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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 34
Pasaron un par de días hasta que llegamos a Volterra después de nuestra misión griega. Era una noche cerrada, y oscura, y el cielo estaba pobremente iluminado por la luna, que refulgía en el cielo como una candela sumí-apagada. El viento cálido de Italia rozaba mi pelo, moviéndolo ligeramente y despeinándolo. La oscuridad de las callejuelas nos permitió entrar sin ser vistos, por lo que pudimos colarnos todos de una sola vez Durante los días que había durado el viaje, había intentando estar lo más distante con Renesmee que había podido. Quería demostrarle que su aptitud me parecía reprochable y ofensiva, pero al mismo tiempo no quería darle a entender que me preocupaba demasiado por su seguridad. Cuando Renesmee se cansaba de hablar con Heidi, y acudía en mi en busca de algo con lo que pasar el rato, intentaba buscar alguna excusa o huía disimuladamente al lado de alguno de la guardia, argumentando que tenía asuntos importantes y privados para arreglar. Era consciente de que ella no era tonta, y que sabía perfectamente que todo lo que la decía eran meros pretextos. No sabía cuánto tiempo soportaría mi aptitud evasiva antes de preguntar qué era lo que me ocurría, pero esperaba que fuera el tiempo suficiente como para pensar en una solución para el problema de su exagerada propensión a la crueldad.
Como siempre que llegábamos de una misión, nos reuníamos con Aro y sus hermanos en la sala de los tronos para conversar ligeramente y darles información acerca de cómo había sido el procedimiento y el resultado de nuestro cometido. Este día no era una excepción. Toda la guardia nos dirigimos hasta el lugar indicado, y ellos nos estaban esperando. Aro pareció satisfecho con lo que habíamos hecho, y felicito efusivamente a Renesmee por el éxito de su primera misión. Cuando Aro pasó a hablar acerca de otra cosa, la cual no preste atención, vi como Renesmee me guiñaba un ojo y sonreía, eludiendo a lo que había pasado en la misión y que se suponía, sería un secreto entre los dos. Yo le ignore, y ella pareció disgustada por eso, sin embargo no me importo. No tenía ganas de ser amable con ella en estos momentos. Cuando la reunión termino, hice un intento de hablar con Jane para solucionar las cosas, pero no dio un buen resultado. Tenía que pensar muy bien como encajar este problema con mi hermana, porque me interesaba y quería ponerle fin cuanto antes. Y sumar un problema fraternal a mi lista de complicaciones no era algo conveniente en estos momentos.
Después decidí marcharme a mi habitación, para poder pensar con más calma cual sería mi próximo movimiento, para ducharme y despejar mis ideas, y para relajarme durante unas horas antes de volver a mi realidad de dificultades y conflictos. Todo eso me vendría bien, y así tendría un pretexto para no estar con Renesmee. Comencé a caminar por el pasillo en dirección a mi cuarto, perdido totalmente en mis pensamientos. Tanto, que me sobresalte cuando algo me rodeo por la espalda. Me quede inmóvil, y no me cupo duda de quién era. Suspire, negando con la cabeza para mí mismo, sabiendo cuales serian las consecuencias de ese abrazo. Entonces, hable.
-¿Qué quieres, Renesmee?- dije, intentando sonar frio y seco. Tome sus manos y las separe de mi pecho, para que me dejara de abrazar, y me gire para poder encararla,- Ahora tengo cosas que hacer.
Ella estiro una mano y la apoyo en mi mejilla. Después, descendió por el cuello y acabo apoyándola en el pecho, justo a la altura del corazón. Yo me mantuve quieto, deseando que acabara cuanto antes. No me convenía enfadarla, porque si no estaría insistiendo en hablar conmigo hasta zanjar el tema.
-¿Qué te pasa, Alec?- pregunto ella, mordiéndose el labio, imitando una voz lastimera,- ¿Por qué me tratas así? No creo haber hecho nada que te haya podido irritar. ¿Por qué estas molesto conmigo, entonces?
-No me ocurre nada, y no estoy molesto contigo, solo necesito tiempo para estar solo en mi habitación y descansar. Ahora no me apetece estar con nadie.- respondí, seriamente.
