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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 27

Después del duelo contra los Daywalkers, Harry se dio cuenta de lo popular que se había vuelto, había tratado de mantenerse alejado de los demás estudiantes, pero se estaba volviendo más y más difícil. Siempre era molestado por varios estudiantes, ya fuera que lo admiraran por su valentía o para molestarlo con que les explicara exactamente como había luchado contra los vampiros. Las chicas eran las peores, le dedicaban a Harry unas miradas tan embobadas, de admiración y tan atentas que Harry deseó poder hacerlas desaparecer.

A Damien le encantaba la atención que tenía Harry, se la pasaba, nuevamente, al lado de Harry. Los únicos estudiantes que no estaban felices con la cantidad de atención que recibía Harry, eran los Slytherin. Draco tenía que cubrir apariencias, si alguien se daba cuenta que en realidad él y Harry eran mejores amigos causaría muchísimos problemas. Gryffindor y Slytherin eran enemigos desde el principio de los tiempos, no traería nada bueno que su relación saliera a flote. Los únicos que sabían sobre esa bizarra amistad eran Damien, Ron, Hermione y Ginny, y todos sabían que era mejor que fuera aún secreto entre ellos.

Una tarde después de la cena, Harry se dirigía a su dormitorio con Damien, Ron, Hermione y Ginny. Estaba muy ocupado hablando con Damien como para notar al grupo de Slytherin que caminaban hacia ellos cuando Harry pasó junto a ellos, uno de los chicos Slytherin chocó contra él a propósito, el hombro del flaco chico impactó contra el hombro lastimado de Harry haciéndolo jadear ante el dolor que le causó. Instantáneamente levantó una mano y la puso sobre su hombro mientras que con la otra tomó al chico por la garganta. Damien, Ron, Ginny y Hermione sacaron sus varitas y les apuntaban a los Slytherin con ellas, quienes se apresuraron a imitar la acción.

Los ojos de Harry flashearon antes de reconocer al chico que tenía atrapado por el cuello. Su apellido era Nott, conocía al padre del chico, era uno de los miembros del Círculo interno de su padre. Eso no calmaba a Harry en lo más mínimo, ya que Nott padre era uno de los Mortífago con quien Harry había tenido muchos problemas. El chico flacucho no había tenido oportunidad de sacar su varita y estaba aterrorizado ante la posibilidad de que Harry lo lastimara, pero el chico sólo le dirigió a Nott una mirada de asco antes de empujarlo lejos de él, no se iba a involucrar en un ataque, no valía la pena. Damien, sin embargo, les gritó a los Slytherin.

—¡Malditos mal nacidos! ¿Qué acaso no pueden caminar sin causar problemas?

—¡Lárguense antes de que les quite puntos por alterar la paz! — añadió Ron. Los Slytherin estaban por comenzar a discutir cuando miraron a James caminar hacia ellos, rápidamente se giraron y caminaron en dirección opuesta mientras susurraban amenazas para Harry y el resto de los Gryffindor. A Harry no podían importarle menos esas amenazas, ya se las vería con ellos después, apartó su mano de su hombro adolorido y maldijo cuando vio a sangre manchar sus dedos.

—Mierda — susurró cuando miró la mancha oscura en su ropa, trató de alejarse de los otros rápidamente, antes de que lo notaran, pero fue demasiado tarde, Ginny ya había visto la sangre y se apresuró a acercársele.

—¡Por Merlín! Harry, ¿estás bien?— parecía haberse quedado sin palabras al ver las manchas de sangre en la ropa de Harry.

—Estoy bien — respondió Harry y se giró para dirigirse a su dormitorio, podía curarse él solo, sin embargo, Damien lo tomó por el brazo y lo giró hacia él para poder ver el daño.

—¡Harry! Necesitas ver a Madame Pomfrey, ¡Vamos! — Damien trató de tirar de Harry en la otra dirección para ir a la enfermería, pero Harry lo detuvo.

—¡Estoy bien! Damien, suéltame. Estaré bien cuando llegue a mi habitación — Harry se sacudió el agarre de Damien e hizo una mueca ante el dolor que le causo su brusco movimiento. Justo entonces, James llegó y miró confundido a todos con miradas preocupadas.

—Hola chicos, ¿qué sucede? — miró a Damien y sus ojos siguieron hacia Harry y su ropa manchada de sangre — ¡Harry! ¿Qué pasó? — preguntó inmediatamente yendo hacia su hijo para revisar la herida. Harry negó con la cabeza antes de responder.

—Nada.

—Eso no parece ser "nada", vamos, iremos a la enfermería — James trató de tomar el brazo de Harry y llevarlo a la enfermería, pero Harry se alejó de él inmediatamente.

