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Harry Potter Black Lupin — capítulo 45
—¿Tú no eres…?—dijo James haciendo memoria—. ¡Joder! ¡Tu eres le hermano de Tressa! ¡Al que vimos en el Cairo!—exclamó señalando al de la derecha—. ¡Turner!
—Mierda—murmuró Sirius al ver que los hermanos de Tressa sacaban sus varitas.
—¡Tranquilos, tranquilos!—exclamó James estirando los brazos y poniéndose delante de Sirius que también había sacado su varita—. ¿Qué haces?—le murmuró.
—¿Qué? ¿No quieres que me defienda?
—¡Son tres, nosotros solo dos!—soltó a la desesperada pues los hermanos de Tressa parecían bastante buenos y si le sumaban las expresiones de sus rostros ya podían ir pidiendo habitación ahí—. ¡Cálmate!
—Hagamos esto rápido—propuso Turner sonriendo maliciosamente—. Digamos que tenemos prisa.
—Por favor, por favor no hagan lo que sea que quieren hacer—dijo James sin apartarse—. Sirius ha venido con Tressa para…
—Para seguir torturándola, seguro—sentenció con rabia el de en medio; él y el chico de la izquierda tenían los mismos ojos azules que Tressa—. ¿No crees que ya has hecho bastante, Black? ¡Déjala en paz!
—Ese bebé es tan mío como suyo—respondió Sirius forcejeando con James que no se movía—. No voy a alejarme de ella ¿Entienden?
—Eres tú el que tiene que entender—espetó el de la izquierda, que era el más alto, luego se giro hacía sus hermanos—. Es más ¿qué hacemos discutiendo con este idiota? ¡A lo que veníamos!
—Toby tiene razón—dijo Turner ladeando la cabeza.
—Si no te haces a un lado, Potter—advirtió el de en medio—: nos veremos en la penosa necesidad de atacarte a ti también, no lo compliques más.
—Yo diriía que también se lo merece—dijo el que se llamaba Toby—. Anne nos estará muy agradecidos…
—¡Ese asunto es entre ella y yo!—chilló James que sin pensarlo dos veces saco su varita; los tres chicos se sorprendieron pero no dijeron nada—. ¿Qué? ¿Esperaban ser contra uno? Pues peleemos a ver como nos va.
—¿Qué rayos creen que hacen?—dijo una voz.
—¡Remus!—dijeron James y Sirius al unísono, aliviados.
—¿Otro más?—soltó Turner—. Genial, no me importa. Al fina, nadie se iba a ir casa ileso.
—¡Estamos en un hospital por todos los cielos!—exclamó Remus una vez que estuvo a su lado, obligo a sus dos amigos a bajar las varitas—. ¿Quieren comportarse como un par de adultos? ¡Caray no puedo dejarlos dos segundos porque al acto hacen algo estúpido!
—Hay cosas que arreglar, no te metas—apuntó el chico que todavía no sabían como se llamaba—. ¿O vienes a ayudarles? Como dice Turner, no nos importa. Lo que venimos a decirles es que Tressa no esta sola.
—Eso ya lo sé Thomas—contestó Remus con la voz irritada, Sirius y James se sorprendieron por el hecho de que el licántropo conociera al chico—. Pero no vas a decirme que vas a armar jaleo aquí precisamente. No quiero verme en el necesidad de llevarte al ministerio.
—¿Y por qué harías eso?—retó Thomas riendo—. ¿Quién te crees tú que eres para llevarme a donde sea?
—Somos aurores, estamos en derecho de llevarnos a quien sea que este armando revuelo donde no debe—dijo Remus con una sonrisa petulante en el rostro, Sirius y James sonrieron también—, tú eliges.
—No hiciste eso—dijo Toby que parecía divertido.
—Se lo ganó—terció Turner viendo de hito en hito a Thomas que apretaba con fuerza los puños—. Hazlo hermano.
—¿Lo han oído?—dijo Thomas con burla—. Lupin ¿no?—Remus asintió levemente—. Sí, he oído de ti. Cuando Tressa nos contó todo no se le paso decirnos que tú y Potter son iguales que Black. Cobardes.
—¿Cobardes?—repitieron los tres, con la boca contorsionada en una mueca de indignación.
—¿Cómo más se le puede llamar a un trio de "hombres"—Toby hizo unas enormes comillas en el aire al pronunciar la última palabra—, que se tapan entre sí sus canalladas? Para mí hay otra palabra, pero ya la saben ¿no?
