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Harry Potter Black Lupin — capítulo 28


--Por cierto… ¿Dónde se ha metido James?—preguntó Sirius a Remus, prendiendo un cigarrillo.

--No lo sé, no lo he visto en horas—respondió apagándole el vicio, Sirius lo miro ofendido pero no dijo nada—no ha vuelto de haber ido a ver a Frank y de paso iría a ver a…--pero Remus se quedó a media frase, se calló de golpe y se puso pálido.

--¡Anne Kyteler!—gritó Sirius poniéndose de pie de un brinco.

Ambos asustados por lo que pudiera haber ocurrido.

--¿Qué tienes papi?—inquirió Nina tronando los ojos frente a Sirius que salió de un trance--¡No estas prestando atención!—le reprochó cruzándose de brazos.

--No… ¿Qué pasa?—dijo él abrazándola, sonriéndole.

--¿Por qué estas como ido?—pregunto la niña mirándolo con los ojos entrecerrados.

--¿Qué? Claro que no—replicó Sirius sin dejar de sonreír.

--Claro que sí—lo contradijo su hija pasándole una mano por su barbilla—desde hace días que no dejas de sonreír ¿por qué?

--¿En serio?—se sorprendió, Nina asintió—no creo, en serio…

--Desde el día que volvimos del campamento—recordó Nina con la vista fija en la ventana que daba al jardín por donde se veía que el sol comenzaba a ocultarse para dar paso a la luna--¿Por qué?—repitió posando sus ojos grises en él.

--Hum… no, no pasó nada importante ese día—dijo sincero, Nina alzó una ceja—de verdad, solo que…

--¡Tressa!—grito Harry que llegaba corriendo de la cocina.

Y es que de la chimenea venía saliendo Tressa, quitándose el gorro del impermeable y goteando un poco de agua en la alfombra que tapizaba el salón.

--¡Hola!—saludó Sirius radiantemente, parándose junto con Nina para ir donde Tressa.

--Hola—contestó Tressa saludando primero a los niños; Harry la abrazó contento mientras que Nina le sonrió con ganas, la chica miro a Sirius, no sin sonrojarse--¿Llego tarde?—preguntó apenada.

--Tonterías, llegas bien—afirmó Sirius depositando un delicado beso en su mejilla—estábamos terminando de hacer la tarea ¿cierto?

--Cierto—dijeron ambos niños, Nina miro a Harry escéptica—tú ni siquiera la has empezado.

--Ah… mientes—espetó Harry hábilmente—ya la terminé desde que estábamos en la escuela.

--¡No es cierto, no puedes!—chilló Nina apretando los puños, Harry le sonrió con petulancia, como le encantaba hacerla enojar--¡Tenías demasiada!

--Nina, Nina, Nina—decía Harry poniendo una mano en su hombro y negando con la cabeza, sonriendo; mientras, Tressa y Sirius veían divertidos--¿Cuándo aprenderás que aquí el grande soy yo?—Nina entrecerró los ojos—el más inteligente, el más guapo…

--¡Oye!—se quejó Sirius haciendo un lindo puchero.

--El más guapo—reafirmó Harry bufando a Sirius que se cruzó de brazos, escondiendo una carcajada—el más divertido, el más…

--El niño más desordenado—intervino James que bajaba las escaleras, cargando un gran cesto de ropa sucia; Harry se puso más rojo que un tomate, sonrió y se echó a correr—ya lo sabía—dijo James riendo, luego se fijó en Tressa—¡Hola!—saludó radiante.

--Sí, hola, hola, hola—lo corto Sirius antes de que James pudiera llegar a Tressa para saludarla como es debido; su amigo lo lanzó una mirada un tanto intimidante pero pareciera que Sirius no se daba cuenta—como ves, estamos un poco ocupados.

--Hola James—dijo Tressa mirándolo por encima del hombro de Sirius.

--¿Cómo te va?—pregunto James dejando de lado su enorme cesto, sentándose e invitando a Tressa a que hiciera lo mismo. Sirius miro a Nina que había reemprendido su tarea de colorear el libro que Remus le había traído recién y maldiciendo mentalmente a James, se sentó junto a Tressa.

--Muy bien, gracias—respondió Tressa mirando con interés a Nina—no puedo quejarme.

