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Harry Potter Black Lupin — capítulo 22

--¿Pueden, por dos se--gundos, dejar de mirarme así?—pregunto Sirius con un deje de martirio.

--No, no podemos—respondió Remus fulminándolo con la mirada.

--¡Ya dije que lo siento!—chillo Sirius a la desesperada.

--Y ya dijimos que eso no te salva—sentenció James imitando el tono de voz chillón de su amigo, Sirius agacho la cabeza—es que no es posible que lo hicieras ¿Tengo que recordarte cada dos por tres que eres un adulto? Merlín, tienes una hija…

--Ya sé…

--¡Pues no parece!—espeto Remus dando un golpe en la mesa que sobresalto a Sirius—Nina se quedó dormida en el sillón, esperando a su "responsable padre"—hizo unas grandes comillas en el aire—y date de santos que la niña no se dio cuenta porque de lo contrario juro por todo lo sagrado que me la hubieras pagado.

--Pero…

--¿Y por cierto, dónde estabas?—pregunto James, todavía con el ceño muy fruncido.

--¿Eh?—Sirius se rasco la nuca y desvío la mirada hacia la ventana.

--Ni siquiera lo sabes—dijo Remus negando con la cabeza, Sirius se metió una mano a la boca para morderse las uñas, distraídamente--¿No es así?—el chico no contesto--¿No es así?

--Pues… no saberlo es una frase…--pero no podía mentir con esos ojos de pistola que le echaban esos dos—vale, vale, dejen de echarme la bronca ¿sí? Cuando me di cuenta ya estaba acostadito en mi cama,pero estoy seguro que dormí con alguien…--y no pudo evitar sonreír estúpidamente.

--No nos interesa saber tu vida sexual—lo corto Remus con impaciencia.

--Bueno…--James sonrió de lado, Remus casi lo abofetea--¿En serio, Canuto, dormiste con alguien?

--Creo que hicimos algo más que dormir—dijo él pícaramente--¡Hacía tantos años que estaba fuera del juego…!

--Ni me digas…--murmuro James tratando de recordar la última vez que estuvo con Lily pero por alguna extraña razón aquel recuerdo no venía a su mente.

--¡Estábamos regañándolo!—tercio Remus furioso.

--Sí, pero quiero saber el chisme completo, Lunático—dijo James sacudiendo la cabeza tal cual hacían los perros—y ni digas que tú también quieres saber…

--Yo no dije que no—dijo él finalmente dejándose caer en la silla.

Estaban en casa de Andrómeda… era un lindo sábado y habían ido a comer porque Sirius se lo había prometido a Nina pensando que Tonks estaría ahí pasando las vacaciones de semana santa pero se encontraron con que la metamorfo se había quedado en Hogwarts a estudiar porque se acercaban sus TIMOs; tanto Harry como Nina se entristecieron mucho pero ahora estaban con Ted, muy seguramente viendo televisión y Dromeda estaba en la cocina preparando galletas (petición de Sirius) y ellos aprovechaban para regañar a Sirius que no había ido a dormir hacía dos noches.

--Bueno ¿Y fue con Constance?—inquirió James alzando las cejas sugerentemente.

--No, no creo—trataba de recordar Sirius con una mano en la sien—estábamos en el restaurante, bebiendo tequila y se fue…

--¿Te dejo ebrio?—quiso saber Remus con reprobación.

--Sí—dijo Sirius con los ojos entrecerrados—ya, como sea, luego recuerdo que me desaparecí y que la chica estaba muy buena… ¡Auch!—se quejó cuando Remus le soltó un zape—lo siento, pero era la verdad y luego… luego…

--¿Qué cosa?—le apremió James.

--No quieres oír los sucios detalles ¿o sí?—Sirius parecía muy pagado de sí mismo.

--De seguro no te acuerdas—mascullo Remus sonriendo malévolamente, Sirius lo miro ofendido—de acuerdo, ahí está tu laguna mental típica de un borracho.

--Y luego abrí mis ojitos y ya estaba en mi recamara—termino diciendo Sirius moviendo los ojos de un lado a otro—nada más, bueno sí, pero… sería imposible, no podría ser.

--¿Qué, que?

--¡Que metiches!

--¡Ya dinos, por favor!

--No, es que, en serio—decía Sirius riendo divertido por su alucinación porque eso no podía ser un recuerdo—no puede ser, digo, soy yo y… no, imposible. Solo me gustaría saber quién es la chica porque de verdad… wow, fue algo…--sonrió pícaramente y hasta se sonrojo un poco.

