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Harry Potter Black Lupin — capítulo 20
Cosas del fic que a nadie le importan pero quiero decirlas xD
·Estuve como un mes debatiéndome entre matar a Lily o James hasta que me decidí por dejar a James.
·Siempre me he imaginado a James Potter de joven igual que Ben Barnes lo mismo me pasa con Sirius y Gaspard Ulliel y Remus con Max Irons, es por eso que estan en mi portada :)
·Siempre escribo oyendo música, con la que siempre empiezo es con stop crying your haert out (por obvias razones)
Harry estaba afuera del cuartel de Aurores esperando que James saliera; aquel día se suspendieron las clases en el colegio debido a que los maestros habían ido a un curso para actualizarse, Sirius no fue a trabajar y se llevó a Nina al zoológico, solo que esta vez, Harry no quiso acompañarlos y prefirió ir al trabajo con su papá. Le gustaba estar allí, ver lo que hacía su padre, no se aburría… el tío Remus le había traído una empanada de calabaza y ahora había ido al Departamento de Criaturas Mágicas mientras que el señor Longbottom ayudaba a James con un asuntillo que no dijeron en su presencia; había jugado un rato con la señora Longbottom a quien ya comenzaba a vérsele su pancita, después fue con Tressa a platicar y hablaron de Quidditch y trato de convencerla de que le fuera al Puddlemere United pero ella era fan de hueso colorado de los Chudley Cannonsigual que Ron así que había dejado el tema de lado y ahora esperaba que su papá volviera de adonde había ido para así poder irse al Callejón Diagon a comer un helado como le había prometido…
Estaba observando a toda la gente que pasaba cuando una niñita llamo su atención, parecía más chica que él, debería tener unos cinco o seis años… abrazaba un desgastado peluche rosa, parecía un perro o algo así y brincaba contando, Harry se sabía ese juego, lo jugaba siempre con Nina y sujetaba uno de esos globos que vendían en las calles muggles. Se encogió de hombros y saco una resortera que Sirius le había regalado, tomo una piedrita extraña y la coloco en la liga, con cuidado… y apunto a uno de los demos interdepartamentales que pasaban por ahí…
¡PUM!
Harry escondió la mano de inmediato porque sin querer rompió el globo de la niña porque el demo se movió justo a tiempo.
--Lo siento, lo siento mucho—se disculpó Harry acercándose a la niñita que veía con los ojos vidriosos los restos de su globo—perdóname, no fue mi intensión, yo quería darle a…
--Maldito mocoso—dijo la niñita fulminándolo con la mirada, Harry se sorprendió del vocabulario que usaba--¡Eres un grandísimo tonto!
--Ya te dije que lo siento…
--¡Con eso no basta!—chillo la niña acorralándolo en la pared.
--Te pedí una disculpa…--Harry comenzaba a enfardarse por la actitud de la niña.
--¡Rompiste mi globo!—exclamo la niña apretando los puños y pestañeando muy rápido.
De repente, Harry estaba colgado del gorro de su chaqueta en uno de los percheros de la puerta que custodiaba la entrada al cuartel. La niña estallo en una carcajada burlona mientras que Harry pataleaba para bajarse.
--¡Bájame, bájame!—ordenaba Harry alzando las manos para alcanzar su gorro y poder bajarse.
--Ahí te quedas por rompe globos—sonrió malévolamente antes de esfumarse por el pasillo que daba hacia Servicios del Wizengamot.
--Esa niña…--murmuro Harry enfadado—ya me las pagara…
--… y dije ¡Demonios! Y cuando se dio cuenta tenía los ojos saltones—contaba James a unos conocidos de la oficina de servicios del Wizengamot donde había ido a dejar unos papeles de condena para unos mortifagos que recién habían comprobado su culpabilidad, los hombres reían a su lado mientras se acomodaba las gafas.
--¿Qué pasa aquí?—pregunto una voz de mujer a sus espaldas.
Los hombres dejaron de reírse de golpe, carraspearon, miraron a otros lados, incomodos y algunos hasta se fueron.
James se volvió poniéndose las gafas; se topó con una chica que parecía más o menos de su edad, aunque su gesto era más bien amargado, nada que ver con la sonrisa que él traía.
--Hola, mucho gusto yo soy…
--Señor Potter, le pido de la manera más atenta que mientras este en horas de trabajo, y más si se encuentra en mi departamento se abstenga de distraer a los empleados—dijo la mujer con autoridad mirando con la ceja alzada la mano que James le ofrecía.
--¿Qué?—se extrañó James confundido.
--Que no quiero que vuelva a distraer a los empleados ¿le queda claro?—pregunto la chica con decisión.
--¿Quién eres tú?—quiso saber James tratando de no molestarse por la actitud tan prepotente de esa mujer.
