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Harry Potter Black Lupin — capítulo 30
--¡Papá, papá!—chillaba Nina jadeando y es que Sirius la llevaba corriendo— ¡Ya me cansé!—se quejó parándose en seco, obligando a su padre a hacer lo mismo—y quiero volver para terminar mis nuggets…
--¡Basta!—saltó él girándose para mirarla, Nina se sobresaltó al ver la cara que traía—yo… lo siento—se disculpó hincándose para quedar a su altura, pero antes se fijó para ver si nadie los seguía—pero ahora mismo tenemos que ir al ministerio…
--No, no quiero—replicó Nina cruzándose de brazos—quiero mis nuggets y tengo que ir a casa, aún no hago mi tarea.
--¿Sí? Pues te doy permiso de no hacerla—dijo Sirius metiendo su mano dentro del bolsillo de su chaqueta, aferrando con fuerza la varita—camina ¿quieres? Hay muchas cosas que hacer…
--No—Nina se plantó en su lugar—llévame a casa.
--No, tú muévete—dijo apretando más su mano—anda, tenemos que ir por un traslador.
--¿Qué?—le pequeña alzó las cejas, claramente confundida.
--No hay tiempo—y entonces Sirius la cargo y comenzó a caminar con ella en su espalda.
Nina simplemente resopló, de seguro esta era otra de las locas ideas que asaltaban a su padre muy de vez en cuando.
--¿Hay alguien en casa?—llegó preguntando James nada más abrir la puerta, pero su voz resonó en las paredes, sin obtener respuesta alguna—no, no hay nadie…
--Te dije que no habría nadie, papá—se quejó Harry tumbándose en el sillón, se quitó el suéter y los zapatos ante la expresión que ponía James—hubiéramos ido al boliche…
--Ya, pero es bueno llegar a casa temprano—espetó él acostándose en el otro sillón, quitándose las gafas para masajearse los ojos—la gente decente está en su casa a estas horas.
--Entonces…--Harry se acarició la barbilla, pensativamente— ¿nosotros a veces somos gente decente?—inquirió luego de unos segundos de meditación—porque es la primera vez que llegamos tan temprano, ósea que antes éramos gente indecente…
James sonreía a la nada, ahora ya no oía a Harry, y es que su mente estaba pérdida en el infinito de su cabeza, recordando a Lily; pensando que ese niño, su hijo, era realmente parecido a ella. Siempre tan despierto, sacando sus propias conclusiones, atento a todo lo que pasaba a su alrededor, curioso… sí, Harry era la combinación perfecta entre él y Lily, como la extrañaba…
--¡PAPÁ!—gritó Harry sobresaltándolo.
--¿Qué?—saltó él poniéndose de pie de un brinco.
--¡Mira, una lechuza!
James fue directo hacia la ventana donde una pequeña lechuza daba vueltas, picoteando el vidrio; pocas veces había visto al animal, pero sabía de quien era. Qué extraño.
La lechuza entró zumbando, revoloteando alrededor de Harry que reía divertido. Con mucho esfuerzo, James logró quitarle el sobre.
James:
Tienes que venir de inmediato a mi casa, no sé qué diablos pasa, pero sé que tienes estar aquí. Probablemente estén vigilándote; así que usa polvos flú.
--¿Quién es?—quiso saber Harry dejando de jugar con la lechuza— ¿Papá?
--Quiero que empaques un poco de ropa—dijo James arrugando la carta—rápido.
--¡Qué bien, vacaciones!—exclamó Harry corriendo escaleras arriba.
--Diablos—murmuró James asomándose a la ventana, tratando de divisar algo entre los árboles.
Sin mucho éxito.
--¿Quieres decirme por qué rayos le dijiste a mi hija que estoy muerta, Sirius Black?
--¿Qué?—dijo Tressa abriendo los ojos como platos, luego de unos segundos de largo silencio.
--¿Tú quién eres?—preguntó la mujer con un marcado acento extranjero—ah… ya veo, has de ser la tonta en turno—dijo mirándola ahora con algo de burla y lastima.
