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Alec Vulturi y Renesmee Cullen... ¿Dolce amore? — capítulo 41
Alec salió de la habitación algo confuso. Aun estaba aturdido por todo lo que había pasado la noche anterior, cuando había creído que Renesmee estaba muerta. Apenas podía creerse que la hubiera abrazado así unos minutos antes. Tenerla entre sus brazos, saber que estaba a salvo le reconfortaba y le hacía sentir pleno. Había estado como muerto las pocas horas que había creído que su fallecimiento era real. Apenas había podido soportarlo cuando regresaron a la sala de los tronos y se lo comunicaron a Aro. Y cuando vio a Bianca llegar, con Renesmee encogida en sus brazos, toda ensangrentada, sucia y llorosa ni siquiera se fijo en la hermosura de la joven vampira. Lo único que le importaba era que la vida le estaba dando una segunda oportunidad, y se prometió a sí mismo no volver a cometer el mismo error. No permitiría que le volviera a pasar nada malo a Renesmee. Nunca más.
Sin embargo, todo ese asunto del secreto le traía molesto. Era posible que solo fuese una excusa para no decirle a la cara que le odiaba, pero… ¿Y si no era así? Tendría que ser algo muy grave si prefería callarse y se asustaba tanto cuando sacaban el tema. Eso sin contar que era la razón totalitaria de su escapada desesperada. Alec no le reprochaba directamente este comportamiento; él sabía que Renesmee no era feliz aquí. Pero era egoísta, y no quería tenerla lejos, aunque eso significara que estuviera incomoda. Alec sabía que podría hacerla feliz si ella se lo permitía. Deseaba con todas sus fuerzas saber que era, para poder ayudarla. Pero tampoco quería presionarla, porque sabía que si obligaba a Renesmee a hablar, perdería su respeto y confianza para siempre. Justo en ese momento sintió la mano de Bianca rozarse con la suya. Miro en esa dirección, y vio como la hermosa vampira iba caminando justo a su lado. Demasiado cerca. Hubiera jurado que aquel repentino frote había sido más que intencionado, ya que la joven tenía una sonrisa de satisfacción en el rostro. Alec decidió no ser paranoico, así que miro al frente y siguió caminando en dirección al cuarto de Bianca.
Fue justo en ese momento cuando recordó la primera vez que él y Bianca habían hablado. Alec había corrido a agradecerle que la hubiera traído sana y salva a Renesmee, y perdido por el agradecimiento, le había ofrecido ayuda para lo que necesitaba. Se sentía en deuda con ella. No le había dicho a Bianca exactamente qué podía venir a su cuarto cuando ella quería si tenía alguna duda. O al menos cuando se lo propuso, no le sonó tan sugerente y cargado de segundas intenciones. Quizás su instinto masculino había reaccionado antes que su cerebro al ver a semejante hermosura, y se le había escapado. Nunca le habría planteado esto si hubiera sabido que a Renesmee le iba a sentar tan mal. Aun recordaba la cara de esta cuando Bianca entro en la habitación interrumpiendo el abrazo. Había sido totalmente épica, y esto le había puesto tan nervioso, que no paro de decir estupideces. Solo quería complacer a Bianca sin incomodar a Renesmee. Y en su opinión, ninguna parecía querer cooperar.
Alec había sido consciente desde el principio de la rivalidad entre Renesmee y Bianca, aunque no era capaz de comprenderla muy bien. La primera decía que no sentía nada por él, pero se enfadaba cuando otra mujer le intentaba cortejar. No iba a engañarse, la nueva guardia era muy atractiva, y desde luego que sabía sacar partido a sus armas de mujer. En otros tiempos, una chica así no habría durado ni un día en acabar en la cama del vampiro, pero las cosas habían cambiado. No iba a negar que le gustaba, y que su belleza le aturdía, pero en ese momento su prioridad era cuidar de Renesmee, porque la quería, y sus sentimientos hacia ella no se podían comparar de ninguna manera con lo que Bianca le provocaba.
