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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 29
James miró sin poder hacer nada como Bella se llevaba a su hijo de vuelta con Lord Voldemort, de vuelta con el monstruo que había llenado la mente de Harry con horrorosas mentiras acerca de sus padres, sin pensarlo, James sacó su varita y corrió hacia la puerta decidido a matar a todos los Mortífagos que pudiera.
Sirius y Lily, seguidos por Dumbledore, siguieron a James. Pronto los cuatro adultos estuvieron fuera del castillo, llegaron justo a tiempo para ver al último Mortífago desaparecer, ya habían cumplido su cometido ahí, se habían llevado a Harry de regreso con su Amo. James soltó un grito de frustración y colapsó en el césped sin importarle que casi toda la escuela estuviese mirando por las ventanas. Lily y Sirius lo ayudaron a levantarse y a entrar de nuevo al castillo mientras que el profesor Dumbledore, Snape y muchos otros ayudan a los Aurores heridos, muchos de los cuales habían sido asesinados por Mortífagos. Por suerte ningún alumno había resultado herido ya que todos estaban dentro cuando el ataque había iniciado.
James fue llevado de regreso a la oficina de Dumbledore, estaba completamente deshecho, no podía detener las lágrimas que bajaban por sus mejillas, sintió los cálidos brazos de Lily rodearlo, ambos padres se abrazaron y lloraron, se sentían igual a como lo habían hecho cuando Harry había desaparecido a los 15 meses de edad, de pronto, James se separó de Lily.
—¡Damien! — susurró, con toda la conmoción, Lily y James se habían olvidado por completo de su hijo menor, salieron de la oficina del Director y corrieron hacia la sala común de Gryffindor.— ¡Damien! Damien! Ron, ¿en donde está Damien?, ¿lo has visto? — preguntó James al prefecto pelirrojo.
—No, no sé en donde está.— respondió Ron, él y Hermione intentaban calmar a los estudiantes histéricos, ya que todos habían presenciado el ataque. James salió de la Sala Común y comenzó a buscar a Damien por todo el castillo.
—Por favor, por favor, que no le haya pasado nada.— James rezaba mientras corría hacia el Gran Comedor, justo cuando James, Lily y Sirius giraban una esquina para revisar las mazmorras, vieron a Damien caminar hacia ellos lentamente, tenía la cabeza agachada y caminaba muy lentamente, como si cada paso le doliera, sus padres corrieron hacia él y lo abrazaron fuertemente, cuando lo soltaron, vieron los ojos avellana de Damien llenos de lágrimas.
—¿Damy? — susurró Lily preguntándose por qué Damien se veía tan deshecho.
—Yo… tuve que… lo entienden, ¿verdad? Él… él no escuchó nada de lo que le dije, no… no me creyó.— Damien hablaba en voz sumamente baja, sus ojos parecían nublados, como si no se diera cuenta de quienes eran las personas con las que hablaba. James se apresuró a llevar a Damien hacia la habitación que compartía con Lily, una vez que estuvieron dentro, James se giró hacia su hijo.
—Damy, ¿qué pasó? — James podía ver la silla vacía en la que habían atado a Harry apenas hacia veinte minutos, un escalofrío lo recorrió al recordar como habían tratado a Harry, le habían llenado la cabeza con horribles pesadillas sobre sus padres, James sacudió la cabeza, no podía preocuparse por eso ahora, tenia que lidiar con Damien primero.— Damien, ¿qué pasó? — repitió. Damien levantó la mirada hacia sus padres.
—Lo dejé escapar.— dijo Damien con voz baja y sin mirar a nadie, James sintió que su corazón caía hasta su estómago.
—Lo dejaste ir, ¿por qué? ¿En qué estabas pensando? — le gritó James a Damien, sabía que el pequeño estaba muy triste, pero no podía controlar su enojo. Damien había dejado que Harry escapara y que fuera de regreso con Lord Voldemort. ¡El daño que eso implicaba era catastrófico! James se arrodilló frente a Damien y lo forzó a que levantara la mirada para poder ver sus ojos llenos de lágrimas.— ¿Por qué?
—Porque lo iban a enviar a Azkaban, no quería que Harry fuera a Azkaban, le mintieron, cree que el huyó de casa, no sabe la verdad y no importó cuanto intenté explicarle, no me creyó.— Damien dijo esto sin atreverse a mirar a ninguno de los presentes.
—Damien, ¿cómo es que sabes todo eso? — preguntó Lily, se refería al hecho de que James había amenazado a Harry con entregarlo al Ministerio y todas las mentiras que le habían dicho a Harry cuando era niño.
