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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 25
Harry miró a la profesora McGonagall susurrar al profesor Snape que faltaban estudiantes, el profesor se apresuró a barrer la multitud de estudiantes con sus negros ojos buscando a los que faltaban. Harry sabía lo que pasaba por las mentes de los profesores, todos los Aurores, incluyendo a la Orden, estaban peleando en una aterradora batalla, había estudiantes perdidos y nadie disponible para rescatarlos.
La multitud de estudiantes temblorosos y sollozantes habían sido conducidos de vuelta a Hogwarts. Harry seguía parado cerca de una esquina junto a Draco, había una gran batalla llevándose a cabo en su mente, no quería envolverse con Damien ni el resto de los Gryffindor, ¿por qué le debería de importar que no aparecieran? Ya estaban bastante grandecitos y entrenados, podían cuidarse solos. Pero entonces recordó lo que Draco le había dicho acerca de las varitas, Harry sabía que aunque Damien tuviera su varita con él, no podría hacer nada para protegerse de los Daywalkes.
—Mierda — maldijo antes de tomar la decisión. No podía dejar que Damien saliera herido, por alguna razón, el mero pensamiento de Damien contra los Daywalkers hacían que el estomago de Harry se volteara ansiosamente. Se giró y comenzó a caminar hacia Hogsmeade cuando sintió a alguien tomar su hombro. Se giró para ver la enojada mirada de Draco combinada con su expresión preocupada.
—¡Harry! ¿A dónde demonios crees que vas? — le gritó Draco. Tranquilamente, Harry se sacó del agarre y siguió caminando. Draco lo siguió y sujeto a su mejor amigo de nuevo — ¡Harry! ¡No seas estúpido! No puedes contra ellos y lo sabes. Deja que los Aurores hagan el rescate, cuida tu propio cuello — Harry sonrió y se quitó la mano de Draco con cuidado.
—Ni siquiera yo lo entiendo Draco, pero es algo que debo hacer — Draco miró mientras Harry corría entre la multitud y desaparecía en dirección Hogsmeade. "¡Sabía que esa cosa de salvar personas lo iba a matar algún día! ", pensó el rubio Slytherin antes de girarse y dirigirse a Snape, sabía que él ayudaría a Harry, por una razón u otra.
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Fue muy fácil para Harry escabullirse de regreso a Hogsmeade. Aún había una fiera batalla en el pueblo y parecía que los Daywalkers estaban ganando. Habían muchos cuerpos de los Aurores caídos esparcidos por todos lados. Harry se mantuvo entre sombras y regresó a las Tres Escobas. Se paró frente al edificio, aún en llamas, y completamente destruido, miró por la ventana entre el denso humo que seguía saliendo de ahí. Varios edificios estaban en llamas, como era fuego mágico, no era posible extinguirlo hasta dentro de unas horas.
Harry sacó su varita y esperó que pudiera hacer el hechizo que necesitaba, la sostuvo en su mano y susurro "Señálame" mientras pensaba en Damien. Su varita comenzó a dar vueltas en la palma de su mano hasta detenerse en dirección al noreste. Harry miró en esa dirección y comenzó a caminar rápidamente tratando de apartarse lo más posible de la batalla.
Mientras corría por un grupo de hombres luchando, Harry notó dos caras familiares, eran Sirius y Moody, luchaban contra tres Daywalkers y aún no sabían que hechizos usar contra ellos, seguían usando los que no les hacían nada a los vampiros. Harry suspiro, "¡En serio, no tienen ni idea de como luchar contra mestizos y creen que pueden ganar la guerra contra mi padre!". Siguió corriendo mientras se agachaba y giraba evitando los hechizos perdidos que volaban a su alrededor. Harry miró el edificio al que señalaba su varita.
—¡Tienes que estar bromeando! — murmuró Harry al ver el edificio a punto de caer. Estaba de pie frente a la Casa de los Gritos.
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Hermione sabía que haber ido ahí con Ron y Damien era una mala idea. ¿Y que si la Casa de los Gritos estaba , según los rumores, embrujada? ¿A quién le importaba? Había muchos fantasmas y de más en Hogwarts por si los chicos querían ver alguno. ¿Por qué querían entrar ahí? Pero desde que Hermione y Ginny no quisieron andar por Hogsmeade ellas solas, se habían unido a los dos chicos. Además, Damien había dicho que, según el mapa del Merodeador, había un pasaje secreto de la Casa de los Gritos a los terrenos de Hogwarts, así que, si algo pasaba, simplemente volverían corriendo a Hogwarts en cuestión de minutos. Fred y George se habían separado de ellos al salir de las Tres escobas, nadie sabía que los cuatro estaban ahí, y eso ponía a Hermione muy nerviosa.
—¿Podemos volver ya? — lloriqueó mientras los cuatro se adentraban en la Casa de los Gritos.
—¡Hermione! Si dices eso una vez más te voy a sacar — le dijo Ron, Hermione lo miró de mala manera pero continuó adentrándose en el inestable edificio, un ruido detrás de ellos la hizo girarse rápidamente.
—¿Qué fue eso? — susurró.
—¿Qué? — preguntó Ginny.
—¿No lo escucharon? — les preguntó a los demás, cuando los tres menearon la cabeza decidió que tal ves había sido su imaginación. Siguió a los demás en silencio pero con los oídos muy atentos en busca de cualquier sonidito.
—¿Sigues sangrando? — le preguntó Damien a Ron mientras examinaba su mano por sexta vez.
—Si, ¡no puedo creer que ese jarrón me mordiera! — se volvió a quejar el pelirrojo.
—Bueno Ron, si algo dice "NO TOCAR" en verdad no deberías meter tu mano entera en el — lo regañó Ginny.