Era cierto que la vampira había sido realmente indiscreta, pero… ¿No le habría seguido él el juego inconscientemente para poner a Renesmee en un compromiso y descubrir si realmente le molestaba o no? Era algo cruel y egoísta, que por descontado había provocado el llanto de Renesmee. Aun recordaba como las lágrimas resbalaban por su cálido rostro cuando la miro por el rabillo del ojo antes de salir de la habitación. No estaba muy seguro de lo que había significado eso. Él la había ofrecido quedarse, dos veces, y ella se había negado con toda seguridad. Le dolía que no hubiera admitido que quería que se quedara. Si era realmente lo que ella deseaba, él lo hubiera hecho sin objeciones. Pero ella insistía en que no le importaba quedarse sola. Quizás llorara por que se iba con ella, o tal vez solo porque se sentía mal. No lo sabía, pero estaba convencido de que dejarla sola había sido la mejor opción. Así podría llorar tranquila, ¿No era eso lo correcto? Alec no estaba muy seguro de haber actuado bien. Tal vez había actuado como un imbécil.
-Creo que no le caí muy bien a tu amiga.- Dijo Bianca, con tono ofendido,- No parecía agradecida, y tuve la impresión de que no deseaba que yo estuviera allí. Pensé que después de que la hubiera salvado la vida, ella fuera más agradable conmigo. ¿Siempre esta de tan mal humor?
-Tiene una forma de ser peculiar…- murmuro Alec, pensando en lo sexi que le parecía Renesmee cuando se enfadaba,- Y discúlpala por haber sido maleducada. Salvaste su vida, pero chafaste su plan. Cuando la encontrasteis, Renesmee estaba tratando de escapar. Ella está aquí por la fuerza, y supongo que indirectamente, tú la trajiste aquí de nuevo. Creo que se siente algo confusa, pero en cuanto se calme, su comportamiento mejorara.
-¿En serio?, ¿Por qué querría alguien escapar de aquí?- se pregunto ella retóricamente, y a Alec le incomodo el tono tan falso que estaba empleando,- Con todas las cosas… interesantesque hay en el castillo. Si te soy sincera, en el fondo no me sorprende; cuando olimos su rastro comprendimos que se trataba de un ser extraño. Tardamos en comprender que se trataba de un semi-vampiro, ya que solo habíamos escuchado rumores acerca de su existencia. Quien sabe que pasa por la cabeza de un ejemplar tan raro e infrecuente.
-Sí, realmente ella es única…- respondió Alec, sin prestar atención a lo que decía. Le irritaba la forma en la que Bianca hablaba de Renesmee. Y se enfado aun más cuando reconoció queél mismo había opinado como ella hacia unas semanas.
-Bueno, igualmente a mi me agrada mucho estar aquí.- aclaro ella,- Creo que me habituare a esta vida fácilmente, mi hermano y yo estamos realmente orgullos de haber ingresado. Además, esto no se me dará nada mal: ya hice algo bueno por el clan antes de ingresar oficialmente, y ni siquiera siendo consciente de ello.- contesto ella con tono meloso, como muy orgullosa de su misma,- Y dime Alec… ¿Sois muy amigos ella y tú?, ¿O hay algo más?
-¿Qué?- preguntó el aludido sorprendido. No esperaba que ella fuera tan directa,- No, ella no… solo somos buenos amigos. Me preocupo por ella porque se lo debo. Fui injusto con Renesmee en el pasado, y no quiero dejar cuentas sin saldar. Además, es una buena niña, y ha sufrido mucho.
Alec se extrañó de haber dicho la palabra "niña" para referirse a Renesmee. Ella tenía la misma edad que él, y era tan inteligente y madura como el resto. Además, una niña no hubiera sabido complacerle en la cama del la prodigiosa forma en la que Renesmee lo había hecho. Más que niña era mujer, una gran mujer. Quizás solo lo había hecho para impresionar a Bianca, aunque hablar tan indiferentemente de Renesmee no le gustaba. Bianca por su parte, suspiro aliviada, y una sensación enérgica la invadió el pecho. Todo estaba saliendo de maravilla.
