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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 26
James se sentó al lado de Harry observando como su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración mientras dormía, no podía creer lo herido que estaba su hijo. Madame Pomfrey casi le había arrancado la cabeza al ver a James entrar con el ensangrentado cuerpo de Harry en brazos. El chico tenía un brazo roto, las muñecas sangrando, un gran corte en la parte posterior de la cabeza y tenía una fea mordida en su hombro, sin mencionar las largas y profundas heridas en su hombro y espalda.
Damien, Ron, Hermione y Ginny se apresuraron a explicar lo que había sucedido. Como habían ido a la Casa de los Gritos, como habían sido atacados por vampiros, como Harry los había encontrado y arriesgado su propia vida por salvarlos, también dijeron como Harry había matado a tres de los vampiros y el cuarto había huido asustado. James escuchó todo el recuento de la batalla entre Harry y los vampiros asombrado. ¡Harry había matado a tres vampiros! Hermione le había dicho a James como Harry había transfigurado su varita en una espada y la había usado para matar a los vampiros. Harry era realmente talentoso.
James sintió una mano en su hombro y levantó la mirada para ver a Lily, le dio una taza de café, él la tomó y le medio sonrío agradecido. Lily se sentó al lado de James y tomó la mano de Harry acariciándola suavemente con su pulgar, no podía creer que su hijo hubiese salido así de lastimado estando bajo su cuidado. ¿Qué clase de padres eran? ¡Sus dos hijos pudieron haber muerto el día anterior! Sacudió la cabeza intentando contener las lágrimas, todo estaba bien ahora, Poppy les había dicho que Harry estaría bien, era muy temprano en domingo, pero los dos padres no se habían apartado del lado de Harry en toda la noche.
Alguien tocó suavemente la puerta y James y Lily se giraron para ver quien visitaba tan temprano en la mañana, la puerta se abrió y el profesor Dumbledore entró. James y Lily le dedicaron unas sonrisas cansadas, las cuales se borraron al ver a la segunda persona que entró en la habitación. Alastor Moody entró y se quedó de pie junto al Director, los ojos avellana de James brillaron peligrosamente.
James había llegado a la Casa de los Gritos y estaba por correr escaleras arriba cuando vio a Moody arrastrar a un Harry bastante herido por las escaleras. Antes de que James pudiera alcanzarlos, miró a Moody y Harry perder el equilibrio y vio con horror como su hijo caía por las escaleras, y por si fuera poco, había visto las cuerdas atando las manos de Harry tras él dejando al pobre chico indefenso. A este punto, James había perdido su habilidad para permanecer calmado y había arremetido contra Moody, todo lo que quería era lastimar lo más posible al loco Auror. James aún sentía deseos asesinos contra Moody, así que apartó la mirada de los dos hombres en la puerta o no podría resistirse más.
—James, Alastor desea decirte algo — Dumbledore sonaba como un típico maestro en un salón de clases haciendo que un estudiante se disculpara con otro después de una pelea. James imitó perfectamente a su hijo e ignoró a Dumbledore, Moody dio un paso adelante y le habló a James.
—Escucha, Potter, yo... lo siento mucho. Fue un malentendido. Entré y miré la varita en sumano y la sangre en tu hijo menor y los otros tres estaban lejos en el otro extremo del techo y... y yo sólo saqué una conclusión. La conclusión incorrecta y lo siento mucho — James aún lo ignoraba, sabía que el hecho de que Moody se disculpara era particularmente raro, pero Damien le había dicho como él y los otros le habían gritado y pedido a Moody que dejara a Harry en paz. También le dijo que los Aurores y Moody no los habían escuchado ni querían saber si Harry era inocente, como Moody seguía lastimando a su hermano aún cuando los cuatro le gritaban que se detuviera. James apenas si se había controlado en ese punto y de no haber sido por Sirius y Lily, habría matado a Moody al noche anterior.
Lily miró a Moody con enojo y se giró de nuevo a mirar a su hijo dormido, cuando se hizo evidente que nadie hablaría, Dumbledore trató de establecer algo de paz.
—James...— fue todo lo que el anciano pudo decir antes de que James lo interrumpiera.
—Dumbledore, por favor dile a Moody que se vaya, porque no creo poder controlar el impulso de matarlo por mucho más tiempo — dijo James con voz calmada, pero la amenaza en ella estaba clara, el anciano miró tristemente a Moody y le dijo que lo mejor era que los dejara de momento. El Auror miró a James y se giró para irse, pero antes de salir una voz lo llamó.
—Antes de que te vayas...— Moody volteó para mirar a Lily de pie — Creo que deberías remover esa horrible cosa de la muñeca de mi hijo — los ojos de Lily brillaban de enojo y tenía los puños fuertemente apretados. Moody recordó el brazalete Bartra y caminó hacia Harry a regañadientes, se paró lo más lejos posible de Harry y James antes de murmurar un hechizo y la banda roja alrededor de la muñeca de Harry se soltó y voló hacia la mano de Moody, quien la guardó en el bolsillo y se fue de la habitación sin decir nada más. Dumbledore también se fue, no quería molestar más a los padres.