—¡Déjame en paz, Potter, no necesito tu ayuda! — Harry se fue antes de que alguien pudiera detenerlo.

James se quedó de pie junto a las escaleras completamente perdido, por que Harry había reaccionado de esa forma "¿Por qué me odia tanto, tanto que no puede soportar el hecho de que lo toque?". Miró tristemente hacia los cuatro adolescentes detrás de él, los cuatro se alejaron asegurándole que se encargarían de que Harry estuviera bien.

Harry estaba en su habitación, se había quitado la túnica y la camisa del uniforme y estaba sentado en su cama rodeado por los productos que necesitaba para limpiar y cubrir la herida. Habían pasado apenas 4 días desde que lo habían mordido, Harry maldijo al Slytherin por atacarlo. Apenas si se había quitado la camisa de botones cuando la puerta de su habitación se abrió y Ron, Damien, Ginny y Hermione entraron.

—¡Hey! Pensé que había cerrado eso — dijo Harry inmediatamente, miró a Hermione y Ginny sonrojarse al verlo sin camisa en la cama, Ron y Damien también lo miraban, pero miraban su hombro herido.

—Sí, lo hiciste, pero nosotros la abrimos con esto — dijo Damien jugueteando con su varita entre los dedos. Harry apartó la mirada de su hermano y miró a las dos chicas aún mirándolo sonrojadas, sonrío de lado, las chicas no podían apartar la mirada del pecho de Harry, sólo cuando Ron se dio cuenta y le dio un ligero codazo a Hermione y una mirada fraternal a Ginny, las chicas apartaron la mirada.

—¿Qué quieren? — les preguntó Harry mientras continuaba cubriendo su herida.

—Ayudarte — dijo Ron sentándose en la cama frente a Harry, quien le dirigió a Ron una mirada rara, como si el simple hecho de que el pelirrojo pudiera ayudar a Harry era hilarante.

—No necesito ayuda — dijo Harry apartando el pedazo de algodón que tenía sobre la herida y evitaba que siguiera sangrando, no importaba cuantas veces se tratara la herida, seguía sangrando. De hecho, Harry ya comenzaba a preocuparse, el antídoto que había preparado Lily para el Haketen debería de haber detenido el sangrado, pero por alguna razón seguía sangrando como si fuera una mordida fresca. Harry apartó el algodón y miró que estaba empapado en sangre, "Esto no es bueno", pensó.

—Um... Harry, ¿no crees que deberías ir a la enfermería? De verdad no debería seguir sangrando así — dijo Ginny mirando los dos pedazos de algodón empapados en sangre. Harry la ignoró y se puso un tercer pedazo de algodón sobre la herida haciendo una mueca cuando puso un poco más de presión para detener el sangrado. Hermione se acercó y trató de observar más de cerca la herida.

—¿Ya trataste con un "Episkey"? — preguntó tranquilamente, Harry abrió la boca para responderle rudamente pero se detuvo cuando se dio cuenta de que no había intentado usar ese simple hechizo, no creía que funcionara de todas formas, era una mordida de Daywalker, no iba a sanar con un hechizo básico de curación.

—No — respondió Harry mientras apartaba el algodón y examinaba la herida. Hermione respiró hondo y se acercó a Harry mientras sacaba su varita y apuntaba al hombro del chico. Inmediatamente Harry se tenso y se alejó de Hermione — ¿Qué haces? — le preguntó a la chica sin quitar su incrédula mirada de la varita.

—Si no has intentado usar el hechizo, ¿cómo estas tan seguro de que no funcionara? — preguntó Hermione sin dejar de apuntarlo con la varita.

—Harry, tu nos ayudaste, déjanos ayudarte también — dijo Ron.

—¡Yo no los ayude! No me importaría en lo mas mínimo si esos Daywalkers se los hubieran bebido enteros — Harry les había querido explicar eso desde que había abierto los ojos después del ataque, pero no había tenido oportunidad. Los cuatro Gryffindor se miraron entre ellos y parecían perdidos al no saber que responder, Hermione fue la primera en hablar.

—Sin importar si lo dices en serio o no, nos salvaste, no importa si fue tu intención o no — declaró Hermione antes de apuntar de nuevo a la herida y decir suavemente — Episkey.

Al instante, la herida dejó de sangrar y una sensación de cosquillas recorrió todo el hombro de Harry. El chico miró su hombro y vio la sangre comenzar a coagularse, miró a Hermione con la sorpresa reflejada en sus ojos, no creía que un hechizo tan simple le ayudaría.

—No sabía que podría ayudar — dijo en voz baja.

—A veces las cosas más simples son las que más ayudan, sólo tienes que estar listo para aceptarlo — respondió Hermione en el mismo tono.

