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Harry Potter Black Lupin — capítulo 34
—Papi—decía Harry corriendo detrás de James que traía consigo un enorme bote de ropa sucia; se suponía que cada semana se rolaban para que lavaran la ropa, algo que a ojos de Remus era muy injusto ya que Sirius se cambiaba de ropa tres veces al día— ¡Papá!
— ¿Qué pasa?—preguntó girándose para mirarlo—Harry, te dije que hoy no.
— ¡Es sábado!—se quejó Harry parpadeando rápidamente, una señal de que comenzaba a enfadarse.
—Justo por eso—James siguió caminando para llegar a la habitación de lavado donde pasaría todo el día—debo hacer esto, de lo contrario se me juntara.
—Podrías comprarnos ropa nueva—propuso Harry sonriendo anchamente—así no tendrías que lavar.
—Estupenda idea—alabó James bajando las escaleras con sumo cuidado pues no veía nada—pero si quieres eso entonces lo harás cuando ganes tu propio oro.
— ¡Ay!—Harry se tapó las cara con las manos, frustrado—entonces déjame ir a la Madriguera.
— ¿Crees que los Weasley no tienen algo mejor que hacer que tenerte en su casa?
—Pues…
— ¿Dónde están todos?—preguntó James dándose cuenta repentinamente que no se oían las voces ni de Remus, Nina o Sirius.
—Creo que en el jardín… ¡Sí mira!—Harry corrió la cortina y entonces pudieron ver Sirius estaba tratando de encender la parrilla mientras que Remus esperaba para poder comenzar a cocinar y Nina tomaba el sol— ¿Soy yo o están haciendo una parrillada?—soltó Harry con la cabeza ladeada.
— ¿Qué pasa aquí?—gritó James abriendo la ventana.
— ¡Ah estamos a punto de empezar!—contestó Remus sonriendo contento.
— ¿Empezar qué exactamente?—ahora James ya caminaba hacia ellos, con su cesto enorme.
—Cornamenta, te dijimos que hoy haríamos esto—Sirius maldecía y daba de golpes a la parrilla que no tenía ni una pequeña flama—eres tan despistado.
— ¿Despistado?—repitió él abriendo los ojos de par en par— ¿Despistado, Canuto? ¿De qué rayos hablas? ¡Dijimos que hoy haríamos la limpieza!
—Dijiste que había dicho que sí—le reprochó Remus dejando el plato de carne sobre la mesa, miraba acusadoramente a Sirius que sonreía a modo de disculpa—no sé cómo fue que te creí, tu siempre mientes.
—No siempre—defendió muy digno, luego miro a James que temblaba de pies a cabeza—vale hagamos esto, además—añadió al ver que James no pensaba cambiar de opinión— ¿Quieres dejar a los Weasley vestidos y alborotados?
— ¿Los invitaste?
—Ni a los Longbottom, ni a Andrómeda y Ted—iba contando Sirius con los dedos—y por supuesto que tampoco a Tressa—y sonrió estúpidamente.
—Pues claro que no—dijo James haciendo rechinar los dientes—está bien.
— ¡Sí!—y entonces Harry se arrojó a la alberca salpicando a todos lados.
— ¡Ahhhh!—gritó Nina cuando quedó completamente empapada— ¡Harry Potter!
—Lo siento—dijo, pero esa risita traviesa lo delató.
— ¡Ahora verás!
Nina se quitó la enorme playera que traía sobre el traje de baño, dejo las gafas a un lado y con un salto elegante se lanzó al agua, dispuesta a coger a Harry y hacerlo pagar.
— ¿Crees que hicimos bien?—preguntó Remus en voz baja a Sirius una vez que James dio media vuelta para meterse a la casa y lavar la ropa—digo, después de todo es su casa y nosotros debimos decirle quién vendrá…
—Bien, él siempre ha dicho que también es nuestra casa—replicó Sirius encogiéndose de hombro, Remus se llevó una mano a la boca, nervioso—además ¿Qué es lo peor que puede pasar?—y rió tontamente.