—¿Cómo te atreves?—saltó Sirius alzando de nuevo la varita, Toby esbozó una sonrisa burlona—. ¿Qué vas a saber tú? ¡No hables de lo que no sabes!
—Te molesta porque es verdad—explicó Thomas—. Hiciste lo que quisiste con nuestra hermana. ¿Por qué no tratas de hacer lo mismo con nosotros? ¡Aquí estamos!—y se golpeó en el pecho.
—No vamos a hacer esto—refunfuñó Remus tratando de controlarse y no sacar también la varita—. No somos del mismo nivel…
Pero entonces James se dio cuenta a tiempo, y empujó a sus dos amigos hacia la izquierda para evitar que el rayo salido de la varita de Toby se impactara en uno de ellos.
—¡Pudiste darnos!—reclamó James poniéndose en guardia—. ¡Eres un idiota!
—Debes mejorar tu puntería, hermano—dijo Turner riendo.
—¡Papá!—llegó Harry corriendo como un bólido, al pasar junto a los hermanos de Tressa los golpeo sin querer; James casi se desmaya al ver a su hijo y a Nina detrás de él—. ¡Papá, papá! ¡Hemos oído que alguien se esta peleando! ¡Oímos un hechizo! ¡Era un encantamiento de desarme!
—No es cierto, era un encantamiento Confundus—dijo Nina meneando la cabeza.
—¡Niños! ¡Les dije que esperaran en la recepción!—les regañó Remus cogiendolos de las manos—. No pueden andarse paseando por ahí, es peligroso. ¿Qué tal que se contagian de viruela de dragón?
—¡Sí!—chilló Harry dando brincos—. ¡Yo quiero enfermarme y no ir a la escuela!
—¡Tressa!—gritó Nina en cuanto una puerta se abrió y dejo ver a la chica y su barriga, acomodándose el suerter—. ¡Tressa, hola!
—¡Nina!—exclamó ella con una enorme sonrisa, corriendo a abrazarla con fuerza—. ¡Merlín, estas tan grande! ¡Oh Harry!—el pequeño se unió de buen grado al abrazo, solo por un segundo luego se aparto sonriendo—. ¡Te has puesto tan guapo!
—Todos los días—dijo él muy convencido.
—Me alegro tanto de verlos—comentó Tressa sin soltar a Nina que hasta tenía los ojos cerrados—. ¿Qué hacen aquí?—preguntó cuando se percató de la presencia de sus hermanos quienes guardaron las varitas—. ¿Qué estaban haciendo?
—Conociéndonos—repuso Toby sonriendo inocentemente.
—No me mientan—dijo Tressa mirandolos con recelo, pasaba sus ojos de sus hermanos a James, Sirius y Remus que estaban muy serios—. ¿Qué paso aquí?
—Ya te hemos dicho—dijo Turner rodando los ojos—. ¿Has terminado ya? Tenemos que hablar.
—¿Ya te vas?—preguntó Nina cabizbaja—. ¡Ya casi nunca te vemos! ¡Ven a mi casa a jugar!
—¿Y ella quién es?—quiso saber Toby agachándose para sonreírle a Nina que se puso roja—. Que niña tan bonita ¿Cómo te llamas?
—Nina—contestó en voz bajita.
—Que lindo nombre—comentó Toby.
—Sí, sí—lo cortó Sirius trayendo hacía sí a Nina—. Es mi hija, así que abstente.
—Imposible que alguien así sea hija tuya—repuso Toby cambiando su sonrisa amable por una de burla—. Seguro alguien te ayudo y tu ni en cuenta.
—¡Toby!—le regañó Tressa cogiendolo del brazo—. No empieces por favor.
—No, si era de broma—dijo Toby palmeandole el brazo a Sirius que echaba humo—, sí aquí Black y yo estamos encaminados a ser buenos amigos ¿verdad?
—¿Toby?—dijo Anne que salía del consultorio, sonrió contenta cuando él la miro—. ¡Merlín! ¿Qué haces aquí?
—Claro, ignóranos—le reprochó Thomas.
—¡No puedo creerme que estén todos aquí!—chilló Anne en una actitud que nunca le habían visto.
Cuando James se dio cuenta, estaba molesto y era lo por lo que había estado a punto de suceder con esos tres chicos.
—Annie—saludó Turner plantándole dos sonoros besos—. Te ves fabulosa.
—No mientas.
—No como Tress, que se ha vuelto una quaffle—se burló Toby pasandole un brazo por los hombros.
—Vas a pagármelas ¿lo sabías?—le amenazó Tressa cargando a Nina.
—¿Dónde esta Frankie?—preguntó Thomas—. Creí que estaría por aquí.