Harry apartó la mirada y deseó poder estar solo, todo era mucho más sencillo cuando no tenía a alguien tratando de ser amigable con él, con toda la atención que tenía y con los cuatro Gryffindor siendo amigables con él, se le hacia más difícil mantener la distancia. Damien era una cosa, Harry le permitía acercarse por que era el único que no lo juzgaba. Damien era el único que no trataba de cambiarlo, lo aceptaba por quien era, como el Príncipe Oscuro y nunca le pedía un por qué de sus acciones. Pero no comprendía por qué los demás, al menos los que sabían de su verdadera identidad, estaban siendo gentiles con él. No podía soportarlo, en especial Hermione, a la que Harry había mostrado desprecio desde el primer día, y ahora lo ayudaba. Harry sabía que Hermione era una bruja muy inteligente, pero nunca lo admitiría en voz alta.

Harry no dijo una palabra mientras los cuatro Gryffindor se encargaban de ayudarle con su herida. Ron cubrió la mordida de Daywalker con una gasa después de que Ginny la limpiara con cuidado. Damien le había dicho a Harry que Ron quería ser un sanador, y ahora veía que probablemente el pelirrojo sería un sanador muy bueno. Después de que la herida de Harry estuviese limpia y cubierta, el chico se sentó y miro a los otros cuatro adolescentes platicar sobre lo que sucedía en Hogwarts.

Harry nunca les había prestado mucha atención a Ron y Hermione, pero ahora que se sentaba a mirarlos interactuar entre ellos, podía ver lo unidos que eran. Harry giró su anillo en su dedo inconscientemente, Damien ya lo había visto hacer eso incontables ocasiones y encontraba el anillo de su hermano muy interesante, perecía que estuviera... vivo.

—Que genial anillo, Harry — comentó Damien, Harry lo miró al principio algo sorprendido y después miró su anillo con su afecto llenando sus ojos esmeraldas.

—Sí, es genial, me mantiene cuerdo algunas veces — Harry dijo la última parte para sí mismo, miró a Damien y le dedicó una sonrisa triste, el chico hizo una nota mental para preguntarle a su hermano acerca del anillo después.

—Um... Harry, he querido preguntarte esto antes — Damien les dedicó una mirada incómoda a los otros tres Gryffindors pero siguió hablando — Um... desde que te mordieron... um... eso significa que tú...que tú, ya sabes, ¿te volverás uno de ellos? — preguntó Damien. Harry sólo lo miró antes de que él, Ron y Hermione soltaran una sonora carcajada, Ginny y Damien se miraron entre ellos confundidos por la risa de los otros tres ante la pregunta de Damien.

—¡Oh, Damy! No puedo creer que en verdad creyeras eso — rió Hermione mientras Ron trataba de recuperar el aliento después de tanto reír. Harry también se las había arreglado para dejar de reír y se giró hacia los dos que se le habían unido en su risa hacia Damien.

—No, Damien, no me volveré un Daywalker o un vampiro — añadió Harry cuando su hermano menor abría la boca para preguntar otra cosa. Damien cerró los labios y no pudo evitar sonreír aliviado, Harry lo notó y le preguntó — Si fuera a convertirme, entonces ¿qué diferencia hubiera significado para tí? — Harry sólo se refería al hecho de que él no viviría con Damien, así que cual sería la diferencia si se volviera un vampiro o no, no esperaba que el chico respondiera.

—No habría diferencia para mí, tú seguirías siendo Harry — Harry no sabía como responder a eso, así que se quedó mirando graciosamente a Damien, sabía que el chico estaba mintiendo, ¿cómo no le iba a afectar? El padre de Harry siempre le había dicho que ser mestizo era peor que ser Sangre Sucia. Los mestizos sólo eran usados al frente de batalla para la guerra y después eran desechados. A Harry lo recorrió un escalofrío ante el pensamiento de volverse mestizo. Harry captó la mirada de Ginny en un par de ocasiones pero la ignoró lo mejor que pudo, eventualmente las dos chicas y Damien se fueron a sus respectivos dormitorios dejando a Ron solo con Harry.

—Si necesitas que te cambie la venda me dices — le dijo Ron a Harry mientras se metía en su cama.

—Claro — respondió Harry sin saber que otra cosa decir, mientras se quedaba dormido, Harry no pudo dejar de preguntarse en que demonios se había metido.

….................................

El primero de Diciembre llegó y con eso el anuncio del Baile de Navidad. Harry no presto atención al aviso, esperaba que las defensas fueran debilitadas pronto para poder regresar a casa. El baile sería el 20 de Diciembre, un día antes de las vacaciones de Navidad.