-No soy estúpida, Alec. Llevas ignorándome durante todo el viaje, poniéndome estúpidas excusas para estar lejos de mí. Y ahora que hemos llegado lo único que haces es escabullirte por los pasillos para no verme. Me gustaría que me dijeras que he hecho, para poder solucionarlo. No me gusta que estés disgustado conmigo.- dijo, e hizo el amago de volver a abrazarme, pero retrocedí, y la mire fijamente, dándole a entender que eso no me apetecía ahora.
-Mira Renesmee, no estoy disgustado contigo, ni enfadado, ni molesto. Solo quiero estar solo, y eso es malditamente fácil de entender, así que te agradecería que respetaras mis deseos, y me dieras ese espacio, antes de que me enfade de verdad.- pedí, rogando de verdad que se diera por vencida y me dejara en paz. Pero no, ella era muy cabezota, y sabía que no se daría por vencida tan fácilmente.
Renesmee se inclino hacia delante, e hizo amago de besarme, pero yo pose mis manos en sus hombros y la empuje suavemente hacia abajo. No tenía ganas de eso ahora; los recuerdos de ella, siendo totalmente cruel con aquella niña me invadían la cabeza cada vez que se acercaba, y me repelían. La mire con disgusto y la solté, cruzándome de brazos. Ella torció la mirada, y se encogió de hombros, cómo si no comprendiera mi aptitud. Entonces, guardo unos segundos de silencio antes de hablar.
-Ya sé lo que te pasa Alec.- dijo ella con seriedad, mirándome de arriba a abajo.
-¿Ah, sí?- pregunte, realmente extrañado.
Era imposible que supiera mis sentimientos, ¿Verdad? Me había encargado especialmente de ocultarlos. Ni siquiera yo sabía que era lo que sentía exactamente, ¿Cómo lo iba a saber ella? Por un momento me sentí aliviado, como si la pesada carga de mis emociones ya no pesara sobre mis hombros, pero el pensar que ella sabía que ahora me importaba me asusto. No quería que me viera como alguien débil, y que me alejara de su lado por eso. Tragué saliva, esperando la respuesta, pero mi cuerpo se alivio cuando la vi sonreír de oreja a oreja.
-Estas enfadado porque aun no te he agradecido todo lo que has hecho por mí en la misión.- murmuro, y agarro con mis manos el cuello de mi camisa,- Es eso, ¿Verdad? Me necesitas en tu cama, y este enfadado porque he descuidado nuestra vida sexual durante esos días, pero eso pronto va a acabar. No te preocupes.
Abrí los ojos como platos unos instantes. No sabía si reír, gritar o ponerme a gimotear. Me sentía humillado por haber llegado a pensar que ella sabía que yo la quería en cierto modo. ¿Cómo había podido ser tan estúpido? Era idiota creer que ella podía preocuparse en captar esas cosas ahora.
-No tienes ni idea, Renesmee.- respondí, mirándola con ofensa,- y ahora déjame en paz, quiero estar solo. Vete a dormir, a ducharte o a desfogarte con Demetri. Me da igual. Solo déjame en paz.
Y comencé a caminar hacía mi habitación, sin mirar atrás. Temí que ella reaccionara mal ante lo que había dicho, y acelere el paso pensando que me seguiría, gritándome por haberla hablado así. Pero no dijo nada, y pude llegar hasta mi habitación sin ningún percance por su parte. Me había molestado un poco que hubiera confundido lo que yo sentía por ella con simple necesidad sexual, pero en parte era por mi culpa: yo la había dado a entender eso con mi comportamiento, y además, yo le había enseñado a ver así las cosas.