—En clases de natación—contestó Anne apartándose un mechón de pelo de la cara—. No quiso venir, esta un poco celosa.
—¿Cómo está mi hermanito?—quiso saber Nina interrumpiendo la conversación de los adultos—. ¿Ya saben si va a ser niño o niña?
—Bien—Tressa se sonrojo y evito mirar a Sirius—. Pero…
—Son gemelos—dijo Sirius.
—¿Qué?
—¿Gemelos?
—¿Ustedes también?
—¿Cómo que si ustedes también? ¿De que rayos hablas, Annie?
—¿Son cuatro?
Y entonces… Harry se desmayó.
—¿Harry?
—¿Hum?
—Despierta, cariño.
—¿Qué ha pasado?—preguntó Harry incorporándose, tallándose los ojos porque no tenía puestas las gafas—. ¿Dónde estoy?
—¿Cómo te sientes?
—Bien, pero… ¿Mamá?—soltó al tratar de enfocar mejor la imagen de quién le hablaba, solo atisbaba a ver una mata de cabello rojo—. ¿Mamá?—repitió más emocionado que asustado.
—Hola, corazón—dijo ella acunándolo en sus brazos.
—Pero… ¿Cómo…?
—Eso no importa—lo interrumpió mientras jugueteaba con su despeinado cabello—. Solo quiero saber como estas.
—Te extraño—musitó Harry con la voz cortada.
—Lo sé, y yo a ti como no tienes una idea. Aún así, siempre estoy contigo, cuidándote, viendo que seas feliz.
—Yo quiero que estés conmigo y con mi papá.
—Las cosas pasan por una razón aunque esa razón no la sepamos sino mucho tiempo después ¿comprendes?—Harry se pegó más a su pecho—, eres un niño precioso. Eres amable, valiente, curioso… no podría estar más orgullosa de ti; tú y tu padre son los amores de mi vida.
—Él también te extraña, no importa que vaya a tener dos bebés con Anne. Él te quiere a ti.
—Con respecto a eso…—Lily le miro algo severa, pero no dejaba de sonreír—. Serán tus hermanitos, como Nina, debes prometerme que los querrás mucho, mucho y que los cuidarás como buen hermano mayor. ¿Me lo prometes?
—Hum…—Harry frunció el ceño—. ¿Mami tú sabes si serán niños o niñas? ¿Lo sabes?
—Sí—dijo y junto su frente con la suya haciendo que Harry sonriera como nunca lo había hecho—. Y puedo decirte que estarás bien. Tú ocupas un lugar muy especial en los corazones de Remus y Sirius y sobre todo, en el de tu padre. No tienes motivos para creer que van a dejar de quererte, eso jamás sucederá. Después de todo, eres Harry Potter Black Lupin.
—¿Harry Potter Black Lupin?—dijo Harry divertido.
—No olvides que te amo, que estoy orgullosa de ti, de lo que eres… Voy a estar cuidándote siempre.
—¡Harry!—exclamó James cuando el niño abrió los ojos, lo abrazó con fuerza—. ¡Merlín! ¡Me has dado un buen susto!
—¿cómo estás? ¿Te duele algo?—decía Remus rapidamente.
—Déjenlo respirar—dijo Anne quién rodó los ojos y luego trato de sonreírle a Harry—. ¿Cómo te sientes?
—Bien, gracias—contestó Harry viendo con nuevos ojos a Anne.
—Tu cabeza sonó hueca contra el suelo—le informó Nina abrazándolo por los hombros—. ¿No te duele?
—Poquito.
—¿Seguro?—insistió Sirius claramente preocupado.
—Sí, padrino, pero tengo hambre—dijo acariciandose la barriguita que en ese preciso momento rugió corroborando sus palabras.
Algo que hizo que la tensión se rompiera y que todos los presentes se echaran a reír.
—Vayamos entonces—dijo James cargándolo con cuidado, luego se giró hacia Tressa y Anne, se mordió el labio inferior, indeciso—. ¿Quieren venir con nosotros?
—¡Sí, vengan!—exclamó Nina con entusiasmo.
—Lo siento, nena—repuso Tressa acariciándole el cabello—, pero tengo que ir a mi casa, otro día nos veremos ¿de acuerdo?
—Esta bien—dijeron los dos niños.
—¿Cómo se llama?—preguntó Nina a Tressa en voz baja cuando ya salía con Anne de la habitación donde el sanador había llevado a Harry. La pequeña señalaba con disimulo a uno de sus hermanos.
—¿Mis hermanos?—Nina asintió apenado, Tressa sonrió—. ¿Cuál de los tres?
