Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.7% · 90,801 de 95,911 páginas identificadas · 90,162/90,522 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 7235 · de

Historia 7235 — capítulo 14

Capítulo XIV

Gryffindor vs. Slytherin y una extraña clase de pociones

Las semanas del mes de noviembre pasaron volando y llego el domingo más importante en la vida de los Gryffindor y Slytherin, pues se iba a celebrar el primer partido de Quidditch entre estás casas.

Tanto Harry como Draco despertaron temprano a sus equipos para desayunar y darle las últimas indicaciones a los integrantes de estos. A las once de la mañana todos los alumnos se congregaron en el Estadio de Quidditch, para ver el Gryffindor vs. Slytherin que prometía mucho.

Cuando a los equipos les toco salir, el equipo de Gryffindor se encontraba tranquilo, pues llevaba la delantera en el campeonato. Por su parte Slytherin salió algo temeroso, pero con decisión, ya que se encontraban en la última posición y más Draco, al ver echo aquella promesa anoche.

FLASH BACK

Draco estaba sentando, o más bien, aprisionado contra la pared por los fuertes brazos de Harry, quien le succionaba su sangre mientras que jugaba con los botones de la camisa del Slytherin.

  • Ya, Harry...por favor, me siento mal – le suplicó Draco con voz baja y respiración entrecortada y lenta.

  • Esta bien – dijo alejándose del cuello de éste y limpiándose el líquido rojo que escurría por su boca. – Lo siento, pero tu sangre me es muy deliciosa – agregó limpiando ahora el cuello de Draco.

  • Sí, no me lo recuerdes – dijo con tono recriminatorio. Harry rió, pero el Slytherin puso un dedo sobre los labios de éste, pero el Gryffindor lo mordió haciendo de Draco retrocediera del dolor. – No hagas eso.

  • No hagas eso tú, no sabes que me tentas a morderte – le respondió riendo malignamente mientras que se recostaba en el pecho del Slytherin.

  • Primero eres todo un diablo y ahora te portas como un ángel – dijo acariciando su cabeza. El Gryffindor no respondió, adormilándose un poco sobre el pecho de éste.

  • Hagamos una apuesta – dijo Harry levantándose de repente del pecho de Draco.

  • ¿Cuál?

  • Pues, como mañana es el partido de Gryffindor contra Slytherin y estaba pensando en que si mi equipo ganaba apostaríamos algo a mi favor y si tu equipo gana, pues ganas la apuesta.

  • ¿Y qué quieres apostar?

  • Pues, si Gryffindor gana harás lo que yo quiera el próximo viernes.

  • ¿Y si Slytherin gana?

  • Me dejo de alimentar de ti, ¿qué te parece?

  • Esta bien – dijo estrechando sus mano con Harry. Este se levantó y se fue, no sin antes darle un dulce beso a Draco en el cuello.

FIN DEL FLASH BACK

  • ¡Bienvenidos, señores y señoritas a este partido de Quidditch que tiene por protagonistas a los equipos de Slytherin y Gryffindor! – dijo la voz de Lee Jordan mientras que estás dos casas apoyaban con sus cantos y gritos a sus respectivas selecciones.

  • Quiero un limpio, entendido – dijo la Señora Hooch mientras que Harry y Draco estrechaban su mano en señal de mutuo acuerdo. En ese momento catorce escobas surcaron los cielos de Hogwarts, mientras que una lluvia torrencial empezaba a caer en el lugar, dando comienzo al partido.

  • Recuerda la apuesta, Draco – le dijo Harry con voz empalagadora cerca del oído del Slytherin.

  • No te preocupes, no la olvidare – le respondió éste, sonriéndole a su vez.

  • ¡Las hermanas Yamazaki controlan la quaffle hábilmente dando trabajo a Baddock y Pritchard. Las cazadoras siguen y llegan hasta los postes de su equipo contrario y...¡10 a 0 a favor de Gryffindor!! – exclamó Lee, empezando a narrar el partido.

Harry empezó a dar vueltas por el campo para ver si divisaba la snitch con Draco pisándole los talones mientras que Asuka metía otro tanto para Gryffindor y unos minutos después Yui hacia lo mismo que su hermana quedando el marcador 30 a 0 a favor de la casa de los leones. Malfoy, molesto por la condición de su equipo, siguió buscando la snitch mientras que la barra de los Gryffindors cantaba: “Los tenemos locos”.

