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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 32

Los labios de Renesmee recorrían dulcemente la parte de mi hombro que había resultado herida unos días antes en la pelea con el metamorfo, dibujando con besos las heridas de los dientes del lobo. Estas ya habían adquirido un color más normalizado y alguna de ellas ya habían desaparecido por completo. Renesmee se encontraba encima de mí, solo cubierta por un fino conjunto de ropa interior color cereza. Su pelo caía en cascada hacia delate, tapando sus ojos chocolates, y sus manos estaban apoyadas en la parte baja de mi abdomen, y le servían de apoyo para su posición inclinada. Subió la cabeza, dando pequeños besos en el cuello por el camino, después siguieron por la barbilla y la mejilla, hasta que encontró mis labios. Deposito en ellos un suave beso, después hizo que nuestras narices se rozaran varias veces y se echó para atrás para quedarse recta de nuevo. Se peinó el pelo con las manos, echándolo para atrás y usando sus dedos como un cepillo, e inclinó la cabeza para mirarme a los ojos. No pude evitar sonreír cuando la vi así, y acaricie su espalda mientras soltaba un agudo suspiro. Nunca volvería a verla con los mismos ojos desde que su ex-novio nos hizo esa peculiar visita. Nunca más.

-¿A qué hora ha dicho que tenemos que estar allí, Alec?- preguntó Renesmee, tomándome las manos y uniéndolas con las suyas,- No quiero llegar tarde.

Vacile unos segundos antes de contestar; esa pregunta me había pillado desprevenido.

-Creo recordar que Félix dijo que debíamos estar allí cerca de las doce de la noche, para que nos dé tiempo a ponernos en marcha antes del amanecer. Pero supongo que deberíamos salir antes, para llegar a tiempo.- respondí.

-De acuerdo, pues ya son casi las once y media, deberíamos vestirnos ya para ir.- dijo, y de pronto su cara se vio iluminada por una sonrisa radiante,- ¡Tengo tantas ganas, Alec, es mi primera misión!

-Tampoco es para tanto.- dije, y ella puso los ojos en blanco,- Pero me alegro que te haga tanta ilusión. Espero que no te defraude.

-Claro que no, tonto.- dijo, se inclino para darme otro beso en los labios, y después se deslizo por encima de mí hasta quedar sentada en la cama.

Agarró unos pantalones oscuros y estrechos, y comenzó a ponérselos en sus largas y suaves piernas. Yo mismo le había recomendado horas antes que escogiera ropa cómoda para la misión, ya que casi siempre había que viajar lejos y no era correcto que nos retrasáramos porque hubiera escogido la ropa errónea. Y me había hecho caso. Después se levanto y tomo la camiseta, que estaba tirada en el suelo. Era de color gris, con algunos botones rojos. Entonces me miro, y observo mi cuerpo solo cubierto por la ropa interior de arriba a abajo, con el ceño fruncido.

-¡Vamos Alec! Si no te das prisa no llegaremos a tiempo.- sentencio disgustada, colocándose una chaqueta negra encima de la camiseta.

-Ya voy…- murmure, levantándome de la cama.

Me vestí con mi traje lo más aprisa que pude, porque no quería contrariarla, mientras ella terminaba de vestirse poniéndose unas resistentes botas altas de cuero negro y se lo recogía en una coleta alta. Yo casi siempre acostumbraba a llevar el mismo tipo de ropa, por lo que mi indumentaria apenas cambio. Volvió a meterme prisa y entonces ambos salimos de la habitación.

