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Harry Potter Black Lupin — capítulo 21

Cosas del fic que a nadie le importan pero que quiero decir xD

·Al empezar la historia el fin no era humorístico ni mucho menos, sino que con cada capítulo, con cada acción, la comedia se presentaba sola. Todo empezó con lo de la pareja gay n__n

·Me encanta tener oportunidades de salvar personajes T___T (si no me creen puede revisar mis otras historias: una donde Sirius esta vivito y coleando, otra donde los merodeadores ven toda la vida de Harry para evitar tantas cosas feas y otro donde de plano no supe que inventar y pongo escenas de los muertos viendo todo x__x) así que por eso no deje loquitos a los Longbottom >.< los amo y soy débil al respecto.

·He leído muchos fics donde sobreviven Lily y James y yo dije… ¿Por qué no nada más dejar a uno de los dos? Por eso estoy aquí xD

·Cuando estoy de ociosa fuera de Potterfics, me leo las cartas en línea T__T (patético, lo sé) pero un día (y no se burlen que es verdad >.<) me hice un test de que fui en mi vida pasado… y adivinen lo que me salió; chan chan chan chan… decía que viví a finales del siglo XV en algún lugar de los países bajos y… ¿Saben a qué me dedicaba?.... ¡ERA COMEDIANTE! T___T me siento rara al respecto… jajajaja ustedes dirán si será verdad, hum… mis amigos dicen que sí w aunque yo creo que si me conocieran en persona dirían que sí y con este fic, parece que es verdad lo que dice señor internet T___T

--¿QUÉ DEMONIOS FUE LO QUE DIJISTE?—rugió James con la cara colorada, inclinándose sobre el escritorio de su amigo, estaban tan cerca el uno del otro que le escupió pequeñas gotas de saliva.

--Eh… Cornamenta, en serio, no me escupas—pidió Sirius moviendo su varita y al acto apareciendo un pañuelo de seda que se pasó con cuidado por la cara—Y… ¿Harías el favor de no gritar?—alzó el cuello solo para fijarse que los auror que estaban en los cubículos que rodeaban el suyo, miraban hacía allí con el ceño fruncido y una pizca de curiosidad—no quiero que todos se enteren…

--¿Cómo pretendes que eso suceda?—ironizo James al borde de la histeria.

--Hum… buen punto—admitió Sirius pensativamente, eso hacía que James se desesperara cada minuto más—pero ya se me ocurrirá algo, siempre sucede; además que no sé a qué demonios te refieres porque me ha costado uno y la mitad del otro que Constance acepte salir conmigo.

--¿Sí? Pues yo voy a dejarte sin los dos—espeto James resoplando, Sirius puso cara de horror—sí, los dos Canuto, los dos.

--Cuando hablamos de los dos… ¿Hablamos de lo mismo?—inquirió asustado.

--¡Merlín! ¿Por qué lo hiciste tan idiota?—James elevaba los brazos al techo.

--¡Oye! Grosero—dijo Sirius dolido—pero es que en serio, no sé porque te pones así ¿Es que estas celoso?—y alzó las cejas sugerentemente—siempre tendrás un lugar en mi corazón, porque lo tengo grande…--y soltó una carcajada—digo, el corazón, aunque también muchas otras cosas…

--Bótate a la mierda, Canuto—el chico se puso de pie y antes de salir del cubículo se giró sobre sus talones y lo fulmino con la mirada--¿Me oíste? Bótate a la mierda porque yo no voy a ayudarte ni con Tressa ni mucho menos con Molly.

Fue entonces que Sirius abrió los ojos como platos, se había olvidado de ese insignificante detallito: su no- relación con Tressa More.

--¿Se puede?—James toco a la puerta del cubículo de Remus, ahora los cubículos de los tres estaban muy separados, así que decidió ir a "visitar a la voz de su conciencia" antes de que asesinara a Sirius por ser tan estúpido; asomo la cabeza, Remus estaba agachado, escribiendo tan rápido que parecía imposible, con las cejas arqueadas--¿Remus?

--¿Sí?—alzó la mirada y compuso una sonrisa amable—ah… Cornamenta, eres tú ¿Qué pasa? ¿Ya necesitas que te dé los informes? Estoy en ello, si me esperas dos segundos…

--No, en realidad… quería hablar contigo—dijo un poco sonrojado, se sentó frente al licántropo.

--¿Todo bien?—pregunto Remus dejando de lado todo trabajo para prestar a máxima atención a su amigo, después de esa ridícula pelea en el callejón Diagon no habían tenido ocasión de hablar.

--Pues... no sé—acepto, no le miraba, estaba distraído mirando sus dedos, chocándolos unos contra otros—es sobre… ¿Juras que no me odiaras?

--¿Odiarte?—se extrañó Remus--¿Por qué habría de hacerlo? ¿Hiciste algo malo?—negó con la cabeza--¿Te comportas como Sirius?—James lo miro ofendido—va, no te entiendo nada, mejor háblame claro y te juro que te escuchare sin interrumpirte.

--Está bien, me parece perfecto—dijo y entonces, respiro hondo, para tomar valor—desde que… la pelea con las Kyteler…--espero a ver si su amigo decía algo, pero solo se mantuvo imperturbable, mirándole, a que siguiera hablando—Conocí a Anne Kyteler ese mismo día, pero aquí, no fue muy agradable ¿sabes? Desde un inició me trato… como que muy grosera, no sé si me explico—Remus asintió—y me dijo que no distrajera a los empleados y no sé qué más tonterías; luego nos la topamos en la librería y…--se quedó callado, de nuevo bajo la mirada.

--Continua—dijo Remus después de más de cinco minutos de silencio.

--No logro sacármela de la cabeza, ni un solo segundo, todo el tiempo estoy pensando en ella—confeso James mordiéndose el labio inferior.