Cerré la puerta de mi habitación detrás de mí, sintiendo como todos los sentimientos que albergaban en mi me ahogaban. ¿Amor?, ¿Podía ser amor lo que ella me hacía sentir? Desde luego no encontraba otra palabra para definir mis sentimientos. Nunca antes me había sentido así, y el solo pensar en "Yo amo a Renesmee" hacía que mis tripas se encogieran. Aunque no sabía si eso era una buena señal o no. No quería admitirlo, y no me veía capaz de aceptarlo. Yo no podía amarla, ¿Verdad? Eso sería algo demasiado fuerte, otro problema a sumar a mi lista de dilemas. Mire en todas direcciones, buscando una respuesta que no parecía llegar nunca, hasta que repare en uno de los cajones de mi mesita de noche. En ese momento me relaje, y solté un amplio suspiro de alivio, tanto, que una sonrisa se dibujo ligera en mi rostro. Ya tenía la solución a mi problema. Todo volvería a ser como antes, era un plan perfecto. O eso creía…
Cerré la puerta de mi habitación con fuerza, produciendo un fuerte ruido que me irrito los oídos, como si eso fuera a aliviar mi enfado. Camine hasta la cama y me deje caer en ella llena de rabia, sentándome y apretando los dientes para no perder los nervios del todo. La cabeza me iba a estallar de la ira que sentía en esos momentos palpitar en mi sien, y la garganta me había empezado a quemar de toda la rabia que se amontonaba en mi pecho. Tenía ganas de golpear a alguien, pero al mismo tiempo me sentía impotente, como encarcelada por mi propio cuerpo. Apreté los puños, intentando calmarme, pero solo conseguí hacerme daño en las palmas de las manos.
¿Qué le pasaba a Alec? No recordaba haber hecho nada malo o incorrecto con él en todo el viaje. Era injusto que se comportara así conmigo. Sabía que el hecho de haberle retirado de la pelea para que me cuidara podría haberle molestado, pero en su momento no pareció incomodo, por lo que no le veía sentido. Podía haberse marchado y podía haber continuado peleando, pero había decidido quedarse a mi lado. Y no tenía derecho a enfadarse conmigo porque se arrepintiera de una decisión que había tomado con libre albedrio. Otra idea que valore fue estuviera enfadado porque no había cumplido mi promesa de no acercarme a Demetri, pero eso era totalmente falso. Era cierto que Demetri había intentado disuadirme cuando a veces me topaba con él por los pasillos, invitándome muy tentadoramente que fuera a su habitación, pero yo me había contenido y había ignorado sus proposiciones. También podía tratarse de que él no estaba satisfecho con mi rendimiento en la cama estos últimos días, porque era obvio que en anteriores ocasiones había quedado totalmente complacido. Pero que podía haber hecho yo… ¿Acostarme con él mientras viajábamos? Eso era ridículo. Si no tenía paciencia para esperar a que llegaremos era su problema, y no sería yo quien se disculpara, porque no tenía razón.
Por otra parte, podía estar molesto porque yo le había superado en su propio campo. Ahora mi comportamiento era mucho más arraigado que él suyo, y quizás estuviera celoso. Aunque no sabía que Alec se dejara llevar tanto por los sentimientos. No le entendía en absoluto, era un maldito vampiro bipolar que no sabe lo que quiere y que cambia de parecer con cada minuto que pasa. Primero, me ayuda para que yo deje de sufrir, y me convierte para que pueda ser como él mismo, y cuando lo consigue, se enfada porque mi comportamiento ha cambiado. ¡Es un hipócrita! Ahora que se las tiene que ver con alguien con su misma mentalidad y aptitud, se da cuenta de lo insoportable que era, y no quiere hacerse cargo de mí. Pero si yo le he aguantado con su forma de ser, Alec tiene que hacer lo mismo. ¡Me lo debe de algún modo!
Me tumbe en la cama, apoyándome mi cabeza en la almohada. Cerré los ojos, y poco a poco el enfado que sentía fue desapareciendo. Bostece involuntariamente, y fue entonces cuando me percate de que hacía casi una semana que no dormía. Me acomode en la cama, pesando que un rato de sueño me vendría bien, pero justo cuando estaba a punto de viajar junto a Morfeo, alguien llamo a la puerta. Me levante súbitamente, molesta por la interrupción y sin poder averiguar quién era por la confusión en la que estaba sumida a causa del sueño. Fruncí el ceño y camine decidida a gritarle un par de cosas al inútil que había obstaculizado mi descanso, pero mi voz se quebró cuando abrí la puerta y vi quien estaba al otro lado.