Mientras caminaba por el pasillo, unos metros delante de mí, sumida en la excitación y la emoción que la misión le provocaba, no pude evitar mirarla de arriba abajo y pensar en lo mucho que habían cambiado las cosas. No solo en ella misma, que ahora era una chica atrevida, sensual, fría y manipuladora, sino también en mí. Ella me había afectado más de lo que creía posible. Era inútil negarlo por más tiempo, esa pequeña niña Cullen había calado en lo más profundo de mi corazón, y como si hubiera sido una desencarga eléctrica, lo había revivido. Cuando fui consciente de que podía perderla, de que si no hubiera decidido salir a pasear en ese preciso momento ahora ella estaría secuestrada por ese lobo; la simple idea me hizo retorcerme por dentro. Me di cuenta de que Renesmee se había convertido en una necesidad para mí, y de que ahora su bienestar me preocupaba de verdad. Y eso era algo que jamás me había pasado. Y aun seguía sintiéndome terriblemente culpable por haberla trasformado en un monstruo, el metamorfo tenía razón, y sus palabras se repetían en mi mente una y otra vez: Has corrompido a uno de los seres más puros del planeta por diversión. No podía saber si era amor exactamente, o cualquier otro sentimiento de afecto y cariño, porque nunca lo había sentido, pero sí que era algo muy fuerte. Algo que hacía que me arrepintiera de todo lo que le había hecho, desde la bofetada en la cara que le di para que dejara de llorar mucho tiempo atrás, a cuando le mentí respecto a su noche de embriaguez.

Pero era consciente de que no me correspondía de ninguna forma: ahora yo era indiferente para ella, y como era incapaz de sentir nada por nadie, no tenía oportunidades. Y si por alguna insólita razón del destino, ella volvía a ser como antes, dulce, cándida e inocente me odiaría; por haberla herida a ella y a sus amigos en el pasado, y por mi modo de vida. Pero la requería tanto que aprovechaba cualquier oportunidad para estar con ella, aunque para Renesmee solo fuera por puro sexo, yo disfrutaba cada segundo con ella. Era a lo único que podía aspirar, y ya lo había asumido.

Todo esto había sido duro de admitir, porque traicionaba mi conducta y modo de pensar que había desarrollado a lo largo de los siglos. Desde que mi vida humana fue un fracaso prometí no volver a estimar a nadie aparte de mi hermana, y ahora aparecía ella, y me hacía cambiar todos los esquemas. Al principio lo había negado y lo había camuflado en una simple necesidad de compañía femenina, pero después fue imposible volver a engañarme a mí mismo. Sentía algo por Renesmee, y eso era una realidad.

En ese mismo momento Renesmee abrió la puerta de la sala de los tronos. No me espero, y se perdió detrás del portón de madera. Yo entre segundos después, y la busque inmediatamente con la mirada. Había corrido con toda la naturalidad del mundo hacia Heidi, y ahora ambas charlaban animadamente en voz baja. Ni siquiera me miro cuando cerré la puerta detrás de mí. Esa apatía me resulto dolorosa. A veces pensaba que se avergonzaba de estar conmigo. No esperaba que estuviera abrazada a mí, diciéndome cosas agradables, pero de ahí a ignorarme por completo hay un mundo. Decidí tragarme lo que sentía y recorrí toda la habitación con la mirada. Demetri me fulmino con los ojos cuando le vi, y comprendí que aun estaba molesto por mis amenazas respecto a los favores que Renesmee le debía. Continúe. Jane estaba en una esquina, sola. Me miraba fijamente, pero en cuanto nuestros ojos se cruzaron, bajo la cabeza y frunció el ceño. Aun estaba enfadada conmigo, Había intentado aclararlas cosas en este última semana, pero ella seguía sin querer hablarme. Creo que aun seguía molesta por nuestra discusión. Visto que no tenía nada que hacer, pensé en acercarme a ella e intentar solucionarlo una vez más.

Camine lentamente, y al ver que me acercaba, mi hermana me fulmino con la mirada. La ignore, acostumbrado a su mal genio, y me detuve cuando estaba a menos de un metro de ella. Jane giro la cabeza, decidida a no prestarme atención, pero entonces me aclare la garganta y hable.

-Jane…- susurre, con voz tímida,- Tenemos que hablar.

Ella ni siquiera giro la cabeza para responderme.

-Pues ahora soy yo la que no quiere hablar contigo, Alexander.- respondió, hoscamente.

-Jane, no seas así… escúchame aunque solo sea un minuto.- suplique insistente.

-Eso mismo te pedí yo la última vez que hablamos.- dijo con la voz dolida, y fue entonces cuando comprendí la gravedad de la situación,- Y tú me ignoraste como sino valiera nada. Te di dos opciones, y elegiste irte. Así que ahora acepta las consecuencias y no vuelvas a hablarme en tu vida.

