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Harry Potter Black Lupin — capítulo 23
Sirius, Remus y James estaban sentados en la sala de la mansión Potter… no podían quitarle el ojo de encima al pergamino que yacía en la mesita que tenían delante. Es que simplemente era algo con lo que no podían pelear ¿Cómo hacerlo? Estaba fuera de sus límites de conocimiento, no sabían cómo actuar, era algo difícil, duro. Eso era una de las cosas que más temían, no estaban hechos para semejante cosa, nada más de pensarlo se les revolvía el estómago; no podían hacerlo. No podían. Y no sabían si saldrían con vida de aquel lío, Nina y Harry no debían enterarse, jamás.
--¡Papá!—llego corriendo Harry y se le aventó a James, tirándolo porque estaba tan metido en sus pensamientos que ni lo vio venir.
--Harry, no hagas eso—le reprendió James muy serio, apenas si aparto su vista del pergamino.
--Lo siento, pero es que Nina…--Harry miro con miedo hacia la puerta de la sala, jalo a su papi de la túnica para susurrarle—está loca—añadió metiéndose la mano a la boca.
--¿Qué ha pasado?—pregunto James riendo y olvidando por dos segundos lo que tenían que hacer.
--Dice que Ginny… que le gusto a Ginny—murmuro Harry en voz baja, rojo hasta las orejas, parecía aterrado, James soltó una carcajada--¡No te rías! Papá ¿Es que no lo ves? ¡Ron va a matarme!
--No, claro que no…
--Ron dijo el otro día que Ginny nunca iba a tener novio porque va a matarlo—relataba Harry realmente asustado, se balanceaba de atrás hacia adelante--¡Voy a morir!
--No, Harry, cálmate; Ron solo…
--Ya sé que soy un niño muy guapo pero a mí no me gustan las niñas—dijo Harry con una mueca de asco, su padre ensancho su sonrisa—yo no quiero ser el novio de Ginny, papi ¿Y si tengo que besarla? ¡Yo no quiero! ¡Guacala!
James negaba divertido con la cabeza, le alboroto el cabello a Harry que temblaba ligeramente… era increíble cómo, a esa edad, los niños odiaban a las niñas y les daban asco; bueno, ya quería ver más adelante que Harry no besara a una chica por tenerles asco.
--Estoy seguro que Nina lo decía jugando—afirmo James mirándolo, Harry suspiro solo un poco aliviado—no te preocupes por eso ahora ¿De acuerdo?
--Está bien—dijo finalmente, miro a todos lados hasta que se fijó en su tío y su padrino—No los había visto ¿Qué les pasa? ¿Están petrificados?—aventuro Harry preocupado.
--No, es solo que…
De repente, un ruido retumbo por toda la casa, sobresaltándolos; Remus y Sirius se pusieron de pie de un brinco, enarbolando las varitas…
She's got eyes of the bluest skies
as id ther thought of rain
i hate to look into those eyes
and see an ounce of pain
Era música; a todo volumen.
--¡Nina, bájale a tu escandalo!—ordeno Sirius guardándose la varita en uno de los bolsillos interiores de la túnica, parecía contrariado, pero la música seguía oyéndose; Remus se masajeo la sien mientras que James se sentaba de nuevo en el sillón y Harry hacía como que tocaba una guitarra, a lo loco--¡NINA!
El volumen de la música bajo considerablemente y pudieron oír la dulce vocecita de Nina; alzaron las cejas y se miraron sorprendidos, no cantaba nada mal.
--Bueno… ya sé quién va a sacarme de la pobreza—murmuro Sirius rascándose la nuca.
--Ya son las dos ¿no iban a salir?—pregunto de golpe Harry, con el ceño fruncido, miraba el reloj (Remus les había enseñado a él y a Nina a leerlo)
Los tres hombres se tensaron al instante, intercambiaron una mirada de miedo e incertidumbre.
--Sí, nosotros… no sabemos si…--farfullaba James alborotándose el cabello sin cesar.
--Ya, al mal paso darle prisa—musito Remus haciendo una mueca, sujeto a Sirius por el codo—andando.
--¿A dónde van?—inquirió Nina que entraba y fue a donde estaba Harry y lo abrazó, él no le devolvió el abrazo porque seguía pensando que Nina estaba loca y esa idea suya de que fuera novio de Ginny confirmaba que le hacía falta un tornillo en su cabeza.
--Vamos… vamos… vamos a ¡A comer gatos!—saltó Sirius con nerviosismo, lo último que querían es que los niños se enteraran.
Nina y Harry lo miraron, como si fuera tonto.
--Ay… va, que ya sé que son más listos que yo—dijo Sirius sintiéndose ofendido—pero vamos a…
--A que nos vacunen—intervino Remus tratando de sonar seguro— ¿Quieren ir?
--Ah… por eso digo que nosotros nos quedamos—dijo Harry con las manitas detrás de la espalda--¿Verdad Nina?
--Sí, sí, sí, nosotros nos quedamos—sentenció Nina asintiendo con la cabeza, rápidamente lo que hacía que sus gafas se le bajaran hasta la punta de la nariz—ya váyanse que se les hace tarde.
--Bien hecho, Lunático—le felicito James en voz baja palmeándole la espalda, su amigo asintió secamente—ahora…
--¿Nos vamos?—quiso saber Sirius tímidamente, asustado.
--Sería lo mejor porque si no vamos…--James se pasó un dedo a lo largo del cuello.
--Se van a enfermar si no los vacunan—tercio Harry empujándolos a la chimenea.
