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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 21
—¿Qué, en el nombre del cielo, creen que estaban haciendo?— gritó James.
—No veo el por que de tanto escándalo, ¡Sólo fue un duelo!— Harry miraba, algo aburrido, mientras Damien y James se gritaban mutuamente.
—¿Sólo un duelo? ¡Sólo un duelo! ¡Por Merlín, Damien! ¿No te das cuenta del riesgo que tomaron? ¡No puedo creer que hicieras algo tan estúpido!— James estaba completamente rojo en ese momento debido a todo lo que había gritado y de momento se había olvidado de Harry. Los tres Potter estaban en la pequeña sala de la habitación de James. Damien estaba igual de molesto que su padre, lo habían arrastrado fuera del aula de Duelo y ahora le gritaban por que Malfoy había recibido una paliza, no entendía como eso era algo malo.
—Papá, por favor, deja de hablar sobre el riesgo, no paso nada malo. Malfoy se lo tenía merecido, además, él fue el que le lanzó dos maldiciones seguidas a Harry. Si no hubiera puesto ese asombroso escudo de cuerpo completo esas maldiciones lo hubieran herido seriamente— James se interrumpió a medio grito y miró a Harry, parecía que apenas se había acordado de que su hijo mayor estaba en la habitación.
—¿Conjuraste ese escudo de cuerpo completo de nuevo?— le preguntó tranquilamente, la respuesta de Harry se limitó a mirar a James por un minuto para después apartarla de nuevo— ¿Qué pasó? ¿Alguien te dijo algo sobre eso?— preguntó James pensando en como le iba a explicar a los estudiantes el por que de un chico de dieciséis años podía realizar ese tipo de magia que usualmente sólo podía ser realizada por adultos.
—La profesora June estaba estática, no creo haberla visto tan feliz nunca. Le preguntó a Harry si regresaría al club de Duelo para que nos enseñara— dijo Damien rápidamente antes de que Harry pudiera responder, éste le gruño a su hermano menor. James estaba en shock, la profesora June sabía la verdad sobre Harry y aun así le había pedido regresar al club de duelo, ¿Acaso estaba loca? James miró a Damien y después volvió a girarse hacia Harry.
—¿Y qué dijiste?
—Dijo que…
—¡Damien! No te estoy preguntando a tí. Harry puede hablar por sí mismo— lo interrumpió James. El chico hizo una mueca pero no volvió a hablar, James se giró hacia Harry— ¿Y bien?
—Tal vez— respondió mientras se recargaba en la pared y se cruzaba de brazos, disfrutó al ver como el rostro de James perdía color rápidamente.
—Que quieres decir con *"tal vez"*no puedes hablar en serio sobre ir por ahí y enseñar al resto del alumnado? ¿Cómo vas a explicarles toda la magia negra avanzada que puedes hacer?— preguntó James.
—Les diré la verdad, les diré que Lord Voldemort me enseñó, no es como si me fueran a creer de todas formas— James y Damien se paralizaron al escuchar el nombre del Lord Oscuro. Harry disfrutaba inmensamente de eso. No tenía intención alguna de enseñar nada a nadie, pero mirar a James alterarse de ese modo ante el pensamiento de que los alumnos de Hogwarts aprendieran Artes Oscuras era demasiado bueno como para dejar pasar la oportunidad. Damien captó que era una broma de inmediato y decidió vengarse de su padre por haberlo sacado de esa forma del aula de Duelos.
—Sip, Harry fue un rotundo éxito. Todos estaban hablando de lo genial que era en los Duelos y que todos querían aprender de él. La profesora June dijo que nos dejaría tener clases privadas con Harry— Harry y Damien se las arreglaron para no reírse mientras miraban la reacción que las palabras del pequeño Potter habían causado en su padre. Estaba de pie con sus ojos color avellana abiertos a más no poder al igual que su boca.
—¿Ella… ella dijo qué?— Damien guiñó un ojo a Harry antes de continuar.
—Si, cuando Harry dijo que lo pensaría, la profesora June le dijo que no aceptaría un no por respuesta y que se aseguraría de que Harry asistiera a todas las clases de duelo— Harry miraba a Damien con renovado respeto. *"El chico de verdad es bueno es esto",*pensó. James no dijo más y se apresuró a salir de la habitación, tropezando con sus propios pies mientras cruzaba la puerta, iría a ver a la profesora June. En cuanto la puerta se cerró, Harry y Damien soltaron una carcajada, era la primera vez que Harry reía propiamente desde que había sido capturado por la Orden. Damien se rió junto con Harry y sólo después Harry reír. Ambos chicos se calmaron y se miraron e uno al otro sin saber que decir.
