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Harry Potter Black Lupin — capítulo 37
We said our goodbyes, ah, the night before.
love was in your eyes, ah, the night before.
now today i find you have changed your mind.
treat me like you did the night before.
The night before, The beatles
— ¿Sirius?—le llamo Remus poniendo una taza de té de tila en su mano—Bueno, te perdono—le dijo sentándose a su lado, sonriéndole de lado.
—Gracias—dijo apenas moviendo a penas los labios.
—Esto… no debes seguir así—opinó James colándose por la puerta. Estaban en la habitación de Sirius y ahora él también estaba sentando en su cama; ya llevaba muchos días en aquel deplorable estado, nada lo sacaba de ese encierro al que se había recluido y James ya no soportaba verlo así, aunque por una parte sabía que él mismo se lo había buscado, no podía dejar de sentir pena—creo que tendrías que…
—Quiero estar solo—musitó Sirius, su voz sonaba extraña ya que casi no hablaba desde que Tressa se fuera.
—No—dijeron ambos con determinación—te hace mal estar solo—sentenció Remus poniéndose de pie, de inmediato le arrebato las cobijas a Sirius que no hizo nada por retenerlas.
—Vamos, Canuto—le animó James—no puedes pasarte toda la vida aquí tirado, no es como si estuvieras enfermo.
—Eso, estoy enfermito—dijo él acostándose y poniéndose en posición fetal, James y Remus se miraron y pudieron jurar que lo oyeron gemir—váyanse, porque esto es muy contagioso, en serio.
—Tonterías—Remus se encaminó al enorme armario de Sirius y lo abrió de un tirón, rápidamente comenzó a sacar un montón de ropa, tratando de combinarla—tienes que salir de aquí.
— ¡Que no quiero, con una mierda!—gritó Sirius enfadado— ¡Quiero estar solo! ¿No entienden? ¡No quiero hacer nada, no quiero ver a nadie!—respiró hondo para seguir, pero al ver las caras de sus amigos, su expresión cambió radicalmente—les agradezco el apoyo—refunfuño apretando los dientes—pero realmente no tengo ganas de nada.
—Sé cómo te sientes—dijo Remus suspirando—me sentía igual o peor que tú cuando… cuando Hera se fue—James y Sirius se miraron, porque el licántropo se había negado a tocar el tema desde entonces—y sé que no es fácil pero… tienes que hacer un esfuerzo. Será difícil porque la extrañas y…
— ¿Qué?—saltó Sirius horrorizado— ¿Qué la extraño? ¿Quién te dijo eso?—preguntó sentándose en la cama.
— ¿Qué?—los dos chicos intercambiaron una mirada de incredulidad.
—Yo no extraño a nadie—sentenció Sirius muy digno, dirigiéndose al baño—ni si quiera sé de quién estamos hablando y no lo sé porque no recuerdo su nombre, no sé de qué hablan.
—¿Qué?—James rápidamente comenzaba a sentir esa conocida sensación de querer meter mano a la cabeza de Sirius, remover un poco dentro para ver si se arreglaba lo que estaba mal y si eso no funcionaba entonces darle unos buenos golpes para que las ideas se le movieran y con suerte los tornillos que tenía flojos se acomodaran.
—En serio, yo solo…—Sirius buscó por toda la habitación algo que parecía no encontrar—yo solo estaba, hum ¿Cómo se dice?—cogió una toalla—sí, ya sé, yo solo tenía una crisis existencial; solo eso, pero no más, no señor. Se ha terminado ¡Soy libre!—chilló alzando los brazos al cielo.
Y sin más, cerró la puerta.
—No puedo enojarme con él—dijo Remus cuando salían de su habitación, James alzó una ceja—lo siento, pero lo comprendo, a veces es mejor intentar imaginar que jamás existió para ver si el dolor se hace soportable.
—Yo no hago eso—confesó James extrañado—quiero decir que el recuerdo de Lily es lo que mantiene el dolor a raya.
—Es distinto—explicaba Remus lastimeramente—porque sabes que Lily siempre te amo y que…—dudó por un momento—y que sí ya no está aquí no es porque ella haya querido ¿me sigues?
—No sé, supongo—James se alboroto el pelo—como sea, sé que la extraña y que está sufriendo mucho.
