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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 27
Logramos terminar la botella apenas una hora después, ya que Alec regulaba el tiempo en el cual yo debía ingerir la sangre de forma extremadamente estricta. Él bebió algún que otro sorbo más, y pareció disfrutarlo tanto como yo. Había instantes, en los que incluso parecía una reunión de amigos, ya que no me sentía incomoda a su lado. Disfrutaba viéndole así, y como la sangre le mantenía la boca ocupada, los insultos disminuyeron bastante, cosa que me hizo alivio. Incluso llegué a verle sonreír ligeramente cuando la botella descanso vacía sobre su la mesilla de noche, como si estuviera satisfecho, aunque más de él mismo que mi logro. Sin embargo, sí que me sentía molesta cuando me tenía que concentrar para controlarme; odiaba aquella imagen de Alec y la chica sin rostro, tanto que ahora tenía un ligero dolor de cabeza, que combinado con la extraña sensación de la sangre humana, me hacía estar mareada y entumecida. No podía pensar con claridad, pero tampoco identificar si lo que me pasaba era positivo o negativo. Era la misma sensación que había tenido por la mañana, solo que ahora resultaba peor. No pude evitar cerrar los ojos y dejarme caer para atrás para descansar, ya que las imágenes de mí alrededor comenzaban a dar vueltas. Sentía ganas de vomitar, pero me contuve. No quería hacerlo delante de Alec.
-¿Te encuentras mal?- preguntó, e imagine que él me miraba desde arriba, sentado aun en el borde de la cama.
-No lo sé…- susurre con voz ronca,- Me siento como esta mañana… no es todo malo, me siento más fuerte, pero… presiento que si me levanto me caeré al suelo.
-Entiendo… La sangre humana ya te está haciendo efecto. Tardaras un poco en acostumbrarte al poder que te otorga, pero al final merecerá la pena. De todos modos tenemos que empezar ya con la siguiente prueba- mencionó, apremiante.
-¡No podemos esperar un poco!- gemí, dándome la vuelta en la cama,- No me puedo ni mover.
-Aguantaste la borrachera perfectamente, así que esto no será problema, hibrida- dijo él rápidamente, lo que hizo que abriera los ojos y lo mirara fijamente. Su imagen resultaba menos borrosa que antes,- Además, estas en el mejor estado para continuar con esto.
-¿A qué te refieres?- pregunte curiosa, incorporándome.
-La sangre humana no solo te vuelve más fuerte, sino que funciona como un… aturdidor de emociones. Es como hielo para el corazón y la mente. Si lo hacemos ahora, te resultara mucho menos doloroso, y por consiguiente, más fácil.
-Ya… entiendo lo que quieres decir. Ahora viene la parte de bloquear sentimientos, ¿No?- susurre, mirándole fijamente,- Según lo que acabas de decir, debo sobreentender que esto me va a doler… ¿Qué es lo que tienes pensado para cambiar mi forma de pensar?, ¿Tortura?, ¿Otro golpe en la cabeza?, ¿Drogas?
-Hablar, solo hablar- respondió.
-¿Hablar?- repetí medio riendo,- ¿Crees que una conversación contigo hará cambiar mi forma de pensar, mi ética y mi moral?
-Ya sabes que puedo ser muy persuasivo- murmuro, mirando a la nada. Me sentí ignorada, pero le seguí prestando atención,- Vamos, levántate. Nos sentaremos en el sofá, donde podremos hablar de forma más civilizada, aunque ya sé que tú de eso no sabes demasiado.
Alec se levanto, y me miro con suficiencia. Yo ignore de nuevo su insulto. Llegaba un momento en el que dejabas de tomarlos en serio y acababan por hacerte gracia. Prefería tomarlos como parte de su conducta, así dolía menos. Me puse en píe lo más ágilmente que pude, aunque estuve a punto de caer hacía atrás a consecuencia de mi mareo. Finalmente, logre llegar hasta el sofá, donde Alec ya se había sentado despreocupado casi un minuto antes. Su cara parecía reflejar una evidente molestia causada por mi tardanza, sin embargo, no comento nada.
-Bien, supongo que ya ponemos empezar- masculle, cayendo sentada a su lado. El mareo ya era menor, quizás el enfrentarme a él lo había hecho más débil.
-Sí, tienes razón. Lo primero que quiero que hagas es que pienses en tu familia, y que me digas que sientes por ellos ahora. ¿Qué les dirías si los tuvieras delante?