-Lo suponía, la verdad.- admitió ella,- Sabía que tenías que tener una razón para tomarte tantas molestias en cuidarla. Aunque en mi opinión, déjame decirte que no merece la pena que te preocupes tanto, los favores de una hibrida no son importantes. Y en lo de ser pareja, también estaba convencida de que no era posible; sería demasiado raro. No encajáis para nada, sinceramente ella parece muy poquita cosa, y encima tiene un carácter desagradable.- después Bianca miro de arriba abajo a Alec de forma descarada,- Eres demasiado atractivo como para rebajarte a eso, a ti te pegaría estar con alguien más…
-¿Más como qué?- pregunto Alec, conscientede lo que se le veía encima.
-Pues más como yo, ¿No?- susurro ella, con la voz repentinamente erótica,- No quiero decir que tenga que ser precisamente yo, solo que… tú encajarías mejor con una vampira completa, que supiera cubrir tus necesidades, que comprendiera tu situación, que supiera apreciar lo que tiene…
El vampiro meditó lo que ella había dicho. Claro que él encajaba mejor con alguien como ella, pero no se trataba de lo que parecía mejor estéticamente, sino de lo que él sentía. Y sus sentimientos pertenecían a la diminuta hibrida que ahora estaba en su habitación, enferma. Alec no sabía que contestar, así que agradeció con toda su alma que por fin hubieran llegado al cuarto de Bianca. Ya estaban en la puerta.
-Ya, supongo que tienes razón…- respondió simplemente Alec. Después señalo la puerta de la habitación con un gesto educado y asintió,- Esa es tu habitación, ya hemos llegado.
-Perfecto, muchas gracias.- respondió Bianca radiante, observando la puerta de madera. Vacilo unos segundos, y al comprobar que Alec no decía nada más, continuo,- ¿Y no quieres entrar?
-¿Eh?- dijo Alec con un hilo de voz, y el tiempo se detuvo a du alrededor. Si juegas con fuego, al final te acabas quemando, pensó.
Alec no tuvo tiempo de reaccionar, porque todo pasó demasiado deprisa. Bianca le empujo contra la pared que estaba al lado de la entrada de su habitación, y después camino sinuosamente hasta quedar pegada entera al cuerpo del vampiro, con las manos apoyadas en la pared. Inclinó la cabeza hacia delante sin dejar de sonreír y lo beso en la comisura de los labios. Después dirigió su boca hasta el oído del vampiro, siendo muy cuidadosa de rozarlos sensualmente contra la piel en el camino. Suspiro, y su frio aliento acaricio con suavidad la piel de la oreja de Alec.
-Dejemos ya de tonterías, ¿Quieres?- suplico ella en un gemido,- Deja de hacerte el inocente, porque sé que eres mucho más depravado tras ese aspecto de ingenuo colegial que tienes. No necesito que seas amable o que coquetees conmigo. Lo que yo preciso de ti es mucho más sencillo que eso…
-Bianca yo…- murmuro Alec, en un amago de lucidez.
Pero esta lo ignoro, y tomo eso como una incentiva a que continuara hablando. Sabía muy bien lo que hacía.
-¿Sabes, Alec? Me han hablado mucho de ti…- susurro ella en su oído, con una voz irresistible,- Durante mi larga existencia he conocido a un montón de mujeres inmortales que tuvieron el placer de compartir lecho contigo, y todas coinciden en lo mismo, todas creen que eres un gran hombre con muchos recursos y una gran habilidad para complacer los deseos femeninos más profundos. Puede que no lo sepas, pero siempre tuviste fama de buen amante. Y yo quiero que me demuestres lo que sabes hacer, todas hablan tan bien de ti que… tengo ganas de comprobarlo por mí misma.