—Esa fue una muy buena mentira blanca— dijo Harry, finalmente.
—Si, bueno se lo merecía, ¿Puedes imaginar lo que le dirá la profesora June? Y cuando se de cuenta de que sólo bromeábamos, estará tan avergonzado— se rió Damien de nuevo. Harry observó al joven por un momento antes de hablarle.
—¿No le tienes miedo?— preguntó mientras estudiaba el rostro del muchacho para ver si mentía.
—¿Miedo? ¿De papá? ¿Por qué le tendría miedo? Papá es probablemente el padre más relajado que he conocido. Sé que en los últimos meses ha sido un poco duro, pero usualmente ni siquiera me regaña. Es un papá realmente genial— respondió Damien mirando confundido a su hermano, se preguntó que le hacía creer a Harry que su padre daba miedo. Harry parecía perdido, miró a Damien una vez más y el pequeño sintió un escalofrío recorrerlo. Era la primera vez que Harry lo miraba de esa manera. Había una emoción en los ojos de Hary que Damien que nunca había visto, casi parecía… ¿Envidia? "No, no es posible", pensó Damien. ¿Por qué Harry lo miraría así? Se comenzó a sentir nervioso cuando Harry parecía perdido en sus pensamientos de nuevo — Um… Harry, ¿Estás bien?
Harry salió de su cabeza de golpe y le sonrió débilmente a Damien.
—Si, sólo pensaba en algo— respondió. Damien estaba por soltarle un "Pues claro, duh" pero pensó que lo mejor era guardárselo. Le preguntó a Harry su quería jugar Snap Explosivo, pero él respondió que estaba cansado y que quería ir a su habitación. Ambos chicos se dirigieron a la sala común para poder dormir. Todo el trayecto, Damien no podía dejar de pensar en la extraña mirada que le había dedicado Harry. Se encontraron con James a mitad de camino, con sólo mirarlo, los dos chicos soltaron otra risa, James estaba completamente rojo.
—¡Eso no fue gracioso, Damien Jack Potter!— gritó James pero su rostro no parecía enojado, más bien estaba aliviado porque Harry no fuera a enseñar Artes Oscuras a los estudiantes.
—Tendría que estar en desacuerdo respetuosamente padre mío. Eso fue absolutamente hilarante— ambos chicos rieron ante la mirada asombrada de James antes de entrar en la sala común. Cuando se estaba alistando para dormir, Damien se dio cuenta que, después de pasar casi un mes entero con Harry, aún no tenía ni idea de la clase de vida que había llevado su hermano. ¿Cómo habrá sido su niñez? Todas las cosas que Damien pensaban eran de ley vivir durante la infancia, tal vez era diferente para Harry. Mientras el joven Potter se quedaba dormido se prometió a sí mismo que ayudaría a Harry a saber como disfrutar de las cosas que seguro se había perdido al crecer. No pudo definir lo que eran dichas cosas ya que el sueño le ganó y quedó dormido profundamente en minutos.
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El fin de semana llegó y con el, la primera practica de Quidditch. Damien y Ron se apresuraron a llegar al desayuno y estaban ocupados hablando sobre las nuevas estrategias que practicarían. Ron era el Guardián de Gryffindor mientras que Damien había logrado ser uno de los Cazadores el año pasado. Su capitán ese año era una chica de séptimo curso, Angelina Johnson, y sus bateadores eran los hermanos de Ron, Fred y George Weasley. Para mantener al equipo de Gryffindor como un equipo Weasley, Ginny era la buscadora. Los cuatro Weasley trabajaban muy bien juntos y habían ayudado a ganar muchos partidos. Sin embargo, la copa la había ganado Slytherin por cuatro años consecutivos ya, a pesar de que Gryffindor trabajaba muy duro para conseguirla, y ese año no era la excepción. Ron se sentó con Damien y se sirvió algo de cereal mientras el pequeño Potter tomaba una tostada y comenzaba a untarle mermelada. Justo entonces miraron a una muy preocupada Angelina correr hacia ellos.