— ¡Aquí voy!—avisó Frank Longbottom lanzándose a la alberca donde ya estaban todos los niños, jugando con una pelota.
— ¡Frank!—chilló Alice quitándose las gafas de sol para sacudirse un poco de agua.
—Lo siento, cariño—se disculpó él sonriendo.
—Hombres—comentó Molly negando con la cabeza, viendo como Arthur estaba embobado viendo cómo funcionaba la parrilla eléctrica (era por eso que Sirius no podía encenderla con fósforos)
—Y que lo digas—musitó Dromeda rodando los ojos pues Ted devoraba todo lo que salía de la parrilla.
—Supongo que debería decir lo mismo—dijo Tressa un tanto sonrojada, las tres mujeres le miraron pero no le reprocharon el hecho de que ella no reclamara por suhombre ya que Sirius preparaba las bebidas, dándoles la espalda y mientras lo hacía bailaba moviendo la cadera y los hombros.
—Sí bueno, disfrútalo—le aconsejó Alice acariciándose su abultado vientre, Tressa le miro confundida—créeme cuando te digo que Sirius hace demasiadas estupideces.
Molly y Andrómeda rieron confirmando las palabras de la embarazada, entonces Tressa sintió un calorcillo en el cuello, nada relacionado con el esplendoroso sol.
— ¡Hola!—saludó alguien abriendo la puerta del jardín con estrepito.
Era Frankie Kyteler que traía una sonrisa retorcida y detrás de ella venía su madre, Anne, con una clara expresión de que no sabía qué hacía allí exactamente.
—Hola chicas—era Remus que fue hasta ellas, le plantó un beso en la mejilla a Anne que le correspondió y le alboroto el cabello de Frankie que se lo apartó con un manotazo—oh lo siento, me olvidaba.
—Sí lo siento—dijo Anne quitándose el sombrero—no le gusta que ningún hombre la toque.
—No te preocupes, por aquí…
— ¡Hola Annie!—saludó Sirius muy contento—me alegra que vinieras.
—Esto…—Anne sonrió un poco—Frankie quería jugar con Nina y yo…
— ¿Qué hace ella aquí?—preguntó Harry aterrado, nadando hasta Ron para ponerse detrás de él y alejarse lo más posible de Frankie que ya estaba con Nina y Ginny.
—Ginny me dijo que eran amigas—Ron se encogió de hombros— ¿Por qué?
— ¿Son amigas?—inquirió Harry alarmado— ¡Pero si ella es mala! ¡Es una niña loca y retorcida, Ron, lo juro!
—No parece tan mala…—pero Ron se quedó callado de golpe al ver que Frankie había lanzado la pelota con demasiada fuerza dándole a Fred en la nariz—bueno…—trago con dificultad—supongo que esteremos bien—y se mareo al ver la sangre de su hermano.
— ¿Piña colada?—ofreció Sirius tendiéndole un vaso a Anne que acepto con una sonrisa media—es algo muggle, pero sabe deliciosa.
—Claro, más porque tiene alcohol—se burló Remus.
—No sé porque hablas así de mi persona—espetó Sirius pasando su brazo debajo de la cabeza de Tressa que estaba semi acostada en la silla para broncearse—si soy una persona sana.
— ¿Seguro?—dijo Molly mirándolo inquisitivamente.
—Sí bueno…—y mejor escondió su rostro en el largo cabello de Tressa que sonrió y le dio un beso.
— ¿Para cuándo nacerá?—preguntó Anne a Alice.
—Realmente debería ser la próxima semana—contesto la mujer sonriendo—pero ya sabes, nunca se sabe y bien podría ser hoy.
—Vaya, lo dices muy tranquila—se sorprendió Remus—digo, hacer pasar una sandía por el agujero del tamaño de un limón—y se puso pálido.
—No quiero ni imaginarlo—sentenció Sirius sacando la cabeza del pelo de Tressa, cruzó fuertemente las piernas.
—Por más que lo intentes, nada saldrá de ahí—dijo Dromeda divertida.
Todos rieron divertidos por la expresión que puso Sirius.