Alec no contesto, se quedo inmóvil intentando asimilar lo que ella acababa de decir. Nunca había creído que tuviera realmente esa fama, aunque sí que solía presumir de ella. Era cierto que se había acostado con bastantes vampiras durante toda su larga existencia, pero nunca pensó en tener esa popularidad. También era consciente de que Bianca estaba exagerando, y su comportamiento la recordaba tanto al de la Renesmee mala… que una parte de él le obligo a quedarse quieto y a no luchar por detenerla. Esto fue suficiente para que Bianca considerara su reacción como favorable y positiva, y deslizo una mano por todo su pecho muy lentamente, acariciando la forma de sus músculos. Pero no se detuvo ahí, y continuo descendiendo más abajo. Bianca sabía muy bien qué hacer para que un hombre perdiera el control, así que delicadamente poso su mano encima de lo que ella sabía, era pal arte más sensible de Alec. Este soltó un gemido ahogado, y se irguió de la sorpresa.
-Creo que tenían razón en cuando a lo de los recursos…- susurro Bianca al tiempo que sonreía. Y entonces atrapo los labios de Alec con los suyos.
Los beso con fiereza durante un buen rato, mordiéndolos y chupándolos con toda la agresividad que podía. Alec simplemente estaba quieto, porque aun no había decidido que hacer. ¿Acaso esto estaba bien?, ¿Renesmee se enfadaría? Pero… ¿Por qué iba a enfadarse, si no le quería? Bianca descendió por su cuello, y pasó la lengua por toda su piel. Le propino delicados mordisquitos, intentando destensar el estresado cuerpo de Alec, y entonces la mano que quedaba libre empezó a desabrochar los botones de la camisa del vampiro. Y fue en ese momento cuando Alec se dio cuenta del error que estaba cometiendo. Se imagino a Renesmee, sonriente a su lado, sana, fuerte y llena de vida, y se dio cuenta de que la belleza de Bianca no valía nada. Solo era una fulana más, con un cuerpo escultural, pero rota con dentro. Entonces la revitalizada imaginación de Renesmee estiro su mano y acaricio la mejilla de Alec lentamente, pasándole todo el calor que su humanizado cuerpo podía proporcionarle. Soltó una risita, mostrándole sus dientes pequeñitos y blancos, y se inclino para adelante hasta apoyar su rostro en el hombro del vampiro. Le dio un tierno beso en el cuello, y después rió de nuevo. Su aroma, su temperatura, su aptitud, todo, no iba a traicionarla otra vez.
-No continúes, Bianca.- dijo todo convencido, empujándola con violencia hacia atrás. Esta retrocedió unos metros, y le miro con desdén, totalmente desaliñada por el empeño que había puesto en provocar a Alec,- No quiero nada contigo.
-¿Qué?- pregunto ella, confusa o ofendida,- ¿Qué no quieres nada? Crees que soy estúpida o algo así, ¿No? Se lo mucho que te he excitado, es más, es visible desde aquí.,- Alec no dejo que ese comentario le afectara,- No tienes que hacerte el duro, no tienes que parecer fuerte o inaccesible. Ambos sabemos cómo son las cosas, ambos somos maduros, y no hay nada de malo en disfrutar del sexo. Podemos pasarlo muy bien y lo sabes.
-Es una oferta muy tentadora, pero últimamente estoy intentando evitar la compañía de cierto tipo de gente, no es nada personal, solo que a mí me gustan los retos, y tu estas desesperada.- exclamo Alec, intentando contener lo excitado que se sentía y parecer irónico y fuerte,- Mi etapa de buscar sexo con todas ha pasado, ¿Sabes? Y las fulanas pervertidas como tú ya no me gustan, ahora lo que me llena son las cabezotas inaccesibles. Quizás si hubieras venido unos meses antes, o algo así… hubiera podido ser. De momento solo lamento dejarte así, no era mi intención excitarte tanto. Debe de ser por eso de que soy un buen amante.
