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Errores del pasado — capítulo 8
Summary: La guerra y el dolor, sumándole claro un pedazo de alma de un mago tan oscuro como el infierno, pasan sin dudas la cuenta. ¿Por eso Hermione tiene aquellos extraños sueños con el archi enemigo de Harry, no? Hay secretos que son mejor no saber, y hay cosas que es mejor no presenciar Ver crearse un monstruo, es lo peor que alguien podría pasar. ¿Pero no es más difícil, intentar controlar aquello? deberías probar...
¡Vamos! Solo debes... Evitar los errores del pasado.
De tu pasado, de su pasado... de aquello que los une.
*Dedicación:*Dedicado a todas aquellas preciosas personitas que se dieron el tiempo de comentar…
Patrice Bellamy
bree_malfoy_cullen
Little_Wolf_Of_Drama
Selena_Potter
DemetriaMalfoy
vir lovegood
Paulis Weasley
Disclaimer:¡TODITO ES DE LA FANTASTICA JK ROWLING!
Hogwarts, octubre de 1944
Hermione gritó, retorciéndose y rogando que se detuviese. Su cuerpo estaba tenso y tenía convulsiones tan fuertes que despertó a la persona con quien compartía la cama, Tom Riddle.
Él gruñó, dispuesto a castigarle por su atrevimiento, pero, cuando levantó su varita dispuesto a atacarle se dio cuenta de que ella estaba teniendo una crisis. Era lo mismo que había pasado con ella cuando la conoció.
Una crisis por algún hechizo oscuro mal hecho.
Su labio se levantó de forma involuntaria, en una sonrisa malvada. ¿Ella había estado jugando con magia negra y salió mal? Tom apostaba que Granger no tenía ganas de llegar a Hogwarts, tal vez estaba escapando de las garras de su padre y…
Su cuerpo se arqueó y un estridente grito salió de su garganta. Parsel. Ella otra vez hablaba parsel. Escuchó un siseo fuerte, justo antes de que Hermione se desplomara en la cama, jadeando en búsqueda de aire. Tom parpadeó, perplejo, mientras sentía que el suelo retumbaba y se movía.
Joder, era increíble…
Ella había despertado al basilisco.
Febrero de 1998, Mansión Malfoy Manor
Luna miró fijamente a Voldemort, sorprendida al ver que él ya no era aquella versión humana de serpiente, ahora parecía ser un hombre mayor, casi como su padre. Escondió una risita al compararlo con su padre y Nagini se enrolló en su pierna siseando con suavidad.
— ¿Qué quieres, Lovegood?
— ¿Puedo ir a ver a Harry? -preguntó la rubia con suavidad.
— ¿Para qué?
—Quiero hablar con él.
—No. -respondió Tom sin verla.
—Pero…
— ¿Por qué quieres hablar con él?
—Seria agradable conversar con un amigo.
Luna vio como la espalda de Tom se tensaba, y evitó una sonrisa solo porque sabía que estaba en terreno peligroso, Nagini siseo alzándose en toda su altura, la rubia retrocedió algo asustada por la furia que emanaba la serpiente.
— ¡Ouh!
—Nagini, basta.
— ¿Por qué esta tan enojada? -le preguntó Luna a Tom, asustada. Él se encogió de hombros aun mirando por la ventana.- Realmente quiero ver a Harry.
—Si quieres un amigo, ve con Granger, Potter no va a recibir más visitas.
—P-pero…
—Lovegood, si no te callas voy a matarte.
— ¿Por qué siempre amenazas con eso, Tom?
—No vuelvas a llamarme así… -masculló él, profundamente molesto.
—Es tu nombre, ¿Por qué te molesta tanto?
—Porque es muggle. Olvídalo, Lovegood, ve de una maldita vez a ver a Potter, pero como le digas algo…
—Lo sé, me asesinas. Deberías comenzar a cambiar el discurso.
— ¡Lárgate!
Luna tapó su boca para no reír, y se marchó corriendo, tenía una muy buena idea y viendo esta reciente reacción entendía que iba a funcionar.