--Mi nombre es Anne Kyteler—se presentó sin estrecharle la mano, James se percató que tenía la mano suspendida al aire, la cerro y la junto a su cuerpo—soy miembro activo del Wizengamot.
--Oh…--dijo James algo sorprendido por tan alto cargo de la chica.
--Exacto—dijo Anne sin sonreír—ahora, dígame ¿A qué viene? No me haga perder el tiempo por favor.
--Disculpe usted—ironizo James apretando la mandíbula y moviendo la varita, al acto apareció una columna de pergaminos que se colocaron en el escritorio de la bruja—normalmente la secretaria se encarga de traer esto pero a mí me gusta hacerlo personalmente.
--No me impresiona—afirmo Anne sentándose en su silla y comenzando a hojear los pergaminos.
--¿Perdón?
--No trate de impresionarme, señor Potter—alzo la vista para mirarlo, James estuvo a punto de resoplar porque ella lo estaba mirando de arriba para abajo, como inspeccionándolo—esto es su trabajo y punto, es lo que debe hacer.
--¿Qué?—repitió escandalizado.
--¿Es que tengo que repetirle todo dos veces?—pregunto Anne con burla—he dicho que no tiene que alardear de tareas que son obvias en su cargo como auror ¿me entiende o voy muy rápido?
--No use ese tono conmigo—le advirtió James altaneramente.
--Vaya… ya veo que a usted lo tienen muy acostumbrado a que se le dé un trato especial debido a su fama de rompe reglas—comento Anne fríamente—le pondré las cosas en claro, conmigo no será así.
--No le estoy pidiendo nada—espeto James enfadado ya—y si cree que…
--¿Qué dice aquí?—lo interrumpió prestando atención a los pergaminos, James tuvo que contenerse demasiado para no gritarle--¿Qué el señor Black hizo que cosa?
--Lo que hagamos para capturar a los malos no es de su incumbencia—dijo James sonriendo con sorna por la cara que ponía Anne—absténgase de hacer su trabajo, y corríjame si estoy equivocado en decir que lo único que tiene que hacer es darles estos documentos a los demás miembros del Wizengamot para que puedan emitir un juicio, así que… digamos que usted es solo como una lechuza ¿me entiende o voy más lento?
James necesito de toda su fuerza de voluntad para no echarse a reír por lo que acababa de decir, podía decirse que acababa de atacar a esa tal Anne Kyteler.
--Que pase una buena tarde—se despidió antes de que ella pudiera decirle algo y salió por la puerta con un andar petulante que hacía años no utilizaba, más de diez años para ser exactos, cuando era un engreído de lo peor.
Si esa Anne Kyteler creía que iba a intimidarlo estaba muy equivocada, además ella había empezado ¿no?
--… alguien lo había colgado al pobrecito…
--¿Ya lo han bajado?
--Sí, sí ya… ¡Ah, James!—una bruja de mediana edad y de pelo larguísimo se acercó al chico que caminaba distraído--¡James!
--Hola Miranda, no te había visto ¿Cómo te va?—dijo James sonriendo, como siempre, le dio un beso en la mejilla—me entere que un par de tus desmemorizantes se habían confundido y…
--James querido, a tu hijo lo habían colgado del perchero de la entrada del cuartel—informo la tal Miranda con reprobación.
--¿Qué?—salto James.
--Alguien lo colgó del gorro de su chaqueta y… ¡Espera, ya lo han bajado!—grito la bruja porque James ya iba corriendo.
--¡Harry!—grito James al ver a un grupo de personas en la entrada del cuartel, empujo para estar hasta adelante, ahí estaba Tressa abrazando a Harry—Hijo ¿Qué demonios paso?
Harry se separó de Tressa, pensó que quizá estaría llorando pero en lugar de eso tenía los ojos entrecerrados… oh, oh, igual que él cuando estaba enfadado y planeaba una rica y deliciosa venganza.
--No quiero hablar—dijo Harry de brazos cruzados.
--Oh… de acuerdo—le alboroto el cabello--¿Estas bien?
--Mi dignidad está por los suelos—mascullo Harry apretando los puños, enfadado—me han humillado ¿Tú como estarías?
--Bueno… no eres el único, también me han molestado hoy—trato de animarlo sonriendo, era verdad, miro a Tressa--¿Lo has bajado tú?
--Hum… si, es que iba para… si, lo encontré—dijo sonrojándose, igual que siempre.
--Muchas gracias—James le palmeo el hombro—me pregunto dónde está Remus cuando uno lo necesita…
--Ha bajado al Departamento de Misterios, el ministro quería que lo ayudara en un asunto—Tressa se acercó tímidamente a su oído para susurrarle—en la sala de la muerte.
