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Harry Potter Black Lupin — capítulo 32
--Sí tan solo hablaras con ella…--iba diciendo Andrómeda con una mano en la boca, pero la cara de Sirius le hizo desistir de esa idea—las cosas no pueden seguir como hasta ahora.
--¿Y qué crees que hago? ¿Jugar?—le reprochó él en voz baja—pero es que simplemente no sé que hacer, a veces pienso que estaría mejor con…
--No lo digas ni de broma—lo cortó Remus que iba entrando, cerró la puerta con sumo cuidado, para no hacer ruido—ni se te ocurra pensarlo ¿entiendes?
--¿Dónde está?—preguntó su amigo, ansioso.
--Se ha quedado en su habitación—contestó el licántropo sentándose junto a él—está bien, Alice esta con ella.
--¿Y Tressa?—inquirió Andrómeda.
--Tuvo que irse—Remus se tallo los ojos, parecía cansado—con eso de que Scrimegour está como loco porque ninguno de nosotros tres hemos regresado—se encogió de hombros, restándole importancia—sinceramente eso es lo que menos me importa ahora.
--¿Y Harry?—Sirius se puso de pie y caminó hacia la ventana, desde su habitación tenía una gran vista de todo el pueblo—no lo he visto y no ha venido.
--No es tonto—tercio Dromeda mirándose las manos—él ya sabe lo que sucede y lo que menos quiere ahora es importunarte, es por eso que no te ha buscado.
--Vaya—murmuró Sirius sorprendido—pero no me gusta eso, yo no quiero…
--Es que como te ve tan…--Remus sacudió la cabeza, Sirius lo miro y alzó una ceja—el punto es que para el niño tampoco es fácil, digo, Nina es su hermana.
--Realmente no sé qué hacer—confesó Sirius girándose de nuevo hacia la ventana.
--Pues el primer paso es que vayas al Ministerio, ahora—dijo James asomando solo la cabeza, los otros tres lo miraron con los ojos bien abiertos—Ivanka ha dado el primer paso.
--Pero qué bonito te ha quedado—comentó Alice con dulzura contemplando el dibujo que acababa de hacer Nina—eres muy buena en esto ¿lo sabías?
—Me gusta—musitó Nina simplemente, su carita estaba ensombrecida; era como si no hubiera sonreído en mucho tiempo.
--Si tus pinturas estuvieran en una galería—iba diciendo Alice incorporándose con dificultad por culpa de su enorme vientre de embarazada—yo las compraría.
--No es para tanto, tía—dijo ella en voz bajita.
--Un pajarito me dijo que estabas triste—a cada palabra que decía, Nina agachaba más y más la cabeza—una niña tan linda como tú no debería estar triste nunca—la niña cogió otra hoja en blanco y comenzó a dibujar de nuevo—me parece que estarías mejor si dejaras que Sirius…
--¿Me pasas el azul?—la interrumpió alzando la cabeza, como si recién saliera del agua luego de estar mucho tiempo debajo y se subió las gafas con su pequeño dedo.
--Toma—Alice no sabía que decir exactamente y tomó mucho aire antes de seguir hablando—otro pajarito también me ha dicho que Sirius te quiere mucho y…
--¿El pajarito también te dijo que mi mamá me dejo en la puerta?—dijo Nina con un tono de voz sumamente frío, algo que hizo que Alice recordara a Bellatrix Lestrange, sintiendo un escalofrío recorrerle toda la espalda.
--Bueno, yo…
Pero Nina bajo la vista hacia el dibujo, dejando a Alice desarmada, sin palabras.
--¿Podemos empezar ahora?—iba diciendo una mujer de mediana edad, de aspecto severo y túnica negra con una insignia en el pecho.
--¿Ve lo que le digo?—era Ivanka von Ziegesar, que giro la cabeza hacia la mujer que estaba al centro de aquella sala circular; Sirius Black iba entrando a aquel lugar, con el ceño fruncido—no puede llegar temprano, jamás.
--Cierra la boca—la cortó Sirius abrochándose el botón de su saco, lucía cansado y traía la barba larga, miraba a Ivanka con cara de pocos amigos.
--Señor Black—la mujer de la insignia en el pecho, apenas si movió los labios—le ruego que no use ese tono en mi sala.