--Qué asco—musito Remus con una mueca.

--Espero por tu bien que te acuerdes—dijo James finalmente, sonreía—porque de lo contrario puede que sea el amor de tu vida.

--¡Ja!—soltó Sirius irónicamente—sí como no, no digas tonterías Cornamenta, puedo decirte que Constance es la chica ideal para que sea mami de Nina, dice que no le importa que tenga una hija así que…

--Serás imbécil—dijeron Remus y James al mismo tiempo, dándose un golpe en la frente, su amigo bufo, James continuo—solo te digo que cuando estés todo arrepentido y llorando no voy a ayudarte, tendrás que arreglar las cosas tu solo.

--Estoy de acuerdo—afirmo Remus.

--¿Qué, de que hablan?—pregunto Sirius confundido.

--¡Ya están las galletas, todos, al salón!—grito Andrómeda.

--¡Galletitas!—exclamo Sirius y se echó a correr.

--Inocente—se burló James sonriente.

--Aunque espero que no haya pasado la noche con quien creo—declaró Remus pensativamente—con…

--Sí, lo sé—lo interrumpió James y su rostro se entristeció—sería… no, esperemos que no haya sido así y que si, si entonces que aunque sea con eso se dé cuenta.

--Esperemos un milagro—dijo Remus cuando ya entraban al salón.

Se quedaron con el ojo cuadrado con la escena que vieron.

--¡Harry, suéltala, dámela!—decía Sirius jalando la galleta que Harry no soltaba, el pequeño soltaba carcajadas ante la mirada de su padrino--¡Dámela, dámela, es mía!

--¡Sirius!—dijeron James y Remus al tiempo.

--¡Papá, ya suéltala!—dijo Nina entre risas--¡Papá!

--¡No, es mía!—Sirius peleaba a fondo pero no conseguía quitarle la galleta a Harry; mientras, Ted reía, Dromeda negaba con la cabeza y murmuraba cosas que nadie entendía pero escondía una sonrisa, James y Remus no podían creer lo que su amigo hacía y Nina se revolcaba de risa--¡Te daré un galeón, un galeón!

--¡No!—soltó Harry aferrándose más a la dichosa galleta.

--¡Harry!—Sirius lo miro suplicante--¡Que fui concebido para comerme esa galleta, suéltala!

--¡Ya basta, Sirius!—intervino Remus poniendo una mano sobre la de su amigo para que soltara la galleta que comenzaba a desmoronarse--¡Compórtate!

--¡Te daré cinco, cinco galeones!—dijo entonces Sirius, ya tenía toda la cara roja por el esfuerzo, no podía ganarle a un niño de ocho años.

--¡Que sean diez!—dijo Harry regodeándose de la situación.

--¡Harry!—le regaño James cogiendo una galleta del montón.

--Ah… pero que embustero—aseveró Sirius enfocando al niño con los ojos entrecerrados, pero entonces Harry la jalo con más fuerza a tal grado que la galleta se le resbalaba a Sirius de los dedos--¡De acuerdo, de acuerdo, diez galeones, diez galeones!

--¡Genial!

Harry soltó la galleta y entonces Sirius se fue hacia atrás golpeándose con el sofá donde estaba sentada Andrómeda que ya reía.

--¡Sí!—exclamo jubiloso y se metió la galleta a la boca (quedaba menos de la mitad porque en el estira y afloja se fue desmoronando)

--Pero que patético te has visto—observo Remus incrédulo por ese comportamiento.

--Es que amo las galletitas—dijo Sirius abrazando a Nina que convulsionaba por la risa—y más si van acompañadas de lechita.

--Ya, pero aquí hay más—James señaló el gran platón que estaba a rebosar de galletas con chispas de chocolate (lo siento, son las que más me gustan a mi)

--Oh…--Sirius hizo un ridículo gesto con los dedos, Harry y Nina estaban a punto de explotar por tanta risa, Ted soltó una carcajada al igual que Dromeda, James y Remus—es que esa tenía más chipas de chocolate—se defendió muy digno.

--Eres increíble—dijo Andrómeda divertida.

--Soy genial que es algo diferente…

--¡Inka!—grito Ted cuando una lechuza entró zumbando por la ventana y se posó frente a Andrómeda que de inmediato le desato el sobre--¿De quién es, querida?