Cuando Hermione Granger y Tom Riddle estarían juntos, el pasado y futuro por fin serian uno solo.
Hogwarts, octubre de 1944
Hermione necesitaba aire con urgencia. Calor. Sentía mucho calor. Quemaba. Su cuerpo parecía que iba a explotar. Jadeo, mientras se estremecía, necesitaba algo frío… ¡rápido!
Se levantó de la cama y antes de poder dar siquiera un paso sus piernas fallaron, enviándola directo al suelo, la habitación se desdibujó, sus ojos se cerraron y el dolor corrompió su cuerpo. Su garganta estaba demasiado seca para gritar. Sus pulmones necesitaban aire…
—Respira, idiota.
Hermione sollozó sin fuerzas, aferrándose al frío pecho que estaba frente a ella, ¿Qué demonios importaba si la maldecía? Solo necesitaba aire.
—Granger, respira.
Se estremeció y sintió como la inconsciencia comenzaba a llevarla justo antes de sentir unos fríos labios sobre los suyos y unas manos haciéndole masaje cardiopulmonar… Tras largos minutos con esa rutina, ella volvió a la normalidad. Con sus pupilas dilatadas e inhalando por su boca grandes bocanadas de oxigeno.
— ¿Granger? estabas…
Si. Estaba muriendo. Concluyó la chica con horror, lo miró con los ojos entornados y tembló, aquella noche casi perdió la vida y fue salvada por Tom Riddle.
Parecía que una oscura voz susurraba su nombre, no más bien lo gritaba, y ella quería responder, pero su garganta estaba demasiado seca y su cuerpo demasiado exhausto para procesar lo que sucedía. Hace pocos segundos estaba muriendo y ahora parecía estar demasiado consciente para su bienestar y todo por un maldito beso. Riddle la levitó con un hechizo y la volvió a recostar en la cama.
— ¿Granger?
— ¿Qué? -preguntó aturdida.
—Tienes que detenerlo.
— ¿el qué?
—El basilisco, Granger, lo despertaste y si se dan cuenta nos echaran de Hogwarts a ambos y no sé tú pero yo quiero terminar mis estudios.
— ¿Que yo qué? -preguntó cada segundo más aturdida.
—Vamos, Granger, rápido.
— ¿Que desperté, qué?
—Maldita sea mujer, di que vuelva a dormir. -escupió Tom escuchando como el siseo del basilisco se volvía más fuerte, esperando órdenes, de nada servía intentar dormirlo si ella lo despertó:- ¡DILO!
—D-duerme.
—Joder, no así. ¡En parsel, Granger! Dilo en parsel -exigió Tom molesto
— ¡Duérmete, maldita sea!
Hubo un largo silencio, el único sonido que se podía oír en la habitación era las agitadas respiraciones de Tom y Hermione, después por todo el castillo se pudo escuchar un trueno.
Una tormenta acababa de comenzar.
Hermione miró sus manos con los ojos entornados, no entendía absolutamente nada, pero eso no quería decir que no tuviese una opinión al respecto: Era de locos. Primero, Tom Riddle, alias Lord Voldemort, salvó su vida -¿enserio debía ser respiración boca a boca?- Segundo, ella despertó al basilisco. Tercero, la fuerte tormenta hizo que recodase la guerra, lo cual traía consigo que se diera cuenta de que obviamente ella no regresaría jamás a la realidad que conoció, y por lo tanto, que obviamente no volvería a ver a sus amigos.
Alzó su mirada y clavó sus ojos en los de Tom Riddle, expresando todo los sentimientos que actualmente la azotaban. Sus labios se arrugaron, él ladeo su cabeza demostrando una profunda incomodidad por la forma en que lo veía.
—Te odio. -susurró Hermione con tanta seguridad que asombró al chico.
—Que bien. -respondió él sin demostrar importancia ante las palabras.
—Te odio. -repitió ella con aun más convicción que antes.
—Ya te escuché. -masculló Tom frunciendo su ceño, sintiéndose repentinamente extraño.