--Ella empezó—se defendió el chico.
--Aquí nadie empieza nada ¿queda claro?—preguntó mirándolos de hito en hito, pero ninguno dijo nada—para ambos—añadió carraspeando.
--No se preocupe—dijo Ivanka sonriendo empalagosamente.
--¿Señor?—se giró para ver a Sirius que se rascaba la nariz.
--De acuerdo—dijo finalmente, de mala gana.
--Bien—la mujer agitó su varita y una montaña de papales se posó frente a ella—mi nombre es Amanda Wiglaf—iba diciendo sin alzar la cara, revisando los pergaminos—y estamos aquí para decidir de quien será la custodia de la niña…--releyó en uno de los pergaminos—Nina Black y…
--¿Qué?—saltó Sirius poniéndose de pie de un brinco, sobresaltando a la señora Wiglaf— ¿Cómo que decidir su custodia? Nina es mi hija, solo mía—terminó diciendo con mucha decisión, se dirigió a Ivanka que no dejaba de sonreír— ¿Qué jodidos tienes en la cabeza?
--Señora Wiglaf—murmuró Ivanka en busca de apoyo.
--Mire señor Black—tercio la señora Wiglaf, él tenía la mandíbula apretada, al igual que los puños y respiraba rápidamente—según los datos proporcionados por la señora von Ziegesar, la menor, es hija de ambos, así que…
--¿De ambos?—se burló Sirius soltando una carcajada burlona, por primera vez, la expresión de Ivanka se tambaleó por un par de segundos— ¿Le dijo lo que hizo?—le preguntó a la señora Wiglaf.
--¿A qué se refiere?—preguntó ella con interés.
--Resulta que es tan buena madre que en cuanto la niña cumplió un año fue a dejármela a mí—Ivanka frunció los labios, algo que hizo que Sirius se sintiera más seguro y continuara—sería más correcto decir que la abandonó, en mi puerta—enfatizó.
--¿Perdón?—Amanda Wiglaf miro a Ivanka, en busca de una explicación— ¿Por qué eso no está en el expediente?
--¿Le dijo él que ni siquiera sabía quién era la madre de su hija?—terció Ivanka malévolamente— ¡Estaba tan ebrio que no sabía que en era la madre de Nina!
--¿Qué?—casi gritó la mujer, cayéndose de su asiento.
--¡Claro que no!—exclamó Sirius apuntando con el dedo a Ivanka— ¡Por supuesto que lo sabía! No te atrevas a decir…
--¡Tú eres el que no puede decir que…!
--¡Basta!—chilló la señora Wiglaf dando un fuerte golpe en su escritorio, su frente estaba llena de arruguitas por la conmoción, se inclinó sobre sí misma para estar más cerca de esos dos; Ivanka se quedó con la palabra en la boca y Sirius le lanzaba una mirada envenenada— ¿Cómo es posible? Díganme, ¿Cómo es posible?—ambos agacharon la cabeza al suelo— ¡Es su hija, Merlín santo! ¿Cómo pueden ser tan… tan…?—se giró a todos lados, en busca de un calificativo que describiera a la perfección lo que quería decir— ¡Tan irresponsablemente estúpidos!—estalló la mujer escupiendo un poco.
--¡Oiga!—dijeron los dos al mismo tiempo, ofendidos; luego se miraron y bufaron.
--No quiero oír más balbuceos—ordenó la señora entornándolos con los ojos entrecerrados—y si de mí dependiera exclusivamente, ninguno de los dos debería tener la custodia.
--¿Qué? ¡No puede hacer eso!—exclamó Sirius horrorizado.
--Silencio—Amanda Wiglaf movió de nuevo su varita y en un pergamino blanco, un vuela pluma comenzó a escribir rápidamente—haré evaluaciones socioeconómicas y psicológicas, y en base a ello se tomara la decisión.
--Pero…
--Y, por supuesto—acalló a Ivanka con la mirada—hablaré con la menor, a partir de los siete años se toma en cuenta su opinión—explicó con ademanes impacientes—así que, es todo por el momento.