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Harry abrió los ojos y le tomó un momento para poder enfocar su vista, miró a su alrededor y supo en donde estaba, de nuevo, estaba en la enfermería de Hogwarts. Sentía su cuerpo entero como si estuviera hecho de plomo, no podía moverse, levantó su brazo izquierdo y lo primero que notó fue que el brazalete Bartra ya no estaba, dejó salir un suspiro de alivio. Al fin esa jodida cosa desaparecía. Pero ¿quién la había quitado?, ¿y por que? Harry se impulsó para sentarse, miró a su alrededor y se encontró con que la enfermería estaba desierta. Apenas si podía hablar, sentía su garganta rasposa. "*Probablemente por todas las pociones que Poppy me hizo tomar mientras estaba desmayado"*pensó, trató de encontrar a la enfermera pero no había nadie.
Justo cuando movía sus piernas hacia un lado de la cama, la puerta de la enfermería se abrió y James y Lily entraron llevando con ellos un pequeño plato de desayuno, al mirar a Harry tratar de bajar de la cama, ambos padres corrieron hacia él.
—¡Harry! ¡Oh, gracias a Merlín que despertaste! ¡No, Harry, no te levantes! Recuéstate, aún no te has recuperado por completo — dijo Lily mientras trataba de empujar suavemente a Harry de vuelta a la cama. James y también estaba a su lado y le hablaba.
—Deberías permanecer en cama. Poppy dijo que algunas de las heridas tardarían en sanar, no quieres empeorarlas, recuéstate — sin embargo, Harry se sacudió las manos de Lily y continuó levantándose de la cama. Ambos padres compartieron una mirada frenética antes de volver a mirar a Harry preocupados.
Harry trató de no hacer muecas ante el dolor de su espalda y hombro mientras se levantaba. Se apartó de Lily y James y buscó su ropa con la mirada, ya que estaba usando la bata de la enfermería. Encontró un uniforme limpio en la esquina de la habitación y se dirigió hacia allá, al tomarlas comenzó a sentirse un poco mareado. "*Debe ser por la perdida de sangre"*pensó, y mientras se dirigía al baño para cambiarse, se encontró con Lily y James bloqueando su camino, suspiró, de verdad no tenía paciencia para eso ahora.
—¿Qué? — preguntó irritado.
—Harry, tienes que recostarte, no deberías estarte moviendo ahora, empeoraras las heridas — le dijo James y la mirada del adolescente se volvió de desprecio al instante.
—¿Qué? Así que ahora si se preocupan por qué este bien, ¿no? Son tan patéticos — Harry trató de rodear a James, pero el Auror volvió a bloquear el camino.
—¿Qué quieres decir con eso? Claro que me preocupo por tu bienestar, ¿por qué no lo haría? Tal vez deberías pensar en lo que dices Harry, soy tu padre, mi trabajo es preocuparme por tí — la mirada en el rostro de Harry daba miedo, miraba a James como si quisiera brincar sobre él y arrancarle la yugular. Sus ojos esmeraldas estaban llenos de furia cuando avanzó un paso hacia James.
—En primer lugar, no eres mi padre. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? En segundo lugar, tú eres el que debería pensar lo que dice y a quien. "¿Es tu trabajo preocuparte?" No tienes derecho a decir eso, especialmente a mí! — los ojos de Harry flashearon y James pudo ver el dolor reflejado en ellos antes de que su hijo apartara la mirada.
—¿De qué estás hablando, Harry? ¡No tiene sentido lo que dices! ¿Por qué no debería preocuparme por tí? — James no iba a dejar el tema pasar como la vez pasada, tenía que descubrir la razón por la que Harry lo odiaba tanto. Harry le dedicó a James una mirada graciosa antes de rodearlo y dirigirse hacia el baño. Antes de que James o Lily dijeran algo, Harry se giró y con una mirada mucho más tranquila les habló quietamente.
—Que tal esto, Potter. En todo el tiempo que he estado con mi padre, él nunca, jamas ha dejado que tuviera ni un sólo rasguño. He estado contigo por menos de tres meses y he terminado en la enfermería de Poppy más veces de las que me importa recordar. Tal vez es es algo que tudeberías pensar — dicho eso, Harry entró en el baño estrellando la puerta tras él.
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Cuando Harry salió del baño rodó los ojos con molestia al ver a los Potter esperándolo, ignoró sus preguntas y trató de salir de la enfermería, pero justo entonces, Madame Pomfrey entró y la mirada en su rostro no tuvo precio. James y Lily estaban sorprendidos ante el cambio en el comportamiento de Harry. El chico miró a Poppy y su lindo rostro cambió hasta dejar una sonrisa tímida en sus labios, el tipo de sonrisa que Damien les dedicaba cuando sabía que estaba en problemas. Lily no podía creer los parecidos entre sus dos hijos.
—¡Harry! ¿Explicate? — dijo Poppy poniendo las manos en las caderas y con expresión de madre malhumorada. Lily sintió una punzada de celos al ver como Harry reaccionaba con Poppy, la sonrisa del chico creció y pretendió estar asustado al responder.