—Eres el ser más despreciable que conozco, Tom Riddle. No sé qué diablos sucede contigo para actuar así, y ya no me esforzare más en intentar descifrarlo. -dijo ella antes de acurrucarse en la cama y taparse:- Muchas gracias por salvar mi maldita vida.
—Granger…
—Duerme bien, Riddle, espero que mañana no tenga que ver tu estúpido estirado rostro al despertar -dijo ella debajo de la seguridad de las mantas, de haberlo visto, habría notado el palpable dolor que brillaba en los ojos de Tom Riddle.
[*]
Bien joder, las cosas sí que pueden empeorar. Hermione llevaba tres horas sin poder dormir, con sus labios latiendo por el beso que había compartido con Riddle, el beso que le salvó la maldita vida -si, con él, la respiración boca a boca cuenta como beso-.
¿Cómo podía seguir pensando en él siendo que era el culpable de todo lo que estaba sucediendo? Por culpa de él estaba en esta época, sin nadie en quien confiar y sin tener idea de lo que sucedía y porque la querían aquí.
Suspiró levantándose para comenzar su día,su probablemente desastroso día.
Cepilló su cabello con brusquedad, evitando ver la cama en donde dormía Tom, *¿Cómo Riddle podía estar tan tranquilo después de lo que había sucedido?*Quiso gritar, pero se mordió con fuerza los labios y reprimió aquel infantil impulso. Ella le iba a demostrar a ese insoportable Slytherin que no podía manejar a todos.
Alzó su mentón decidida, y se terminó de arreglar, colgó su bolso en su hombro y partió a desayunar. Era hora de tomar medidas drásticas, comenzando por investigar que hechizos habían enviado sobre ella.
Iba a visitar la sección prohibida y tendría respuestas.
Oh, sí que las tendría.
[*]
Tom frunció su ceño al ver que Hermione hablaba animadamente con Minerva McGongall, moviendo sus manos y con una radiante sonrisa en su rostro. Parece que la charla era demasiado interesante porque todos los que lo rodeaban tomaban atención con una amable sonrisa. Entonces, cuando ella dejó caer su cabeza hacia atrás y se rió fuerte, quiso levantarse y agarrarla de ese maldito cabello que tenía y encerrarla en una parte en la cual nadie más escuchara aquel sonido. Solo él.
Y aquello logró enfurecerlo más. Estaba perdiendo el rumbo, debía comenzar a mover sus piezas o el juego se acabaría con él derrotado.
Se levantó, haciéndole un pequeño gesto Orion Black y Abraxas Malfoy que de inmediato se apresuraron para seguirlo, sabiendo perfectamente que tenían una nueva misión.
El labio de Tom se levantó en una sádica sonrisa, y por un instante clavó sus ojos en McGonagall, ah, sí, ella iba a pagar. El por qué de esta acción daba igual, ella solamente lo merecía, y no, obviamente no tenía nada que ver con Granger.
Definitivamente, no.
Cuando su mirada se cruzó con unos ojos grises, Tom Riddle dejó de engañarse a sí mismo y supo la verdad, todo lo que sucedía quisiera o no lograba controlarlo. Por Hermione Granger.
Así fue como Tom Marvolo Riddle alias Lord Voldemort descubrió que tenía su primer punto débil. Y aquel, por desgracia, era una mujer…
Y lo odiaba.
[*]
Hermione escribió un par de notas, mirando la pizarra con atención, ignorando la oscura y escrutadora mirada de su compañero de puesto. Por desgracia, Tom Riddle le salía hasta en la sopa, y esto era cada vez peor. Furiosa, tachó la última palabra y alzó la mano.
— ¿El trabajo será en parejas?
—Si -contestó el profesor alzando su mano al escuchar como todos comenzaban a hablar:- ¡Silencio! Las parejas las escogeré yo.