--Es que…
--Señor Black—lo cortó Wiglaf a la desesperada, él pareció percibir el peligro en la voz de la mujer—sobra decir que durante esta pequeña entrevista ya lo han estropeado lo suficiente—decía con voz grave, a cada palabra Sirius se hacía más y más pequeño—así que si me permite darle un consejo, cierre la maldita boca—terminó con un deje de locura.
Y sin más, cogió su maletín, agitó la varita y salió con el montón de pergaminos detrás de ella.
--Solo voy a decirte una cosita—dijo Sirius volviéndose hacia Ivanka que se apartaba el cabello con la mano.
--Vamos, di lo que quieras, no quiero que te quedes con las ganas de nada—musitó ella arrogantemente.
--Esa niña… tu no la conoces—iba diciendo él escogiendo las palabras adecuadas, ella alzó una ceja—si es verdad que la quieres, entonces demuéstraselo.
Sirius le lanzó una última mirada antes de cerrar la puerta. Dejando a Ivanka con una nueva idea en la cabeza.
--¿Qué ha pasado?—preguntó James en un susurro, nada más ver a Sirius salir de la chimenea— ¿Qué…?
--No me ha podido ir peor—dijo Sirius yendo hacia el mini bar, con manos temblorosas se sirvió un poco de whiskey de fuego; James lo miraba impaciente y Remus parecía asustado, no hablo sino hasta que se terminó el primer vaso y se sirvió el segundo—es que… ¡Siempre que ella está cerca me saca de mis casillas!
--¿Qué te dijeron?—quiso saber Remus obligándolo a que se sentara.
— ¿Dónde está Nina?—dijo Sirius bebiéndose de un sorbo el whiskey—quiero verla.
--Con Harry en la Madriguera—contestó James lacónicamente—recibió una lechuza de Ginny y…--se encogió de hombros—me pareció buena idea.
--Bueno, así mínimo no pensara mucho en…--pero Sirius dejo al aire la frase, Remus le palmeo la espalda en señal de apoyo—no sé qué hacer para convencerla.
--¿Convencerla?—se extrañó Remus— ¿De qué exactamente?
--De que las cosas no son como ella cree—Sirius miraba con aprensión la botella de whiskey de fuego que descansaba en la barra—porque además la señora Wiglaf quiere hablar con ella.
--¿Hablar con ella?—dijo James sorprendido—ya veo por donde vas, Canuto.
--Entonces habrá que… ¿A dónde rayos vas, Sirius?—saltó Remus al ver que su amigo caminaba hacia la chimenea— ¡Ven aquí!
--Déjalo—tercio James estirándose en su lugar, Sirius no les hizo caso y se esfumo tras ser tragado por las llamas verdes—tiene que despejarse, sus grandes ideas las trae el viento.
--Ojala todo salga bien—musitó Remus subiendo las escaleras de la mansión Potter.
--Nina, querida, tienes que hablar con tu papá—decía Molly Weasley cuando le servía puré de papas en el plato que tenía delante suyo—no es correcto lo que haces.
--Gracias—dijo ella mirando la comida con mucha insistencia.
--Mi padrino es un poco loco—mascullo Harry que devoraba su pierna de pollo.
--Y raro—dijo George con la ceja alzada.
Ron asentía enérgicamente a lo que decían.
--Y si lo piensas, a veces hace cosas… estúpidas—afirmó Fred muy convencido.
--Fred—le riño su madre severamente.
--Es cierto—convino Harry, dejo de lado su plato para prestarle máxima atención a Nina que jugaba con el tenedor—pero sé que mi padrino te quiere, mucho; de lo contrario te habría dejado en la puerta de la casa—y se encogió de hombros, volviendo a engullir su comida.
--Lo que todos queremos decir—Molly le pasaba servilletas a todos, pero miro a Nina con dulzura—es que Sirius puede ser todo, créeme cuando digo que todo—frunció los labios, para luego formar una sonrisa amable—pero él te quiere, a su extraña forma, pero te quiere.
--¿A poco te gustaría estar con esa señora?—quiso saber Ginny.
--¿Con quién?—dijo Ron confundido.
--Con su mamá—Harry rodo los ojos, haciendo que su parecido con James se acentuara solo un poco más.
--¿Mi mamá?—repitió Nina, como si no hubiera sopesado esa posibilidad.