—No es el único; Harry y Nina están tristes y yo me siento muy mal por lo que le hicimos. Si hubiéramos abierto la boca y no hubiéramos hecho de tapadera de Sirius quizá Tressa no se hubiera enfadado con nosotros también y con mucha suerte le habríamos hecho ver a Sirius que hacía mal y entonces ella no se hubiera ido.
—Son muchos hubiera en un solo contexto—comentó James distraídamente, Remus le dio un codazo— ¿Y sí la buscamos?—propuso sin mucha convicción.
— ¿Para decirle qué?—Remus negó con la cabeza—no es como si lo quisiera, pero tal vez lo mejor para ella es estar alejada de aquí y ojala que un día nos perdone.
—Odio a las mujeres—masculló James cansadamente.
Remus sonrió pues sabía a qué se refería exactamente.
— ¡Harry!—gritó Nina abriendo su puerta de par en par, parecía como poseída; traía el pelo más enmarañado que de costumbre, adornado con una que otra pelusa (signo de que había estado o en el sótano o en el ático) el rostro se le contorsionaba en una mueca horrible y apretaba los puños con fuerza. El pequeño, que escribía en una libreta, se sobresaltó y rápidamente metió la libreta en el cajón más cercando que tenía— ¡No me puedo creer…!—tenía muchas dificultades para hablar, jadeaba, Harry se preguntó si era porque había corrido o porque de verdad estaba muy enfadada— ¡Eres malo!
—Ah—Harry la miró ofendido— ¿Por qué?—preguntó.
— ¡Ya me enteré, ya me enteré!—dijo llegando a su lado y hundiéndole su dedo acusador en el pecho— ¿Cómo pudiste?
—Hum ¿Qué cosa?
Harry tenía más miedo por la integridad de aquel cuaderno que por la suya propia. Solo esperaba que a Nina no le diera por husmear y leyera algo que no debía leer.
— ¡Ginny me lo ha dicho!—gritó Nina dándose de golpecitos en la frente— ¿Creíste que jamás iba a enterarme? ¡Eres un… eres un… un…!
— ¿Ginny?—repitió Harry con el ceño fruncido— ¿Ginny Weasley?—Nina no soportó su falta de información y le soltó un pellizco que le hizo gritar— ¡Pero que agresividad! ¿Qué te pasa?
— ¡Eres un bobo!—soltó ella poniéndose peligrosamente en el tono de rojo número tres (Sirius había clasificado el nivel de enfado de Nina y lo podían reconocer por el tono rojizo de su cara) — ¡La pobre no dejaba de llorar!
— ¿Por qué?—quiso saber Harry con curiosidad— ¿Le ha mordido un gnomo de su jardín?—Otro golpe— ¿Qué rayos…? ¡Deja de hacer eso!—exigió tratando de no enfadarse mucho, después de todo Nina era niña y más pequeña que él.
— ¡Ha estado llorando por tú culpa!
— ¿Mi culpa? ¡Pero ni siquiera la he visto! Y cuando nos vemos casi ni le hablo—Harry trataba de hallarle lógica a todo eso— ¿Qué con su vida?
— ¡Le gustas, tarado!—decía Nina con su pechito que subía y bajaba debido a que respiraba muy rápido.
—Sí bueno…—Harry sonrió arrogantemente, haciendo que Nina rodara los ojos—no puedo culparla, soy muy guapo.
— ¡Y ahora se ha enterado que te gusta Hermione Granger!
— ¡¿¡QUÉ!?!—gritó Harry sintiendo que el alma se le escapaba del cuerpo.
—No me lo puedo creer—seguía diciendo Nina dando de vueltas por toda la habitación, sin hacer mucho caso de los parloteos y el sonrojo de su hermano—esa niña ¿Qué le ves? ¡Harry, por favor! digo, no está fea pero… ¡Ginny esta lindísima! Y es muy inteligente…
—Hermione también es muy inteligente—se le escapó decir, se tapó la boca con las manos, asustado.
— ¿Qué?—chilló Nina a punto del colapso nervioso— ¡Por Merlín! ¡Eres un tonto!—al pasar por su lado lo apartó de un empujón que lo dejo en el suelo— ¡La tía Dromeda tiene razón!—iba diciendo en el pasillo— ¡Todos los hombres son unos brutos!