—Escuché a papá decirle a Harry que lo enviaría a Azkaban, estaba en la habitación bajo la capa de invisibilidad, cuando se fueron me dirigí a Harry y le pregunté por qué había atacado a papá, Harry no quería decírmelo, pero cuando mencioné lo mucho que papá lo había extrañado cuando se lo habían llevado cuando era un bebe, entonces me dijo. Dijo que… que él fue…— Damien no pudo seguir, escondió el rostro entre sus manos y las lágrimas comenzaron a caer nuevamente. Lily se acercó rápidamente y lo abrazó tratando de calmarlo. Cuando Damien no pudo seguir hablando sobre su conversación con Harry, Sirius sugirió que le quitaran la memoria para que pudieran verla por ellos mismos.
Lentamente, Damien sacó su varita y cerró los ojos, se concentró en la memoria de la conversación con Harry y cuando apartó la varita de su sien, un delgado hilo plateado salió de su cabeza siguiendo la varita, James tomó la memoria y la puso en el Pensadero color gris que era de Lily, pronto, él, Sirius y Lily estuvieron dentro de la memoria de Damien.
—¡Nos engañaste! ¡A todos! Me mentiste esta mañana, pretendías ser el tío Siri. ¡Incluso me llamaste como él lo hace! ¡Hiciste todo esto sabiendo que irías y tratarías de matar a tu propio padre! ¿Por qué Harry? — los tres adultos miraron como Harry levantaba la mirada hacia su hermano.
—Deberías cuidar mucho las cosas que dices, Damien, me dijiste todo lo que necesitaba saber para engañar a todos y hacerlos creer que era Sirius Black.— James miró la reacción de Damien, se había sentado frente a Harry y estaba completamente sorprendido, era obvio que Damien no se había dado cuenta de toda la atención que le ponía Harry cuando el chico se ponía a hablarle de todo y más.
—Harry, ¿por qué atacaste a papá? ¿Por qué lo odias tanto? Papá realmente te ama ¡No tienes idea de cuanto significas para él! Mamá me dijo que cuando te secuestraron eras sólo un bebe y que papá casi se vuelve loco de tristeza, le tomó meses el poder hablar de nuevo, ¡Y tú te atreves ir y lastimar al hombre que te ama! — James sintió una ola de orgullo ante las palabras de Damien, él sabía que James amaba a Harry, desafortunadamente, tomaría más que eso para hacerle creer a Harry.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando Damien? No me secuestraron cuando era un bebe ¡Huí de casa cuando tenía cuatro años! — los tres adultos miraron a Damien levantarse de golpe con una mirada de completa sorpresa en su rostro.
—¡No! No, Harry ¡No puede ser! Mamá y papa no me mentirían, me dijeron que fuiste secuestrado por un Mortífago ¡Tenías apenas quince meses! Fue a tí a quien te mintieron…— Damien dejó de hablar al ver la mirada asesina que le dedicó Harry, James miró como su hijo mayor respondía rechinando los dientes.
—¡Fue a tí a quien le mintieron Damien! ¡Nadie me ha mentido a mi! Recuerdo perfectamente lo que sucedió la noche en que dejé mi hogar, si es que puedo llamar a ese lugar "hogar". Dime Damien, si tus padres nunca te han mentido, ¿entonces por qué nunca te contaron de mí? ¿Por qué jodidos me mantuvieron en secreto para todos? ¿Huh? ¡Tal vez porque nunca creyeron que sobreviviría! ¿Cómo demonios un niño de cuatro años podría sobrevivir por su propia cuenta? Pensaron que al fin se habían deshecho de mí, si no me hubiera capturado la Orden y me hubieran forzado a regresar lo los Potter, ¡Nunca te hubieras enterado de mi existencia! — James sintió otra oleada de emociones cuando las palabras de Harry lo golpearon, después de todo estaba diciendo la verdad, James y Lily nunca le habían dicho a Damien sobre su hermano, siempre habían actuado como si Harry no existiera frente a Damien, no querían asustar a Damien al hacerle pensar que no estaba seguro, si su hermano mayor pudo haber sido secuestrado tan fácilmente por un hombre de Lord Voldemort, y justo de la misma casa de Lily y James, ¿entonces que pensaría Damien?
También, James sentía que se habían dado por vencidos con Harry demasiado pronto, nunca lo buscaron lo suficiente, todos habían asumido que Voldemort lo había matado al instante debido a la profecía. Si hubiesen encontrado a Harry antes, tal vez nada de eso estaría pasando, Harry no hubiera tenido tan horrible infancia, aún cuando sabían que las memorias de Harry eran falsas, aun así le partía el corazón saber que Harry lo quería capaz de hacer esas cosas y que había crecido creyéndolo. James fue sacado de sus pensamientos al escuchar a Damien responderle a Harry.
—Pero Harry, no encuentro razón para que mamá y papá hayan mentido, ¿qué beneficio obtendrían al mentir? — Damien se detuvo y sus ojos avellana brillaron al darse cuenta.— Harry, ¿por qué te fuiste de casa? Dijiste que huiste, ¿por qué huiste de mamá y papá? — Harry no le respondió, solamente apartó la mirada, parecía hacer un esfuerzo por no hablar.— ¿Harry? Por favor, dime, ¿por qué huiste de casa? — preguntó de nuevo Damien.