—¡No fui yo! En verdad, intento mantenerme alejado de los problemas, pero los malditos problemas siempre me encuentran a mi! —Harry rió ante la mirada irritada de Poppy.
—No me refiero a eso, Harry. Ahora, ponte la bata del hospital y regresa a la cama — ordenó la mujer.
—Poppy — suspiró Harry, pero la enfermera no aceptaría un no como respuesta.
—Harry, por favor, tienes que descansar para poder recuperarte. No puedo dejarte ir hasta que las heridas sanen por completo — Poppy hablaba con Harry como si James y Lily no estuvieran en la habitación.
—Sano rápido, ya lo sabes, estaré bien — Harry trató de pasa a la enfermera pero ella lo bloqueó rápidamente.
—Harry, esa horrible mordida aún no ha cerrado como debe! Es demasiado tarde que te deje salir ya, al menos hasta que las heridas sanen — trató de tomarlo de la mano y llevarlo de vuelta al a cama. Harry apartó sus manos y le dedicó a Poppy una sonrisa.
—No sanaré, al menos no rápido. Es una mordida de Daywalker, puede tardar semanas en sanar aún usando magia — James, Lily y Poppy quedaron estupefactos. ¡Semanas en sanar! ¿Cómo era posible? Con magia las heridas duraban máximo unos tres o cuatro días, nunca más de una semana para cualquier herida. ¿Y cómo era que Harry sabía eso? Antes de que James pudiera preguntar, Lily se adelantó.
—¿Cómo lo sabes? — preguntó un poco más alto que un suspiro. James observó como Harry miraba a Lily, el ceño del chico se volvió a fruncir al instante, pero aún así respondió. Si hubiese sido James el que preguntara, probablemente el chico lo hubiera ignorado.
—Los colmillos de los Daywalkers tienen un veneno único, Haketen, no permite que la herida cierre, si el tratamiento no fuera mágico la víctima moriría en unos dos o tres días. Con el tratamiento adecuado el efecto del Haketenpuede ser reducido, pero tarda mucho en sanar — respondió Harry. Lily estaba a punto de llorar nuevamente, habían envenenado a su hijo, sufriría por semanas, era demasiado para ella. Poppy miró a Harry y le preguntó.
—¡Sabías es y aún así te levantaste planeabas irte sin informarme! — lo regañó, Harry la miró confundido un momento.
—No sabía que nunca habías escuchado del *Haketen,*sólo creí que tenías el mismo nivel conocimiento que yo.
—¿Cómo sabes eso? — preguntó James y rezó porque Harry le respondiera. Harry pareció notar la desesperación de James porque le hablara, ya que sólo lo miró con ojos entrecerrados y volvió su atención a Poppy, la enfermera esperó que Harry respondiera pero cuando vio que no pretendía hacerlo entonces habló.
—¿Harry? — el chico suspiró y miró a Poppy ignorando a James por completo.
—He estado estudiando a los Daywalkers por los últimos años, son una especie reciente de vampiros, aún están en proceso de ser investigados, pero lo que si se sabe es que son más poderosos que los vampiros normales y que pueden caminar a la luz del día, tienen Haketenen sus colmillos y son inmunes a casi todos los hechizos — James jadeó, era por eso que les resultaba tan difíciles luchar contra ellos en Hogsmeade. Los Aurores apenas si habían podido arreglárselas para deshacerse de ellos. Antes que nadie pudiera decir otra cosa, la puerta se abrió de nuevo y un muy avergonzado Moody entró por ellas, todos se quedaron en silencio y miraban a Moody mientras entraba lentamente en la habitación, el Auror miró directo a Harry, el chico estaba luchando con la urgencia de matar a Moody con sus propias manos.
—Potter, sólo quería decir que...— Moody nunca tuvo oportunidad de disculparse con Harry. Poppy había avanzado hacia el Auror y le había dado tremenda bofetada. Si la situación no hubiese sido tan tensa, James hubiera soltado una carcajada al ver como Moody miraba a la enfermera escolar en shock. Poppy miraba al hombre con enojo, tenía sus manos entrelazadas frente a ella como si quisiera impedirse golpear a Moody de nuevo.
—Si vuelve a lastimar a Harry o a cualquiera de mis estudiantes otra vez, Auror Alastor Moody, le juro por Merlín que no tendrá oportunidad siquiera de venir a la enfermería — exclamó Poppy al sorprendido Auror antes de darse media vuelta y caminar hacia Harry, tomó al sonriente chico por el brazo y lo dirigió a la cama cerrando la cortina tras ellos. Moody miró a los Potter antes de salir de la enfermería haciendo nota mental de no pasarse por la enfermería en unos cuantos días.
James y Lily se miraron incómodos de pie en medio de la enfermería, esperaron pacientemente a que Poppy terminara de revisar a Harry. Cuando finalmente la enfermera abrió las cortinas, Harry estaba de pie junto a ella. Poppy le dedicó otra mirada suplicante, pero el chico simplemente negó con la cabeza y se alejó de ella, ni siquiera miró a sus preocupados padres antes de salir de la enfermería dando grandes zancadas.