—Eres mala conmigo, eso que soy tu primo—negaba con la cabeza, a modo de reprobación.
—Soy sincera.
— ¿Remus?—era Anne, el licántropo le sonrió—esto… ¿él… esta él aquí?—lanzó una mirada ansiosa a la enorme casa.
—Hum… sí, pero está ocupado, no creo que salga—mintió tratando de sonar convincente—no te preocupes, James es un poco bobo.
— ¿En serio?—ironizó.
—Sí, bueno la verdad es que él no es malo—pero la cara de Anne le dio a conocer que no estaba de acuerdo—puede que sea un tanto… arrogante pero es buena persona, te lo digo.
—Trataré de creerte—la expresión de Anne se suavizó y luego de varios minutos de silencio miro a Remus—creo que… sería bueno que salieras.
— ¿Salir? ¿A dónde?
—Sabes a lo que me refiero—Anne le cogió la mano y se la apretó con cariño, Remus se puso tenso—hay muchas chicas que quisieran salir contigo, lo sé porque una me ha pedido ayuda para contigo.
—Ya—Remus suspiro hondo y echo una ojeada a su alrededor: Arthur abrazaba a Molly que sonreía, Ted le ofrecía una brocheta a Dromeda que le hacía sitio junto a ella para que se sentara, Frank salía del agua e iba a donde Alice para darle un tierno besito en la pancita mientras que Sirius cargaba a Tressa y le daba de vueltas, sin dejar de besarla—eso no es para mí.
— ¿Qué dices?—rió Anne—no por una decepción que hayas tenido te darás por vencido.
—Sí fuera así entonces ese consejo aplica para ti también ¿no?
El efecto fue instantáneo: Anne dejo de sonreír de golpe, se puso rígida, frunció los labios y se giró bruscamente hacía la alberca donde Frankie, Nina y Ginny salpicaban agua a Harry, Ron y Neville.
—No estamos hablando de mí, Remus—dijo con una ceja alzada—como sea, sé qué harás lo correcto cuando conozcas a la chica adecuada.
— ¿Qué te hace estar segura?—le retó él.
—Creo conocerte lo suficiente para saber que así lo harás—contestó con simpleza, estirándose perezosamente— ¿Apostamos?
—Lo que quieras—Remus sonrió de lado.
—Trato.
Se apretaron las manos. Era raro pensar que consecuencias podría tener aquel pacto sin sentido.
— ¿En qué piensas, Nina?—le preguntó Ginny dándole un gran sorbo a su bebida.
—Quiero que se casen—contestó como si nada, miraba a su padre y a Tressa que se carcajeaban por algo que había dicho él.
—Pensé que no querías que se casara con nadie—recordaba Ginny.
—Sí pero es que Tressa es diferente.
—Hum…—los ojos castaños de Ginny se posaron en Harry que jugaba con los niños a ver quién aguantaba más tiempo la respiración bajo el agua— ¿Y qué con tu mamá?—preguntó sonrojada porque Harry le había pillado mirándolo.
—No sé—Nina frunció el cejo, como cada que se hablaba de su *mamá—*ahí anda.
— ¿No la quieres ni tantito?
—No lo sé—y era verdad, pensó Nina.
— ¿Te irías a vivir con ella?—preguntó Ginny sorprendida.
—Yo…—contestó tajantemente, luego sonrió— ¡Oye como que ya son muchas preguntitas, Ginny Weasley!—la pequeña pelirroja rió contenta—podría empezar yo ¿todavía te gusta Harry?
Ginny parecía arcoíris porque pasaba su cara pasaba de un color a otro y cuando pensó que el susodicho había escuchado a Harry, se metió por completo al agua. Nina se echó a reír antes de seguir a su amiga.
— ¡Vayan a un hotel!—gritó James en cuanto vio que Sirius se estaba comiendo a Tressa.
—Lo siento—balbuceó Tressa muerta de vergüenza, cuando ella y Sirius se separaron—yo no…
—No te preocupes, Tressa—dijo James rápidamente—lo que pasa que me refiero a este—y señaló con la cabeza a su amigo que sonreía estúpidamente, de nuevo—no puede comportarse.