--Hera está duchándose, háganle caso—ordeno Sirius tragando con dificultad, no quería ir.
--Siempre—dijeron a coro los niños--¡Ya váyanse!—los corrían porque temían que cambiaran de opinión y los llevaran a que los vacunaran.
--Pareciera que…--pero Sirius no termino la frase porque Harry lo aventó a la chimenea--¡Que modales!
--¡Te quiero, papito!—le grito Nina alejándose--¡Los quiero, Lunático y Cornamenta!
--¡Yo también!—chillo Harry, los tres "adultos" les lanzaron una última mirada que era una mezcla de miedo y preocupación y entonces unas llamas verdes los envolvieron.
--¿Ellos también tienen miedo de las vacunas?—inquirió Nina con una mano en la boca, se sentó en la mesita--¿Harry?
--Hum… no sé, quizá—dijo el pequeño Harry mordiéndose las uñas—a mi si me dan miedo las agujas, el tío Lunático hace mal en llevarnos a ese hospital muggle, la tía Molly dice que sus métodos son de barbaros—termino con un tonito tan severo como el que usaba Molly.
--Y si fueron a un hospital muggle ¿Por qué se fueron por la Red Flu?—pregunto Nina acomodándose las gafas.
--Buen punto—coincidió Harry sentándose a su lado, al hacerlo, se dio cuenta que estaba sobre un pergamino--¿Qué es esto?
--¿Qué dice?—dijo Nina y ambos lo sujetaron solo para leer.
--¿Se fueron a un baby shower?—preguntaron al tiempo con idénticas risas burlonas, luego fruncieron el ceño--¿Qué es un baby shower?
--¡BIENVENIDAS SEÑORAS!—grito alguien a su izquierda, asustándolos y una repentina lluvia de confetis rosas se les pego al cabello.
Los tres soltaron un gritito de horror, con muecas y se echaron para atrás; pero como estaban aun dentro de la chimenea so golpearon las cabezas.
--¡Chicos!—chillo otra voz y se oyeron risitas mal disimuladas.
--Ah son ustedes—dijo Augusta Longbottom con tono severo.
Uno a uno, los tres Merodeadores fueron saliendo, sobándose la cabeza y con la vista posada en el suelo; tenían miedo que si miraban el lugar donde habían ido a meterse quizá echarían a correr como niñitas asustadas.
--Buenas tardes—balbuceo Remus cuando comprendió que si ya estaban ahí entonces tendrían que comportarse, no alzó la vista.
--Buenas tardes—respondió Augusta aun recelosa—creo que le debo a Molly diez galeones—era como si hablara para sí misma—ella está en la cocina, terminando los bocadillos.
--Nosotros…
--Le he dicho que no hacía falta pero es más necia que un hipogrifo—informaba Augusta colocándoles recuerditos en la solapa de las túnicas, inconscientemente.
rn --¡Cuánto me alegro que vinieran!—exclamo Alice que llego a su lado muy rápido si se tiene en cuenta que estaba más gorda que una yubarta, los abrazo como pudo.
rn --Sí, bueno, solo venimos un momento, tenemos que…--empezaba a decir Sirius rascándose la barbilla.
rn --¡Tonterías!—dijo Alice con una risita cantarina, los empujo—vamos, vamos, vayan al jardín; ahí ya están todas…
rn --¡No nos dejes!—gimió James causando la risa de Augusta que salió delante de ellos.
rn Se miraron, James parecía asustado, Sirius asqueado y Remus contrariado; sin decir una sola palabra se encaminaron al jardín donde ya podían oírse los cuchicheos incesantes, risitas tontas, sarcásticas y hasta hipócritas de las invitadas. A cada paso que daban sentían que les aumentaba un kilogramo en cada pierna, en cada brazo… preferirían mil veces estar en una peligrosa misión que estar en aquella situación poco masculina… James puso una mano en la perilla, era una de esas puertas corredizas, de cristal, pero no veía nada porque alguien había hecho el favor de poner una ridícula cortina de papel, tapando todo; mala señal. Empezaban mal. Remus asintió para darle ánimos y de un tirón abrió la puerta…
rn Eran alrededor de una veintena de mujeres, de todas las edades… era una típica escena donde se hace el silencio incomodo solo roto por el elocuente ruido de un grillo impertinente. Pero eso no era lo peor, claro que no, la decoración ¡LA DECORACIÓN!
rn --Creo que… voy a vomitar—musito Sirius antes de salir corriendo hacia el baño.
rn --Mátame, Remus—pidió James dramáticamente.
rn --Solo si eso me ayuda a salir de aquí—contesto su amigo licántropo esbozando una sonrisa forzada, muy forzada.
rn
rn --Siento tensos los músculos de mi cara—murmuro Sirius apenas moviendo los labios, sonreía tan estúpida y falsamente como podía--¿Cuándo podemos largarnos de aquí?
rn --Cierra la boca, Canuto—le ordeno James con la misma sonrisa en su cara.
rn --Ya pronto acabara, piensen en cosas bonitas—sugirió Remus saludando con la cabeza a una anciana bruja que le lanzo un beso.
rn --Eso ya no funciona—dijo James con el miedo desbordándole por los ojos—y más si tomamos en cuenta que la túnica de esa anciana esta rasgada a la altura de sus pechos…
rn --¡Oh por las bolas de Merlín!—grito Sirius antes de echarse a correr de nuevo al baño, con una mano en la boca.
rn --Quiero morir—mascullo James dándole un sorbito a su cerveza de mantequilla.