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Damien estaba sentado incómodamente en la Sala Común de Gryffindor. La historia del ataque de los vampiros a los cuatro Gryffindor ya se había esparcido como fuego salvaje, todos habían ido hacia los cuatro adolescentes y les habían preguntado todo lo que había pasado. Ron amaba contar la historia a las personas, era el único. Hermione y Ginny estaban aún preocupadas por lo que le había pasado a Harry, así que Ron dejó de contar la historia. Los cuatro habían sido instruidos, por Dumbledore, que no le dijeran a nadie sobre el ataque de Moody a Harry, ya que sería muy difícil de explicar.
Damien no quería hablar con nadie, estaba demasiado preocupado por Harry, sus padres le habían dicho que descansara y que no se preocupara, pero todo lo que el chico quería era saber si su hermano estaba bien. Damien ya había tratado ir a la enfermería, pero había sido atrapado por su papá y enviado directo a su habitación. Damien necesitaba ver a Harry, asegurarse de que estaba bien, su hermano había perdido mucha sangre! Nunca había visto a alguien tan herido en su vida. Damien se sentó en silencio mientras un grupo de estudiantes miraban a Ron con la boca abierta mientras relataba lo que había sucedido. El pequeño Potter deseó que se fueran.
—¿Harry está bien? — preguntó una de las chicas que escuchaban a Ron.
Esa era la pregunta que todos preguntaban cuando Ron terminaba de contarles, ante eso, los cuatro adolescentes se volvían a preocupar, seguían respondiendo que no tenían idea, ya que Harry estaba en la enfermería sufriendo por la mordida del vampiro. Esa era otra cosa que molestaba a Damien. ¿Qué le pasaría a Harry ahora? ¿Se volvería vampiro? No le preguntó a Hermione a pesar de saber que ella sabría la respuesta, la verdad era que Damien no quería saber. Estaba demasiado asustado.
—¿Vienes, Damy? — preguntó Hermione. Damien levantó la mirada y se encontró con que la sala común estaba vacía, a excepción de los cuatro chicos, todos los demás se habían ido a desayunar y los otros tres planeaban imitarlos. Damien negó con la cabeza rápidamente.
—No, gracias, ustedes adelántense, no tengo hambre — Hermione se sentó al lado del chico.
—Damy, no te preocupes, estoy segura de que Harry estará bien, podemos ir a visitarlo más tarde, de verdad necesitas comer algo, no cenaste ayer tampoco. Por favor, ven a desayunar — trató de convencerlo Hermione, pero Damien negó de nuevo sonriéndole levemente a la chica.
—De verdad no tengo hambre, en serio, Ustedes vayan, yo me quedaré aquí un rato, los veo más tarde, ¿si? — después de rendirse al tratar de convencer al terco chico, los otros tres se fueron a desayunar algo. Damien permaneció sentado en una de las sillas cerca del fuego, estaba perdido en sus pensamientos cuando el retrato se abrió. Harry no había visto a ningún estudiante y se imaginó que todos debían estar desayunando o disfrutando de esa mañana de domingo. No esperaba encontrarse a nadie en la sala común y mucho menos ver a Damien ahí.
Harry se detuvo e la entrada y miró al adolescente frente a él. Damien estaba sentado con la cabeza en sus manos, Harry caminó en silencio hacia su hermanito y se detuvo justo frente a él, pero Damien no lo notó. O lo estaba ignorando o estaba tan perdido en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que había alguien frente a él. Era obvio para Harry que Damien estaba preocupado y que trataba de no dejar salir sus emociones.
—Por Merlín, ¿quién murió? — preguntó Harry provocando que el chico brincara ante el sonido de su voz. Damien miró a Harry y le tomó un momento reaccionar, el chico se puso de pie mirando a Harry como si fuera el milagro más grande del mundo. Harry se rió ante la estúpida mirada en el rostro de Damien, pero al chico no le importó, continuó mirando a Harry antes de darse cuenta que no había dicho anda aún.
—¡Harry! Oh por merlín, ¿estás bien? — comenzó a decir al ver a Harry de pie frente a él en perfectas condiciones, era un milagro para Damien. Harry se encogió de hombros antes de responder.
—Estoy tan bien como puedo estar a pesar de estar atrapado en este lugar — Harry miró a su alrededor y se dio cuenta de que Damien estaba solo en la sala común, era extraño, ya que siempre estaba con sus amigos — ¿Por qué estás aquí solo? — preguntó Harry antes de pensar en lo que decía. Damien se encogió de hombros y apartó la mirada.
—Todos se fueron a desayunar y yo... bueno no tenía hambre — dijo Damien, Harry notó la disconformidad en él y le preguntó de nuevo.
—¿Por qué no tenías hambre?
—Creo que estaba preocupado... ya sabes... por tí — Damien parecía avergonzado ante su revelación.
—Bueno, no tienes por que estarlo, estoy bien y no necesito que nadie se preocupe por mi. Estaría mejor que te preocuparas por tí mismo y no ir buscando problemas — Harry seguía molesto por el hecho de que Damien hubiese ido a la Casa de los Gritos.
