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Harry Potter Black Lupin — capítulo 29

--¡Ya deja de mirarnos así!—exclamó Remus algo desesperado--¡James!—insistió al ver que su amigo acentuaba más su mirada penetrante.

--¡No, no y no!—chilló James como demente.

--Creo que Anne Kyteler te ha dejado malas mañas—comentó Sirius desde detrás de la revista de motocicletas y entonces ocultó una carcajada con una tos muy estruendosa.

--Cierra la maldita boca—gruño James sacudiendo la cabeza—que si esa demente me ha pegado algo es su culpa y solo su culpa—afirmó golpeteando la revista de Sirius.

--¿Nuestra culpa?—se extrañó haciendo a un lado la revista.

--Sirius—apenas si dijo Remus, para que no hablará y empeorara las cosas.

--¡Sí!—estalló James dando un golpe en la mesa del jardín donde desayunaban; algo que hizo que Remus se sobresaltara mientras que Sirius sonreía malévolamente--¡Esa mujer está loca! ¡Es una demente!—y entonces, comenzó a darle un tic en el hombro, haciéndolo subir y bajar--¡No te rías!—le espetó a Sirius que se tapó la boca con la revista--¡Sirius!—insistió al ver que este cada vez se reía más fuerte--¡Ríete de esto!

Y entonces le lanzó el jugo de naranja en plena cara, haciendo que Remus se apartara de un brinco de Sirius que abría y cerraba los ojos rápidamente.

--¡James!—gritó Sirius pasándole la varita a la revista para secarla.

--Eso sí me hace reír—afirmó él dándole un sorbo a su taza de café.

--No cabe duda—decía Sirius buscando con la mirada, apoyo de parte de Remus que solo sonreía, James alzó una ceja—dime con quién andas y te diré quién eres.

James solo negó con la cabeza. Mira quién hablaba.

--¿Sirius?

--¿Sí?—se volvió con una gran sonrisa, pero desapareció en cuanto se topó con la sonrisa petulante de su *novia,*de Constance; inmediatamente se acomodó en el escritorio del chico, sentándose justo encima de los informes en los que trabajaba—ah… hola Constance—saludó tratando de sacar la carpeta de debajo de ella.

--¿Hola, Constance?—repitió ella bufando, Sirius compuso una sonrisa perezosa--¿Eso es lo mejor que puedes decirme?—le reprochó haciendo una mueca.

--Eh… ¿hola?—dijo Sirius no muy seguro, quitando su mano de su cintura.

--¿Qué te pasa?—preguntó poniendo la mano de Sirius más debajo de su cintura—últimamente has estado muy raro…--comentó acariciándole el mentón.

--No, claro que no—dijo rascándose la cara, quitando disimuladamente la mano de ella, que enarcó una ceja—solo que hay mucho trabajo y he tenido algunos problemas con Nina…

--Sí es por eso que ahora parece que Tressa Moore vive en tu casa ¿no?—dijo Constance irónicamente, mirando la foto que Sirius tenía sobre su escritorio; con Nina, Harry, James y Remus saludando contentos.

--¿Qué?—saltó Sirius poniéndose de pie de un brinco, sintiendo que toda la sangre de su cuerpo le subía a la cabeza.

--Eso—Constance lo abrazó por detrás, hablándole al oído—no lo niegues, corazón.

--No, pero…

--¿Te gusta?—inquirió tomándolo por los hombros, obligándolo a girarse y que la viera a los ojos.

--¿Qué? ¿Quién?—Sirius sentía que emanaba litros y litros de sudor.

--Tressa Moore, por supuesto—ahora Constance le daba pequeños besos alrededor de la boca—ella es… bueno, no es bonita…--era como si pensara en voz alta—si tan solo fuera más femenina… hum, no lo sé—acariciaba el cabello de Sirius, mientras él pensaba que Tressa era bonita, a él le parecíabonita—¿cómo describirla? No encuentro un adjetivo lo suficientemente bueno… ¿rustica?

--¿Cómo que rustica?—exclamó Sirius separándose de ella; era una sensación extraña porque era como si muchas arañitas le treparan por el cuerpo, era como estar enojado…

--Sí, bueno… no se me ocurrió otra cosa—admitió Constance sonriendo, algo que hizo que Sirius se molestara más.