Bianca lo observo petrificada, completamente furiosa. Nunca jamás nadie se le había resistido, ni siquiera otros vampiros mucho más guapos que Alec. Se sentía humillada, porque no entendía lo que estaba pasando. Cualquier hombre mataría por tener relaciones con ella, y mucho más si ni siquiera le costaba trabajo llevársela a la cama. Al final, llegó una conclusión.
-¿Es por esa niña, verdad?- gruño ella, totalmente celosa y enfadada,- Es por esa abominación, débil y estúpida que está en su cuarto. ¡No te das cuenta de que te está manipulando para que no hagamos nada! Quiere hacerte sentir culpable, solo quiere tu atención. Ignórala, solo es un maldito bicho raro. Que llore y muera deshidratada si hace falta.
-Renesmee no tiene nada que ver.- explico Alec, mirándola con superioridad,- Créeme cuando te digo que tiene cosas mejores que hacer aparte de molestarte o intentar manipularme. Esto no es por ella, así que más te vale dejarla en paz.
-¡¿Entonces porque me has rechazado?!- gritó de nuevo, sin estar convencida. Su autoestima estaba a punto de ceder.
-Gracias por tu oferta, Bianca.- repuso Alec, riendo ante su enfado. No la seguiría su juego,- Pero no estoy tan desesperado como tú. Si aun tienes ganas, hay más hombres en el castillo, prueba con Demetri, seguro que él no te pondrá pegas. Es varios rangos menor que yo pero… seguro que también te satisface. Y ahora si me disculpas, tengo cosas mejores que hacer.
Dicho esto, Alec se dio la vuelta y camino hasta perderse en la esquina sin que ella hiciera o dijera nada para evitarlo. No se giro para mirarla, pero por la forma que tenía de respirar, llego a la conclusión de que Bianca no estaba muy contenta. Ahora él necesitaba relajarse, y calmar su… sus ganas salvajes de acostarse con alguien. Si se quedaba con la vampira discutiendo, era posible que al final no pudiera controlarse. Tenía que relajarse, controlar su excitación hasta calmarse. Renesmee era la única mujer con la que podía y debía desahogarse, y ella no iba a acceder a eso por ahora. Así que no le quedaba otro remedio.
Bianca le observo marcharse mientras se mordía los labios con rabia. No alcanzaba aentender porque le había rechazado, si ella misma tenía la certeza más pura de que había logrado que él se excitara. Y la prueba estaba en el bulto de su pantalón. Apretó sus manos, que lucían una impecable manicura negra y se prometió a si misma que eso no podía volverle a pasar, no al menos que quisiera seguir teniendo la misma confianza en sí misma. Y es que a veces no hay nada más poderoso que el orgullo, y sobre todo en el de una mujer despechada. Suspiro con fuerza, y una sonrisa se dibujo siniestra en su femenino rostro. Ahora Bianca sabía cuál era la debilidad de Alec, y no dudaría en usarla. Y entonces, sin dejar de sonreír comenzó a caminar por el castillo en busca de ese tal Demetri. No iba a quedarse insatisfecha, de eso estaba segura.
El fuego ardía tibiamente en la chimenea de la biblioteca. El olor a carbón y la piedra, mezclado con el del papel antiguo de los libros proporcionaba a la estancia un ambiente realmente relajado. Jane permanecía sentada en un sillón, observando las llamas subir y bajar. Sus manos permanecían unidas, y su mente estaba sumida totalmente en sus pensamientos, que oscilaban de la misma manera que las llamas del fuego. Todo lo que había pasado estas últimas horas aun la tenía algo desconcertada. Nunca se hubiera esperado que alguien, fuere quien fuere, pudiera hacer tanto daño a su clan. Desde que había vivido con los Vulturis, no era capaz de recordar ni una sola vez que algún enemigo hubiera logrado entrar en el castillo de una forma tan amenazante como esta. Estaba convencida de que ese día quedaría grabado en la memoria de todos los guardias como un acontecimiento negro y oscuro de la historia de los vampiros, que intentarían ocultar a toda costa. Y no solo estaba la cuestión meramente militar; su hermano también la preocupaba.