--Supongo—dijo James con la vista posada en Sirius que sonrió, encogiéndose de hombros—no pensé encontrarte aquí…--añadió como quien no quiere la cosa, Tressa lo miro—digo, ya será suficiente con tener que soportarnos en el cuartel…

--Sí, bueno…--la chica se sonrojó, algo que ya no se les hacía raro—yo… digo, él…

--Yo la invité a comer—dijo Sirius abrazándola de repente, porque sentía que de lo contrario, iba a estallar.

--Oh—fue lo único que pudo decir James, muy sorprendido.

--Ya tengo hambre—terció Nina moviendo su libro, viéndolo de un ángulo y otro, para asentir finalmente, signo de que estaba satisfecha con su trabajo--¿Papi?

--¿Qué hay de comer?—inquirió Sirius temiendo la reacción de su hija al verlo abrazando a Tressa que no sabía ni dónde meterse--¿James?

--¿Invitaste a comer a Tressa y ni siquiera sabes si hay comida?—James rodo los ojos.

--Eh…--Sirius no era capaz de soportarle la mirada a Nina, que ni pestañeaba—algo así.

--Eres increíble—murmuró James poniéndose de pie, encaminándose a la cocina—iré a dejar esto y solucionaremos este problemita.

--Sí, no te preocupes—dijo Tressa acomodándose un poco el cabello, solo para tener algo que hacer; cuando James se hubo ido, el silencio reino, dejando solo el zumbido del vacío y el lento respirar de Nina… parecieron horas lo que fueron minutos, hasta que Tressa se armó de valor para preguntar—Hum… ¿Nina?—la niña se volvió hacia ella de inmediato, Sirius estaba sudando—bien, yo… quería saber sí… si… ¿Te gusto la cajita?

Sirius estaba preparado para sujetar a Nina si se le lanzaba a los golpes a Tressa pero nada lo habría preparado para lo que sucedió.

--¡Claro!—exclamó Nina dando brinquitos, se abalanzó sobre Tressa, estrujándola con un fuerte abrazo, que ella recibió gustosa--¡Gracias, esta hermosa! ¡Y lo que haces es genial!

La boca de Sirius estaba bien abierta… una mosca pudo meterse e inspeccionar sin ningún problema porque él estaba en shock, estaba realmente sin habla…

Nina estaba cohabitandocon Tressa… estaba abrazándola, estaba platicando con ella, incluso se la llevo a su habitación para tener una plática de chicas. Ahí… el asunto fue bastante más extraño porque Nina dejo que Tressa le echara un vistazo a su diario, algo que no había dejado que ni Sirius. Era privado.

Él ni se dio cuenta cuando se hizo noche y Nina se quedó dormida en brazos de una Tressa enternecida… algo, algo que tenía esa mujer…

Lo aceptaba.

Tressa lo volvía loco.

--¿Cómo va Alice?—pregunto James sentándose frente a Frank, en el cuartel. Era medio día y Sirius se había ido con Tressa a investigar unos pendientes mientras que Remus había ido a la junta en la escuela de Nina y Harry.

--Bien… relativamente—contestó Frank tallándose los ojos, lucía cansado.

--¿Todo bien?—insistió James comenzando a preocuparse.

--Sí, es solo que…--Frank se alzó para verificar que nadie los oía, dándole más misterio al asunto, James se acercó más a él, instintivamente—Alice esta… ¡VOLVIÉNDOME LOCO!—gritó sobresaltando a su amigo.

--¿Tenías que romper mi tímpano?—se quejó sobándose.

--Lo siento—se disculpó algo turbado—es que si no lo hacía, iba a explotar.

--Ya, y ¿qué fue esto?—ironizó James—y ¿se puede saber porque va a volverte loco?

--¡Ya lo estoy!—exclamó Frank tapándose las cara con las manos, James se compadeció de él y le dio tiempo para que se calmara y así pudiera contarle todo el chisme, con puntos y comas—ya, ya me calmé—dijo pasados diez minutos en los que sollozo y se sonó la nariz con mucha fuerza con el pañuelo que James hizo aparecer para él—gracias—dijo hipando—es solo que… el embarazo es horrible—y de nuevo se echó a llorar--¡Se ha vuelto un monstruo!

--Ya, ya, tranquilo…-lo consolaba James dándole palmaditas en la cabeza—tranquilo, ya, ya que todo va a pasar…--le decía sintiéndose realmente estúpido.

--Señor Longbottom, discúlpeme yo…--pero Anne Kyteler se quedó a media frase al toparse con la imagen de James Potter abrazando tiernamente a Frank Longbottom que lloraba a lágrima viva en su hombro—lo siento—dijo roja por contener las carcajadas—volveré después…

--¡No, espera, no es lo que crees!—gritó James corriendo detrás de ella, dejando a Frank destrozado--¡Vuelve!

