Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.7% · 90,801 de 95,911 páginas identificadas · 90,162/90,522 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 7235 · de

Historia 7235 — capítulo 3

Capítulo III

Sorpresas

Sintió por su rostro un sudor frío, estaba temblando. Otra vez había tenido aquel sueño, en donde sólo podía ver el suelo de una habitación cubierto de un líquido rojo. Tras la ventana se veían las primeras gotas de lluvia caer y la campana del reloj de la casa anunciaba que ya eran las cuatro de la mañana.

La puerta de la habitación se abrió y por ella entro Ginny trayendo entre sus manos un vaso de agua. Al entrar, en su rostro se dibujaron todas las facciones de la sorpresa haciendo que se tambaleara un poco y lo que llevaba peligrara en caer. Cuando pudo recuperarse dijo lo siguiente:

  • Ha…Harry. ¿Qué haces despierto a esta hora?

  • No podía dormir. ¿Qué haces en esta habitación?

  • Hice un cambio con Ron, porque Hermione últimamente ha tenido muchas pesadillas.

  • ¿Y qué haces tu despierta a estas altas horas de la noche?

  • Fui por un vaso de agua, como estás viendo. Veo que todavía no has abierto tus regalos.

  • Pues, estaba esperando que alguien me ayudará.

  • ¿Y quieres que yo te ayude? – preguntó Ginny mientras se sentaba cerca de Harry.

  • Me gustaría que sí. Además, puedo abrir en tu presencia el regalo que me diste. – Ginny se sonrojo intensamente.

  • Esta bien, pero después nos vamos a dormir.

  • Sí.

El primer regalo que abrieron fue el de Ron. Se trataba de un minicampo de Quidditch, en donde uno de los equipos jugadores lo conformaba el favorito de su amigo, los Chudley Cannons. Les parecía impresionante ver a catorce hombrecitos pasando la quaffle, esquivando las bludgers y persiguiendo la snitch.

El regalo de Hermione fue el siguiente que abrieron. Se trataba de un libro titulado Los mejores jugadores de Quidditch de todos los tiempos (con sus mejores técnicas), de George Odaniel y una gama de golosinas del mundo muggle.

Por su parte, Hagrid le regalo una túnica de gala nueva de color azul oscuro, unos pasteles caseros y una buena cantidad de golosinas. Los señores Weasley le regalaron un Equipo para el Mantenimiento de Varitas Mágicas. Lupin le obsequio un cuaderno pequeño y grueso de portada negra (una libreta) acompañado por una pluma de águila muy elegante. Ayaname y sus ahijadas e hijas le obsequiaron un reloj de pulsera muy bonito. Tenía las agujas en forma de escobas voladoras y los números bordeados por una snitch.

Sirius le envió una carta con una caja alargada. Cuando Ginny la abrió vieron dos collares, uno de color blanco y otro de color negro de las cuales pendían unos ángeles, los dos de cristal. Mientras que la muchacha admiraba aquello, Harry leyó en silencio la carta que le había enviado su padrino. Ésta decía que aquellas cadenas las habían usado su padre y su madre al casarse. Lily se las había dejado para cuando su hijo llegara a contraer matrimonio uno lo usara él (el negro) y otro su pareja (el blanco).

Los hermanos Weasley no se quedaron atrás. Fred y George le regalaron una caja llena de artículos de bromas de los que vendían en su tiendan (Sortilegios Weasley). Bill le obsequio un lindo tablero de ajedrez que tenía representaciones egipcias como piezas de juego. Por su parte, Charlie le regalo un libro que se titulaba Los dragones y su evolución. Percy y su esposa un texto de un linda carátula, en donde aparecían las banderas de los diversos países y se titulaba Guía para los viajeros. Como hacer para no equivocarse.

También Cho le envió un regalo, haciendo que Ginny se pusiera muy celosa. Se trataba de un reloj de mesa en forma de snitch.

De repente, la puerta de la habitación se abrió y por ella entró Ron. Aún bostezaba cuando dijo lo siguiente:

  • Será mejor que regreses a tu habitación, Ginny. Hermione ya está dormida. – Ron acostó en su cama.

  • Está bien, que duermas bien hermano.