Harry estaba desayunando una mañana rodeado de su usual compañía Gryffindor, Damien, Ron, Hermione, Ginny y, para disconformidad de Harry, Neville, cuando de pronto un montón de lechuzas entraron rápidamente por las ventanas. Harry no se molestó en levantar la mirada, ¿quién le escribiría? Así que cuando la primera lechuza castaña aterrizó frente a Harry, el chico pensó que se había equivocado, se escuchó un repiquete cuando otra lechuza castaña llegó al lado de la primera frente a Harry y tiró su jugo de calabaza, Harry levantó la mirada para mirar a las dos lechuzas frente a él y miró a su alrededor, vio una lechuza similar parada frente a Damien, quien lo miraba curioso, todos los demás estaban ocupados con su propio correo y no prestaban atención.

Harry se acercó y tomó el pequeño pergamino de la pata de una de las lechuzas, rápidamente lo abrió y miró que en efecto estaba dirigida a él, escrita con letra pequeña e impecable, junto a su nombre estaba el escudo de Hogwarts. Harry estaba confundido, la letra parecía haber llegado de Hogwarts a Hogwarts, ¿qué era todo eso? Antes de que tuviera oportunidad de leer la carta, cuatro lechuzas más aterrizaron frente a él ruidosamente, Harry no comprendía nada. Damien miraba a Harry y el pequeño ejército de lechuzas frente a su hermano, pronto, todos los Gryffindor notaron la inusual cantidad de lechuzas que había recibido Harry y comenzaron las risitas y murmullos alrededor. De pronto había otras seis lechuzas luchando por entregar sus cartas a Harry, el chico de ojos esmeralda no podía estar más confundido, todas eran de color marrón y, según Harry, llevaban pergaminos con el sello de Hogwarts en ellas. Miró rápidamente a su hermano menor y vio como casi lloraba de la risa. Él y Ron se reían ampliamente ante la confusión de Harry.

—¿Qué? — espetó el chico.

—Bueno Harry, es que eres muy popular — dijo Damien antes de unirse a Ron con una carcajada. Hermione y Ginny luchaban por no soltar la risa, para entonces, toda la mesa Gryffindor estaba mirando a las lechuzas frente a Harry.

—¿Qué es esto? — preguntó Harry mientras les quitaba los pergaminos a las lechuzas para que pudieran irse volando y no le causaran mas vergüenzas.

—¡Son invitaciones! — respondió Damien tratando de controlar su risa.

—¿Invitaciones? ¿Para qué? — preguntó Harry.

—Para el baile de Navidad, ¿para qué más? Mira, así es como se hacen las cosas e Hogwarts, si quieres invitar a alguien al baile de Navidad pero no le quieres preguntar en persona, le envías una invitación de Hogwarts, es por eso que lleva el sello de la escuela en el pergamino y es enviada con lechuzas de la escuela también, ¿lo ves? — Damien apuntó hacia todos los estudiantes que tenían lechuzas similares sentados frente a ellos, Harry miró a su alrededor, y vio que muchos estudiantes tenían dos lechuzas frente a ellos, algunos tenían tres, pero Harry tenía al menos doce. Harry miró a los múltiples pergaminos en la mesa, tomó uno y lo abrió, dentro había un escrito impecable que lo invitaba a asistir al baile de Navidad con una tal Veronica Hann.

Harry levantó la mirada para encontrarse con varios estudiantes mirándolo, algunos tenían sonrisas en sus rostros mientras otros reían bobamente avergonzados. Rápidamente terminó de quitar los pergaminos de las lechuzas para que se fueran de ahí y las dejó en la mesa, no tenía intención alguna de abrirlos. Le importaba un soberano cacahuete lo que les pasara a las invitaciones, podía sentir su rostro encenderse y miró a Damien peligrosamente provocando que el chico dejara de reír de inmediato. En cuanto las doce lechuzas despejaron el lugar, otras ocho se acercaron rápidamente aterrizando frente al ojiverde y comenzaron una pelea para entregar su invitación primero.

—¡Oh, maldita sea! — susurró Harry mientras trataba de alejarse de las lechuzas.

Damien y Ron comenzaron a quitarles los pergaminos a las lechuzas para que la pesadilla terminara para Harry lo más pronto posible, pero el Gran Comedor entero estaba mirando a Harry ahora, algunos lo miraban con admiración y otros con clara envidia.

Draco estaba disfrutando plenamente de la escenita de la que formaba parte su amigo, sabía que la mayoría de las chicas de Hogwarts estaban bobamente enamoradas de Harry, pero debido a su frío exterior, el cual las chicas estúpidamente confundían con timidez y misterio, ninguna de ellas se atrevía a preguntárselo cara a cara. Había esperado que Harry tuviera un par de lechuzas, ya que él mismo había recibido 3 invitaciones, pero Harry había roto el récord al recibir tantas.

