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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 24
En la siguiente noche no pude dormir casi nada. Las palabras de Alec aun circulaban por mi cabeza, y se repetían incesantemente, torturándome. Había sido tan duro, y el subidón de adrenalina me había dejado tan agotada que sentía una sensación extraña en el cuerpo al no poder cerrar los ojos y sumirme en un profundo sueño. Ni siquiera me moleste en quitarme la ropa, tire los zapatos a un rincón de mi habitación y me metí en la cama. Esto de dormir con ropa de calle se estaba convirtiendo en una costumbre muy desagradable y asquerosa.
Después de que la pelea terminara, y Alec me dijera que todo había salido como lo planeado, me había acompañado hasta mi cuarto. Comprobé con desgana que habían colocado un espejo nuevo en la pared. En ese momento no pude decir nada, así que me limite a aceptar su recomendación de irme a dormir. También me había ofrecido comida humana, pero la había rechazado. Desde la sangre humana tenía el estomago cerrado. La noche paso sin que yo pudiera conciliar el sueño de una manera decente; lo único que pude hacer fui dormitar ratos cortos y despertar sobresaltada imaginando que Félix y Demetri entraban en mi habitación y me golpeaban de nuevo. Solo logre tranquilizarme cuando algunos rayos de luz entraron por la ventana. Estaba nublado, y la habitación se tornaba de un feo color grisáceo.
Entonces, alguien llamo a la puerta repetidas veces. Eche un vistazo en esa dirección, con la mirada perdida. No tenía ganas de contestar, y mucho menor de ver a nadie. Seguidamente olfatee el aire, ya que con esos gruesos muros de piedra distinguir los aromas era más complicado. Solté un bufido involuntario cuando me percate de que se trataba de Alec. ¿Pero que hacía él aquí?, ¿No le había bastado lo de ayer y quería machacarme un poco más? Permanecí en silencio, esperando que comprendiera la indirecta, pero no funciono.
-Sé que estas ahí, hibrida. Por mucho que te calles no te vas a librar de mi visita, así que o me abres tú la puerta o la abro yo, y que conté que no me importa el aspecto con el que te descubra.-dijo con voz tranquila, pero yo estaba demasiado enfadada como para seguir hablando con él.
-¡Déjame en paz!- exigí gritando,- Quiero estar sola.
No contestos, se quedo en silencio unos pocos segundos, y entonces vi como la puerta se abría. Había ignorado por completo mi petición. Primero asomo la cabeza y me miro seriamente. Yo le fulmine con la mirada, pero él no pareció darse por aludido. Entro en mi cuarto y cerró la puerta tras de sí con ciudad para no hacer nada de ruido, es pues se giro hacía mi, se cruzo de brazos y me miro desaprobándome.
-Esa es una mala actitud si quieres que te siga enseñando, ¿lo sabías?- dijo sin darle mucha importancia.
-Bueno, no creo que eso sea un problema. No quiero seguir aprendiendo- conteste, mirándole iracunda.
Pero su respuesta fue una risa entre dientes.
-¿Estas molesta por lo que te dije ayer, hibrida?- pregunto, observándome fijamente.
-¡Oh! No, claro que no…- dije irónicamente,- Adoro que me insulten y que me desprecian solamente para que alguien se lo pase bien. Es algo que suelo hacer con mucha frecuencia.
Alec se me quedo mirando en silencio durante unos segundos. Yo le devolví la mirada. Estaba atónito.
-Lo que dije no era cierto- añadió al fin,- Solamente te lo cité porque sabía que así hallarías las fuerzas necesariaspara luchar. Puede que hubiera alguna cosa con la que si estuviera de acuerdo… antes. Pero casi todas las palabras que te dije no eran verdaderas en absoluto. ¿De verdad creías que aceptaría ayudarte si pensara todas esas cosas de ti?
-Yo… yo…- respondí, tartamudeando,- ¡Pues sí! ¿Vale? Claro que pensé que todo lo que decías era verdad. No sabía que tenías una mente tan sádica como para querer incentivarme destruyendo la poca autoestima que me quedaba.
El soltó una carcajada.
-El fin justifica los medios.- dijo con voz solemne,- A veces hay que sacrificar algo para lograr tu propósito. Con mi sistema conseguiste enfrentarte a mí. No me hiciste daño, pero eso es porque aun te falta técnica, sin embargo, lo más valioso ya lo tienes: la iniciativa y la motivación. Soy consciente de que lo que deseas no es ser como yo, lo único que te interesa es tener la habilidad de poder soportar el dolor. No te culpo por ello, es una decisión aceptable, aunque cobarde. Yo aprendí solo, pero creo que tú eres demasiado débil como para poder lograrlo en mi ausencia. Por eso, te presto mi ayuda, así que si aun la precisas pon en marcha tú hibrido trasero y prepárate para la segunda lección.
-¿Segunda lección?- pregunte, un poco cohibida,- ¿Cuál es la segunda lección?, ¿Más peleas?