—Créeme Damien, de todas las personas, tú eres la que menos quiere saber que pasó.— Harry miró a Damien de nuevo y los tres adultos en la memoria vieron todo el dolor y la traición reflejados en las esmeraldas del chico.
—Harry, no puedes… por favor, Harry, dime que no crees que mamá y papá te podrían lastimar, no podrían dañar a nadie…— Harry lo interrumpió de nuevo.
—Yo no creo que puedan lastimarme ¡Yo sé que me lastimarán! ¡Lo recuerdo todo! ¡Creen que era tan solo un niño, un chiquillo de cuatro años, un patético y estúpido niño! ¿Qué es lo que puede recordar? Pero recuerdo todo, Damien ¡revivía esas pesadillas una y otra vez hasta que tuve que sacar esas memorias de mi cabeza! Las saqué para que no me atormentaran cuando dormía. ¡Eso fue lo que me hicieron! No sólo tu mamá y papá me torturaron cuando era niño, continuaron atormentándome cuando estaba lejos de ellos ¡Tanto que tuve que remover las memorias por completo! ¡Ya está Damien! Te dije lo que querías saber, ¿estás feliz? — Harry respiraba pesadamente y tenía los ojos llenos de lágrimas, Damien también estaba al borde del llanto, a pesar de eso, trató una vez mas de convencer a Harry de que eso no era cierto.
—No discutiré contigo, si dices que recuerdas lo que mamá y papá te hicieron, entonces te creo, pero solo quiero preguntarte una cosa. Dijiste que recuerdas todo lo que te pasó, y que huiste de casa cuando tenias cuatro, ¿cierto? — Harry simplemente asintió con la cabeza manteniendo la mirada fija en Damien.— Bueno, Harry, si eso es verdad, entonces ¿cómo es que no me recuerdas? — Harry miró a Damien confundido, como si no entendiera la pregunta.— Soy tres años menor que tú, así que si tenías cuatro, yo debería de haber tenido un año cuando huiste. Si puedes recordar todo a la perfección entonces seguramente también me recordarías a mí, aún así la primera vez que nos conocimos fue en Grimmauld Place, estabas muy sorprendido ante el hecho de tener un hermano menor.
James, Lily y Sirius se miraron tranquilos, sintieron un inmenso alivio y alegría cuando supieron que al menos Damien nunca creyó las mentiras que le habían dicho a Harry, ademas, el chico había dado en el clavo, seguro eso haría que Harry cuestionara la lógica de sus memorias.
—No sé por que no puedo recordarte Damien, sólo recuerdo las cosas horribles que me hicieron. Tal vez tú…— las palabras de Harry fueron interrumpidas por una explosión proveniente de los terrenos, Harry miró a Damien antes de preguntarle.— Damy, ¿qué hora es? — Damien miró a Harry confundido.
—¿Qué?
—¡La hora! Damien, ¿qué hora es? — Damien miró el reloj en su muñeca.
—Las 8, ¿por qué? — Harry miró desesperadamente hacia la puerta.
—Son ellos ¡Los Mortífagos! — Damien miró la puerta horrorizado.
—¡Mortífagos! Aquí en Hogwarts ¡No puede ser! ¡Hogwarts está muy bien protegido! — Harry rió por lo bajo y volvió a mirar la aterrorizada expresión Damien.
—Nada puede protegerse para siempre.— Damien miró hacia la puerta de nuevo.
—Están aquí para llevarte, ¿no es cierto? — preguntó Damien sabiendo la respuesta.
—Si, se supone que hoy regresaría a casa.— James, Lily y Sirius miraron a Harry sorprendidos, era por eso que Harry había atacado a James ese día, ya sabía que los Mortífagos irían a recatarlo esa noche y podría escapar antes de que se dieran cuenta de lo que pasaba. Damien miró a Harry y vio la tristeza en sus ojos, de pronto, el pequeño Potter sacó su varita y apuntó a las muñecas de Harry.
—¡REDUCTO! — gritó Damien y las ataduras que sujetaban a Harry desaparecieron, le tomó a Harry un segundo darse cuenta de lo que había pasado, Damien repitió el mismo hechizo en las ataduras de las piernas de Harry también y éste se puso de pie inmediatamente.
—Damien, que…
—¡Sólo vete, Harry! Si no te vas ahora terminaras en Azkaban.— Damien le hablaba a Harry, pero no podía mirarlo a los ojos, Harry miraba al chico frente a él sin creer lo que acababa de pasar.
—Te das cuenta de lo que estás haciendo, ¿verdad? Traté de matar a James Potter, y lo seguiré intentando hasta que lo logre.— dijo Harry y observó detenidamente la reacción del chico mientras hablaba. Damien dio un respingo ante la palabra "matar", pero no intentó detener a Harry.