Harry se levantó rápidamente y salió del comedor, miró a varias chicas con el rostro sonrojado mirándolo como si quisieran disculparse, sabía que esas chicas eran las responsables de las invitaciones. Damien se le unió rápidamente, había guardado las invitaciones y estaba por meterlas a su mochila.

—¿Qué estás haciendo? ¡Deshazte de eso! — exclamó Harry, Damien simplemente se río y respondió.

—¡De ninguna manera! Esto sea divertido, si tú no quieres saber quienes son tus admiradoras entonces de acuerdo, pero yo quiero ver cuales son las que están lo suficientemente locas como para invitarte a salir — Harry miró de mala forma a Damien pero no lo detuvo cuando metió el montón de invitaciones a su mochila. Harry sabía que era muy popular entre las estudiantes, pero nunca había esperado algo como eso, en verdad no importaba, él no iría al baile de Navidad, y aún esperaba no durar en Hogwarts más de tres semanas más.

Como si el montón de lechuzas no hubiesen sido lo suficientemente embarazosas, Harry seguía estando rodeado de chicas que querían pedirle que fuera al baile con ellas. No tuvo ningún cuidado en no ser rudo, simplemente les decía que se largaran y lo dejaran solo, pero por alguna razón eso sólo causaba que las chicas se interesaran aún más en él, había escuchado a una chica decir que se estaba "haciendo el difícil". Inmediatamente se las arregló para correr lo más lejos posible.

Justo cuando un montón de chicas salían en dirección al comedor para cenar, Harry se topó con Neville Longbottom, estaba sentado junto al lago aparentemente esperando a Seamus. Harry había estado tan concentrado en perder a las chicas que no se había dado cuenta de la presencia de Neville. Estuvo a punto de pasarle encima al chico, apenas si se las arregló para no pisarlo.

—¿Estás bien? — preguntó Neville mientras Harry recobraba el equilibrio.

—Sí, lo siento, no te vi — Harry habló antes de si quiera darse cuenta de quien era con quien hablaba.

—No hay problema — Neville sonrió ante la mirada sorprendida de Harry y éste trató de no mostrar su inconformidad, pero Neville lo captó — Harry, ¿estás bien? Te ves algo… preocupado — Neville no sabia que él era la razón por la que Harry se sentía incómodo.

—Es sólo, he tenido un día muy largo — respondió Harry tratando de alejarse de Neville. Harry se las había arreglado para ignorar al chico desde que había llegado a Hogwarts, mirándolo bien, el chico era una imagen exacta de su madre, la misma cara redonda y los ojos brillantes. Harry trató de no pensar en eso y deseó desesperadamente salir de ahí. Sin embargo, Neville se las había arreglado para acorralar a Harry.

—Harry, ¿puedo hablar contigo? — Harry hizo una mueca, ¿por qué Neville querría hablar con él?

—Um… claro — dijo Harry a regañadientes yendo a sentarse junto a Neville mientras se preparaba mentalmente.

—Sólo quería ver si todo estaba bien, ya sabes, entre nosotros — Harry miró a Neville con sorpresa.

—¿Por qué lo preguntas? — le respondió Harry.

—No lo sé, es sólo que parece que estás algo molesto conmigo. Sé que eres muy reservado y eso, pero, no lo sé, siento que te sientes muy incómodo a mi alrededor — "Por Merlín" pensó Harry "¿qué acaso necesita que todo el mundo sea su amigo?"

—¿Por qué me sentiría incómodo a tu alrededor? Ni siquiera te conozco, y no te he hablado por una simple razón, no creo que tengamos nada en común — respondió Harry, "Tú y el resto de los estudiantes de Hogwarts" , pensó.

—Yo creo que tenemos mucho en común — dijo Neville en voz baja, Harry se sorprendió mucho ante el tono frío que había utilizado el chico.

—¿Qué? — preguntó sin poder evitar la curiosidad reflejada en su voz.

—Mis padres, Harry — respondió simplemente Neville. Harry sonrió como su cuerpo entero se congelaba, su corazón se aceleró demasiado en su pecho. ¡Neville se había enterado! Era sólo cuestión de tiempo, pero Harry deseaba que aún no lo supiera, al menos no aún.

—¿A qué te refieres? — preguntó Harry manteniendo su voz lo más calmada que pudo.

—Ambos perdimos a nuestros padres por culpa de una persona. Bueno, tú en realidad no los perdiste pero pasaste una buena parte de tu vida lejos de ellos — explicó Neville. Harry dejó salir un suspiro de alivio, Neville se refería a la mentira que habían dicho sobre la desaparición de Harry de pequeño. Todo Hogwarts pensaba que Harry había sido enviado lejos por sus padres debido a que Voldemort lo estaba cazando.

