← Harry Potter Black Lupin · de
Harry Potter Black Lupin — capítulo 25
Cosas del fic que a nadie le importan pero que quiero decir xD
·La mayoría de idioteces que dice y hace Sirius son cosas que alguna vez yo he dicho o hecho :/ (aunque no me crean >.<) soy media idiota, lo sé pero es que creo que le quedan acorde al personaje, al menos como yo me lo imagino w
·Al principio quería ponerle una nueva novia a James (me siento una mierda por dejarte sin esposa, Jamsie, soy una hija de puta, ya te pedí perdón al respecto) pero ahora… ahora ya lo dudo T__T
·Puse a Hera como novia de Remus porque lo de Lily estaba muy reciente como para ponérsela a James y a Sirius no porque simplemente él siempre se queda con las chicas n__n
Eres bello, bello, bello peligroso y bello, más que una puesta de sol aquí el desnudo bañado en sudor…
--Ya no me mires así—le decía Sirius a James mientras caminaban por el centro comercial; acababan de salir del callejón Diagon porque habían ido a Gringotts a cambiar galeones por libras. Mañana muy temprano se irían de campamento— ¡James!—exclamo Sirius al ver que su amigo seguía mirándole con el ceño fruncido, pareciera que en cualquier momento se pondría a gritarle.
--Justo cuando creo que no puedes ser más idiota, vas y te superas—dijo James rechinando los dientes.
--¿Es tan malo acaso que ella vaya?—pregunto dolido por lo que le acababa de decir.
--Se nota que no logras verlo—se lamentó Remus, rodando los ojos—así que solo te diremos que no vamos a ayudarte ¿entiendes?
--¿Con respecto a que exactamente?—quiso saber Sirius altaneramente, tratando de esconder el miedo que comenzaba a sentir.
--Con respecto a tus metidas de pata—sentenció James muy digno—y también… ¡Harry!—grito interrumpiendo su discurso cuando vio que su hijo estaba corriendo alrededor de una gran piscina con un líquido azul— ¡Harry!—volvió a gritar.
--Mande—dijo él sin dejar de correr, con una gran sonrisa.
--¡No corras, te vas a caer!—James dio grandes zancadas para cogerlo de la mano—si te caes ni pienses que voy a limpiarte con la varita.
--Está bien—concedió sin dejar de sonreír— ¿Puedo ir con Nina?
--De acuerdo—acepto James mirándolo severamente—pero si rompes algo lo pagaras con tu mesada.
--¡Tú no me das mesada!—soltó Harry corriendo delante de ellos.
--¡Lo pagaras con el dinero que te dan Sirius y Remus, entonces!—exclamo James tratando de no reír.
Harry hizo una mueca antes de perderse entre los muchos pasillos de aquella tienda destinada a los artículos de campamento.
--¿Y ahora?—inquirió Sirius mirando a su alrededor un montón de cosas que él jamás había visto en su vida— ¿Qué tanto compraremos, Lunático?
--Casas de campaña—respondió él, seguía viéndose triste y no era para menos.
--¿Cuántas?—dijo James caminando hacia el pasillo que decía "Tiendas de campaña"
--Hum… una—dijo Remus señalándose a sí mismo—dos—señalo a James—y tres—señalo a Sirius—Nina y Harry dormirán con ustedes… ah, cuatro—termino diciendo con una mueca—necesitaremos cuatro.
--Eh… esto, sí—Sirius se rascaba la nuca, sonriendo estúpidamente—verán…—miro a Remus que alzaba una ceja— ¿Podría quedarse Nina contigo, Lunático?—pregunto sonriéndole.
--¿Qué?—saltó él que repentinamente apretó los puños— ¡No!
--Ah… ¿Por qué?—quiso saber, cínicamente.