— ¿Cómo se enteró?—se preguntó Harry poniéndose de pie y frotándose su traserito con cara de dolor— ¿Será bruja?—miro a todos lados, aterrado, luego se dio un golpe en la frente— ¿Pero qué digo? ¡Claro que es bruja!—se rió a sí mismo de su inocencia—entonces… ¿Me está vigilando?
Y ante esa posibilidad, sacó el cuaderno, lo cogió con fuerza y salió corriendo de la habitación para esconderlo en un lugar seguro.
Infección. Comúnmente se define como contaminación, con respuesta inmunológica y dañoestructural de un hospedero, causada por un microorganismo patógeno; es decir, que existe invasión con lesión tisular por esos mismos gérmenes.
Pero para Sirius no era así. Porque en su diccionario, esa palabra se refería más bien a otra cosa menos tangente, pero no por eso menos real.
Infección. Se le llama así al hecho de enamorarse, como respuesta se obtiene una sensación de felicidad y a su vez, sufrimiento constante en la persona en cuestión, causada por un momento de estupidez y debilidad; es decir, que existe dolorcon culpa por esos mismos sentimientos idiotas.
—Realmente está mal—decía Alice mirando de lejos a Sirius que estaba podando el césped con unas pequeñas tijeras.
—Ya, y que lo digas—dijo James sorbiendo de su vaso.
— ¿Podríamos hacer algo?—preguntó Remus.
—Dejar que el tiempo pase—contestó Alice haciendo una mueca de dolor pues estaba acomodándose mejor en el sillón de dos plazas que estaba en el jardín—eso y pedir que entre en razón y haga lo correcto por primera vez en su vida.
—Tú sabes donde esta—le acusó James sentándose en el suelo, recargando su cabeza en las piernas de Alice que de inmediato comenzó a juguetear con su cabello y él con su mano libre—digo, sí quisieras hacer feliz a Sirius, entonces tú…
—No voy a decirles—dijo Alice sonriendo a modo de disculpa—Tressa me hizo jurar que no les diría ni media palabra.
— ¿Aunque sea por una buena causa?—le retó Remus sonriendo encantadoramente.
—Es cosa de mujeres—Alice empujó a James que cayó de bruces al suelo y le miro dolido—jamás lo entenderían, el día que puedan entender a una mujer les diré los secretos que todo hombre debe saber.
— ¿Cómo qué?—preguntaron a coro.
—Hum…—se acariciaba la barriga haciendo dibujos, con la vista perdida en algún punto muerto—que cuando nos preguntan "¿tienes algo?" y nosotras decimos que no, significa que sí tenemos algo. Y si son aún más tontos y preguntan "¿estas enojada?" es porque en el fondo ustedes saben que hicieron algo que nos molestara y así…
— ¿Eh?—Remus miro a James sin comprender, le sorprendió ver que su amigo sonreía arrogantemente— ¿Qué?
—Sé algunos trucos—confesó James dándose aires—Lily me dijo algunas cosas que no he olvidado porque son demasiado útiles.
—No se lo digas, Jamsie—le dijo Alice cantarinamente—que lo averigüe él solo.
—Qué mala eres—dijo Remus cruzándose de brazos, haciendo un tierno puchero que hizo más estruendosas las risas de Alice y James—eso que eres mi amiga.
—Bueno, es que…
Pero Alice se quedó a media frase, con la risa congelada en su rostro.
— ¿Qué, que pasa?—preguntó James ansioso— ¿Alice?
— ¡LA BEBÉ!—gritó Alice con una voz demoniaca que nada tenía que ver con su dulce tono de voz cotidiano, tomo el cuello de la camisa de Remus y lo jaló hacia sí— ¡YA VA A NACER!
— ¿Cuál bebé?—preguntó James extrañado.
— ¡ESTE BEBÉ!—chilló Alice señalando su enorme vientre.
—Ah—James suspiro aliviado, luego miro el rostro asustado de Remus— ¡Naomie!—se puso de pie de un brinco y corrió en círculos con las manos en la cabeza— ¡La bebé, la bebé, ya va a nacer Naomie!
— ¿Qué?—dijo entonces Sirius caminando hasta Alice que no paraba de gritar sin soltar la mano de Remus que comenzaba a ponerse morada.
— ¡Ya va a nacer la bebé!—gritó James con los ojos desorbitados, cogiéndolo del cuello.