Pero Anne iba carcajeándose, retorciéndose como lombriz… sujetándose de lo que podía porque de lo contrario se tiraría al suelo a morirse de la risa. Mientras, James apretaba puños y mandíbula… ahí los chismes corrían como reguero de pólvora, al rato iban a andar diciendo que era heteroflexible…

--¿Qué te pasa, Anne?—preguntó un mago de unos treinta y tantos años, poniéndose frente a ella, viéndola extrañado porque sí bien ella era de expresión amarga, jamás la habían visto sonreír y mucho menos, reírse.

--Es que… yo…--no podía decir una sola frase sin ser interrumpida por un ataque de risa—él… ellos…

--¿Qué cosa?

--¡Hey, Anne!—llegó James y tomándola por el brazo la empujo hacia el ascensor— ¡Deja de reírte!—le exigió una vez que se pusiera en marcha y nadie los escuchara.

--¡Óigame!—Anne se soltó del agarre de James, dejando de reír en seco--¿Qué le pasa? ¡No puede traerme aquí de esa forma! ¿Está loco o qué?

--¡Pues entonces deja de reírte como si fueras una demente!—le espeto James enfadado.

--¿Qué quiere?—le encaró Anne sonriendo con suficiencia—fue muy gracioso verlo en esa posición…--y de nuevo empezó a reír.

--¡Ya para!—saltó James fastidiado de oír su extraña risa—Frank y yo no estábamos haciendo nada malo… solo estaba dándole apoyo moral…

--Si como no…

--¡Es verdad!—insistió James con los nudillos blancos; el ascensor dio una brusca sacudida--¿Qué demonios?

--¡Se atoro!—chilló Anne dejando de lado su risa atronadora--¡Estamos atrapados!

--¡No, claro que no!—dijo James nervioso—estamos en el ministerio de magia, no pueden haber estos accidentes muggles…

--¡Es el colmo!—gritó Anne aporreando la puerta del ascensor--¡Y todo por su culpa!—y lo golpeo en el pecho.

--¡Ya deja de hablarme de usted!—dijo James poniendo los ojos en blanco—me haces sentir demasiado viejo, solo tengo veintiocho años…

--¿Crees que me importa eso?—se burló Anne restregándole el reloj en la cara--¡A las tres tengo que ir por Frankie!

--Ah… cierto, tu… tu adorable hija—se contuvo de decir otra cosa, tal vez Anne se dio cuenta porque lo fulminó con la mirada--¿Qué? No dije nada—se defendió deslizándose hasta sentarse.

--Más te vale…

--¡Ja! ¡Me hablaste de tú!—exclamó triunfante, dando un golpe al aire, con una gran sonrisa.

--¿Qué? ¡Claro que…! Ay demonios…--Anne se dio un golpe en la cabeza, negando—te hablaré de tú solo porque a quienes les hablo de usted es porque siento un profundo respeto y admiración…

--Ya sabía yo que provocaba eso—comentó James risueño, ganándose una patada--¡Auch! ¡Pero que llevada!

--Tú empiezas—dijo Anne sacándose la zapatilla, haciendo muecas de dolor—y te advierto de una buena vez que este tacón de aguja está dispuesto a defenderme de tus boludeces…

--¿Yo?—se extrañó James abriendo mucho los ojos—Tú eres las que empieza siempre a atacarme, malo yo… ¡si soy una persona adorable!

--¡Persona adorable y un cuerno!—saltó Anne sentándose también, sobándose los pies—si hasta se te pueden ver la cola y los cuernos…

--Dale, pero los cuernos solo son para detener mi aureola—dijo James muy digno, Anne bufo—y la cola solo es un atractivo más a mi hermoso cuerpo…

--¿Ves a lo que me refiero?—lo apuntó con el tacón, haciendo que James se echara para atrás—¡Tú boca solo se abre para decir incoherencias!

--Déjame hacerte una pregunta—pidió James poniéndose serio--¿Puedo?

--No.

--Por favor.

--No.

--Anda di que sí ¿Qué te cuesta?

--No y punto.

--¡Por favor!

--¡Que no!