—Sólo te ayudo a escapar porque no quiero que vayas a Azkaban, eres mi hermano y siempre lo serás, pero si tratas de lastimar a papá y mamá de nuevo, Harry, vas a tener que matarme a mi primero. No dejaré que nada les pase mientras esté cerca.— la voz de Damien no tenía ningún tono de amenaza, sólo estaba diciendo la verdad. Harry le sonrió a Damien, pero no su usual sonrisa retorcida. La sonrisa que James, Sirius y Lily vieron era la más genuina que habían visto en Harry.
—Típico Gryffindor.— dijo Harry empujando juguetonamente a Damien, a pesar de la situación Damien sonrió de regreso a su hermano.
—Y estoy muy orgulloso de serlo.— Harry se dirigió a la puerta y justo antes de salir se giró y le habló a Damien por, probablemente, la última vez.
—Quédate dentro de Hogwarts, ellos no pueden entrar.— y dicho esto, Harry dejó a Damien, quien colapsó en el suelo con lágrimas cayendo por sus mejillas al ver a su hermano dejarlos, de nuevo.
James, Lily y Sirius sintieron como salían de la memoria y de nuevo se encontraban en la habitación de Lily y James, miraron a un Damien completamente exhausto. James se acercó y levantó a su hijo de la silla en la que se encontraba para poder abrazarlo, susurró sus disculpas al oído de Damien y sintió al chico en sus brazos sollozar fuertemente. Llevaron a Damien a la sala común de Gryffindor y lo dejaron al cuidado de Ron y Hermione.
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James y Lily sólo querían meterse en su cama y dormir hasta que esa pesadilla terminara, una parte de James deseaba que todo eso fuera una horrible pesadilla, que pudiese dormir y al despertar, Harry estuviese ahí en Hogwarts con él. James y Lily se sentaron en el suelo enseguida del escritorio de la pelirroja, ambos con el corazón roto y culpándose a si mismos por no darse cuenta de lo que pensaba Harry.
—¿Cómo es que no lo vimos antes? ¿Cómo pudimos ser tan ciegos ante las reacciones de Harry con nosotros? — dijo Lily en un susurro.— Él nunca escondió el odio que sentía hacia nosotros, pero todos lo ignoramos, no quisimos lidiar con eso y esperábamos que a Harry se le pasara, ¿cómo es que nunca le preguntamos el por qué? — de pronto, Lily se llevó ambas manos a la boca y miró a James con ojos sumamente abiertos.— ¡Oh por Dios, James! ¿Recuerdas cuándo hablamos por primera vez con Harry en el Cuartel General? ¿Recuerdas lo que nos dijo? Nos preguntó si estábamos decepcionados de que hubiera sobrevivido, dijo que nosotros "no esperábamos que sobreviviera", ¿recuerdas? Nosotros asumimos que se refreiría al incidente de su captura en el que se lastimó tanto, pero él no hablaba de eso ¡Se refería al hecho de que él se había ido de casa hacia doce años! Quería decir que nosotros estábamos decepcionados de que él hubiese sobrevivido y crecido, y cuando hablaba con Damien dijo lo mismo "¡Tal vez ellos nunca esperaron que yo sobreviviera! ¿Cómo demonios un niño de cuatro años podría haber sobrevivido por su propia cuenta?". Todo estaba ahí, toda la evidencia que daba con la gran mentira que le habían dicho a Harry, simplemente nunca pudimos verlo.
James se dio cuenta de que Lily tenía razón. Harry les había dado muchas pistas, reaccionaba muy extraño hacia James y Lily, pero ambos padres nunca le dieron importancia, todo tenía sentido ahora. La forma en la que Harry lo miraba con odio, los extraños comentarios acerca de la violencia que empleaba James y la forma en la que Harry se había molestado cuando habían reprendido a Damien en el Cuartel General. James sintió un escalofrío recorrerlo al recordar las palabras que le había dicho a Damien en frente de Harry.
"Los Weasley están decepcionados por tu comportamiento… te vas a arrepentir… tu castigo será decidido mañana…".
Esas palabras debieron de enviarlo de regreso a esas horrible memorias, era por eso que había defendido a Damien, debió de haber pensado que Damien había pasado por lo mismo que él. "Pero seguramente se dio cuenta que a Damien lo tratábamos bien, ¿o no?" pensó James, y entonces recordó algo más, las palabras que Harry le había dicho amargamente apenas esa tarde. "… pero luego te vi con Damien y noté lo diferente que eres con él ¡Así que te lo preguntaré de nuevo, Potter! ¿Por qué? ¿Por qué yo?". James quiso cachetearse a si mismo, ¿cómo pudo ser tan estúpido? ¿Cómo es que no vio lo que Harry insinuaba? Era obvio que Harry no podía hablar de lo que le había pasado, como podría Harry mirar a su supuesto agresor y decirle "Recuerdas que me torturaste y atormentaste hace doce años, me trataste tan mal que tuve que huir, bueno, creo que deberíamos sentarnos a discutirlo ahora que ya crecí".