--Sirius odia ese lugar—comento James, luego se dio cuenta que seguían rodeados de los curiosos.
--¿En serio?—pregunto Tressa con interés.
--Sí, después que entráramos por primera vez soñó que se caía por el velo—relataba James distraídamente pues le pareció ver a Anne Kyteler pasar por ahí— que moría.
--Oh…--Tressa se llevó una mano a la boca, asustada.
--Bah… era una pesadilla—dijo James girándose para ver como Harry maldecía por lo bajo—Bien creo que ha sido suficiente por hoy, andando Harry que los helados nos esperan y podríamos pasar por unas túnicas nuevas y echar un vistazo en la tienda de Quidditch…
--¡Wow! ¿En serio, papá?—pregunto Harry emocionado, esbozando una sonrisa tan radiante que le recordó a Lily.
--Claro—dijo James sintiéndose repentinamente feliz y olvidándose de la amargada de la chica Kyteler—despídete de Tressa y nos iremos ahora mismo.
--Nos vemos, Tress, gracias por bajarme—la carita de Harry se ensombreció por dos segundos mientras que depositaba un beso en la mejilla de la chica que sonrió—espero que vayas pronto a la casa.
--Eh… cuídate—dijo ella con palmaditas en su cabeza—me encanto verte.
--Muchas gracias, Tressa—se despidió James cogiendo a Harry de la mano—si de casualidad ves a Remus dile por favor que ya nos hemos marchado que lo veremos en casa.
--Pierde cuidado.
--Gracias.
Con un ademan de mano se despidieron y caminaron hacia el vestíbulo para poder usar una de las chimeneas y salir en la tienda de Madame Malkin. La gente ya estaba acostumbrada a ver a ambos Potter y habían aprendido a no abrumarlos, eran muy amables pero detestaban que se les encimaran era por eso que no podían dar ni tres pasos sin que los saludaran; así que James había enseñado a Harry a saludar educadamente con la cabeza, aunque no conociera a las personas, es lo que Lily habría querido. Pero ahora él no tenía ojos para fijarse si lo saludaban o no, miraba con interés a Harry.
--¿Ya vas a decirme quien fue?—inquirió como si nada.
--No, vas a burlarte—acoto Harry.
--¿Cuándo me he burlado de ti?—quiso saber James alzando la ceja; pareció que Harry se sonrojo, miro el suelo y negó con la cabeza—ahí lo tienes, nos contamos todo ¿Por qué habría ser diferente ahora?
--Ha sido una niña…--e inmediatamente puso esa mueca de diablillo que lo hacía parecerse más a él.
--¿La conoces?
--No y era más pequeña—a cada palabra, Harry apretaba más los puños, ya estaban a punto de llegar a una chimenea.
--Ah… ya veo—dijo James sonriéndole con complicidad—te molesto más porque era pequeña ¿no?
--No, me ha molestado porque lo hizo creyendo que le había reventado su globo, pero no fue así y le pedí una disculpa—musito Harry.
Estaba por meterse de lleno a la chimenea pero James lo detuvo y se acuclillo para quedar a su altura y mirarlo a los ojos.
--Escucha campeón, no importa lo que esa niña haya hecho, no prestes mucha atención—decía mientras Harry miraba a todos lados—tal vez es una niña… tal vez tiene problemas o quizá su mamá y su papá no están juntos, pueden ser un millón de cosas que hacen que la niña sea… sea…
--¿Loca?—aventuro Harry más animado.
--Pues buscaba una palabra como ¿retorcida?—dijo James riendo y recordando a la loca esa del Wizengamot, Harry lo coreo con unas risotadas—en fin ¿listo? Podríamos comprar la enciclopedia de maleficios que tanto te gusto ¿recuerdas?
--¡Oh sí, vamos, vamos, papá!—brincoteaba Harry contento.
--Ahora Nina… Merlín ¿ya es tan tarde?—dijo Sirius haciendo como que miraba su reloj de pulsera cuando en realidad miraba disimuladamente a una chica de piernas bien torneadas que paseaba a su perro.
--¡Papá!—chillo Nina dándole un manazo el brazo y mirándolo con los ojos entrecerrados--¡Te vi!
--¿Qué? ¿Qué cosa?—sonreía culpablemente.
--No te hagas, si bien que te vi—le acuso Nina dándole chupadas a su paleta de caramelo que le había comprado Sirius en el zoológico junto con el león de peluche que abrazaba—mirabas a la chica ¿Y Tressa?
--¿Qué con Teresa?—iban caminando tomados de la mano, era una escena sumamente conmovedora y si le sumamos que ambos llevaban playeras de AC DC, bueno, las chicas que pasaban por ahí pensaban que Sirius (además de ser muy guapo) era un excelente padre; ahora él no les prestaba mucha atención y tenía las cejas arqueadas.