--¿Qué?—Remus no pudo esconder su sorpresa en el tono de su voz.

--Lo que oíste—parecía que James se maldecía por estar diciendo aquellas cosas en voz alta—no puedo sacarme su imagen de la retina por más que lo intento, me sigue, es mi sombra… no es como si no quisiera pero… me hace sentir muy extraño.

--Vaya…--Remus se echó hacia atrás con su silla, realmente aquello no se lo esperaba—eso sí que es…no sé, James, me alegro pero… no sé tampoco como sentirme al respecto.

--Ay y yo que venía para que me dijeras que hacer—dijo James tapándose la cara con las manos—ya sabía yo que esto jamás se me pasaría y ahora… ¡Demonios!

--Bueno… lamento mucho no poder ayudarte—se disculpó Remus—es algo que… me sobre pasa, no sé, perdón.

--Oh no, no te preocupes—se apresuró a decir James, trato de sonreír pero en su lugar salió una mueca horrenda—ya veré que hago.

--Va, de todas formas, tienes todo mi apoyo, compañero—dijo Remus sonriéndole, para animarlo; se fijó en el reloj que yacía en su escritorio, junto a la foto donde salía con él, Harry, Nina, Sirius y Hera—vayamos a almorzar ¿Qué dices?

--Digo que tienes que enojarte con Sirius—hablo James mientras se ponía de pie, Remus lo siguió al pasillo—porque ha conseguido una cita con Constance.

--¿Constance?—repitió--¿La secretaria del ministro? ¿No lo había mandado al diablo mil ocho mil veces?

--Sí, pero creo que le ha hecho un imperius porque la chica ya acepto salir con él—contaba James con reprobación—y será esta noche.

--Sé por dónde vas—doblaron hacia la izquierda donde saludaron a unos hombres con la mano—pero ¿Qué esperabas de él? Creo que lo mínimo que puede hacer para salvar su alma de las llamas del infierno es que hable con Tressa.

--Eso mismo pensaba yo—dijo James negando con la cabeza—pero es tan cabezotas que será difícil convencerlo de hacerlo y todavía no estoy muy seguro de que Constance sea alguien apropiada para Nina.

--No la conozco mucho—decía Remus meditando las cosas—pero si rechazó tantas veces a Sirius es porque es inteligente.

--Pero ese no es el problema—dictamino James, seguían caminando, la verdad que el cuartel era un poco enredado con tantos cubículos sin mencionar las muchas salas de entrenamientos y demás—es punto es que ella es… es… ¿Fría?

--¿Fría?—dijo Remus no muy convencido de ese adjetivo--¿A qué te refieres?

--Es… como, no muy maternal—dijo James con una mueca—es como Sirius, antes de que Nina llegara a nuestras vidas.

--¿Es idiota?

--¡Remus! Céntrate—pero James no pudo evitar reír con su amigo.

--Va, lo siento ¿Qué decías?

--Que Constance es como que muy sincera, diría que brutalmente honesta—James hizo un esto extraño, como dando a entender que no le parecía mucho aquello—es muy cruda con lo que dice.

--Ya te digo que casi no la he tratado, sería cosa de ver como interactúa con Nina—ya habían llegado al pasillo del cubículo de Sirius—mientras, habrá que impedir que Tressa sepa que Sirius sale con Constance.

--De acuerdo.

--¿Listo?—entraron al cubículo de Sirius que contemplaba muy concentrado la foto de Nina donde le sonreía, le saludaba y le mandaba besos--¿Qué te pasa? ¿De nuevo no puedes ir al baño?—se burló Remus.

--No—respondió con un tono muy serio, nada apropiado en él, cosa que hizo que James y Remus se miraran—solo pensaba en Nina.

--¿De nuevo tus ataques de preocupación?—pregunto James tratando de no reírse.

Sirius hizo una mueca de ironía. Y es que varias veces ya había pasado que se ponía de paranoico desconfiado que intentaba por todos los medios alejar a Nina del "peligro". Como la vez que escondió todos los cuchillos y tijeras de la casa, cuando la abrigo con mil suéteres en pleno verano, cuando salieron por primera vez de paseo y se la amarro a la cintura con corbatas que jamás había usado. Era un papá raro.

--No seas idiota James, eso ya ha pasado—espeto Sirius tallándose los ojos, sus amigos rieron—es verdad y ahora vayamos a comer porque mi chubaca tiene hambre.

--Merlín, hasta acá lo oigo—comento James fingiendo horror.

Los tres amigos salieron de allí dispuestos a tener un rico almuerzo, trabajar unas horas más; Remus quizá podría ir revisar el borrón de la ley a favor de los licántropos, hacerle cambios y dar sugerencias y luego dar una clase a los novatos de la academia, donde ya estaba ganándose fama de excelente profesor de DCAO. James por su parte, iría con el ministro a ayudarlo a redactar su informe, volver al cubículo para leer los informes de Remus y añadir (perezosamente) sus conclusiones. Sirius, que era harina de otro costal, volvería del almuerzo y pasaría por el cubículo de Alice, entonces se quedaría platicando y bromeando con ella y hablando del bebé; ella le diría que tiene cosas que hacer, entonces se iría hacia su cubículo con toda la pesadez del mundo, le darían ganas de ir al baño, pero como detesta los del cuartel irá a los del siguiente piso, muy seguramente se encontrara con algún conocido y se distraerá para terminar en la oficina de Arthur intercambiando información de los cachivaches muggles y cuando se diera cuenta, tendría que ir al cuartel a leer y garabatear los informes que había hecho Remus y que fueron revisados por James y de repente ya sería hora de salir. Qué bonito trabajo.