Cuando él se había enterado de la supuesta y falsa muerte de la hibrida, se había quedado bloqueado, sumido en su mente hasta límites insospechados. No paraba de decir incoherencias de que se iba a quedar solo para siempre, lo que la desconcertaba aun más. Alec la tenía a ella, a su hermana. No se iba a quedar solo nunca. Y cuando aquella chica nueva había entrado con la semi-vampira en sus brazos, todo se había confundido más. Alec había corrido hacia ella, y de pronto toda la luz que había perdido con la noticia, regreso a sus ojos como por arte de magia. La tomo en brazos, y después se la llevo a su habitación junto a Heidi para curarla. Eso la alivio, porque su hermano parecía haber recobrado un ápice de vida, pero la enfadaba ligeramente. ¿Por qué esa muchacha, simple, menos hermosa que cualquier vampira, débil y aprensiva, causaba ese cumulo de sensaciones en su gemelo? Todos estaban demasiado encantados con ella. Sacudió la cabeza, porque pensar en eso la causaba desconcierto, y entonces miro en dirección a la chimenea.
El fuego siempre la había fascinado. Era capaz de admitir que tenía una fuerza extremadamente poderosa, y que no es bueno subestimarlo. Una sola chispa puede desencadenar el mayor de los incendios, y es capaz de matar todo lo que se encuentre en su camino sin ninguna piedad ni control. Era por eso que le tenía tanto respeto; ella misma conocía en primera persona la capacidad destructiva de este elemento, y nunca se lo tomaba a broma. En ese momento escucho la puerta de la estancia abrirse. No se movió, ni miro para atrás para ver quién era, porque no lo necesitaba. Suspiro, y se revolvió en el sofá para acomodarse en el respaldo, escuchando como el visitante caminaba en dirección a ella. Cuando a llegó a su lado, ninguno de los dos se dirigió a su palabra. Él se limito a sentarse en la butaca que había al lado de la de ella, y después miro al fuego.
-¿No tienes otro lugar a donde ir?- pregunto Jane, con la voz seca,- El castillo es muy grande, no tienes por qué estar en la misma habitación que yo.
-Lo haría… pero mi habitación ha quedado destrozada, y como comprenderás, no puedo estar allí.- dijo Santiago. A Jane le sorprendió que a pesar de todo lo que había pasado, su voz no había perdido ni un poco de su amabilidad,- Pero tranquila, no te molestare mucho. Ya están limpiando el castillo y sacando los escombros fuera, pronto podre volver a mi cueva para encerrarme allí y así no importunar a mis superiores.
-De acuerdo.- fue la única respuesta de Jane.
Después el silencio volvió a inundar la sala. Ambos observaron la hoguera unos minutos, hasta que Santiago no pudo contenerse más y giro la cabeza para verla. Grabó en su cerebro la forma de sus hermosas facciones, y después la analizo lentamente. Después de tantos años, le bastaba un vistazo para saber qué era lo que sentía debajo de esa carcasa de indiferencia. Suspiro con suavidad, y carraspeo la garganta.
-No pareces muy feliz…- murmuro él, mirándola a los ojos.
-¿Debería estarlo?- pregunto ella, esquivando su mirada,- Unos seres a los que siempre consideramos inferiores acaban de destruir nuestra casa, como comprenderás, no voy a ponerme a dar saltos de alegría.
-No me refería a eso.- se apresuro a añadir Santiago,- Y lo sabes.
-¿Te refieres a que debería alegrarme porque la hibrida no estaba realmente muerta?- pregunto Jane, con tono irónico,- Hace falta algo más aparte de sangre y ropa quemada para desacerté de los Vulturis, y esa inconsciente pensó que se saldría con la suya. Se merece lo que la pasó, por querer desafiarnos y traicionarnos.