--¿No es tu novia?—quiso saber Nina dejando de chupar su paleta.
--Hum… si no mal recuerdo aquí yo soy el adulto responsable y tú la niñita alocada—dijo riendo, divertido.
--Puedes decirme si es tu novia, no voy a enojarme—aseguro Nina muy sonriente—al contrario, ella me cae bien y se ve que te quiere.
--Creo que has ingerido mucho chocolate por hoy—sentenció dejando de sonreír un poco ¿Con que a Nina aprobaba su no- relación con Teresa? Interesante, muy interesante—ahora, no me mires así y acompáñame al Callejón Diagon, he pensado en unas vacaciones ¿Qué te parece?
--¡Sí!—chillo Nina emocionada--¿Podríamos ir Triangulo de las Bermudas?
--Eres una niña de siete años ¿Algún momento podrías pedir algo más normal?—bromeo Sirius pero la cara de Nina le dio a entender que no estaba para bromas, le recordaba a Lily enfadada—vale pues, pero yo pensaba algo más ¿movido?
--¿Cómo qué?
--¿Brasil? ¿Italia?—sugirió Sirius contento.
--Hum… me gusta más Italia—dijo Nina pensativamente—no sé, déjame investigar que hay allá ¿Puedes comprarme un libro?
--Ya no voy a dejar que pases tanto tiempo con Lunático—aseguro Sirius negando con la cabeza—solo te mal influencia ¿libros? Me sentiría un mejor padre si me pidieras una botella de whiskey de fuego.
--Papi ¿Me das una botella de whiskey de fuego?—pregunto Nina como quien no quiere la cosa, con una sonrisa tan parecida a las retorcidas de Sirius que así nadie podía decir que no fuera hija suya.
--¿Eres mayor de edad?—Nina negó con la cabeza—sí, bueno, creo que faltan diez años para que me sienta satisfecho, así que…--se encogió de hombros abrazándola, sonriendo—vayamos por ese libro.
--… y es que… papá, en serio debes decirle a Nina que no tiene nada de malo que tenga amigas—decía Harry mientras caminaban por el callejón Diagon para llegar a la tienda de Quidditch, James oía con atención—solo hablo con ella y con Ginny, tenía una amiga en el colegio y…
--¿Una amiga?—dijo James pícaramente.
--Sí, una amiga—enfatizó Harry sonriendo—no como si no me gustaran la chicas, si me gustan pero… no sé, ahora no quiero tener novia, soy demasiado joven.
James echo la cabeza hacia atrás riendo divertido por lo que decía su hijo, por como lo decía y los ademanes que ocupaba. Harry rió nervioso.
--Tienes razón, eres muy joven—afirmo James dándole palmaditas en el hombro—ya tendrás mucho tiempo para tener muchas novias, pero una por una.
--Mi padrino dice que cuando se tienen "amigas" se ahorra uno mucho tiempo y problemas—informo Harry pensándolo.
--¿Qué te he dicho sobre las cosas que dice el tío Sirius?
--La mitad son ciertas y la otra mitad son hechos alterados—repitió Harry lo que James y Remus le habían enseñado—entonces ¿Debo entender que tener "amigas" solo te ahorra tiempo y no problemas?
--Eh… hum… pues—James pensaba lo que significaba tener solo amigas, ese Sirius—bien, cuando lleguemos a casa puedes preguntarle a Sirius que es lo que a él le ha funcionado ¿vale?
--Vale.
--Genial—ya habían llegado a la tienda que estaba solo un poco llena, James abrió la puerta dejando pasar a Harry a quien se le ilumino la cara de inmediato—ahora, veamos ¿Qué escobas nuevas hay?
--¿Vas a comprarme una?—pregunto Harry emocionado.
--No, ya te he dicho que será hasta que entres a Hogwarts—dijo James examinando todo lo que había en la tienda, Harry agacho la cabeza—pero si quieres otra cosa yo…
--¡Una snitch!—exclamo Harry al instante—por favor—añadió haciendo ojitos.
--Va, escoge…--James lo tomo por los hombros y lo encamino a la estantería donde se exhibían las pelotitas aladas, miro al encargado—disculpe ¿Podría orientarnos? Mi hijo quiere una snitch, ya sabe… para entrenar un poco.
--Oh… lo siento muchísimo, señor Potter—dijo el joven, Harry y James lo miraron sin entender—es que… ya no quedan más snitches, se han llevado la última hace dos segundos.
--¿Qué? ¿Cómo es posible que se les acaben?—quiso saber James.
--Verá, han tenido mucha demanda últimamente así que… lo siento.