rn
rn --¡Buenas tardes, señoras!—saludo Augusta muy sonriente, la vista de todas las presentes se posó en James, Remus y Sirius que tosieron escandalosamente—… y señores.
rn Los chicos sonrieron, complacidos y aliviados.
rn --Primero, quiero darles las gracias por estar aquí—tercio Alice poniéndose de pie, tan radiante como siempre; las mujeres sonrieron y se pusieron a cuchichear, no pudieron evitar rodar los ojos ¡Mujeres! Daban rienda suelta a sus más bajos instintos, era por eso que sus reuniones debían estar custodiadas por un hombre, para que no se desviaran del buen camino… Remus casi podía leer esos pensamientos en la hueca cabeza de Sirius y podía confirmarlo por esas miradas que le echaba su amigo a todas las presentes—Y bueno… sobre todo a mis tres amigos que están aquí aun a sabiendas que su hombría va a ser cuestionada por toda la comunidad mágica—risitas tontas.
rn Se miraron, con los ojos bien abiertos… ¡Iban a pensar que eran afeminados! Peor ¡Iban a pensar que eran gays! ¡OTRA VEZ!
rn
rn --¡Molly, Molly, MOLLY!—grito Sirius cuando vio entrar a la pelirroja al inmenso jardín.
rn --¿Qué rayos, porque gritas así?—pregunto ella dándole un sonoro beso en la mejilla, hizo lo mismo con James y Remus—me han hecho ganar diez galeones, le dije a Augusta que vendrían y no quería creerme, pensaba que eran cobardes…
rn --¡Oye!
rn --Me alegra verlos—confeso sonriendo—iba a traer a Ginny y Ron pero Arthur me ha dicho que podía hacerse cargo un par de horas, pobre no sabe lo que dice; con los gemelos le basta y le sobra, en fin.
rn --Ayúdanos a salir de aquí—pidió Sirius a la desesperada, lanzándole una mirada de miedo a los centros de mesa que tenían forma de mamila.
rn --No y de una vez les advierto que se porten bien—los amenazo Molly mordazmente—Sirius.
rn --Mande.
rn --No quiero que te metas con ninguna de estas mujeres…
rn --¿Qué?—saltó él ofendido, como si Molly estuviera mal de la cabeza ¡Todas estaban horribles! Bueno, no tanto así pero no tenían las cualidades que a él le llamaban la atención de una mujer--¡Por supuesto que no!
rn --Pues más te vale porque Tressa…
rn --¿Tressa?—ella le miro intensamente—ah claro, por supuesto, Tressa, mi novia, la que me gusta y amo muchísimo—añadió asintiendo enérgicamente mientras que James y Remus negaban con la cabeza, con reprobación ¡Es que ese idiota no entendía!
rn --Estas advertido—y se alejó de ellos a grandes zancadas.
rn
rn --¿No podemos comer y largarnos?—pregunto Sirius metiéndose a la boca una gran empanada de calabaza.
rn --No, no puedes—intervino Alice sirviéndose trufas, los tres le sonrieron de la forma más encantadora e inocente que pudieron—ya sé que es muy rarito que estén aquí, pero yo los quiero y ustedes a mí, así que… se joden—y les devolvió la sonrisa encantadora e inocente.
rn --No se vale—dijo James frunciendo el ceño—esta biológicamente protegida por su ternura.
rn --¿Alice es tierna?—pregunto Sirius pensativamente, demostrando una vez más su poca sensibilidad.
rn --Solo mírala y di que no te dan ganas de abrazarla—le reto Remus.
rn Se giraron para ver a Alice que en ese momento derramaba una jarra de cerveza de mantequilla con su enorme barriga, sonreía pidiendo disculpas y es que se había girado para saludar a alguien, alguien que había llegado tarde…
rn --Sí, me dan ganas de abrazarla—murmuro Sirius sin pensar.
rn --¿Es Tressa?
rn --¡Sí, es ella, genial!
rn
rn --Tressa, lo siento, por impuntual te toca sentarte con ellos—Alice la llevo hasta la mesa de los merodeadores donde estaban solos; Tressa sonreía radiantemente hasta que se topó con la gris mirada de Sirius--¿Qué pasa?—pregunto rápidamente la festejada.
rn --No, nada—murmuro Tressa tratando de volver a componer su sonrisa—hola—saludó en voz baja.
rn --Tressa, menos mal que estas aquí—la jalo para sentarse James y le dio un beso en la mejilla, Sirius casi escupe lo que estaba bebiendo--¿Estás bien, Sirius?
rn --Eh… sí, sí, bien, hola Tressa—dijo Sirius sintiéndose extraño, pareciera que ella más porque enmudeció (más de lo normal) James y Remus se miraron sorprendidos ¿Era posible que fuera a dejar de ser idiota para abrir los ojos y descubrir que Tressa era la chica de su vida?
rn --H-hola—farfullo Tressa y se giró bruscamente, para quedar de frente a lo que era un escenario improvisado.
rn --¿Qué le pasa?—se preguntó en voz bajita Sirius.
rn --¡Aquí, aquí!—decía Augusta moviendo su varita que saco chispas rojas y saco de sus charlas a todas… y todos—bueno, comenzaremos ¿les parece bien? Hagan un círculo, eso aquí, en el centro…
rn --¿Nosotros también?—inquirió James con nerviosismo.
rn --No yo creo que…
rn --¡Chicos, les he apartado un lugar aquí!—les gritaba Alice--¡Justo a mi lado!
rn --Demonios…--y sin más, se arrastraron hasta los lugares que su amiga señalaba.