--Es de Tonks—dijo Andrómeda, Harry y Nina gritaron emocionados—oh vaya, es para todos, la leeré en voz alta ¿vale?

Todos asintieron, menos Remus que no la conocía…

¡Hola a todos!

--¡Hola!—dijeron los dos niños saludando con la mano la carta, como si Tonks pudiera oírlos.

Dromeda sonrió enternecida y continuo leyendo.

Siento muchísimo no haber podido ir, tenía tantas ganas de verlos… en serio que sí, pero me he tenido que quedar a estudiar porque esos exámenes ¡uff! Son más difíciles que decir el alfabeto al revés…

--Definitivamente los encuentra muy difíciles—se burló Sirius ganándose un golpe por parte de su prima favorita—lo siento, continua.

Pero les prometo que en las vacaciones de verano allá nos veremos; Harry, Nina, los quiero mucho, mucho… sí, también a ti Sirius…

El aludido sonrió satisfecho.

James… necesitaré unas clases así que… prepárate por favor, mamá han estado deliciosos los panquecillos, a Charlie y a mí nos encantaron, papá por favor deja de fumar ¿Quieres? Y… ah, Remus no te conozco pero por favor impide que Sirius haga muchas tonterías.

Todos rieron, menos Sirius que miro ceñudo la carta.

--Le tendré que hacer caso—murmuro Remus sonriendo, había oído maravillas de Nymphadora Tonks, le encantaría conocerla.

Besos a todos.

Tonks.

Dromeda termino de leer y se puso de pie.

--Bueno, ¿Quién quiere leche?—pregunto sonriendo.

--¡Yo, yo, yo!—dijeron Harry, Nina y Sirius.

James y Remus rodaron los ojos; lo hacían tanto que temían quedarse con los ojos chuecos.

--Ah que me muero, creo que no amanezco—dijo Sirius tallándose los ojos cuando subían a sus respectivas habitaciones una vez que hubieran bebido una taza de delicioso café; ese día en casa de los Tonks había sido sumamente cansado, James y Remus apenas si subían los escalones de tanto sueño que tenían—creo que esa desvelada de hace dos noches me afecta más porque tenía años que no me dormía después de las diez, espero que se sientan satisfechos.

--No…--James soltó tremendo bostezo que casi se los come—cierra la boca…

--¡Bendito domingo!—exclamo Remus sonriendo cuando vio la puerta de su habitación--Sí, bueno no me despierten si no es que se estén muriendo—y se cerró la puerta.

--Vaya…--dijo Sirius y se giró para ver que de la habitación de Nina seguía oyéndose ruido--¡Ya es muy tarde y aún no se duermen!

--Vamos a acostarlos—murmuro James cogiéndose de la pared para no caerse dormido.

Sirius asintió y sin más entraron a la habitación de la pequeña que quien la viera diría que pertenecía a un adolescente. Harry y Nina estaban tirados en la alfombra frente al televisor.

--¡Ya, a dormir!—ordeno Sirius.

--¡No, todavía no!—zanjo Harry haciéndole ojitos a su papá pero como James estaba más dormido que despierto no lo vio--¡Por favor!

--Harry… a dormir que ya es muy tarde—dijo James adormilado.

--¡Son las ocho y media!—espeto Nina señalando el reloj de la pared.

--A dormir—repitió James, sujeto los pies de Harry y lo alzó haciéndolo reír.

--¡Papá, espera, papá!—reclamaba Harry divertido.

--Di buenas noches—James parecía zombie.

--Buenas noches—termino diciendo Harry dándose por vencido.

--Tú también, a la cama—dijo Sirius señalando la cama con la cabeza.

Nina se puso de pie y apago el televisor; de pronto de oyó un golpe sordo.

--¡James!—chillo Sirius abriendo los ojos de golpe y es que James choco contra la pared porque no le atino al hueco de la puerta, Harry reía, era un milagro que su padre siguiera cargándolo mientras que él sacudía la cabeza--¿Están bien?

--Eh… sí, sí—se apresuró a decir James cogiendo con más fuerza a Harry que iba de cabeza despidiéndose con la mano de Nina que se arropaba—buenas noches…

--Genial, hasta mañana—dijo Sirius dándole un beso en la frente a Nina—te quiero princesa.

--Yo también te quiero papi.