--Sí, enana—tercio Fred alborotándole el cabello— ¿La prefieres a tu papá? Que rara eres, bueno eso ya lo sabíamos pero…
--No, pero…
--¿Hola?—decía alguien tocando a la puerta— ¿Hay alguien? Merlín santo ¿Qué lugar es este?
--¿Quién es?—dijo Molly sin abrir la puerta—identifíquese.
--Soy… ¡Merlín!—era una voz de mujer, que parecía asqueada—soy Ivanka von Ziegesar ¿Esta aquí Nina?—todos los niños se giraron para ver a Nina que se puso más roja que el cabello de su amiga.
--Yo… sí—Molly abrió la puerta rápidamente para toparse con cara de la progenitora de Nina que compuso una sonrisa—buenas tardes—saludó dándole espacio para que pasara.
--Oh, no—dijo Ivanka con su acento ruso, miro por encima del hombro a Nina que no alzaba la cara—solo… quiero pasar tiempo con mi hija, si no le molesta—añadió al ver la cara que ponía Molly.
--Verás—se excusaba Molly—James vino a dejarme a los niños y yo no puedo dejar que tú te lleves a Nina.
--¿Por qué?—preguntó Ivanka agachándose para acomodarse el tacón.
--Pues porque no puedes, no sé si a Sirius…
--Ven Nina, vamos a dar un paseo—dijo ella pasando por alto lo que decía Molly a quien las orejas se le pusieron rojas— ¿Cariño?
--No puedes llevártela ¿no me oíste?—zanjo Molly comenzando a molestarse.
Fred y George ya hacían apuestas por lo bajo, para saber qué es lo que su madre le haría a la tal Ivanka; Ron y Harry mantenían los bocados suspendidos, frente a ellos y Ginny le daba palmaditas en la espalda a Nina que estaba como petrificada pues no se movía ni un ápice.
--Creo que te equivocas—Ivanka se coló hacia adentro y cogió delicadamente la mano de Nina que no se opuso—vamos milenka.
--Me llamo Nina—murmuró la pequeña moviendo a penas los labios.
--Ya sé, corazón—rió Ivanka—pero en Rusia así se les dice a las… --hizo un ademán—no importa, vamos, quiero comprarte algo de ropa, no es posible que andes así vestida, Merlín, si mis amistades te vieran…
--No vas a llevártela—Molly ya cerraba la puerta y sacaba la varita—no quiero ser grosera ni mucho menos pero…
--Entonces—Ivanka sonrió y aspiro hondo—déjame salir con mi hija, tengo derecho.
--No—dijo Molly tajante—y es mi última palabra.
--¿Segura?—Ivanka dejo sobre la mesa su pequeño bolso y se arremangaba la túnica, lista para comenzar a moverse libremente.
--No—dijo entonces Nina poniéndose en medio—yo… no quiero que peleen.
--Nina, no puedes irte con esta mujer, tu no…
--Bien—Ivanka de nuevo tomo a la niña de la mano—la llevaré a su casa.
Cogió su bolso y salió de la Madriguera con Nina. Que solo se giró para ver la cara que ponía Harry.
--Hola—saludó un hombre abriendo la puerta de la casa, antes de que Sirius tocara.
--Hola—contestó dubitativo, mirándolo con recelo.
--¡Nos vemos, Tress!—gritó el chico y caminó calle arriba.
--¿Quién era?—preguntó Sirius enfurruñado en cuanto vio a la chica que traía unos shorts y una playera que le venía demasiado grande.
--Hola, Sirius—saludó ella poniéndose rápidamente la bata, para cubrirse las piernas— ¿Qué haces aquí?
--¿Quién era ese?—preguntó de nuevo, cerrando la puerta tras de sí.
--Ah… Thomas—respondió distraídamente.
--¿Y qué hacía aquí?—Sirius se fijó mejor y vio que sobre la mesa del salón había dos copas de vino, a medio llenar.
--Vino a charlar un poco—Tressa hacía espacio en su sillón, para que la visita pudiera sentarse.
--¿De qué?
--Pues… muchas cosas—mascullo poniéndose un mechón de pelo detrás de la oreja—hacía mucho que no platicábamos, hay tanto trabajo que…
--¿Son muy amigos o qué?—Sirius se sentó bruscamente en el sillón, mirándola con el ceño fruncido.