--Es tú hija—le regaño Remus al borde de la histeria—tú eres su padre, tú eres el responsable de ella; no porque quieras tirarte a Constance va a arrumbar a Nina con quien sea… ¡Y ni te atrevas a decir que yo no soy quién sea!—se le adelanto cuando vio que Sirius abría la boca— ¡compórtate!
Sirius lo miro con las cejas arqueadas, Remus respiraba con dificultad y James bufaba cada dos por tres.
--¡Bien!—exclamo sarcásticamente Sirius—vamos a ver las malditas casas de campaña…
--Buenas tardes—carraspeo Remus para que el chico que estaba en el departamento de casa de campaña se volviera, parecía solo un poco más joven que ellos— ¿Podría ayudarnos?—inquirió amablemente—por favor—añadió al ver la cara de amargado del hombre.
--¿Sí?—dijo de mala gana.
--¡Oiga! Si va a ayudarnos, hágalo bien—dijo Sirius enfadado.
El chico, resoplo… James y Remus miraban al chico y a Sirius alternadamente, como si vieran un partido de tenis; en espera de que el empleado le chillara a Sirius y él le diera una paliza.
--¿Bien?
--Oh sí…—Remus sonrió tímidamente— ¿Qué casa de campaña tiene?
--¿De cuál busca?—pregunto él.
--Mire…
--¿De qué tipo tiene?—se apresuró a decir James viendo como Sirius se subía las mangas de la sudadera, listo para atacar.
--La canadiense—decía el chico señalando una casa que era triangular—es para dos personas, pero es mejor si solo esta una.
--Ajá…
Sirius la contemplo con mucho interés hasta que sus amigos lo pellizcaron en ambos brazos. Sabían perfectamente lo que estaba pensando su malévola cabeza.
--La hexagonal o de iglú—señalo una muy grande, de forma hexagonal en la que bien cabrían todos—es comúnmente para varias personas, seis o siete caben a la perfección.
--Oh…
--O bien, la rectangular—señalo una última que parecía solo un poco más que pequeña que la anterior—y pueden…
--¡John!—le llamó una chica, una empleada que venía jadeando.
--¿Qué pasa?—pregunto el tal John, radicalmente cambio su expresión por una sonrisa.
--El gerente quiere que ayudes a descargar la mercancía… nueva—los ojos de la chica se desviaron hacia Remus, se puso más roja que un tomate y hablo de nuevo, tímidamente—quiere que vayas de inmediato.
--Ah…—pero John no se fue de inmediato, miraba de la chica a Remus, de Remus a la chica, con recelo—sí… ya, ahora vengo.
Le lanzó una última mirada desconfiada a Remus que sonreía amablemente a la chica, sin más. Y se fue.
--Genial…—ironizó Sirius recargándose en el gran estante— ¿Y ahora quien jodidos va a ayudarnos?
--Eh…—la empleada carraspeo recodándoles a una bruja desagradable que trabaja en el ministerio— ¿En que estaban?—y le hizo ojitos a Remus que se desconcertó.
--Sí, bueno…—James sujeto a Sirius por el codo—queremos comprar un par de casas de campaña—Remus no entendía porque usaba el tono que usaba—pero creo que nosotros… digo, él y yo—Sirius sonrió—podríamos ir en busca de nuestros hijos mientras usted le explica todo a mi amigo, se llama Remus por cierto.
--Como usted quiera—dijo la chica sonriéndole encantadoramente a Remus que entendía todo—mi nombre es Lisa, será un place enseñarle todo…—Sirius le dio un codazo a Remus que buscaba a su alrededor algo que lo sacara de allí—lo que necesite—aclaró Lisa coquetamente.
--No, esperen, voy con ustedes—decía Remus con apuro— ¡chicos!
--Ahora te buscamos, Lunático—le dijo Sirius caminando de espaldas cuando ya se iba con James, le guiño un ojo y alzó los pulgares de los dedos en señal de aprobación—somos tan buenos—comentó cuando ya se habían alejado de aquel pasillo— ¿Esto cuenta como buena obra del año?