James recordaba la conversación que había tenido con Harry en su dormitorio apenas hacia un mes, recordaba haber tratado de hacer que Harry se abriera con él y le dijera por qué lo odiaba tanto, y ahora las palabras de Harry regresaban a él, "...El sólo mirarte sentado ahí y hablándome como si nada hubiese pasado hace que me hierva la sangre… piénsalo Potter, ¿no puedes recordar ninguna razón por la que te odie? Intenta recordar." James recordaba como Harry estaba a punto del colapso al decir eso, las lágrimas inundaban sus ojos y eso debió ser suficiente como para que James descubriera todo.
James escondió el rostro en sus manos, no quería pensar que había defraudado a Harry, de pronto otro recuerdo vino a su mente, el día que James había descubierto que Harry no se había bebido las pociones que lo sanarían, James recordaba como Harry había retrocedido protegiéndose de él cuando levantó una mano. ¿Por qué James no se dio cuenta de que algo andaba mal entonces? El hecho de que Harry se apartara de James por temor a que lo lastimara debió de haber iluminado su mente, pero James no había pensado en eso, seguía ignorándolo y forzando esos pensamientos a permanecer en lo más profundo de su mente esperando no tener que enfrentarlo nunca. Estaba muy emocionado al estar en Hogwarts con su esposa y sus hijos, demasiado ocupado en planear el futuro con Harry que nunca se puso a pensar en el pasado del chico.
Lily recordaba otro incidente que probablemente les habría hecho ver que había algo que no estaba bien, justo después del ataque de los vampiros, cuando Harry se recuperaba en el hospital, la forma en la que Harry le habló a James, "Entonces, ¿de pronto ya se preocupan por mi bienestar?... Tú eres el que debería pensar lo que dice y a quien. ¿Es tu trabajo preocuparte? ¡No tienes derecho a decir eso, especialmente a mi!" Lily cerró los ojos fuertemente, había pasado casi todos los quince años anteriores imaginando la vida con su hijo mayor, con Harry. Y ahora que el destino le había dado una oportunidad, lo había echado a perder por completo. Harry había regresado con ellos y en los cuatro meses que estuvo ahí, James y Lily se habían empeñado en ignorar los comentarios y el extraño comportamiento de su hijo, y todo dio como resultado que lo perdieran nuevamente. La puerta se abrió y Sirius entró, miró tristemente a los padres completamente deshechos.
—Dumbledore quiere vernos.— dijo simplemente, James esperaba que Dumbledore los sacara de esa pesadilla, pero sabía que era imposible.
James, Lily y Sirius se dirigieron a la oficina de Dumbledore, tenían que hablar sobre las memorias falsas de Harry, tenían que averiguar que había pasado. Cuando entraron en la oficina de Dumbledore, miraron al anciano director de pie frente a la ventana mirando hacia los terrenos de Hogwarts, el terreno estaba cubierto de sangre, ya fuera de Aurores o Mortífagos, Hogwarts nunca había tenido sangre en su suelo y eso significaba que muchas cosas malas se aproximaban. El profesor Dumbledore se giró para mirar a los tres exhaustos adultos entrando en su oficina, les señaló que se acercaran al escritorio, el Pensadero de Harry seguía ahí con la niebla plateada arremolinándose dentro. James tuvo que mirar hacia otro lado.
—Dumbledore, ¿qué tan malo fue? ¿Cuántos de nuestros hombres cayeron hoy? — preguntó Sirius, Dumbledore suspiró y miró al Animago tristemente.
—Creo que han sido doce muertes y varios heridos severamente, todos fueron enviados a San Mungo.— James miró a Dumbledore y se sintió sumamente culpable, esas muertes habían ocurrido debido a su hijo. Los Mortífagos se habían aparecido en los terrenos de Hogwarts listos para matar a quien quiera que estuviese en su camino para rescatar a Harry. Todos los caídos pudieron ser fácilmente estudiantes. Y cuando todo eso estaba sucediendo, James y Sirius no habían estado ahí para ayudar en la pelea contra los Mortífagos.— James, por favor, no te sientas culpable, tú y Sirius luchaban en forma diferente al mismo tiempo, una batalla que no le desearía a nadie.— James le dedicó a Dumbledore una débil sonrisa, el Director señaló hacia el Pensadero.— Espero que entiendas las ramificaciones de estas memorias.— dijo Dumbledore, James miró al anciano sin saber lo que significaban esas palabras.
—¿Ramificaciones? ¡Harry nos odia por culpa de esas memorias falsas! ¿Qué otras ramificaciones puede haber Dumbledore? — preguntó James sintiendo el enojo subir por su pecho, ¿óomo podía ser tan insensible el anciano?
—James, no quise sonar tan falto de tacto, sólo me refería a que el daño hecho por esas memorias es mucho peor de lo que imaginan.— respondió Dumbledore.
—¿Cómo podrían ser peores? Harry creció con esas falsas memorias ¡Nada puede ser peor que eso! — dijo Lily, ante esas palabras, Dumbledore la miró más seriamente.