-¿Qué quieres?- pregunte, sintiendo como mi enfado regresaba bruscamente a mi cuerpo.- Pensaba que tenias que descansar, y que querías estar solo.
-Necesito hablar contigo, Renesmee. Es muy urgente. Créeme, sino fuera de vital importancia, no te molestaría.- dijo Alec, mirándome de arriba a abajo con el semblante serio.
Yo me cruce de brazos, poniéndome cuidadamente en el medio de la puerta, para impedir que pasara si yo no quería. Él puso los ojos en blanco, y también me miro desafiante. Si quería jugar, juraríamos, pero no debía olvidar que ahora estábamos en mi terreno.
-¿Tú te crees que puedes hablarme como me has hablado, y venir minutos después como si no hubiera pasado nada? A mí me gusta que me respeten, y me da completamente igual lo importante que sea eso que tienes que decirme.- dije, aun molesta,- No sé como seria Abrielle, o como suelen ser las chicas con las que te acuestas, pero yo tengo un poco más de dignidad que ellas, y no voy a permitir que me pises. ¿Está claro?
Alec me observo pacientemente unos segundos, mientras buscaba una respuesta. Yo golpee el suelo con la punta de mi zapato varias veces, para mostrar mi impaciencia.
-¿Qué quieres que haga, Renesmee? No puedo viajar al pasado para cambiar lo que te dije. Pero yo quería estar solo y tu lo único que hacías era insistir. Perdí los nervios, pero qué más quieres que haga, ¿Qué te pida disculpas?- pregunto, desesperado y con voz cansina.
-Pues eso sería una buena idea si quieres que empiece a olvidar lo mal que me has tratado en el viaje y lo grosero que has sido conmigo antes. - masculle seriamente,- Sino te quieres humillar, te entiendo. Pero si no estás dispuesto a disculparte, ya estas marchándote a tu habitación y buscándote a otra chica para que cubra tus necesidades.
-De acuerdo…- respondió él, suspirando como si fuera a hacer algo muy duro y difícil,- Lo siento. Lamento mucho haberte hablado así. Prometo no volver a hacerlo, te respetare la próxima vez. ¿Contenta?
-No, no estoy contenta. -dije, insatisfecha,- Aun me debes una explicación sobre porque me has tratado así de mal en el viaje.
Él apretó los puños molesto por todo lo que le estaba reclamando, y yo no pude evitar sonreír, sabiendo que mi aptitud lo estaba irritando. Aunque finalmente, accedió en cierto modo.
-Te diré lo que quieras saber, pero primero déjame pasar. No creo que a la gente le interese lo que pasa entre nosotros. Esto es algo privado.- suplico, mirándome con sus suaves ojos,- Déjame explicártelo en la intimidad.
-Vale…- respondí, después de vacilar durante unos instantes,- Pasa, pero si haces algo raro, te hecho de aquí sin dudarlo.
Alec asintió, y yo le deje espacio para que pasara a mi lado. Entro en la habitación, y una vez que estuvo dentro, yo cerré la puerta. Me gire para encararle, y apoye las manos en mi cintura, esperando a que hablara. Sin embargo, Alec se limito a permanecer inmóvil, evaluando cada milímetro de la estancia. Hice un mohín de inquietud, pero me ignoro, por lo que decidí intervenir.
-Bien, puedes empezar a hablar.- y entonces él me miro por primera vez desde que había entrado,- Nadie te cortara la lengua.
-Renesmee, esto no es fácil para mí, ¿Vale?- insistió, mirándome con seriedad,- Así que no me presiones, y dame tiempo para decidir cómo puedo que decirte esto, porque ni siquiera yo estoy seguro de cómo hacerlo.
-Vale… - dije. No pude evitar soltar una risa al ver lo nervioso que estaba, y eso me agradaba,- Piensa lo que necesites, pero intenta ser breve.
El asintió, y dio algunos pasos por toda la habitación, intentando relajarse, y con las facciones congeladas en una expresión de meditación. Yo espere inquieta, cada vez más intrigada por lo que me tendría que decir y le costaba tanto. Además, quería resolver la interrogante de porque se había enfadado conmigo.