--Y quiero presentarles a una nueva compañera, que espero que la traten con amabilidad—decía la directora del colegio muggle al que asistían Nina y Harry, él un año mayo que ella; pero siempre se juntaban en el recreo para jugar, ningún niño le prestaba atención a la mujer que en vano trataba de llamar su atención—Niños, ella es Frankie Kyteler…

--¿QUÉ?—salto Harry, su grito resonó por todo el patio, los niños se giraron para mirarlo, Nina puso la misma cara que él en cuanto diviso una sonrisa maléfica.

--Señor Potter ¿Tiene algo que decir?—inquirió la directora sonriendo forzadamente.

--¡Dios me odia!—exclamo Harry con las manos en la cara.

Se oyó una carcajada sincronizada.

--No sé qué rayos hace aquí—decía Harry mientras miraba con el ceño fruncido a la pequeña Frankie que corría detrás de un niño riendo como psicópata, Nina lo imitaba—creo que está siguiéndome ¿Es que le gusto?—pregunto con miedo.

--¡Cómo crees!—exclamo Nina con una carcajada, Harry hizo una mueca de dolor cuando Frankie derribo al niño y le quito su paleta de caramelo—Oh… parece muy ruda.

--Somos demasiados niños mágicos en un solo colegio—musito Harry revolviendo el pelo despeinado de Nina que tenía cara de confusión—digo, habría que echarla de aquí, además que ella me odia y yo… solo un poco, pero solo porque ella empezó—se apresuró a aclarar.

--No quiero meterme en problemas, Harry—dijo Nina algo asustada—tío Remus dijo que debemos ser buenos.

--Ya, y papá y mi padrino dijeron que había que ponerle un alto a los buscapleitos—recito Harry con los ojos entrecerrados--¿Ya lo olvidaste?

--No, pero…

--Y esa tal Frankie es la hija del diablo…

--¡Harry!—chillo Nina asustada, Harry soltó una carcajada.

--Tranquila enana, solo lo decía en broma, pero ella es mala—sentenció Harry con los brazos cruzados—y su mamá le robo su libro a papá, ellas son retorcidas, te lo digo, Nina, es mi némesis.

--¿Némesis?

--Sí, es mi peor enemiga—explico Harry como si fuera lo más natural que un niño de ocho años tuviera una peor enemiga—eso decía en un libro que leí.

--¿Es que tienes más enemigos?—quiso saber Nina pensativamente.

--Hum… no—admitió Harry, negó con la cabeza—pero ella se mete conmigo ¡Me dejo colgado! Eso no se hace y menos a un Potter.

--A veces creo que eres un poco exagerado—dijo Nina encogida de hombros—no puedes hacerle nada malo porque es una niña y es menor que nosotros, debe tener como cinco o seis años, no seas malo, Harry.

--¿Y solo por eso debo permitir que me humille?—pregunto Harry algo enfadado.

Se veía tan adorable con los brazos fuertemente cruzados, mueca de indignación y trompita parada.

--No, pero…--Nina miro disimuladamente hacía donde estaba Frankie, pero ya no la diviso—ya no te ha hecho nada y…

--¡Buuuuuu!—grito alguien y entonces, para cuando se dieron cuenta, ya estaban todos manchados de lodo, incluidos sus almuerzos.

--¿Qué diablos te pasa?—espeto Nina quitándose el lodo de las gafas, Harry hacia lo mismo, veía borroso y solo cuando se las puso de nuevo vio a la responsable--¿Frankie?

--Y eso es por lo que me lanzaste en el callejón—dijo Frankie muy sonriente a Harry que se contenía para no hacerle nada—niño feo.

--¡Oye!—saltó Harry con los puños apretados--¡Tú eres una niña…!—pero no dijo nada.

--Tonto—dijo Frankie sonriendo.

--No le digas así, niña—tercio Nina taladrándola con la mirada, era muy tímida pero no soportaba que nadie se metiera con sus hombres—deberías sentirte avergonzada y también creo que deberías pedirnos una…

Nina se quedó helada cuando lodo le entro en la boca. Harry no podía creer lo que veía, Frankie con un poco de lodo aun en su mano estirada y su hermana temblando de pies a cabeza.

--¡No debiste hacer eso!—grito Harry negando con la cabeza--¡Niña retorcida!

Frankie le enseño la lengua antes de salir corriendo hacia el niño al que le había robado su paleta. Harry miro a Nina y al abrazo.

--¿Estás bien?—le pregunto tímidamente.

Pero Nina echo a correr hacía el baño dejando a Harry a mitad del patio, era pequeño pero podía repasar mentalmente las palabrotas que decía Sirius cuando estaba muy molesto. Esa niña, esa Frankie, era malvada, era lo que el diablo empeño y nunca más quiso sacar, se había metido con Nina y eso no lo iba a permitir. Entonces dejo que su sentido merodeador flotara y planeara una venganza inocente ya que Frankie era más pequeña, pero que al mismo tiempo lo tuviera satisfecho.


--¿Qué le ha pasado a Nina?—pregunto James a Harry entrando a su habitación--¿Puedo pasar?

--Ya estas adentro—respondió Harry sonriendo a medias.

--¿Vas a decirme que ha pasado?—repitió James sentándose en la alfombra donde Harry tenía el cuaderno abierto, haciendo su tarea—Sé que algo le paso, ella no es así, ha estado callada desde que fuimos por ustedes al colegio ¿Alguien se ha metido con ella?

--No…--pero Harry agacho la mirada y James tuvo que tomarlo del mentón—bueno, sí.

--¿Y bien?

--Fue ella, esa niña retorcida y loca…

--¿Quién?

--¡Papá! ¿A quién más le decimos niña retorcida?—pregunto Harry incrédulo.

--No, júramelo—dijo James con las manos en las mejillas—no me lo creo, tenemos mala suerte, hijo.