--Merlín…--murmuró Sirius poniéndose más blanco que un fantasma—tú…
--Sí, yo—dijo la mujer irguiéndose, componiendo una encantadora sonrisa—sorpresa.
--¿Eras… eras tú?—preguntó el chico tragando en seco—todo este tiempo, eras tú…
--¿Quién más si no?—se burló ella deslizándose en el asiento junto al de Sirius.
--Ivanka von Ziegesar—murmuró Sirius, sin dar crédito a lo que veía, ella dio una seca cabezada.
--Perdón, pero ¿Qué sucede aquí?—intervino Tressa tratando de no sonrojarse ante aquella chica que a su parecer, era sumamente hermosa.
Pero la extraña la calló con un ademán de mano.
--Ahora—se giró para encarar a Sirius—dime porque demonios le dijiste a mi hija que estoy muerta—le reprochó.
--¿Qué?—dijo Sirius con una mueca.
--No tenías por qué mentirle—dijo Ivanka claramente enojada.
--¿Qué haces aquí?—preguntó Sirius en un susurro apenas audible, lanzando miradas ansiosas a Nina, rogándole a todos los santos para que Ivanka no fuera a reconocer a la niña.
Tressa no entendía media palabra.
--¿Qué no es obvio?—Ivanka miró hacia donde Nina jugaba en la alberca de pelotas, Sirius sintió que le faltaba el aire—se parece tanto a mí—comentó sonriendo—y esta tan grande, mi milenka…
--¿Es que estás loca?—los ojos de Sirius llameaban— ¿Cómo te atreves a aparecerte así como así? Ella jamás te ha importado…
--¿Qué no me ha importado?—se escandalizó Ivanka—no tienes derecho a hablarme así…
--No, no, no—él apretó con fuerza los puños y se puso de pie—tú eres la que no tiene ningún derecho sobre ella, esa niña es mía y solo mía.
--Pues sábete que estoy aquí por ella—informó Ivanka poniéndose de pie también, los ojos de Tressa pasaban de uno a otro, como partido de ping pong; aún sin saber que hacer o que pensar—he venido por ella, su lugar es junto a mí, en Moscú…
Entonces, Sirius la dejo con la palabra en la boca y antes de que Ivanka pudiera hacer algo más, él ya había cogido a Nina de la mano y había salido del restaurante, desapareciéndose rápidamente.
--¿Sirius?—le llamaba Andrómeda tocando a la puerta— ¿Sirius?
--Pasa—dijo él en voz baja, sin apartar la vista de la cama, donde Nina dormía profundamente—¿Qué sucede?—preguntó algo alarmado.
--James y Harry están abajo—dijo Andrómeda, Sirius enarcó las cejas—yo le dije que tenía que venir… no, tranquilo—añadió al ver la cara que ponía—no puse que estabas aquí y mucho menos firme, no te preocupes.
--Gracias—se estiro cuando se paró de la silla.
--Todo saldrá bien—le animó su prima apretándole el hombro cuando paso a su lado—a ti todo siempre te sale bien.
--Esta vez tengo miedo, Dromeda—confesó antes de salir de la habitación; ir a la casa de su prima había sido lo primero que se le había ocurrido luego de que en el ministerio le dijeran que dentro de cinco días tendrían listo el traslador a Canadá, entre más lejos, mejor.
--¡Padrino!—chilló Harry lanzándosele a los brazos en cuanto entro a su campo visual, Sirius le sonrió pesadamente—mi papá dice que nos hemos vuelto gente decente porque…
--Harry, ahora no—lo interrumpió James alborotándole el cabello.
--Pero…
--Anda, ve con tía Dromeda para que te diga dónde vas a dormir ¿sí?—Harry no insistió más pues al ver a su padre tan serio, comprendió que debía hacer caso—buen chico—dijo James y no habló hasta que el niño desapareció por las escaleras—¿Qué sucede?—preguntó alarmado.
--Tengo que irme del país lo antes posible—dijo Sirius dejándose caer en el sofá.
--¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué hiciste?
--Ivanka von Ziegesar—escupió el nombre con despreció.
--¿Quién?—repitió James confundido.
