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Harry Potter Black Lupin — capítulo 42

—¡Eh James!—gritaba alguien; lo escuchaba como si esa persona estuviera en la orilla opuesta de una enorme isla— ¡Despierta!—y lo movió con sumo cuidado.

—Si sigues acariciándolo, jamás va a despertarse—tercio otra voz que sonaba bastante divertida—lo haré yo, ¡hazte a un lado!

—¡No, espera! ¡Sirius!

—¡Aguamenti!

Sin previo aviso, un chorro de agua fresca le dio en plena cara, al acto, James abrió los ojos de par en par y se incorporo con gran estrépito.

—Eres un bruto—chillo Remus dándole un golpe en la cabeza a Sirius que sonreía de oreja a oreja—no había necesidad de esto, lo tenia todo controlado.

—Estabas arrullándolo—contesto Sirius restándole importancia al asunto.

—¡¿¡Que demonios les sucede!?!—grito James quitándose las gafas para limpiarlas, estaba muy pálido y al borde de la histeria.

—Tranquilízate—le pidió Remus paternalmente, yendo hacia la puerta, cerrándola mientras Sirius hacia lo mismo con las ventanas del salón—debes serenarte para que podamos hablar ¿vale?

—Solo asiente con la cabeza, Cornamenta—le dijo Sirius amablemente.

—¡Al diablo!—exclamo James poniéndose de pie de un brinco; sus dos amigos enarbolaron las varitas, con sincronía, al parecer ya lo tenían todo planeado—no pienso quedarme a oír algo que yo no quiero oír.

—Ah—Remus bajo los brazos y le lanzo una mirada llena de reproche—entonces… ¿Ya lo sabes, no?

—¿Saber? ¿Saber qué exactamente?—pregunto a la defensiva—yo no sé nada—replico alzando la barbilla altaneramente.

—Pillin—ambos giraron los cuellos hacia Sirius—no te hagas, bien que oíste cuando Anne dijo que tú y ella van a tener un…

Todo paso verdaderamente rápido: James corrió hacia él y lo derribó con tanta fuerza que fueron a caer dos metros de donde estaba.

—¡Cierra la boca!—decía James sin levantarse del suelo donde su amigo que tenía los ojos cerrados y una mueca de dolor.

—¡Por Merlín, James, compórtate!—exigió Remus cogiendolo por los hombros para alzarlo de encima de Sirius que respiraba con dificultad— ¿Estas bien?—le pregunto preocupado, Sirius asintió farfullando algo que no entendieron—en serio, si vamos a hacer esto no podemos comportarnos como tres críos ¿Entendido?

James se quedo sentado en el suelo, recargando la espalda en el librero, Sirius se tiro al sofá sobandose las costillas, ambos pensativos. Ninguno habló mientras Remus les daba un vaso hasta el tope de hidromiel.

—Gracias—murmuraron sin mirarse a los ojos.

—Todo el mundo sabe que no somos unos santos—dijo Remus con la vista fija en la lámpara del techo—siempre estamos haciendo cosas estupidas pero por alguna razón, la mayoría de las veces salimos bien parados—se inclinó y se cruzó de piernas—Harry y Nina son lo único que hemos tratado de hacer bien, podría decirse que lo hacemos lo mejor que podemos. Y ante todo, hemos estado unidos, así que ahora no veo porque no hacerlo.

—¿Qué sugieres?—inquirió Sirius con repentino interés.

—En vista de lo que ha dicho Anne, yo digo que…

—Espera, espera, espera—James negaba con la cabeza— ¿Lo que ha dicho… ella?—trago con dificultad, era obvio que evitaba a toda costa referirse a ella por su nombre—disculpa, pero lo que sucede con Sirius puede arreglarse de cualquier forma—Sirius arqueó las cejas, como si el creyera que el lío en que estaba metido, era todo, menos fácil—pero ¿Y yo? Perdóname, Remus, pero yo no puedo ver las cosas como tú. Digo, no sé si te hayas dado por enterado de que al parecer voy a tener un hijo con una mujer que ni siquiera me cae bien y no…

—¡¿¡Qué!?!

—Mierda—murmuró James volviéndose lentamente hacia la puerta.

Harry y Nina estaban hombro con hombro, con una expresión indescriptible.

—¿Harry también va a tener un hermanito?—preguntó Nina extrañadísima; su rubia cabeza se asomaba por encima de Harry— ¿O hablaban del bebé que mi papi y Tressa van a tener?

—¿Qué?—gritó Remus, mirando a Sirius.

—¡Nina, cállate!—le ordenó Sirius alejándose lo más lejos posible del licántropo, que comenzaba a desabotonarse los botones superiores de su camisa verde.