Todos abuchearon, molestos, y Hermione tranquilamente esperó que el profesor comenzara la tarea de elegir parejas. Cuando a Minerva la colocaron con Abraxas, supo que su suerte no iba a cambiar y rogó internamente que Riddle fuese pareja de otra persona. Cuando lo nombraron, su corazón se detuvo, y al siguiente latió de forma frenética.
—Su pareja será Avery, Señor Riddle. -el profesor le dio una radiante sonrisa a la chica:- Entonces, Señorita Granger su pareja seria el señor Black.
Hermione alzó su mirada, y la dejó vagar hasta que chocara con el recién nombrado, y se sorprendió al notar que no se trataba exactamente del Black que ella esperaba. No se trataba de Cygnus era Alphard. Su cabello negro, largo, despeinado, era igual que Sirius. El parecido era demasiado increíble. En sus labios se formó una sonrisa triste y de inmediato se levantó para cambiarse, sin darse cuenta del brillo malvado que hubo en los ojos de Tom Riddle quien el resto de la clase se dedicó a ver atentamente cada movimiento de la pareja. Además, suerte para él, por la ubicación en la que se encontraba podía oír a la perfección lo que hablaban.
— ¡Eso es! Que inteligente eres Hermione.
—No es cierto, Harry solía ayudarme en pociones porque soy pésima.
— ¿Harry? -preguntó Alphard confundido, mientras Tom apretaba sus puños y tensaba su espalda. Aquí va de nuevo, pensó Riddle fastidiado, ese chico Harry comenzaba realmente a ser parte de la lista de personas más odiadas en su vida.
—Mi mejor amigo. -contestó ella de forma automática mientras revolvía la poción.
—Vaya… -susurró perplejo Alphard.
— ¿Qué?
—Las mujeres no suelen tener… ya sabes… amigos.
—*Pensamientos machistas -*respondió Hermione con su temperamento saliendo a flote, ondeando su mano de forma despectiva:- No entiendo cómo pueden sobrevivir las mujeres así, yo estoy acostumbrada a tener amigos. Harry. Ronald. Neville. La amistad entre los hombres y las mujeres puede existir perfectamente y no alterar nada.
—Estoy de acuerdo. Además, eso de que la mujer es inferior. ¿Enserio? Pueden realizar las mismas cosas que nosotros, su sexo no influye en nada.
Una radiante sonrisa se formó en el rostro de Hermione, que asintió frenéticamente. Tom frunció su ceño, molesto por darse cuenta que ellos compartían algo, no era que le importara mucho pero no quería que interfiriese en sus planes.
—Avery. -llamó sin despegar su mirada de la parejita molesta, sabiendo que su compañero trabajaba para no arruinar sus perfectas calificaciones.
— ¿Si, T-Tom?
— ¿Cómo te ha ido con lo que te pedí?
—Bien.
—Hablamos después de clases. Por cierto, agrega un poco más de Eléboro va a neutralizar la poción.
Avery asintió haciendo rápidamente lo que Tom dijo, sabiendo que aun sin mirar Riddle tenía la razón. La clase entera miró hacia Granger y Black que sujetaban su estomago riendo a carcajadas.
Pareciendo una pareja normal.
Dos enamorados.
Tom apretó sus puños y deseó, estúpidamente, ocupar el lugar de Alphard Black. Entonces, una parte alejada de su mente se carcajeo de forma triunfal porque él había logrado algo de Granger que otra persona no*… La besó.* Él la besó dos veces. Y las dos malditas veces fueron condenadamente embriagantes. Y aunque esa parte se sentía feliz, otra le recordó que ambas veces fueron cuando la castaña no estaba del todo consciente y por ende no contaban.
De hecho, ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía si Hermione recordaba esos dos acontecimientos que para él parecían que jamás se borrarían.
Lamió lentamente sus labios, odiando aun sentir el sabor de los de la chica sobre los suyos, detestando la erección ante el recuerdo del cuerpo de ella contra el suyo. Odiándose por ser tan débil ante la rebelde castaña.
Y entonces Tom Marvolo Riddle tomó la decisión más precipitada de su vida: Hermione Jean Granger sería de él…
O no sería de nadie.