--Uh…--Harry parecía muy desilusionado.
--Ah, miren ahí va la pequeña…--el chico señalo por el escaparate.
A Harry casi le da un tic nervioso.
--¿Qué te pasa, campeón?—pregunto James acercándose al vidrio para ver mejor.
--¡Es ella, es esa niña!—soltó Harry de nuevo con esa mirada de venganza--¡La niña que me colgó!
--¿Es la misma que se llevó la snitch?
--¡La misma!—grito Harry sin poder creerse su mala suerte.
--Oh, hijo, lo siento mucho—musito James componiendo una mueca porque no vio con quien iba aquella niñita—pero no te preocupes, vendremos en cuanto les traigan más.
--Mañana mismo, señor—informo el dependiente sonriéndole con complicidad—a partir de las doce de la tarde, después de esa hora ya estarán.
--Muy bien.
--… ¿Un libro de destinos turísticos?—dijo el señor de Flourish y Blotts cuando Sirius pidió el libro.
--Sí ¿Tiene alguno?—pregunto Nina esperanzada.
--Creo que sí, síganme…
Nina siguió al señor mientras que Sirius, con un ademan de mano, le dijo que en un momento iba, se acercó a una estantería donde había libros de paternidad para padres magos.
--¿Tratas de hacer algo bueno con tu vida, Black?—dijo una voz a su lado.
Sirius se giró sonriendo pues conocía ya esa voz, se encontró con la sonrisa burlona de Constance Adams, secretaria personal del mismísimo ministro, la chica con la que él había intentado salir en varias ocasiones recibiendo el mismo no de siempre. Ella era rubia, de cara delgada y alargada, tenía buen cuerpo en sí, eso sí, no era muy alta. Miraba con sorna del estante de libros a Sirius.
--¿Es que no te basta con que exista para hacer algo bueno?—pregunto Sirius coquetamente.
--Eres un idiota, aunque no me sorprendería saber que te lo han dicho un millón de veces—la voz de Constance estaba cargada de monotonía--¿O me equivoco?
--Hum… tal vez no—dijo Sirius recargándose en la estanteríacon galantería—pero de todas formas ¿Qué haces aquí?
--Haciendo algo que no creo que te importe mucho—contesto sonriendo.
--¿Es que lees?—quiso saber Sirius sin dejar de sonreír--¿Sabes leer?
--El león cree que todos son de su condición—replico Constance divertida—soy letrada, Black que no se te olvide.
--No es que lo olvide, es que simplemente no lo sabía—eran como un par de adolescentes tratando de herir el ego del otro--¿Es tan malo acaso? Tú tienes la culpa, no aceptas salir conmigo.
--Mejor dime que quieres que nos acostemos—dijo ella como si nada, Sirius alzo una ceja—me ahorrarías mucho tiempo.
--¿Y lo harías?—inquirió Sirius.
--Quizá, averígualo—dijo en un tono con que lo provocaba.
--Salgamos y ya veremos que se da—propuso Sirius tratando de ocultar su sonrisa triunfante—mañana, por la noche.
--La primera cita y ya quieres sexo—dijo Constance como evaluando la situación, como si no le incomodara en lo absoluto.
--Tú lo sugeriste, no yo—musito Sirius contento—no me vendría mal pero… eres una dama y yo un caballero así que primero te invitare a cenar y luego ya veremos, sé que soy irresistible aun así, comportémonos.
--De una vez te digo que no voy a acostarme contigo solo porque eres guapo—advirtió Constance acercándose para susurrarle al oído—tengo ego Black, y más grande que el tuyo.
--Sí ya me había dado cuenta—Sirius recordaba tiempo atrás cuando no era papá y tenía muchas situaciones como esa, incluso sin tanta palabrería innecesaria.
--Nos veremos mañana, Sirius—se despidió Constance con un beso muy cerca de los labios de él—espero me sorprendas.
--Ya verás.
--Después de todo, eres el gran Sirius Black ¿Qué más se puede pedir?—ironizo Constance antes de salir de la librería dejándolo con una sonrisa.
--Nada más, cariño, créeme—hablo solo encaminándose a la parte posterior donde Nina estaría esperándolo.
Bueno, ya tenía una cita con Constance, ella sí que erauna candidata con mucho potencial para mamá de Nina.
--¿Por qué venimos a Whizz Hard Books, y no a Flourish Blotts?—quiso saber Harry buscando entre las estanterías que estaba a rebosar de libros--¿Papá?
--Porque el libro que quiero no lo tienen allí, envié una lechuza y no lo manejan, así que…--y siguió pasando los dedos por entre los libros buscando el título.