—Angie, ¿Qué sucede?— preguntó Damien con el entrecejo fruncido.
—¡No se imaginan lo que pasó, chicos! Perdimos a Kelly Adamson.
—¿Qué?— exclamaron Ron y Damien al mismo tiempo.
—Lo sé, es terrible. Su mamá y papá se separaron y ella se ira de Hogwarts la próxima semana. Aparentemente se va a mudar a América y ella asistirá a otra escuela de Magia. ¡Es horrible!— Damien y Ron no sabían que era más terrible, los padres de Kelly separándose, Kelly mudándose y asistiendo a otra escuela, o el hecho de haber perdido a uno de sus cazadores. Conociendo a Angelina, lo horrible era probablemente el perder a un Cazador en ese momento— Vamos a cancelar la practica y a las 5 de la tarde tendremos pruebas para buscar a un nuevo cazador. Quiero a todos ustedes ahí, es vital que escojamos a alguien con el que todo el equipo este de acuerdo— finalizó Angelina luciendo casi desesperada.
—Erm… Angie, no crees que deberías darle un poco más de tiempo a las pruebas, me refiero a que son en unas cuantas horas, no deberías dejarlo para otro día. ¿Cuántas personas crees que asistirán en tan corto tiempo?— dijo Ron titubeante, no quería correr riesgos con el explosivo temperamento de Angelina.
—¡Ron! No tenemos tiempo. Kelly apenas recibió la lechuza ayer, así que no me dio tiempo de anunciar las pruebas antes. ¡Sólo tenemos tres semanas para el primer partido! Esto requiere medidas desesperadas— Angelina estaba un poco roja cuando terminó de gritarle a Ron, quien había retrocedido un poco con mirada de terror. Damien esperó a que Angelina se fuera para poder reírse. Los dos chicos se miraron entre sí y suspiraron en silencio, sabían que Angelina se iba a poner peor antes de mejorar.
Después del desayuno, Damien decidió pasar algo de tiempo con Harry ya que Ron había sido arrastrado por Hermione para finalizar sus deberes. Damien miró a Harry hablando con el profesor Snape en un pasillo, el profesor se miraba pálido mientras que el chico estaba de pie casi altaneramente junto a él respondiendo a todo lo que le preguntaban con mucha facilidad. "Por Dios, debo aprender a hacer eso", pensó Damien mientras miraba a Harry sonreír de lado y burlarse de Snape. Damien dio un par de pasos más, sin atreverse a más, e intentó escuchar de lo que hablaban.
—… No tolerare ese tipo de comportamiento, señor Potter, deberías saber que no soy alguien a quien pueda asustar— dijo Snape con el enojo y la frustración llenando su voz.
—Claro que no, por que querría asustar al profesor de defensa. Estoy seguro de que si me paso de la raya me confundirá para que ponga atención a sus clases sin sentido. Ese es un verdadero castigo— respondió Harry con voz falsamente inocente. Damien ahogó una risita.
—¡Señor Potter, le estoy advirtiendo que cuide su lengua!— dijo Snape, estaba temblando de ira mientras apuntaba a Harry con un pálido dedo.
—¿Advirtiéndome? ¿Qué es lo que harás, Severus? ¿Me pondrás un castigo, me quitaras puntos? Creo que ya establecimos el efecto que tiene eso en mí, y ahora, si quieres conservar tus dedos, te recomiendo que los alejes de mí— dijo Harry con tan dulce veneno en su voz que provocó un escalofrío a Damien. Snape miró a Harry peligrosamente antes de girarse y alejarse por las escaleras. Harry se giró y miró a Damien parado a corta distancia.
—Por Merlín, Harry, como es que no te asusta cuando se queda mirándote así— Damien odiaba admitir que Snape lo asustaba, incluso cuando su padre le decía que era un simple "idiota grasiento". Damien se mantenía alejado de Snape lo más que le era posible.
—Sólo para eso sirve, para poner caras raras a los demás, no tiene las agallas para hacer nada más, así que ¿Para qué temerle?— dijo Harry encogiéndose de hombros antes de comenzar a caminar con Damien— ¿Y a dónde ibas?
—A buscarte— respondió Damien, Harry gimió.
—¿Por qué? ¿Qué es lo que quieres ahora?
—Nada, de hecho me preguntaba si querías pasar un rato juntos, tal vez jugar a algo que quieras— Damien esperaba que Harry estuviera de buen humor y que accediera a su petición.