—Cállate, no luce tan mal, y sólo fue una mordidita — le gritó Ron, pero sus orejas se tornaron rosadas. Y esa era otra de las razones por las que Hermione quería volver, desde el pequeño accidente de Ron en la tienda de bromas, su mano estaba sangrando. Pero el Gryffindor había decidido mostrar su valentía y negarse a la atención médica por una pequeña cortadita.
Esa vez definitivamente había escuchado un fuerte ruido detrás de ellos, los cuatro adolescentes se quedaron helados, no sonaba a un fantasma o algo así, parecían pasos pesados, más de un par. Los cuatro se quedaron de pie en medio del pasillo escuchando los pasos acercarse. Al final, Damien pareció salir de su susto mental y tiró de los otros tres hasta una habitación, se pegaron a la puerta escuchando atentamente.
—¿Sigue aquí? — preguntó una voz grave.
—Si, aún puedo olerlo, es joven. Encuéntralo rápido — dijo otra voz y los pasos se escucharon más cerca. Damien y las dos chicas miraron a Ron, ¿acaso era posible que los dos hombres estuvieran hablando de él? ¿Podrían olerlo, el olor de su sangre? Eso significaba que esos hombres eran..."Por Merlín" pensó Hermione, gesticulo la palabra "Vampiros" a los otros tres. Todos tenían una expresión horrorizada en el rostro. Damien se alejó de la puerta lentamente y sacó el mapa, necesitaban salir de ahí, rápido! Abrió el mapa y murmuró la contraseña.
—Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas — el pergamino comenzó a llenarse de lineas, pero antes de que Damien pudiese examinar el mapa, la puerta se abrió de golpe y los cuatro adolescentes se encontraron de frente con dos hombres vestidos de negro y bastante atemorizantes que le sonreían malevolamente con sus colmillos brillando fuera de sus labios.
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Harry entró en la vieja casa. "¿Por qué Damien decidió venir aquí de entre todos los lugares?" pensó mientras hacia una nota mental de darle un buen regaño al chico cuando lo encontrara, tal vez de esa forma el chico usaría su cerebro un poco más. Se apresuró a entrar a recorrer la casa siguiendo las indicaciones de su varita. La Casa era bastante vieja y grande. Había escuchado los rumores acerca de ella pero nunca se había molestado en averiguar si en verdad estaba embrujada. Cuando Harry se enojaba, él era más aterrador que cualquier otra cosa. Se encaminó hacia las escaleras y caminó lentamente por los largos pasillos, esperaba que no fuera muy tarde. Si Damien estaba muerto, Harry no sabía que iba a hacer.
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—¿Quién eres? — preguntó Ron tontamente. Pensaba que obviamente no podían ser vampiros ya que era mitad del día.
El pelirrojo se sentía responsable en la situación en la que se encontraban, era el mayor y Hermione era una chica, quien era completamente capaz de defenderse sola... cuando tenía una varita en la mano. Ron sabía que era él responsable de que estuvieran ahí. Él había querido ir a la Casa de los Gritos en primer lugar, ya que todos sus hermanos le habían presumido que habían entrado en la Casa de los gritos durante sus estadías en Hogwarts. Ron había convencido a los otros tres de ir con él y ahora estaban en medio del edificio abandonado rodeados por hombres viciosos, en donde no había nadie que los escuchara gritar. El hombre que estaba más cerca de ellos miró a Ron, sus penetrantes ojos azules recorrieron la sangrante mano de Ron y se lamió los labios lentamente, lo que provocó que a Ron le dieran escalofríos.
—Es este — dijo el hombre ignorando la pregunta de Ron por completo — Es al que hemos estado siguiendo, y mira, tiene otros acompañándolo. Que... considerado — ante esto los hombres comenzaron a reír y el sonido provocó que los adolescentes temblaran asustados, Damien temblaba en su lugar, no podía apartar sus ojos del rostro del vampiro, el mapa en su mano ya había quedado olvidado.
—¿A qué te refieres? — preguntó Ron.
—Me refiero a que el olor de tu sangre nos trajo aquí, hacia tí, y fuiste lo suficientemente considerado como para traer más sangre joven y fresca para nosotros — ante la mirada horrorizada de Ron, el vampiro siguió hablando y se movió lentamente por la habitación — Así es, soy un vampiro. Vinimos a Hogsmeade en busca de sangre joven, ya que es mucho más deliciosa que la sangre de los adultos de la que sobrevivimos. En especial nos gusta la sangre de magos y brujas jóvenes, pero no pudimos obtener nada, ya que esos cobardes los enviaron a todos a ese estúpido castillo que tienen como escuela. Pero olí tu sangre cuando nos acercamos a este edificio y supe que tenía que venir por tí. Ahora, después de mucho tiempo, tendremos lo que merecemos. Ustedes inútiles humanos están aquí sólo para que nosotros los consumamos — los vampiros entraron en la habitación y bloquearon la entrada completamente.
Damien compartió una mirada con Ginny, la chica estaba extremadamente pálida, miró a Damien y apuntó discretamente a la pared en ruinas y que casi colapsaba que estaba enseguida de ella y el chico entendió al instante. Entonces uno de los vampiros se lanzó hacia Ron, éste, que ya estaba preparado, salto a un lado y justo en ese momento Damien lo tomó por el brazo y tiro de él hacia la pared en ruinas, Ginny hizo lo mismo con Hermione. El impacto de los cuatro cuerpos contra la pared causó que se derrumbara y los cuatro Gryffindor se encontraron en el suelo sobre una pila de escombros, no tuvieron tiempo de quejarse de sus magulladuras, se pusieron de pie rápidamente y corrieron fuera de la habitación. Los cuatro Daywalkers, que se habían quedado paralizados ante lo que había sucedido, los siguieron rápidamente sabiendo que no había mucho hacia donde ir.