--Bien—James se acomodó el suéter y se aclaró la garganta, Anne trataba por todos los medios de no prestarle atención--*… yo quiero que este año me traiga santo Claus, una bicicleta que corra muy veloz—*empezó a cantar muy entonado, haciendo que Anne resoplara—yo quiero que me traigan patines y un avión, un avión, un avión, también un cochecito y si puede un balón, un balón… pero más quisiera unos guantes de box para pegarle a Anne por mala y abusadora…

Y sabiendo que jugaba con fuego… se movió a tiempo, evitando que la zapatilla de Anne se estampara en su cara, logrando que ahora fuera él quien se retorciera de risa.

--¡Eres un grosero!—le acusó Anne propinándole golpes por donde podía, pero James nada más no podía dejar de reír--¿Cómo te atreves a cantar eso? ¡Una canción de navidad!

--Espera—la corto James enderezándose y sujetándole las manos.

--¿Qué cosa? ¡Suéltame!—exigió tratando, en vano, de zafarse del agarre de James.

--¿Qué fue lo que te molesto?—quiso saber James con el ceño fruncido.

--¡La estúpida canción navideña!—chilló Anne con los ojos de demente.

--¿En serio?—pregunto James incrédulo de que lo que le molestara fuera la canción de navideña y no el arreglo a la letra que él le hizo.

--¡Y el hecho de que la combinaras conmigo!—dijo Anne cerrando los ojos— ¡Odio navidad!

--¿Qué?—se sorprendió el chico--¡Nadie puede odiar la navidad!—rió incrédulo.

--Ah ¿y porque no?—lo reto Anne dejando de forcejear con él—dime que chiste tiene tu celebración idiota, además de gastar montañas de oro.

--¡Es estar en familia!—reclamó James como si fuera lo más obvio del mundo--¿Te parece poco?

--Se puede estar en familia cualquier día del año—contradijo Anne con suficiencia al ver la cara que ponía James—no precisamente ese día, en verdad que es una festividad muy sin sentido.

--Mejor dime que te sucedió ese día—James pocas veces se ponía realmente serio y esa era una de las pocas veces, Anne lo notó y desvió su mirada hacia la pared del fondo—algo debió pasar para que pienses así.

--Nada me paso—dijo Anne recuperándose de ese pequeño momento de debilidad--¿entiendes? nada.

--Estoy seguro de que sí—afirmó James mirando los ojos celestes de Anne y por alguna extraña razón, se acordó de Lily—yo odio Halloween—pensó en voz alta.

--¿Perdón?—Anne no se había dado cuenta de que James por fin le había soltado las manos.

--Nada—dijo él rápidamente—no dije nada.

--No, sí, claro que lo dijiste—la chica se acomodó mejor en su lugar, James la miro—dijiste que odias Halloween ¿por qué?

--¿Es que no lo sabes?—pregunto James cabizbajo.

--¿Qué coa exactamente?

--Ah… se me olvidaba que casi vas llegando a Londres—se contestó a sí mismo James, sonriendo tristemente—Voldemort mató a mi esposa el día de Halloween, hace casi siete años.

--Oh…--Anne se llevó una mano a la boca e instintivamente apretó la mano de James, como para darle apoyo—lo siento mucho.

--Ya, no es tu culpa—dijo él despeinándose—todo pasa por una razón.

--¿Y cuál es esa razón?—quiso saber.

--¿Eh?—James no entendió el punto.

Anne rodo los ojos antes de hablar.

--¿Cuál es la razón de que tu esposa haya sido asesinada?—preguntó muy de golpe, tomando a James en curva, dejándolo sin saber que decir—quiero decir que… según tu filosofía de vida, dice que todo sucede por una razón, sea mala o buena, bueno pues dime ¿Cuál es la razón? Si tienes una, dímela.

--Yo…--James cerró los ojos, dejando que su mente lo llevara a navegar en los recuerdos que tenía con Lily; deteniéndose en momentos específicos y hermosos.

Pero por más que pudo… no lo encontró. No hallo la causa de su muerte; no había razones válidas para que aceptara que ella ahora estaba muerta, desde hacía siete años.

--¿Ahora entiendes porque odio la navidad?—pregunto Anne aun cuando James tenía los ojos cerrados, él apenas si cabeceo--¿Puedes verlo? La gente no se detiene mucho a verlo o a pensarlo… solo sabemos que está ahí y…

--¿Sí?—James no se podía creer que estuviera hablando así con Anne y mucho menos de aquel tema tan delicado para él. era como su taboo, mentía descaradamente diciendo que lo tenía bien superado pero era mentira, jamás superaría la muerte de Lily. Nunca. Era imposible, era más fácil que quisiera a Snape…

Al parecer Anne no era la demente que él creía. Había una mujer dolida en su interior ¿Qué fue lo que hizo que se volviera así? Una razón muy poderosa…

--Es por eso que no creo en nadie—Anne hablaba con una profunda amargura, con rencor, con resentimiento, con enojo; había algo detrás—es por eso que odio a los hombres…

--¿Qué?—saltó James abriendo los ojos de golpe, topándose con la cara enfadada de Anne Kyteler.

