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Cambiando la Historia: Una nueva Generación — capítulo 48
Las semanas siguientes habían hecho un cambio en la vida de Harry, quien en palabras de Hermione, se había olvidado de esa extraña obsesión con Malfoy y se había dedicado a ser un poco mas feliz. Para sorpresa del chico, no muchas de las alumnas de Hogwarts se habían tomado con buenos ojos la noticia de su reciente relación con Juliet Black, y para su desgracia había chicos incluidos también.
Harry esperaba todas las mañanas con ansias y se acostaba lo mas tarde que podía solo para estar con la chica de ojos grises quien lo veía con una enorme sonrisa al bajar del dormitorio. En silencio, se había preguntado que hubiese sucedido si siempre hubiese sido así, el y ella juntos, amigos, y luego novios. Con Juliet hacía bromas y ambos compartían la snitch que Sirius le había regalado, el recostaba su cabeza en las piernas de ella mientras la chica le acariciaba el cabello y cerraba sus ojos para sentir la fresca brisa en su rostro. Varias veces Ron lo había descubierto sonriendo en clases y con la mirada pérdida, lo que atribuía en una broma a la presencia de Juliet en su vida con mas frecuencia de la anterior.
Levemente podía notar aún más las diferencias y similitudes entre Juliet y Sirius. A ambos les gustaban las bromas, Juliet había roto una que otra norma y había sido castigada un par de veces. Sus ojos inevitablemente eran los mismos de su padrino, pero sus rasgos se suavizaban y su arrogancia desaparecía un poco cuando ambos estaban juntos. Su sonrisa arrogante solo la usaba un par de veces y hacía suspirar en silencio a Harry cuando sucedía, sin embargo podía distinguir cuan dulce era y lo sutil de sus caricias cuando estaban solos.
Lily, su madre se había enterado del reciente noviazgo de su hijo al igual que Annabelle, ambas les habían enviado una carta con James que los abrazó y pidió con seriedad absoluta que se cuidaran el uno al otro en estos tiempos difíciles. La pelirroja no parecía mas que maravillada con la noticia de su hijo y se limitó a bromear del asunto con Sirius que en ocasiones no le hacía mucha gracia y terminaba aceptándolo y bromeando en contraparte con la mujer. Annabelle sin embargo veía el cambio como una esperanza dentro de todo, quizás estaba destinado a cambiar completamente el destino de aquel grupo, su corazón palpitaba acelerado en emoción a aquello que en muchas ocasiones le quitaba el sueño, pero ahora se sentía feliz de que su hija lo estuviese.
Juliet caminaba por el pasillo rápidamente y cuando visualizaba a Harry tomaba su mano y besaba su mejilla, el solo sonreía y en un acto de reflejo habitual, le quitaba el bolso y lo cargaba junto con el suyo. Hablaban de su día y de los recientes comentarios de algunos incluyendo del profesor Slughorn, la chica sin embargo se encogía de hombros y sonreía a su paso.
-No es como si me importase, la verdad - le decía cuando ya se sentaban en el lugar habitual del comedor frente a Hermione y Ron.
El chico de anteojos estaba decidido a vivir su vida como todos los días con Juliet, aunque seguía asistiendo a sus sesiones con Dumbledore, contándole a Ron y Hermione (y ahora también a Juliet) lo que veía en el pensadero.
-Quizás lo que te muestra Dumbledore - comenzó Juliet cuando Harry luego de una sesión les contó que había visto como Voldemort había conocido la casa Gaunt - es por algo que debes buscar, de seguro tendrás que conocer a Voldemort desde sus mas profundos secretos. Si el puede entrar en tu mente de pronto, tu también lo puedes hacer desde otro punto de vista.
-Tiene razón Harry - habló esta vez la chica de cabello castaño - lo que no entiendo es por qué no ha querido que le digas a tus padres o a Sirius.
-Porque es algo que solo yo debo saber Hermione, estoy seguro que mis padres de saberlo, ni siquiera me dejarían ir con el profesor Dumbledore - todos asintieron, Harry tenía razón.
El chico sabía que si sus padres se enteraban de todo aquello que le mostraba el profesor Dumbledore, podrían recluirlo en el mismísimo Azkaban para que no cumpliese su misión. No podía negar que todo aquello le asustaba, pero le dolería perder a su familia por su propia causa.