[*]
—El ama será feliz por que Pussy le ayuda. Pussy es feliz de ayudar a la joven ama.
—Si, Pussy, p-pero… perfectamente puedo llevar mi bolso. -argumentó Hermione frunciendo ligeramente su ceño, concentrada:- Vamos, solo guíame.
— ¡Pussy debe llevar el bolso del ama! -dijo el elfo mientras golpeaba su cara con sus puños:- ¡Pussy…!
—Está bien, está bien, tú lo llevas. Pero por Merlín, Pussy, no grites. Recuerda que tienes que mantener bajo perfil -dijo Hermione mientras era arrastrada por el elfo que asintió rápidamente:- ¿Dónde dices que vamos, Pussy?
—Pussy le llevará donde el ama Granger. Pussy debe llevar a la ama Granger.
Hermione sonrió, pensando que Pussy era bastante parecido a Dobby, entonces, un nudo se formó en su estomago.
—Yo…. Uh… antes debo ir a la biblioteca, Pussy, hay algo que debo buscar.
—De seguro lo encontrara en su casa, Señorita Granger.
Ella alzó bruscamente la mirada y chocó con los inquietos ojos del director Dipett.
— ¿Perdón?
—Olvidé mencionarlo antes, señorita Granger, pero esta semana usted se ausentará de clases por un asunto familiar.
—Eso es… es… Pussy, llévame con la abuela. Ahora.
El elfo asintió rápidamente, mirando con absoluta devoción a la chica y sosteniendo su mano desapareció frente a un perplejo director. Segundos después estaban en una de las muchas habitaciones del castillo, sentada al lado derecho de la Señora Granger.
— ¿Algún problema, cariño?
— ¿Por qué debo ir a casa?
—Oh, con que ya lo sabes. -la mujer mayor suspiró y apartó un molesto rizo de cabello que se interponía en su visión:- Veras, creo que lo mejor que podemos hacer es que me acompañes a casa. Tu padre, después de todo, piensa que debes casarte cuanto antes con algún chiquillo, sé que eso no está en tus planes, cariño, pero a él no le importará y compromiso, es compromiso.
—Pero yo…
—Lo sé; lo sé. Para eso, creo que tenemos que convencerle y él es demasiado estúpido para escuchar a una mujer mayor. Por eso, ¿no te parece que la mejor opción es que tú misma le demuestres que puedes tomar tus propias decisiones?
Lo era. Hermione miró a la mujer que le sonrió con tranquilidad y palmeó su rodilla.
—Sí, lo imaginé. -suspiró y miró la chimenea, esta de inmediato comenzó a arder, Hermione no tardó en darse cuenta que había enviado un hechizo mental:- ¿Qué te parece si vas por tus maletas? Podrías aprovechar para despedirte de tu compañero de sala. ¿Tom Riddle, no?
—Riddle y yo no nos llevamos bien, abuela. -dijo Hermione mirando al suelo con molestia, su estomago se apretó y alzó la mirada solo para chocar con los sabios ojos de la mujer mayor.
—Y sin embargo, no se pueden alejar el uno del otro. Creí que ya ibas por tus cosas, pequeña.
[*]
¿La señora Granger realmente dijo esas palabras o fue una parte de su subconsciente que le traicionó? Hermione no estaba del todo segura, y no quería saberlo. Miró como Pussy guardaba sus pocas pertenecías y reacomodaba las cosas de la habitación en la que nunca había siquiera entrado, discutió varias veces con el pequeño elfo, y quedaron en un empate: ella le dejaba cargar la mitad del camino la maleta, el resto del camino, lo llevaba ella.
Bajaron en silencio a la sala común y la castaña se apresuró a tomar los libros que estaban desparramados en la mesa. Pasos resonaron por la escalera, pero ella no se giró a verle, agarrando la maleta le hizo una señal a Pussy.
—Ya podemos marcharnos.
—Pussy está muy feliz por el ama. ¡Pussy le llevará a casa!
