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Historia 7220 — capítulo 2

  1. Un embarazo, un aborto y una gran idea

Lily siguió a Remus hasta su despacho. Una vez dentro, Remus cerró la puerta y le acercó una silla a su amiga. Ella se sentó rápidamente y evitó la mirada de Remus que se había sentado en otra pasando las piernas a ambos lados y apoyando las manos en el respaldo de la misma.

-Y bien, ¿de que querías hablar?- preguntó aunque ya intuía lo que le preocupaba Remus.

-Quiero saber por que llorabas ayer cuando dijiste que había sido un día de grandes emociones.

-No lloraba-mintió.

-No lo niegues. Vi como te caían lagrimas de los ojos y como enseguida te secaste la cara para que nadie las viese.

Un profundo silencio se hizo tras estas palabras.

Lily, no pudo aguantar la mirada y la desvió a la ventana. Desde allí podía ver el lago y los tentáculos del calamar gigante que salían del agua y se posaban a la orilla para tomar el sol. Al levantar un poco la mirada, ve el cielo de color azul que la tranquilizó. Al poco rato, en el que Remus no apartó la vista de su compañera, Lily soltó un profundo suspiro de resignación.

-Esta bien te lo contaré, pero cuando se lo diga a James haz como si te estuvieses enterando en ese momento, ¿vale?-con cara medio de tristeza, medio de suplica.

-Claro. No te preocupes. No quiero que James se enoje conmigo- le sonrió Remus.

-Pues, verás, lo que pasa es que...- pero no pudo terminar debido a que la puerta se abrió de golpe haciendo que tres personas cayeran tras ella.- Sirius, James, Harry, ¿se puede saber que hacíais espiándome?

-Bueno... es que la profesora McGonagall no estaba y decidimos venir a ver que te quería preguntar tío Remus- aclaró Harry.

-Aja. Y, ¿Sirius no se había ido a hablar con tus amigos, Harry?- volvió a preguntar con cara de que no se estaba creyendo nada.

-Es que como hoy es sábado, ya se habían ido a Hogsmeade- se excusó.

-No mintáis. Sirius, es demasiado temprano para ir a Hogsmeade. Y, James, Harry, de seguro la profesora McGonagall esta en su despacho esperándoos- comentó Remus desbancado por completo sus coartadas.

-Vale. Pero es que estábamos preocupados por Lils y esperaba que telo contada para enterarme yo.

-James es que no sabes que telo cuento después- dijo enojada por la falta de confianza de su marido.

-Si pero me lo contarías de otra manera.

-Bueno, bueno calmémonos. Que cada uno coja una silla y escuchemos lo que le pasa a Lily para que esté tan decaída.

-¡Hey!, solo ha cuatro sillas.- se quejó Sirius.

-Pues te sientas en el suelo- le sugirió James.

-¿Por qué yo?

-Por quejarte.

-Mierda, ¿por qué hablé hablado?

Todos se rieron ante el comentario del animago y se sentaron. James al lado de Lily, como no, harry enfrente de ellos y Sirius de pie detrás de Harry.

-Vale. Ya estamos todos. Ahora te toca responder, ¿por qué estás tan triste?, eso no es común en ti.

-Es...que...yo...-empezó a llorar, pero, aún así, continuo.- Estaba embarazada cuando nos atacó Voldemort y perdí el bebé por culpa de la maldición-soltó de sopetón sin atreverse a levantar la vista del suelo.

-¡¿Qué?! Y por qué no me lo contaste-dijo James levantándose y acercándose a ella. Le cogió la cara y la puso a la altura de la suya.- ¿Por qué? Es que acaso no confías en mí- preguntó visiblemente ofendido por la falta de confianza de su esposa.

-¡No lo sabía!, me lo dijo el médico. Dijo que había sufrido un aborto a causa del accidente.

-Pero por qué fuiste primero a Remus.

-Porque no sabía si contártelo o inventarme una excusa y que fuera como si nada hubiese ocurrido. Por eso fui primero a Remus para que me aconsejase.

-Tranquila-al oír estas palabras se abrazó a su esposo echándose a llorar en su hombro.

-Mama, no llores-dijo acercándose a Lily. Esta, al oírle giró hacía donde se encontraba su hijo. Se deshizo del abrazó de James y le abrazó.

-Harry, mi pequeño.

Se quedaron en silencio. La noticia era demasiado fuerte como para hacer que nada había pasada. El silencio solo era roto por los sollozos de Lilia que seguía abrazada a Harry mientras James le acariciaba el pelo para tranquilizarla. Después de estar mucho tiempo sin pronunciar una palabra, Lily, se deshizo del abrazo y se seco las lagrimas con un pañuelo que le dio Remus.

-Bueno, venga, vayamos a ver a la profesora McGonagall. Se lo prometimos ayer y debe estar preocupada porque estamos tardando- dijo con una sonrisa algo débil mostrando sus blancos dientes.