—Oh, claro — dijo Harry más tranquilo.

—Nuestras vidas se vieron afectadas por Voldemort, es la razón por la que te alejaron de tus padres, de tu familia, y también es la razón por la que yo perdí a mis padres — Neville se detuvo y se miró momentáneamente avergonzado por sus palabras. Harry sintió como se le helaba la sangre, ¿qué diría Neville si le dijera que Lord Voldemort no era el responsable por la muerte de sus padres? Que había sido en realidad Harry quien le había quitado a sus padres forzándolo a vivir con su abuela. Harry apartó la mirada del rostro redondo del chico e intentó controlar su corazón — Perdón, no quise decirlo de esa manera.

—No, no te disculpes — Harry deseó poder decirle más, pero no creía poder consolar al chico por su pérdida, especialmente cuando él era el responsable. Harry miró a Seamus acercarse y le agradeció mentalmente por servir de distracción para alejarse de Neville. Tan rápido como pudo se alejó del lugar maldiciendo a Dumbledore por entrometerse y manipular todo.

…...................................

Angelina tenía a todo el equipo de Gryffindor muy bien entrenado para el partido contra Hufflepuff, Harry había encontrado el tema del Quidditch algo difícil al principio, ya que en realidad no quería jugar, le había confesado a Damien que había saboteado el primer partido esperando que el chico le pidiera que dejara la posición de Buscador, pero Damien le había respondido que ya sabía que había dejado ganar a Slytherin ya que Malfoy nunca habría logrado atrapar la Snitch estando en contra de Harry. Damien le había dicho que todo lo sucedido en ese partido había sido olvidado y que Harry se debería de concentrar en el partido siguiente.

Harry decidió jugar de verdad esa vez, había querido ver ganar a Slytherin contra Gryffindor, pero ahora el partido era contra Hufflepuff y Harry quería ganar, así que había prestado atención a las instrucciones de Angelina, todo lo que necesitaba era asegurarse de que Gryffindor tuviera al menos 7 goles de ventaja sobre Hufflepuff antes de atrapar la Snitch Dorada.

El día del juego llegó y aún con el frío viento de Diciembre no pudo enfriar los ánimos del equipo Gryffindor, todos estaban muy alterados y seguían gritándose y discutiendo los unos con los otros. Los gemelos Weasley seguían moviendo sus bates hacia cualquiera que intentara discutir con ellos, al final, Harry tuvo que golpearlos en la nuca para que se callaran, incluso los gemelos sabían que no era nada bueno intentar vengarse de un ataque de Harry.

Después de que todos se calmaron, Angelina los dirigió hacia el congelado campo de juego, Harry trató de ignorar todos los gritos que parecían aclamarlo, se concentró en los jugadores de cada equipo, el Buscador de Hufflepuff era un chico de sexto curso llamado Paul Pedersen, era un poco más alto que Harry y definitivamente más voluminoso que él. Normalmente los Buscadores eran pequeños y ligeros, ya que les ayudaba a volar mejor y a controlar sus escobas durante curvas pronunciadas, sin embargo, ante la condición climática, Paul tenía la ventaja, ya que no se vería tan afectado por los fuertes vientos.

El silbato sonó y Harry despegó hacia lo más alto del estadio, el juego inició realmente mal para Gryffindor, Hufflepuff había anotado dos goles en la primera media hora, Harry ya había visto la Snitch dos veces en ese tiempo pero recordaba que debía tener ventaja de 7 goles antes de atraparla. La parte más difícil era mantener a Paul lejos de la Snitch, Harry volaba cerca de la copa de las gradas ocasionalmente lanzándose en dirección contraria hacia donde miraba la Snitch. Gracias a Merlín, el equipo de Gryffindor había decidido iniciar a jugar de una buena vez habían logrado marcar 50-20 a la hora del juego. Harry comenzó a mirar el partido esperando los 7 goles de ventaja para poder ir por la Snitch, sus ojos seguían la pequeña pelotita dorada discretamente.

Finalmente, Gryffindor marcó lo que necesitaban, se las habían arreglado para meter nueve goles y Ron había salvado todos los intentos de Hufflepuff por marcar otro gol, lo que significaba que ahora el marcador era 90-20 a favor de Gryffindor. ¡Eso era! Harry podía atrapar la Snitch ahora. Se apresuró a volar hacia la Snitch, habían jugado por casi dos horas en un clima horrible y sólo deseaba que el juego terminara de una buena vez. Voló hacia la Snitch con Paul pisándole los talones, Harry no se preocupó por el buscador de Hufflepuff, no había posibilidad de que pudiera competir contra Harry.