  • Lo mismo digo, hermanita.

Cuando Ginny salió de la habitación, Harry vio que debajo de su cama había otro regalo que aún no abierto. Lo agarró y vio que se trataba de un envoltorio largo y delgado de color negro. Desató el botón que tenía sujeto y lo que observó a continuación lo dejo asombrado.

Sacó del paquete lo que parecía una espada y al desenvainarla vio que tenía razón en lo que suponía. La vaina de la espada, de color negro, tenía dibujada una serpiente a lo largo de la misma. Del mango pendía una cinta, también negra, atada a un cascabel mientras que el filo del arma era bastante pronunciada.

Mientras que la admiraba, se oyeron unos pasos acercándose a la habitación y Harry, asustado, guardo la espada y la escondió debajo de la cama. La puerta se abrió y por ella entró Ginny quien dijo lo siguiente:

  • Perdón, se me olvido el vaso con agua que traje. – Lo recogió de la mesita de luz y luego le dio un beso a Harry. – Buenas noches, espero que duermas un poco.

  • Sí, lo intentare. Espero lo mismo de ti.

  • Sí, hasta mañana.

  • Hasta mañana. – Ginny salió de la habitación y Harry, un poco más tranquilo, durmió lo que restaba de noche sin ninguna pesadilla.


Un ruido como el de cientos de abejas en un mismo lugar lo hizo despertarse. La señora Weasley lo zarandeaba para despertarlo, lo que logró en muy poco tiempo.

  • Cariño, despierta – le dijo la señora Weasley a Harry. – Tenemos que ir al Callejón Diagon.

  • ¿Al Callejón Diagon? – dijo sentándose en la cama. - ¿Tan temprano?

  • Sí, cariño. Hay muchas cosas que comprar.

  • ¿Cómo cuantas?

  • Muchas – dijo está vez Ron pasándole la lista de útiles del nuevo curso. La cantidad de libros nuevos que pedían fue suficiente para que Harry se despertase y saltara de la cama.

Después de desayunar todos los Weasley, Ayaname, sus ahijadas e hijas, Harry y Hermione se dirigieron al Callejón Diagon para hacer sus diferentes actividades.


Al llegar al Callejón Diagon primero fueron a Gringotts. Al llegar a la cámara de los Weasley, un centellante color dorado baño el lugar. La señora Weasley casi no se desmaya cuando vio varias montañitas de galeones. Los demás Weasley también se quedaron sorprendidos, Harry sólo pudo ver como Ayaname que reía a escondidas.

Después de sacar el dinero de las diferentes cámaras acorazadas fueron a Flourish y Blotts. En donde compraron los nuevos libros. Salieron de la tienda con las manos un poco más llenas y fueron a la tienda de Madame Malkin. Compraron (en general) varias túnicas negras para Hogwarts y la señora Weasley le obsequio a Ginny una nueva túnica de gala de color blanco.

Después fueron a comprar algunas plumas, rollos de pergamino y botellitas de tinta. Luego fueron a la droguería a comprar algunos ingredientes para pociones que les estaban faltando. Como les habían pedido un nuevo caldero de piedra y unos cuantos tubos de ensayos tuvieron que ir a la tienda de calderos y adquirir lo necesario.

Cuando terminaron de hacer las compras ya era muy tarde, así que todos se dirigieron al Caldero Chorreante para almorzar. Al terminar, Harry decidió revisa su lista de útiles para ver si no le quedaba nada por comprar. Mientras revisaba vio que le faltaba un libro titulado Artes Oscuras, de Vladimir Zworykin. Así que le dijo a Ayaname que iba a buscarlo y volvió a dirigirse al Callejón Diagon.

Mientras caminaba se tropezó con una muchacha y cayó al suelo. Se levantó y ayudo a la chica a levantarse. Al observarla bien, Harry se dio cuenta de que tenía el cabello castaño, los ojos verdes claros y brillantes, tez morena y en su rostro se dibujaba una linda sonrisa. Estaba vestida con un vestido negro que le legaba hasta las rodillas.

  • Perdona, - dijo Harry – estaba distraído.