--Ya sé—murmuro Harry abatido—Frankie le lanzó lodo en la cara a Nina cuando ella le dijo que nos pidiera una disculpa y… ¡No puedo hacerle la gran cosa porque es más pequeña!—se quejó.

--Y lo bueno es que yo ya casi no me he topado con la bruja de su madre—comento James algo divertido--¿Y qué hiciste?—quiso saber volviendo al tema.

--Nada, solo le dije que era una niña retorcida y Nina salió corriendo—relato el niño afligido—debí haber hecho algo más, pero ya te digo, ella es más pequeña; desearía estar de su edad para que las cosas fueran más parejas.

--Pero no se puede—dijo James mirando la foto de Lily que descansaba en el e buro de Harry—te recomiendo que te alejes de ella, no le prestes atención, eso mismo trato de hacer yo con la otra loca.

--¿Crees que funcione?—cuestiono Harry con la mano en la barbilla--¿Papá?

--No lo sé, esperemos—dijo y por alguna extraña razón, su mente lo conecto a la charla que había tenido con Remus en la mañana—tienes que distraer a Nina porque tu padrino tiene una cita…

--¿Con Tressa? ¿Ella va a venir?—salto, ilusionado.

--No, lo siento campeón—y le alboroto el cabello porque Harry puso cara de tristeza—Creo que han terminado—mintió pues los niños no sabían de las estupideces que hacía Sirius—y por eso ahora él sale con alguien más ¿comprendes?

--Es que Tressa me caía bien—declaro Harry--¿Ya no la volveré a ver?

--Por supuesto, las veces que quieras, no creo que a ella le importe—dijo James sonriendo—pero habrá que ver que Nina acepte a la nueva novia de su padre.

--¿Quién es ella?

--Constance Adams—dijo Sirius a Nina que le miraba con la ceja alzada--¿Qué? ¿Por qué me miras así?

--¿Cómo así?—pregunto Nina.

--Pues así, como me miras—dijo nervioso—anda, no me veas así.

--No puedo mirarte de otra forma, esa es mi mirada—dijo Nina de brazos cruzados.

--Bueno…--Sirius no parecía muy convencido, estaba incomodo por decirle a su hija que iría a una cita con Constance ¿No se suponía que debía ser al revés? Que elle le pidiera permiso para salir con algún chico, pero no, ahora estaba sudando la gota gorda ante esos ojos que le echaba su hija--¿Qué me dices?

--¿Qué quieres que te diga?

--¿Qué te parece?

--No sé, no la conozco—dijo Nina mirando hacia la ventana donde el sol ya se había metido--¿Y Tressa?—inquirió de golpe y sin previo aviso.

--¿Qué con Teresa?

--¡Tressa, Tressa, se llama Tressa!—chillo Nina a la desesperada--¿No que era tu novia?

--Eh…

--¿Le mentiste a la tía Molly?

--¡No!—casi grito y se sentó a su lado, la acuno en sus brazos pasándole las manos bruscamente por el cabello, como si quisiera callarla—por supuesto que no, Teresa… digo, Tressa si es mi novia, solo que me pelee con ella y…--no sabía que decir—quiero darle celos, eso—y es que Nina tenía un poster del muggle Johnn Lennon que rezaba, Jealous guy—por eso mi amiga Constance va a ayudarme ¿Entiendes mi punto?

--¿Seguro?—insistió Nina--¿No me mientes?

--Por supuesto que no—Sirius hizo un ademán con la mano y rió nervioso—no me esperes despierta ¿Va?

--Hum… de acuerdo—mascullo Nina derrotada—pero pórtate bien.

--Yo siempre me porto bien—contesto Sirius ofendido.

--Es en serio, papi—dijo Nina muy seria—y ¿Me prometes que me llevas con mi tía Dromeda el fin de semana? Por favor, quiero verla, Tonks ya va a estar ahí.

--De acuerdo, trato hecho—se estrecharon la mano—hazle caso a tus tíos y duérmete temprano, te quieromugrosa—Sirius le dio un beso en la frente

--Y yo a ti.

--¿Qué mentira le has dicho?—pregunto Remus a Sirius cuando este tenía una mano en el pomo de la puerta, estaba sentado en el salón, leyendo un libro; le miraba acusadoramente.

--¿A quién?—respondió Sirius girándose para verlo.

--A Nina—aclaro Remus poniéndose de pie--¿Qué cosa le has dicho respecto a Constance?

--Nada ¿Por qué?—dijo Sirius acomodándose la chaqueta, pero sin embargo, no lo miraba.

--Espero que cambies, por el bien de ella—y sin decir nada más, se encamino a la cocina.

--¿Qué diablos le pasa a todo el mundo?—inquirió Sirius sin entender nada, salió de la mansión aun algo confundido.

Había quedado de verse con Constance en uno de los restaurantes muggles más conocidos de Londres; habían acordado el lugar cuando se encontraron esa mañana en el ascensor. La verdad era que le gustaba mucho ella, le gustaba su físico y sobre todo le encantaba que dijera todo como iba, directo y sin escalas, nada de titubeos ni palabras que no tenían nada que ver con el tema. Podría decirse que Constance era una mujer muy cabrona, una chica cabrona para un cabron como él ¿Es que necesitaba más? No se dio cuenta cuando se desapareció, pero al fijarse bien ya estaba rodeado de gente que nada tenía que ver con los vecinos de Valle de Godric, no, ahora veía muggles con caras petulantes; camino hacia el norte, donde estaba el restaurante, sonrió, esa caminata le recordaba sus años de soltería, su pasado. Porque ahora caminaba sensualmente con un toque de arrogancia y elegancia, con la cabeza en alto y las manos en los bolsillos de su chaqueta y es que esta vez no había elegido su chaqueta de cuero, no, ya era un hombre mayor y tenía que vestirse acorde. Se sintió inmensamente feliz al ver que seguía causando ese efecto en las chicas, porque se volvían a mirarlo, le sonreír… eran los viejos tiempos, tiempos en donde no existía Nina…