--Hum… supongo que sí—dijo James pensativamente.
--¿Entonces podemos portarnos mal el resto del año?—pregunto Sirius esperanzado.
--No sé… depende de que tan bien le vaya a nuestro pequeño saltamontes—acoto con una risita de suficiencia— ¿A dónde pudieron haberse metido esos niños?
--Eh…—Sirius se alzó de puntitas para buscar—no los veo—dijo empezando a asustarse.
--Calmémonos—sugirió James pasándose una mano por la barbilla—pensemos como niños.
--¿Cómo niños?
--¡Piensa, Canuto!—exclamo James a la desesperada, Sirius no entendió el punto—¡La mayoría del tiempo eres un niño, piensa!
--Ah… ¿Qué cosa exactamente?
James se dio un golpe en la frente.
--¿A dónde te irías tú en esta tienda?—soltó James poniéndose rojo.
--Oye, no uses ese tono conmigo—dijo muy digno y algo ofendido—ya te entendí.
--¡Vaya!—a cada segundo que pasaba, James se desesperaba más— ¡Piensa!—le urgió.
Sirius hizo una mueca ofendida, se puso una mano en el cabello y comenzó a enroscárselo, estaba pensando. Mientras, James veía a su alrededor, había un montón de cacharros muggles; algo que parecía ser una tina pequeña, pero era alta (un asador) una caja azul con blanco (hieleras) y, lo que más miedo le dio, un juego de cuchillos… pero no era todo, había sierras, martillos, taladros (Remus había llevado uno a la casa)
Era un lugar nada apto para niños. Ambos se miraron solo un momento, para ver que el otro pensaba lo mismo.
--¡HARRY!
--¡NINA!
Gritaron con idénticas caras de terror.
--¡Disculpe, disculpe!—James iba corriendo por todo el almacén, seguido de Sirius que traía un montón de panfletos con las fotos de Harry y Nina— ¿Ha visto a alguno de estos niños?—pregunto a una pareja de ancianitos.
--A ver…—la viejita se acomodó las gafas para poder ver bien; le temblaban tanto las manos que tardó más de cinco minutos en que pusiera las gafas en su lugar. James y Sirius estaban impacientándose—que niños tan monos—observo la señora amablemente— ¿Cómo se llaman?
--James y Sirius—contesto Sirius con un tic en el ojo.
--No ustedes, los niños—dijo el esposo de la viejita, rodando los ojos.
--¡Ah, ya!—soltó James moviendo rápidamente las piernas—Harry y Nina, sí, el niño es mío y la niña es de él.
--¡Se nos perdieron!—exclamo Sirius al borde de la histeria.
--Hum…—ambos viejitos se miraron—hum… no, no los hemos visto—terminaron diciendo.
--¡Osh, gracias!—dijeron irónicamente, echándose a correr de nuevo— ¡Harry, Harry, Harry, Harry, Harry, Harry…!—iba diciendo James sin hacer una pausa— ¡HARRY!
--¡Nina, Nina, Nina, Nina, Nina, Nina…!—chillaba igual Sirius— ¡NINA!
Iban dejando en el suelo varios panfletos.
¿Les has visto?
Rezaban arriba de las fotos de ambos niños.
Harry Potter.
Ocho años.
Señas particulares: una cicatriz en la frente en forma de rayo, usa gafas redondas.
Ropa que vestía: pantalón de mezclilla, tenis tipo converse negros, playera verde.
Decía debajo de la foto de Harry.
Nina Black.
Siete años.
Señas particulares: usa gafas grandes (como de abuelito)
Ropa que vestía: mallon negro, playera de roja de Rolling Stone y tenis negros, tipo converse.
Los habían hecho mediante magia minutos después de haber perdido los estribos cuando ni Harry ni Nina estuvieron dentro de su campo visual.
¡AYUDALES A VOLVER A CASA!