—Me temo que las cosas son mucho, mucho peores, Lily. Veras, las memorias de Harry no son falsas— les tomó un momento comprender lo que Dumbledore les había dicho.
—¿Qué? ¡A qué se refiere con que no son falsas! ¡Claro que son falsas! ¿Cómo puede siquiera insinuar que haríamos algo así? ¡Usted estaba ahí! ¡Usted sabe como se llevaron a Harry cuando era un bebe!— gritó Lily al Director.
—Lily, cálmate, no me has entendido. Nunca los acusaría de tales atrocidades. A lo que me refería es que las memorias del Pensadero no son falsas, son memorias reales, experiencias, sentidas y vividas por nuestro joven Harry.— James sintió como si alguien lo golpeara con un martillo. Sintió como el aire lo abandonaba. ¡Eran reales! ¡Las memorias no eran falsas, eran de verdad! Harry había sufrido el abuso mental y físico de verdad. Su niño había estado a merced de Voldemort y eso era lo que el monstruo le había hecho. Antes, lo único que mantenía a James era que las memorias eran falsas, que nunca habían sucedido, que Harry en realidad no había sido golpeado ni abusado, pero las palabras de Dumbledore lo golpearon fuertemente. Harry había sufrido. Mientras James, Lily y Damien disfrutaban sus vidas, Harry había estado sufriendo a manos de Voldemort. Dumbledore continúo hablando.
—Cuando una memoria es modificada o creada artificialmente, deja rastros de la modificación, muchos magos no pueden reconocerlo, pero yo sí lo sé. Me temo que las memorias que observé son reales. Harry vivió todo lo que vieron en el Pensadero. Pienso que Voldemort hizo que alguien se hiciera pasar por ustedes, James, Lily y Sirius. Si Voldemort mismo fue parte de las memorias, eso no lo sé. Como dije antes, las ramificaciones de estas memorias son muy serias. No sólo Voldemort se ha asegurado de que Harry nunca regrese con sus verdaderos padres, ha plantado un gran odio hacia todos los del bando de la Luz. Hizo que Harry creyera que los seguidores de la Luz eran tan descorazonados como los Mortífagos. Harry ve a Voldemort como su salvador ya que él fue el que lo crió, eso hace que la lealtad de Harry hacia Voldemort sea más entendible.— ante las expresiones confundidas de los tres adultos, el anciano explicó.— He visto más cosas del Pensadero, después de que Harry deja su casa, Nagini lo encuentra, ella lo lleva con Voldemort. Al parecer, Harry habla Parsel.— Lily no pudo evitar el jadeo que dejó su boca, y James y Sirius se veían a punto de llorar ante el shock.
—Y de nuevo, asumo que eso fue algo que Voldemort pasó a Harry, la noche en la que le dio la cicatriz. Claro, Harry cree que es un raro don que posee desde el nacimiento. Nagini lo llevó con Voldemort, quien le ayudó con sus heridas. Entonces, Voldemort le preguntó si se quería quedar con él, como si fuera su hijo, Voldemort vio mucho potencial de gran poder en Harry, y éste, siendo apenas un aterrado niño, acepta la invitación. Así que verán, Voldemort dañó a Harry para poder salvarlo él mismo. Harry cree que Voldemort es el responsable de todo su poder y sus habilidades, y está sumamente agradecido con él. De ese modo, Voldemort se aseguró de que Harry nunca lo lastimara, no intencionalmente, creo que a pesar de que Harry fue maltratado durante sus primeros cuatro años, Voldemort de verdad comenzó a preocuparse por él después. Aún debo investigar las memorias pero creo que Harry nunca sufrió otro abuso después de que Voldemort lo tomó a su cuidado. La evidencia que los rodea indica que, al pretender querer a Harry, Voldemort de verdad desarrolló sentimientos genuinos hacia el chico. No creo que soporte mirar a Harry sufrir ahora, tanto como ustedes. Así que eso nos asegura que Harry está "a salvo" con Voldemort por ahora.
James no podía creer a Dumbledore, todo el que se atreviera a llevar a cabo tales actos de violencia contra un niño indefenso no podía desarrollar cariño después. Y era Voldemort de quien hablaban, el monstruo sin corazón incapaz de sentir nada cercano al amor. James sintió como la ira hervía dentro de él. Voldemort había hecho creer a Harry que eran padres abusivos y se mostró ante el chico como un héroe, el mago que había "salvado a Harry".
—¿Cómo vamos a hacer que Harry crea la verdad? — preguntó Sirius ya que James no era capaz de abrir la boca debido a la ira que sentía
—No sé como será posible demostrarle a Harry que esas memorias no son lo que parecen. Ya que no están modificadas, es difícil probarle que sean falsas.— respondió Dumbledore.