Damien estudio la expresión de Harry por unos momentos, aún se veía muy pálido y el cansancio era evidente en sus ojos verdes, Damien sabía que Harry quería que le explicara lo que había pasado, pero Damy quería olvidar todo y concentrarse en reparar su relación con Harry. Ese incidente cerca de la muerte le había mostrado a Damien lo insignificante que eran algunos temas, como el Quidditch, también le enseñó a Damien lo mucho que se preocupaba por Harry. Damien seguía consciente del hecho de que estaba molesto con Harry porque lo había traicionado en su , más que intencional sabotaje del partido de Quidditch, pero después del incidente del día anterior, no le cabía la menor duda de que Harry también se preocupaba por él.
Damien ignoró la expresión molesta de Harry y se limitó a encogerse de hombros ante el comentario. Ambos chicos decidieron que sí tenían hambre y se dirigieron al Gran Comedor, en cuanto Harry entró, los Gryffindor saltaron y comenzaron a aplaudir y a gritar, Harry se quedó paralizado ante el enorme ruido que hacía eco en las paredes. Pronto, las mesas de Ravenclaw y Hufflepuff también comenzaron a aplaudir. Harry miró a su alrededor luciendo completamente confundido por el hecho de que todos le aplaudieran, miró a Damien alzando una ceja.
—Todos saben lo que pasó ayer, creo que para todos eres un héroe — Harry sintió su rostro encenderse mientras los aplausos y vítores se hacían más fuertes, miró hacia Draco Malfoy y lo miró dedicarle una discreta sonrisa, la mesa de Slytherin no se había unido a los aplausos. Harry quería dar media vuelta e irse, sintió su corazón acelerarse al escuchar chiflidos unirse a los aplausos. Harry y Damien se acercaron a la ruidosa mesa de Gryffindor y se sentaron. Al instante, Harry se vio bombardeado por varios "Bien hecho" y "Felicidades", algunas de las chicas que Harry reconoció como las que siempre lo miraba riendo bobamente, ahora lo miraban con mayor admiración. "*Genial"pensó Harry "¡Bien hecho Harry, definitivamente todos te dejaran en paz ahora!"*pensó amargamente. Después de que todos se calmaron, la Jefa de la casa Gryffindor se acercó a Harry.
—Señor Potter, el Director quisiera verlo después del desayuno, por favor vaya a su oficina — Harry sólo asintió y la miró retirarse, miró al profesor Dumbledore levantarse de su silla en la mesa de profesores. Harry volvió a comer su tostada preguntándose qué era lo que el Director le diría, era la primera vez desde que había llegado a Hogwarts que el Director le pedía a Harry que fuera a su oficina.
—"Esto será divertido"— pensó secamente.
Harry trató de ignorar a Ron, Hermione y Ginny cuando trataron de hablar con él, intentaron preguntarle como se sentía, pero Harry los ignoraba, sabía que tendría que explicarles lo que había pasado, que no había tenido intención alguna de salvarlos. Sólo había ido a buscar a Damien, decidió que hablaría con ellos después, su mente estaba muy ocupada con lo que quería Dumbledore ahora.
Después del desayuno, Harry fue a la oficina del Director, llegó a la entrada y vio que la enorme gárgola que llevaba a la oficina del Director se había movido permitiéndole entrar. Harry ni siquiera tocó la puerta, en su lugar la abrió y entró, comenzaba a sentir punzante dolor en su hombro y espalda y deseó haberse quedado en la enfermería o haberse ido directo a su cama. El profesor Dumbledore estaba sentado en la silla detrás de su escritorio, como siempre. Le dio la bienvenida a Harry de manera formal mientras le pedía que tomara asiento. Harry permaneció de pie.
—¿Por qué me pediste que viniera aquí? — preguntó Harry impaciente.
—Harry, quiero agradecerte y disculparme contigo — respondió el profesor Dumbledore, cuando Harry no respondió, el profesor continuó hablando — Arriesgaste tu propia vida para salvar a cuatro estudiantes de Hogwarts, por esto te estoy muy agradecido desde el fondo de mi corazón. Siempre estaré agradecido contigo por eso. Me duele que después de semejante acto de valentía, Moody te tratara de esa manera tan repulsiva, te pido una sincera disculpa, espero que la aceptes — Harry estaba tan sorprendido por las palabras de Dumbledore que por un momento se olvidó de discutir con él, simplemente se quedó ahí, parado mirando al Director con ojos muy abiertos — Aunque debo decir que tomaste un riesgo bastante grande yendo tras esos vampiros, o Daywalkers, como quiera que se hagan llamar. Me gustaría decirte, Harry, por favor, no te pongas en peligro de ese modo, de no hubiese sido por el profesor Snape, James y Sirius no te habrían encontrado a tiempo — ante esas palabras Harry volvió a la realidad.
—¿Profesor Snape? ¿A qué te refieres? ¿Qué tiene que ver él en todo esto? — preguntó Harry dejando que la curiosidad de apoderara de él.