—Ese.
—Ah Toby—apuntó viendo que su hermano se dio cuenta de que lo miraban, le sonrió y le guiño un ojo a Nina—. ¿Por qué?
Sirius hizo contacto visual con Toby, solo movió los labios. Toby rió divertido porque lo entendió perfectamente: idiota.
—¡Nada más!—exclamó Nina muerta de vergüenza, tapándose la cara con las manos.
—Iré a verte uno de estos días—le dijo Sirius.
—No creo que sea posible.
Y sin más, Tressa se fue seguida de Anne que abrazó a ambos niños sin dirigirse a ninguno de los tres chicos.
—¿Por qué dijo eso, Tressa?—quiso saber Harry cuando ya salían al Londres muggle para ir a comer.
—Te he advertido que las mujeres están locas—le dijo Sirius seriamente.
Nina le miró con el ceño fruncido antes de darle la espalda de golpe.
—¡Pórtate bien!—le dijo Sirius—. Y si vas a portarte mal, que no se entere el tío Lunático, ¿vale?
—¡Papá!—exclamó Nina sonriendo.
—Te la encargo, Alice—le dijo él dándole un fugaz abrazo a Alice—. Anne vendrá por ella en la noche y mañana te la regresa.
Y es que habían hablado con Alice acerca de lo que había dicho Harry. Como toda mujer, Alice se derritió ante eso y no pudo negarse a cuidar de Nina el fin de semana mientras ellos tres se iban con el niño a pasar tiempo de hombres.
—No te preocupes, la tendré ocupada con Naomie—dijo cargando la mochila de Nina que asintió alegre—. Vayan con cuidado, ¡Pórtense bien!
—¡Claro!
—No sé porque no les creo—murmuró Alice cerrando la puerta de su casa.
—¿A dónde vamos a ir?—preguntó Harry cuando ya caminaban hacia una parada de autobuses, traía consigo la cara más feliz que le hubieran visto en mucho tiempo—. ¿Vamos a ir al espacio?—aventuró.
—¡Algo mejor!—afirmó James.
—¡Vamos a Thorpe Park!—anunció Remus señalando el letrero del autobús que acababa de detenerse frente a ellos.
—¡SÍ!—gritó Harry corriendo al autobús.
—¡Wow!—exclamó Harry cuando llegaron a Thorpe Park—¡Quiero subirme a todas las montañas rusas!
—¿Qué?—Remus trago en seco.
Odiaba las alturas.
—¡No seas aguafiestas, Lunático!—decía Sirius empujándolo para que avanzara; estaban formados para subir al Némesis Infierno que era un Bolliger & Mabillardmontaña rusa invertida con sacacorchos entrelazados y una sección de pre-lift temáticas en torno a un volcán—. ¡Nada malo va a sucederte si te subes!
—¡No quiero!—dijo él resistiéndose a avanzar.
—Estas haciendo el ridículo—murmuró James señalando con la cabeza a un grupito de adolescentes muggles que reían por la actitud de Remus—, muévete ya.
—¿Y si se va la luz cuando estemos en una de esas vueltas?—preguntó asustado.
—Eso no pasa, tío—le dijo Harry amablemente—, tienen plantas de luz.
—¿Planta de luz?
—¡Siguientes!—anunció uno de los trabajadores que abrió la portezuela para dejarlos subir al juego.
—¡No!
—¡Genial!—gritaron Harry, Sirius y James empujando a Remus.
—¡Oh por dios, oh por dios…!—decía Remus sin parar, asustado, cogido con fuerza del carrito; iba junto a James y delante de ellos Harry y Sirius quienes iban en el primer carrito (para rematar) con las manos alzadas—. ¡Vamos a morir!
—¡Grita todo lo que quieras, Lunático, así se te quita el miedo!—le aconsejó Sirius riendo a carcajadas y es que lo que más aterraba a remus era el hecho de que el carrito subía y subía cada vez más en línea recta—. ¡Grita lo que sea!
—¡Yo me comí tus galletas, Nina!—gritó Harry riendo.
—¡Scrmegour me ofreció el puesto de jefe de la oficina!—soltó James.
—¿Qué?—se sorprendió Sirius.
Pero entonces el carrito llegó a su punto máximo y sin previo aviso, se zambulleron en la bajada más picada de la montaña rusa. Haciendo que los lentes de Harry y James volaran por los aires, lejos de su alcance, que Remus se abrazara de James, poniendose más pálido que de costumbre y que Sirius no dejara de reír.