Hermione corrió desesperadamente fuera de la habitación hacia las escaleras para salir del lugar, sin embargo, se dieron cuenta de que ese lado del edificio estaba bloqueado por una pared colapsada. Tuvieron que volver por donde habían entrado si querían escapar. Damien miró el mapa rápidamente, aún seguía en su mano, miró el pasaje que llevaba a Hogwarts, se encontraba cerca del último piso. Damien les mostró el mapa rápidamente a Ron y Hermione y salieron disparados lo más rápido que pudieron, si Damien hubiese mirado el mapa más de cerca, hubiese visto la pequeña etiqueta que marcaba "Harry Potter" avanzando hacia ellos.
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Los cuatro adolescentes corrieron hacia el tercer piso en donde el retrato de un gran árbol con ramas y hojas danzando por todos lados cubría el pasaje secreto hacia Hogwarts. El problema era que Damien no sabía la contraseña para abrir el retrato, nunca pensó en eso. Mientras los cuatro luchaban por recobrar el aliento se miraron los unos a los otros con horror, ¿y ahora qué demonios hacían? Escucharon cuatro pares de pasos acercarse hacia ellos.
—¡Uh! ¡Ábrete! ¡Um, Ábrete ahora! ¡Ábrete en este instante!
—¡Ron, callate! ¿Cuándo has escuchado que "Ábrete" sea la contraseña para un pasaje secreto? — le gritó Ginny.
—Bueno, ese es el punto, ¿no? Tal vez nadie habría pensado en la contraseña "Ábrete" así que valía la pena intentarlo! — Damien no tenía la energía ni la paciencia para gritarle a Ron, justo entonces los Daywalkers giraron en la esquina luciendo aburridos mientras se acercaban a los Gryffindor.
Los adolescentes no tenían opción, no podían correr hacia las escaleras ya que ahora les bloqueaban el camino los vampiros, y no podían abrir el retrato sin la contraseña, así que sólo les quedaba una opción, correr hacia el techo. A pesar de correr a toda velocidad, los adolescente sabían que estaban siendo tontos, una vez que llegaran al techo no tendrían ninguna vía de escape. Pero sus jóvenes mentes no sabían que más hacer ni de que otra forma manejarían la situación. Incluso cuando Hermione y Ginny ya habían cometido el mismo error antes, no podían pensar lo suficientemente claro como para hacer otra cosa. La puerta se abrió de golpe y los cuatro chicos corrieron hasta la orilla del edificio, miraron hacia abajo y se dieron cuenta de que ya no tenían escapatoria, estaban a cuatro pisos de altura.
—¡Tal vez deberíamos saltar, digo, no esta tan alto! — dijo Ron asomándose por la orilla.
—¡Oh! ¡Claro, eso es lo que deberíamos hacer! ¡No nos morimos tal vez sólo nos rompamos el cuello! O mejor aún, nos quebramos las piernas y esperamos a que los vampiros vengan y nos dejen secos! — gritó Hermione Ron la miró a punto de comenzar otra tonta pelea cuando Damien decidió que era tiempo de hablar.
—Chicos, en serio, en un momento así en todo lo que pueden pensar es en pelearse! — los dos mayores se miraron y se sonrojaron al instante.
—¿Ahora qué? — preguntó Ron.
—Ahora mueren — respondió una voz detrás de ellos. Los cuatro chicos se giraron lentamente para mirar a los Daywalkers parados frente a ellos, supieron que ese era el fin, no tenían varita ni un lugar a donde correr. Se movieron al otro lado del techo, lo más lejos posible de los Daywalkers — Traigan al más joven primero, será el que disfrutaremos más — dijo el líder de los vampiros. Damien palideció al instante y trató de que la comida que había desayunado no saliera. Ron, Hermione e incluso Ginny se pusieron frente a Damien, escudando al más pequeño del agarre de los vampiros. Los Daywalkers rieron ante su intento de proteger a Damien.
De pronto, tres de los Daywalkers se acercaron a los chicos, uno de ellos tomó a Ron y lo alejó de Damien, otro vampiro tomó a Ginny y Hermione y las alejó también, todos gritaron y patalearon furiosamente intentando salvarse a ellos y a Damien. Damy pataleó con toda la fuerza que tenía mientras uno de los Daywalkers lo arrastraba hacia el jefe. Damien pateaba y golpeaba al Daywalker pero su fuerza no era nada comparada con la de un mago adulto, mucho menos con la de un Daywalker.
El vampiro arrojó a Damien a los pies del líder, el chico se puso de pie rápidamente y retrocedió un par de pasos, sus piernas temblaban y sudaba por el miedo y cansancio. El líder de los Daywalkers sonrío al mirar el nervioso estado del muchacho frente a él.
—Voy a disfrutar esto, te lo puedo asegurar — susurró mas para sí mismo que para los demás. Ron, Hermione y Ginny luchaban contra los Daywalkers que los sostenían pero no podían hacer nada más que mirar mientras el vampiro caminaba hacia Damien. El muchacho gritó de terror y se cubrió el rostro con los brazos al mirar al vampiro abalanzarse sobre él pero justo cuando se cubría la cara, miró algo borroso impactarse contra uno de los lados del vampiro causando que se alejara de Damien. Los cuatro adolescentes y los Daywalkers miraron al líder vampiro, lo miraron en cuatro patas como un animal herido, inclinándose y listo para atacar, y fue entonces que todos miraron lo que había impedido que el Daywalker se almorzara a Damien.