—Entonces, ¿toda la esperanza está perdida? — preguntó James sin poder contener su enojo.— ¡Porque si se quiere dar por vencido entonces está bien! Puede rendirse con Harry, pero yo no lo haré. ¡Él es mi hijo y me voy a asegurar de que sepa la verdad sobre su familia, que descubra que lo han traicionado! No voy a soportar vivir sabiendo que Harry piensa que yo le hice eso cuando era un niño. Tal vez no sea un padre excepcional, ya que le fallé al tratar de ayudarlo ¡Pero no soy el monstruo que Harry piensa que soy! ¡Así que no voy a descansar hasta que sepa la verdad!
—James, nunca me daré por vencido con nadie, y estamos hablando de Harry, sólo estoy diciendo la verdad sobre las memorias que vimos en el Pensadero. Creo que Harry no es lo que parece.— dijo Dumbledore con un pequeño brillo en los ojos.
—¿A qué se refiere? — preguntó Sirius.
—Bueno, el Pensadero de Harry fue transfigurado en un anillo. Y eso, Harry no lo creo al venir a Hogwarts, ya tenía el anillo desde antes. Las memorias que están ahí no son todas de su infancia con los supuestos Potter. Creo que hay muchas, muchas más memorias que Harry mantiene en secreto. ¿Pero a quién querría ocultárselas? ¿Por qué sacarlas de su mente? Yo creo que Harry no quería que Voldemort las viera.— ante las palabras del Director, los tres adultos comenzaron a dudar de él. Harry era leal a Voldemort, nunca haría nada como para tener que ocultárselo a Voldemort, ¿o si? La verdad era que nadie sabía con exactitud la relación entre Harry y Lord Voldemort. Ninguno le preguntó a Harry, aunque seguramente no les daría ninguna información. Dumbledore les explicó que el Pensadero indicaba que había más de cien memorias en el, pero sólo treinta o cuarenta se podían ver. Eso significaba que Harry había puesto fuertes encantamientos para bloquear ciertas memorias. ¿A quién le escondía las memorias? ¿Y por qué? Eso era lo que Dumbledore quería tratar de descubrir.
—¿Qué hacemos ahora? — preguntó Lily en voz baja.
—Me temo que las consecuencias de esta noche serán muy difíciles de arreglar. El Ministro llegará en cualquier momento. Tendré que hablar las cosas con él, pero me temo que no escuchará nada de lo que le diga. Querrá tomar cartas en el asunto.— dijo Dumbledore tristemente.
James levantó la mirada hacia Dumbledore en shock. Había olvidado por completo el trato entre Dumbledore y el Ministro. Ahora que Harry había huido y regresado con Lord Voldemort, el trato había terminado. El Ministro ordenaría el Beso del Dementor para Harry si éste volvía a ser capturado. James miró a Sirius tristemente y vio como su amigo llegaba a la misma conclusión que él. Habían perdido a Harry, todo Auror lo estaría buscando y ahora sabían exactamente como era el Príncipe Oscuro. Voldemort no podría mantenerlo a salvo para siempre. A menos que James llegara a Harry antes que los Aurores, su hijo sería enviado a Azkaban y a los Dementores en cuanto fuera capturado.
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Harry sintió sus pies golpear el suelo y supo al instante que estaba en casa. La escancia en el aire era tan acogedor. Sintió a Bella de pie cerca de él, se habían aparecido justo fuera de la mansión Riddle. Harry miró hacia arriba, hacia su casa, la que había extrañado tanto. Incluso en la oscuridad, el castillo se veía acogedor. Harry escuchó numerosos sonidos de aparición en la oscuridad y supo que los Mortífagos habían regresado, agradeció que no se quedaran por más tiempo del necesario en Hogwarts, ya lo habían ayudado a escapar y la misión estaba completa.
Comenzó a caminar hacia el castillo, los Mortífagos se regocijaban ruidosamente ante su éxito. La victoria era suya. Se las habían arreglado para entrar a los terrenos de Hogwarts y rescatar a su Príncipe Oscuro justo ante las narices de Dumbledore y sus hombres. Su Amo estaría de lo mas complacido. Bella y Lucius caminaron junto a Harry. Eran los únicos que permanecían en silencio.
Harry entró en el vestíbulo y los Mortífagos que se encontraban dentro de la Mansión comenzaron a aplaudir y vitorear fuertemente. Harry los ignoró a todos. En ese momento, lo único que quería era ver a su Padre de nuevo. Lo había extrañado muchísimo, pero esa no era la razón por la que quería verlo. Harry había fallado. No había podido completar su venganza contra James Potter. Había permitido que lo capturaran y había pasado los últimos cuatro meses con Dumbledore sin ser capaz de causar ningún daño a él ni a Hogwarts.
Harry caminó hacia las puertas de la habitación de su Padre, antes de que se acercara más para poder tocar, las enormes puertas se abrieron y Harry vio a Lord Voldemort de pie en medio de la enorme habitación. El corazón de Harry se aceleró al instante, dio un doloroso brinco cuando sus ojos se encontraron con los escarlata de su Padre. Harry continuó caminando hacia él, los Mortífagos siguieron a Harry hacia la habitación, todos guardaban silencio ahora. Harry se detuvo a unos pasos de su padre y dejó que sus ojos se posaran en el suelo. Todos los Mortífagos que habían seguido a Harry habían caído de rodillas con sus cabezas bajas esperando las instrucciones de su Amo.