--¡James, James, James!—chillaba Sirius por todo el ministerio--¡Por los calzones de Merlín! ¡JAMES!

--¡Cállate, Sirius!—le regaño Remus tomándolo por el brazo.

--¿Qué no lo ves, Remus?—dijo Sirius como maniático--¡Puede que esa loca ya lo haya cortado en pedacitos! ¡Mi Jammsie!—grito como si no se hubiera hecho entender por su amigo que rodaba los ojos.

--Cálmate—dijo resoplando—separémonos, yo voy por…

--¡AYUDA!—los dos se miraron una milésima de segundo antes de que James chocara contra ellos, tirándolos como si de boliche se tratara; detrás de él, venía corriendo Anne con tacón en ristre--¡Quiere matarme!

--¿Qué le hiciste?—pregunto Remus tratando de quitarse la pierna de Sirius de su cabeza.

--¡CANTAR SU ESTUPIDA CANCIÓN NAVIDEÑA!—chilló Anne con los ojos saliéndosele de las cuencas.

Sirius y Remus intercambiaron una mirada.

--Es todo tuyo—dijeron al unísono, sonriendo malévolamente.

--¡Hola, corazón!—saludó Constance colgándose al cuello de Sirius nada más tenerlo a su alcance.

--Ah… te veré en el cuartel—dijo Remus saludando a la chica con una seca cabezada, Sirius asintió sonriendo con pereza.

--Hola—dijo Sirius tratando de zafarse de ella.

--¿Qué te pasa?—preguntó frunciendo las cejas.

--¿A mí? Nada, no me pasa nada—respondió sin ganas.

--¿Iremos a dar la vuelta hoy?

--Hum… si, si quieres de una vez—dijo Sirius sonriente, le tomo de la mano y le dio una vuelta—ya, ahí tienes tu vuelta—y se echó a reír.

Fue entonces que Constance apretó los dientes, haciéndolos rechinar. Fue cuando Sirius se encaminó hacia el cuartel, caminando coquetamente… solo hasta que se topó con esa Tressa Moore. Fue cuando Constance se dio cuenta que había algo raro ahí… fue cuando notó que Sirius no la miraba de esa forma.

Había que hacer algo.


¡SIGO SIENDO JOVEN E INOCENTE!

Bueno… en realidad más inocente que antes J

¿Cómo lo reafirme?

Sí bueno…

¡LOS SANTOS REYES ME TRAJERON ALGO! W

¿Pueden creerlo? Casi me echo a llorar cuando vi mi paquete… (la verdad que si se me salió una rebelde lágrima xD)

Epa, epa que siento mucho la demora pero que he estado muy ocupada:

·Primero, mi cintura jamás volverá a ser la misma u__u

·El maldito trabajo ya me tenía hasta L-A M-A-D-R-E >.< pinches viejas chismosas que me hartaron tanto que mejor me salí n___n'

·Y ultimo… eh… que tengo novio (ay mi vida, aplausos jijiji) así que ese hombre me trae toda distraída, que vamos aquí, que vamos allá… y pues el amor ¿Qué le hago? O

Pero yo ya le advertí que si muero será culpa suya por todos los crucios que me mandaran T___T

Jajajajajajaja ntc pero en serio que ya trataré de actualizar lo más seguido posible ¿vale? Después de todo… la vida muggle J

Ahora sí…

Ufa ufa que me tienen que decir que les pareció este capitulo "Anne" me ha encantado jijijijijii aunque un poquitín corto, aguas porque se acercan cosas fuertes D: además de que Constance no dejara que se le escape Sirius de las manos (¿Y… quien lo haría? Solo una loca xD)

¿Qué es exactamente la cajita que le dio Tressa a Nina?

I don't know :D

Con esas incógnitas, las dejo porque hay que ir a partir la rosca de reyes W con que no me salga un chamaco que al rato tengo que hacer tamales :O

Besos con sabor a Merodeador

¡Cambio y fuera!

P.D. Que el capítulo es su regalo de día de reyes J

Ah… se me olvidaba

¡FELIZ AÑO NUEVO… ATRASADO!

xD