Harry estaba en cuatro patas, casi al igual que el vampiro y le dedicó un gruñido muy parecido al de un animal al Daywalker frente a él. Damien no podía creer lo que veía, sintió como su pecho se inflaba mientras miraba a su hermano levantarse lentamente y ponerse en posición de ataque. Harry había salvado a Damien de un vampiro, estaba aquí para proteger a Damien. El pequeño Potter se quedó paralizado mirando a su hermano mayor.
El rostro de Harry reflejaba furia pura y sus ojos esmeralda brillaban de rabia, se paró listo para atacar al Daywaker en cuanto se moviera, había visto a los otros tres adolescentes en las garras de los otros vampiros, pero ellos no le importaban, en todo lo que podía pensar era en salvar a Damien, ¿por qué se sentía así? Ni siquiera él lo sabía.
—Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí? Esto se pone cada vez mejor — dijo el líder de los Daywalker mientras se levantaba y miraba a Harry, para el vampiro, Harry no era más que otro aperitivo más. Harry mantuvo sus ojos esmeralda en el Daywalker, sabía lo rápido que se movían esos animales, no iba a apartar la mirada de él. También sabía que los Daywalkers a su alrededor no harían nada si su líder no se los indicaba, esa era otra diferencia entre los Daywalkers y los vampiros normales. El líder se movió lentamente hacia Harry y le preguntó amenazadoramente — Al parecer tienes deseos suicidas, es por eso que quieres que te mate a tí antes que al niño, ¿verdad? — Harry se rió de regreso causando que Damien y los otros Gryffindor lo miraran como si se hubiese vuelto loco. "¿Qué le parece tan gracioso?" pensó Damien.
—¡Los únicos que tienen deseos suicidas son ustedes cuatro! — respondió Harry y Damien se estremeció ante el tono que usaba su hermano, nunca lo había escuchado hablar así."Esta debe ser su voz de combate" pensó Damien, su papá le había dicho que algunas personas tenían personalidad distinta en el combate, era la forma en la que diferenciaban entre los roles que jugaban en sus vidas, eso era llamado "personalidad de combate". Harry miró como sus palabras hacían efecto y el líder de los Daywalkers le dedicó a Harry una mirada terrorífica.
—¿En verdad? Bueno, tendremos que ver si tienes razón — dicho eso, el líder se lanzó contra Harry, su pálida mano encaminada hacia el cuello del morocho, el chico estaba listo para el ataque, con un fluido movimiento, Harry se apartó del camino y golpeó con su puño al Daywalker en el cuello causándole que se doblara de dolor. A pesar de que los vampiros eran considerados muertos en vida, aún podían sentir dolor, un ataque físico no le causaría mucho daño, pero si dolor, así estaría más lento en el combate. Ante la visión de su líder en sufrimiento, los tres Daywalkers dejaron ir a los jóvenes y se acercaron a Harry. Ron, Hermione y Ginny corrieron rápidamente hacia Damien y lo alejaron de la pelea, los cuatro chicos se quedaron juntos a la orilla del edificio. El líder de los Daywalker les gritó a los otros tres — ¡No! Aléjense. ¡Él es mio! — se elevó a toda su altura frente a Harry los otros tres vampiros se detuvieron pero vigilaban a Harry muy de cerca. El chico simplemente sonrío y atacó al Daywalker.
—Me quieres, ven y atrápame! — le dijo Harry, el líder de los Daywalkers se impulsó y trató de darle un puñetazo a Harry en el estómago, el muchacho atrapó la mano del vampiro y la desvío antes de impactar su propio puño en el rostro de la criatura. Después del golpe, el chico lanzó su cabeza hacia adelante dándole un certero golpe en la nariz al vampiro y después dirigió su pie directo al estómago del Daywalker. Damien y Ron miraban la pelea asombrados mientras las dos chicas miraban todo aterrorizadas.
De pronto, el líder les dio una señal a los otros y los cuatro Daywalkers atacaron a Harry al mismo tiempo. Harry estaba listo, con una velocidad asombrosa y precisa, atacó de vuelta. Tomó el puño que venía en su dirección con una mano y se inclinó sobre ella mientras lanzaba una patada hacia otro de los Daywalkers que lo atacaban, después tiró de la mano que tenía presa provocando que el Daywalker perdiera el equilibrio ante el repentino movimiento y se fuera hacia adelante justo cuando uno de sus compañeros lanzaba un puñetazo a Harry, el nuevo atacante le dio en el rostro a su compañero y éste colapsó hacia el suelo. Harry se agachó cuando el tercer Daywalker intentó golpearlo, uso su pie para hacerlo caer y después pateó en el estómago al Daywalker que había caído primero. Harry se puso de pie y esquivó otro puñetazo antes de impactar el propio en la nariz del cuarto Daywalker. Ron y Damien miraban todo de cerca y gritaban apoyando a Harry mientras se deshacía de cuatro poderosos Daywalkers.
—¿No deberíamos ayudarlo? — preguntó Ginny en voz baja.
—No creo que necesite ayuda — respondió Ron mientras miraba a Harry dar otra fantástica patada.
Pero podían ver que los vampiros volvían a ponerse de pie y atacar de nuevo a Harry. Sin importar lo bien que peleara Harry, no sería posible para él mantener la pelea durante mucho tiempo. Damien sacó el mapa e intentó hacer un plan, podían correr hacia Hogsmeade, pero eso sólo haría que tardaran años en llegar a Hogwarts y también estaba la posibilidad de encontrarse con mas vampiros. Sabía que su única oportunidad estaba en abrir el pasaje del tercer piso. En cuanto Damien volvió a meter el mapa en su bolsillo se encontró con la mirada de Harry.