  • ¡Las cazadoras Yamazaki están demostrando su agilidad y conocimientos en el juego, acercándose rápidamente a la meta, pero Zabini les quita la quaffle y va rápidamente a los postes de Gryffindor, pero Weasley para su intento de meterla por la portería y se la pasa a la cazadora Asuka, que está por llegar hasta el guardameta de Slytherin, pero el golpeador Baddock la detiene con un fuerte golpe en el estomago...así que ¡PENALTI!! – narró Lee.

A Nakuru se le encargo la tarea de hacer el penalti a favor de Gryffindor, el cual logró colar por la portería , dándole diez puntos de ventaja a su equipo. Todos volvieron a remontar el vuelo de nuevo, pero justo en ese momento apareció la snitch ante los ojos de Draco y Harry, quienes se pusieron a perseguirla.

Harry le llevaba por casi un metro a Draco y ya estaba por agarrar la snitch, pero el de repente el Slytherin le agarró de las ramitas de la escoba haciendo que éste frenara, y luego se montó en su escoba y empezó a ahorcarlo. Todos los presentes vieron con estupefacción la escena.

  • No voy a permitir que agarres la snitch – dijo Draco mientras que Harry trataba de volar lo más rápido posible.

  • Suéltame Draco, que te va ir muy mal – le dijo al Slytherin mientras que sus ojos centellaban de furia.

  • ¡Uh!, te pusiste molesto. – En ese momento Harry le dio un fuerte codazo en el estomago al Slytherin, casi dejándolo sin aire. Aprovechando el momento volvió a estirar el brazo para atrapan la snitch, pero Draco lo volvió a detener, sujetándolos fuertemente de ambos brazos, haciendo que la escoba se ladeara un poco ante la fuerza que ejercían los dos.

  • ¡Déjame en paz, maldición! – gritó Harry ya bastante molesto.

  • ¿Qué me vas a hacer, morderme? – le preguntó riendo. Harry volteo la mirada hacía él mirándolo con unos ojos rojos con pupilas alargadas. Draco empezó a temblar, asiento que el Gryffindor sonriera malignamente.

  • Tú te lo buscaste, Drakini. – Harry lo tomo del cuello de la túnica y lo empujo hasta su cuello, en donde lo mordió, haciendo que el Slytherin cayera en sus brazos. A los pocos minutos el Gryffindor atrapo la snitch dándole la victoria a su casa y produciendo una algarabía en el lugar.

Harry bajo de su escoba con Draco en brazos, siendo recibido por todos sus compañeros, quienes le dedicaron vítores como: “Potter presidente” mientras que los Slytherin bajaban de su tribuna con la cabeza gacha para dirigirse al Gran Comedor, en donde ya se había servido el almuerzo.

  • ¿Vamos a celebrar, capitán? – le pregunto Ron a Harry sonriéndole contento.

  • Vayan ustedes, yo voy ahora – dijo. Harry desapareció con Draco del lugar, dejando a todos los Gryffindor anonadados.

Harry entró al castillo y subió lo más rápido posible a la Sala Común de Gryffindor, en donde un par de chicos de primero lo vieron sorprendido, al ver que traía a Malfoy inconsciente consigo. A éste no le importo mucho y fue en busca de algunas cosas, saliendo del lugar a los pocos minutos y ahora dirigiéndose al pasillo de las mazmorras.

  • Rigor Mortis – dijo Harry bajito y entrando a la Sala Común de Slytherin, en donde no había nadie. Fue hasta la habitación que tenía Draco apartado para él y lo acostó en la cama mirándolo con molestia. De repente se levantó y apunto al joven con la punta de su espada japonesa, que le había regalado Voldemort en su cumpleaños, poniendo el filo de ésta cerca del cuello del muchacho.

  • ¿Me vas a matar? – le preguntó Draco despertándose de repente. – Anda, hazlo, igual no tengo que camino tomar, siempre me estás dominando.

  • No pienso matarte, pero hiciste trampa y eso me molesto – le contestó guardando la espada en su respectiva vaina y sentándose cerca de él.

  • Lo siento, pero ya no me importa, ganaste la apuesta y ahora te pertenezco, ¿no es eso lo que querías? – dijo con algo de sarcasmo en la voz.

  • Digamos que sí, pero no hubieras armado tanto problema, mira lo que paso por estar pasándote de bravo – dijo arrinconándose a la pared, quedando del lado izquierdo del Slytherin. Draco con esfuerzo se sentó en la cama y se aproximó a Harry, poniendo las manos sobre las piernas del Gryffindor.

  • ¿Qué sientes por mí?- le preguntó.

  • Realmente no lo sé, es muy grande la magnitud de mis sentimientos para que defina que es exactamente lo que siento por ti.