-¿Estas segura?-preguntó James preocupado. Sabía que Lily no se iba a recuperar tan fácilmente y que solo estaba fingiendo sentirse bien.-Si no te apetece no vayas. Yo se lo cuento todo y asunto arreglado. Te quedas con los muchachos. Yo volveré enseguida.

-No, voy contigo- insistió poniendo la típica cara de “o voy contigo o verás lo que te pasa.”

-Te quedas y punto-haciendo caso omiso a la cara de cachorro abandonado que puso su esposa al oír esas palabras. Y mirando a Harry añadió-Quédate con tu madre Harry.

-Vale. No te preocupes yo cuido de ella.

-Así me gusta campeón –ante estas palabras todos se quedaron confundidos y sin saber a que venía aquello. Solo Harry, que pensó que le había vuelto a llamar como cuando era pequeño, se rió.-¡Eh!, ¿de que te ríes? El año pasado fuieste el campeón de la escuela en el torneo de los tres magos ¿no? Eres el campeón.

-James tiene razón-le apoyo Sirius recostándose en el hombro de James riendo ante el juego de palabras que había hecho su amigo.

-No tiene gracia- que no se había dado cuenta del doble sentido de la palabra campeón y, por consiguiente, de la risa de su padrino.- Precisamente por culpa de eso, Cedric Diggory murió.-agachando la cabeza mirando al suelo como si de repente hubiera encontrado algo en él.-Por mi culpa.

-Harry, no creo que fuera tu culpa. Solo estuvo en el momento y lugar equivocados.-Le intentó tranquilizar Lily.

-Pero yo le dije que cogiésemos el trofeo juntos.

-¿Sabías que era un translador?-preguntó Remus para que viese que no tenía la culpa.

-No, pero aún así...

-Harry, yo eso lo recuerdo como un sueño al igual que Lily, pero Cedric nos dijo que se alegraba de que le hubieses dejado coger contigo la copa y que si alguna vez podíamos hablar contigo te lo dijésemos.

-Lo ves el no te echa la culpa. No la tuvo nadie.

-Te equivocas Lils. La culpa fue de nuestro- se detuvo un momento. Se aclaró la garganta intentando afeminarse la voz.-queridísimo amiguito Barty Crouch y Lord Voldemort.

Los cinco amigos se echaron a reír ante le actuación de Sirius. Canuto y Cornamenta ya estaban por los suelos y Lily se tenía que aguantar en la silla en la que estaba sentado Harry y, este también riéndose. Remus, que en los últimos años se había vuelto más serio que en su juventud, estaba apoyado en la pared y, poco a poco, se estaba dejando caer hasta que quedó sentado en el suelo.

-Sirius , no sabía que se te daba tan bien actuar-dijo Harry tratando de no reírse.

-Hay muchas facetas de Sirius que no conoces-James parándose de reír un momento para recuperar el aliento.

De repente se oyeron unos golpes en la puerta que les devolvió a la realidad. Se quedaron mirándose los unos a los otros para ver quien abría la puerta. Estuvieron así unos minutos, mientras que el que o la que estaba fuera llamaba constantemente. Al final fue Remus el que se decidió a abrir la puerta y justo un momento antes Sirius se convirtió en perro por temor a quien fuera. Tras la puerta se encontró con la profesora McGonagall que parecía estar bastante enojada.

-James me dijiste que vendrías después de hablar con Albus.

-Lo siento tía pero es que...-se paró intentando encontrar algún modo de mentirla y que esta fuera coherente para no tener que recodar el triste suceso. Recorrió la habitación con la mirada y, a un lado de una mesa que hacía al mismo tiempo de escritorio, vislumbró una maleta que enseguida reconoció. Era la misma que usaba cuando estaba en el colegio. Era de color gris aunque se adivinaba que en otro tiempo fue de color parduzco y tenía hilos que salían de la parte superior y de las asas.- Es que.. Remus...tiene la maleta algo estropeada y habíamos pensado en arreglarla. Creíamos que nos sería fácil pero en realidad nos cuesta bastante.

McGonagall puso cara de resignación y su cara decía que estaba claro que nunca cambiarían.

-Bueno. Tengo prisa y si vamos a mi despacho tardaremos demasiado así que mejor hablamos aquí.-rápidamente cerró la puerta y Sirius se transformo aliviado al ver quien era.

-Bien, James, de lo que quería hablarte era de tu empresa- dijo McGonagall como si se quitase un gran peso de encima.

-¿Empresa?¿Qué empresa?-preguntó Harry sin comprender.

-La que fundó hace siglos un miembro de mi familia y se llama G.G.Bielan y fabrica escobas de alta calidad. Cuando nos tuvimos que esconder le dejé el mando a mi tía hasta que pudiésemos salir- le explicó James girándose repentinamente a Harry sorprendido de que no lo supiera.-Creía que Canuto o Lunático te lo habrían contado.

-Bueno no nos preguntó de que trabajabas- se excusó Sirius.

-Porqué yo creía que eras de auror y trabajabas para la Orden del Fénix.