--No… espere, señorita—decía Remus que estaba dentro de una casa de campaña, en el almacén, no sabía cómo había llegado a aquel punto, la tal Lisa estaba sobre él, mirándole como desquiciada—será mejor que salgamos ya porque…
--¡Vamos!—chillaba Lisa tratando de sacarle la camisa— ¡Hazme tuya!—se movía sensualmente, tratando de poner las manos de Remus en algún lugar recóndito de su cuerpo.
--¿Qué? ¡No!—Remus cerró rápidamente las manos, para evitar un recorrido indecoroso a la par que trataba de mantener su ropa en su cuerpo.
--¡Dime cosas sucias!—decía la loca.
Por fuera, la casa de campaña se movía sin parar. Ahuyentando a los compradores.
--¡Estás loca!—saltó Remus cerrando los ojos cuando Lisa estaba por quitarse la playera.
--¡Más sucias!—pidió ella sin darse cuenta que el chico no quería hacer nada de nada.
--¡No, suéltame!
--¡Soy toda tuya y tú eres todo mío!
--¡AYUDA!
--¿Y si se los robaron?—preguntaba James histérico a Sirius, aún estaban en el almacén; no se habían movido de aquel pasillo que decía "Ferretería"
--¿Y si los secuestraron?—decía Sirius temblando de pies a cabeza.
--¿Y SI SE LOS COMIÓ UN OSO?—grito James.
Sirius lo miro, aterrado y entonces se abrazaron y se tiraron al suelo, a llorar desconsoladamente.
--Lisa, ya terminé…—oyó Remus la voz del tal John— ¡Lisa!—grito John.
Remus abrió los ojos como platos, Lisa dejo de "besarle el cuello" y antes de que pudiera gritar para pedí ayuda, ella le coloco una mano en la boca.
--Shhh—le dijo Lisa sonriendo malévolamente—será nuestro sucio secretillo…
El chico la miro con miedo y trato desesperadamente de gritar, agitándose.
--¡Lisa!—la llamaba John—tienes que…
Lisa soltó un grito de dolor cuando Remus, sin más opción, le mordió la mano. Se paró de golpe y salió corriendo de la tienda de campaña para toparse con la cara enfurecida de John.
--Oye… yo… digo, ella… quiero decir…
--¡John, por fin!—sollozo Lisa acomodándose la blusa— ¡ha quiero abusar de mí!
--¿Qué? ¡No es cierto!—defendió Remus—no es verdad, dile que tú…
Pero no termino la frase porque un puño se impactó en su cara.
--¡Yo la quería mucho!—decía Sirius llorando a lágrima viva en el hombre de James que no estaba mejor que él—era rara… pero la quería mucho a mi niñita…
--¡Harry era lo único que me quedaba de Lily!—se lamentaba James limpiándose la nariz fuertemente— ¡y ahora me he quedado sin nada!
--*¡Seguridad, seguridad!—*decían por el altavoz— ¡Seguridad a pasillo de casas de campaña!
Les basto cruzar una mirada para levantarse de un brinco e ir corriendo.
--¡Ya basta!—ordenó un hombre de uniforme a Remus que regresaba el brazo que estiro para golpear a John— ¡Señor!
--¡Suéltenme!—John respiraba con dificultad, tenía la playera jaloneada y el labio roto— ¡voy a matarlo!
--¡Hey!—Sirius se puso frente a John y le dio un puñetazo que lo dejo inconsciente en brazos de los hombres de seguridad, haciendo que se sobara la mano.
--¡John!—chillo Lisa agachándose a mirarlo.
--¡Sirius!—le grito James llegando a su lado.
--¡Ya lo teníamos controlado!—regaño el tipo de seguridad.
--Sí, bueno…—Sirius se encogió de hombros— ¿Estas bien, Remus?—le pregunto.
--Sí, sí—se apresuró a decir él—ha sido todo un mal entendido.
--¿Seguro?—insistió James viendo que el ojo comenzaba a hinchársele.