-A ver…- dijo, un poco inseguro,- La razón por la cual estaba molesto en la vuelta de la misión y el motivo por el que te hable mal en el pasillo, es… me irrito tu aptitud mientras estábamos luchando contra los hijos de la luna. Me enojo mucho que te comportaras así.
Yo le mire confundida unos segundos, asimilando sus palabras, hasta que se me ocurrió una respuesta.
-Alec, no puedes estar molesto por eso.- dije, intentando que razonara,- Se que tu hubieras preferido luchar y demostrar a todos lo mucho que vales, pero escogiste cuidarme mientras estaba mareada, y no tengo la culpa de que creas que estuviste errado en tu decisión. ¡No escogí estar mareada!
-¿Qué?- dijo Alec como si hubiera dicho las cosas en un idioma que él desconocía,- Ya sé que yo fui quien eligió cuidarte, y no estoy enfadado por eso. Si escogí así, debo aceptar las consecuencias.
-Entonces… ¿Qué es lo que hice que tanto te enfadó?- pregunte, cada vez más confusa. Creo que no se aclaraba ni él mismo.
-Me molesto mucho que… todo te diera igual. Tu indiferencia, Renesmee.- yo le mire interrogante,intentando averiguar a qué se refería, y el continuo,- Al principio parecías tan… inocente. Dejaste que te protegiera, pero entonces encontramos a ese bebe, y… te dio igual que lo matara. Lo único que querías era que le elimináramos y nos fuéramos a casa, ¡Y eso no es así!
-¿Cómo qué no es así?- pregunte incrédula,- Era lo que Aro nos había pedido. Cumplíamos sus órdenes con exactitud milimétrica. Tú me enseñaste a que no hay que mezclar los sentamientos en las acciones, porque al final te acaban haciendo daño.
El respiro con fuerza, y se agarro la mandíbula, desesperado porque entendiera lo que él quería expresar. Pero todo lo que decía solo me confundió. ¿El chico que tenía en frente era Alec, o me lo habían cambiado por otro?
-Lo sé, pero una cosa es no mostrar sentamientos y otra muy distinta es carecer de ellos. Si tu hubierais encontrado ese bebe hace un par de semanas, lo hubierais abrazado y acunado hasta que se durmiera. Creo que hasta incluso lo habrías adoptado y cuidado para siempre con tal de que no le pasara nada malo. ¡Sin embargo, ahora estabas dispuesta a decapitarlo sin miramientos!- dijo, algo nervioso.
-Tú lo has dicho, Alec. Antes lo hubiera hecho, pero ahora no.- reproche,- Pensé que a ti te gustaba mi actual forma de ser, y como me comportaba ahora contigo. Creía que estarías orgulloso de mí por haber logrado superar tus pruebas y cambiar para mejor, cambiar para ser como tú. Además. fuiste tú el que me enseño. ¡Por qué maldita razón me dijiste que fuera de este modo si tú no querías que cambiara de esta forma!
-Renesmee, solo te enseñe porque pensé que no funcionaria. ¡Cómo iba a saber yo que esas estúpidas pruebas te iban a hacer cambiar de forma tan radical! Creí que eran inútiles, por eso te las hice hacer...-dijo él, con los ojos como platos y elevando el tono de voz.
-¡Me engañaste!- dije histérica, mirándole con ira,- Me utilizaste como un títere para divertirte en tu juego. Todo ese tiempo yo confié en ti y tú te estabas riendo a mis espaldas. ¿Cómo pudiste jugar así conmigo?
-No es así, Renesmee. ¡No jugué contigo ni un solo momento! Solo quería ayudarte y protegerte. Viniste a mí llorando, devastada, suplicándome ayuda. ¿Qué podía haber hecho? No sabía cómo volverte como yo, así que te mantuve entretenida. Pensé que si te olvidabas de su nueva situación, la pena acabaría por desaparecer. Pero al final las pruebas te hicieron efecto… no sé cómo, pero funcionaron. Eras muy influenciable. - dijo él, intentando apaciguar mi enfado. Intento acariciarme los hombros, pero yo le empuje hacia atrás para rechazarlo.