—¿Qué demonios están haciendo? ¡Salgan de aquí! — gritó Harry hacia los cuatro adolescente. Pero Damien y los otros no podían apartarse de la pelea que sucedía frente a ellos.
Harry había tenido suficiente, había estado esperando por una buena pelea y patearles el trasero a esos Daywalkers había sido más que satisfactorio, decidió que era tiempo de terminar la pelea y regresar a Hogwarts. Harry rodó fuera del camino justo a tiempo para esquivar otro intento de ataque de los Daywalkers, se detuvo y sacó su varita. Los cuatro vampiros miraron la varita y se rieron.
—Niño tonto, tu magia no puede dañarnos, somos mas poderosos que eso! — le dijo uno de los Daywalkers con orgullo. Damien miró todo sintiendo un vacío en el estómago, sabía, al igual que los otros tres Gryffindor, que la varita de Harry no era capaz de hacer muchas cosas, ¿en que pensaba Harry? Sin embargo, Harry sonrío a los Daywalkers y les dijo.
—¿Se dicen poderosos? No son nada mas que unos asquerosos mestizos con los que han experimentado. No pueden igualar el poder de un mago, sin importar cuanto evoluciones — antes de que los Daywalkers pudieran atacar, Harry pasó su mano por la varita y la inútil pieza de madera negra se transformó en una larga y brillante espada plateada.
Damien escuchó varios jadeos a su alrededor, Hermione miraba con la boca abierta de una forma no propia de una dama, Ron y Ginny abrían y cerraban la boca sin poder decir palabra ante la magia que estaban observando, pero la mejor reacción de todas fue la de los cuatro Daywalkers, Damien los miró retroceder con temor y mirar a Harry entendiendo que él no era un mago joven normal.
Harry sonrío de lado ante las reacciones y el miedo que había causado antes de levantar la espada dejando que la luz del sol se reflejara en la afilada hoja. Mientras los cuatro jóvenes miraban, Harry movió la espada y apunto directo al Daywalker más cercano, solamente rasguñó el cuello del vampiro pero fue suficiente para obtener una reacción. El Daywalker corrieron hacia Harry sacando sus propias armas, varios objetos como dagas y cuchillos. El líder se paró frente a Harry y sacó una espada también, miró a Harry con evidente odio en su rostro y fijó sus azules ojos en los esmeraldas de Harry.
—¡Vas a pagar por ese insulto, niño! — le gritó a Harry. El chico sólo se encogió de hombros y le respondió calmadamente.
—Ni siquiera te he insultado aún. Pero la verdad duele. No te preocupes, mis acciones pueden lastimar tanto como las palabras — dicho esto, Harry y los Daywalkers cargaron al ataque. Las dos espadas chocaron ente sí y Damien cerró los ojos cuando vio la espada del Daywalker rozar el pecho de Harry. El chico retrocedió un paso y miró el pequeño corte en su sudadera, sonrío mirando al Daywalker, sólo había cortado su ropa, ni siquiera había tocado su piel — Gracias, odiaba esta ropa de todas formas — se burló Harry antes de atacar y causar un enorme corte en el brazo del Daywalker, quien gritó de dolor y soltó su propia espada. Al instante, los tres Daywalkers restantes cargaron contra Harry y comenzaron a pelear. Uno de los Daywalkers tenía un látigo como arma y fue el que atacó primero atrapando a Harry por la muñeca. Damien miró con horror como Harry se curvaba de dolor y se tomaba el pecho con la mano con la que aún sostenía la espada.
—¡Por Merlín! ¿Qué le está pasando? — preguntó Ron con el terror reflejado en su voz.
—¡No lo sé! — respondió Damien igual de asustado.
Miraron a Harry levantar la espada mientras otro Daywalker trataba de atacarlo con un cuchillo, el chico se sacudió el látigo de la muñeca y logró levantarse. Aún a la distancia, Damien podía ver que Harry respiraba agitadamente y parecía sufrir mucho. Harry maldijo a Moody en voz baja, el látigo había atrapado el brazalete Bartra y Harry casi había gritado de agonía, se alejó un poco después de haberse liberado e intentó acompasar su respiración.
Harry miró al Daywalker con el cuchillo y arremetió contra él en cuanto lo miró lanzarse a atacar, Harry atacó con la espada apartando del camino fácilmente el cuchillo y dirigiendo su ataque hacia el cuello del vampiro. Hermione y Ginny gritaron al ver la cabeza del vampiro ser arrancada limpiamente del cuerpo, por un instante, el cuerpo sin cabeza quedó paralizado antes de volverse polvo. La cabeza golpeó contra el suelo y también se volvió polvo.
Harry no tuvo tiempo de mirar por qué habían gritado las chicas, estaba muy ocupado concentrándose en su próximo ataque. El Daywalker con el látigo volvió por Harry y esta vez lo atrapó por el cuello. El chico luchó tratando de liberarse con una mano cuando el Daywalker tiró del látigo provocando que Harry se inclinara hacia el frente. El chico cayó de rodillas y sintió el látigo soltar su cuello, poco después sintió el ardiente dolor que el látigo dando contra su espalda provocaba siseó de dolor y alzó las manos para protegerse, había soltado la espada cuando había caído al suelo. Sonrío el látigo golpear su hombro y tuvo que reprimir el grito de dolor, tomó el látigo cuando venía hacia él por tercera vez y tiró de el. El Daywalker tropezó ante la fuerza empleada por el chico y Harry estrelló su cabeza contra la cara del Daywalker causando que soltara el látigo. Harry se apresuró a ponerse de pie, comenzaba a sentirse bastante cansado.