Se reprendió por tener aquellos pensamientos tan estúpidos, quizá James y Remus tenían razón… la idiotez le estaba fluyendo muy seguido últimamente y eso solo lo podía afirmar con el asuntito de Tressa… esa chica tan rara y tímida que le ponía los pelos de punta; era lo opuesto a él, eran completamente distintos, ella era blanco y él negro, ella era discreta y él un chismoso, ella era seria y él muy alegre… ¿Qué podía esperar? Esa chica no era para él de es estaba completamente seguro, ni siquiera le caía tan bien ¿O sí? La verdad que se portaba muy bien con Nina y con eso le bastaba y le sobraba, a decir verdad, ella se portaba muy bien con todos, hasta con él, que entre nos, había sido un grosero con ella en muchas ocasiones pero… no, Tressa no tenía nada que hacer junto a él así que tenía que "romper con ella" cuanto antes, si Molly se enteraba muy seguramente iba a descuartizarlo…

--¿Señor?

--¿Qué?—Sirius salió de sus pensamientos solo para darse cuenta que el capitán de aquel restaurante lo miraba, ya había llegado al lugar—Ah, lo siento, hola—saludo.

--¿Tiene reservación?—pregunto el hombre mirándolo de arriba abajo.

--Sí—respondió Sirius y alzó una ceja al percatarse de la forma en que el capitán lo miraba—Dígame ¿Va a atenderme o va a seguir escrutándome?

--Sígame—dijo el hombre despectivamente, Sirius bufo pensando que tan rápido podría sacar su varita y hacerle un hechizo de piernas de gelatina--¿Su nombre?

--Sirius Black.

El chico vio hacia su derecha, allí estaba Constance sonriendo arrogantemente, ella había contestado por él, dejándolo con la palabra en la boca.

--Que nombre tan raro—comento el capitán buscando en su lista—ah sí, aquí esta, Sirius Black… mesa para dos, área de fumadores…

--¿No vas a decirme que me veo hermosa?—pregunto Constance cuando ya caminaban hacia su mesa.

--No necesitas que te lo diga, eso ya lo sabes—respondió Sirius coquetamente.

--Cierto—coincidió Constance dándose importancia—pero eso, viniendo de ti, sería una hazaña ¿No es así? ¿O es que les dices así a todas?

--¿Cuáles todas?—quiso saber acomodando la silla para que ella se sentara—No sé, me confundes con alguien más.

--Oh se me olvidaba que ya eres todo un amo de casa—se burló dejando el bolso en la mesa, Sirius se sentó frente a ella.

--Si te refieres a ser responsable y el ser más tierno, entonces sí, lo soy—dijo sonriendo encantadoramente a lo que Constance inclino la cabeza, interesada—podría ponerlo en práctica, si quieres, aunque tal vez solo podrías ser responsable porque tú no eres y jamás serás tierna.

--¿Me llamas fría?—cuestionó curiosa.

--Sabes lo que eres y como eres—se limitó a decir, le encantaba ese juego de seducción con Constance—así que tú misma tendrás la respuesta.

--Vaya, creo que eres un hombre muy profundo—mascullo Constance pasándose una mano por su larga cabellera rubia—nunca me lo hubiera imaginado de ti, pareces solo el típico idiota que se cree la octava maravilla del mundo.

--Me encanta el concepto en el que me tienes—sentenció riendo divertido.

--Es mejor decir siempre la verdad y que sea de frente por favor—añadió sensualmente.

--Esperaba que lo dijeras—concluyo Sirius cogiendo la carta que le ofrecía el mesero—y ahora… ¿Vas a comer algo o eres de esas que se matan de hambre?

--¿Bromeas?—dijo Constance con los ojos pegados en el menú—esta cena vas a pagarla tú así que… creo que puedo consentirme un poco pidiendo todo lo que quiera.

--Eres todo un encanto—observo divertido.

--Lo sé, aprovéchame—y sintió su pie acariciando su pierna.

--Tío Remus ¿Puedes leer esto?—era Harry que le enseñaba un libro—por favor.

Estaban en la habitación de él, con Nina, mientras que James se daba una ducha; él siempre era el que les revisaba la tarea ya que era el que más cosas de muggles sabía, además que le encantaba pasar tiempo con sus sobrinos. Nina estaba tirada en la alfombra terminando la tarea de artes plásticas (lo cual consistía en un dibujo de un paisaje)

--¿Qué cosa es?—dijo Remus tomando el libro y mirando la portada—Orales… ¿Es que ya les enseñan esto?

--Ya somos grandes—dijo Harry ceñudo por la actitud del tío.

--No lo decía por eso, solo que… ¿Por qué quieres que te lo lea?—pregunto dándose por vencido de convencer a Harry de lo contrario.

--Hum… porque no entiendo algunas cosas—respondió el pequeño encogido de hombros--¿Por qué una liebre tendría que hacer una carrera con una tortuga?

--Oh… pues para demostrar que la perseverancia es muy útil—decía Remus con el ceño fruncido leyendo la pequeña historia que estaba en el libro de lecturas del niño--¿Qué te dice a ti?

--Que es algo bobo—dijo Harry pensativamente—para empezar, los animales no hablan, así que ni la liebre ni la tortuga tendrían que hablar.

--Harry, no…

--Luego, ¿El zorro de juez? ¿De cuándo acá? Se supone que es un animal muy audaz pero… Nina les dice así a las mujeres que quieren andar con mi padrino.