rn --Empezaremos con los regalos—iba diciendo Augusta pasándole una gran caja—Alice querida, tendrás que adivinar quién te lo regala y si lo haces tú podrás pintarle la cara con un marcador, pero si no aciertas entonces la persona será la que te pinte ¿De acuerdo?
rn --¡Sí!—exclamo Alice contenta abriendo de un tirón el regalo, haciendo añicos el papel.
rn --Mierda…
rn --¿Qué cosa, Canuto?—le susurro Remus en el oído.
rn --Le he regalado algo muy yo—confesaba preocupado.
rn --Yo también—dijo James abatido.
rn --Y yo…
rn Media hora más tarde.
rn --Hum… este osito es de…--Alice miraba a todas con sus ojos, tratando de descifrar quien había sido; Sirius estaba quedándose dormido, Remus se metía a la boca la mayor cantidad de grageas que su boca pudiera albergar y James jugaba con las manos de Tressa--¡De Iphigenia!—saltó finalmente señalando a una anciana que se sobresaltó—muchas gracias, esta hermoso, sé que va a gustarle…
rn --De nada, de nada—dijo la bruja inclinándose para que Alice le pintara un lunar en la punta de su carnuda nariz.
rn Hasta el momento, Alice había adivinado así que ella no tenía ninguna marca, vamos, hasta había acertado en el regalo que Molly le había llevado, por eso tenía una estrellita cerca del ojo derecho.
rn --Ten este…--Augusta le paso una gran bolsa parecía que pesaba mucho.
rn --¿Qué será?—se preguntaba Alice muy contenta, asomo su cabeza al interior de la bolsa y su sonrisa se ensancho aún más.
rn --¿Qué cosa es?—chillo alguien al fondo.
rn --Gracias Remus—fue lo único que dijo Alice dándole un abrazo al chico que dejo de lado las grageas y le devolvió el abrazo gustoso—son hermosos.
rn --¿Qué te regalo?—insistió alguien.
rn --Libros ¿Qué más?—intervino Molly sonriendo, Remus le miro algo ofendido pero ella solo se encogió de hombros.
rn --¿Libros?
rn --Sí, bueno, creí que… pensé que te harían falta si quieres contar cuentos o tienes dudas acerca de…--decía Remus muy rápido, tenso por tener la atención de todas—espero que te guste—dijo a penas audiblemente.
rn --Muchas gracias—Alice tomo el plumón y lo miro malévolamente--¡Ven acá!
rn --¡No!
rn --Vamos, te va a gustar lo que te voy a hacer, será como una obra de arte…
rn Remus hizo un pucherito y se dejó pintar… Alice no se había tardado tanto pintando a las demás pero solo Merlín sabía la monstruosidad que estaba haciendo, solo oía las risitas y trataba de mantenerse relajado.
rn --Este otro… solo faltan tres con este y listo, pasaremos a los juegos—sentenció Augusta cuando Alice dejo de pintar la cara de Remus ante las miradas de todas—Alice, que el chico no es un lienzo.
rn --Ya ¿Qué me quedo hermoso?—pidió la opinión de las chicas que asintieron, divertidas.
rn --Que guapo te ves, Lunático—se mofo James.
rn --¡Ah!—grito Alice haciendo que todas la miraran y ahogando la palabrota que soltó Remus.
rn --¿Qué?—preguntaron alarmadas.
rn --¡Eres lo máximo, James!—exclamo Alice sacando una mini, pero súper mini túnica del United Puddlemere—es… es perfecta, mi niñita será una gran aficionada, gracias…
rn --¿Cómo sabes que es de mi parte?—inquirió James tratando de desviar el tema de que a él lo fuera a pintar igual que a Remus.
rn --Eres tú—dijo simplemente Molly ganándose otra mirada ofendida—amas el Quidditch y crees que todos lo amamos.
rn --Anda, Alice, has lo tuyo antes de que se escape—le aconsejo Augusta con una sonrisa burlona.
rn --Nada más no te manches—murmuro James dándose por vencido.
rn --No prometo nada—y cerró los ojos, no quería ver, ya era suficiente con oír como para tolerar las miradas burlonas de esas mujeres malvadas.
rn --¡Guapa!—exclamo Remus acompañada de una carcajada.
rn --Ya puedes abrir los ojos, Jamsie—le dijo Alice cantarinamente.
rn --Dime que me has hecho…
rn --No, y ahora…
rn Cogió otro paquete, un regalo bastante grande; no se hicieron esperar las exclamaciones de sorpresa y curiosidad.
rn --Bueno, ya sabemos que solo hay dos posibles candidatos—tercio una mujer cuarentona que se parecía solo un poco a Frank, miraba con reprobación a Sirius (que comenzaba a roncar) y a Tressa que lo miraba disimuladamente.
rn --¡Por todo lo sagrado!—exclamo Alice en cuento vio lo que contenía el paquete, se llevó una mano al pecho—Sirius… por Merlín… ¿Cómo…? ¿Cuándo…? ¡Dios mío!
rn --Yo opino…--intervino James alzando la voz para hacerse oír mejor, con una maléfica sonrisa tatuada en el rostro, todas le prestaban atención— ¿Han oído el dicho que dice: el que se duerme pierde?
rn --No, James, no…--decía Tressa entendiendo que esa no era una pregunta al azar.
rn --¡Sí!—chillo Alice a la mar de contenta disponiéndose a comenzar una verdadera obra de arte.