--Ella es la madre de Nina—explicó Sirius cerrando los ojos con fuerza—Ivanka es su madre, Merlín ¿cómo no me di cuenta antes? ¡Son idénticas!
--Espera, espera, espera—James se sentó despacio— ¿Quieres decírmelo con puntos y comas por favor? No entiendo nada.
--La loca rusa ¿la recuerdas?
--Todas las chicas con las que te relacionas están locas…
--¡Céntrate, James!—le dijo dándole un zape.
--Lo siento.
Sirius suspiro antes de seguir hablando.
--Estaba en el restaurante con Tressa y Nina y ella… Ivanka salió de la nada—decía, a cada palabra sonaba más desesperado—no sé, llegó así y me dijo que venía por Nina, quiere llevársela… ¡James, Ivanka vino para llevarse a mi hija!—soltó jalándose el cabello con las manos.
--¿Qué? ¿Cómo que llevársela? ¡No puede!—afirmó James con rotundidad—Nina es… ella, digo, Ivanka la abandonó, no puede volver y aparentar que no ha pasado nada.
— ¿Qué voy a hacer?
--Cálmate—dijo James tratando de calmarse él también—hay que pensar con la cabeza fría…
--Pedí un traslador a Canadá, sale en cinco días—dijo Sirius recobrando su postura de siempre—voy a irme, Cornamenta. No voy a dejar que ella me quite a mi hija.
--¡Sirius!—James comenzó a caminar en círculos por la sala— ¿Cómo se te ocurrió hacer eso? ¡Ella lo sabrá!
--¿Cómo…?
--Ella también es bruja, además, no puedes irte y dejar todo—decía James haciendo muchos ademanes—tú vida y la de Nina están aquí en Londres, no puedes huir.
--¿Entonces qué puedo hacer?—preguntó de mala manera—yo… ah, solo no… James, es mi hija—dijo suavemente—Nina es lo único bueno que he hecho en mi vida, puede que sea lo único que vale la pena, yo solo… no quiero perderla—termino con lágrimas en los ojos.
--Eso no va a ocurrir—aseguró James abrazándolo por los hombros, sonriéndole para darle confianza—Nina es parte de nuestra rara y alocada familia y… todo estará bien.
--¿Qué sucede?—era Remus que venía saliendo de la chimenea—he recibido el patronus…
--Hay un pequeño problema—dijo James, su amigo licántropo enarcó las cejas—con la madre de Nina, ha vuelto.
Remus se quedó petrificado.
--Hola, Tressa—saludó Remus cuando entró al cuartel a la mañana siguiente.
--Hola—contestó ella tristemente—oye no quisiera parecer pesada ni mucho menos pero…
--Él está bien—dijo Remus sonriendo—y Nina también, yo… me pidió que te diera esto—y le tendió un pedazo de pergamino—creo que eso contestará tu duda.
--Gracias.
--No hay de qué.
Remus dobló hacia la derecha, caminando hacia su cubículo dejándola parada con el papel en la mano, pensando si debía abrirlo ahí mismo o ser más discreta e irse al baño…
--Buenos días, Moore—dijo alguien pasando por su lado, Constance Adams— ¿Todo bien?
--Buenos días—dijo más por educación que por ganas—ninguna novedad.
--¿En serio?—preguntó alzando altaneramente la ceja—a mí me parece que te traes algo entre manos…
Tressa metió el pergamino rápidamente en uno de los muchos bolsillos de su túnica, algo que no le pasó desapercibido a Constance.
--Pues te equivocas—dijo Tressa sonando más valiente de lo que en verdad se sentía—y si me permites, tengo mucho trabajo.
--Ajá…--Constance la miro de arriba abajo—claro, pasa.
--Esa mujer—murmuraba Tressa caminando hacía el baño de damas—esta tan loca…
Necesito hablar contigo…
Decía la nota con la caligrafía de Sirius, se le erizaron los pelos nada más notar la urgencia de sus palabras.
… de lo que sucedió anoche, realmente necesito que hablemos lo antes posible. Remus o James te dirán dónde estoy y por favor, por favor no le digas a nadie.