-No- respondió riendo,- Las peleas ya han acabado. Supongo que esto te resultara más fácil. Aparte del dinero, cosa que ya tienes, la salud, bien que ya posees y la fuerza, la cuarta cosa que mueve el mundo es la seducción. Si eres capaz de hipnotizar a la humanidad con palabras bellas, labia y además una actitud adorable, lo tendrás todo. Y eso es exactamente lo que vas a aprender hoy.
Yo le mire perpleja durante unos instantes.
-¿Me estás diciendo que me vas a enseñar a seducir?, ¿Tú?- pregunte sorprendida.
-No, claro que no. Hoy también precisaremos la ayuda de alguien…
Y justo en ese momento, llamaron a la puerta. Alec sonrió satisfecho, camino hacia la entrada del cuarto. Abrió. Yo me tape con las sabanas, preguntándome quien sería la persona que me ayudaría, sin embargo, me relaje al ver de quien se trataba. Heidi, la vampira hermosa estaba allí, con una sonrisa inocente en el rostro y una pose sensual. Alec me miro satisfecho y camino hasta la puerta.
-Bueno, chicas… yo os dejo solas.- dijo, mirándola con aire encantador,- Heidi, tú ya sabes que tienes que hacer. Nos vemos luego.
Y salió de la estancia cerrando la puerta con ligereza tras de sí. La habitación se vio inundada por un incomodo silencio. No sabía que decirla, y comencé a sentirme ligeramente cohibida. Pero mi vergüenza no duro mucho, ya que ella rompió el silencio casi instantáneamente.
-Bueno, pequeña Renesmee… supongo que Alec no te habrá dicho nada y ahora estarás totalmente perdida. Tranquila, descuida y no te preocupes, yo te mostrare todo en este confuso camino de la seducción y la tentación. De verdad me extraño que Alec accediera a ayudarte, quizás ya sepas más de esta materia de lo que ninguno imagina- esa frase me dejo confusa,- Para empezar, sal de la cama, cielo. El primer paso para seducir es sentirse bien consigo misma, sentirse deseada y a gusto con su imagen. Y no creo que ahora, con esa ropa arrugada te sientas demasiado sensual…
Sus palabras me habían dejado sin nada que decir. Tome la mano que me tendía para ayudar a levantarme de la cama y me puse de píe. Camino hasta el armario, y yo la mire confusa mientras rebuscaba en los cajones. Entonces levanto la cabeza y me miro, al tiempo que me lanzaba algo. Yo lo atrape con las manos, y note el rubor teñir mis mejillas cuando me di cuenta de lo que era.
-Entra en el baño y date una ducha rápida, lávate los dientes ypóntelo, aunque no se vea, una mujer se siente más deseada si lleva una ropa interior bonita. Rápido, o al final no podremos llegar a lo que tengo planeado. Yo mientras buscare la ropa que te vas a poner…- dijo apremiante, y yo la obedecí inmediatamente.
Me encerré en el baño mientras escuchaba como seguía husmeando en el armario. Hice lo que me pidió, me metí en la bañera y me di una ducha de menos de cinco minutos, muy rápida. Me lave los dientes al tiempo que esperaba secarme un poco para poder embutirme en la ropa interior. Era un conjunto muy provocativo, tanto que daba vergüenza tan solo de verlo. Era totalmente de color negro, con detalles oscuros en algunos lugares. La parte de arriba era diferente a las que solía usar, como si fuese a resaltar más mi busto de lo que me gustaría. La parte de abajo hubiera resultado corriente si no fuera porque estaba unida a unas medias negras por unas ligas. Daba grima solo de contemplarlo.
Cuando termine de vestirme, me sentía totalmente ridícula conmigo misma. Era como una niña que se pone los tacones grandes de su madre y se pinta la cara con un pintalabios para parecer mayor. Esa ropa no encajaba conmigo para nada. Ne me sentía a gusto, pero no sería apropiado decirle a Heidi que no quería seguir con esto, después de toda la molestia que estaba suponiendo para ella. Me quede quieta, en mitad del baño sin saber que hacer a continuación. Pero entonces, escuche la voz de Heidi al otro lado de la puerta.
-¿Has terminado ya?- preguntó con voz amortiguada.
-Sí…- susurre tímidamente.
-Está bien, sal. Ya tengo elegida la ropa. Vamos, te ayudare a ponértela- contesto.
Me mire el cuerpo de arriba abajo al tiempo que me armaba de valor para salir del baño vistiendo este tipo de lencería. Me sentía avergonzada: para una diosa de la belleza como ella mi cuerpo infantil debía de resultarle patético como poco. Abrí la puerta y la atravesé. Mire a Heidi a la cara para ver su reacción, y pareció satisfecha. Me hizo un gesto con la mano para que me acercara, mostrándome con entusiasmo un bulto oscuro que tenía en sus brazos. Yo la hice caso, y me coloque justo a ella.
-Tienes una tierna apariencia de niña, dulce y tímida, y eso… es algo que a la mayoría de los hombres les suele gustar. Si te pones esto, te dará la chispa ideal de madurez, y hará que nadie se pueda resistir, Renesmee- comento, mientras me ponía el vestido, pasándome lo por la cabeza.