rn
rn --No sé cómo han dejado que le hicieran eso—Tressa no paraba de mirar hacia la casa a donde habían llevado a Sirius para que terminara su siesta, James y Remus sonreían con petulancia—cuando se despierte…
rn --Créeme, sabremos cuando se despierte…
rn --¡AHHHHH!—el grito retumbo por toda la casa e incluso hizo temblar el vidrio de la puerta.
rn --Ya se despertó—dijo James con una carcajada.
rn
rn --¡Son unos…!
rn --Fui yo—confeso Alice abrazando a Sirius por la cintura, él la miro y en vez de gritarle le dio un beso en la coronilla—sabía que no podías enfadarte.
rn --Ya… ajá—dijo Sirius respirando profundamente--¿Qué sigue? ¿O ya puedo irme?
rn --No, de hecho…
rn --¡Juguemos!—grito Molly sonriente.
rn --Reúnanse todas… y todos—se apresuró a decir Augusta pues esa tosecita comenzaba a irritarla—haremos competencias ¿vale?
rn --¿Competencias?—repitió James con el ceño fruncido--¿Cómo?
rn --Genial, tú harás equipo con Tressa…
rn --No…
rn --James con Remus…
rn En menos de lo que canta un gallo, Augusta ya había formado parejas; Tressa evitaba a toda costa que sus ojos se conectaran con los de Sirius y él buscaba su mirada. Era extraño, aun no entendía el porqué de aquella actitud en él, era como si su subconsciente supiera algo que él no.
rn --Bueno… --dijo Sirius tratando de hacer conversación mientras Augusta traía lo necesario para jugar--¿Cómo va todo?—pregunto sintiéndose estúpido.
rn --Eh… bien, muy bien—contesto Tressa aclarándose la garganta.
rn --Qué bueno, me alegra--¿Le alegra? ¿Qué cosa exactamente? Estaba cagandola ¿Por qué? Jamás la había cagado con ninguna mujer ¿Por qué con Tressa era distinto? Quizá se debía a que según era su novia; la miro, ella se mordía el labio inferior—está muy lindo el día ¿no?
rn --Sí, hermoso—confirmo Tressa mirando sus botas—pero me gustan más los días lluviosos…
rn --¿En serio?—se sorprendió y sonrió casi sin querer--¡A mí también!
rn --O cuando hace frío es mejor…
rn --Amo el frío, detesto el calor—confesó Sirius con una mueca, luego volvió a sonreír, Tressa hizo lo mismo; fue con tanta naturalidad, tanta espontaneidad, sin fingir, era como respirar—y si quieres…
rn --¡Aquí tienen!—exclamo Augusta lanzándoles lo que parecía ser un babero y un frasquito de comida de bebé.
rn --¿Qué hay que hacer?—inquirió Remus asustado, presintiendo lo peor.
rn --Uno de ustedes tiene que darle de comer al otro, como si fuera un bebé…--James y Remus intercambiaron una mirada, aterrada—con los ojos vendados y…
rn --¡Obscuro!—dijo James apuntándose a sí mismo.
rn --¡No, yo no quiero comer eso!—reclamo Remus tratando de quitarle el frasco de comida.
rn --Lo siento—dijo Sirius sacando su varita del bolsillo, Tressa alzó una ceja-- ¡Obscuro!—los ojos de Sirius quedaron tapados al instante y Tressa sonrió negando con la cabeza.
rn --¡James!—seguía zanjando el tema Remus, sin mucho éxito.
rn --¡Pónganse los baberos!—ordeno Augusta sonriente—El equipo que gane se llevará un regalo sorpresa, ahora a la de tres ¿vale? ¡Una, dos, tres!
rn El ruidero no se hizo esperar, gritos indicando donde estaba la boca, risitas tontas…
rn --¿Dónde está tu boca?—pregunto James palpándole toda la cara a Remus que no hacía más que maldecir en voz baja--¡Remus, ayúdame! ¡Quiero ese regalo sorpresa!
rn --¡Aquí!—y entonces, sin esperarlo, James le metió toda la cuchara a Remus en la boca, haciendo que se atragantara con el asqueroso puré.
rn --¡No encuentro tu boca!—se quejaba Sirius moviendo a todos lados la cuchara, menos a la boca de Tressa--¡No la encuentro!
rn --¡Ese es mi cabello!—reclamo Tressa con una carcajada.
rn Una bonita carcajada, pensó Sirius. Negó con la cabeza deshaciéndose de esos pensamientos.
rn --¿Dónde, donde?—preguntaba Sirius moviendo tan rápidamente la cuchara que termino metiéndosela en una de las fosas nasales.
rn --¡Abre la boca, Remus, traga rápido, vamos!—le apremiaba James tirando la mitad del puré en el piso, Remus respiraba con dificultad--¡Apúrate!
rn --¡No, voy a vomitar, ya no!—decía Remus con cara de mártir.
rn --¡No seas niñita, abre la boca!—seguía obligándolo James riendo.
rn Mientras, Tressa y Sirius se carcajeaban porque no daban una… Sirius era tan tonto que le había metido la cuchara en todos lados, menos en la boca (ah… no sean tan mal pensadas ¡eh! En todos los orificios de su cara xD) su cabello estaba todo embarrado, sus gafas, su ropa…
rn --Vamos, solo dime donde está tu boca—dijo Sirius entre risas--¡Por favor! Aun podemos ganar…
rn --Para, para—dijo entonces Tressa sujetando su mano, con mucho cuidado; Sirius sintió una sensación extraña pero raramente conocida—bien, espera…--le coloco la mano en sus labios, fue algo… cálido, para ambos—estos… estos… son mis labios.
rn --¿Tus labios?—pregunto Sirius en voz baja, ya eran ajenos al estúpido juego, poco a poco se iba acercando más a Tressa.