--Ya, mejor voy a ver a Remus—terció Sirius cogiendo su carpeta, tenía el ceño muy fruncido—necesito aclara unas dudas…

--Que te vaya bien, mi amor—le dijo ella tomándolo desprevenido para plantarle un beso en los labios; él le lanzó una última mirada y salió de su cubículo—bien…--decía Constance mirando a su alrededor—bien, ahora ya estoy segura…

--¿Se puede…?—pero Tressa se calló de golpe al ver a Constance—ah… buenas tardes—saludo sonrojándose y acomodándose mejor las gafas.

--Hola, buenas tardes—dijo Constance caminando alrededor de Tressa, mirándola de arriba abajo— ¿Qué necesitas?

--Yo… bueno, venía buscando a… a…--pero Tressa estaba demasiado nerviosa como para decir el nombre; Constance la miraba sin parpadear—lo estaba buscando—termino diciendo, cogiendo con más fuerza los papales que llevaba—pero no está así que…

--No te vayas—musitó tomándola por el codo—no tarda en volver.

--Es que… en serio…—Tressa se deshizo con facilidad de la huesuda mano de Constance, se armó de valor y se irguió; sacándole varios centímetros, como encarándola—tengo prisa.

--Sé lo que sucede aquí—la cortó Constance cuando ella ya salía; Tressa se quedó parada, escuchándola—y no va a ser tan fácil, te lo advierto.

--No sé de qué hablas—aseguro Tressa sin voltearse.

--A mí me parece que sí—Constance se acercó más a ella, aferrando la varita que yacía en la bolsa interior de su túnica—así que te lo digo, niña, a mí nadie me quita lo que es mío.

Y sin más, se fue.

--¿Qué le pasa?—se preguntó Tressa dejándose caer en la silla; realmente estaba confundida—¿Quién se cree? Ni que fuera su novia…

Esa tal Constance sí que estaba loca.

--¡Ya sé dónde es, gracias!—escuchó una tierna vocecita, proveniente del pasillo.

--¿Nina?—se extrañó Tressa asomando la cabeza, olvidándose por un momento de sus cavilaciones.

--¡Hola, Tressa!—exclamó la pequeña corriendo hacia ella; traía consigo un muñeco de Axl Rose que Sirius le había regalado recientemente.

--Cariño ¿Qué haces aquí?—le pregunto recibiendo gustosa el beso y abrazo de la pequeña--¿Viniste sola?

--Eh… no—respondió Nina sonriendo inocentemente, alzó su muñeco que hacía un gesto grosero con la mano—Axl me acompañaba…

--Ay Nina—suspiro Tressa sonriendo.

--Es que estábamos con el tío James—decía Nina sentándose en la silla de Sirius, cogiendo todo lo que estaba a su alcance; Tressa la miraba maravillada—pero entonces Harry vio a Frankie y corrió detrás de ella para vengarse porque me lanzó lodo…

--Pero que grosera…

--Lo sé, lo sé…--Nina hizo una mueca al leer el nombre de Constance Adams en una de las carpetas que estaban regadas en el escritorio de Sirius—entonces me dio flojera ir detrás de él y ahora… heme aquí—terminó sonriendo--¿Sabes dónde está mi papi?

--No, la verdad que yo también lo ando buscando—dijo Tressa tendiéndole una varita de regaliz—pero tengo tiempo ¿quieres que vayamos a buscarlo?

--No, no—Nina tenía dificultades para abrir su dulce—mejor hay que esperarlo, no tarda; mi tío Remus dice que mi papá tiene un trabajo muy sencillo, que nunca se tarda haciéndolo—y se encogió de hombros.

--Oh—se limitó a decir Tressa, sonriendo--¿Cómo va todo en el colegio?

--Ha ido bien—contestó Nina saboreándose los dedos que estaban llenos de varita de regaliz—habrá un festival de día de los papás y yo quiero que tú vayas…

--¿En serio?—se sorprendió la chica, enternecida.

--Sí, le voy a decir a mi papi…

--¿Qué cosa me vas a decir, mugres?—dijo Sirius que llegaba sonriendo, abriendo ya los brazos para que Nina se la aventara.

--¡Papi!—chilló corriendo a abrazarlo--¡Hola, papi!

--¿No debías estar con James?—le pregunto despeinándola.

--Sí, pero…--Nina se encogió de hombros, sonriéndole; acentuando más su parecido con él.