Hermione afirmó la mano del elfo y desaparecieron sin mirar atrás.
Tom apretó sus labios en una firme y tensa línea, su cuerpo tembló de furia e impotencia, ¿Así que se largaba así, sin más? ¿Sin decir una puta palabra? ¿Dónde iba? ¿Cuándo volvía?
Sus manos temblaron, con una furia explosiva expandiéndose por su cuerpo. Abrió su boca y rugió con sus poros destilando furia, desde distintas ubicaciones, chicos se apresuraron a ir a responder por la llamada de Lord Voldemort.
[*]
—Hablo en pársel.
—Oh, ¿de verdad? Que encantador. Creí que nadie más podría hacerlo.
— ¿perdón?
—En nuestra rama familiar, solo una persona ha podido hablar pársel, y la verdad, es que se suicidó.
— ¿q-que?
—Bueno, no sucederá contigo. -informó la mujer para después mirar a Pussy con orgullo:- Ve por libros de pársel, vamos a estudiar un poco antes de que tu padre aparezca.
—No pertenezco a esta época.
—Oh, cariño, en eso estás tan equivocada -dijo la mujer dando una palmadita y clavando sus ojos en los de Hermione:- Naciste aquí, cariño, pero tu madre… Ah, esa chiquilla imprudente, se marchó para seguir sus sueños y tú…
— ¿yo? -presionó la chica al darse cuenta que su abuela caía en un sepulcral silencio.
—Tú, querida Hermione, fuiste enviada a un lugar seguro. Lejos de las garras de tu padre. -dijo la mujer con la vista perdida.
—Está tan equivocada. -dijo Hermione con clara burla, notando como la anciana sonreía encantada, se sonrojó y continuó:- Pertenezco a otra época.
—Oh no cariño, ¿Qué pasa por tu cabeza? Tu eres de esta época, viviste allá, si, pero era por tu propio bien. Él solo se encargó de traerte de vuelta.
— ¿De qué diablos habla?
—De la verdad -contestó la anciana para después levantarse con lentitud, alzando su mano para interrumpir las preguntas de Hermione:- Todo a su tiempo, amor, solo te he dicho esto para que dejes de parecer tan perdida. He aquí las dos verdades del año: Perseus y yo somos tu única familia viva, y*, esta,* y solo esta es tu época.
Febrero de 1998, Mansión Malfoy Manor
Draco deslizó su dedo índice por la mejilla de Hermione de forma distraída, sus ojos grises fijos en sus parpados cerrados. ¿Por qué ella no despertaba? Estaba en un especie de transe. *Pero él la quería de vuelta.*Quería escuchar sus explosivos gritos, ver la pasión que se prendían en sus ojos, pero por sobre todas las malditas cosas deseaba sostener su rostro y besarla hasta que se diera cuenta que pertenecía a él.
La puerta se abrió, pero él ni siquiera fue consiente. La persona se acercó a rápidos pasos y quitó la mano del rostro de la castaña.
—Te verá Nagini, y le dirá a Tom, si continuas así vas a morir antes que ella abra sus ojos.
Maldita Revenclaw. Tenía razón. Apretó sus labios en una firme línea, Lovegood suspiró sentándose al lado de Hermione y cepillando su cabello con tranquilidad. ¿Por qué mierda la dejaban tocar a Granger? Riddle había prohibido que alguien se acercara ahí, exceptuando a Lovegood y Narcissa Malfoy. Su traicionera madre.
—Es mejor que ya te vayas, Draco, Tom no tarda en regresar.
¿Tom? ¿La loca Lovegood llamaba al señor oscuro por su nombre de pila? ¡Santo infierno, nadie le decía así! Nadie. Miró a la chica con curiosidad, pero ella continuaba cepillando distraídamente el cabello de Hermione. La sangre sucia protegida por Lord Voldemort. ¿Qué mierda había sucedido?
¿Por qué nadie se acordaba de Hermione Granger?
¿Por qué Riddle cuida de una sangre sucia?
¿Por qué?
¿Por qué?