rn --Ajá…
rn --¡James y Remus ganan!—anunció Augusta, sobresaltándolos, se separaron al instante; aun cuando sus labios no se tocaron, fue como un beso.
rn --¡SÍ!—gritaron ambos chicos poniéndose a bailar algo muy ridículo.
rn Remus tenía toda la ropa manchada de puré que parecía ser de brócoli pero parecían muy contentos ante las miradas enternecidas de las presentes.
rn --¡Nuestro regalo!—exclamo James con las manos extendidas.
rn --Al final se los daré—les prometió Augusta—ahora…
rn Movió su varita haciendo aparecer un montón de mamilas gigantes que contenían un líquido blanco. Era leche.
rn --¡Ya nada más faltan las galletitas!—saltó Sirius como si no hubiera pasado nada con Tressa, aunque, literalmente no pasó nada.
rn --Bien, viendo que te encanta la leche…--Augusta indicó a Tressa que se sentara, ella obedeció aun shokeada por su no- beso con Sirius—tú serás el bebé, Sirius, van a darte lechita…
rn Sirius se recostó en el regazo de Tressa, le miro… pero ella decidió que la mamila gigantesca tenía más de interesante que él.
rn --Tienes que tomar muy rápido, Cornamenta—le decía Remus sentándose y James apoyándose en él—como cuando bebíamos whiskey ¿Recuerdas los fondos?
rn --Sí, sí, pero el bueno en eso era Sirius…--y fulmino a su amigo con la mirada.
rn --¡Tú puedes!—le animo Remus entusiasmado--¡Quiero otro regalo sorpresa!
rn --¡Ganaremos!—afirmo James colgándose de su cuello como si fuera lo más normal.
rn Molly los miraba entre incrédula y divertida ¿Quién lo diría? ¡Esos tres divirtiéndose como si nada! Realmente estaban disfrutándolo, queriendo ganar y todo eso… y sabía perfectamente que habían tenido hasta miedo de su lado femenino. Eran tan adorablemente tontos.
rn --¡En sus marcas, listos, fuera!—grito Augusta riendo.
rn James se metió a la boca el gran chupón de la mamila y comenzó a beber como loco… cierto, si alguien lo viera haciendo eso creería que tenía garganta bastante profunda, ese término más bien lo usarían figurativamente… Remus le metía más la mamila a tal grado de casi ahogarlo, pero es que tenían que ganar otro premio sorpresa ¡Sorpresa!
rn Sirius se imaginaba, o bien, que tomaba la lechita con galletas o que bebía whiskey de fuego; no entendía, no captaba el mensaje subliminal que le ofrecían sus neuronas (Juanita y Jacinta xD) esas conexiones raras que daban como resultado ideas locas hacían que no pudiera apartar la vista de Tressa a quien estaban subiéndosele los colores a la cara.
rn --¡Vamos, Jamsie, vamos que tú puedes!—le chillaba Alice sujetándose la barriga, riendo como loca--¡Remus, muévele la mamila para que baje más rápido!
rn --¡Sirius, apúrate anda!—decía Molly echándole porras--¡Bebe como jamás has bebido!
rn No sabían cómo habían llegado a ese punto: de seguro que las otras mujeres se habían rendido que beber la mamila que debía ser de unos ocho o diez litros, por esa razón solo quedaban James y Sirius… iban a la par, casi, casi…
rn --¡Ganamos!—grito Sirius poniéndose de pie de un brinco cuando a James todavía le faltaba como un litro, su amigo dejo de lado la lechita y lo miro enfadado--¡Ganamos, ganamos un premio sorpresa!
rn Cargo a Tressa y le dio vueltas, haciéndola reír… fue cuando Alice se dio cuenta de todo y una mirada de James y Remus se lo confirmo todo; era estupendo.
rn --¡Bien hecho!—dijeron todas aplaudiendo.
rn --¡Y falta lo mejor!—sentenció Augusta y con otro movimiento exagerado de varita aparecieron en la mesa central un montón de cosas de bebé.
rn --¡No voy a vestirme de bebé!—negó rotundamente con la cabeza, Remus, tan digno que hizo reír a todas.
rn --No, claro que no, tonto—dijo Alice sujetando lo que parecía ser uno de esos bebés con que juegan las niñas de pequeñas—vestirás a este bebé, bueno, ambos lo harán.
rn --¡Genial!—tenían demasiada práctica cambiando pañales y esas cosas.
rn --… con los ojos tapados…
rn
rn --¿Sabes cambiar pañales?—pregunto Sirius a Tressa cuando ya tenían todo lo necesario frente a ellos.
rn --Pues… sabía, ya no recuerdo bien—contestó ella tímidamente.
rn --¿Cómo?—quiso saber, todo chismoso.
rn --Soy la única mujer en la familia así que…--y se encogió de hombros, dejando la frase al aire.
rn ¿Así que tenía más hermanos? ¿Y era la única mujer? Eso quería decir que solo tenía hermanos, hombres ¡Demonios!
rn --¿Listos?
rn --¡Sí!
rn --Esta vez hay que ganarle a Canuto—propuso James mirando a su amigo con los ojos entrecerrados—quiero ese regalo sorpresa…
rn --¡Obscuro!—y todos quedaron con los ojos vendados, menos Molly y Augusta--¡Empiecen!
rn --¡Apúrate, James, apúrate!
rn --¡No sé dónde deje el recipiente de agua, espera…!
rn --¡Aguamenti!
rn --¡Idiota, que tienes que bañar al bebé, no a mí!