  • Entonces, ¿soy sólo un juguete?

  • No, eres algo más, incluso algo más que hasta un amigo, pero no sé como definírtelo. ¿Y tú que sientes por mí?

  • Lo sabes muy bien – le respondió recostándose en su pecho.

  • Sí, y por eso quiero demostrarte el viernes que siento lo mismo por ti – le contestó enredando entre sus dedos el cabello rubio de Draco.

Entre festividades y alegrías el domingo dio paso rápido al lunes. Harry, quien se había quedado dormido junto a Draco, se levanto temprano y al ver la hora no se atrevió a despertar al Slytherin, pues era muy temprano. Hizo el menor ruido para levantarse, pero cuando lo hizo alguien lo sujeto de la muñeca.

  • No te vayas – le dijo Draco.

  • Sólo voy a bañarme, ya vengo – le respondió dándole un dulce beso en la frente. Draco dejó que Harry se fuera y éste fue al baño, regresando a los pocos minutos ya vestido para ir a clase. – Deberías ir a bañarte, el agua está muy rica.

  • ¿No tienes hambre? – dijo bajándose el cuello de su camisa y dejando ver una parte de su cuello

  • No, tranquilo, además te tienes que recuperar, ¿no?

  • Sí. Bueno, me voy a bañar, nos vemos en pociones como siempre.

  • Hasta la tarde, entonces.

Harry agarró su mochila y se fue del lugar, con cuidado de que ningún Slytherin lo viera. Cuando llego al Gran Comedor se sentó junto a Ron y Hermione, quienes ya le tenían el desayuno servido.

  • Harry, ¿dónde estabas anoche que no te apareciste en la Sala Común? – le preguntó Ron mirándolo con sospecha.

  • Estaba hablando con la profesora Li y me quede dormido en su despacho – le contestó.

  • ¿En serio? ¿Y a dónde fuiste con Malfoy tan apurado? – le preguntó esta vez Hermione mirándolo también con sospecha.

  • Quería reclamarle por haberse montado en mi escoba, es un tramposo.

  • Tienes razón, capitán. Debiste matarlo – dijo Asuka molesta.

  • Bueno, pero por lo menos ganamos, ¿no? – preguntó riendo algo nervioso.

  • Pues, sí, pero yo apoyo a Asuka, debiste tirarlo de la escoba – dijo Ron. Harry iba a contestarle, pero en ese momento vio que Draco lo llamaba.

  • Nos vemos en clase de Adivinación – dijo Harry, levantándose y guardando unas tostadas que le habían sobrado en su mochila ante la mirada de asombro de sus amigos.

  • Pero Harry... – lo llamó Hermione. Éste salió del Gran Comedor con paso apurado y casi no choca con Malfoy cuando terminaba con su caminata.

  • Podemos salir, no quiero ir al Gran Comedor – le dijo abrazándolo.

  • Claro, vamos. – Draco y Harry salieron del castillo y se adentraron un poco en el Bosque Prohibido, en donde se subieron a un árbol. - ¿Quieres comer?

  • Sólo un poco, por favor. – Harry le paso unas tostadas que le había sobrado del desayuno y Draco las agarró, comiéndoselas lentamente. – Primero me desangras y luego me quieres curar.

  • Para que veas que me ocupo de ti – dijo sonriendo.

A los pocos minutos ambos se fueron a sus respectivas clases y después del almuerzo se volvieron a encontrar en el aula de Pociones, en donde Snape los hizo pasar rápido.

  • Hoy va a ser la clase más importante que hayan tendido en su vida, así que les voy a pedir que estén acompañados por sus mascotas. – Al lado de Harry apareció Hedwig, quien estaba medio intranquila. El Gryffindor la vio sorprendido mientras que sacaba sus cosas para hacer la poción al mismo tiempo que Snape escribía en el pizarrón los ingredientes que se debían usar.

A los pocos minutos todos empezaron a hacer la poción, pues era muy larga y dificultosa, además que nadie quería que le saliese mal, ya que, como dijo Snape: “...Si les sale la poción, sus mascotitas las pagaran...” tras una risa maligna. Cuando la tercera hora de clase estaba finalizando, el profesor mando a que guardasen sus implementos y así los alumnos lo hicieron temblando de miedo ante lo que había que venir.

  • Haber...sí. Potter pasa adelante y muéstrales a todos como funciona tu poción. – Harry paso adelante como le había indicado Snape, con una muestra de su poción en la mano y Hedwig sobre su hombro aún intranquila.