--Hum, supongo—decía Tressa desconcertada por el tono y la actitud del chico— ¿Te encuentras bien? ¿Nina esta…?
--En la Madriguera—la cortó él—pero no evadas el tema, el tal Thomas ¿es tu novio?—quiso saber, gruñendo por lo bajo.
--¿Qué?—saltó Tressa echando la cabeza para atrás, riéndose— ¿Thomas? ¿Mi novio?
--Ya, claro, mira mejor ya me voy…--e hizo ademán para ponerse de pie pero Tressa lo jalo del brazo—creo que preferiría…
--¡Thomas es mi hermano!—gritó Tressa aguantando una carcajada.
--¿Tu… tu hermano?—tartamudeo Sirius sintiéndose idiota.
--Claro ¿Quién sino?—Tressa veía tiernamente la cara del chico, pero sacudió la cabeza, como para quitarse un pensamiento demasiado idiota de encima—vino a verme porque ya casi no nos frecuentamos.
--Ah, sí claro, claro—dijo Sirius relajándose un poco—es que… bueno, vine porque no sabía a donde ir.
--¿Quieres hablar?—preguntó Tressa poniéndose seria.
--No, supongo que… solo quiero estar aquí.
Y apoyo su cabeza en el hombro de Tressa que se sonrojó pero no dijo nada.
--Estoy muy preocupada, Frank—declaró Alice sorbiendo su malteada, iba de la mano de su marido mientras Neville correteaba frente a ellos—esto no me gusta nada.
--Ya, pero no hay mucho que podamos hacer—dijo Frank depositando un beso en su mejilla—todo este asunto está demasiado fresco, dudo que seamos de mucha ayuda.
--Por eso mismo me siento peor—Alice apenas si podía ver por donde pisaba pues estaba próxima a cumplir los ocho meses—es que ellos… son como mis hermanos y los niños como mis propios hijos.
--Lo sé—Frank le apretó la mano con fuerza—por eso mismo debemos estar bien para apoyarlos ante cualquier cosa que se presente.
--¡Frank!—exclamó la mujer asustada—¿Tú crees que… crees que Nina tenga que irse con esa horrible mujer?
--Pues… no sé, cariño, pero es po…
--¡Nina!—chilló Neville de repente.
--¿Qué?
--Hola Neville—dijo Nina en voz baja.
Alice se fijó mejor, ahí delante de su pequeña familia estaban Nina y esa, Ivanka.
--¡Cariño!—chilló Alice yendo hacía ella, se extrañó muchísimo pues Nina traía puesto un vestido azul, con demasiados holanes—pero que… ¿Qué rayos haces aquí?
--Viene conmigo—intervino Ivanka jalando hacia sí a Nina— ¿Algún problema?
--¡Claro que sí!—sentenció Alice entrecerrando los ojos—después de todo lo que has hecho y tienes el descaro de andarte paseando con la niña como si realmente fueras una excelente madre.
Ivanka compuso una mueca desagradable, como si hubiera bebido una posición horrenda y no pudiera quitarse el sabor de la boca.
--Alice…--Frank negó con la cabeza, tratando de sujetarla por el brazo.
--¡Un cuerno, Frank!—saltó Alice agarrando a Nina de la mano—nos vamos, voy a llevarte a casa, tú no tienes por qué estar con esta mujer.
--Deberías apoyarme—dijo Ivanka sin soltar la mano de Nina, Neville veía todo con la cabeza ladeada, tratando de comprender algo.
--¿Por qué debería hacer semejante cosa?—quiso saber Alice a la defensiva.
--Somos mujeres—explicó Ivanka sencillamente—tú deberías saber cómo es Sirius Black y…
--Precisamente porque sé cómo es—Alice puso una mano sobre la de Ivanka—y ahora, te pido de la manera más atenta que sueltes a la niña.
--No quiero hacerte nada—iba diciendo Ivanka sacando la varita—y menos aquí, supongo que no quieres llamar la atención—se giró para ver cómo la gente que paseaba tranquilamente por el callejón Diagon—así que, si nos permites, tenemos muchas cosas que hacer.