Dicho esto, me miro brevemente una última vez y se alejo con paso firme de mí. Yo me quede mirándole impotente, pero no me dio a tiempo a pensar nada más sobre el asunto. Aro, Cayo y Marco acababan de llegar. La estancia se quedo en silencio casi instantáneamente, y todos dirigieron la mirada hacia ellos, mientras que con una elegancia característica, ocupaban sus lugares en los asientos. Toda la guardia los miro expectante, incluida Renesmee, que los observaba con sincera admiración. Entonces, como siempre, Aro se levanto y comenzó a hablar.

-Queridos amigos, gracias por haber venido una vez más. Vuestra presencia aquí es grata. Sin embargo, la razón de esta reunión no es motivo de celebración.

Hizo una pequeña pausa, en la que observo a todos los miembros de la sala para ver su reacción. Su mirada se detuvo más tiempo en Renesmee, y sonrió satisfecho al comprobar que sus ojos brillaban como iluminados por una tintineante llama.

-Nos han llegado noticias de de ataques repetidos de hijos de la luna en diferentes partes de Europa.- todos levantamos la mirada sorprendidos. Habíamos exterminado a toda su población en nuestro continente en el pasado. No era algo normal que hubiera más de ellos aquí, después de todo,- Primero estuvieron en Irlanda, luego en España, y desde allí se marcharon a Grecia. También han estado incordiando en Francia, pero el clan francés ya se encargo de ellos hace tiempo. No sabemos sus intenciones, pero entre sus prioridades no está pasar desapercibidos. Su manada se encuentra en anarquía, y que al no haber líder, cada uno hace lo que desea. Nuestra misión es eliminarlos antes de que destapen nuestro secreto.

Hizo una pausa, y suspiro, como si este asunto de verdad le inquietara. Y después, continúo.

-Están en un pequeño bosque, cerca de la costa. Un vampiro y su compañera tuvieron la desgracia de pasar por allí en luna llena, y fueron atacados. Él sobrevivió, pero ella no tuvo tanta suerte. Cuenta que se hacen llamar el clan Radii lunae, y también menciono que tenían un campamento bastante grande establecido, y que además, son probablemente más de 50 individuos.

-Vuestra misión es acabar con ellos cuanto ates. No podemos permitir que ese vulgo este en nuestro continente. Durante cientos de años Europa ha estado libre de estos seres, y es vuestra responsabilidad que siga siendo así. ¿Alguna duda?

Nadie respondió, y todos asintieron con entendimiento. Esa fue la última información que recibimos antes de ponernos en marcha. Salimos de la ciudad, aprovechando que era de noche y no había nadie que nos viera. Y después, nos perdimos en la noche, formando un ordenados y siniestro desfile que nadie fue capaz de apreciar. Por supuesto, escogíamos los lugares menos transitados de Italia. La discreción era lo primero.

El viaje no era muy largo, salíamos del norte de Italia. Después teníamos que atravesar Eslovenia, Croacia, Bosnia Herzegovina, Serbia y Albania, para llegar a la frontera griega. Aro había dicho que estaban cerca de la costa, cerca de Delfos. Así que no sería difícil llegar. Era probable que entre todo lo que pudiera ocurrir, estuviéramos allí en un par de días como mucho, y eso andando sin prisa. Bien era cierto que podríamos haber cruzado el mar y que sería más rápido, pero también más llamativo, teniendo en cuanto que íbamos casi 40 personas. Así que descartamos la idea.

Nuestro paso comenzó a disminuir una vez que el sol empezó a salir por el horizonte, cubriendo las praderas con tintes escarlata. No tuvimos más remedio que intentar viajar por el bosque, para evitar que los humanos no nos vieran. Entre los árboles no tuvimos más remedio que andar con más precaución, lo que retraso nuestro desplazamiento. Yo estaba tan concentrado en realizar la misión, y en llegar lo antes posible para mantener mi mente ocupada que no me di cuenta de que Renesmee trotaba para ponerse a mi lado. Ella había recorrido la mayoría del trayecto cerca de Heidi, o en algunos tramos, sola. Tan solo me percate de su presencia cuando note su mano rozando la mía intencionadamente para llamar mi atención. Gire la cabeza y la observe. Estaba caminando a mi lado y con ojos curiosos, como si tuviera una gran incógnita. Tan hermosa como siempre. Se mordió el labio y después me dedico una suave sonrisa.