Mientras Harry volaba hacia la Snitch, casi podía sentirla en su mano cuando de pronto un dolor intenso invadió su cicatriz, por poco y cae de la escoba, apenas si se las arregló para sostenerse, con una mano se sostenía fuertemente de su escoba y con la otra apretaba su frente. "*No ahora, por favor, no ahora",*pidió mientras trataba de controlar el dolor.

El resto del equipo de Gryffindor notaron el extraño comportamiento de Harry, pero sólo dos de ellos supieron lo que sucedía, Damien y Ron se miraron con el pánico reflejado en sus ojos, ¿qué pasaría ahora? Damien trató de acercarse a Angelina para que pidiera un tiempo fuera. Sabía que Harry probablemente caería de su escoba si no lo ayudaban pronto, pero para entonces, Angelina había recuperado la Quaffle y se dirigía a los aros de gol. Damien sabía que no debía dejar el campo de juego, pero no tenía opción, voló directo al Réferi, Madame Hooch, quien estaba en el suelo mirando el partido. Damien voló rápidamente hacia ella y aterrizó bruscamente frente a la mujer.

—¡Señor Potter! ¿Qué cree que está… — comenzó Madame Hooch, pero fue interrumpida por un frenético Damien.

—¡Madame Hooch! ¡Madame Hooch tiene… tiene que detener el partido! ¡Harry! Harry no puede jugar — Damien sabía que lo que decía no tenía sentido, pero no tenía tiempo para explicar lo que le pasaba a Harry, sólo quería que detuvieran el partido. Madame Hooch lo miró confundida, miró hacia arriba y vio a Harry, tenía una clara expresión de dolor mientras se apretaba la frente con una mano y con la otra intentaba volar la escoba.

Antes de que Madame Hooch pudiera pedir un tiempo fuera, miró a Harry salir disparado rápidamente, parecía como si se hubiera recuperado de lo que fuera que lo estaba molestado. Madame Hooch tenía el silbato listo en una mano por si Harry volvía a verse enfermo. Harry sintió como si su cabeza se fuera a partir en dos, el dolor invadía todo su cuerpo ahora y sus ojos se ponían llorosos ante el esfuerzo de controlar el dolor, por un segundo el dolor aminoró un poco y abrió los ojos para ver a Paul detrás de la pequeña Snitch, se lanzó hacia ella obligándose a ir más rápido, no podía perder, no ahora que estaba tan cerca de ganar.

En cuestión de segundos, Harry volaba junto a Paul, el Buscador de Hufflepuff miró a Harry e intentó ir más rápido, la Snitch estaba frente a ellos volando a una velocidad increíble. Harry sintió el dolor aumentar en su frente de nuevo, se mordió el labio para no gritar, pudo ver, entre las lágrimas que nublaban su vista, el brazo de Paul estirado hacia la Snitch. Harry no tenía otra opción, no perdería ante Hufflepuff, con sus rápidos reflejos, Harry estiró su mano y apartó la Snitch lejos del agarre de Paul, ese movimiento provocó que Harry perdiera el equilibrio y cayera de su escoba, afortunadamente volaban cerca del suelo y Harry no sufrió una tremenda caída, se estrelló contra el suelo y gritó de dolor cuando su espalda comenzó a dolerle casi tanto como la cicatriz, levanto una mano hacia su cicatriz, parecía como si alguien hubiese puesto hierro al rojo vivo sobre su frente, el dolor era el más intenso que había sentido, apenas si escucho a la multitud explotar en aplausos y gritos, sintió la pequeña pelotita dorada lugar por escapar de su agarre antes de que su visión se nublara y lo rodeara una profunda oscuridad.

…..................................

Harry abrió los ojos y miro el blanco techo antes de maldecir, ¿cuántas veces tendría que despertar en la enfermería? Harry se sentó en su cama y se dio cuenta de que no había nadie junto a él, no es que le molestara, Harry había estado solo la mayor parte de su vida, suspiró y se levantó de a cama ignorando el dolor de cabeza que tenía, odiaba esos estúpidos dolores. En cuanto Harry había puesto un pie fuera de la cama, la puerta se abrió y Damien entró, aún llevaba su uniforme de Quidditch y se miraba realmente pálido. Harry sonrió ante la expresión de sorpresa del chico.

—¿Harry? ¿Qué estás haciendo? No deberías levantarte, caíste de una buena altura, vuelve a la cama antes de que Madame Pomfrey te vea — Harry se río ante la mirada de horror de Damien al pronunciar el nombre de Poppy.

—¿Qué pasó? — preguntó una vez que se sentó de nuevo en la cama.

—Bueno, colapsaste de nuevo — dijo Damien mirando a Harry con preocupación, Harry rodó los ojos.