-Solo lo hizo porque estaba desesperada.- le reprocho Santiago, con voz reprobatoria,- Lleva ya más de un mes lejos de su familia en contra de su voluntad, y no creo que su experiencia aquí haya sido muy grata. La han mentido, corrompido, obligado a sacrificarse por el metamorfo que ella amaba, la han golpeado y maltratado. Si vieras la cantidad de heridas y cicatrices que tiene, sin contar su deplorable estado de salud. Te darías cuenta de que no lo ha pasado bien.
-¡Todos tenemos problemas!- contesto Jane, levantando el tono de voz. Aunque volvió a recuperar su compostura enseguida,- Ella escapo, y fue libre, pero decidió volver. Podía haber elegido marcharse y dejar a su perro con nosotros, pero pensó que sería muy tierno quedarse en su lugar. Todas las decisiones que tomamos tienen un precio a pagar, y ella solo esta saldando su deuda. Si se hubiera quedado con su familia, haciendo lo que tenía que hacer, Alec nunca la habría encontrado en Francia, y todo esto no habría pasado. Ella se lo ha buscado todo.
-No es así Jane.- volvió a rebatir Santiago,- Ella renuncio a su libertad por la persona que amaba, ¿Acaso eso es tan malo?, ¿Merece ser castiga solo por querer el bienestar de un ser querido? Tú harías lo mismo por Alec, estoy segura. En el fondo, tú entiendes lo que siente ella perfectamente.
-No digas tonterías. Yo haría eso por Alec por él nunca me ha fallado, y porque sé que él también haría lo mismo por mí. Su perro la traiciono, la dejo sola, y ella después de todo el daño que le hizo, decidió renunciar a su vida por él. ¿Qué crees que estará haciendo ahora ese metamorfo? Seguro que está totalmente feliz, rodeado de sus semejantes y disfrutando de la vida con alguna otra mujer.- sentencio Jane, convencida.
-No Jane, estas confundida, tienes que entender que…
-¿Por qué todos estáis tan obsesionados con ella?- pregunto Jane irritada, interrumpiéndole. Santiago decidió contestar la pregunta, porque si ella había dado por terminada su otra conversación, él no la haría cambiar de idea.
-Porque es una buena chica que a pesar de lo crueles que hemos sido con ella, sigue intentando llevarse bien con nosotros. Al menos con los que se lo permitimos. Es inteligente, y se preocupa por la gente. Yo me lo paso muy bien hablando con ella, y por muy mal que este, siempre te dedicara una sonrisa para hacerte sentir a tu mejor.- Santiago menciono todo esto realmente orgulloso,- Compañías como ella no son fáciles de encontrar en nuestro mundo, aquí todos van a lo que le interesa, e ignora el resto. Sentir algo de calor humano es algo maravilloso. Te demuestra que todavía pueden quedar cosas buenas aunque tengas esta condición. Además, ella me entiende, y lo ha pasado mal, porque merece comprensión
-Yo también lo he pasado mal, y a mi nadie me ayudo ni me prestó atención, aunque me lo mereciera.- contesto Jane, y fue en ese momento cuando Santiago se dio cuenta de los celos que sentía Jane por Renesmee.
-Quizás sea porque ella comparte sus pensamientos, y tú te guardas tus problemas y preocupaciones para ti. La gente no es adivina, Jane. No puede saber que estas mal si tú no se lo dices o lo demuestras de algún modo.- le espeto Santiago. A él le hubiera encantado poder ayudar a Jane con cualquiera de sus problemas.
-La gente se aprovecharía de mí si supiera cuales son mis debilidades. Si los demás no saben que es lo que sienten, no sabrán donde herirte. Y eso te hace más fuerte. Es sencillo.- explicó.