rn --¡El jabón, el jabón!—gritaba Sirius moviendo sus manos a todos lados--¡Pásame el jabón!
rn --¡No lo encuentro, no sé dónde…!—pero Tressa no termino de hablar porque se resbalo con algo y entonces se sujetó de lo único que pudo: la tina, ocasionando que el agua le cayera encima y quedara toda empapada.
rn --¿Estás bien?—pregunto Sirius alarmado, sin quitarse la venda de los ojos o sino, perderían, pero por el trancazo que oyó supo que se había caído.
rn Tressa no contesto y en su lugar se echó a reír…
rn --¡El talco, James pásame el talco!
rn --¡No sé dónde está…! Ah espera…
rn --¡Esa no era la parte donde tenías que poner talco!
rn --¿Cómo sabes?
rn --¡Esa es mi boca, tonto!
rn --¡Somos un desastre!—exclamo Tressa que estaba toda mojada y aunque no veía podía decir que su bebé tenía talco hasta en las orejas.
rn --¡No me animes tanto!—le espeto Sirius divertido, con maniobras le ponía el mameluco al bebé--¡Es nuestro bebé, tendríamos…!
rn Era su bebé, suyo, de ambos ¿Qué no era un bobo juego? No, claro que no, eso iba más allá; un bebé. Ni más ni menos. Un pedacito de los dos, el fruto de un amor ¿no? ¿Es que el amor existía? Bueno, existía el amor hacia los hijos, a los padres (postizos) hasta había amor hacia los amigos. Pero ¿amor a las mujeres? Era algo que Sirius no conocía aun, la mamá de Nina… vamos, ni siquiera sabía quién rayos era, podría decirse (y sonaría feo) pero Nina no era algo así como el fruto de un amor, la amaba, de eso no cabía duda pero… bah, tonterías. Los tontos que pensaban que existía el amor, el amor era como una flama que quemaba cuando estaba caliente; los tontos que se engañaban a sí mismos, pero sabía que era mentira, el amor hacia una mujer solo lastimaba, y esa era la única verdad.
rn --¡De nuevo ganan James y Remus!—anunció Molly haciendo sonar un silbato y al acto tuvieron la vista libre.
rn Todo el jardín estaba hecho un batidillo: puré, leche, agua y jabón estaban por todo el suelo y las mesas. Las invitadas estaban despeinadas y desaliñadas, había sido un caos, un caos muy divertido.
rn --¡Nuestros premios!—chillaron James y Remus al tiempo.
rn --¡Aquí tienen!—Augusta le tendió a James una gran caja del mejor chocolate de Honeyducks mientras que a Remus le dio otra gran caja de ranas de chocolates; ambos se miraron, desilusionados--¿Qué pasa, no les gustaron?
rn --Así…--Alice cambió las cajas y entonces sí, una gran sonrisa se formó en la cara de esos dos adultos responsables y maduros.
rn --¡Gracias!—gritaron contentos y corrieron a sentarse para comenzar a atiborrarse de chocolate.
rn Todas rieron ¡Eran increíbles!
rn --Bueno…
rn Poco a poco, las invitadas fueron despidiéndose y al final solo quedaban Alice y los tres chicos; Augusta estaba en la cocina comenzando a limpiar todo el desorden con ayuda de Tressa.
rn --Ha sido hermoso, muchas gracias por venir, chicos—dijo Alice acariciándose la barriga.
rn --No hay de que—respondió James contento, su amiga saboreo de lejos la última rana de chocolate que le quedaba (¿No vas a dejarle a Harry? No, Harry ni siquiera supo de su existencia, así que cierra la boca Lunático)--¿La quieres?—y tristemente le tendió el cromo.
rn --¡Sí, muchas gracias!—y de un bocado se la zampo.
rn --Wow… pobre Frank, has de dejarlo sin comida—murmuro Sirius.
rn --¿Saben? Ya tengo un nombre—afirmo Alice ignorando por completo el comentario de su bobo amigo.
rn --¿Cuál es?—preguntaron a coro.
rn --Frank y yo dijimos que…
rn --Alice, ya me voy—intervino Tressa saliendo de la casa, aun llevaba la ropa sucia y comenzaba a secarse—sino me voy ahora la ropa se me quedara pegada al cuerpo…
rn --Vale, muchas gracias por todo—Alice la abrazo con dificultad porque la barriga le estorbaba—me alegra mucho que vinieras.
rn --No hay de que—dijo Tressa poniéndose un mechón de pelo detrás de la oreja—nos veremos el lunes.
rn --Sí, claro…
rn --Nos vemos, Tressa—Remus se despidió de ella al igual que James.
rn Sirius ni se movió. Bueno, era idiota, no se podía pedir peras al olmo.
rn --Bueno, nos vemos…
rn --Te acompaño—se ofreció Sirius sorprendiendo gratamente a sus amigos.
rn James le palmeo la espalda cuando paso a su lado. Iban en silencio hacia la casa donde Tressa se iría por la Red Flu.
rn --Yo…
rn --¿Te digo algo?—dijo de pronto Sirius cuando ella estaba por meterse a la chimenea.
rn --Eh… sí, sí, claro, dime.
rn --Me he divertido mucho hoy—confeso sonriendo, Tressa se sonrojo—me divertí mucho contigo.
rn --Oh…--fue lo único que dijo Tressa.
rn --Y yo pensé que…
rn --¿Quién demonios está ahí?—dijo una voz que parecía que no salía de ningún lado. A Sirius casi le da algo--¡No puedo salir, muévanse!