Sirius salió de la habitación arrastrando los pies… veía tan lejana su habitación (estaba frente a la de Nina) que veía muy cómodo el suelo. Con trabajo se puso el pijama, su cama se veía más mullida y cómoda que nunca, quito todos los cojines, alzó el edredón, iba a tirarse cuando…

--¡Papá!—grito Nina.

--¿Qué quieres?

--¡Ven!

Sirius fue a la habitación de su hija resoplando…

--¿Qué pasa?—pregunto sentándose al borde de la cama, Nina se tapaba la mitad de la cara con las cobijas.

--Cántame—pidió la niña inocentemente.

--I've been workin' on the railroad, all the livelong day—canturreo Sirius poniendo los ojos en blanco--I've been workin' on the railroad, just to pass the time away

James estaba soñando… quizá se encontraba ya en el séptimo cielo… estaba bailando ¿bailando? Sí, bailando, una canción que había oído en algún lugar… era algo estúpido pero bailaba contento, sonriente, ladeando la cabeza y de pronto diviso una cabellera roja… ¡El sueño estaba completo para ser perfecto! Sin dejar de bailar se fue acercando cada vez más a la chica… la tomo por el hombro e iba a girarla cuando…

--¡Papá!—el grito lo asusto tanto que se cayó de la cama.

--¿Qué, qué, qué?—chillo alarmado.

--¡Ven por favor!—era Harry.

Lamentándose se puso de pie y fue hacia la habitación de su hijo, prendió la luz con la varita y entonces ahí estaba Harry, sonriendo tímidamente.

--¿Qué pasa, campeón?

--Tengo comezón—murmuro Harry destapándose y enseñándole su espaldita

--Pues ráscate—dijo James al impaciente.

--No, ráscame tú—musito Harry parándose en su cama.

James resoplo y se puso a rascarle la espalda a su hijo…

--Can't you hear the whistle blowin', rise up so early in the morn…--seguía cantando Sirius hasta que algo lo hizo reaccionar--¡No que, ya duérmete, tengo mucho que dormir!

Nina cerro los ojos con fuerza y entonces Sirius sonrió complacido y se puso de pie, salió de la habitación dispuesto a dormir de una vez por todas, se lo merecía…

--¡Papá!—grito de nuevo Nina cuando él ya tenía medio cuerpo sobre la cama.

--¿Qué?

--¡Ven!

Mordiéndose la lengua de nuevo fue hacia donde su hija…

--¿Y bien?—pregunto seriamente.

--Dame la varita para dormir tranquila—pidió Nina tratando de lo que Sirius pensó que era un sollozo.

--De acuerdo, de acuerdo—Sirius le dio la varita y la niña la puso debajo de su almohada—ahora si ya me voy a dormir.

--¿Y si viene el monstruo que me quiere comer el cerebro?—pregunto Nina con miedo.

--Lo dejas y te vuelves a dormir—dijo antes de cerrar la puerta.

--¿Ya?—dijo James cansado de rascarle la espaldita a Harry que sonreía.

--No, más a la derecha… no, más arriba—James parecía a punto de salir de allí para volver a dormir—no, más abajo…a un lado, no, para acá…para allá pero más fuerte, ay, no tan fuerte… arribita…

James le dio una pequeña palmada.

--Ya—dijo algo ceñudo.

--Ay pues ya—mascullo Harry acomodándose en la cama—hasta mañana.

--Hasta mañana

--Buenas noches, papi.

--Buenas noches.

Quería volver a la cama cuanto antes para retomar aquel sueño que pintaba ser hermoso…

--¡Espera!—exclamo Nina en cuanto Sirius cerró la puerta.

--¿Qué?—Sirius solo asomo la cabeza.

--No te vayas hasta que me duerma—dijo Nina tan tierna que Sirius se maldijo a sí mismo por sentir feito y acceder.

Se sentó en la cama. Nina cerró los ojos, uno, dos, tres, cuatro, diez… Sirius se puso de pie con cuidado para salir de la habitación.

--¡Todavía no me duermo!—dijo Nina aun con los ojos cerrados.

--Demonios…--y volvió a sentarse.

Media hora más tarde, la pequeña ya no abría los ojos, así que…

--¡PAPÁ!

--¿QUÉ, CON UN DEMONIO, QUÉ?

--Ya me dormí—sentenció Nina.

--Ah… bueno.