—Bueno, al parecer tu amigo Malfoy le informó al profesor Snape de tu desaparición, así que se dirigió a Hogsmeade y encontró a tu padre y padrino a tiempo para decirles que habías ido a buscar a los estudiantes que faltaban. ¿Cómo pudieron encontrarte?, eso no lo sé — Harry estaba un poco molesto con Draco. "*¿Qué no pudo mantener su boca cerrada?"*pensó, de pronto, Harry sintió la típica intromisión en su cabeza, rápidamente se concentro en levantar sus escudos sacando a Dumbledore de su mente. Harry deseaba haber prestado más atención a la Oclumancia ahora. Harry escuchó a Dumbledore reír por lo bajo y su interior explotó en ira — ¿Cuánto tiempo piensas que puedes mantenerte así, Harry? Te cansarás, sólo intento ayudarte, por favor, dejarme hacerlo.
Harry se alejó de Dumbledore y sólo cuando se aseguró de que sus escudos estuviesen en su lugar, volvió a mirar al director a los ojos. Los furiosos ojos esmeralda se fijaron en los azules y Harry se forzó a calmarse ya que el enojo hacía que sus escudos bajaran.
—¡Ayudarme! ¿Quieres ayudarme? ¿Es por eso que dejaste que Moody me pusiera ese espantoso brazalete? ¿Es por eso que dejas que Moody haga lo que quiera conmigo? Tú me mantienes aquí en contra de mi voluntad, me humillaste al darme una varita inservible, forzarme a estar con los Potter todos los días y tú tratas de entrar en mis recuerdos para poder usarlos en mi contra! Eso no me suena a ayuda, Director— finalizó Harry sarcásticamente — Y solo para que no te hagas locas ideas, quiero que sepas que no intenté salvar a nadie, sólo fui para tener un poco de diversión con los Daywalkers, estando atrapado en este lugar sin luchar me está volviendo loco, quería desquitar un poco de mi enojo. Los idiotas Gryffindor sólo interfirieron en mi camino.
El profesor Dumbledore sonrío ante la obvia mentira del chico. No tenía que leerle la mente para saber que estaba mintiendo para poder mantener su reputación como el Príncipe Oscuro.
—Harry, no tienes por que mentirme. Sé por que fuiste a Hogsmeade, no es algo de lo que tienes por que avergonzarte. Hiciste algo bueno, deberías estar orgulloso — el profesor Dumbledore intentó hacerlo aceptar que no tenía nada de que avergonzarse, pero para Harry, Dumbledore sólo estaba jugando con él.
—¡No te atrevas a decirme de lo que debería estar orgulloso! ¿Qué te da derecho a hablarme de ese modo? ¡No soy uno de tus estudiantes de Hogwarts, Dumbledore! — Harry se giró para salir de la oficina, no podía controlar su temperamento y eso estaba debilitando sus escudos mentales, podía sentirlos agrietarse. Justo cuando estaba por llegar a la puerta, se giró para encarar a Dumbledore — Estoy agradecido de no ser uno de tus estudiantes, después de todo, mira lo que le estás haciendo a Longbottom, cuando se enteré de que lo hiciste compartir habitación con el asesino de sus padres, tal vez de esa manera entiendas que el jugar con las vidas de otras personas puede ser perjudicial — sin darle oportunidad al Director para que respondiera, Harry salió de la oficina.
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Lord Voldemort estaba de pie frente a la ventana mirando la gruesa lluvia caer con sus ojos rojos. Escuchaba a Lucius Malfoy, casi bebiéndose cada palabra que el rubio decía acerca de Harry. Lo había visto en Hogsmeade, le había dicho al Lord Oscuro que Severus Snape le había dicho que Harry iría a Hogsmeade y que Bella había hecho los arreglos para asegurar que Harry fuera rescatado. Sin embargo, el brazalete Bartra había arruinado sus planes y Harry había sido forzado a volver a Hogwarts. Lucius no sabía como mantener fuera del tema el dolor que Harry había sentido cuando Bella había intentado quitarle el brazalete. Así que le dijo al Lord que Harry le había dicho a Bella que cuando intentaban tocar el brazalete se sentía incómodo. Ante esas palabras, Lord Voldemort se giró para mirar a sus leales Mortifagos, Bella estaba de pie con la cabeza gacha de vergüenza.
—¿A qué te refieres con incómodo, Lucius? — Malfoy tragó saliva y trató de calmar su voz.
—Mi Lord, el Príncipe Oscuro dijo que le quitarían el brazalete después del viaje a Hogsmeade, y que si trataba de escapar mientras tenía puesto el brazalete entonces él... él... Mi Lord... — Lucius bajó la cabeza y trató de juntar coraje para decirle a su amo lo que pasaba, para decirle que Bella y él habían dejado a su hijo a manos de personas que le provocaban dolor físico. Lord Voldemort miró a Lucius luchar por sacar palabras que él necesitaba escuchar. Casi perezosamente levantó al varita y maldijo a Lucius, sostuvó el Cruciatus por unos veinte segundos antes de preguntar.
—¿Eso aflojó tu lengua, Malfoy?