—¡Pero que fotos!—comentó James divertido una vez que hubieron bajado de la montaña y se encaminaran al lugar donde se podía comprar las fotos que te habían tomado durante el juego—. ¡No vemos increíbles!
—Vete al diablo—le dijo Remus con la voz quebrada recargándose en Sirius que sonreía.
—¡Cómpralas!—pidió Harry a su padre.
Y es que en aquellas dos fotos se veía a Harry y a Sirius con idénticas sonrisas y los brazos alzados mientras que en la otra, se apreciaba como James se hacía a un lado porque Remus se aferraba a él con mucha fuerza.
—¡Para la posteridad!—anunció Sirius.
—¿A ese?—preguntó Sirius—. Ni hablar, es muy peligroso, no voy a arriesgarme… digo, a arriesgarte Harry.
—No seas miedoso—le acusó Remus maliciosamente—. Nada malo va a pasarte, estás haciendo el ridículo, Canuto.
—Ni siquiera se ve tan divertido—argumento viendo con terror el juego—, es más, vayamos a mojarnos un rato…
—¡Al Samuraí!—gritó James empujando a Sirius.
Y es que el Samurai era un juego que daba vueltas. Sirius se mareaba con mucha facilidad, así que…
—¡Sí gritas se te quita el miedo!—le dijo Remus riendo burlonamente cuando ya estaban arriba del Samurai—. ¡Justicia divina!
—¡No tengo…! ¡Ahhh!—gritó cuando el juego comenzó a moverse y dar volteretas espectaculares.
—¡Nina yo fui el que te escondió tu diario!—chilló Harry en medio de tanta vuelta.
Ese día fu probablemente el más feliz que Harry hubiera pasado; no solo por el hecho de estar en un lugar tan divertido como ese, sino porque hacía demasiado tiempo que ni James, Sirius o Remus le dedicaran todo su tiempo, su atención a él. A los tres se les había olvidado no el paso de los años que Harry era quién más los necesitaba porque aunque Nina fuera niña, el tener a Alice, Andrómeda y Molly a su lado la ayudaba enormemente pero con Harry era distinto. Los tres dejaron de lado el hecho del horror que había pasado el niño con tan solo un año de vida, tener que cargar con el peso de ser quién había acabado con el mago más temido de los últimos años. No era cualquier cosa. Y ahora con toda esa locura de los bebés…
—¿Y qué piensas hacer?—preguntó Thomas.
—No sé—contestó Tressa bajando la mirada al suelo—. ¿Por qué?
—¿No puedo preguntar?—soltó Thomas, Turner le lanzó una mirada precavida—, escucha, hermana, sabes que solo busco verte feliz. Solo eso.
—¿Entonces?—le urgió Turner sonriéndole amablemente—. ¿Vas a quedarte?
—Yo…—Tressa dudo—. Sí, es su hijo no puedo alejarlo de él, no sería justo.
—¿Y fue justo lo que te hizo él?—terció Thomas.
—Tom, no seas cruel—le dijo Toby, tomó la mano de Tressa—. Ya sabemos que es difícil para ti, pero entiendenos, nosotros también lo estamos pasando mal—antes de que ella preguntara el porqué, él se le adelanto—: eres nuestra hermana pequeña, se supone que debíamos cuidarte y evitarte este tipo de cosas y ahora… no sabemos como actuar para enmendar nuestro error.
—Mamá y papá estarían decepcionados de nosotros tres—sentenció Thomas—. Debíamos cuidarte, no lo hicimos.
—Cada uno se fue por su lado, te dejamos sola—dijo Turner.
—¡Nada de esto es culpa suya!—exclamó Tressa limpiándose las lágrimas—. ¡Yo fui la estúpida!
—Tonterías—dijo Toby abrazándola—. De ahora en adelante no estarás sola, ya lo decidimos y Tom y yo. Te quedarás con nosotros.
—Pero…
—Sí él quiere verte—mascullo Tom enojado de referirse a Sirius—, tendrá que venir a nuestra casa.
—Haré lo posible por regresarme aquí—informó Turner—. He estado hablando con mi jefe y puede que traslademos el programa acá.
—No te dejaremos sola—dijo Toby sonriendo.
Así que.... ahí tienen: Thomas, Turner y Toby ;D estén pendientes de la portada porque la voy a cambiar y les voy a enseñar en que chicos me estoy basando y así, son un sueño w
Comenten mucho n___n que cada capítulo falta menos para el final D:
Un beso con sabor a Merdoador en parque de diversiones :P
P.D. @AnnieShowbiz en twistter para que me sigan xD y me pregunten lo que quieran o solo si quieren chismear :D