—¿Por qué?—Nina se adelantó hasta la silla más cercana y se sentó sin inmutarse de las señas que le hacía su padre—Me dijeron que no podía contarle al tío Remus por carta que nos encontramos a Tressa en El Cairo y cuando mi papá le vio la panza, creyó que estaba gorda—la niña rodó los ojos e hizo un gesto de incredulidad—pero no, ¡Esta embarazada! ¡Y el bebé es hijo de mi papi!—exclamó contenta, Remus tenía los labios fuertemente apretados y Sirius le sonreía tímidamente— ¡Harry y yo vamos a tener hermanitos!

—Remus—iba diciendo Sirius, empequeñeciéndose por la expresión de la cara de su amigo—acabas de decir no sé que cosa de la unión y aunque no preste mucha atención yo creo que tienes razón…

—¡Basta!—rugió Remus tan fuerte que Nina se sobresaltó y Harry dio un brincó hacia atrás— ¡Justo cuando creía que empezabas a comportarte vas y jodes todo!—James sonreía burlonamente a la par que los niños parecían muy impresionados— ¿Qué voy a hacer con ustedes dos? ¡Son unos niños! ¡Unos niños! ¡Nina y Harry son mucho más maduros que ustedes dos juntos! ¡No digas nada!—espetó al ver que James hacía un intento por defenderse— ¡No tienes moral para decir una sola palabra!

—Remus, no grites, los niños…

—Ambos van a hacerse cargo de sus respectivos hijos—decía respirando rápidamente— ¿Entienden?

—Pero…

—¿Entienden?—dijo con un deje de locura.

James y Sirius asintieron al ver que la mejilla de Remus era atacada por un tic nervioso al que seguramente le seguiría una rabieta colosal. A esas alturas era mejor dejar el tema por zanjado.

—Ahora—miro a Harry y Nina y les sonrío—sus estúpidos padres… quiero decir, sus padres van a decirles como están las cosas. Nadie sale hasta que hayan hablado.

—Bien.

—¡Háganlo!—ordenó Remus antes de salir dando un gran portazo.

—Debería salir más seguido con la tal Romina—declaró Sirius indignado.

—¡Te escuche!—gritó Remus en el piso de arriba.

—¡Pero que humor!

—¡Sigo escuchándote, demonios!

—¡Joder!

—¡Sirius!

—¡Ya pues!—Sirius bufó, molesto— ¡Has de tener las orejas muy grandes! ¡Merlín!—miro a todos lados, hasta que se topó con los ojos saltones de Nina—bien, bien, hagamos esto entonces—los niños estaban de brazos cruzados a la espera de la explicación—empecemos por el principio, yo…—se calló de golpe al sentir la mirada acusadora de su hija—quiero decir que… si bueno, hay cosas que… pasan, si, eso pega y entonces—el sudor le bajaba por la espalda y le perlaba la frente; era como estar acorralado por un millón de banshees—digo que todo esto… ¡James va a tener un bebé con Anne!—gritó a todo pulmón, asustado.

—¡Sirius!

—¿Qué? ¡Es cierto!—dijo él, aliviado.

—¿Cómo es eso posible?—quiso saber Harry saliendo de su asombro— ¡No eras tú el que odiaba a esa mujer?

—¡Y claro que es verdad!—afirmó James asintiendo enérgicamente— ¡Y de todas formas, Sirius también va a tener un bebé!—dijo dramáticamente.

—Sí bueno, eso ya lo sabíamos—dijo Nina con naturalidad, luego frunció el ceño y añadió—esta igual de mal, de todas formas.

—¿No vas a decir nada, Harry?—soltó James tragando con dificultad.

Y es que Harry tenía los ojos entrecerrados, los labios fruncidos y negaba con la cabeza cada dos por tres, Sirius y Nina discutían a base de raras señas que iban desde guiños hasta mordaces y elocuentes ademanes que bien pudieron interpretarse como groseros. Pero James no tenía ojos más que para Harry. Trataba de descifrar lo que pasaba por su cabeza; cada que pestañeaba creía poder leer algo entre líneas, pero nada en concreto. Algo que no le gustaba en absoluto.

—¿Estas disgustado?—se animó a preguntarle una vez que se acercó lo suficiente a él.

—No—respondió el niño con aire pensativo—solo que ya he tenido tiempo para pensarlo.

—¿De qué hablas?

—Ya no quiero una nueva mamá—declaró Harry con firmeza, James se quedó petrificado—yo tenía una mamá y se llamaba Lily. Anne puede tener un bebé, será mi hermanito y puedes casarte con ella pero no será mi mamá.

James se le quedó mirando, de nuevo en un mismo día no podía descifrar la expresión de su cara o lo que aquellas simples palabras significarían en un futuro no muy lejano. Era como si Harry hubiera crecido y ahora midiera más de diez metros y ahora él tuviera que alzar la cabeza para poder verlo.

Era una rara sensación.

—De acuerdo—aceptó James como si nada, encogiéndose de hombros.

—¿De qué va?—preguntó Sirius que había dejado de discutir con Nina.

—Todo bien—dijo Harry con una voz muy distinta a la suya, como si estuviera forzándola para que sonara más grave.

—¿Seguro?

—¿Han terminado?—era Remus, un instante después ya estaba dentro.