--Sí—afirmo Remus soltándose del agarre de los de seguridad.
--Sentimos mucho lo que sucedió—dijo el de uniforme, mirando con reprobación a John que era arrastrado por los otros guardias—a nombre de todos le ofrezco una disculpa y se le dará un cupón para compensar las molestias.
--Sí, no se preocupe—dijo Remus resoplando.
--Bien, ahora vuelvo.
--¿Qué diablos sucedió?—quiso saber James cuando el hombre se esfumo.
--Pasa que me dejaron a merced de una loca compulsiva al sexo—se quejó Remus haciendo una mueca de dolor al tocarse el rostro.
--¡Oh por Merlín!—exclamo Sirius con las manos en las mejillas—¿Quiso violarte, amigo?—en realidad parecía consternado.
--Eso creo—dijo Remus severamente.
--¡Pobrecito mío!—soltó Sirius abrazándolo con fuerza—tranquilo que papá Sirius está aquí, todo estará bien.
--¡Suficiente!—Remus se zafo de los brazos de Sirius dándole un manotazo—estoy bien, gracias por preocuparte—Sirius le miro un poco ofendido pero asintió con la cabeza— ¿Dónde están Harry y Nina?—inquirió finalmente.
James y Sirius se quedaron helados.
*--James Potter y Sirius Black—*hablo alguien por el altavoz—favor de pasar al área de objetos perdidos donde se encuentran los niños Harry Potter y Nina Black esperándolos.
--¿LOS PERDIERON?—grito Remus salpicándoles saliva.
--¡Ya los encontramos!—exclamaron contentos.
--Firme aquí—decía una mujer, una vez que fueron al área de objetos perdidos donde estaban los niños, bañados de algún polvo blanco que prefirieron no preguntar que era. Los miraron severamente y ahora la mujer le tendía a James y Sirius hojas—tiene que firmar de recibido.
--¿Recibí niña rubia de ojos grises saltones?—leyó Sirius con el ceño fruncido.
--Ajá…
--¿Niño hiperactivo de ojos verdes y cicatriz graciosa?—dijo James con las cejas arqueadas.
--Sí—dijo la mujer que mascaba chicle.
Remus parecía muy indignado de las descripciones. Solo esperaba que ninguno de esos dos hiciera mucho lío; ya habían tenido suficiente con la pelea de hacía un momento. Sirius y James se miraron, miraron a la mujer, parecían enfadados, mucho.
--De acuerdo—dijeron al tiempo, firmando las hojas de recibido, tranquilamente.
Remus abrió la boca de la pura indignación.
--Genial—dijo la mujer cogiendo las hojas—permítanme dos segundos, se las llevaré a mi jefe y…
--Hola, Betty ¿Cómo va todo?—pregunto un hombre entrando por la puerta. Sirius se quedó helado al reconocerlo— ¡vaya!—exclamo el hombre componiendo una gran sonrisa— ¡que sorpresa!
A James y Remus nos les costó mucho reconocer al tipo. Jamás iban a olvidarlo, es como si hubiera sido ayer…
--Mi tarjeta—dijo el policía tendiéndole algo a Sirius que se quedó helado ante las miradas de James, Remus y Hera—por si algún día decides ponerte… loco.
--¡Usted!—saltó Sirius aterrado, se colocó detrás de Nina que veía todo con el ceño fruncido.
--Nunca me imaginé que volvería a verte—dijo el policía sonriéndole a Sirius, coquetamente, él temblaba como gelatina—pero que grato encontrarte de nuevo, aunque me quede esperando tu llamada, ya sabes… para ponernos locos—y le guiño un ojo.
El ojo izquierdo de Sirius se cerraba a voluntad, el tic estaba más fuerte que nunca.
--¿Ponerse locos?—pregunto Nina— ¿De qué habla el policía, papi?
--¿Es tu hija?—quiso saber el policía, parecía desilusionado.