— ¿Qué dijiste?—preguntó Harry que venía saliendo de la casa con una botella de jugo de calabaza— ¿Papá?
— ¡La bebé ya está en camino!—gritó él fuera de sí.
— ¿En camino?—se extrañó Harry con el ceño fruncido—que extraño, yo creía que los bebés estaban en las panzas de sus mamás, que salían por la…
— ¿Qué pasa?—era Nina que traía consigo una libreta— ¿Por qué gritan tanto?
—Nina—Harry se puso más blanco que la cal, tenía los ojos fijos en los brazos de ella— ¿Qué traes ahí?—preguntó temeroso.
—Me lo acabo de encontrar—contestó encogiéndose de hombros—no sé qué tenga pero necesito una libreta para apuntar…
— ¡NO!
Harry se lanzó hacia Nina, dispuesto a evitar que abriera la libreta y pudiera leer lo que tenía escrito. Porque esa era sulibreta. Confirmado. Nina era una bruja porque de otra forma no hubiera encontrado su perfecto escondite.
— ¡Pero que sucia eres, Alice!—reclamó Sirius mirándola con asco, James corría en círculos y Remus miraba con horror como su mano se ponía cada vez más morada; la mujer le miro encolerizada y él no hizo más que echarse hacia atrás, asustado— ¡Solo iba a decir que pudiste habernos pedido que te lleváramos al baño!—explicó Sirius con una ceja alzada, incluso alzó el pie por temor a mojarse—No tenías por qué hacerte pis en los pantalones…
—Ahhh—gritó Alice al mirar hacia abajo para confirmar las palabras de Sirius, estaba tan cerca del oída de Remus que lo hizo brincar— ¡SE ME HA ROTO LA FUENTE, SE MA HA ROTO LA FUENTE…!
— ¡No, Harry, suéltame!—decía Nina forcejeando con él— ¡Lo he encontrado, es mío!
— ¡Es mío, suéltalo tú!— Harry hacia muchos esfuerzos por quitar las manos de Nina del preciado cuaderno, era difícil ya que ella tenía los dedos fuertemente cerrados alrededor— ¡Dámelo, dámelo, es mío!
— ¿Qué escondes entonces?—soltó Nina dando un tirón tan fuerte que Harry cayó al suelo, golpeándose la frente con el asfalto que rodeaba la alberca.
— ¿Qué hacemos, que hacemos?—repetía James una y otra vez, como si estuviera loco— ¿QUÉ HACEMOS?
—No sé—dijo Sirius tranquilamente—y de todas maneras ¿Qué hace Alice aquí? ¿Dónde está Frank? ¿O es que ya no la soporta y ha venido a tirárnosla a nosotros?
— ¡ANIMAL!—Alice lo tenía demasiado lejos como para golpearlo, así que se conformó con hacer un gesto grosero con la mano mientras que su cara amable cada vez se contorsionaba más y más en una mueca horrible— ¡HE VENIDO POR TI!
— ¿A dónde vamos a ir?—quiso saber emocionado, acomodándose el cabello— ¿Vamos a Londres muggle? ¿Quieres que vayamos en mi moto?
— ¡NO, TONTO, NO!
—Alice, respira—le aconsejaba Remus tratando se sonar lógico y encantador, haciendo esfuerzos sobrehumanos por sacar su mano del agarre de ella—como te dijeron ¿recuerdas?—y comenzó a respirar de forma extraña—vamos, hazlo tú también.
— ¡CIERRA LA BOCA!—bramó Alice dándole un golpe en la cabeza, Remus no tuvo más remedio que hacerle caso porque ella miraba con ansiedad el florero que estaba sobre la mesa; se giró para ver a Sirius— ¡HE VENIDO AQUÍ A POR TI PORQUE ERES PEOR QUE UN NIÑO CHIQUITO!—James se había caído a la alberca al estar dando de vueltas y trataba de salir de ahí, Nina y Harry seguían peleando por el cuaderno a pesar de que en la frente del niño comenzaba a formarse un enorme chichón— ¡NO ACEPTAS QUE ESTAS QUE TE MUERES PORQUE TRESSA SE FUE!—Sirius no pestañeaba, se limitaba a ver a Alice que hacia pequeñas pausas para gritar de dolor, sin expresión alguna en su rostro— ¡NO QUIERES RECONOCER QUE LA QUIERES! ¡QUE LA EXTRAÑAS! ¡QUE ERES… QUE ERES UN… UN…!