-No todo el mundo es así, no seas tan paranoica.- respondió Santiago, mirando al suelo,- La gente tiene cosas mejores que hacer que intentar hacerte daño constantemente. No todo el mundo es malo, y hay gente que no espera a encontrar debilidades. Simplemente porque hacerte daño no es algo que los interese. Si tú no les molestas, a ellos tampoco les interesara hacerte lo mismo.
Jane no contesto, volvió a mirar al fuego sin saber que decir. Quizás él tuviera razón, y toda esa carcasa que la protegía fuera en realidad innecesaria. Él era bueno con todo el mundo, y tal vez fuese esa la razón de que nunca se metiera en líos. Sin embargo, ella sabía que no estaba preparada para abrir su mente o su corazón a nadie. La vida le había ensañado a que no se puede confiar en nadie, porque al final te traicionaran. No podía cambiar este pensamiento en un solo día.
-Deberías estar feliz por tu hermano, al menos.- volvió a hablar Santiago, cambiando de tema.
-Saber que a él le importa tanto una hibrida no algo que me agrade.- respondió con voz dura,- La única razón por la que esta tan contento es porque no ha perdido a una chica con la que le gustaba mantener relaciones. Quizás si ella hubiera desaparecido para siempre, yo habría tenido alguna oportunidad de recuperar a mi hermano.
-Pero tú hermano está feliz. Eso debería ser suficiente, ¿No? La razón da igual.- rebatió Santiago de nuevo.
-No puedo alegrarme por él… no sabiendo que pronto volverá a ser desdichado.- esta vez la voz de Jane se quebró, y Santiago comprendió que había algo debajo de todo eso,- Su felicidad no durara mucho.
-¿Qué?, ¿Por qué dices eso?- pregunto Santiago confuso. Jane asintió, y se preparo para contestar.
-Aro está muy enfadado por lo que hizo la hibrida, porque ya es la segunda vez que se intenta escapar. Esta vez no le perdonaran el castigo por intentar huir y traicionarnos. Y no creo que a mi hermano le vaya a gustar mucho la sanción que le han impuesto…
Santiago miro al fuego, intentando asimilarlo. La voz de Jane era sonaba bastante preocupaba, y si ella reaccionaba así por un castigo impuesto a alguien a quien envidiaba, no se imaginaba cual sería la reacción de Alec. Debía de ser algo grave… o al menos algo que fuera a herir mucho a Alec. Fuere como fuere, nada bueno.
¡Hola chicas!
¡Aquí está el capítulo! Creo que este quedo mejor que el anterior, al menos estaba más feliz e inspirada cuando lo escribir. =) Alec por fin se centra en lo que quiere, y por fin deja de dejarse llevar por sus instintos básicos, aunque acaba de buscarse una poderosa enemiga, ¿Qué planeara Bianca para vengarse? Nada bueno, es una zorra mala. ¬¬ Y Jane y Santiago… ¿Qué pasa entre ellos?, ¿Y el castigo? Uh Uh Uh. **La pista del siguiente cap.:**Pues que Renesmee se entera del castigo, y eso la lleva a tomar ciertas medidas… bueno, sacad vuestras conclusiones.Y otra cosita, como siempre os pido pasaros por **"El diario de Rebeca",**que ya no se llama así, se llama **"The meaning of your life",trata de lo mismo, pero con cosas nuevas. Esta tarde subiré un relato llamado"FUCK YOU"**que espero que os guste: http://amoradosbandas-rebeca.blogspot.com/Y ya si me decís que os parece, mucho mejor.Mi Twitteres ese, por si alguien quiere seguirme, yo también le seguiré a él/ella, me aburro mucho y ahora me envicie a esta red social àhttp://twitter.com/#!/Paula_Av2 Próximo capítulo pronto, eso sí, si dejáis comentarios, **porque cada vez que no comentáis…**House le pega un bastonazo el Dr. Chase, que esta to' bueno. Y no queremos eso… ¿A qué no? Próximo cap. pronto… ¬¬ ¡Y comentad!
Comentad. =)!