--Toda suya—dijeron James y Remus al tiempo, asustados—porque es muy hombre—afirmaron asintiendo enérgicamente con la cabeza.
--Me imagino—mascullo el policía pasándose la lengua por los labios, sin dejar de mirar a Sirius que hacía temblar también a Nina—has de ser muy hombre, guapo.
--¿Qué le pasa?—quiso saber Harry mirando raro al policía.
--Sí, bueno… ya nos íbamos—tercio Remus nerviosamente, Sirius no iba a aguantar mucho tiempo más allí, soportando las miradas que le echaba el policía, como si lo desnudara—esto… gracias por todo.
--¿No me dices nada?—el policía hizo puchero—yo me llamo Max—le tendió la mano pero Sirius estaba demasiado en shock como la estrechársela pero no hizo falta porque Max se la tomo y no desaprovechó para acariciársela—pero que suaves—comento sensualmente.
Sirius soltó un gritito ahogado, de horror. Estaba paralizado.
--Yo… vámonos—intervino James quitándole la mano de Sirius a Max—debemos irnos—enfatizo al ver que no tenía intención de soltársela—como ya dije, debemos irnos—repitió haciendo fuerza.
--Sí, que les vaya bien—les deseo Max soltando por fin la mano de Sirius, James tuvo que pegársela al cuerpo porque no podía moverse—hasta otra… Sirius—leyó que decía la hoja que su asistente les hizo firmar.
--¡Adiós!—se despidió Nina con la mano.
--Nos vemos lindura—dijo Max sonriendo.
--Gracias—dijo Nina contenta.
--Sí, tú también—dijo Max sin despegar un ojo de Sirius que era arrastrado por Remus y Sirius.
--¡Gracias por encontrarnos y devolvernos!—exclamo Harry agitando la mano.
Antes de que cerrera la puerta, Max le envió un beso a Sirius que no soportó más y se desmayó.
--¡MERLÍN ME ODIA!—grito Sirius horas después de haberse desmayado, apenas había reaccionado y ya estaba a salvo en la mansión— ¡YA SÉ QUE ESTOY BIEN PINCHE GUAPO! PERO ¿POR QUÉ, POR QUÉ YO?—decía pataleando.
¡Plaf!
James y Remus le dieron una bofetada en cada mejilla.
--¡Cálmate!—dijeron al unísono.
Pero entonces Sirius comenzó a sollozar.
--Creo que lo altera mucho—aseguro James— ¿no será que…?
--¡NI SE TE OCURRA PENSARLO!—estallo Sirius con los ojos rojos.
--Vale, vale, que humor—James lo arropo mejor—duérmete que mañana hay que levantarnos temprano, ya verás que te sentirás mejor.
--Gracias—dijo hipando, se recostó de lado.
--Le afecta mucho—sentenció Remus cuando ya salían de la habitación.
--Ya sé—respondió James con las manos en la cintura, parecía preocupado—ya se la pasara—y sonrió.
--Hola—saludó Constance una vez que iba saliendo de la chimenea de la casa, cargada con su mochila de campamento.
--Hola—respondieron James y Remus, mirándose para hablarse mentalmente.
En el centro de la sala había cinco mochilas, tres más grandes que las otras dos. Una hielera, un asador y unos paquetes irregulares que eran las casas de campaña.
--Hola—dijo entonces Sirius saliendo de la cocina, iba con un pantalón de mezclilla y una camisa de cuadros, le sonrió a Constance antes de darle un beso en los labios— ¿Lista?
--¿Tú lo estás?—pregunto ella coquetamente.
Remus y James comenzaron a toser fuertemente.
--Bueno…--musito Sirius contrariado— ¿Dónde se meten esos niños?
--Ya, papi, vámonos—Nina venía bajando las escaleras brincoteando.
Traía pantalón de mezclilla, botas cómodas, una boina y una playera con arcoíris. Se paró en seco al ver a Constance, era muy tímida cuando no conocía a la gente.