—Si, bueno, eso lo descifré por mí mismo, quiero saber que pasó después, ¿ganamos el partido? — preguntó Harry esperando que su sufrimiento no hubiese sido en vano.

—Sí, ganamos — dijo Damien con una sonrisa increíblemente amplia formándose en su rostro — ¡Todo Gryffindor está vuelto loco! Podremos ganar la copa este año, el marcador final fue de 250-20. Angie marcó otro gol justo antes de que tomaras la Snitch — Harry sonrió ante la emoción de Damien, de verdad quería que su hermano ganará la copa de Quidditch ese año, pero al mismo tiempo rezaba por no estar en Hogwarts cuando llegara el último partido.

Harry y Damien hablaron del partido hasta que Poppy apareció, después de una revisión y mucho ruego por parte de Harry y Damien, Poppy dejó salir a Harry para que regresara a la torre Gryffindor. En cuanto Harry pisó la sala común, toda la sala estalló en aplausos y muchas personas le dieron golpecitos en la espalda felicitándolo. Harry miró alrededor y vio todas las sonrisas que lo rodeaban, no sabía como reaccionar, no le gustaba que nadie lo tocara. Luchó contra la multitud para poder llegar a las escaleras de su dormitorio, estaba por subir el primer escalón cuando Ron puso una mano sobre su hombro.

—Tienes una visita — le susurró a Harry, éste frunció el ceño y miró a su alrededor — No aquí, está afuera esperándote — dijo Ron antes de girarse y alejarse. Harry se las arregló para volver a pasar por la multitud hacia el retrato de salida, captó la mirada de Damien y gesticuló en su dirección para hacerle saber que regresaría en un momento, no quería que el chico lo siguiera fuera. En cuanto Harry dejó la sala común suspiró aliviado, todo el ruido ahí dentro le estaba causando dolor de cabeza de nuevo.

—¿Qué sucede? ¿No disfrutas la celebración? — le pregunto una fría voz, Harry se giró y miró al rubio Slytherin de pie en medio del corredor, miró en ambas direcciones asegurándose de que nadie estuviera cerca y después camino rápidamente hacia Draco con una clara mirada de enojo.

—¡Creí que te había quedado claro que no me vinieras a ver de esta forma! — siseó Harry, Draco simplemente sonrió y volvió a esconderse entre las sombras, Harry lo siguió rápidamente posicionándose de forma que, si alguien giraba en una esquina, sólo verían a Harry de pie, aparentemente solo.

—Querrás escuchar esto Harry, créeme — dijo Draco en voz baja y llena de emoción.

—¿Qué pasa? — preguntó bruscamente Harry, no quería que lo atraparan hablando con Malfoy, podría arruinarlo todo.

—Esta hecho, ya pudieron descifrar las defensas, es sólo cuestión de tres o tal vez cuatro días para que las debiliten. Estarás de regreso a casa para el final de la semana — Harry se quedó quieto, las defensas! Al fin sabían como debilitarlas, sólo tenía que esperar a que los Mortifagos pudiesen entrar a los terrenos Hogwarts, después de eso, Harry podría volver a casa. Sintió su corazón acelerarse, después de casi cuatro meses Harry podría ver a su padre de nuevo, se acercó un poco más a Draco.

—¿Estás seguro de eso? — preguntó casi susurrando, no podía permitir ningún error.

—¡Si! Recibí el mensaje de mi padre directo a la sala común, me dará a conocer la fecha y tiempo exacto después, para que puedas prepararte — explicó Draco sonriendo. Harry ya entendía el por que del dolor de su cicatriz. "Tal vez fue cuando mi padre se enteró de que podrían debilitar las defensas pronto, debió de haberse alegrado y por eso sentí dolor. La segunda debió de haber sido el enojo ante el hecho de que tendría que esperar tres o cuatro días para mi rescate", Harry miró a Draco aún escondido en las sombras.

—Gracias — susurró Harry, Draco pareció en shock ante las palabras de su mejor amigo, Harry nunca le había agradecido nada antes.

—De… de nada — respondió Draco. Harry se giró para regresar a la sala común, tres o cuatro días! Eso era todo lo que tenia que esperar en Hogwarts, "*Es todo el tiempo que tengo que soportar a James Potter también"*pensó Harry y justo cuando iba a entrar en la sala común, escuchó el inconfundible sonido de pasos pesados y seguros por el pasillo, se giró frente al retrato de la Dama Gorda y se acercó al borde de las escaleras, miró a la persona que caminaba por el pasillo y sonrió.

—Perfecto — murmuró Harry para sí mismo cuando miró a Sirius Black caminar hacia la habitación de los Potter. "Mataré dos pájaros de un tiro" pensó Harry caminando de vuelta a la Sala Común.