Me quede helada en cuanto los nombro. Recordé la reacción que había tenido esa misma mañana con el colgante, y no supe que contestar. Era obvio que mi familia me importaba mucho menos que antes, pero me daba vergüenza decirlo. Era como si fuera a entregarle una victoria.
-En mi opinión personal, te diré que no tuve una buena relación con mi familia, no voy a contarte mi experiencia porque no estamos aquí para eso, pero te voy a aclarar algo: los odiaba. La unió familiar es injusta. Ellos te engendran, si, pero también creen tener plena potestad sobre ti. La familia no la eliges, y eso es cruel Se supone que esto es un mundo libre donde cada uno elige la compañía que desea. ¿Y si te toca un maltratador?, ¿O un nazi? Tienes que tragar con lo que te toca, y encima te miran mal si quieres marcharte de allí. Pierde el miedo, nadie te obliga a estar ahora con tu familia. Puedes echarlos de tu vida cuando quieras. Son solo personas lejanas.
-Pero aun así, no deja de ser tu familia. No puedes dejar atrás a gente tan cercana a ti, por muy lejos que estén de ti ahora, Alec. No todos los padres son nazis, o son maltratadores. No tienes derecho a meter a todos en el mismo saco. Una familia es una familia, y no puede romperse. Toso sucede por algo, y si te ha tocado convivir con eso, entonces debes aguantarte y…
-Ya, pero la familia son meros lazos de sangre.- interrumpió,- Los lazos de verdad son los que se basan en el amor y en sentir afecto. Si no sientes amor por tu familia, es como si no fuera nada. ¿Entiendes?
-Pero ellos sí que me han dado amor. Ellos me quisieron el tiempo que estuve con ellos. Me cuidaron y se preocuparon por mí- replique, mirándole con odio.
-¿En serio? Entonces cuéntame porque no han venido a salvarte, a pesar de los peligros que eso acarrea, si te quisieran de verdad te rescatarían a costa de eso. Dime porque te alejaron de tu amigo el metamorfo. ¿Por qué?, ¿Si de verdad te quisieran harían eso? No te das cuenta, mataste a tu madre, es inevitable que tu padre sienta algún odio hacía ti. Les has condenado a ellos a un infortunio tras otro,ya están agotados. Odian tener a un hibrida en la familia. ¿Acaso no es obvio?
Me quede inmóvil, pálida como la luna. Todo eso que había dicho era más que razonable. Era una reflexión probablemente acertada. Y era incapaz de aceptarla o de entenderla. No quería que eso pasara. Yo deseaba que a pesar de que mi familia ya no me importaba como antes, ellos sí que sintieran el mismo amor por mí. Le mire a los ojos, y entonces conteste lo primero que se me ocurrió.
-Yo…- susurre, sin encontrar respuesta,- No lo sé. Supongo que tienes razón. Preocuparse por ellos ahora es una cosa inútil.
-Exacto, ahí es a donde o quería llegar. Al menos ya has comprendido que no merece la pena preocuparse por gente que ahora mismo sigue con su vida. La soledad es la mejor nodriza de la sabiduría. Si dejas de pensar en los demás, te darás cuenta de que ellos nunca se preocuparon por ti. Sales ganando, de un modo u otro.Henry David Thoreau dijo una vez: "Jamás hallé compañera más sociable que la soledad". Y tenía razón. Preocuparte por ti, y exclusivamente por ti. Y ahora que lo de tu familia ya esta cogido, ¿Por qué no pasamos a tu mascota?
-¿Mi mascota?- pregunte, sin saber a qué se refería.
-Si, a ese tal Jacob. Hablemos de él. Parecías tenerle un cariño especial…
-Antes- dije con voz seria,- Las cosas han cambiado. Antes lo amaba, luego me dejo y me di cuenta de que era prescindible para mi vida.
-Bien- comentó Alec con voz satisfecha,- Al parecer no tendré que hablar mucho de este tema. Y eso que ya tenía preparado mi discurso de: No es una buena compañía; es un perro pederasta que beso a tu madre,- y soltó una risa.
-No te metas con Jacob- le dije furiosa,- No te ha hecho nada. No le conoces, así que no le juzgues. Él es muy importante para mí, y lo quiero, no de la misma forma que antes, pero aun así lo aprecio.
-Pensé que lo de la familia ya estaba superado. Quizás tengamos que volver a empezar… ¡Tu a él no le importas!- mascullo vilmente.