Aquella noche mientras conversaba con Juliet en el sofá frente a la chimenea, ella se había quedado dormida en sus brazos. Respiró profundo y miró su rostro tranquilo y calmado, sus labios estaban cerrados y en sueños debía estar en alguna clase de paraíso, pues se curvaban en una sonrisa apacible y perfecta. Acarició con una mano el cabello oscuro de la chica mientras pasaba hacia su rostro. Sabía que la protegería de cualquier cosa en el mundo, ahora entendía aquel amor de su padre por su madre, su padrino se había equivocado y no terminaría con la maldición Potter, es decir, enamorado de una pelirroja.
De pronto se sobresaltó al sentir alguien entrando a la sala común, debían ser mas de medianoche, volteó y observó a la profesora McGonagall que lo miraba con una mezcla de sorpresa y otro sentimiento que no pudo descifrar.
-Harry, debes venir conmigo al despacho del profesor Dumbledore - dijo mientras se acercaba, Juliet se despertaba somnolienta y luego la mirada de la profesora se dirigió a la chica - ambos deben venir conmigo.
Juliet y Harry caminaron detrás de la profesora siguiéndola por el largo pasillo, se miraban tratando de buscar una explicación.
-¿Ha sucedido algo profesora? - preguntó la chica de ojos grises quien llevaba el uniforme aún puesto al igual que Harry. La profesora Mcgonagall los miró y siguió su camino. Harry podía sentir sus latidos retumbar en su oído. Algo bueno no sucedía, y la ultima vez que había ido al despacho del profesor en medio de la noche había sido por lo sucedido con el señor Weasley.
Los tres llegaron al despacho del profesor Dumbledore para sorpresa de ambos chicos allí de espaldas la roja cabellera de una mujer que conocían muy bien. Lily estaba hablando con el anciano profesor de espaldas a la puerta. Al voltear ambos chicos pudieron ver el rostro bañado en lágrimas de la mujer. Temblaba, y parecía demacrada. Harry corrió hacia su madre tal como lo hizo Juliet también. Ambos le dieron una mirada a Dumbledore.
-¿Mamá que ha pasado? ¿Papá esta bien? - preguntó alterado Harry mientras la mujer se enjugaba las lagrimas con el dorso de sus manos.
-Se fue…Sirius ha muerto
El tiempo pareció detenerse en aquel instante mientras Harry mantuvo su respiración.
-Tiene que ser mentira - comenzó la chica de cabellera negra mientras lagrimas comenzaban a correr por sus ojos - no puede ser papá. No puede ser el.
-Lamentablemente así es Juliet - habló Dumbledore quien ahora caminaba hacia ellos - Sirius, James y Lily estaban en una misión esta noche. Lo siento tanto.
Juliet pudo sentir la mano de la profesora McGonagall en su hombro, pero no pudo resistirlo por mucho tiempo.se derrumbó de rodillas y su grito desgarrador sacó a Harry de su ensimismamiento. No se había dado cuenta de que el también estaba llorando. Se lanzó junto a Juliet y la abrazó tan fuerte como pudo, como si intentara juntar sus pedazos. Lily sollozaba mientras los veía.
-¿Dónde está James? - preguntó entre el llanto la chica de cabello negro - No está…¿No está también…? - Lily negó pero las lagrimas seguían cayendo por sus mejillas.
-Julie cariño - abrazó en el piso a ambos chicos - James fue a perseguir a Bellatrix, no sé donde está.
Entonces el peso de la verdad cayó sobre Harry en ese momento. Había sido Bellatrix quien lo había asesinado. Quizás no podría proteger de todo a Juliet como le había prometido a Sirius, era inevitable protegerle de la tristeza en ese momento, tristeza que parecía derrotarlo a el también.
Este ha sido el capitulo mas dificil para mi de escribir, ya lo tenía en mente desde hace unos días, pero me ha sacado lagrimas a mas no poder. Las canciones que les pondré a continuacion inspiraron este capitulo para mi.
Breath of Life / Florence and the Machine.
Everything / Lifehouse
Run / Leona Lewis
Nos leemos.