--¿Y si solo preguntas? Es que tengo hambre—dijo Harry acariciándose el estómago que al contacto con su mano dio un rugido, James lo miro sonriendo--¿Lo ves? Necesita alimento y yo también.
--Vale, ya voy, ya voy… ¡Oh aquí está! Ya…--en cuanto James jalo el libro, sintió un jalón de la parte posterior del libro--¿Qué demonios…?
--¿Qué sucede?—se oyó que resoplaba una mujer del otro lado de la estantería.
--Lo siento, yo lo vi primero—dijo James jalando con más fuerza el libro—es mío.
--¿Perdón? ¡Lo cogí primero!—espeto la voz de mujer jalándolo de tal forma que casi todo el brazo de James quedo del otro lado permitiéndole ver a la mujer que quería llevarse su libro, palideció--¿Tú?
--¿Usted?—dijo Anne Kyteler frunciendo el ceño sin soltar el libro—lo siento Potter, lo he visto primero, suéltelo.
--No, yo lo vi primero, es mío—repitió James jalándolo hacia si—puedes buscar otro, deja este.
--En primera, no me hable de tú, que confiancitas—dijo Anne rodando los ojos y apretando los dientes—y segunda, deje el libro, lo he estado buscando hace meses, desde que llegamos a Londres…
--¿Crees que eso me importa?—pregunto James en un estira y afloja—Yo también lo he estado buscando y ahora que lo encontré no voy a dejártelo.
--¡No me hables de tú!—exclamo Anne enfadada.
--¡No me hables de tú, Potter!—chillo Lily girándose, parecía molesta.
--¡Suéltalo!—espeto James apretando la mandíbula.
— ¡No, suéltelo usted!
--¡No, suéltalo tú!
--¡Ah Potter, no me haga hechizarlo!
--No quiero hechizarte, Potter así que ya déjalo en paz—bramo Lily mirándolo con desprecio--¡He dicho, ahora!
--¿Qué?—James sacudió la cabeza, no había oído lo último.
--¡Soy una chica, demonios!—exclamo Anne mirándolo con odio--¡Suéltelo ahora mismo!
--¡No!
--Eh… papá, la gente comienza a mirarte—dijo Harry señalando a las brujas y magos que compraban en aquella tienda, miraban la escena entre divertidos y con reprobación.
--Eh… Cornamenta, la gente te mira—decía Remus rascándose la nuca y señalando con la cabeza a los estudiantes que contemplaban la pelea entre Lily y James.
--¡Suéltelo ya!—casi grito Anne, seguían con su estira y afloja.
--¡Que no, suéltalo tú!
--Bueno…--Harry se encogió de hombros--¡No lo sueltes, papá, no lo sueltes!—al parecer había preferido animarlo--¡Tú puedes, papi!
--¡Vamos Cornamenta, puedes ganarle esta vez!—gritaba Sirius sonriendo contento a Lily que lo fulmino con la mirada--¡Tú puedes!
--¿Qué diablos…?—James no entendía porque recordaba aquello.
--¡Es usted un engreído!
--¡Eres un engreído!
James casi pudo sentir el aliento de Lily en la mejilla, gritándole aquellas palabras que en aquel entonces estaban cargadas de odio y sin pensarlo soltó el libro, con tanta fuerza estaba jalándolo que se fue de espaldas chocando con una montaña de libros que le cayeron encima.
--Ahí lo tiene—dijo Anne con júbilo—eso le pasa por comportarse como un inmaduro y para la próxima sea más caballeroso ¿entiende?
--¡Papá!—Harry corrió a socorrerlo y quitarle algunos libros--¿Estas bien?
--Eh… sí, si bien—dijo incorporándose y mirando con resentimiento como Anne pagaba el libro y le sonreía petulantemente—ya vez Harry que no eres el único a quien una chica humilla.
--Sí, es… es…--parecía que Harry se debatía en encontrar un adjetivo que lo satisficiera—esa señora es…
--Una demente—termino diciendo James sobándose la cabeza donde le había caído el tomo de cinco volúmenes de *Defensa Contra las Artes Oscuras y como combatirlas—*esa mujer me hizo ya una en la mañana y ahora otra vez.
--No cabe duda, papá, que estamos rodeados de mujeres locas—sentenció Harry con mucha convicción recordando a la niñita retorcida, James asintió muy solemnemente.
--¿Remus? ¡Remus!—grito Sirius mirando a un hombre que caminaba calle arriba una vez que salieron de Flourish y Blotts con un libro titulado "Destinos paradisiacos con un toque de magia"
--Chicos…--Nina echo a correr a brazos de Remus—Los estaba buscando, Tressa me dijo que James dijo que habían venido acá.