-Alec…- susurro, mordiéndose ligeramente el labio.

-¿Qué?- respondí con resolución.

-Necesito que me expliques cosas sobre la misión. No quiero hacerlo mal en mi primera vez.- dijo, y se froto las manos con nerviosismo. Yo asentí y ella continuo,- Hasta ahora, solo había oído hablar sobre hijos de la luna de forma aislada, por lo que no sé muy bien en qué consiste su existencia. No sé ni cómo son ni cuáles son sus armas, y no quiero desconcertarme en cuanto llegamos. Me gustaría que me explicaras que es exactamente a lo que nos enfrentamos, y que es lo que podemos esperar de ellos.

Me quede en silencio unos segundos; yo no quería que ella luchara, principalmente porque eso supondría un riesgo grave para su integridad, y no quería asumirlo. No estaba dispuesto a arriesgar su vida de ningún modo. Pero era consciente de que ella con lo terca que era, y con la ilusión que tenía, no renunciaría a la pelea, así que me convenía entrenarle o prevenirla para que tuviera más ventaja. Así habría menos posibilidades de que saliera herida.

-Es algo complicado…- musite, sin mirarla a la cara,- Pero lo intentare.

-Gracias Alec,- respondió ella, y me dio un beso rápido en la mejilla, lo que me desconcertó.

Suspire hondo, y me dispuse a contarle todo lo que sabía, al fin y al cabo era por su seguridad.

-Nadie sabe como surgieron los hijos de la luna. Pero hace varios siglos, mantenían una gran disputa con los vampiros. Era tan grande, que nos vimos obligados a intervenir. Esa batalla llamaba demasiado la atención, tanto que algunos humanos comenzaron a sospechar. ¿Has escuchado alguna vez hablar sobre la bestia de Gévaudan?,- ella asintió,- Pues era un hijo de la luna que asolo el pueblo franco de Gévaudan, entre los años 1764 y 1767. Mato y desmembró a más de 130 campesinos, algunos a pleno día. La mayoría mujeres y niños. Los aldeanos intentaron darle caza, pero fue imposible, como comprenderás.

-¿Y vosotros lograsteis acabar con él?-pregunto Renesmee, emocionada.

-En realidad fue el clan francés el que acabo con él.- respondí, recordando el altercado que tuvimos con el clan francés cuando se enteraron que había matado a esa tal Valentina,- Emmanuel y el resto de vampiros lograron darle caza, y acabar con su vida. Francia siempre ha sido el destino favorito de estos seres, y casi siempre estaban atentos a nuevos ataques. No precisaron de nuestra ayuda. Aunque fuimos nosotros los que acabamos con los hijos de la luna en el resto de Europa. Cayo les tiene tanto miedo porque estuvo a punto de perder un enfrentamiento con uno de sus líderes una vez, en Suiza. Desde entonces está obsesionado con este tema.

-Ya entiendo a que venía esa cara de disgusto por su parte…- comentó, frunciendo el ceño,- Y entonces… ¿Cómo se mata a un hijo de la luna?, ¿Son muy peligrosos?

Me aclare la garganta antes de contestar. Toda aquella agitación por su parte resultaba extraña, y era algo desagradable para mí. No debería estar emocionada por esto.

-El mecanismo de un hijo de la luna es sencillo. Se guía por los instintos animales y se mueve en manada. Es algo similar a los metamorfo, solo que más salvajes y agresivos, ya que cuando se transforman, pierden la noción de sí mismos y los más inexpertos serian capaces de matar a su propia familia sin contemplaciones. Ellos solo entran en fase cuando hay luna llena, o cuando están muy enfadados y necesitan protege a su grupo, tal y como dicen las leyendas. Aunque en este ultimo casi solo pueden hacerlo si su líder les da permiso. Y por supuesto las balas o cualquier otro artilugio hecho de plata no sirven para nada. Para acabar son su vida, es necesario romper la conexión entre el cerebro y el cuerpo, para que la información de instintos básicos deje de recibirse. En otras palabas: o decapitarlos o romperles el cuello.- dijo convencido.