--Ya, creo que el tío James es un despistado…

Entonces, Tressa no pudo evitarlo y estornudo; haciendo que ambos pares de ojos grises de posaran en ella, sonrojándola.

--Lo siento—se disculpó poniéndose de pie.

--Oh, no, no te preocupes Tress—Sirius rápidamente le dio un beso en la mejilla, a modo de saludo; haciendo que a los dos se les formara una hermosa sonrisa que a Nina no le pasó desapercibida--¿Qué andas haciendo por acá?

--No, nada—puso sobre el escritorio las carpetas—solo te he traído esto, para que lo revises ¿ya ves?

--Hum… cierto, diablos y yo que pensaba ir a comer…

--No es tan urgente—dijo Tressa pasándose una mano por el cabello—puede esperar.

--¿Qué te parece si nos acompañas a comer?—propuso Sirius coquetamente.

--¡Sí, vamos!—saltó Nina con una risotada alegre.

--Remus… ¿te digo algo y no te enojas?—llegó James preguntando al cubículo de su amigo que nada más verlo, alzó una ceja--¿no te vas a enojar?—insistió.

--Dime de una vez.

--Ya, dime que no te vas a enojar…

--Nina se fue con Sirius y Tressa a comer y Harry esta con Arthur—dijo Remus alzando la vista para ver como su amigo suspiraba aliviado--¿Es que no puedes estar más de una semana sin que se te escapen?

--Como si no los conocieras—se defendió James—y a todo esto ¿quién te anda mandando chocolates?—quiso saber, cogiendo la caja que tenía frente a él.

--Nadie que te importe—espetó Remus sin hacer ademan de quitarle la caja—ya le he quitado la nota…

--¡Le quitas la diversión, Lunático!

--¿Nos vamos a comer, Remus?—intervino una voz a sus espaldas.

--¿Anne?—se sorprendió James, abriendo los ojos como platos.

Anne Kyteler estaba ahí, parada, sonriéndole amistosamente a Remus que se levantaba.

--Sí, vamos.

--¡Oye!—gritó James saliendo detrás de ellos--¡Remus!

--Voy a comer—explicó él sin volverse para mirarlo—no tardo, has lo mismo.

--Claro, yo solito—murmuró James más que sacado de onda.

¿Desde cuándo Remus se llevaba tan bien con esa mujer?

Era más que obvio que su amigo estaba fraternizando con enemigo…

Con esos amigos, ¿para que quería enemigos?

--¿Me da permiso, por favor?—le dijo Nina a una señora que le impedía subirse al juego que estaba en el restaurant donde habían ido a comer los tres y donde Sirius y Tressa aún estaban en la mesa.

--Pero que niña tan bonita—dijo la señora que en realidad parecía joven, no mayor de treinta años—y que hermosos ojos, tan grises y grandes…

--Los saque de mi papi—informó Nina con orgullo, miró más detenidamente a la mujer; era extremadamente rubia, hasta las cejas y las pestañas, tenía los labios carnosos y rosados, era alta, de pómulos pronunciados y ojos de un verde muy intenso—eres bonita—comentó la niña inocentemente.

--Oh, muchas gracias—contesto la chica—tú también, seguro que te pareces a tu madre…

--Mi mamá está muerta—dijo bajando la mirada al suelo—no la conozco.

--Ah… ¿está muerta? ¿Eso te dijo tu padre?—quiso saber la mujer, lanzando miradas hacia donde reían Sirius y Tressa.

--Ajá… bueno, ya me voy a jugar; nos vemos…

--Claro, cariño—y Nina se echó a correr—estoy segura…

--… y bueno, Nina no ha querido decirme que tiene la dichosa cajita—decía Sirius metiéndose una papa frita a la boca, Tressa solo sonrió—y por lo que parece tú tampoco…

--Es cosa de chicas—dijo Tressa sin más—así que…

--¿Quieres decirme por qué rayos le dijiste a mi hija que estoy muerta, Sirius Black?—intervino una mujer rubia, poniéndose justo frente a Sirius que se quedó mirandola, petrificado.

Tressa abrió los ojos de par en par.


De acuerdo…

Respiren profundamente y entonces cuenten hasta diez…

:O

¿La mamá de Nina?

Gracias por los comentarios, sigan escribiendo J

Besos con sabor a Merodeador w

P.D. Justo cuando a Sirius comienza a quitársele lo idiota T___T'