Lily, Lily, Lily, Lily, Lily…

--¡Papá!—oyó a Harry, se puso la almohada en la cabeza--¡Papá!—de nuevo, se la apretó con más fuerza--¡PAPÁ!—ojala que Remus se despertara y fuera a verlo--¡JAMES!

--¿QUÉ?—grito James golpeando la almohada y parándose para ir a ver de nuevo a Harry, en cuanto abrió la puerta, el pequeño sonrió--¿Qué?

--Tengo sed—contestó Harry.

--¿Ahora tienes sed?—pregunto escéptico.

--Sí, mira…--Harry hizo como que escupía pero no salió nada--¿Ya ves? ¡Ya no tengo saliva!

--Voy por la varita…

--¡Apúrate que me muero!—dijo Harry dramáticamente.

James volvió a su habitación para coger la varita y el vaso que estaba en el baño… hizo un pequeño movimiento y al acto el vaso se llenó de agua, volvió con Harry y le ofreció el vaso.

--Ya, tómatela y duérmete por favor.

--Ya se me quito la sed—dijo Harry.

James se puso a farfullar palabras que el niño no entendía.

--¡Ya duérmete!—ordeno finalmente.

--Bueno, bueno, ya vete, buenas noches.

--Ajá sí…

Sirius ya ni recordaba en que numero iba… de repente Nina ya no se movió y él, haciendo el menos ruido posible, regreso a su habitación, dispuesto a dormir, Merlín, ya pasaban de las nueve, tenía que dormir a la de ya.

Era un fondo color azul… era azul, azul, azul ¿O azul cielo? Hum… que difícil, muy difícil… ¿Qué hacer al respecto? Oh… una botella del mejor whiskey de fuego, genial… un vaso, un vaso ¡Un vaso! Gracias… un vaso, le servimos un poco y no quedaría mal un… oh, un cigarrillo, viejos amigos, cuanto los extrañaba a los condenados y… te amo, te amo, te amo, te amo… Sirius, Sirius, Sirius… oh, Sirius…¡vaya! Pero que voz tan sexy… y no solo la voz ¡Que piernas! Dios… lo que hacías cuando estabas de buenas, lo que hacías para tus hijos… uff ni hablar de ese trasero… wow, esa sí que era una mujer en toda la extensión de la palabra… Sirius, Sirius, Sirius, ven aquí… ¡Por supuesto! Vamos, no me hagas esperar… ya voy, ya voy, ya voy…. *Te amo, te amo, te amo Sirius, Sirius Black te amo…*ya solo faltaba poco para tocarla y entonces sí…

Abrió los ojos de golpe para toparse con unos ojos idénticos a los suyos, incluso en la penumbra. Soltó un grito de horror, Nina hizo lo mismo; los dos gritando…

--¿Qué paso, que haces aquí?—pregunto con una mano en el pecho, dejando de gritar.

--¿Puedo dormir contigo?—quiso saber Nina que abrazaba con fuerza su peluche en forma de perro—soñé feo.

--Ah… de acuerdo, vamos—y le hizo espacio en la cama.

--Gracias papito…

--Dile a papi lo que soñaste—dijo entre sueños.

--Soñé con la película que vimos en casa de mi tía Dromeda…

--¿Qué película, que soñaste?

Estaba a punto de caerse dormido de nuevo…

--Era de títeres…

--¿Títeres?

--Sí, de títeres, era una señora que hacía títeres con los niños… los mataba y hacía títeres con ellos—contaba Nina—y cuando la señora se murió venía su fantasma a matar a la gente que gritaba y los hacía títeres…

Para esas alturas del partido Sirius tenía bien abiertos los ojos, con un brazo abrazaba a Nina y con el otro se tapaba la boca, para no gritar y que la señora no viniera a matarlo…

--Lily, Lily, Lily, Lily…

--Papá, papá…--lo zarandeaba Harry con una mano y con la otra cogía su peluche de cierva--¡Papá despierta!

--¡Lily!—grito James incorporándose de golpe, se acostumbró a la oscuridad y pudo ver el rostro preocupado de Harry--¿Qué pasa, hijo?

--¿Estás bien?—quiso saber Harry—gritabas en sueños el nombre de mamá…

--Sí, todo bien—mintió, siempre soñaba con que seguía a Lily pero nunca la alcanzaba--¿Y tú?

--Es que… tuve una pesadilla—explico Harry tímidamente—y… nos preguntábamos si…

--Claro, ven, vamos a dormir—y se hizo a un lado para que su hijo se acostara--¿Qué soñaste?