  • No te preocupes. Veo que también tienes que cumplir el libro de Vladimir Zworykin – dijo leyendo la lista de materiales de Harry, que se le había caído al tropezarse.

  • Sí, iba ir a Flourish y Blotts para ver si lo tenían, pero no creo que ahí esté.

  • Exacto, Se encuentra en una librería en el Callejón Knockturn, si quieres le digo a mi padre que te lo compré.

  • Muchas gracias.

  • Ven, acompáñame a buscar a mi padre.

Aquella muchacha y Harry fueron hasta los límites del Callejón Diagon. Ésta se separo unos segundos de él y al poco tiempo volvió con éste.

  • Muchas gracias – dijo Harry.

  • No te preocupes – le respondió aquella muchacha. - ¡Ah!, perdona que te lo diga ahora, pero mucho gusto en conocerte, mi nombre es Elisa Ryddle.

  • Igualmente, mi nombre es Harry Potter.

  • Que honor conocer al famoso Harry Potter.

  • Jejeje. El gusto es mío por conocer a una muchacha tan bonita como tú. – Elisa se sonrojó intensamente mientras que Harry reía. Al poco tiempo llegaron dos los libros gruesos con la portada negro y escrito en letras doradas el titulo y el autor.

  • Bueno, ¿cuánto es? – preguntó Harry.

  • No es nada – le contestó Elisa.

  • ¿En serio? – dijo Harry sorprendido.

  • Sí, por ayudarme a levantarme cuando caímos y por halagarme tanto.

  • Pues, muchas gracias.

  • Fue un placer hablar contigo, Harry. Nos veremos en Hogwarts. – Se fue dándole un beso en la mejilla.

Harry la vio irse y luego regreso con los demás al Caldero Chorreante. Un poco más tarde, todos se fueron con sus compras a La Madriguera para descansar.


Como a Harry se le había olvidado unas cosas en la Sala de Estar bajo a buscarlas y cuando subió a la habitación vio a Ginny preparándose para dormir. Dejó las cosas sobre el baúl del colegio y fue hasta la mesita de luz. Al encontrar la caja que contenía el regalo de Sirius, sacó el collar blanco. Se dirigió hasta donde estaba la muchacha y se la puso.

  • ¡Harry! – dijo Ginny sorprendida, pero éste le puso un dedo sobre los labios.

  • Si hay un mejor momento para darte esa cadena es ahora, por eso no quiero que me reproches. He de pedirte que conserves esto como una representación del amor que tengo por ti y que tengas en cuenta que si alguna vez faltara físicamente siempre estaré contigo en forma espiritual. – Sin dejar que Ginny dijera nada la abrazó con fuerza. Ésta sintió sus lágrimas caer sobre sus hombros y le correspondió abrazándolo.

*Algunas notas de la autora:

Si algunos de ustedes tienen una pequeña curiosidad de que fue lo que tanto le impresiono a Harry y a Ron sobre la lista de útiles a continuación se la voy a reproducir:

Libros

  • El libro reglamentario de hechizos (clase avanzada), de Miranda Goshawk.

  • Aprenda a hacer tortas deliciosas, Agatha Daudet.

  • Trucos para adornar su torta de distintas maneras, Agatha Daudet.

  • ¡Impresione a sus invitados! Las comidas del mundo más deliciosas, François Villon.

  • Los postres más deliciosos, ¡aprenda a hacerlos!, de Ingrid Shubert.

  • Las comidas más sencillas y sin complicaciones, Luisa Selkirt.

  • Aprenda a manejar electrodomésticos muggles con electricidad mágica, Frank Jonson.

  • La Ilíada, Homero.

  • La Odisea, Homero.

  • Selección de épicas romanas, Virgilio.

  • Literatura del mundo (cuentos, novelas y poesías), Richard Bignone.

  • Vida doméstica y costumbres sociales de los muggles británicos.

  • Numerología y gramática.

  • Diccionario de Runas.

  • Hechizos y encantamientos necesarios para un buen duelo. Aprenda a defenderse, Daniel Walls.

  • Artes Oscuras, Vladimir Zworykin.

Materiales

  • Un caldero (piedra, medida cuatro).

  • Tubos de ensayo (varios).

Tomen sus propias conclusiones. ^_^