—Tengo una idea—dijo Sirius como saliendo de su trance, hablando con demasiada diplomacia— ¿Qué les parece sí la llevamos al hospital y de ahí llamamos a Frank?
—Te apoyo—dijo Remus apretando los dientes para no gritar— ¿Y cómo la llevamos?—preguntó casi en seguida, contrariado—la Red Flu no…
— ¡Ni se les ocurra!—gimió Alice— ¿Frank dónde estás?—dijo en un susurro apenas audible, dolida por la ausencia de su esposo— ¿Por qué me has dejado con este trío de brutos?—Remus le miro ofendido pero ella no se inmutó porque en ese momento otro grito de dolor la hizo cambiar de opinión y de nuevo comenzó a gritar como poseída por algún demonio— ¡TODO ESTO ES TÚ CULPA FRANK! ¡MALDITO SEAS!
— ¡Ya basta!—gritó Harry respirando con dificultad, mirando a Nina enfadado—no estoy bromeando, Nina, dámelo, ese cuaderno es mío, entiende.
—Lo he encontrado, ahora es mío—defendió Nina jadeando— ¿Qué puede tener que…?
— ¡Nina, no!
— ¡James, James, ven, tienes que ayudarnos!—Remus había logrado zafarse de Alice y trataba de no prestar mucha atención a su mano por temor a que fuera caérsele en cuanto hiciera contacto visual con ella— ¿James?
— ¡Voy a hacer las maletas!—contestó el chico corriendo y chorreando agua hacia la casa, pero no abrió la puerta corrediza de cristal y cayó al suelo con un ruido sordo— ¡Auch!—se sobaba la nariz que comenzaba a sangrar copiosamente.
— ¿Es sangre?—decía Nina dando arcadas.
— ¡Aléjate de…!
Pero la advertencia de Harry llegó demasiado tarde porque entonces Nina no soportó más ver sangre de James y sin poder evitarlo, vomitó encima de él.
—Niños, no sean cochinos, tenemos visitas—dijo Sirius sonriéndoles.
— ¡Podríamos llevarla en la moto de Sirius!—propuso James reparándose la nariz él solo con un movimiento de la varita.
— ¡Eres un asco!—le reclamó Harry a Nina quitándose la playera, tratando de no vomitar él también— ¡Pudiste alejarte de mí! ¡Eres de lo peor! ¡Niñas!—exclamó fastidiado.
—Lo siento—decía ella temblando ligeramente—pero es que… ¿QUÉ RAYOS DICE AQUÍ?—graznó cuando abrió la libreta, de nuevo, sus enormes ojos grises se abrieron tanto que era de esas veces que pensaban que iban a salírsele de las cuencas.
— ¡Te dije que no leyeras!—gritó Harry poniéndose rojo hasta las orejas— ¡Nina, demonios!
¡PLAF!
— ¿Qué rayos te pasa?—reclamó James con la mano en la mejilla— ¡Remus! ¿Por qué me golpeaste?
— ¡Debes mantener la calma!—dijo Remus zarandeándolo por los hombros— ¡No podemos llevarla en la moto de Sirius! ¡Piensa, James!
—Ya, ya, está bien—James bufo—entonces, dime Don Sabelotodo, ¿Cómo la llevamos al hospital?
—Podríamos usar la silla de ruedas—dijo Sirius sentándose junto a Alice, comiendo un par de bocadillos—esa que compramos una vez para…
— ¡Eso!—saltó Remus y corrió a la casa seguido de James.
— ¡No puedo creer que vayas por la vida escribiendo esto!—Nina parecía fuera de sí, casi tan enfadada como Alice que se había quedado sin fuerzas para gritar (por el momento) — ¡Eres la peor persona del mundo, Harry!
— ¡Eso era privado!—rugía Harry apretando los puños— ¡No tenías por qué husmear por ahí! ¡Eres una cotilla!
— ¡No, no soy cotilla!
— ¡Oh sí, sí lo eres! ¡Cotilla!
— ¡Listo, vámonos!
Remus y James venían cargados con dos enormes maletas, en medio de ellos una destartalada silla de ruedas que tenía una fina capa de polvo; Harry corrió hacia James echando lumbre, murmurando un montón de improperios y amenazas, Nina arrojo el cuaderno a la alberca con una mueca de desagrado.