--No, pero…

--Dicen que son unas zorras—Harry no prestaba atención a las interrupciones de Remus ni mucho menos a sus caras—dice que son unas busconas, entonces ¿Por qué un zorro tendría que ser justo? Y luego está el hecho de que la tortuga le gana a la liebre ¿Cómo es eso posible? ¿Nada más porque se queda dormida? En verdad que no entiendo nada y la profesora Colins dijo que lleváramos escritos cuales son los valores, así que yo pondré que me ha enseñado a no quedarme dormido y tener cuidado con las zorras de mi padrino…

--¡Harry!—exclamo Remus.

--¿Qué cosa?—dijo él inocentemente.

--Para empezar—miro a Nina que no les prestaba atención—ella hace mal en llamar así a las chicas… no son zorras, esa es una palabra fuerte, así que no la uses.

--¿Entonces como diré cuando me refiera a ellas?—quiso saber Harry--¿La hembra del zorro?

--No, si puedes decir zorra—explico Remus.

--¡Dijiste una mala palabra, tío Lunático!—le acuso el niño negando con la cabeza.

--¡No!

--Ah… acabas de decir que no podemos decir… esa palabra—dijo Harry muy satisfecho de sí mismo—y tú la dijiste, pensé que era una palabra fuerte.

--No me refería a eso, yo decía que…

--Entonces de ahora en adelante… hey Nina—la pequeña lo miro sonriendo—ya no puedes decir esa mala palabra, ahora solo dirás, la hembra del zorro ¿va?

--¿Por qué?—pregunto Nina mirándolos a ambos.

--Porque es una mala palabra, es como si dijéramos… puta—la última palabra Harry la dijo en voz baja, con una sonrisa traviesa, Nina abrió la boca, sorprendida.

--¡Harry!—chillo de nuevo Remus asustado por ese vocabulario--¡No digas así!

--Era un ejemplo—Harry se encogió de hombros—igual, gracias tío.

--No, espera…

--¡Papá ya termine!—salió corriendo Harry de la habitación con el cuaderno en la mano--¡Y ya sé otra mala palabra! ¡El tío Lunático la dijo!

--¡Remus!—grito James enfadado.

Remus solo suspiro, Harry, a veces era muy ingenuo.

--No te preocupes, padrino, que ya no diré más así—le aseguro Nina sonriendo.

--Me parece perfecto.

--Tengo un gran léxico: cusca, furcia, churnia, puta…

El licántropo abrió mucho los ojos, sorprendido y asustado.

--… yo diría que me gusta más Paradise City que Welcome to the Jungle—decía Constance pensativamente, ya habían acabado con el plato fuerte, ahora estaban en el postre y tras una serie de pláticas estúpidas (que incluían ver quien tenía el ego más grande) dieron paso a algo más serio, como la música muggle, un gusto que ambos compartían—pero me gusta más Sweet Child O' Mine, eso sin duda.

--Sí, bueno, son buenas todas sus canciones—dijo Sirius sonriendo—podría decir que nadie podría imitar la voz de ese tipo, Axel, sería como imitar a Jim Morrison…

--Ah bueno, eso es punto y aparte—convino Constance—no sé, a veces me siento como muggle.

--¿Y eso es malo?—pregunto curioso y algo temeroso de que Constance odiara a los muggles--¿Te molesta?

--Pensé que comenzabas a conocerme—dijo Constance que parecía algo decepcionada--¿No me has oído hablar de esos hombres muggles? Si fuera una loca puritana de la sangre no me gustaría la música muggle, es más que obvio ¿no crees?

--Sí… tal vez—que idiota se sentía, era más que obvio que estaba falto de practica ¿Y cómo no? Tenía como siete años sin citas, sin chicas, sin alcohol, sin cigarros y sobre todo… sin *eso,*bueno, la carne es débil y más la suya.

--Me sorprendes—comento ella dejando de lado su plato de postre vacío.

--¿Ah sí? ¿Por qué?

--Toda la cena y no has pedido una botella de vino—dijo Constance mirando de soslayo la mesa de a lado donde la pareja bebía sonriente—creí que sería lo primero que harías.

--Sí, bueno no quiero parecer un ebrio en potencia—dijo sonriendo, nervioso ¡Hacía años que no bebía! Ya ni siquiera recordaba el sabor del hidromiel--¿Qué prefieres?

--Hum… vino, ron, whiskey…--repasaba con el dedo la lista de bebidas alcohólicas—siempre que ando en el mundo muggle me gusta beber tequila.

--¿Tequila?—trago en seco.

--Sí claro ¿O es que tienes miedo?—inquirió Constance burlonamente—No me digas que no lo has bebido.

--No digas tonterías—rio Sirius—claro que lo he hecho, habrá que ver que no te embriagues, porque perderás.

--¿Qué cosa podría perder contigo?—pregunto coquetamente.

--Averígualo.

Constance el dirigió una mirada retadora antes de pedirle al mesero una botella del mejor tequila que tuviera; bueno, ya no había vuelta de hoja, tendría que hacerlo.

Dos vasos de tequila después.

--¿Cigarro?—le ofreció Constance sonriendo.

--¡Un cigarro!—exclamo Sirius con las mejillas rojas.

--Sabía que eras idiota, pero no pensé que fuera tanto—observo Constance encendiendo el suyo—creí que conocías los cigarros, me equivoque.

--Tiene años que no veo uno—dijo Sirius hipando un poco—Remus no me deja fumar.

--Cada vez caes más del concepto en que te tenía—dijo Constance negando con la cabeza—tu amigo no te deja fumar y tú le haces caso, Merlín hasta podría jurar que si se te ha subido tan rápido es porque llevas años sin tomar.

--Sí, bueno… cuando se tiene una hija hay que dejar de lado muchas cosas—dijo Sirius apoyando la cabeza en la mesa—Nina, se llama, es mi hija, yo la hice.