Lord Voldemort se acercó a Harry mirando cada detalle del exhausto chico de pie frente a él, se detuvo frente a Harry, parecía que el chico tenía problemas en encontrarse con su mirada. Voldemort puso sus manos huesudas en los hombros de Harry haciendo que lo mirara. Sus ojos se encontraron y Harry dejó que todas sus emociones fluyeran hacia la mente de su Padre. Lord Voldemort dejó que todas las emociones provenientes de Harry lo invadieran, podía ver que Harry estaba emocionalmente agotado. El chico había pasado por muchas cosas.
Voldemort quería hablar con Harry para descubrir que le había dicho Dumbledore, el como habían tratado de convencerlo para que se uniera al bando de la Luz, pero también veía lo cansado que estaba Harry. La emoción que Voldemort sentía era mucho más fuerte que nunca en Harry era la lealtad hacia su Padre. Voldemort sintió un gran peso abandonar su cuerpo, esperaba que Harry se hubiese mantenido fuerte y que no hubiese dejado que Dumbledore lo manipulara para que se le uniera. Gracias a Merlín, Harry no había dejado que eso pasara. Lord Voldemort miró los ojos esmeralda de su hijo y sonrió.
—Bienvenido a casa, Harry.— Harry parecía estar esperando por eso, ya que en su cansado rostro se formó una sonrisa y miró agradecido a su Padre. Lord Voldemort les ordenó a los Mortífagos que se retiraran, incluso a Bella y Lucius, una vez que la habitación estuviese vacía, habló.— Harry, sé que estás cansado, pero tenemos mucho que discutir. Te haré una sóla pregunta y después puedes retirarte a tu habitación para dormir, ¿de acuerdo?
Harry parecía luchar por mantenerse de pie pero respondió de inmediato.
—Si, Padre.
—¿Dumbledore trató de entrar a tu mente? — eso era muy importante, ya que Lord Voldemort sabía que las habilidades de Harry en Oclumancia no eran lo suficientemente fuertes, especialmente cuando se enfrentaba a un experto en Legeremancia como Dumbledore. Si el Director se había abierto paso en la mente de Harry, Lord Voldemort sufriría inmensamente, su posición, todos sus planes y sus armas, todo quedaría expuesto. Harry le sonrió a su Padre.
—Si, trató de hacerlo, pero nunca tuvo éxito. Creo que no estaba intentándolo lo suficientemente fuerte, ya que tenía la impresión de que nunca te traicionaría ni daría ninguna información.— Voldemort sintió el alivio invadirlo rápidamente. Sintió la familiar sensación de orgullo hacia Harry mientras el chico hablaba. La simple voz de su hijo lo ayudaba a calmarse.
—Es un tonto si cree que mi hijo se volvería en contra mí.— declaró Voldemort apretando suavemente los hombros de Harry, para asegurarle que seguía teniendo completa confianza en él. Harry bajó la mirada y luchó por mantener su voz firme cuando volvió a halar.
—Lo siento Padre, pero te he fallado.— susurró el chico.
—¿Fallado? ¿Cómo? — Lord Voldemort sintió un pinchazo en su pecho.
—Yo… yo no pude matar a Potter. Tuve la oportunidad perfecta y la dejé pasar. No sé que decir.— Harry deseó haberle lanzado la maldición asesina a James Potter, pero su renuencia a usar las Imperdonables le habían causado que fallara de nuevo. Lord Voldemort suspiró aliviado, no importaba que Harry no hubiese matado a Potter, todos ellos morirían muy pronto.
—Eso no importa por ahora. Tal vez fue lo mejor que no lo mataras. Quiero estar presente para ver a mi hijo tomar venganza. Tendrás tu venganza, Harry, te lo prometo.— Harry levantó la mirada hacia su padre con alivio. Había estado tan asustado de haber decepcionado a su Padre, pero Lord Voldemort había alejado todo esos miedos con sus simples palabras.
Voldemort le ordenó a Harry que subiera a su habitación y durmiera un poco, Harry obedeció de inmediato dejando a su Padre solo en la habitación. Lord Voldemort sonrió para si mismo. Todo salía perfecto. Ahora Harry odiaba el bando de la Luz aún más. Todo lo que Voldemort había hecho en los primeros años de vida de Harry ahora rendían frutos. Harry nunca lo dejaría, nunca escogería a los Potter por encima de él.
—Perfecto.— dijo antes de retirarse a su habitación planeando platicar con Harry sobre las experiencias que había vivido, había sentido todo el dolor por el que había pasado el chico en las emociones que le había transferido.
El Lord Oscuro se encargaría de que todos los que habían lastimado a Harry pagaran, y con creces. Nadie se salía con la suya al herir al único hijo de Voldemort.