-¿Protegerme para que, Alec?- chille. La rabia que sentía estaba provocando que mis ojos se humedecieran,- Yo no te importaba nada. ¿De verdad quieres que me crea que después de lo inhumano y cruel que fuiste conmigo me ayudaste por caridad, sin esperar nada a cambio? No soy estúpida, aunque tú lo creas así. Y además… todo te salió al revés. Mírame, he cambiado. Soy como tú, y no importa que no te guste, porque a mi sí que me agrada.
-No quería que te pasara nada malo, Renesmee. ¿Tan difícil es de entender? No importa lo que creas o no, yo sé porque hice lo que hice.- suplico, y su voz cargada de sinceridad me sorprendió,- Sé que no eres estúpida. En realidad, creo que eres demasiado inteligente, tanto que algunas cosas que haces realmente me sorprenden. Y por mucho que te guste tu nueva forma de ser… ¡No te engañes! No eres tú.
-A quien le importa eso. La antigua Renesmee era débil e inútil, y no podía hacer nada por si sola por miedo a lo que iban a decir, o por temor a defraudar a alguien. Y los demás, usaban eso para que hiciera exactamente lo que ellos querían. Y eso se acabo, ya estoy harta de que todos me mangoneen. Ahora soy madura, fuerte e independiente. ¿Qué importa que cambie? A nadie le va a afectar que mi humanidad se haya reducido.
Alec apretó la mandíbula, como si se estuviera callando algo. Yo retrocedí un paso, temerosa de que explotara y me hiriera con su fuerza. Me miro fijamente a los ojos, mucho más intensamente de lo que yo jamás había visto. Y entonces negó la cabeza, como si no supiera que más hacer.
-No sabes, lo equivocada que estas en eso.- gimió, sin despegar su mirada de mí,- La fuerza no se mide por las vidas que destruyes, sino por la capacidad de soportar los obstáculos que la vida te va poniendo a lo largo de su trascurso. Los débiles, siempre intentan superarse, mientras que los fuertes viven en un umbral de conformismo. La más peligrosa de todas las debilidades es el temor de parecer débil. Y tú no lo eres, no después de todo lo que has pasado en la vida. Y no necesitas comportarte como una fulana, o como un monstruo para demostrarlo.
-Me estas echando en cara que me comporte como tú.- respondí, más calmada, pero dolida por su falsedad,-Y eso es muy hipócrita. Tú llevas siendo así durante siglos y la gente te ha soportado. Por eso tú debes apoyarme a mí. Porque no hay ninguna diferencia entre tú y yo, y además… se que ahora te gusto más que antes. Me deseas, y me aprecias más porque me comporto diferente… ya no soy una niña ante tus ojos. Ahora nos llevamos mejor, y tú crees que soy atractiva…
-¡Ya, pero esa no es la Renesmee de la cual yo estoy enamorado!-gritó, moviendo los brazos con perturbación, y cuando se dio cuenta de lo que había dicho, sus brazos se petrificaron en el aire, y fueron descendiendo muy lentamente.
Le mire anonadada, sin poder creer que esas palabras hubieran salido por su boca. Espere unos segundos, esperando ansiosa a que comenzara a reír y dijera con tono de superioridad que se trataba de una broma. Pero no dijo nada, me observo con el semblante serio, como si con ello quisiera demostrarme la veracidad de sus palabras. Yo por mi parte, no podía creerle. El mismo había dicho que no tenía sentimientos, ¿Cómo me iba a tragar entonces que podía ser capaz de sentir algo tan fuerte como amor? ¡Y encima por mí! La ridícula idea de que lo que había dicho fuera cierto provoco que no pudiera evitar soltar una risa. Alec jamás diría eso, y yo no sabía si responder llorando o seguir riendo. Así que al final decidí tomarlo en broma: al fin y al cabo, era algo imposible.
Él me miro con aparente dolor mientras mi risa se iba elevando hasta convertirse en una verdadera carcajada. No iba a creer que de verdad estaba dolido: ya me había demostrado lo buen actor que era. Continúe con la risa un rato más, lo suficiente para que pudiera aceptar las serias palabras que me había dicho. No sabía que contestar, por lo que le dije lo primero que se me vino a la mente, sabiendo que esperaba una respuesta.