-Eso no es cierto. Él no era de mi familia. Jake estuvo conmigo porque él quiso, y nadie le obligo, al igual que yo estuve con él porque quise, y sin obligación. Nuestros lazos estaban basados en el amor. Me ama, y siempre lo ha hecho. Es mi mejor amigo, y confió en él. No tienes razón, Alec.
-¿Entonces qué hace que no viene a salvarte?- pregunto irónico.
-Tal vez este ocupado, o planeando una estrategia. Ya te he dicho que me fio de él. Algún día vendrá a por mí.- le defendí, aunque no estaba nada segura.
-Si, es posible…- susurro, mirando a otro lado,- Puede que esté planeando tu fuga, o puede…- he hizo una pequeña pausa,- que ahora este retozando con otra perrita por ahí. No lo sabes, y no tienes la certeza de nada. Me dijiste que te hacía el amor en el bosque, ¿No? Puede que ahora este con otra en el mismo sitio donde vosotros manteníais relaciones. Al fin y al cabo, era una de las muchas chicas que él ha tenido. Al igual que tu madre, solo eres una fulana pasajera.
-No, no es así- gruñí en voz baja.
-Y luego tú, como eres estúpida, creíste que te seguiría como el perro faldero que es, pero no. Paso de ti, y te ignoro. ¿Y sabes por qué?
-Para…- suplique, ya enfadada.
-Te dejo tirada, probablemente por ser una asquerosa hibrida- anuncio finalmente con voz triunfal.
-¡Cállate!-grite tan alto que me provoque un dolor de garganta.
No pude con la presión, y me agite sobre mi asiento. Después me erguí y me puse de píe, intentando escapar de todas esas palabras que él acababa de pronunciar y que me herían el corazón como si fuesen estacas de hielo. Una cosa era saber que lo mío con Jake había sido temporal, y otra muy diferente era pensar que él nunca había sentido nada por mí. Me quede en el centro de la habitación, llorosa e impotente, intentando encontrarle un sentido a mi vida que parecía no llegar nunca. Alec me dio unos minutos de margen hasta que se levanto para caminar hacía mi, cansado de mi actuación infantil y estúpida. Le escuche aproximarse por mi espalda. Me rodeo lentamente, con sus pasos elegantes, y se quedo en frente de mí, inmóvil. Buscando mis ojos, que en ese momento estaban entretenidos en evitar los suyos.
El silencio se hizo entre los dos, y la estancia permaneció muda. Me dio la impresión de que el tiempo se había detenido, y contuve la respiración unos instantes, como si eso fuera a hacer que dejara de sufrir. Cuando volví a la realidad, levante la mirada tímidamente, esperando encontrar una mirada cargada de ira y decepción. Pero eso no fue lo que encontré, ni mucho menos.
Alec se había aproximado a mi mucho, y podía notar su aliento en mi cara. Por si solo era delicioso, pero mezclado con el aroma de la sangre que habíamos degustado antes era simplemente sublime. Le contemple de arriba abajo, grabando en mi mente caza una de sus hermosas facciones, que en ese momento reflejaban la máxima tranquilidad, seriedad e indiferencia. Ya no merecía la pena negarme a mi misma que su aspecto físico no me resultaba atractivo: él era la persona con la que había pasado la mayoría del tiempo desde que todo esto había empezado. Me había golpeado, humillado, insultado, ordenado y violado, y a pesar de todo no me veía capaz de odiarle. Le veía allí, en frente de mí, con el pelo cayéndole sobre los ojos, con esa aptitud cansada y arrogante, y con toda aquella parafernalia oscura, y lo único que lograba ver era a un niño. Un inocente querubín que había sufrido demasiado. Y eso hacía que no le pudiera echar nada en cara. Me veía obligada a perdonarle todo. Y eso significaba algo; que sumado a lo que había pesando antes cuando me pidió que imaginara cosas horribles, me daba la certeza de lo que estaba pasando. Sentía algo por Alec Vulturi. Un sentimiento abstracto que no podía identificar, y que me hacía volar entre las nubes.
Fue en ese momento cuando note sus labios presionando los míos con fuerza, y sintiendo sus manos apoyándose en mi cuerpo para acercarlo más al suyo, como el de una marioneta inerte. Al principio me quede inmóvil, sin saber cómo corresponderle, pero entonces tímidamente, le fui devolviendo el beso, agarrando con fuera su pelo. Este fue adquiriendo cada vez más intensidad, pero tenía un punto dulce y tierno que me hacía desear que jamás se acabara. En ese instante tenía la certeza de que nada era verdadero, quizás en parte por el mareo que me había producido la sangre, que me mantenía completamente atontada. Y continúe abrazada a Alec, intercambiando fluidos solamente porque sentía que eso no repercutiría en la vida real. Como si ahora la chica sin rostro fuese yo, y ya formara parte de la imagen inventada. De la fantasía.