-Yo no estoy muy segura de eso…- respondió, con el vestido ya puesto, mientras ella retocaba algunas partes que estaban arrugadas,- No soy hermosa. Puedes que más que un humano, pero no más que cualquier vampira. Todas sois perfectas, yo no.
Ella sonrió pacientemente, subiéndome la cremallera trasera del vestido.
-Las imperfecciones son lo más bello, pues hacen a las personas especiales. Tu eres hermosa tal y como eres. A veces las cosas perfectas parecen tan inalcanzables que no agradan a los demás. Los defectos no son más que, meros rasgos que hacen que seamos especiales a nuestra manera. Nos hacen perfectamente ideales. Tu eres preciosa, cielo. Nunca lo dudes. Puedes arrasar el mundo, pero solo si confías en ti. Cuando aprendas a quererte a ti misma, entonces los demás podrán empezar a quererte. Yo te demostrare lo que vales.
La mire emocionada. Lo que me había dicho era muy bonito, y no sabía cómo encajarlo. Hacía mucho tiempo que nadie me decía algo así. Desde que había llegado, solo había recibido horribles insultos y desprecios. Era como si volviera a renacer.
-Muchas gracias- fue lo único que pude responder.
-No hay de que, cielo. Y ahora ven, te voy a peinar- comentó, tomándome de la mano y sentándome en una silla.
Comenzó a trabajar con mi pelo, haciendo mil cosas que yo no era capaz de ver. Sentí la nuca fría, por lo que supuse que me lo había recogido. Tenía una gran habilidad para manejarse con el cabello. Por un momento me sentí relajada… como si mi vida de antes regresara a la normalidad, cuando mi única preocupación era sacar buenas calificaciones en el instituto, estar guapa para que tía Alice no me reprochara y pasar las tardes con mi familia. Diez minutos después, aproximadamente, termino. Me miro divertida, observando su trabajo, y entonces me tendió una caja de zapatos que había colocada encima de la mesa.
-Con esto…- dijo, cargada de emoción,- realmente parecerás una mujer atractiva y sensual.
Yo abrí la cajita y mire el contenido con atención. Eran unos zapatos de tacón negros, un poco brillantes. La cuña tendría como diez centímetros de altura. Los contemple boquiabierta. Jamás en mi vida había llevado tacones tan altos. Siempre me había gustado estar pegada al suelo.
-Pero Heidi…- murmure,- Yo ni siquiera se andar con esto.
-Ya verás como si- respondió ella despreocupada,- Póntelos, rápido. Tienes que verte en el espejo.
Yo asentí insegura, e hice lo que me pedía. Saque el delicado calzado de su funda de cartón y me los coloque con miedo en los pies. Tenía una sensación extraña como si no fuese yo misma. Cuando estuve lista camine hasta el espejo incitada por Heidi. Estuve a punto de caerme con los tacones una vez, pero ella me ayudo a ir erguida. No creo que mi paso de altura fuese demasiado elegante o erótico. Entonces, me detuve en frente del espejo.
Me retorcí, como si eso fuese a hacer que me sometiera más cómoda. Era como si me hubiesen cambiado. Estaba igual de joven, pero me habían dado al menos cinco años de madurez solo con la ropa. Los tacones no me quedaban mal del todo, la extrañeza se debía a que no estaba acostumbrada a usarlos. El pelo me lo había recogido en un moño alto, de esos que llevan las ejecutivas elegantes. Me hacia la cara más fina. Observe la ropa que me había dado con más detenimiento. Era un vestido de color negro, con tirantes y un gran escote con forma de "V". Era corto, como unos diez centímetros por encima de las rodillas, y tenía algunos detalles brillantes de satén negro. Un lazo de color rojo, de aspecto sedoso rodeaba la cintura, ciñéndola. Por primera vez en muchas semanas me sentí bonita, y tuve la sensación de que podría comerme el mundo si quisiera.
-La belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo, cielo. Dijo, acariciándome el cuello delicadamente,- Así que condimente tu hermosura con una aptitud inigualable. Quiérete, siéntete sexi, y serás atractiva. La belleza, como el dolor, hace sufrir, si, pero también da muchos placeres, aprovéchalos. La belleza es tu poder y ahora tu sonrisa es tu espada. Lucha.
Sentí mi cuerpo llenarse de vanidad, de orgullo y de superioridad. Me parecía estar como en las nubes. Era la primero vez que me sentía así. Y era la sensación más maravillosa del mundo.
¡Hola!
Bueno chicas, creo que las ganas de escribir se fueron con el instituto… u.u… tengo el resumen de toda la historia escrito pero nunca saco tiempo para escribir, en parte porque creo que cada vez los capítulos son más monótonos y largos, y que a la gente no le gustan demasiado. Los comentarios han bajado, y creo que es porque el fic se hace pesado. Estaba pensando en publicarlo también en un blog, (aunque también publicaría los caps. en potterfics, a la vez, claro) pero viendo lo que hay… Buff… me parece absurdo. Ahora mismo tengo el siguiente cap. A medias, y así lleva casi una semana, así que cuando esté listo, lo subiré. Aunque la historia me entusiasma, y la seguida aunque nadie la lea. =) Gracias por leer y comentad, please.
Comentad. =)