--Vimos películas de terror con el tío Ted—decía Harry quitándole la almohada a James que frunció el ceño por aquel despojo—vimos varias… papá, tengo miedo.

--¿Por qué, que viste?

--Es que no me quiero acordar…

--Bien, ya duerme, yo te cuido…

--Era algo muy feo—decía Harry, James casi no prestaba atención pues sus ojos se cerraban por más tiempo del que estaban abiertos cuando parpadeaba—vimos una de títeres pero la que a mí me dio miedo fue una donde la gente se convertía en zombies…

--¿Zombies?

--Sí, zombies, son muertos vivientes… toda la gente del planeta se convertía en zombies y los zombies se comían a las personas que todavía eran normales, se comían sus tripas… todo, todo se comían y los de la película se quedaban encerrados en un lugar subterráneo con ellos y no podían salir y los zombies los mataban uno por uno…

--¿S-se c-comían l-las t-tripas?—farfullo James.

--Sí, papi, todo se comían, tengo miedo, yo no quiero ser un zombie…

James cerro los ojos fuertemente… las imágenes de zombies comiéndoselo se le venían a la cabeza como vomito verbal…

--¿Papi, estas bien?—pregunto Nina girándose para quedar de frente a Sirius que tenía una mueca de horror.

--No… digo, sí…--Sirius tenía mucho miedo ¿Y sí le salía la mujer y lo convertía en títere?

--¿Tienes miedo?—quiso saber la niña mordiéndose las uñas.

--Sí… no, claro que no… ¿Qué fue eso?—dijo de pronto porque se oyó un chirrido por la puerta--¿Lo oíste?

--Papi, papi ¡la señora!—parloteo Nina tapándose la cabeza con las cobijas, Sirius hizo lo mismo--¡Papá, cállate o si no nos hace títeres!

Otro ruido extraño…

--¡Ah…!—pero el grito de horror de Sirius fue acallado con una mano de Nina.

--¿Qué fue eso?—dijo James mirando la puerta—se oyó como un alarido…

--¡Los zombies, los zombies!—grito Harry muerto de miedo--¡Los zombies van a comernos!

James cogió su varita y con la mano temblándole apunto a la puerta.

--¿Quién anda ahí?—pregunto con voz cortada--¿Sirius, Remus?

--Los zombies…--murmuro Harry temblando de pies a cabeza—los zombies…

--¡Hay que salir de aquí!—decía Sirius aterrado, él y Nina seguían debajo de las cobijas—si cojo mi varita…

--Se quedó en mi cuarto—se lamentó Nina.

--Diablos... hay que movernos, si vamos debajo de las cobijas no nos verá la viejita y no seremos títeres, sí, vamos…

--¡Es que tengo miedo!—soltó Nina con las manos sudorosas.

--Harry… escucha—decía James tomando de la mano a su hijo que en vez de eso, se colgó a su espalda—hay que… si vamos con Remus… sí, vamos con Remus…

--Papá, no quiero que me coman los zombies…

--Ni yo, yo tampoco quiero ser comida de zombies…

--A la de tres abrimos la puerta—dijo Sirius, Nina y él iban debajo del edredón, cogidos de la mano—uno…

--… dos…--James tenía una mano en la manija de su puerta que estaba casi enfrente de la habitación de Sirius.

--… ¡TRES!—gritaron James y Sirius al tiempo.

--¡AHHHH!—chillaron James y Harry al ver un bulto de cobijas--¡ZOMBIES!

--¡A LA MIERDA!—soltaron Nina y Sirius y corrieron hacia el final del pasillo donde estaba la puerta de la recamara de Remus, el objetivo--¡LA VIEJITA!—debajo del edredón, Nina y Sirius se miraron--¡NO GRITES!

--¡SE VAN A COMER AL TÍO REMUS!—saltó Harry más que aterrado.

Los cuatro chocaron contra la puerta…

--¡AYUDA, REMUS, ABRE LA MALDITA PUERTA!—graznaban Sirius y James al mismo tiempo.

Pero ninguno de los cuatro se había dado cuenta de quienes eran los otros dos…

--¡TIO REMUS!

--¡NO QUIERO SER UN TITERE!

--¡NO ME COMAN ZOMBIES!

--¿QUÉ DIABLOS LES SUCEDE?—pregunto Remus abriendo la puerta de un tirón.