Pero a medida que el beso me aturdía ese sentimiento que había descubierto antes se marcho al mismo tiempo que el resto de emociones que estaban en mi cabeza. Sus palabras me hicieron efecto en el mismo momento en el que mi mente se aturullo con toda esta situación, y fue tan rápido que no me dio tiempo a reaccionar.Sus palabras se hundieron en mi cerebro como clavos inescrutables. Mi mente estaba como en una nube, y ahora solo estaba compuesta de pensamientos realistas y serios. En ese momento me sentía totalmente capacitada para ignorarlo todo. Me sentía fuerte, y tenía la sensación de que ni una piedra gigante podría detenerme o hacerme daño. Alec lo había conseguido: todos los sentimientos habían desaparecido de mí. Y ahora no me quedaba nada. Ni siquiera dolor. Sonreí ligeramente con la certeza de que lo había conseguido, de que mi objetivo se había cumplido. Sin embargo, los labios de Alec me hicieron volver a la realidad. Retrocedí para atrás, evitando que siguiéramos besándonos, y él se quedo ahí, medio suspendido en el aire con los ojos entreabiertos, y regresando a su postura normal con una extraña expresión. Me note repentinamente sucia con lo que acababa de pasar, y di un paso hacia atrás intentando alejarme de todo aquello.
-Tenias razón- murmure con la voz seca y fría,- En todo… si no sientes no te duele. Puedes vivir sin sentimientos, porque no son esenciales para vivir. "Los sentimientos delicados que nos dan la vida yacen entumecidos en la mundanal confusión",las sensaciones solo confunden, y por eso debemos erradicarlas de nosotros mismos. Todo. Estabas en lo correcto. Si no sientes nada estas siempre bien, nadie puede herirte.
Él se me quedo mirando boquiabierto. Su cara ahora expresaba una tensión peligrosa, sin embargo, esta se había quedado tan petrificada que parecía que nunca volvería a moverse.
-¿Qué?- preguntó él con un hilo de voz. Parecía que no se había dado cuenta de nada.
-Gracias.- fue lo único que respondí.
Le dedique una sonrisa de satisfacción, aunque apenas pude esbozar una mueca. No era capaz de sonreír porque no tenía un verdadero motivo. No tenía nada. Me acerque a él, sin importarme que posara su pesada mirada sobre mí. Me puse de puntillas y le di un beso en los labios, tan corto que el contacto fue casi nulo. ¿Qué importaba al fin y al cabo, a la vista de todo lo que habíamos hecho entre los dos? Le repase de arriba abajo antes de comenzar a caminar hacia la puerta, pudiendo distinguir una expresión sin sentido recreada en su rostro de mármol. No volví la vista atrás ni una vez más, y cerré la puerta de un portazo justo detrás de mí, sin importarme el estado catatónico en el que lo había dejado, sintiendo, sinceramente, que la chica sin rostro podía revolcarse con él cuando quisiera, y de que, a partir de ahora, eso no me importaría en absoluto.
¡Hola chicas!
¿He tardado poco en subir, verdad? Os lo prometí si comentabais, y aquí tenéis vuestro capítulo. =) Creo que quedo algo aburrido, pero en dos o tres capítulos digamos que… la tensión crecerá mucho, mucho. Como se nota que estoy de vacaciones, ¿Eh? Aviso de que como ahora tengo mucho tiempo libre actualizare mínimo una vez por semana, y luego quizás algún capitulo suelto si me da tiempo, como este. ¡Quiero que empiece la parte interesante de la historia YA! Es que esta me aburre. Muchas gracias por los 14 comentarios, (ahora los contesto). Esta vez el comentario más largo ha sido el de silvicullen, seguido por melinda style y VampiirithaCriis, aunque los demás los siguen de cerca, y los agradezco por igual. ^.^ Como dije que se lo dedicaría a la persona del comentario más largo, pues ya sabes silvicullen, todo para ti. Aunque también para el resto de maravillosas lectoras. Y en cuanto a la sorpresita que prometí, no es mucho. ¿Te gustaría un adelanto de lo que pasará? No sé si eso te basta, pero aun así te lo ofrezco. Si hay algo más que te pueda dar, me dices. Y para el próximo capítulo igual, quien comente más largo, tendrá un adelanto y una dedicación también. Gracias por leer.
Comentad. =)