—Damien, tengo dieciséis años, yo no juego a nada, especialmente no contigo, así que lárgate— Damien sonrió pensando en lo que Harry le había respondido.
—No me refiero a jugar una cosa para niños, me refiero a… no sé lo, lo que sea que… tal vez… ¿Quidditch?— Damien decidió que, ya que no había practica ese día y aún tenía ganas de salir a volar, podría llevarse a Harry con él. El Potter mayor negó con la cabeza mirando a su hermano.
—No, no quiero.
—Aww, Harry, vamos, será divertido.
—Fuera de aqui, Damien, deja de molestarme— Harry miró a Damien con ojos entrecerrados e intentó alejarse, pero eso nunca parecía funcionar con el chico de trece años.
—Mira, sólo media hora y entonces puedes hacer lo que tu quieras, lo prometo. Sólo quiero jugar una vez contigo— le rogó Damien.
—¡Damien!— Harry trato de alejarse del chico, pero Damien lo seguía como si fuera su cachorrito.
—Un juego lo prometo— Harry se detuvo y miró a Damien.
—Damien, no te gustará jugar conmigo— dijo Harry un poco resignado.
—¡Claro que si!— dijo Damien, feliz de que había convencido a Harry para jugar Quidditch.
—No, Damien, no lo entiendes, nunca he jugado Quidditch antes— dijo Harry sin inmutarse.
Damien se quedó quieto mirando a su hermano. ¡Harry nunca había jugado Quidditch antes! ¡No sabía como jugarlo! ¿Cómo era eso posible? Todo el mundo sabía como jugar Quidditch. Era algo con lo que había crecido, era natural para él. No todos eran buenos jugándolo, pero aún así era normal que todo el mundo mágico supiera de ese deporte. Y fue entonces que la verdad golpeó a Damien. Harry no había tenido una educación normal, no le habían permitido ser un chico normal que iba a juegos de Quidditch y los jugaba con sus amigos en el patio trasero. "Merlín, probablemente ni siquiera sepa como montar una escoba", pensó Damien y su corazón se rompió ante el pensamiento. Damien había comenzado a jugar Quidditch en cuanto pudo montar una escoba, su padre era un fanático del deporte y lo alentó a jugar desde muy temprana edad. Damien miró a Harry y sintió un nudo en su garganta.
—¿Tú… tú nunca has jugado Quidditch antes?— preguntó Damien deseando haber confundido lo que había dicho.
—No, pero no es que me importe. Es sólo un estúpido juego para andar volando de un lado a otro, tengo mejores cosas que hacer— respondió Harry. Y lo siguiente que supo fue que estaba siendo arrastrado a los terrenos del colegio. Harry se asombró cuando Damien le tomó la mano y lo condujo por las puertas del colegio, nunca nadie le había tomado la mano así. Antes de que Harry supiera lo que pasaba, Damien lo había dejado solo y se había perdido en un pequeño vestidor enseguida del campo de Quidditch, volvió casi de inmediato con dos escobas en la mano.
Damien le dio una escoba a Harry y este leyó en el mango de la escoba "Nimbus 3000". Harry tenía la misma escoba en casa, su estomago dio un respingo ante el recuerdo de su hogar. Miró la escoba que Damien sostenía, se veía bastante vieja comparada con la Nimbus 3000. Tenía palillos saliendo desordenadamente y parecía que había sido usada por muchas personas. La Nimbus que tenía Harry se veía casi completamente nueva. Ni una ramita fuera de lugar y brillaba ante la luz del sol. Harry miró a Damien confundido.
—Damien, que…
—Tú monta en mi Nimbus 3000, es el modelo más nuevo, papá me la compró— Harry miró la vieja escoba que tenía Damien— No te preocupes, sólo la usaré por hoy, es una Barredora 500, viejísima pero aún hace el trabajo— el chico miraba a Harry con un extraño brillo en los ojos y fue entonces que entendió lo que sucedía. Damien había malentendido lo que Harry le había dicho sobre el Quidditch. Harry nunca había jugado Quidditch antes, pero no significaba que nunca había montado en una escoba.
—Damien, mira, creo que no entendiste…— comenzó a decir Harry pero el chico lo cortó a media frase.
—Harry, no digas nada. Sólo escúchame y estarás volando mejor que nadie en unos minutos— dijo Damien en un extraño tono cargado de madurez. Le tomó a Harry todas sus fuerzas para no reírse de Damien mientras continuaba explicando las técnicas básicas de vuelo. Harry simplemente se quedó ahí, escuchando como el chico le explicaba el procedimiento correcto para montar y como volver al suelo— Bien Harry, ¿Lo entendiste? Bien, ahora comencemos lentamente. Puede sentirse extraño pero recuerda que si te sujetas fuertemente estarás bien, ¿De acuerdo?— Harry se hartó y subió a su escoba rápidamente esperando a que Damien dejara de hablar— Bien Harry, ahora como dije, sólo dobla tus rodillas un poco y después golpea el suelo, no muy fuerte.
—¿Así?— preguntó Harry antes de dar una patada y despegar a una sorprendente velocidad dejando a Damien mirándolo con la boca abierta.
Harry sintió la increíble emoción que traía el volar. Nunca había jugado Quidditch pero había comenzado a volar desde que había cumplido 6 años. Sus habilidades con la escoba le habían salvado la vida cuando tenía siete años. Sintió el frío viento golpear su cara mientras aceleraba, cayó en picada e hizo un par de volteretas sobre el campo de Quidditch. Harry presumió de sus habilidades de vuelo y pasó por los aros de gol a una velocidad impresionante. Se giró para mirar a Damien volar hacia él.
—¡Idiota! ¡Dijiste que nunca habías montado una escoba antes!— le gritó Damien con una inmensa sonrisa en el rostro.
—¡No, no lo dije! Yo dije que nunca había jugado Quidditch antes, no dije nada sobre volar, tú sólo sacaste conclusiones por tí mismo— se rió Harry.
Damien arremetió juguetonamente contra Harry y éste giró su escoba rudamente para salir volando lejos de él. Los dos muchachos jugaron carreras mientras reían incontrolablemente, no habían notado al pequeño grupo de alumnos que se había reunido para ver lo fantástico que volaba el chico nuevo, Harry Potter. Tampoco habían notado a James parado a corta distancia observando a sus dos hijos volar y reír juntos. James sintió sus ojos llenarse de lagrimas mientras se imaginaba que así debería de haber sido la vida para Harry y Damien si Wormtail no los hubiera traicionado esa terrible noche. Harry fue el primero en notar el grupo de estudiantes parados abajo y le indicó a Damien que bajaría ya, ambos chicos aterrizaron suavemente. Harry fue recibido con aplausos en cuanto tocó el suelo, varios estudiantes le preguntaban en donde había aprendido a volar así y por que no estaba en el equipo de Quidditch. Y fue entonces que la profesora de vuelo, la señora Hooch, se acercó a Harry y Damien. Miraba a Harry como si estuviera hecho de oro.
—Señor Potter, ¡Eso fue excepcional. Debo suponer que asistirá a las pruebas para el equipo de Gryffindor esta tarde— Harry miró a la profesora por un segundo antes de responder.
—Mire, señora Pooch…
—Es Hooch, señora Hooch— lo corrigió rápidamente.
—Lo que sea, no creo ser bueno para jugar en equipo, no soy bueno trabajando con los demás, me gusta más hacer las cosas individualmente y quiero dejarlas así— Harry le dedicó una sonrisa antes de comenzar a caminar lejos de ellos, pero la señora Hooch no se iba a dar por vencida así de fácil.
—Oh, no se preocupe por lo de la individualidad, después de todo, los buscadores usualmente están por su cuenta durante el partido— Damien habló rápidamente ante eso.
—Pero señora Hooch, ya tenemos un Buscador, Ginny Weasley, necesitamos un Cazador.
—Señor Potter, la señorita Weasley ha solicitado la posición de Cazador ya que ese era el puesto que había deseado originalmente. Las pruebas de Gryffindor serán para buscar un Buscador y creo que su hermano sería la perfecta elección— Damien miró a Harry con asombro, la profesora Hooch nunca sugería a nadie para que jugara con los equipos de Quidditch. No le gustaba mostrar ningún tipo de favoritismo a las casas, pero ahí estaba, diciendo que Harry podría ser el Buscador de Gryffindor. La profesora le dedicó una última mirada a Harry antes de comenzar a alejarse— Piénselo, señor Potter, seria un desperdicio de talento no intentarlo, pero es u decisión.