  • Tranquila, Hedwig, por favor – le dijo Harry mientras vertía la poción en una tostada y se la daba a la lechuza. Ésta, desconfiando un poco, se la comió despacito. De repente, su cuerpo tembló y el Gryffindor se asusto al verla así, cuando, en un abrir y cerrar de ojos, al frente de él no había un pájaro, sino una niña de tez blanca, de estatura pequeña, que aparentaba perfectamente tener alrededor de doce años de edad y vestida con un vestido corto de color blanco. Traía también unas medias de lana que le llegaban hasta las rodillas y unos zapatos escolares del mismo color que su ropaje. Su cabello blancuzco y sus ojos ambarinos fue lo último que detallo. Todos los presentes la vieron sorprendido.

  • Como ven...Potter...logró el objetivo – dijo Snape anonadado por los resultados casi perfectos.

  • ¿Hedwig? – le preguntó Harry anonadado. La niña se volteo y sus miradas se encontraron, la de él asombrada y la de ella llena de ira.

  • ¡Que tostada tan horrible me diste! – le gritó echa una furia y tanto Harry como sus compañeros la vieron sorprendidos.

  • Vamos, dejen a Potter y a su lechuza solucionar sus problemas – dijo Snape riendo ante la reacción de Hedwig.

  • ¡Y usted! – le gritó Hedwig de repente a Snape, parándose en la mesa en que estaba sentada. - ¡Yo no soy una mascotita! – El profesor de Pociones la vio sorprendido mientras que todos se reían. La lechuza, que ahora era niña, se paro con orgullo ante su gran popularidad al mismo tiempo que su amo la miraba con terror.

El sol ya despuntaba en lo alto del cielo dándole directo en el rostro a un chico de cabello rubio profundamente dormido. Éste se despertó lentamente gracias al inquietante astro que no lo dejaba dormir en paz.

  • Maldito dolor de cabeza – dijo Malfoy intentándose sentar mientras que con su mano agarraba su frente que le dolía horrible.

Cuando se terminó de sentar y pudo abrir los ojos completamente, se asustó un poco pues no reconocía aquel lugar, tupido de árboles, tierra deshabitada y varias piedras. Se intentó levantar, pero cayó inmediatamente, sus energías no le permitían levantarse. Resignado empezó a admirar el lugar y vio que se encontraba sobre un acolchado negro y tapado por unas sábanas del mismo color. A su lado había dos túnicas, una que era la suya y otra no tenía ni la menor idea. Cerca de éstas se encontraba una botella de vino vacía con dos copas sucias de aquel líquido a una distancia no muy lejana de ésta. Al voltear a la derecha se dio cuenta de que alguien lo acompañaba, aún dormido.

  • Parece un ángel cuando está dormido – dijo acariciando el rostro moreno de Harry. En ese momento éste se despertó y vio directo a los ojos grises de Draco por un momento antes de alzar su mano hasta el joven para rozarle la cara con ella. El Slytherin se dejo acariciar por el muchacho.

  • ¿Cómo estás? – le preguntó Harry sentándose cerca de él y jugando con sus manos.

  • Bien, aunque estoy algo cansado – le contestó viendo como el muchacho jugaba con sus manos.

  • Perdón, pero no pude evitar tomar tu sangre.

  • No te preocupes, además ya no me importa, me puedes desangrar si quieres.

  • ¿Qué es lo que pasa contigo? ¿Qué es lo que te tiene tan deprimido? – le preguntó Harry mirándolo con algo de temor y preocupación.

  • Mira – dijo buscando algo en su túnica. – Lee esto, lo recibí ayer – continuó pasándole un sobre. Harry lo abrió y vio que se trataba de la letra de Hermione, seguro era la contestación la carta que le había enviado hace ya un mes y no traía consigo la respuesta más bonita.

  • Lo siento mucho, nunca te hubiera echo escribir esa carta.

  • Quizá era la única manera de que se rompiera la bombita de oxígeno en donde me hospedaba, por eso quiero que me mates, le harías un favor a mi padre y a toda la humanidad – dijo con un dejo de tristeza.

  • ¿A tu padre?

  • Sí, ya hasta dijo que me iba a desheredar, como si me importará, pero me duele no recibir aunque sea un poco de apoyo familiar, que me salgan las cosas mal y ahora que me trates como si fuera un objeto.

  • Lo siento – dijo bajando la mirada con tristeza. Draco al verlo tan triste lo abrazo para reconfortarlo y también para buscar la protección de Harry.

  • No me dejes nunca, por favor – dijo.

  • Jamás te dejaré, aunque las circunstancias quieran separarnos – le contestó refugiándose en sus brazos.