Sirius B.
--Tendríamos que solicitar ayuda del Departamento de Cooperación Mágica Internacional—decía James dictándole a su vuela pluma.
--¿Por qué?—preguntó Frank con interés.
--Porque Ivanka es rusa y créeme cuando te digo que ella hará lo imposible por quedarse con Nina—dijo Remus con pesar—aunque creo que también podríamos recurrir a la ley muggle, así ella se quedaría sin opciones.
--Tienes toda la razón, Lunático—lo alabó James sonriendo—hay que cerrarle todas las posibilidades.
--Hay que andarnos con cuidado—terció Frank, sus amigos lo miraron sin entender—si es lo que ella quiere entonces estará paseándose por todo el ministerio y se supone que Nina cree que su mamá esta muerta ¿Qué pasará si se le aparece y le dice todo? Así como es la niña, sufrirá mucho y cualquier niño, la verdad.
--Es por eso que Sirius ha pedido sus vacaciones—informó James algo preocupado—para estar con ella todo el tiempo, quiere evitarle un mal rato precisamente.
--Pero Nina no es tonta—rebatió Frank—se dará cuenta de que algo no va bien, le dirá a Harry y entonces los dos se pondrán a investigar y a indagar, si le añadimos que entonces los niños Weasley se verán inmiscuidos al igual que Neville…--Frank se encogió de hombros mientras James y Remus se miraban—creo que Nina debería enterarse por ustedes antes de que le llegue por otro lado, no hay que arriesgarse a un teléfono descompuesto.
--Tienes razón—concedió Remus abatido—pero… ¿Cómo decirle a una niña de siete años que su madre la abandono?
Frank se rascó la nuca sin saber que decir.
--Gracias por venir—dijo Sirius cuando abrió la puerta de la casa de los Tonks—en serio Tress, me alegra verte, pasa por favor.
La chica recibió el beso en la mejilla que comenzaba a hacerle normal.
--Yo… ¿estás bien?—preguntó en cuanto se sentó en la silla que Sirius le abría, estaban en la cocina—es que… bueno, me quedé muy… confundida por lo que sucedió anoche.
--De eso quiero hablar contigo—Sirius cogió su mano casi sin pensar—necesito que me hagas un favor.
--El que quieras—repuso rápidamente.
--No es cualquier favor—continuó Sirius sonriendo un poco, ella asintió—lo de anoche… en realidad tengo que contarte todo—Tressa le apretó su mano en señal de apoyo, para que siguiera hablando—esa mujer es la madre de Nina…
--¿Su madre? Pero creí que ella estaba…
--Le mentí—relataba Sirius sin dejar de ver los ojos de Tressa—hace seis años Nina llego a mi vida; la conocí justo cuando acababa de cumplir un año. Su llegada no fue normal ni mucho menos agradable, ella… Ivanka me dejo a la niña en la puerta de la casa de James.
--¿Qué?—Tressa se acercó más al chico instintivamente; por su mente pasaban muchos calificativos con los cuales describir a la tal Ivanka.
--Como lo oyes—dijo Sirius negando con la cabeza—Ivanka von Ziegesar es la madre de Nina, aunque en realidad solo fue una incubadora porque la abandonó en cuanto tuvo la oportunidad. A ella no le importó y me la dejó, yo ni siquiera… yo no sabía ni quien era su madre—confesó apenado—he estado con tantas y tantas mujeres que sería difícil saberlo.
--Merlín santo…--murmuró Tressa con los ojos vidriosos.
--¿Qué más podía hacer?—ironizó Sirius—así que cuando Nina creció y me preguntaba por su madre tuve que mentirle, no tenía corazón para decirle que ella la abandonó ¿Qué decirle? ¿Qué ni siquiera sabía que tenía una hija? ¿Qué fue un accidente? Que me salieron mal las cuentas…
Fue entonces cuando la voz se le quebró y le impidió continuar.
Nina solo cerró con fuerza los ojos, reprimiendo un sollozo; lo había escuchado todo... ella era un accidente. Cogió su cajita y su chaqueta y salió corriendo de la casa.