—Sí, tío—Nina lo abrazo por la cintura—mi papi ha dicho que Tressa va a venir a vivir aquí.

—Que bien—pero la mirada del licántropo no iba con su mirada severa—vayan a la cocina, les he hecho unos emparedados, Frankie y Anne ya están comiendo.

—¿Qué?—chilló James metiéndose el pulgar a la boca— ¿Ella sigue aquí?

—¿Y qué esperabas?—dijo Remus de mala gana una vez que Harry y Nina salieron de la habitación—quería irse, pero he logrado retenerla el tiempo suficiente para que hables con ella.

—Remus, no quiero hablar con ella, por favor—James movía las manos, nervioso— ¿Voy a decirle qué? Oh, me parece perfecto que vayamos a tener un bebé juntos aunque ni siquiera recuerde como paso y el hecho de que me odies y te odie, pasa de nosotros—ironizó.

—Supongo que lo ves igual que yo—replico una voz tan fría como un tempano de hielo, Anne iba entrando al salón con paso decidido.

—¿Es qué ya nadie sabe tocar la puerta?—preguntó James al aire.

—Nada cambia la relación que tu y yo llevemos—dijo Anne apretando los puños, Remus se pasaba una mano por la barbilla, Sirius miraba al suelo y James a la chica, sin parpadear—es cierto, estoy embarazada, nada cambiara el hecho de que seas el responsable de esto así que… las condiciones serán las siguientes.

—¿Condiciones? ¿A qué rayos te refieres?

Sin proponérselo, James estaba a pocos centímetros de ella.

—Es imposible querer tapar el sol con un dedo, así que por el bien de nuestros hijos, les diremos a ellos y a todo el mundo que tú y yo sostuvimos una relación fugaz—hizo una mueca de horror—algunos lo creerán enseguida, otros no así que depende de que nuestras amistades lo afirmen; luego diremos que terminamos. Así de fácil.

—¿Y todo esto lo hacen…?—Sirius dejó al aire la frase porque no veía sentido al plan.

—No podemos andar diciendo la verdad—dijo James sin quitarle los ojos de encima a Anne que torcía la boca—será por el bien de los niños.

—Ya que todo esta dicho, me voy.

—Espera—James la sujetó por el codo, pero ella se soltó del agarre, enfadada—oye lo siento, mi intención no es incomodarte pero si vamos a tener un hijo juntos, lo mínimo que podemos hacer es tratar de llevarnos relativamente bien.

—Tiene razón en eso, Annie—terció Remus— ¿Qué clase de padres serían si quieren matarse cada que se ven?

—¡De acuerdo!—exclamó ella, desesperada—una tregua de cero hostilidades, entonces.

—Bien—dijo James sonriendo un poco.

—Hasta que diga lo contrario—dijo Anne sin ablandarse ni un poco.

—Te veré en San Mugo—le advirtió James, Anne lo miro rabiosa—en tu proxima revisión, tengo que estar al pendiente que las cosas vayan bien.

Anne respiro con fuerza antes de salir del salón, hecha una furia.

—¿Irás con ella al sanador?—preguntó Sirius, incrédulo— ¡Estas loco! ¡Te hará trizas!

—Tú deberías hacer lo mismo con Tressa—le aconsejo Remus—digo, después de lo que has hecho, se lo debes.

Entonces Sirius casi se desmaya. Porque el odiaba los hospitales.


¡Lo sé, lo sé!

Antes que comiencen a abuchearme, de nuevo tengo una explicación. Porque si no la tuviera no tendría cara para publicar u___u

Resulta que primero me quede sin lap por razones que no están en mi mano, luego, tuve la oportunidad de irme de vacaciones y no quise desaprovechar; siempre es bueno alejarse de los problemas ¿no creen? La verdad es que estaba demasiado tensa por un millar de cosas y mi madre no me dejo volver hasta que jure y perjure que ya estaba bien. Entonces, cuando estaba lista para pasar a word todo lo que había escrito en papel, me dio una fuerte infección en los ojos; imaginense que estaba viendo THG cuando me miro al espejo y me doy cuenta que las cositas blancas de mis ojos (osea las corneas) estaban así todas gelatinosas, casi me muero del susto, pero resulto que el hecho de usar lentes de contacto, la contaminación y demás cosas me afectaron muchísimo. Así que tuve que cuidarme mucho y por tanto, estaba prohibidisimo usar la compu u__u y mi mami es de esas que están al pendiente todo el día ^^

Pero bueno, heme aquí y recargada como Matriz, decidida a terminar esta historia y las demás antes de que se acabe el mundo... quiero decir, el año xD

De todo corazón les pido una disculpa y espero que sigan aquí conmigo, hasta llegar al último capítulo ¿Qué dicen?

Un beso con sabor a merodeador embarazado xD

P.D. No tienen ni idea de lo que se viene, divertidisimo :)

¡México medalla de plata y bronce en tiro con arco femenil!

(pasado, lo sé, pero no pude evitarlo xD)