--¿James y Harry están aquí?—inquirió Sirius confundido—oh pues busquémoslos, de seguro que están en la tienda de artículos de calidad de Quidditch…
--¡Vamos!—exclamo Nina contenta.
--¡Hola Florean!—saludo James muy contento cuando entraron a la heladería y Harry corrió a ver el surtido de distintos sabores--¿Cómo te va?
--James, hola—dijo Florean sonriendo y estrechándole la mano—que gusto verlos por aquí.
--Oh si ya sabes, niños…--y señalo con la cabeza a Harry.
--Y adultos—dijo Harry señalándolo a él que lo miro con los ojos entrecerrados y una gran sonrisa.
--Es un chico muy inteligente—comento Florean sonriendo—es idéntico a ti, salvo los ojos de Lily, la bella Lily.
--Sí, lo sé—mascullo James sonriente, le encantaba que la gente reconociera los ojos de Lily en Harry—bueno, déjame ver de qué sabor pediré esta vez ¿vale?
--Vale.
--¿Ya has visto algo bueno, Harry?—pregunto James mirando el listado de sabores.
--No me decido… ¿Podemos llevar un poco para la casa?—James arqueo las cejas—ya sabes, para los tíos, Hera y Nina.
--Hum…
Diez minutos más tarde salían de la tienda con conos enormes con trozos de chocolate y nuez; iban tan distraídos que ninguno de los dos se dio cuenta que chocaban con alguien, cada uno.
--Lo siento, lo siento muchísimo…--iban diciendo ambos acomodándose las gafas que por el choque se habían movido un poco de su lugar.
--¡Mira lo que has hecho!—chillo una mujer.
--¡Tonto!—grito una niña.
James se quedó de piedra al igual que Harry, con los conos vacíos porque ahora sus helados estaban en las ropas de la mujer y la niña que eran nada más y nada menos que…
--¡De nuevo usted!—soltó Anne quitándose el helado con la mano y arrojándolo al suelo--¡Usted siempre Potter!
--¡Eres tú!—exclamo la niñita que había dejado colgado a Harry del perchero, lo fulminaba con la mirada--¡Otra vez!
--¿Qué?—James y Harry se giraron para mirarse.
--¡Va a lavar mi túnica y la de mi hija, Potter!—bramo Anne dejando caer las bolsas de sus compras y quitándose la ropa.
--¿Qué?—repitieron Harry y James.
--¡Este niño horrendo fue el que rompió mi globo, mami!—lo acuso la niñita que aun abrazaba el peluche rosa--¡Él lo rompió a propósito!
--¡No es cierto!—defendió Harry enfadado—no fue apropósito y además te pedí una…
--No me sorprende teniendo semejante padre—afirmo Anne con desprecio—es usted un grosero Potter, un…
--Oye, espera mi hijo le pidió una disculpa y además ella lo dejo colgado del perchero y no…
--Me alegro de ello—dijo Anne mirando a su hija que sonrió encantadoramente—así por lo menos le dio un escarmiento.
--¿Es que no vas a decirle nada?—pregunto James indignado.
--Claro que no, su hijo empezó ¿no?—la niñita asintió enérgicamente—ahí lo tiene Potter, así que no, no voy a reprender a mi hija por algo que su hijo se ganó.
--¡Papá!—exclamo Harry con los puños apretados.
--Ya lo sé, hijo, ya lo sé—lo tranquilizo alborotándole el cabello, se giró para ver el rostro petulante de Anne—mi hijo solo no le hace nada a tu hija porque mi hijo si tiene modales, mi hijo si…
Pero James no termino de hablar porque una bola de helado se impactó en su cara, fue la niña que soltó una carcajada.
--¡Con mi mami no te metas!—chillo la niñita con la trompita parada.
Anne sonrió disimuladamente.
--¿Te parece muy gracioso?—inquirió James quitándose el helado.
--¿La verdad? Sí y…
En la cara de Anne se impactó otra bola de helado que la dejo paralizada.
--No te burlas de mi papá—espeto Harry enojado.
Otra bola, pero esta vez en el cabello de Harry.
--¡Qué niña tan grose…!
James se quedó a media frase porque Anne le lanzó más helado. La niñita reía mientras que Harry cogía otra bola de helado del suelo y se la arrojaba a Anne.
--¡A ellos!—grito la niñita recogiendo el helado del suelo y lanzándoselos a Harry y James.
De repente, se vieron enfrascados en una ridícula pelea de helado a la cual (después de derretirse a tal punto que era imposible lanzarlo) se le unieron frutas secas para lechuza, plumas y hasta tinta; Anne y la niñita arrojaban todo con mucha fuerza mientras que James y Harry se contenían, después de todo, eran chicas y no había mucho que hacer al respecto.
--… ¡Y toma, esto y esto y… esto!—decía Harry desquitándose de lo que le había hecho la niñita en la mañana.