--¿En serio?—se mofo Constance, la verdad que aquella cita comenzaba a ser algo… extraña, no se lo hubiera imaginado—Pensé que había llegado tocando a tu puerta, sin más.

Sirius se puso pálido de repente, nadie sabía cómo había llegado Nina a su vida y nadie debía saberlo.

--Eh… si, yo la hice—repitió tratando de desviar el tema.

--Así que se llama Nina, no sabía—dijo Constance como si nada—no la conozco.

--Eso mismo dice ella de ti.

--¿Por qué habría de saber de mí?—quiso saber sacando el humo del cigarro.

--Verás, quizá no lo sepas porque no tienes hijos—era increíble como seguía entendiéndosele lo que decía a pesar de estar mareado y con los labios entumidos y la única solución que le encontraba a todo aquello era besar a alguien, Constance era la mejor candidata—pero tienes que avisarles a dónde vas, si no le hubiera dicho a Nina a donde iba, de seguro iba a golpearme.

--Parece una niña muy despierta—sentencio Constance sirviéndose más tequila—teniendo semejante padre…

--Es linda—dijo Sirius sonriendo como idiota—y…

--Es tu hija, cualquier padre diría lo mismo de sus hijos—lo corto Constance—supongo que así como pides permiso para salir entonces también tienes hora de llegar, así que… será mejor que nos vayamos.

--Me agradas—dijo Sirius de golpe.

--Y tú a mi Black—contesto Constance tomando su bolso—más de lo que crees y puedo decirte que el que tengas una hija no es problema para mí, me da igual la verdad.

--Que sincera—Sirius se puso de pie con mucha dificultad.

--¿Será necesario que te lleve a tu casa?—pregunto con la ceja alzada.

--Por supuesto que no—mascullo algo ofendido—además, cumplo lo que dije, nada de sexo en la primera cita.

--Quizá tengas más suerte la próxima vez—dijo Constance dándole un beso en los labios—nos vemos.

Y salió del lugar dejándolo allí, plantado, pensando en lo que acababa de decirle… o quizá se quedó allí porque todo le daba vueltas y tenía miedo de caminar y caerse.

--Y no es más idiota porque no puede—sentencio Remus en voz baja mirando a Nina que se había quedado dormida en el sillón, James asentía con la cabeza—pobre, ella aquí esperándolo y él de seguro que está muy contentito en casa de Constance.

--Espera cuando llegue voy a ponérmelo como lazo de cochino—aseguro James con reprobación—él sabía que tenía que llegar; lo dejaré atado a la pata de su cama.

--Son más de las tres de la mañana, no va a llegar—siguió Remus—será mejor que la llevemos a dormir a su habitación.

--Y más le vale llegar antes de que se despierte—termino James cargando en brazos a Nina—te lo juro, Lunático, esta nos la paga.

Remus asintió enérgicamente con la cabeza mientras subía las escaleras de la casa detrás de James, maldiciendo a Sirius por no llegar a dormir.

--¿Sirius?—se extrañó cuando abrió la puerta de su casa y se encontró con la cara del hombre--¿Qué haces aquí?

--Vine a verte ¿Es malo?—dijo empujándola para entrar.

--No, pero… ¡Es de madrugada! ¿Te encuentras bien?—su tono paso de sorpresa a preocupación.

--Claro, solo que… ¿Quieres tequila?—y enseño la botella que había comenzado a beberse con Constance.

--No, eh… yo no bebo—contesto ella cerrando la puerta de la casa, se tapó más con la bata que traía sobre el camisón que le llegaba arriba de las rodillas y tenía escote en v.

--¿Temes que te haga algo?—inquirió sensualmente mirándola de arriba abajo, como si quisiera comérsela.

--Yo…--se quedó callada.

--Te gusto—dijo, y no era una pregunta sino una afirmación que ella no desmintió—y tú me gustas ¿Qué hay de malo?

--¿Te gusto?—se sorprendió ella y sin querer se acercó más a él que estaba desparramado en su sillón.

--¿Y por qué no habrías de gustarme?—pregunto como respuesta—eres bonita.

--Pues…--pero Sirius no la dejo terminar porque la tomo por el cuello y le planto tremendo beso.

Ella no supo que hacer al principio, la tomo tan de sorpresa que tenía los ojos bien abiertos, viendo como Sirius se abría paso entre sus labios, hasta que finalmente lo rodeo con sus brazos y siguió el beso… de repente la chaqueta de él yacía en el suelo, sus zapatos estaban perdidos al igual que su camisa, ya solo estaba en pantalón y ella ya no tenía bata, cada vez había menos ropa de por medio…

Hacía tantos años que Sirius no lo hacía que… tuvo que recordar muchas cosas, aunque como dicen, lo que bien se aprende jamás se olvida, así que…

--¡Sirius!—grito la chica enterrándole las uñas en la espalda, no hacía falta decir en qué punto de la situación estaban.

Varios puntos más que no hace falta mencionar…

Ahora Sirius estaba profundamente dormido, con el torso desnudo, mientras ella le acariciaba el cabello y le miraba con adoración, enternecida, así parecía tan indefenso, tan inocente.

--Te amo Sirius Black—murmuro dándole un beso en la frente y girándose para dormir, aunque sabía que al despertar él ya no estaría.


--¡Llévaselo tú, no seas niña!—exclamo Remus fastidiado cuando caminaba por el segundo piso del ministerio seguido de James. Sobra decir que Sirius había llegado a eso de las cinco de la mañana, con una pinta de haber bebido en exceso, ninguno de los dos se dio el tiempo de ir a despertarlo para ir a trabajar y Sirius había llegado tarde, con ojeras, dolor de cabeza y sed de perro. Ahora Remus miraba con el ceño fruncido a James porque él quería que le llevara los informes Anne Kyteler—ni que te fuera hacer que o que.