Harry tomó el látigo y lo agitó apuntando al cuello del Daywalker, tiró del látigo en un ángulo diferente causando que se enredara al rededor del cuello del vampiro, con un movimiento fluido, Harry tiró del látigo hacia él y éste cortó el cuello de la criatura, la cabeza se deslizo del cuello hacia el piso pero se convirtió en polvo antes de llegar a tocarlo. Harry dejó el látigo y tomó su espada.
Antes de que pudiera seguir con su ataque, sintió algo golpearlo en la cabeza. Harry cayó de rodillas y tomó su cabeza con la mano libre, uno de los Daywalkers había usado su daga para golpear a Harry en la cabeza, la visión del chico se puso borrosa e intentó desesperadamente de ponerse en pie, pero algo lo había tomado del brazo y ahora lo lanzaba brutalmente contra el suelo, Harry quedó tendido de espaldas, parpadeó los pequeños puntos negros que lo invadían y miró a los dos Daywalkers restantes parados frente a él.
Antes de que Harry pudiera hacer algo, uno de los vampiros puso un pie sobre su pecho y le impidió moverse, el chico trató desesperadamente de liberarse, pero la fuerza ejercida sobre él era bastante, levantó una mano e intento usar magia sin varita contra el Daywalker, pero al parecer ese hechizo no funcionaba con la criatura. Harry se dio cuenta de que habían desarrollado cierta inmunidad contra los hechizos comunes, Harry hizo una mueca pero no dejó salir ni un sólo sonido.
—¡Se acabó el juego, niño! — siseó el Daywalker al oído de Harry antes de abrir la boca y enterrar sus colmillos en el hombro de Harry. Harry gritó de agonía cuando sintió los afilados colmillos hundirse en la piel de su hombro, trato de liberarse pero no le era posible con el otro vampiro ejerciendo fuerza con su pie mientras reía.
Harry no escuchó el grito que acompañó al suyo cundo su hermano corría para ayudarlo. Damien no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que fue demasiado tarde, miró al vampiro parado sobre Harry y estaba tratando de apartarse del agarre de Ron y Hermione tratando de decirles que tenía que ayudar a su hermano. El agarre de los dos chicos desapareció cuando todos escucharon el perforador grito de Harry. Ginny y Damien dejaron escapar un grito de guerra y se apresuraron a ayudar a Harry junto a los dos mayores, ninguno sabía exactamente que harían para ayudar, pero no podían simplemente quedarse de brazos cruzados mirando como mataban a Harry.
Ron y Hermione tomaron al Daywalker que le impedía a Harry ponerse de pie, Damien se lanzó contra el que mordía a Harry, los dos Gryffindor mayores se las arreglaron para alejar al Daywalker que apresaban y quitárselo a Harry de encima. Damien y Ginny comenzaron a golpear al Daywalker que se bebía a Harry en la cabeza y en la espalda, tratado de hacer que liberara al chico. Ginny tomó una roca que estaba cerca y golpeo fuertemente la cabeza del Daywalker, éste soltó a Harry y aulló de dolor, tomó a Ginny por el cuello y la lanzó hacia el otro lado del techo, la pelirroja aterrizó y no se movió más.
Harry sintió que los colmillos lo dejaban e instantáneamente puso una mano sobre la herida, miró hacia un lado y miró la sangre manchar el suelo y sus ropas, se sentó rápidamente pero se detuvo ante el mareo que sintió. "Debe ser la pérdida de sangre" dijo una voz distante en su cabeza. Cuando Harry pudo mirar a su alrededor de nuevo, miró a Ginny ser lanzada hacia el otro lado del techo y después al Daywalker tomar a Damien por el cuello y levantarlo del suelo, el pequeño Potter trató de liberarse pero no podía hacer nada más que golpear tontamente al vampiro mientras su suplemento de aire se acababa.
Harry se puso de pie inmediatamente ignorando el dolor en su cabeza y hombro mientras tomaba su espada de nuevo. El Daywalker estaba hablando con Damien en voz baja, Harry se aproximó por detrás pero no pudo atacar, era otra de sus reglas de combate, nunca atacar a un oponente por la espalda, sin importar lo difícil de vencer que fuera.
—¡Suéltalo! — gritó Harry, el vampiro soltó a Damien y sonrío de lado viendo a Harry, Damien cayó al suelo jadeando por aire.
—En verdad eres algo especial, ¿no? Cualquier otro no hubiese podido mantenerse en pie después del ataque que sufriste. Creo que reconsiderare mi decisión de matarte. Serías una gran adquisición a mi... familia — sonrío al chico mientras éste levantaba la espada.
—Lo siento, pero ya tengo a dos familias luchando por mí, no quiero tener una tercera — Harry agitó la espada y la hundió en el pecho del Daywalker, justo en el corazón. El vampiro se tambaleó pero permaneció de pie mirando la espada que sobresalía de su pecho, no intentó apartarla, sino que miró a Harry con expresión aburrida.
—¡Oh, vamos, sé que puedes hacer más que eso! Apuñalarme directo al corazón con una espada no va a matarme — informó el Daywalker y Harry sólo le sonrío al responderle.
—Lo sé, pero esto tal vez ayude — Harry tronó sus dedos y la espada volvió a cambiar y volvió a ser la varita de Harry, los ojos azules del vampiro se abrieron cuando se dio cuenta de lo que había pasado, la espada que había atravesado su corazón era ahora un pedazo de madera, con una última mirada a Harry, el líder de los Daywalkers explotó en una nube de polvo.