—S... si, A... Amo — tartamudeó y trató de mirar a su Amo antes de continuar la explicación — Amo, el brazalete Bartra, le causa... dolor físico al Príncipe Oscuro si trata de atravesar las barreras que limitan al brazalete — Lord Voldemort se quedó de pie con su varita sujeta firmemente en su mano, caminó lentamente hacia el rubio que temblaba de miedo, el Lord se paró frente a él antes de apuntar su varita directo al corazón de Lucius.
—¿Dejaste a Harry con esos que lo lastiman? — preguntó Lord Voldemort venenosamente.
—Mi L... Lord, no pudimos hacer nada, Bella trató de deshacerse del brazalete, pero... fue imposible — ante estas palabras, Lord Voldemort se giró hacia Bella, se aproximó a ella con tres grandes zancadas y enterró sus ojos rojos en ella. La mujer seguía de pie con la cabeza agachada murmurando sus disculpas a su Amo.
—¡Bella! — siseó Voldemort y de inmediato la mujer cayó de rodillas.
—¡Mi Lord! Lo siento... lamento haberle fallado. Traté todo lo que pude, por favor, mi Lord. Deme otra oportunidad, una vez que las defensas de Hogwarts estén debilitadas, traeré a Harry de vuelta. ¡Se lo prometo, Amo! — Voldemort ordenó a la mujer que se pusiera de pie, en cuanto Bella estuvo sobre sus pies de nuevo, Voldemort la tomó por la cara rudamente de forma que pudo mirar a través de los ojos de Bella. El Lord invadió la mente de su Mortifago y encontró la memoria de su encuentro con Harry en Hogsmeade.
Cuando el Lord miró el encuentro entre Bella y Harry, sintió una ola de emociones al mirar a su hijo. El niño que Voldemort había criado, usando asquerosas ropas Muggle, se veía exhausto y desnutrido. Lord Voldemort apenas si se había podido controlar, bloqueaba sus emociones tratando de que no lastimaran a su único hijo. Sin embargo, cuando miró la reacción de Harry cuando Bella atacó la delgada linea roja que rodeaba la muñeca del chico, Lord Voldemort perdió la batalla contra su enojo, cuando miró a Harry sujetarse el pecho y con los ojos llorosos por el dolor, Voldemort dejó salir un grito de ira. Quería apartarse y no mirar el resto, pero por alguna razón, miró todo el encuentro de Bella y Harry, su enojo crecía cada vez más.
A mas de cien kilómetros de ahí, un chico de cabello negro azabache soltó un angustioso grito mientras se sujetaba la frente.
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Harry se las había arreglado para volver a su habitación ya que el dolor en su hombro estaba creciendo rápidamente. Apenas si había llegado a su habitación cuando un repentino dolor en su cicatriz se incremento rápidamente. Se llevó una mano a la frente y gritó, siempre pensaba que su cicatriz nunca le podía doler mucho más que la vez anterior, pero esa vez era insoportable. Su cabeza parecía que se partiría en dos, el dolor era tanto que se sentía mal. Fue hacia su cama a ciegas y se acostó en ella, tenía los ojos cerrados fuertemente y trataba furiosamente de evitar sus gritos. No quería que nadie entrara a verlo, no sólo era embarazoso sino que también seria difícil de explicar.
—Por favor no te desmayes, por favor no — se dijo a sí mismo, se sintió terrible la última vez que le había pasado, tenía que aprender a lidiar con eso, no podía desmayarse de nuevo. Justo cuando se las había arreglado para sentarse en su cama, la puerta de la habitación se abrió y Damien entró por ella.
—Harry, ¿estás aquí? Quería decirte que...— Damien dejo de hablar cuando vio a Harry e su cama aferrando su frente con una mano y gimiendo en agonía. Damien corrió a lado de su hermano rápidamente — ¡Harry! Harry, ¿qué tienes? ¡Oh! ¿Es tu cicatriz de nuevo, no es cierto? ¡Iré por ayuda!— en cuanto Damien intentó levantarse por ayuda, Harry lo tomó por el brazo.
—¡No! Damien... sólo... no le digas... a nadie — Harry jadeó cuando el dolor se intensificó, no quería que nadie se enterara, en especial Poppy, la enfermera mantendría a Harry en la enfermería de por vida.
Damien miró con horror como Harry se mordía el labio para no gritar, se dio cuenta de que lo hacía para contener los gritos. El chico sacó su varita y conjuró un Silencio en la habitación después de cerrar la puerta. Harry dejó salir los gritos que inundaban su garganta. El pequeño Potter deseaba que hubiera algo más que pudiera hacer por su hermano, pero no podía pensar en nada que ayudar a Harry ahora. Después de unos minutos, que parecieron horas, el dolor comenzó a bajar lentamente hasta que la habitación volvió a la normalidad. Harry abrió sus ojos inyectados de sangre y miró a su alrededor, se alegraba de no haberse desmayado, de otro modo Damien hubiese llamado a Poppy y habría tenido que escuchar su largo discurso sobre su salud. Se sentó y se tomó la cabeza, sentía como si se le fuera a caer en cualquier momento.