-También lo hacía.

-¿Qué?

-Porqué, a pesar de ser el presidente, era mi padre el que llevaba todo ya que sabía lo que me gustaba luchar contra Voldemort. Pero…- su voz que hasta ese momento se había mantenido constante, se volvió más suave.- Pero cuando murió mi padre tuve menos tiempo para mis otras ocupaciones. Aún así cuando no podía dejar a los aurores de lado dejaba el puesto a cargo de un viejo amigo de mi padre, desgraciadamente el también murió, poco antes de hacer el encantamiento Fidelio. Como ves no me quedó más remedio que dejarle el mando a mi tía que entendía algo de negocios.

Con estas palabras Harry se quedó asombrado al ver toda la organización y todo el trabajo que tenía su padre y se sorprendió aún más de que tuviese tiempo para su familia y amigos. Además, con su cara de niño pequeño y sus ganas tan patentes de hacer bromas, era increíble que fuese un hombre de negocios tan importante como corresponde a un presidente.

-Pues no lo parece-dijo maravillado

-Todo el mundo me lo decía, en especial, las secretarias…-dijo, pero al ver la cara de enojo que ponía su esposa…-pero ninguna era tan guapa como tú, Lily. Bueno y que era eso tan importante que te urgía tanta prisa contarme acerca de Bielan.

La profesora Mcgonagall, que se caracterizaba por ser muy calmada, severa y seria; se puso tensa y comenzó a mirar a los lados y a mover las manos tratando de busaca las palabras correctas, pero estas no le salían de la boca.

-Pues verás...-todos la miraban expectantes y ansiosos por saber lo que pasaba.- La verdad es que hace tiempo los directivos la vendieron a Cleansweep por una substanciosa suma de dinero. Intenté que no lo hicieran y durante unos dos o tres años logré demorar la compra. Desgraciadamente al tercer año de vuestro ataque, la empresa fue de mal en peor debido a que los directivos no hacían caso de mis sugerencias. Al final no hubo más remedio que venderla a pesar de que yo estuve siempre en contra. Y eso no es todo, para que no me interpusiera en la venda me echaron del cargo.

-¡¿CÓMO?!- gritó James levantándose y asustando a todos, especialmente a Minerva.- Como podían ser esos directores tan necios. No se ya sabía y que los tenía que haber quitado del cargo y haber puesto a gente de confianza. Esos palurdos no tenían ni idea de lo que es dirigir una empresa.

-Y ¿tú si papá? Después de todo eras muy joven-inquirió Harry.

-Touche. James, Harry tiene razón.

-Pues si sabía. Desde pequeño estuve mirando como trabajaba mi padre y aprendí de él. Además a partir de los quince años me estuvo dando clases practicas sobre como dirigir una empresa y como hacer negocios.

James estuvo un buen rato profiriendo injurias y maldiciendo a los directivos a veces a gritos y otras veces para si y llevándose las manos a la cabeza revolviéndose aún más el pelo mientras paseaba por la habitación dando grandes zancadas. A punto estuvo de abrir una franja en el suelo.

Mientras tanto, los allí presentes acostumbrados a esos ataques de histeria por culpa, la mayoría de veces, a las negligencias de sus subordinados, amigos que fallasen un plan…no hacían otra cosa más que mirarlo. A veces les hacía alguna pregunta sobre si no les parecía que una cosa era así o de otro modo y siempre le daban la razón a James para que les dejase en paz.

Solo Harry, que apenas había vivido con su padre, se asustó al principio pero, luego, al ver que eso era normal en él se quedó sorprendido al ver como su padre se ponía de ese modo por algo, a su parecer, tan poco importante como una empresa de escobas, sobretodo ahora que Voldemort había vuelto.

Después de diez minutos teniéndole que aguantar, Lily, cansada de los gritos de su esposo decidió intervenir.

-James, cariño será mejor que te sientes. Ya ha pasado y seguro que la puedes volver a crear- dijo intentando llevarle a un asiento.

-Pero no será lo mismo-se quejó- G.G.Bielan llevaba desde 1163 abierta, eso son unos diez siglos. ¿Sabes lo mucho que son diez siglos para una empresa?, ¿que se haya mantenido su existencia? No será lo mismo. Aunque…- con voz misteriosa pero algo les interrumpió.

Un suave golpeo en la puerta les hizo desviar su atención a la entrada de la habitación.

-Remus, ¿Harry este hay contigo?- se oyó decir a una voz de chico joven.

Notas de la autora:

Bueno aquí está el tercer capítulo se que he tardado mucho pero con los deberes de colegio y los exámenes no he tenido tiempo.

Estos dos primeros capítulos eran a modo de introducción y ahora ya sabremos las aventuras que les esperan tanto a Harry como a sus padres y amigos. Todos las ideas serán aceptadas de buen agrado en especial lo que james ha pensado porque yo no tengo ni idea de que poner.

Gracias por haber leído este fic he intentare que el siguiente capitulo no tarde tanto.