Con la punta de su varita, alumbro los cuatro rostros; Nina y Harry temblando de miedo, James y Sirius más que asustados…

--R-Remus…--balbuceo James poniéndose de pie.

--¿Podemos dormir contigo?—pregunto Sirius sin rodeos.

--¿QUÉ?

--¿Cómo llegamos a este punto?—inquirió Remus contrariado.

--Eh…

La ancha cama de Remus Lupin estaba ocupada hasta el tope, ninguna chica, ninguna conquista… él estaba en medio: a su derecha estaba Harry abrazando su cierva, en la orilla de ese lado estaba James, se giró hacia su izquierda y estaba Nina con su peluche de perro y junto a ella estaba Sirius.

Sí, los cinco en su cama.

--Teníamos miedo de los zombies—dijo Harry a quien comenzaban a pesarle los ojos.

--Y mucho—sentenció James bostezando.

--¿Zombies?—repitió Remus incrédulo.

--Y de las viejitas que hacen títeres—afirmo Nina con un escalofrío, se abrazó más de Sirius.

--¿Títeres?—dijo Lunático sin poder creérselo.

--Ya, Lunático, en serio, déjanos dormir—tercio Sirius acomodando su almohada.

--Pero…

--¿Nos cuentas un cuento?—dijo Harry sonriendo.

--¿Un cuento?

--Sí, por favor, Remus—mascullo James como niño pequeño.

--Es que no…

--Por favor, por favor, por favor—dijeron al unísono Nina y Sirius.

--Había una vez u patito que se llamaba resistolito, se cayó y se pegó—conto Remus con los dientes apretados.

Las protestas de James, Sirius, Harry y Nina no se hicieron esperar.

--¡No seas payaso!—le espeto James.

--¡Cuéntanos uno!—pedía Sirius.

--¡De piratas!

--No, de princesas…

Remus rodo los ojos, inspiró profundo para controlarse.

--En un reino muy, pero muy, pero muy, pero muy, muy…

--Ya entendimos el punto—lo corto Harry.

--Un reino muy lejano—Remus miro al niño algo ofendido—una princesa…

--¡No, de princesas no!

--¡Una princesa reina de los piratas!—exclamo Remus fastidiado, James asintió satisfecho—y la princesa se llamaba…

--Nina…

--Sí, la princesa se llamaba Nina y…

--¿Tenía papá?

--¡Un papá muy estúpido!—soltó Remus irritado, Sirius se indignó.

--Continua, Lunático—pidió James tranquilamente.

--La princesa Nina que tenía vivía en un reino muy lejano con un papá muy estúpido…

--Que era rey de los piratas, te falto—declaro Sirius.

--¡Entonces cuéntalo tú!

--¡No, mi papi divaga cuando cuenta cuentos!—dijo Nina parando la trompita.

--Ash…--Remus chasqueo la lengua y continuo—y estaba en busca de un tesoro…

--¿Tenía escobas voladoras el tesoro?—pregunto Harry.

--… que tenía escobas voladoras, las mejores—se apresuró a decir Remus antes de que Harry lo interrumpiera de nuevo—y con ayuda de su hermano…

--Harry…

--Sí su hermano Harry, entonces…

--Y su apuesto tío James…

--Su estúpido padre Sirius y su idiota tío James…

--¡Oye!

--Intentaban hallar el tesoro…

Horas más tarde, Remus ya había relatado magníficamente toda una batalla en medio del mar, con sirenas, calamares gigantes…

--… ¡Estaba a punto de coger la llave que abría el cofre donde se encontraba el mapa que los llevaría a la guarida de las sirenas para descubrir los canticos que ellas les pedirían para darles la brújula que los llevaría a donde se encontraba el cofre con el tesoro, entonces, la princesa Nina…!—Remus parecía realmente emocionado.

--Ya cierra la boca, Lunático—le espeto Sirius girándose para acomodarse mejor—déjame dormir.

Remus se fijó en que James ya roncaba sonoramente, Harry tenía la boca entre abierta, Nina lo abrazaba por la cintura durmiendo profundamente y Sirius ya le daba la espalda.

¡Se habían quedado dormidos desde hacía horas!

Bufo, indignado.


--¡Hola Alice!—saludo Sirius radiantemente al entrar al cuartel de aurors el lunes siguiente (cabe mencionar que Remus se despertó a eso de las tres de la tarde por la desvelada de contar un cuento a la oscuridad) la mujer se giró para regalarle una sonrisa radiante--¡Vaya, estas más gorda que una yubarta!