Harry se giró y miró al último Daywalker, estaba de pie cerca de la orilla del techo con sus manos al rededor del cuello de Ron, pero había estado mirando la pelea de Harry y su líder, ahora se daba cuenta de que sólo quedaba él. Harry alzó una ceja hacia el vampiro e inmediatamente éste soltó a Ron y se giró mirando a Harry con el terror inundando sus ojos. Harry avanzó un par de pasos hacia el Daywalker y entonces el vampiro se giró y saltó del techo. Ron y Damien se apresuraron a la orilla para ver al Daywalker aterrizar suavemente sobre sus pies y correr lejos del lugar, para cuando Harry llegó a la orilla y miró en su dirección apenas si quedaba a la vista. Harry se encogió de hombros y se giró para mirar a los cuatro adolescentes. Ginny ya había despertado gracias a Hermione y ahora estaba de pie entre Ron y Damien. Harry los miró un poco incómodo.
—Deberíamos irnos — dijo al fin y sin esperar respuesta se encaminó a la puerta. Antes de que Harry pudiera llegar, Damien se le había arrojado encima y lo había abrazado, los ojos esmeralda de Harry miraron con shock la reacción de Damien y trató de apartarse del chico pero éste no lo soltaba.
—¡Oh, por Merlín, Harry! Lamento haberte gritado, no debí haberte dicho esas cosas tan horribles y debí de haber arreglado las cosas cuando Ginny me lo dijo, pero estaba tan enojado contigo. ¡Lo siento tanto! ¡Por favor, Harry, no estés enojado conmigo! ¡Por favor! — Damien estaba a punto de soltar el llanto mientras decía esas cosas con su rostro enterrado en el pecho de Harry. Cuando al fin se las arregló para apartar a su hermano, miró pequeñas lágrimas a punto de salir de los brillosos ojos avellana de Damien.
—No estoy enojado contigo — casi susurró Harry. Damien lo miró y supo que decía la verdad, Harry no sabía por qué le decía esas cosas al chico, hubiese sido más divertido pretender que estaba molesto y que nunca lo perdonaría, pero por alguna razón quiso decirle la verdad, después de todo, el chico lo había ayudado cuando la criatura lo había mordido. Harry le dedicó a Damien una débil sonrisa y se giró hacia la puerta.
—Harry, espera, tu varita — dijo Damien mientras levantaba la varita empolvada y se la daba a Harry, quien la agarró y le dedicó una extraña mirada.
—Nunca pensé que sería muy útil — murmuró causando que Damien sonriera, pero su sonrisa no duró mucho cuando vio la sangre que manchaba las ropas de Harry. Sus ojos avellana recorrieron el hombro herido de Harry.
—¡Harry! Estas muy herido. Debemos volver al castillo rápido — dijo Damien mientras examinaba las heridas de Harry.
—¿En serio? ¡Tú crees! — dijo Harry sarcásticamente, había estado tratando de volver al castillo desde hacia cinco minutos pero Damien lo estaba retrasando. El chico lo miró disculpándose y caminó junto con él hacia la puerta. Damien estaba cubierto de la sangre de Harry. "¿Cómo sucedió esto?" pensó y luego recordó que cuando el Daywalker lo había soltado, había caído en el charco de sangre que había dejado la herida en el hombro de Harry. Los otros tres estaban de pie cerca de la orilla dejándoles algo de privacidad a los hermanos para que hablaran.
De pronto, la puerta se abrió de golpe y Moody se acercó rápidamente seguido por cuatro Aurores. Moody miró la varita en la mano de Harry, la sangre que cubría las ropas de Damien y los tres adolescentes heridos detrás de ellos y rápidamente sacó la conclusión errónea. Moody atacó sin pensar y lanzó un "Expelliarmus" a Harry deshaciéndose de la varita y lanzando a Harry hacia atrás. El chico siseó ante el dolor provocado al caer sobre su espalda en el piso.
Antes de que Damien pudiese hacer algo, uno de los Aurores lo sostuvo y lo arrastró hacia adentro de la Casa de los Gritos. Los otros tres Aurores corrían hacia los otros tres confundidos adolescentes al borde del techo. Los Aurores habían tomado a los chicos y los dirigían hacia donde estaba Damien con el otro Auror. Los cuatro lucían bastante confundidos ante las reacciones de los Aurores, ¿qué a caso no podían ver que Harry era el que estaba verdaderamente herido? ¿Por qué lo lastimaban? Antes de que pudieran preguntar algo más, miraron a Moody acercarse a Harry, quien estaba intentando ponerse de pie pero fue violentamente pateado en las costillas y forzado a permanecer en el suelo. Damien gritó ante eso y luchó por liberarse del Auror que los sostenía y que intentaba de encontrar la herida por la que sangraba tanto.
—¡Alto! ¡Deje de lastimarlo! ¡Él no hizo nada! ¡Deténgase! — los gritos de Damien fueron acompañados por los de los otros tres adolescentes que intentaban desesperadamente de explicarles a los Aurores que Harry era inocente. Los Aurores no les prestaban atención a sus gritos y continuaban examinando sus heridas.
Damien miró a Moody sacar su varita y apuntar a la muñeca de Harry antes de murmurar un hechizo, inmediatamente Harry gritó de dolor y se tomó el pecho con una mano, justo como había pasado cuando el látigo había agarrado su muñeca. Damien no podía soportar ver a Harry en ese estado. ¿Qué estaba haciendo Moody que le causaba tanto dolor? Damien trató de morder la mano del Auror que lo sostenía pero éste solamente apartó la mano y los sostuvo de los brazos.
La verdad era que todos los Aurores que acompañaban a Moody ese día compartían la misma opinión que él con respecto a Harry, estaban frustrados por el hecho de que Aurores pensaban que los cuatro adolescentes debían de estar demasiado asustados de Harry y no querían meterse en más problemas con él, y era por eso que trataban de decir que era inocente y de que los vampiros los habían atacado. ¡Como si hubiesen podido sobrevivir al ataque de un vampiro! Aparte de Harry, ninguno de ellos tenía varita, la mera idea de que el Príncipe Oscuro salvara a alguien los hacia reír, así que ignoraban los gritos desesperados de los angustiados chicos y dejaron que Moody le diera una lección al mocoso malcriado.