--Es que yo no quiero verla—dijo James muy digno.

--¿Y porque no?—pregunto Remus deteniéndose en la entrada de Servicios del Wizengamot.

--Porque…

--Ya hablamos ¿recuerdas?

--¿De qué?

--De que no puedes sacártela de la cabeza—dijo Remus algo incómodo, lo era ya que él también echaba mucho de menos a Lily.

--¿Y eso que tiene que ver?—quiso saber James confundido.

--¡Tiene todo que ver!—exclamo Remus—tienes que enfrentarla, así sabrás lo que sientes, James, es la única forma, no puedes evitarla siempre solo por miedo.

--Espera, espera, espera—negaba James con la cabeza--¿De qué diablos hablas?

--¡De que te gusta Anne Kyteler, por supuesto!—soltó Remus incrédulo.

--¡¿¡QUÉ!?!—no solo James grito indignado, horrorizado y ofendido, sino también la susodicha, Anne iba saliendo de su oficina.

Remus se puso de todos los colores.

--Digo, yo…--decía atropelladamente.

--¡Qué asco!—chillo Anne—Ni crea que voy a hacerle caso, señor Potter.

--Ni quien te esté pidiendo nada—sentenció James enfadado—serías la última mujer con la que estuviera, no tienes tanta suerte.

--¡Usted es el que no tiene tanta suerte como para que alguien como yo lo voltee a ver!—saltó Anne enojada.

--¡Ah…!—James temblaba de pies a cabeza y no sabía que más decir--¡Amargada!

--¡Egocéntrico!—dijo Anne malévolamente.

--¡Mandona!—ataco James riendo divertido por la cara de ofensa de Anne.

--¡Arrogante!

--¡Fodonga!

--¡Qué patán!—exclamo Anne con los ojos entrecerrados—es usted un grosero, un idiota…

--Y tú no te creas tan afortunada como para que yo quiera algo contigo—espeto James tomando del codo a Remus para hacerlo caminar—y aquí tienes los nuevos informes—y le paso un fajo de pergaminos—solo has tu trabajo ¿quieres?

--Mire, ya le dije que no me hable así y tampoco me tutee—dijo Anne.

--Por cierto, dile a tu hija que no se meta con mi hijo y mi sobrina ¿entiendes? De lo contrario yo no voy a hacer nada para que Harry se controle.

--¡Desgraciado!—chillo Anne cerrando la puerta de su despacho con un porrazo.

--Me ama—se burló James caminando hacia el cuartel, pero Remus no decía nada--¿Qué te pasa?

--Cornamenta…--hablaba en un susurro apenas audible—no sé… yo… es difícil.

--¿Qué cosa?

--Tú y ella…

--¿Cómo pudiste pensar que me gustaba?—se horrorizo James--¡La odio! Además que tengo malos ratos pero no malos gustos.

--No, es que…--Remus miro a todos lados para asegurarse que nadie los oía—me ha recordado a… tus peleas con Lily, en el colegio.

--Ah, eso…--James primero no supo que decir, luego sonrió—es distinto, Lunático, porque yo estaba enamorado de Lily, y ella… digamos que no se daba cuenta que me amaba así que… y yo odio a Anne Kyteler ¿Te queda claro?

--Pero…

--Vamos, Remus, no hagas una tempestad en un vaso de agua—pidió James dándole una palmada en la espalda antes de entrar al cuartel.

--Dijo, estabaenamorado de Lily—repitió Remus en voz baja lo antes dicho por James—tiempo pasado ¿Será que…?

Pero dejo su frase al aire, todo podía pasar.


¡Hola!

Ok, sé que lo merezco, así que… anden, sean rápidos con los insultos, jitomatazos y crucios u___ume los gane, pero es que… bueno, esta vez si no hice nada solo que estaba en una crisis existencial T___T ¡Mentira! No me dejaban la compu u___u

¡Pero heme aquí! Volví y recargada como Matrixw jajaja el punto es… ¿Les gusto? Sinceramente, a mí me fascino, ya quisiera yo un trabajo como el de mi gordo, el de Sirius jijijiji no cabe duda que es un cabrón donde sea :P

Esa Frankie ¬¬ ósea, se metió con Nina con razón Harry dice que es lo que el diablo empeño y nunca más quiso sacar (no es como si eso me lo dijera mi papi… T__T) ya verán que esa niña es así por… mejor me callo y luego sabrán n___n ¿Les he dicho que no juzguen prematuramente? Ah pues no lo hagan jijiji

Ay que me encanta la relación de Sirius con Nina, es hermosa - y me cae a todas margaritas esa Constance, es una hija de puta (con el perdón de la palabra y con el respeto que me merece xD)

Y luego mi Remys y su charla con los niños, sobre liebres, tortugas y zorras jijiji morí escribiendo esa parte J

¿QUIÉN ES LA CHICA CON LA QUE SE METIÓ SIRIUS?

:O

La pregunta del millón…

¡Y James!

¿Le gustara Anne?

Hum… apuestas, hagan sus apuestas (solo si me enseñan su IFE xD)

¡Muchísimas gracias por todo el apoyo! En serio, son grandes, son lo mejor de lo mejor (y no le digo eso a cualquiera w) gracias a ustedes ya vamos por los 300 seguidores <3 lloraré…

Ya saben que dejar un comentario no cuesta nada así que… jajaja

Como oferta y como promoción prometo que si hay muchos comentarios yo volveré isofacta, en seguida, como rayo, más rápido que Flash y su disfrash… jijiji (toda chantajista T___T)

¡Pórtense muy mal para que me inviten!

Besos con sabor a Merodeador

¡La letra escarlata hace que te ame más!

P.D. Todos a apoyar a Karencita... ops ¿Lo escribí o lo pensé?