--Pero que grosero…--se quejó Alice sonriendo, estaba ya por cumplir los siete meses, Sirius le tendió la mano para ayudarla a levantarse de su asiento—por lo menos eres un caballero.

--Eso siempre—aseguro dándole un tierno besito en la mano--¿Cómo va todo con la pequeñina?

Sí, iba a ser niña, confirmado. Neville tenía miedo (temía que su futura hermanita fuera con él como Nina era con Harry)

--A la perfección—contesto Alice acariciándose la pancita.

--Me alegro ¿Ya tienen un nombre?

--Hum… no, no nos convence uno a los dos—dijo Alice pensativamente--¿Alguna sugerencia?

--¿La verdad?—la mujer asintió contenta—ninguno, no tengo ni la más remota idea, pídele ayuda a James o a Remus, ellos te ayudarán…

--Buenos días—saludó Tressa pasando por ahí.

--¡Tressa!—exclamo Alice a modo de saludo, se habían vuelto grandes amigas.

--Pero qué bonita te ves—comento Tressa sonrojándose por la presencia de Sirius.

--Oh, no me mientas—mascullo Alice divertida—ya lo ha dicho, este grosero, parezco una yubarta…

--Merlín, claro que no.

--Bueno, charla de chicas—intervino Sirius sonriendo, por alguna razón que su cerebro no procesaba buscaba la mirada de Tressa pero ella no lo miraba ni de reojo—creo que me hablan…

--Vale, pero te he dejado algo en tu escritorio—le advirtió Alice sonrientemente—léelo.

--¿Qué cosa es?—pregunto dándole un beso en la mejilla.

--Ya verás…--Alice se quedó a media frase por la escena, Sirius iba a darle un beso también en la mejilla a Tressa pero al final se arrepintió y ella tosió escandalosamente, como para compensarlo—eh… ¿Todo bien?

--Sí, sí, yo… tengo que apurarme—dijo Tressa y salió corriendo.

--Y… ¿Qué decías?—pregunto Sirius desviando sus ojos de la espalda de Tressa a Alice que lo miraba rarito— ¿Qué?

--Oh… no, nada, nada—repuso con una risita que puso nervioso a Sirius—decía que fueras a tu escritorio porque te he dejado algo…

--¿Y qué es?—inquirió curioso--¿Galletitas?

--No, no son galletitas—contesto Alice divertida—solo… ve y en el almuerzo platicamos…

--Pero…

--Ningún pero, ve y ya me dices que tal…

--De acuerdo—termino diciendo--¡Te quiero!—le grito cuando ya iba hacia su cubículo.

--¡Y yo a ti!—chillo Alice cantarinamente.

--¡Sirius, Sirius, SIRIUS!—se volvió rápidamente, James y Remus venían corriendo hacia él, con idénticas caras de pánico.

--¿Qué pasa?—pregunto.

--¡Lee esto!

Remus le tendió un pedazo de pergamino que parecía muy fino, lo abrió rápidamente pero al hacerlo un sonidito parecido a la risa de un bebé salió de allí, asustándolo. Leyó ávidamente.

¡Será niña y estas cordialmente invitado al baby shower de Alice Longbottom!

--¿Baby shower?—repitió Sirius, asustado.

Se llevará a cabo este…

Sirius termino de leer en voz baja, solo hasta que leyó algo que lo asusto mucho.

¡Tendremos juegos y sorpresas para TODAS!

--¿Qué se supone que haremos?—pregunto James preocupado.

--¡Será genial!—exclamo una voz a sus espaldas, era Alice que los abrazo muy sonriente--¡Ustedes serán los únicos hombres en mi baby shower!

--¿QUÉ?—gritaron completamente sincronizados, con la misma mueca de horror.


Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

¡Amé escribirlo!

J

¡Miedosos!

Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

(Cabe aclarar que combine mi idea con escenas de una película mexicana antigua, es genial, a ver si saben de cual película hablo xD)

¡Un baby shower!

Jajajajajajajajajajajajajajaja

¡Ya verán!

Y bueno… son las 02 41 de la mañana y me voy a dormir con mi mami hoy porque nada más de describir esas estúpidas películas de terror, me da miedo u___u

¡Coman frutas y verduras, platiquen con un gnomo y comenten =D!

¡Los quiero ♥!

Besos con sabor a Merodeador asustado xD