Desapareció con aquellas preguntas en su mente, rogando por que fueran contestadas pronto, y que la chica de sus sueños despertara para por fin ser suya.
Suya.
Suya…
Porque Draco Malfoy la necesitaba.
[*]
—Lo siento, pero se equivoca -dijo Hermione mirando a la mujer mayor con seriedad:- Lamento decirle esto, Señora Granger, pero yo ni siquiera soy su nieta.
— ¿No lo eres? -preguntó la mujer con la misma seriedad que la chica, quien asintió lentamente.- ¿Por qué dices eso, cariño?
—Verá, Señora Granger, yo no pertenezco a esta época. Viajé en el tiempo y…
—Esto es interesante. -dijo la mujer alzando sus cejas y dándole un sorbo a su té, Hermione tragó el nudo que se había formado en su garganta y mojó sus labios.
—Y-yo… estaba con mi mejor amigo, Harry, haciendo… un trabajo, y entonces… la clase nos envió muchos hechizos y no fuimos capaz de detenerlos… cuando desperté, estaba en esta época.
—Ya veo. ¿En qué año dices que estabas?
—1998.
—Bueno, eso es asombroso. ¿Sabrás que viajar tantos años rompe las reglas básicas, no?
—S-si. Eso es lo que no me cuadra en todo...
—Magia oscura, Hermione, la magia oscura es la única que puede hacer eso. Y no creo que tus compañeros tengan permitido usar ese tipo de magia. -la dulce sonrisa que la mujer le brindó contrastaba con la pasión por saber respuestas. Mirada, que a menudo aparecía en ella:- Entonces, querida, ¿fueron tus padres?
—N-no. No, solo eran mis padres y yo. Y ellos eran muggles -replicó Hermione con las manos temblorosas.
—Oh. ¿Y qué recuerdas de antes de entrar a Hogwarts? ¿Algo que siempre está en tu mente?
—Y-yo… ¿Cómo supo que estudie en Hogwarts?
— ¿Lo supe?
—Hay un jardín. -respondió Hermione cerrando sus ojos, incapaz de luchar contra la mujer:- Un jardín hermoso. Tiene muchas flores. Hay tantos colores, tantos aromas… y mariposas, me encantan las mariposas. Y mi abuela…
— ¿No dijiste que solo eran tus padres y tú?-preguntó la señora Granger con cuidado, viendo como la chica negaba y temblaba.
—Mi abuela…
— ¿Qué edad tenías cuando viste a tu abuela?
— ¿Cinco? Tal vez cuatro.
—En realidad tenías tres y medio. Y no era el jardín lo que más te gustaba de aquel lugar, ¿verdad Hermione? Era la biblioteca que estaba en él.
El corazón de Hermione se disparó, aun podía sentir el olor de los libros usados, la textura que sintió al pasar su mano por encima de la loma de ellos. Abrió sus ojos y miró a la mujer frente a ella con horror.
—Por eso… cuando la vi, sentí que la conocía. Supe que usted era… mi abuela.
—Sí, preciosa, es por eso. -la mujer mayor suspiró y abrió las puertas de la habitación.
Ahí, frente a sus ojos, estaba su santuario. El jardín techado, las mariposas, los pequeños bichitos, el aroma… Los libros. Su abuela. Aun podía escuchar la melódica voz de su madre rogando por que le ayudara a salir del problema… Sobó su sien, negando frustrada, pensar en aquello le daba un horrible dolor de cabeza.
—No entiendo. Yo… Lo vi hace tantos años. En el futuro. En…
—No, amor, lo viste aquí. En tu época. En tu verdadera época.
Así es, lectores, por fin se está desenredando todo.
El proximo capitulo se llamará "Respuestas"
Espero que perdonen la tardanza, he tenido constantes bloqueos y no he estado muy bien anímica ni personalmente. Agradezco a todos los que siguen leyendo mis historias.
Espero que comenten, aunque sea para insultarme por lo lenta que soy en actualizar =.=
Besos, abrazos y que tengan un buen día C: