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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 23
Era una mañana gris y fría a finales de Octubre y Harry se levantaba de la cama para darse un baño. Era el gran día, el partido entre Gryffindor y Slytherin. Harry terminó de bañarse y volvió a su habitación a cambiarse, Neville también se había levantado y ya se vestía, como siempre intentó iniciar una conversación con Harry, pero éste se limitaba a ignorarlo y vestirse rápidamente.
—Buena suerte en el juego de hoy, Harry — dijo Neville antes de salir, Harry trató de no molestarse, no necesitaría suerte. Sabía exactamente lo que iba a hacer, Harry estaba sorprendido cuando Damien se le acercó corriendo mostrándole su nueva Nimbus 3000.
—¡Harry, mira! ¡Mira lo que me dio papá! ¿No es genial?, ahora ambos tenemos una Nimbus, vaya Harry, definitivamente vamos a ganar! — Harry ya había tratado de devolverle su Nimbus 3000 a Damien, pero el chico había insistido en que Harry necesitaba una escoba rápida. James obviamente había sentido que Damien se merecía una escoba nueva, así que se la compró. Harry trató de no decir nada sobre lo mimado que estaba Damien mientras el chico admiraba su nueva escoba. Lentamente, los dos chicos se dirigieron hacia el campo de Quidditch.
La multitud en el campo de Quidditch era la más grande que Harry había visto en su vida. *"¿De dónde salió tanta gente?"*pensó mientras se acercaba a los vestidores de Gryffindor. Al iniciar el partido, sintió su corazón acelerarse al mirar a tantos estudiantes y profesores, fue y se paró junto al resto de los jugadores, miró a Angelina caminar hasta el centro del campo en donde un grandulón de aspecto agresivo se acercaba desde los Slytherin. Harry paseó la mirada por las serpientes, todo el equipo lo conformaban chicos y casi todos gigantes e intimidantes. Draco era fácilmente el jugador más joven y también el más pequeño, Harry lo miró fijamente. Draco trataba de mantener su sonrisa burlona, pero estuvo a punto de desaparecer cuando se encontró con la mirada de Harry, éste apartó la mirada y se concentró en lo que haría.
Cuando el silbato de Madame Hooch sonó, hubo un gran grito grupal proveniente de las gradas mientras apoyaban a sus equipos. Los primeros dos jugadores en elevarse fueron Harry y Damien. El pequeño Potter miró a su hermano y le guiñó un ojo antes de lanzarse hacia Ginny para que le pasara la Quaffle. A Harry se le unió rápidamente Draco, ambos se miraron por un instante antes de lanzarse en direcciones opuestas. Harry miró como un Slytherin le arrebataba la Quaffle a Ginny y se regocijó cuando el muchacho anoto un tanto a favor de las serpientes. La multitud de verde y plateado saltó apoyando a su equipo. Harry miró a Damien lanzarse hacia la Quaffle y de ahí volar a toda velocidad para los aros contrarios, Harry miraba sorprendido la velocidad con la que volaba Damien, en sólo segundos, el pequeño Potter había esquivado a dos Slytherin, una Bludger y había anotado un fantástico punto para Gryffindor. Harry escuchó al comentarista anunciar empate 10 a 10, la multitud de estudiantes en rojo y dorado gritaron y aplaudieron apoyando a Damien. Harry sintió la cálida sensación del orgullo elevarse desde su estómago hasta el pecho mientras miraba a su hermanito volar entre los otros jugadores que eran cuatro años más grandes que él. Harry negó con la cabeza reprendiéndose mentalmente. "¿Por qué me siento orgulloso de Damien?" se preguntó.
Harry decidió que era momento de hacer su primer movimiento en contra de Gryffindor, recorrió la mirada por los jugadores que volaban debajo de él hasta que encontró a Angelina, era la que tenía los movimientos más rápidos, ella debía ser la primera. Sin siquiera avisar, Harry salió disparado en dirección contraria a Angelina, como lo esperaba, Draco lo siguió al instante. Harry giró hacia la derecha y Draco lo siguió, esperaba que el rubio se hubiese tomado en serio sus palabras de la noche anterior. Le había dicho que jugara como lo hacía normalmente, lo que significaba que los golpeadores de Slytherin irían por el Buscador de Gryffindor. Aparte de Draco, ningún otro Slytherin conocía la identidad de Harry, así que todo lo que el rubio tenía que hacer era mantenerse fuera del camino y dejar que sus compañeros jugaran sucio y atacaran a Harry.
Harry giro bruscamente y escuchó al comentarista gritar que posiblemente había visto la Snitch. Harry sonrío para sí mismo mientras aceleraba hacia una distraída Angelina, por el rabillo del ojo pudo ver a Crabbe lanzarle una Bludger. "Perfecto", pensó mientras incrementaba la velocidad y en el último segundo, justo antes de que la Bludger alcanzara la escoba de Harry, éste se lanzó en picada provocando que la Bludger saliera directo hacia Angelina golpeándola tan fuerte que la chica apenas si pudo sostenerse de su escoba, gritó de dolor ya que su brazo había recibido todo el impacto de la Bludger. El equipo de Gryffindor estuvo a su lado de inmediato, incluido Harry. Angelina les dijo que estaba bien y que regresaran al partido, durante el ataque los Slytherin habían anotado otro punto.
Ahora la puntuación era 20-10 a favor de Slytherin. Después de una hora el marcador era 60-50 para Slytherin. Angelina había bajado la velocidad de sus jugadas notablemente. Draco había seguido el ejemplo de Harry y se las había arreglado para que Ginny saliera lastimada por culpa de una de las Bludgers de Fred. Eso significaba que Gryffindor tenía dos cazadores menos. Damien era el único que no había sufrido un "accidente". Harry le había mencionado a Draco que no lastimara a Damien, no creía necesario lastimar a todos los cazadores de Gryffindor.
Ya que los Bateadores habían apuntado hacia otros jugadores, Madame Hooch no podía hacer nada por los ataques a los Gryffindor. Pero mantenía los ojos bien abiertos en caso de que los Slytherin comenzaran a jugar sucio. Harry ni siquiera buscaba la Snitch Dorada y Draco estaba muy ocupado siguiendo a Harry como para prestar atención. La puntuación aumentaba para Slytherin, 80-60. Una molesta Angelina se elevó hacia Harry.
—Harry, atrapa la Snitch y termina con este desastre antes de que empeore! — le dijo con la voz cargada de dolor. Harry asintió con la cabeza mientras sobrevolaba el terreno.
—Bien, terminemos con esto — sonrío para sí mismo. Justo entonces Harry vio la diminuta pelota, se lanzó inmediatamente a toda velocidad, Draco estaba justo detrás de él. Todos los espectadores tenían los ojos puestos en los Buscadores ya que habían visto la Snitch. Harry aceleró y Draco se le acercó rápidamente, ambos volaban a una velocidad alarmantemente peligrosa tratando de llegar primero a la dorada bolita. La Snitch parecía darse cuenta de que estaba a punto de ser partida a la mitad por los jugadores y acelero alejándose de los Buscadores.
Harry y Draco giraron hacia la derecha, nunca separando la vista de la pelota dorada. Ambos chicos clavaron sus escobas y se fueron en picada para poder atrapar la Snitch, ambos tiraron de sus escobas para nivelar al mismo tiempo. Los dedos de Harry estaban a unos centímetros de la pelota, podía sentir el batir de las pequeñas alas, y entonces Harry tomó la decisión, giró la cabeza para encontrarse con la preocupada mirada de Draco, le sonrío al rubio antes de disminuir la velocidad y dejar que Draco tomara la Snitch en su mano. El rubio se veía casi sorprendido mientras aterrizaba levantaba la mano en la que sostenible la Snitch. Harry sobrevoló el terreno un poco más, regocijándose ante el jadeo de horror que soltaba la multitud y los seis jugadores escarlata. Cuando al fin tocó el suelo y desmontó su escoba los de Slytherin estaban aplaudiendo y vitoreando locamente desde las gradas. Los Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff parecían no creer lo que sus ojos veían. Todos habían visto a Harry entrenar y sabían lo brillante que era volando en escoba. ¿Qué había pasado? ¡Había estado tan cerca de tomar la Snitch! ¿Qué lo había hecho perderla al último instante? Harry se vio rodeado rápidamente de los demás miembros del equipo de Gryffindor, Angelina fue hacia él dando grandes zancadas, seguida muy de cerca por Fred, George y Ron.
—¿Qué demonios pasó? — estalló Angelina. Harry mantuvo su rostro neutral.
—¿Qué puedo decir? Malfoy fue mas rápido que yo, supongo.
—¡Mierda de Dragón! — gritó Ron, Harry se giró hacia él tranquilamente — Malfoy no fue más rápido que tú atrapando la maldita Snitch! ¡Tú lo dejaste!
—¡Ron! — exclamó Angelina poniéndose pálida ante el comentario del pelirrojo.
—Vamos, Angie, no me digas que no lo viste. Frenó justo a tiempo para que Malfoy atrapara la Snitch! ¡Harry dejóganar a los Slytherin! — dijo Ron. Angelina parecía estar en shock, se giró hacia Harry como queriendo confirmar lo que Ron acababa de decir era verdad o no. Harry permaneció callado, disfrutando de la angustia que había creado entre los Gryffindor.
—Tiene sentido — se unió Fred.
—No tú también — Angelina se giró hacia el pelirrojo.
—Mira Angie, no crees que es un poco raro que el único Cazador que no salió lastimado durante el partido fue su hermano — continuo George. Ante el pensamiento, los ojos de Harry se posaron peligrosamente en los gemelos pero se mantuvo callado.
Fue entonces que Harry se dio cuenta que Damien no estaba ahí con los demás, se giró y se encontró con Damien y Ginny de pie a final del campo de juego. Ginny parecía estar a punto de soltar el llanto mirando a los Slytherin celebrar su victoria, sostenía su hombro con cuidado y parecía sentir mucho dolor. Damien no miraba a los Slytherin, miraba directamente a Harry con dolor en sus ojos, sostenía su escoba en una mano y miraba a Harry sin parpadear. Sintió que su corazón se encogía cuando miró a Damien apartar la mirada y salir del campo de juego. Harry se maldijo en voz baja. No había pensado en la reacción de Damien, la verdad no le daba mucha importancia, entonces, ¿por qué ahora se sentía tan triste ante la reacción del chico ahora?
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La atmósfera en la sala común de Gryffindor era tal que parecía que en lugar de haber perdido un partido de Quidditch, habían perdido la guerra. De hecho, eso no estaba tan lejos de la realidad, ya que desde el principio, Slytherin y Gryffindor eran los que peor se llevaban de todo Hogwarts. La rivalidad entre las casas causaba muchos problemas en Hogwats. Con el primer partido contra Slytherin perdido, era como si hubiesen perdido la guerra contra esa casa. Y lo que era peor, habían perdido 230 a 60. Eso significaría que Gryffindor quedaba fuera de la competencia por la copa de Quidditch ese año ya que eran el último lugar. Los miserables Gryffindor estaban sentados perdidos en sus deprimentes pensamientos. Como podrían enfrentar a los Slytherin ahora.
Harry no podía creer la deprimente que lo rodeaba, había pensado que los Gryffindor se sentirían mal un rato, pero esto era simplemente increíble. Los estudiantes de verdad sentían la pérdida, algunos idiotas incluso tenían lágrimas en los ojos! Harry deseaba poder disfrutar de la miseria, pero no podía. Todo gracias a un mocoso malcriado y mimado llamado Damien. Harry no podía encontrar a su hermanito en ningún lugar, no sabía exactamente que era lo que quería decirle, ni siquiera estaba seguro de si quería hablar con él, pero sabía que tenía que intercambiar un par de palabras con el pequeño Potter. A diferencia de los chicos Weasley, todos los demás Gryffindor pensaban que Harry había jugado muy bien y que esa vez Draco Malfoy había tenido suerte. Harry ridiculizaba su estupidez en silencio, había saboteado su oportunidad de ganar la copa a propósito y lo había hecho justo frente a sus narices, aun así ellos no veían la verdad.
Lentamente, la sala común se fue vaciando y Harry quedó solo, sentado junto a la chimenea, el retrato de la Dama Gorda se abrió y Harry levantó la mirada para ver a un enojado Damien entrar por el agujero. El pequeño Potter no notó a Harry al principio, pero mientras se acercaba a las escaleras que conducían a las habitaciones de chicos, miró la figura de Harry sentada junto al fuego. Damien se detuvo y se quedó mirando a su hermano. Harry observó mientras muchas emociones se reflejaban en el rostro del joven. Nunca había visto a alguien tan molesto. "*Por Merlín, es solo un juego, ¿cómo se pondrán una vez que pierdan la guerra contra mi padre?"*pensó Harry mientras se levantaba y caminaba hacia Damien.
—Damien, yo...— Harry se detuvo cuando Damien extendió una mano frente a su cara. Harry guardó silencio mirando al pequeño Potter, no estaba seguro del por qué obedecía al chico, tal vez era por la mirada de absoluto enojo y dolor que tenía, lo había atrapado con la guardia baja.
—No, Harry, simplemente déjalo — dijo Damien con la voz cargada de dolor. Harry simplemente lo miró, estaba fuera de lugar ese comportamiento por parte del chico, quien le dedicó a Harry otra mirada cargada de dolor antes de girarse y dirigirse a su habitación.
—Damien, escucha...— comenzó de nuevo Harry pero de nuevo Damien lo interrumpió.
—¡No! ¡No quiero escuchar nada que tengas que decirme! — le gritó el chico. Harry se sorprendió más al ver que los ojos de Damien se llenaban de lágrimas mientras elevaba la voz, no podía entender por qué Damien hacia tanto alboroto por el asunto.
—Por Merlín, Damien, ¿por qué estas tan enojado? Es sólo un juego — dijo Harry. Ante esto, Damien perdió el poco control que tenía sobre su temperamento.
—¡Me importa una maldita Bludger el estúpido partido! ¡No me importa que hayamos perdido!
—¿Entonces por qué estás tan enojado? — le gritó Harry de regreso.
—¡Porque me traicionaste! Pudiste tomar una decisión hoy, Harry. Pudiste haber ayudado a tu amigo o pudiste mantenerte al lado de tu hermano, y te volviste en contra mía. Eso es lo que me enfurece — Harry se quedó congelado escuchando a Damien, ahora entendía por qué Damien estaba tan furioso. Había visto lo que Harry había hecho como una traición a su confianza — ¿Sabes qué Harry?, desde que me enteré que tenía un hermano mayor, todo lo que quería era estar cerca de tí y hacernos amigos inseparables, como los son Ron y sus hermanos. Pero sabía que con todo lo que has pasado, sería muy difícil hablarte, que tomaría tiempo hacer que te abrieras conmigo. Pero aún así soporté toda la mierda que me decías, aún así inventé excusas para tí, para convencer a los otros y también a mí mismo que no eras completamente malo — Harry seguía quieto, sin poder hablar mientras Damien sacaba sus sentimientos.
—¡La primera vez que te vi me trataste como mierda! Pero no le di importancia pensando que tal vez era por el shock de enterarte que tenias un hermano. Y luego, nuestro primer día en Hogwarts, insultaste a mis mejores amigos, esos amigos son como familia para mí! Llamaste a Hermione de una manera horrible y atacaste a Ron sólo porque la defendió. Aun así lo dejé pasar y convencí a mis amigos de que no te reportaran, porque era lo suficientemente ingenuo como para inventarte excusas no tenías varita, que sólo te estabas defendiendo, que no sabías lo que decías cuando llamaste así a Hermione! — Harry estaba por responderle a Damien, pero el chico aún no terminaba — Y como constantemente llamas a mamá y papá con horribles nombres y yo era demasiado estúpido como para detenerte. ¿Y sabes por qué? Porque pensé que eso era lo que hacen los hermanos. Se perdonan y se defienden el uno al otro. Pensé que una vez que te acostumbraras a esto, una vez que te dieras cuenta de que en verdad perteneces a este lugar, con tu familia, pensé que cambiarías. Quería ayudarte, Harry.
—¡Nunca te pedí tu ayuda! — siseó Harry hacia el muchacho sin poder detenerse, el enojo aumentaba dentro de él.
—No, no lo hiciste, pero pensé que los hermanos no necesitaban pedir ayuda, simplemente se apoyan el uno al otro. ¡Pero debí de darme cuenta que no eres capaz de tener esos sentimientos! Debí de darme cuenta que me dabas la espalda. ¿Sabes qué, Harry? Ya me cansé de esto. ¡No puedo con toda esta estupidez! Si no quieres ser mi hermano entonces está bien, porque yo ya no quiero ser tu familia! Estás por tu cuenta ahora — y dicho eso, Damien se giró y dejó a un boquiabierto Harry solo en la sala común.
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Harry había pensado que Damien estaría enojado por un día o dos y que después volvería a ser igual de molesto que siempre. Pero Damien parecía ser fiel a su palabra, había pasado toda una semana desde el desastre del partido de Gryffindor y Slytherin y Damien seguía ignorando a Harry. Al principio, Harry pensaba que era una bendición, no había nadie que lo molestara, nadie que quisiera sacarle platica o le preguntara cosas estúpidas. Pero Harry se dio cuenta de que no tenía a nadie con quien halar, a nadie con quien sentarse durante las comidas, nadie que le dijera los inútiles chismes que rodeaban Hogwarts.
Harry no quería admitirlo, pero se sentía solo sin Damien. No se había dado cuenta de la compañía que el chico le había brindado. Lo que sea que sintiera, Harry era demasiado terco como para ir y acercarse a Damien. ¿Por qué lo haría? Damien era el que había asumido que Harry iba a cambiar, nunca le había dado una razón para pensar eso, así que no era culpa de Harry que Damien se sintiera de ese modo. Harry ignoró el sentimiento de soledad, era la primera vez que experimentaba eso. En lugar de pensarlo, Harry se distrajo con los deberes de Hogwarts.
Con el juego perdido y con todas las esperanzas perdidas para ganar la copa de Quidditch, los Gryffindor estaban de un humor pésimo. Los Slytherins, por otro lado, no podían dejar de presumir su victoria, el recuerdo de Draco perdiendo ante Harry en el club de Duelo había quedado inmediatamente olvidado por el triunfo en el partido. Draco sacaba el tema a cada oportunidad, y principalmente cuando tenía Gryffindor cerca. El próximo partido era Ravenclaw contra Hufflepuff, y el que sea que ganara tendría que jugar contra Slytherin en el siguiente partido. Así que no había practicas para Harry, por lo que estaba bastante agradecido. No podía lidiar con los Weasley y Damien juntos por un periodo de tiempo largo.
James parecía andar cerca de Harry más esos últimos días ya que sabía que Damien le estaba aplicando la ley del hielo. Eso molestaba a Harry a más no poder, James miraba a su hijo mayor empeñándose en ignorarlo y evitar que su presencia lo molestara, pero se estaba notando más y más que aparentemente Harry no podía soportarlo para nada. Finalmente James decidió confrontar a Harry sobre el tema.
—Harry, ¿por qué estás tan enfadado conmigo? Digo, puedo entender que al principio debiste de haberte sentido mal por la forma en que de capturamos y eso, pero ya han pasado casi tres meses! ¿Por qué me detestas tanto? — James había notado que aunque Harry tampoco era amable con Lily, tendía a responder todas las preguntas que ella hacía, con simples monosílabos pero lo hacía, además, tampoco la miraba tan mal como lo hacía con él. Una o dos veces había visto un deje de dolor en los ojos de Harry cuando miraba a Lily. Parecía que la mayor parte de la furia de Harry iba dirigida a James y no podía entender por qué. ¿Qué había hecho? Harry miró por encima del libro que leía y simplemente se le quedó mirando al Animago — Harry, te pregunté algo. Lo mínimo que puedes hacer es darme una respuesta.
Fue entonces que James se dio cuenta de algo raro en Harry. El chico estaba sentado en su cama y James en la de Ron, hablando con el muchacho. Harry había estado en su cama leyendo y no había mirado a James en todo el rato. Pero ante lo que había dicho James, Harry se había tensado. James podía ver los nudillos de Harry blancos mientras aferraba el libro en sus manos, sus ojos verdes esmeralda se tornaron oscuros y James casi podía escuchar el rechinar de los dientes del chico. James estaba seguro de que obtendría su respuesta, ya que había hecho enojar a Harry. Y en efecto, Harry bajó su libro y miró furioso al adulto frente a él.
—¿Detestarte? No te detesto Potter, te odio! El simple hecho de que estés ahí sentado intentando hablar conmigo como si nada hubiese pasado hace hervir mi sangre. Si pudiera hacer algo, no estarías sentado ahí, así que no tientes mi paciencia!— James estaba sin palabras. ¡Harry lo odiaba! ¿Pero por qué?¿ Qué había querido decir Harry con "como si nada hubiese pasado"? ¿Acaso seguía molesto por haber sido capturado por James? Estaba seguro de que no era eso. ¿Pero entonces a que otra cosa se podría referir Harry?
—Harry, perdonarme, pero me confundiste mas. ¿De qué hablas? ¿Sigues molesto por qué te capturó la Orden? Ya me disculpe por eso ¿Qué más quieres de mí? — James se sorprendió cuando Harry se puso de pie abruptamente y se dirigió a la puerta temblando de rabia. James se apresuró a pararse y correr hacia su hijo evitando que saliera, lo tomó por el brazo pero Harry se apresuró a quitarse la mano de James de encima, así que el Potter mayor se paró frente a la puerta, bloqueándola. Eso se tenía que resolver ya — ¡Vamos a hablar sobre esto! Necesito saber por qué me tienes tanto odio — Harry empalideció, James nunca lo había visto tan furioso antes.
—¡Eres tan patético, Potter! ¡En verdad quieres que te digapor qué te odio tanto! ¡Estás enfermo! — le gritó Harry antes de tratar de llegar a la puerta. James lo detuvo, ahora se sentía más aterrorizado que al inicio de la conversación.
—¡Harry! ¿De qué hablas? Por favor, sólo dime ¿por qué estás tan molesto conmigo? — suplicó James al chico de ojos esmeralda. Harry miró a James y éste sintió que su corazón se encogía al ver las lágrimas inundar los ojos de su hijo.
—Piensa, Potter, ¿no puedes recordar ni una sóla razón por la que te odio? Intenta recordar — dijo Harry en voz baja y James se sintió horrible, como cuando se siente cuando fallas al bajar un escalón.
—Harry, por favor, me estás asustando. ¿Intentar recordar qué? Por favor, solo dime porque no recuerdo haber hecho nada para que me odies — James tenía que ser honesto. No podía pensar en nada que pudiera causar ese tipo de reacción en Harry. Para horror de James, las lágrimas lograron escapar de los ojos del adolescente, pero nunca bajaron por sus mejillas.
—Que suerte tienes — susurró Harry mientras miraba a James con una mezcla odio dolor. Harry se movió rápidamente retrocediendo y alejándose de James, volvió a su cama y se sentó antes de tomar su libro y enterrar su rostro en el, actuando como si la conversación nunca hubiera tenido lugar. James se quedó quiero. Estaba completamente asustado ante el comportamiento de su hijo. ¿Qué diablos estaba pasando? Un minuto Harry estaba temblando de ira, amenazando a James, el siguiente estaba molesto y se empeñaba por salir de la habitación, y al final, Harry estaba a punto de llorar y quería algún tipo de confesión por parte del Animago, y ahora se sentaba en la cama, leyendo, como si nada hubiese pasado. James dio un par de cautelosos pasos hacia el chico.
—¿Harry? ¿Quieres explicarme que fue todo eso? — preguntó James lentamente mientras se sentaba en la cama frente a Harry. El chico, sin embargo, no miró a James y respondió con voz calculadoramente controlada.
—¿Explicar qué? Según tú, nada pasó, así que no hay anda que explicar — James trató de preguntarle a Harry a que se refería durante toda la hora siguiente, pero no le podía sacar nada de información. Después de al final darse por vencido, James salió lentamente de la habitación de Harry, aún tratando de entender lo que había pasado.
Cuando James salió de la habitación, Harry dejó a un lado el libro y se recostó en su cama. De inmediato, Harry decidió que era mejor dejar de hablar con Potter hasta que regresara a la seguridad del lado de su padre. Harry no quería arriesgarse a que lo atraparan. Por mucho que Harry odiara a Potter, no quería que lo descubrieran y nunca más regresar con Lord Voldemort. Pero después de ese día, Harry había decidido algo, se encargaría de Potter antes de volver a casa. James Potter iba a pagar e iba a ser Harry él que lo hiciera.
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Bella estaba de pie mirando en dirección a Hogwarts. Tenía en su mano la carta que Draco les había enviado hacia unos momentos, la tenía sujeta en su huesuda mano. Miraba el enorme castillo pensando en lo que estaría haciendo Harry ahora. Odiaba estar tan cerca de Hogwarts y no poder acercarse a Harry. *"Pronto"*se repetía a si misma, "Pronto tendremos oportunidad, esperare a que estas malditas defensas se debiliten. Harry volverá a casa pronto".