-Si dices eso para que me acueste contigo ahora, no es necesario.- dije, y me acerque a él para agarrarle dulcemente por el cuello,- Te perdono. Dejemos de discutir y vallamos a la cama. No quiero estar enfadada contigo, y mucho menos que digas esas tonterías para que te disculpé.
-¡No me quiero acostar contigo!- gritó, separándose de mí y empujándome hacia atrás con violencia. Me miro con el rostro desencajado, y con sus ojos envueltos en refulgentes llamas,- ¿No te puedes tomar en serio nada, ni por una vez? Piensa en lo que acabo de decirte, ¿Hace gracia?
Vacile unos instantes.
-Pues…- susurre, encogiéndome de hombros,- Un poco si, la verdad. La idea de que sea cierto es absurda. Es ridículo escuchar eso de tus propios labios.
El bajo la mirada, devastado. En ese momento sentí que me había pasado, y comprendí que algo no iba bien con él. Intente acercarme a Alec, para intentar ser comprensiva, pero él me miro con desprecio, y retrocedió para alejarse de mí.
-Déjalo, Renesmee. No te molestes en… nada.- dijo, y metió una mano en su bolsillo,- Toma. Puedes leerlo si quieres, o puedes reírte de mi otra vez y romperla por la mitad. Ya me da igual. Solo… ignórame, ¿Vale?
Me tendió un sobre de papel blanco, que me resulto terriblemente familiar. Nuestras manos se rozaron cuando alargue la mano para cogerla, pero él la aparto lo más rápido que pudo, como si le resultara repugnante estar en contacto con mi piel. Me sentí realmente dolida. No había sido mi intención herir sus sentimientos, fueran los que fueran. Y si quería que leyera la carta y después le dejara en paz, lo haría. Y me conformaría con eso… de momento. Una vez que la carta estuvo en mi mano, Alec salió de la habitación pegando un portazo, sin mirarme siquiera. Yo puse cara de desagrado, y abrí corriendo el sobre. Sonreí al recordar lo que había dicho. Aun no sabía si era una broma, pero tenía que reconocer que me resultaba aun algo gracioso, por muy cruel que fuera.
Según iba leyendo, la sonrisa fue desapareciendo paulatinamente de mi rostro. Tragué saliva, intentando armarme de valor para seguir examinando el contenido del sobre, pero no fui capaz, y el papel cayó al suelo mientras las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos. Todos los recuerdos que creía tener bloqueados en mi mente regresaron en una sola ráfaga, embotando mi cerebro y haciendo que mí corazón se encogerá a la vista de todos los acontecimientos que habían acaecido. ¿Qué me había ocurrido? Me tambaleé hasta llegar a la cama, y me senté, sabiendo que si continuaba de pie acabaría cayendo por mi propia confusión. ¿Cómo había llegado a este punto? Me pregunte, y esta vez, las lágrimas recorrieron mis mejillas sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo.
¡Hola chicas!
Bueno gentecilla, aquí tenéis el capítulo. ¡Alec reconoció por fin sus sentimientos! Aunque Renesmee no reacciono como él se esperaba. Me dio verdadera penita... Aunque, supongo que ya habréis averiguado que es esa carta que le da y que provoca el llanto de la hibrida, ¿No? Últimamente me motivo demasiado, y hago capítulos muy largos aunque no quiera. ¡Intento contenerme, lo juro! Pero una vez que empiezo, no puedo parar. =P La pista del siguiente cap.: Renesmee desvelara cosas acerca de la carta, y toda la verdad, (al menos la mayoría) saldrá a la luz… ¡Uh, Uh! Ahora me voy a poner a responder comentarios, que quiero responderlos todos y voy algo atrasada. Mi Twitter es: Por si alguien quiere seguirme, yo también le seguiré a él/ella. ¡Gracias! Este capítulo, hacer un esfuerzo con los comentarios, ¿Sí? Porque cada vez que no comentáis, un elefante aplasta a un gatito… ¬¬ Vale no, pero me anima, y si superáis los 15 comentarios, el capítulo que siguiente viene con bomba incluida. =)
Comentad. =)!