—No la obligue a nada—murmuró Sirius tan bajito que solo ella lo escuchó y se sonrojo aún más.
—Le afecta el sol—dictaminó James, luego se fijó mejor y se sorprendió gratamente: esta vez Tressa había dejado de lado sus pantalones raídos, las túnicas y las toscas botas para dar pasó a un corto short y una playera de tirantes que dejaba ver el cuerpo de la chica.
— ¡Hey!—gritó Sirius con el ceño fruncido cuando se dio cuenta de cómo James miraba a su… de como James miraba a Tressa— ¡Estoy viéndote!
—Lo siento—ahora fue ocasión de James de apenarse—es que… wow, Tress…
— ¡Sigue lavando la ropa!—Sirius se puso delante de Tressa para evitar que James siguiera viéndola.
—Sí, yo… al rato salgo.
Y sin decir más, James se fue por donde había llegado, aun con una expresión de sorpresa.
—Es un idiota—declaró Sirius girándose para quedar de frente de Tressa que estaba muy apenada y buscaba algo para taparse las piernas—pero yo no, así que… ¿En qué estábamos?
—Sirius, no creo que…
Las protestas de ella fueron acalladas por los besos y las caricias de Sirius, que sentía en su interior una bestia triunfante.
Then I get night fever, night fever. We know how to do it. Gimme that night fever, night fever. We know how to show it...
Alice tenía muchas dificultades para bailar con Frank que la miraba divertido, Anne bailaba con Remus a regañadientes, sonriendo cada que él no se daba cuenta; Arthur hacía unos pasos muy graciosos y Molly trataba de no reírse mucho de él. Fred y George hacían lo propio, haciendo reír a carcajadas a Nina que solo bailoteaba, Ron se había escabullido a quién sabe dónde y Frankie daba de vueltas cogida del brazo de Neville que reía.
— ¿Bailamos?—preguntó Harry a Ginny moviendo los hombros, inocentemente.
—Hum… no sé bailar—contestó Ginny.
— ¡Yo tampoco!—saltó Harry dando de vueltas alrededor de ella, la cogió de la mano y comenzaron a "bailar"
— ¿Y de todas formas, porque estaba sucio el abrigo de Sirius?—preguntaba James saliendo al jardín— ¡Estamos en primavera!—de repente, cuando estaba a punto de salir, alguien toco la puerta—¿Y ahora quién será?
—Buenas tardes—saludó Amanda Wiglaf en cuanto el chico abrió la puerta—señor Potter—dijo mirándolo de arriba abajo pues él traía puesto un ridículo mandil.
—Oh—se sonrojo, se lo quitó y lo arrojo lejos de ahí—buenas tardes, madame ¿qué hace aquí?
—Vine a hacer mi reporte—contestó tendiéndole su túnica antes de pasar—tengo que ver la casa donde vive Nina Black, revisar que todo esté en orden.
— ¿Qué?—saltó James e instintivamente sus ojos fueron a dar al salón—es que… verá, este no es un buen momento, nosotros…
—Podríamos empezar por el salón—propuso caminando hacia allí.
— ¡Espere un momento!
Y salió corriendo hacía el jardín antes de que ella pudiera decir ni media palabra.
— ¡Remus!—chillaba James como loco— ¡Remus, Remus, REMUS!
— ¿Qué…?—Dromeda se bajó las gafas de sol justo a tiempo para saber lo que ocurriría a continuación.
Porque James venía corriendo tan rápido que no calculo bien y entonces… no freno a tiempo y se llevó consigo a Anne hasta la alberca.
Todos se giraron para ver lo que había ocurrido; los niños (que estaban dentro del agua) instintivamente se hicieron hacia las orillas a la espera de que James y Anne salieran a la superficie. Remus tenía la cara surcada de miedo.
— ¿Papá?—era Harry que nadaba hacia donde no salía James.
— ¿Mamá, mamá?—decía Frankie a la desesperada.