-Entiendo… pero hay algo que no llego a comprender.-mascullo, algo confusa,- Dices que solo entran en fase en luna llena, o bien si están en peligro y el líder lo permite. Pero Aro dijo que estaban en anarquía, y que no tenían un dirigente definido. Lo que significa… que no podrán transformarse para defenderse. ¿No será entonces demasiado fácil?, ¿Cómo matar a simples humanos?

-Las cosas son más complejos que eso, Renesmee. Los hijos de la luna son humanos con genes de lobo. Lo que les proporciona capacidades propias de estos animales. Y como sabrás, los lobos son enemigos de los vampiros. Cuando están trasformados, son muy difíciles de matar. A su lado, los metamorfos parecen adorables caniches. Necesitas varios vampiros para contener a uno de ellos. Pero como muy bien has dicho, no debemos temer a eso. No podrán entrar en fase cuando lleguemos allí. La próxima luna llena es dentro de varios días. Pero aun así, no será demasiado fácil.

Renesmee suspiro, con alivio. Todo esto la estaba asustando. Y yo aun tenía la esperanza de que decidiera abandonar. Pero cuando volvía a preguntar, me di cuenta de que no se iba a rendir.

-¿Por qué no será demasiado fácil?- susurro ella.

-Porque los hijos de la luna, cuando son humanos, tienen ciertas capacidades que nos ponen las cosas difíciles. Para empezar han desarrollado una inmunidad completo a nuestros dones, por lo que es inútil usarlos contra ellos. Aro intento una vez investigar este fenómeno, pero dio demasiados problemas y lo dejo. Además de esto, cuando están en calma, tienen los sentidos agudos, y más fuerza y rapidez que un humano normal. Y tienen la capacidad de proyectar información en la mente de otro de su especie con solo cruzar una mirada. Esto les es útil para planificar una pelea, y para moverse en sincronía.-dije. Cuando había descubierto que eran inmunes a mi me había sentido irritado, peor ya lo había superado.

-Valla…- dijo, ella,- No tenía ni idea de nada de eso. ¿Y no tiene cura? Quiero decir, ¿No pueden dejar de transformarse si lo desean?

-No lo sé, la verdad. No creo que ninguno quiera renunciar a su condición. Es como un honor para ellos el pertenecer a un grupo y servir al líder. Nacen con una marca en forma de luna, en el cuello. Eso es lo que los distingue de los demás.

Ella camino en silencio, asimilando mis palabras. Unos minutos después note su mano en mi hombro. La volví a mirar, y ella me respondió con una leve sonrisa.

-Gracias por habérmelo aclarado. Si no me lo hubieras contado es muy probable que hubiera sucumbido en la pelea con ellos.- hizo una pausa, y se inclino hacia mí para arme un beso en los labios, después una sonrisa ladina se dibujo en su rostro, y entonces murmuro muy bajito,- Cuando lleguemos a casa, te lo agradecerá como a ti te gusta.

Y dicho esto comenzó a andar a más velocidad, hasta perderse entre los árboles, riendo como una niña. No me dio tiempo a contestar, pero si hubiera podido, le habría dicho que no quería que me lo agradeciera de esa manera. Le habría pedido que se quedara conmigo el resto del viaje. Los sentimientos delicados que nos dan la vida yacen entumecidos en la mundanal confusión. Tendría que ver como se desarrollaban los acontecimientos, una vez más. Aunque yo, ya estaba más que harto de esperar.

¡Hola chicas!

Bueno aquí tenéis el cap. =) La parte que más me gusta es la del principio, porque se demuestra que Renesmee es la que lleva las riendas en su peculiar relación. ¡Y por fin Alec empieza a reconocer sus sentimientos! A su manera, pero ya es un gran paso. Ahora solo se tiene que aclarar. No sé si os imaginabais así a los hijos de la luna, pero yo los he creado lo mejor que he podido. Si tenéis alguna sugerencia, solo decidme. Gracias a todos por las más de 12.000 lecturas, en serio; os lo agradezco de corazón y me hace muy feliz. También quería deciros que no estoy segura de que subir cap. dos días seguidos este bien, ¿qué opináis? La pista del siguiente cap. no es muy específica, porque tenía una idea, pero al escribirla me pareció demasiado sádica, (No está bien matar niños, ni siquiera para Renesmee). Y dejar comentarios como en los anteriores. Que ne animan a escribir, y además los respondo TODOS.

Comentad. =)!