Harry se quedó de pie pensando en como se había metido en ese lío, y más importante, ¿Cómo iba a salir de el?
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—Por favor Harry, por favor ven a las pruebas, de verdad deberías intentar ser Buscador, eres perfecto— rogó Damien cuando ya se encontraban en la sala común.
—¡No! ¡Tú tienes la culpa de que esté en este lío en primer lugar. "Un juego Harry, solo uno" ahora mira lo que has hecho!— exclamó Harry.
—La señora Hooch tiene razón, estarías desperdiciando tu talento si no vas a las pruebas. Después de todo ese es el punto de ser un asombroso jugador, ¿De que vale si no juegas Quidditch?— Damien le dedicó otra suplicante mirada a Harry, quien enterró su cara ente sus manos. De verdad que no quería jugar para Gryffindor, mientras más quería distanciarse de esa casa más se metía en ella, y profundo. Sus pensamientos fueron interrumpidos de nuevo por Damien— Gryffindor no ha ganado la copa en años Harry, contigo en el equipo tenemos una oportunidad— y con eso Harry levantó la mirada.
—¿Quién ha ganado hasta ahora— le preguntó sabiendo la respuesta.
—Los apestosos Slytherin— respondió Damien haciendo una mueca. Harry sonrió para sí mismo, tal vez ser el Buscador de Gryffindor no sería tan malo después de todo.
—Muy bien Damien, iré a las estúpidas pruebas— dijo Harry pretendiendo estar derrotado. Damien gritó de alegría y corrió hacia el dormitorio de chicos diciendo que se cambiaría para que ambos fuera juntos a las pruebas. Harry miró a Damien subir las escaleras y sonrió para sí mismo.
Mientras se aproximaban al pequeño grupo de gente parada en el campo de Quidditch, Harry no pudo evitar sentirse emocionado. Todo lo que necesitaba eran un par de minutos y el puesto de Buscador sería suyo. Cuando ambos Potter se aproximaron, Harry notó a los cuatro Weasley ponerse rojos al verlo.
—¿Qué está haciendo él aquí?— preguntó Ron a Damien. Harry simplemente alzó una ceja en dirección a Ron, pero Damien se apresuró a explicarse.
—Harry hará la prueba para ser el Buscador— esto provocó una carcajada por parte de los pelirrojos y Damien sintió sus mejillas arder— Jódanse chicos, de verdad no tienen idea— les dijo y después fue a hablar en privado con Angelina.
Harry se sentó y miró a los otros chicos volar tratando, patéticamente, de atrapar la pequeña pelotita dorada. Harry no podía entender por qué volaban como si estuvieran en cámara lenta. No era tan difícil ver la bolita. Después de un rato fue su turno para pasar y al instante Damien le entregó su Nimbus 3000. Harry miró los ojos de Ron abrirse enormemente ante la sorpresa, cuando Harry daba una patada al suelo y se comenzaba a elevar escuchó al pelirrojo decirle a su hermana.
—¡Nunca deja que nadie toque su escoba!— Harry ni siquiera se esforzó, atrapó la Snitch dorada en tiempo récord, tres veces antes de bajar y ver a todo el mundo mirarlo sorprendidos. Miró a Ginny mirarlo con una extraña mueca en la cara, rápidamente la ignoró y caminó hacia Angelina, quien casi llora de la alegría. Le dio la mano a Harry muy entusiasmada declarándolo nuevo Buscador para Gryffindor, incluso los Weasley tuvieron que admitirlo, no había absolutamente ningún error en el vuelo de Harry. Ginny, sin embargo, se sentía incomoda, la forma de volar que tenía Harry le era muy familiar y cuando lo miró atrapar la Snitch a una velocidad sorprendente sintió su estomago dar un vuelco, sacudió la cabeza para aclarar sus pensamientos, no era posible, en absoluto, miró a Harry darle la mano a Angelina.
Harry se dirigió de vuelta al castillo con un Damien demasiado emocionado junto a él, no paraba de hablar sobre las estrategias que usarían para lograr ganar la copa ese año. Harry no le prestaba nada de atención, había conseguido el puesto de Buscador y estaba sumido en sus pensamientos. "Estos tontos no se dan cuenta de que solamente han sellado su destino. Si tan solo supieran que están cometiendo el peor error al dejarme jugar. Pero bueno, que la pesadilla comience para Gryffindor".