusión e que debía hacerlo. Sí no, Jacob podría sufrir algún daño. Me aleje lentamente de él a medida que Alec se aproximaba a nosotros. Sus ojos se posaron en los míos durante un segundo, y sentí un escalofrió en el cuerpo al ver en ellos reflejada la misma expresión que había captado cuando él acababa de matar a Valentina. Este le tomo con violencia y sin aparente esfuerzo y le hizo arrodillarse para que pudiera ver con facilidad toda la estancia. Jacob subió la cabeza agotado, procurando estar atento a cualquier cosa que pasara haciendo caso omiso del agotamiento y la debilidad que sentía.
-Bueno, pequeña Cullen.-dijo Aro, y yo deje de observar a Jacob durante unos momentos para mirarle a él,- Tenemos una oferta que hacerte.
-¿Qué oferta?- pregunte, y Jake se puso tenso inmediatamente.
-Nosotros deseamos ser cordiales con tu amigo el metamorfo, así que lo dejaremos libre si tu cumples una condición- yo le mire fijamente, alentándole a que continuara,- Le dejaremos libre, pequeña Renesmee, pero solo si tú te unes a nuestra guardia… para siempre.
Sentí como si todo a mí alrededor se parara. Escuche las exclamaciones de sorpresa de todos y el rugido furioso de Jacob, sin embargo, no me pare a pensar. Ya había tomado la decisión.
¡Hola!
Subire el próximo capítulo pronto... ¡Ya está escrito!
Gracias por leer y... Comentad. =)