rn --Nos vemos—dijo Tressa cogiendo un puñado de polvos Flu y un segundo después, había desaparecido dejando motitas de ceniza en el aire.
rn --¡Por fin!—se quejó alguien y en otro segundo, Constance iba saliendo de la chimenea--¿Eras tú el que estorbaba, Sirius?—pregunto pasándose la varita por la ropa, para limpiarse.
rn --Yo…--balbuceo sin saber que decir.
rn Constance y Tressa…
rn --Agg siempre he dicho que los hombres son lentos—dijo Constance sonriendo, Sirius meneo la cabeza como perro--¿Qué te pasa? ¿Te han comido la lengua los ratones?
rn --No ¿Qué haces aquí?—dijo finalmente, coquetamente.
rn --Me han invitado—contesto como si fuera lo más obvio del mundo—pero se me ha hecho tarde ¿Se ha acabado, verdad?
rn --Sí, ya.
rn --Genial ¿Dónde está Alice?
rn --Afuera.
rn --Estas muy raro—sentenció Constance mirándolo de arriba abajo—no me imagine verte aquí, es algo de chicas ¿cierto?
rn --Sí pero Alice nos pidió explícitamente que viniéramos—explico Sirius tratando de aclarar sus ideas y preguntándose qué cosa iba a decirle a Teresa antes de que Constance apareciera.
rn --Qué lindo de su parte—dijo Constance sarcásticamente—y si no mal recuerdo ustedes…
rn --¿Te gustaría ir de campamento el fin de semana próximo?—pregunto de golpe.
rn --¿De campamento?—repitió ella alzando una ceja.
rn --Conocerías a Nina—dijo Sirius con las cejas arqueadas, era como si alguien moviera su boca y hablara por él.
rn --Hum… de acuerdo—dijo sonriendo, juguetonamente le tomo un mechón de pelo y se alzó de puntitas para besarlo—acamparemos y quizá me convenzas de llevar otra tienda de campaña.
rn Y sin más, salió hacia el jardín para felicitar a Alice… sonrió negando con la cabeza, Constance cada vez le gustaba más.
rn
rn
rn --Ni una palabra a los niños—dijo James cuando salían de la chimenea de la mansión Potter--¿Entendido?
rn --Sí, nada de nada—afirmo Remus muy solemne—fuimos a que nos vacunaran y nos dolió.
rn --Y mucho—termino diciendo Sirius, estaba muy feliz, por alguna extraña razón sentía como si hubiera experimentado algo nuevo--¡Niños, ya llegamos!
rn --¡Hola!—Nina y Harry bajaron corriendo las escaleras, los abrazaron tan sonrientes como siempre.
rn --Con cuidado porque nos duelen los piquetes—mascullo Sirius con una mueca de dolor--¿Qué tal todo aquí?
rn --Jugamos—dijo Harry encogida de hombros.
rn --Y cantamos—a completó Nina sonriendo.
rn --Hola chicos—saludó Hera sonriendo a medias--¿Cómo les fue?
rn --Todo bien—dijo Remus aunque más bien sonó como una pregunta.
rn --Sí… no… ¿Podemos hablar?—inquirió señalando con la cabeza la cocina.
rn --De acuerdo—acepto Remus con el ceño fruncido, claramente preocupado.
rn --Usen el despacho—tercio James amablemente y extrañado por el comportamiento de Hera.
rn Hera y Remus se metieron al despacho.
rn --¿Qué le pasa?—inquirió Sirius estirándose perezosamente.
rn --No sé—dijeron Harry y Nina al mismo tiempo.
rn --Esta raro—murmuro James dejándose caer en el sillón.
rn
____________________________________________________________________________________rn ¡Tal como lo prometí en la tarde!
rn n____n
rn
rn Primera respuesta a la primera pregunta ¿Qué cosa le pintó Alice a Remus en la cara? Un dinosaurio, como Reptar :3
rn ¿Qué le pinto Alice a James? Un par de labios y un lunar ñ__ñ
rn ¿Qué le pinto Alice a Sirius? Jajajaja barba, bigotes, cejas pobladas, pecas, corazoncitos y estrellitas w (todo floripondio xD)
rn ¿Cuál era la decoración? Jajaja aquí les dejo el link J
rn rn Tressa y Sirius :D
rn Fue hermoso escribir esas partecitas --
rn ¿Qué cosa iba a decirle el subconsciente de Sirius?
rn Pero es muy estúpido y él arruina todo T__T
rn Así que… habrá un campamento ¡Genial! (sarcasmo puro -.-')
rn ¿Qué pasará con Nina y Constance? ¿Se enteraran Molly y Tressa? ¿Irán Harry, James y Remus?
rn ¿Qué cosa tiene que decirle Hera a Remus? O__O
rn Uh… ya verán jajaja ¿Recuerdan que Sirius prometió unas vacaciones? ¿Qué tal Italia, Brasil, Grecia o quizá Egipto? J
rn Y… las Kyteler, son como las personas que te encuentras hasta en la sopa, así que no se sorprendan que se las topan en el lugar menos aprepiado xD
rn ¿Saben cual fue mi parte favorita?
rn ¡La túnica rasgada de la viejita jaja a la altura de las boobies!
rn J
rn ¿Qué nombre les gusta para la nueva Longbottom?
Yo ya tengo uno w
Quejas, dudas y/o sugerencias en el area de comentarios :D
Volveré cuanto antes, lo juro n__n
Besitos con sabor a Merodeador inmaduro xD
P.D. En los siguientes capítulos sabrán que le regalo Sirius a Alice :P