Salieron de la casa y con un poco de dificultad caminaron a la calle principal de Valle de Godric.
—No deben estar enfadados—les decía Remus un poco más tranquilo al ver que su mano recuperaba el color normal—son hermanos, no…
—No quiero hablar de la cotilla—sentenció Harry con voz de acero.
—Harry, no le digas así a Nina—le riño James negando con la cabeza—no se ponen apodos ¿recuerdas?
—Ella es la excepción—dijo el niño con el ceño muy fruncido.
—Bruto—dijo Nina igual de enojada.
—Sirius, dile a Nina… —James miro en todas direcciones, buscando a su amigo— ¿Sirius? ¿Dónde está Sirius?—preguntó a Remus que se encogió de hombros.
—Se ha quedado en la casa—respondió Harry suspirando—con la tía Alice.
Remus y James intercambiaron una mirada antes de echar a correr a la casa con la silla de ruedas.
— ¡ANIMALES, TONTOS, BRUTOS, IDIOTAS…!—iba diciendo Alice cuando llegaron al hospital.
—Ellos, yo no—se defendió Sirius mostrando las manos, en las que traía una enorme barra de regaliz.
— ¡TU ERES EL MÁS IDIOTA DE TODOS!—la gente que estaba ahí se les quedaba mirando, asombrados de que una persona tan menuda como Alice pudiera emitir semejantes berridos— ¡ERES EL REY DE LOS IDIOTAS!
— ¿Qué le pasa?—preguntó Sirius abrazando a Harry que le enseñaba la lengua a Nina.
— ¡NO BUSCAS A TRESSA!—le acusó— ¡AÚN CUANDO YO SÉ DONDE ESTA!—James, Remus, Nina y Harry se quedaron pasmados— ¡ELLA ESTA EN…!
—Bien, bien—era el sanador que sonreía a todos— ¿Lista, mamá?—le dijo a Alice y cogió la manilla de la silla de ruedas, ella le dedicó una mirada entre encolerizada y agradecida—bueno, entonces vamos para adentro.
—Espere, espere, espere—dijeron Remus y James.
Claramente querían que Alice siguiera hablando para que de una maldita vez les dijera donde estaba Tressa para que así pudieran redimirse de sus pecados.
—Oh, lo siento—dijo el sanador sonriendo—vengan conmigo, les diré que tienen que hacer.
—No, es que nosotros no…
— ¡MAMÁ!—gritaba James horrorizado, tratando de taparse los ojos— ¡QUE ALGUIEN NOS AYUDE, POR FAVOR!
— ¡Venga, puje!—le decía el sanador a Alice— ¡Ya viene, ya viene…!
— ¡AHHH!
— ¡NO QUIERO VER!
— ¡AHHH!
— ¿QUÉ ES ESO?—chilló Remus señalando con una mano, tratando de fundirse con la pared que tenía detrás.
—Eso no es nada más que…
La respuesta no la oyeron porque ambos chicos cayeron al suelo, desmayados, con idénticas caras de horror. Tanto el sanador como sus ayudantes rodaron los ojos, cuantas veces no les había pasado eso.
—Hola—saludó Sirius entrando a la habitación de Alice; habían pasado a penas horas desde que Naomie naciera, Frank había llegado corriendo con Neville y su madre; por más de una hora no paro de hablar para agradecerles que llevaran a su esposa al hospital y que hubieran sido tan considerados al entrar con ella al labor de parto. Remus y James solo dieron una seca cabezada antes de tirarse al sillón más cercano para reponerse de lo que acababan de ver; Neville y Harry charlaban animadamente mientras que Nina se les quedaba mirando del otro extremo de la habitación, sin decir una sola palabra. Solo después de que la señora Augusta, Frank y Neville pasarán a los cuneros a ver a Naomie, los demás pudieron hacerlo: era la niña más bonita que hubieran visto jamás, tenía el pelo negro y muy tupido y a ojos de todos, era una copia de Frank en mujer. Ahora James y Remus estaban en la cafetería con Harry y Nina, tratando de en contentarlos, sin mucho éxito. Traía consigo una hermosa flor de liz— ¿Cómo estás?
—Cansada—repuso Alice con una sonrisa que declaraba que lo que decía era verdad—que bonita, gracias—dijo cuándo Sirius le ofreció la flor.