--Hey, ven cariño, quiero presentarte a alguien—la llamo Sirius sonriéndole para darle confianza.
James y Remus estaban muy atentos mirando la reacción de Constance. Pero ella parecía muy cómoda. Nina no se movió.
--¡VÁMONOS!—llego gritando Harry pero se chocó con Nina—muévete, enana—le dijo sonriendo— ¡tierra llamando a Nina!—soltó teatralmente, solo hasta que vio a Constance se opuso serio— ¿Quién eres?—pregunto extrañado.
--Soy Constance—se presentó la chica adelantándose a Sirius, le sonrió—hola.
--Ah… bueno, hola—dijo Harry sonriendo, encogido de hombros— ¿Ya nos vamos?
--Sí, Constance va a ir con nosotros, Nina—le aviso Sirius abrazándola por los hombros, algo que no le agrado a Nina— ¿Bien?—Nina pasaba sus enormes ojos grises de Constance a Sirius, una de sus miradas penetrantes que tanto incomodaban a su padre—¿Bien?—repitió él sabiendo que las cosas no iban bien.
--Bien—acepto casi sin mover los labios.
--¡Vayámonos, entonces!—exclamo James dando una palmada al aire.
Metieron todas las cosas al porta equipajes de la camioneta que habían rentado. Habían decidido hacer todo a la forma muggle, para que fuera más divertido y complicado.
--¡Yo adelante!
--¡No, yo voy adelante!
--¡Que no, yo adelante!—decía Harry impidiendo que Nina se subiera al asiento delantero de la camioneta— ¡Yo voy con mi padrino!
--¡No, Harry, quiero ir con mi papi!—reclamaba Nina— ¡Jamsie!
--¡No me digas, Jamsie!—se quejó Harry algo enfadado.
--Solo súbanse ya—tercio Sirius encendiendo el auto.
--¡Yo quiero ir adelante!—exclamaron ambos niños al mismo tiempo.
Pero se quedaron de a seis al ver que el asiento del copiloto ya iba ocupado por Constance.
--Lo siento—dijo ella sonriendo.
Harry y Nina se miraron, con el ceño fruncido. Los ojos les llameaban y se subieron a la parte de atrás, con los brazos cruzados.
James y Remus se dieron cuenta que Constance se había equivocado.
Y mucho.
Jajajajajajajajaja
Jajajajajajajajajajajaja
Jajajajajajajajajajajajajajajajaja
Ok, ya -.-' jijiji es que me encantó escribirlo ¿Les he dicho que me divierto mucho con este fic? ¿No? Pues si >.< bueno… en realidad, con todos mis fics xD
Es que… un amigo y yo somos unos dramáticos de lo peor entonces, cuando nos referimos a nuestros ex les llamamos "los hombres de nuestro pasado" O_O
Somos la mamada andante lo sé w
Así que… jajaja uno de esos me andaba distrayendo en msn y fue cuando recordé al policía y le venía como anillo al dedo al capítulo n__n
Jajajaja y luego se les pierden los niños T__T re idiotas que son… haciendo sus panfletos jajaja pero sin duda amé ponerlos en el "área de objetos perdidos" y mis descripciones T__T
¡Pobre Remus!
¡LOCA A LA VISTA!
X___X
Jajajajajajaja pobre mi muchachito, querían robarle su "virtu" jajajajajaja
¡En una casa de campaña, por las bolas de Merlín! :O
Y bueh… Constance no sabe en la que se mete T__T la cago, la cago la cago…
¿Qué pasará en el siguiente capítulo?
No lo sé >.<
Bueno sí, pero no puedo adelantar mucho :P
Les juro que trataré de volver lo antes posible ¿Va que va?
Muchísimas gracias por todo y no desesperen que si voy a contestarles los comentarios pasados :D
Besitos con sabor a Merodeador abusado
T__T
No se olviden…