Moody volvió a patear al adolescente repetidamente en las costillas mientras mantenía la maldición del Bartra sobre él. Harry no podía respirar bien ya que trataba de protegerse del violento ataque. El dolor en su pecho no lo dejaba pensar claro, mucho menos protegerse. Finalmente Moody quitó la maldición y miró con odio a Harry antes de gritarle.
—¿Crees que te puedes salir con la tuya lastimando estudiantes de Hogwarts, eh? ¡Yo te enseñaré! — Moody se preparó para patear a Harry de nuevo, pero el chico levantó su mano derecha y la movió hacia un lado provocando que Moody saliera volando y se estrellara contra una pared, el Auror colapsó en el suelo.
Harry trató de ponerse de pie pero el dolor en su pecho, hombro y cabeza comenzaron a llevarlo cada vez más cerca de la inconsciencia. Se tiró de nuevo en el piso luchando para no desmayarse. De pronto, sintió como lo rodaban hasta dejarlo sobre su estómago y sus manos eran tomadas y rudamente unidas detrás de él, jadeó por el dolor que su hombro mandó hacia todo su cuerpo debido a la brutal fuerza con la que lo movían, sintió como lo arrastraban hasta hacerlo quedar de pie por su brazo lastimado. Ya no podía resistir los gritos de dolor y soltó un alarido cuando Moody lo levantó rudamente. Damien luchaba furiosamente contra el Auror.
—¡Déjelo! ¡Lo esta lastimando! ¡Deje ir a Harry, deténgase! — pero sus palabras no tenían efecto alguno en el Auror.
—¡Tú vienes conmigo, niño! — grito Moody a Harry antes de arrastrarlo por la puerta y escaleras abajo. Los cuatro Aurores siguieron a Moody trayendo a los cuatro adolescentes con ellos.
Cuando llegaron al inicio de las escaleras, Harry comenzó a tomar control sobre su cuerpo de nuevo y comenzó a luchar en contra del agarre de Moody, sin embargo, el movimiento repentino de Harry hizo que Moody lo soltara sin pensarlo aún cuando estaban a mitad de los escalones. Moody y Harry perdieron el equilibrio, Moody se agarró del barandal para no caer, pero Harry tenía las manos atadas detrás de él y no pudo hacer nada para salvarse mientras rodaba escaleras abajo. Harry sintió su brazo crujir al impactarse con las duras escaleras, su cuerpo ya herido impactó en el suelo después del último escalón, no podía moverse, se quedó tendido en el suelo jadeando desesperadamente y tratando de llevar algo de aire a sus pulmones nuevamente. Harry podía sentir la sangre fluir por su sien y por un lado de la cara, abrió los ojos y trató de enfocarlos en lo que había pasado, escuchaba gritos y palabras pero no podía entender nada.
Ginny y Damien se deshicieron del agarre de los Aurores y corrieron escaleras abajo gritando el nombre de Harry. Damien llegó y se arrodilló junto a su hermano, las lágrimas corrían por sus mejillas mientras miraba a su hermano semi inconsciente.
—¡Harry! ¡Harry! ¿Estás bien? ¡Oh por Dios! ¿Estás bien? — gritó Damien mientras apartaba el cabello del rostro de su hermano, cuando apartó la mano la vio llena de sangre, Damien se giró para mirar a Moody, quien estaba de pie en las escaleras mirando el cuerpo inerte de Harry— ¡Mira lo que has hecho! ¡Maldito hijo de perra! ¡Voy a matarte! — Damien estaba por levantarse y atacar a Moody cuando Ginny lo detuvo.
—¡Damy! No, tenemos que ayudar a Harry!— Ginny también lloraba al mirar lo esforzada que se escuchaba la respiración de Harry.
Moody salió de su sorpresa y terminó de bajar, estiró su mano y tomó a Damien para apartarlo del camino y ver que tan herido estaba Harry pero algo lo golpeó y lo alejó de Damien y Harry. Damien giró para mirar a su papá, James, tomando a Moody por el cuello de sus ropas y estampándolo contra la pared. La furia en el rostro de James era tan intenso que Damien estaba seguro que asesinaría a Moody en ese mismo instante. James impactó su puño contra la desfigurada cara de Moody repetidas veces.
—¡Si vuelves a poner tus manos en mi hijo, Alastor Moody, te prometo! ¡No vivirás para arrepentirte! — James golpeó a Moody en el rostro una última vez y dejó que se deslizara hasta el suelo tomando su ensangrentada nariz — ¡Déjenlos! — gritó James a los Aurores que sostenían a Ron y Hermione, los dos Aurores obedecieron y los chicos corrieron escaleras abajo.
Damien miró que Harry estaba siendo cargado por alguien, se giró para ver a Sirius con Harry en sus brazos, miró el rostro de su tío Siri y vio todo el dolor y sufrimiento reflejado en el al ver a Harry, quien ya estaba inconsciente. Había desatado los brazos del chico y fue entonces que Damien noto la luz roja que rodeaba la muñeca izquierda de su hermano, no entendió que era pero era responsable por el dolor que había sufrido Harry. James se apresuró a tomar el ensangrentado cuerpo de su hijo mayor y mirar a Damien para confirmar que no estuviera herido. Salió disparado hacia el tercer piso y al pasaje secreto a Hogwarts, tenía que llegar a la enfermería lo antes posible. El resto lo siguió en silencio, no sabían que decir.