--Alice, no lo hagas—le pidió Frank.
Pero ella ni siquiera lo miro.
--No vas a irte con ella—zanjó Alice ácidamente—te lo digo por última vez, suéltala.
--No, yo… quiero irme con mi tía Alice—murmuró Nina haciendo esfuerzos por zafarse de Ivanka que ante la sorpresa, la soltó.
Alice sonrió, triunfante.
--Pero…
--Vamos, cariño, te llevaré a casa—dijo Alice sonriéndole amablemente—camina, Neville.
--¡Esto no va a quedarse así!—gritó Ivanka, soltando un montón de palabras que no pudieron entender, quizá no estaba hablando en inglés.
--Esta loca—afirmó Neville muy convencido cuando ya caminaban hacia el Caldero Chorreante.
Frank y Alice sonrieron, pero al ver la cara que ponía Nina, se quedaron serios.
--Neville, no digas esas cosas—lo regaño Frank poniendo una mano sobre su hombro.
—Andando.
--¡Ya sé!—brincó de pronto Sirius, asustando a Tressa.
--¿Qué?
--¡Tengo una idea!
Se metió a la chimenea sin dar ninguna explicación, dejando a Tressa sin saber que pensar.
--Gracias por traerla—dijo Remus que cargaba a Nina, quien dormitaba en su hombro—la verdad que no sabíamos que estaba con Ivanka, Molly no nos avisó.
--Tal vez no quería preocuparlos—opinó Alice acariciándole el cabello a Nina—será mejor que platiques un poco con ella, tú siempre sabes que decir, Remus.
--Sí, quizá—musitó Remus—gracias, otra vez.
--Bien, si necesitan algo no duden en llamarnos—tercio Frank amigablemente—es hora de irnos, nos veremos.
--Sí, gracias.
Neville sonrió a Remus antes de seguir a sus padres y salir a una de las muchas calles del Valle de Godric.
--¡Remus!—gritó James desde el salón— ¡Remus! ¡Ivanka se llevó…!
--Alice—dijo él simplemente en cuanto su amigo vio a Nina en sus brazos.
--Ya veo, Harry, ve a tu habitación—habló James sonriéndole—corre.
--Hum… pero ya me estoy cansando que me mandes a mi cuarto—se quejó el pequeño echando a correr— ¡Pronto me entrometeré!
--¿Es una amenaza?—preguntó James sonriendo.
--¡Sí! ¡Y debes tener miedo!—gritó Harry que ya estaba en la planta de arriba, se oyó que azoto la puerta de su habitación otro ruido raro y silencio absoluto.
--Ahora si tengo miedo—confesó James.
--La llevaré a su habitación.
Remus iba a la mitad de las escaleras cuando la puerta principal se abrió con gran estrepito y Sirius entró, muy agitado.
--¡Tú y yo vamos a hablar!—le gritó a Nina que se había girado para mirarlo— ¡Quieras o no!
¡Hola!
Sí, yo, de nuevo -.-'
Jajajaja bueno un capítulo más :O
¿Qué pasara?
Merlín, que yo misma me tengo con el alma en un hilo por cada cosa que se me ocurre T__T alguien debería detenerme porque mi cuota de locuras ya es muy elevada >.< y cuando el mundo acabe solo quedaran los puros… ok, ya divague jajaja con eso de que la tierra se me movió aquí (en México ha estado temblando mucho, para que me entiendan) se me mueven las ideas también xD
Como sea, espero que les guste el capítulo a pesar de todo lo que está ocurriendo u___u
¿Qué creen que hará Sirius para convencer a Nina?
Propongan y la que le atiné… hum no sé, tendrá la enorme satisfacción de saber que puede adivinar lo que mi loca cabeza maquina x___x jajajajaja ntc, pero díganme que creen que hará**J
Pórtense mal, disfruten sus vacaciones, aunque se queden en sus casitas n___n eso sí, nada de andar desperdiciando el agua >.<
Jijijiji
Actualizaré lo antes posible, y si no es mucho pedir ¡COMENTEN! ¿podríamos llegar a los mil comentarios? ¡Cruzó los dedos para que así sea!
Besos con sabor a merodeador n___n
P.D. Amo la actitud malota de Alice xD