Pero nadie se dio cuenta que debajo del agua se llevaba a cabo una batalla campal. Porque James (en un acto de caballerosidad) trataba de ayudar a Anne a salir a flote pero ella (interpretándolo mal) lo apartaba lanzándole patadas y golpes.
— ¡Solo quería ayudarte!—jadeo James nada más sacar la cabeza del agua, luego se fijó mejor en ella— ¿Qué haces aquí?—gritó alejándose de e Anne que respiraba con dificultad y lo miraba con furia.
— ¡Eres un idiota!—gritó la última palabra con odio.
—Déjame…—Remus le tendió la mano para ayudarla a salir.
— ¡Lo ha hecho a propósito!—chillaba Anne como demente.
— ¿Qué?—soltó James saliendo de la alberca, todos miraban el espectáculo en silencio— ¡Claro que no! ¡Ni siquiera sabía estabas aquí!
— ¡Tú siempre…!
— ¡Basta!—ordenó Remus dándole una toalla a cada uno para que se secara—ya basta ¿están bien?—ambos asintieron—bien ¿Qué querías, James?—preguntó algo fastidiado.
— ¡Ah sí!—exclamó tronándose los dedos, Anne chasqueó la lengua—bueno ¿tienes algún problema conmigo? ¿Qué te he hecho?
—Es más bien el hecho de que existes—dijo Anne ácidamente.
James se quedó de piedra al oír aquello.
—Déjenlo en paz —repitió Lily. Miraba a James sin disimular una profunda antipatía—. ¿Qué les ha hecho?
—Bueno —respondió James, e hizo como si reflexionara acerca de la pregunta—, es simplemente que existe, no sé si me explico...
Remus también se quedó quieto; es que todo aquello… era como estar viendo a través de un espejo. Porque era imposible no comparar esa situación con el pasado, porque Anne destilaba desprecio al igual que una vez lo había hecho Lily. Anne Kyteler se había convertido rápidamente en su amiga tras unas charlas que le seguían sorprendiendo ya que él jamás se abría con nadie que no fueran Sirius, James y a veces Alice; era curioso pensar que solo a ella le hubiera dicho el porqué de la partida de Hera.
— ¿James?—al parecer Alice también había pensado lo mismo porque miraba cauteloso a su amigo que seguía con la vista perdida— ¿James?
Un grito proveniente de la casa les hizo girarse.
—Amanda Wiglaf—murmuró James a Remus.
Tardaron solo dos segundos en echarse a correr, seguidos de todos.
— ¿Qué pasa aquí?—preguntó Remus alarmado.
—Nada—contestó madame Wiglaf dignamente—solo que ella me ha asustado, salió de no sé dónde.
— ¿Qué haces aquí?—preguntó Harry de mala gana a Constance Adams.
Sobra decir que todos los niños chorreaban agua, mojando la alfombra.
—Hola—saludó Constance forzando una sonrisa, quiso saludar a Nina con un beso pero ella se alejó y se escondió detrás de Alice que la abrazo con fuerza—a todos.
—Hola—dijo Molly, pues fue la única que lo hizo.
—Vengo buscando a Sirius—explicó Constance sin dejar de sonreír, Remus y James se miraron, asustados— ¿Dónde está?
—Mi papi esta…—James le tapó la boca a Nina antes de que terminara la frase.
— ¿Podemos ver al señor Black?—preguntó madame Wiglaf con la ceja alzada.
—Es que él esta…
—Él esta…
— ¿Qué diablos pasa aquí?—era Sirius, en lo alto de la escalera, venía poniéndose la playera.
— ¡Mi amor!—chilló Constance corriendo hacia él.
— ¿Mi amor?—repitieron varias voces, confundidas.
— ¿Qué no lo saben?—Constance ya se había colgado al cuello de Sirius que estaba petrificado—Sirius y yo somos novios.
¡¡¡WTF!!!
O.O
Solo diré…
¡VOLVERÉ ANTES DE LO QUE CREEN!
:D
P.D. Saturday night fever, Bee Gees n_____n