—Sí, bueno, me la encontré en una silla—confesó sentándose junto a ella.
—Eres un bobo—dijo Alice sonriendo, teniendo los parpados más cerrados que abiertos—deberías buscarla.
—Deberías dormir—replicó arropándola con cariño.
—Sirius, ella te quiere y tú…
—Iré con los niños, estaban peleados y si no hago algo pronto entonces estarán enojados para la fiesta de cumpleaños de Nina.
—No dejes que tus prejuicios lo arruinen.
—Descansa, Alice—depositó un beso en su frente—te veré más tarde.
—Ella… ella… ella está en Liverpool.
Sirius se le quedó mirando y cerró la puerta con sumo cuidado.
—Vamos, hagan las paces—dijo Remus sonriendo a Harry que estaba cruzado de brazos y a Nina que bufaba cada dos por tres—sean buenos niños.
—No, ella es la cotilla, ella es la metiche, ella es la que debe pedirme una disculpa—sentenció Harry sorbiendo su malteada, muy dignamente.
—Harry—James le miro con insistencia.
— ¿Qué?—soltó él—no estoy diciendo más que la verdad, esa libreta era mía, no tenía por qué leer nada de lo que estaba en ella.
— ¿Era muy importante?—preguntó Remus seriamente.
—Demasiado.
— ¿Qué decía, Harry?—intervino James.
—Nada—respondió él rápidamente—no tenía nada pero era mi libreta.
—Chicos—era Sirius que sonreía de forma extraña.
— ¿Cómo se ha quedado Alice?
—Bien—dijo Sirius con las manos en los hombros de Nina que medio sonrió.
— ¿Todo bien?—le interrogó Remus.
—Lo estará.
Y sonrió de una manera, que a James y Remus les recordó muchas cosas.
Mientras, en la alberca de la mansión Potter, un cuaderno flotaba. Abierto justo en la hoja en la que había muchos garabatos, muchas pelotitas doradas y aladas, en las que dentro se podían leer las iniciales H.G.
Bueno… jojojo tal vez notaron que en capítulo anda muy en la beatlemanía, pero no es para menos ¡¡¡!!! Si viven en México saben a lo que me refiero y sí no pues… ¡ANOCHE FUI AL CONCIERTO DE PAUL McCARTNEY!
Dios, solo cierro mis ojitos, lo vuelvo a ver y vuelvo a llorar w no me puedo creer que haya estado a unos metros de un Beatle, sí pues el hambre, el frío y el cansancio lo valieron todo, me cae de madres que sí**J
El concierto perfecto:
De a grapa y hasta adelante xD
¡Lo mexicanisamos, sí señor!
¿Por qué? ¡Pues porque somos a toda madre! (a palabras de él xD) Y porque oírlo decir ¡Viva México, cabrones! n**o tuvo precio, ni madre tampoco :')
Y que decir de oír Obla di obla da con maricahi... o verlo ondear la bandera de mi bello país, oírlo decir ¡Mamacitas!
Sin duda, oír Live and let die en vivo con Guns and Rose y Paul McCartney me hace decir que esto pasara a generaciones futuras w
close your eyes, and i kiss you, tomorrow i miss you...
I <3 Paul McCartney (aunque mi Beatle es George, te amo donde quiera que estés u___u)
Jojo lo siento, así que… ahí tienen el capítulo, sinceramente me ha encantado, bueno siempre y más por las cosas del pobre Harry xD
Bueno… ¿Qué decirles? Que ahora mismo me pongo a responderles a todos sus comentarios para que se animen a comentar y que logremos llegar a los mil ¿creen que sea muy difícil? Espero que no n__n
Que con respecto a Hermione espero no desilusionar a nadie con el rumbo que tome porque sinceramente ya tenía pensado incluirla**J
Remus y Tonks… ahí vamos, poco a poquito; ella tiene quince y él 28, todavía se me hace pedofilia, así que esperemos por lo menos a que llegue a… la edad que deba tener para ser madura mentalmente :D
Muchísimas gracias por todo, son los mejores, sigan comentando
Besos con sabor a merodeador.
P.D. ¡Tressa está en Liverpool!
P.D. La nueva definición de infección es de mí entera invención, alguna vez, en un momento criticio y desesperado de mi vida, lo dije T__T