--¡Vamos Frankie!—decía Anne lanzando lo que parecía ser un tintero.
--¿Qué es eso?—pregunto Remus enfocando mejor la vista, a lo lejos se veía que un montón de cosas saltaban y parecía que eran personas las que causaban aquel alboroto—ay no me digan que de nuevo esos imitadores de trucos muggles andan por aquí porque…
--¡James!
--¡Harry!
--¿Qué pasa? ¿Los han…? ¡Por la madre de Merlín!—exclamo Remus dejando caer a Nina de su espalda--¡Son ellos!
Los tres corrieron lo más rápido posible a donde estaba llevándose a cabo la pelea, a media calla provocando que los curiosos se quedaran mirando, riendo a carcajadas.
--¡James, para, para!—decía Sirius tratando de colarse para estar hasta adelante--¡James!
--¡Tío Remus!—exclamo Harry sonriendo.
--¡Harry!—grito Nina tapándose la boca con una mano.
--¡Basta!—ordeno Remus sacando chispas rojas de la punta de su varita.
Anne se quedó con la mano en el aire, a punto de lanzar un libro mientras que James soltó lo que iba a arrojar, la niñita se acercó a su mamá y Harry se quedó como petrificado.
--¿Qué demonios les pasa?—pregunto Remus enfadado--¿Un show a media calle? ¿Están locos o qué?
--¡Fueron ellas, Remus lo juro!—se apresuró a decir James.
--Claro, échele la culpa a las mujeres ¡Somos damas!—espeto Anne cargando a su hija.
--No parece—murmuro James.
--¿Qué cosa?—Anne casi lo mataba con la mirada envenenada que le lanzó.
--Ya, sea lo que sea, se acabó—dijo Remus mirando al corro de gente—todos caminen, no hay nada más que ver.
--Remus…
--Cierra la boca James y vámonos de aquí.
--Anda Frankie, vámonos—dijo Anne recogiendo sus bolsas y tomando a Frankie de la mano—ya nos veremos señor Potter.
Y se giró bruscamente, Frankie le enseño la lengua a Harry antes de irse.
--¡Harry!—le reprendió Remus cuando él le lanzo un fruto seco a Frankie que dio en su cabeza; Anne siguió su camino, tal vez no se percató.
--Ah… pero que grosera—dijo Nina cuando vio el ademan que hizo la pequeña Frankie.
--¡Habrase visto!—soltó Remus negando con la cabeza--¡Peleándose, peleándose en la calle como un par de vagos!
--¡Qué genial!—gimió Sirius sonriendo con envidia y complicidad.
--Ella empezó—dijeron padre e hijo al mismo tiempo, con idénticas caras que pedían a gritos una rebanada del pastel de la venganza.
Aquel día habían conocido a un par de chicas que sabían (casi podían jurarlo cada quien por su parte) que no iban a dejarlos en paz por mucho, mucho tiempo. Pareciera que ese día tenido la oferta de némesis al dos por uno, estupendo.
¡Aplausos!
Porque volví prontísimo w sí bueno, es que he estado muy inspirada con lo que respecta a esta historia, de hecho ya hasta sé en qué va a terminar, no teman, creo que faltan mínimo unos veinte capítulos ¿muchos? Si quizá…
Oh sí, ahí las tienen, Anne, Frankie y Constance :)
Mis chicas - sí bueno ¿Quieren saber más de ellas? Pues sigan leyendo xD ya verán sus historias y datillos extras; solo les diré que no las juzguen prematuramente porque además que ellas darán momentos épicos n___n
Vemos un poco más la relación de padre e hijo que tienen James y Sirius con sus respectivas crías, ay no sé, como que me encanta eso de su paternidad, es tan lindo =D
¿Tonks?
Sí, buen punto, ella tiene como unos quince años ahora, dejémosla vivir como adolescente que es, que sea rebelde, que se meta en problemas, que disfrute :) tiempo después se convertirá en la chica de Remus, ahora es joven aun, me sigue pareciendo pedofilia, es un poco contradictorio ya que el hombre de mi vida me lleva treinta años exactos Johnny Depp
Y Tressa… la pobre u___u Sirius es muy idiota así que… por ahí no se sorprendan xD
Ojala que les guste, ya sabe, dudas, quejas y/o sugerencias nos vemos en el área de comentarios por favor :P
Besos con sabor a Merodeador.
(Prometo ya no hacerlas llorar sino dentro de varios capis x___x)
P.D. Lo que paso el capítulo pasado con la rata no es que fuera algo que me pasó… T___T
¡Lean esto por fis!
Mis chicas, acostumbrense a ellas xD
Luego la pasaré a la portada n___n'