—¿Cómo estás? — preguntó Damien pasándole un vaso de agua a Harry, él lo tomó agradeciéndole silenciosamente, sentía su garganta seca por tanto gritar. Había pensado que dejarse invadir por el dolor frente a Damien lo haría sentirse avergonzado, pero estaba sorprendido al darse cuenta de que no le molestaba para nada la presencia del chico. De hecho, se sentía bien que Damien lo estuviera ayudando.
—Estoy bien — respondió Harry.
—¡Si, claro que lo estás! — dijo Damien sarcásticamente, Harry lo miró con los ojos aún inyectados de sangre.
—No lo entenderías — dijo en voz baja.
—Entonces hazme entender, Harry — dijo Damien suavemente, cuando vio que Harry seguía mirando directamente sus manos, continuó hablando — ¿Por qué tienes que soportar esto? Sé que todos creen que es raro el que consideres a Ya-Sabes-Quien como tu padre, pero yo no — ante esto, Harry levantó la mirada sorprendido.
—¿No? — preguntó.
—No, ¿qué tiene de raro? Él fue el que te crió, así que naturalmente tú lo consideras como tu padre. Lo que se me hace extraño es ¿cómo puedes justificar el dolor que te causa? — Harry apartó la mirada de nuevo, sabía que hablar con Damien no tendría sentido, no lo entendería, nadie lo haría.
—No es su intención — dijo con una voz muy parecida a un susurro.
—No es su intención ¿qué? — preguntó Damien esperando que Harry se abriera un poco más con él y que compartiera su pasado.
—El dolor, no es su intención lastimarme, es sólo... sólo pasa — Damien permaneció callado y dejó que Harry le explicara el cómo y por qué era el dolor de su cicatriz, vio como la expresión de su hermano mayor cambiaba cuando hablaba de Tú-Saben-Quien.
—De veras lo quieres, ¿verdad? — preguntó Damien.
—Si, de verdad, y yo sé lo que los demás piensan, pero se equivocan. Mi padre se preocupa por mí también — dijo Harry queriendo terminar con el tema de una vez. El chico sonrío.
—Eso esta bien, es genial que tengas una buena relación con él. Al principio me sentí realmente mal al saber que habías crecido sin papá, pero al parecer tuviste uno por tu cuenta — Damien no podía creer que le estuviera diciendo eso a Harry, la misma idea del mago más maligno actuando como un padre amoroso era simplemente incomprensible, pero Damien al fin había logrado que Harry se abriera con él. Además, Damien se había dado cuenta que Harry no tenía que mentir, si él decía que Ya-Saben-Quién tenía una buena relación con su hijo, entonces Damien le creía. Miró la expresión de Harry oscurecerse en cuanto menciono a James — ¿Por qué lo odias tanto, Harry? Papá realmente te ama, te quiere muchísimo — Damien sintió que era importante que Harry entendiera eso. Harry soltó una risa y le dedicó a Damien una mirada graciosa.
—Si, claro que lo hace — dijo en voz baja.
—¡De verdad! Cuando papá vio lo que Moody te había hecho, perdió el control por completo. Tomó a Moody y le dio una buena paliza! Le dijo que si alguna vez volvía a tocarte no viviría para arrepentirse, o algo así.
—No lo hizo — dijo Harry tranquilamente. Damien miró la mirada de dolor en los ojos de Harry antes de que volviera a poner su máscara de indiferencia.
—¿A qué te refieres? ¡Yo estaba ahí, lo escuche! — exclamó Damien.
—También yo — dijo Harry antes de mirar directamente a los ojos de Damien — Le dijo a Moody que si alguna vez tocaba a su hijo de nuevo, entonces no viviría para arrepentirse. No dijo nada sobre Moody lastimándome a mí — Damien miró confundido a su hermano, lo que decía no tenía sentido.
—Harry, ¿de qué estás hablando? Moody iba hacia tí, me iba a quitar del camino para poder tomarte de nuevo cuando papá lo alcanzo y...— Damien lo entendió entonces. Harry debió de haber estado consciente entonces para escuchar a su papá gritarle a Moody. Cuando James le había dicho a Moody que no tocara a su hijo de nuevo, Harry había asumido que se refería a Damien, ya que Moody lo estaba empujando a un lado cuando James llegó. Damien miró desesperadamente a Harry — ¡No, Harry! No lo entiendes. ¡Papá no estaba hablando de mí, sino de ti! ¡Tienes que creerme, mamá y papá, ambos realmente te aman! Tienes que creerme.
Harry meneó la cabeza apartando la mirada de Damien, aún cuando el chico intentaba convencerlo, Damien podía ver que Harry se cerraba de nuevo. Había estado tan cerca de lograr hacer que Harry hablara, pero el tema de James y Lily Potter provocaron que cerrara todos los cerrojos que ya había abierto.
—Damien, estoy muy cansado, he tenido un par de días bastante difíciles, me voy a dormir — Harry se metió en su cama y le di la espalda a Damien. El chico le dijo que descansara antes de salir de la habitación. Damien tenía que hacer que Harry le creyera, podía ver lo mucho que quería a Ya-Saben-Quién, decidió que tenía que hacer que Harry se considerara una gran parte de la familia Potter antes de que fuera demasiado tarde para que volviera con ellos.