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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 34
Damien regresó a Hogwarts unos días después. En realidad estaba feliz de regresar, la tensión en su casa se había vuelto insoportable. James y Lily seguían molestos con él ya que no mostraba remordimiento alguno por haber devuelto el Pensadero a Harry. Damien les había dicho todo a sus amigos en el minuto en el que pisó la sala Común de Gryffindor. Los tres adolescentes miraron asombrados a Damien cuando les dijo que había regresado el Pensadero a Harry pero entendieron la razón por la que lo había hecho. Ginny y Hermione no podían dejar de examinar el Jayhoo Jisteen. Hermione le preguntó si podía quitárselo sólo para poder mirarlo más de cerca.
—Lo siento Mione, pero Harry dijo que no me lo quitara. Y también el profesor Dumbledore me lo dijo.
Hermione hizo una mueca pero dejó el tema. Como Damien lo esperaba, toda la escuela seguía molesta con él. Muchos estudiantes habían visto a Damien siendo escoltado de regreso al Expreso de Hogwarts y sintieron que sólo se había salvado por ser el hermano de Harry. Nadie estaba listo para creer que los Mortífagos no hubiesen subido al tren si los Aurores de refuerzo no hubiesen llegado. Damien trató de no dejar que los idiotas estudiantes lo molestaban, pero algunas de sus palabras lo lastimaban profundamente.
—Espero que alguien atrape a ese monstruo antes de que ataque de nuevo.— dijo una Hufflepuff de cuarto año, lo suficientemente alto como para que Damien escuchara. El chico la ignoró y trató de irse de la biblioteca.
—¡Sí! Con esa recompensa por su cabeza no le será posible esconderse por mucho más.— dijo otra Hufflepuff.
—¡Espero que los Aurores lo hagan sufrir cuando lo atrapen, justo como él hace sufrir a otros! Ese bastardo asesin…— la chica no pudo terminar ya que Damien se había acercado a grandes zancadas. Las dos chicas se estremecieron de miedo al ver a Damien.
—¡Ustedes son tan patéticas! Desear el mal a otras personas es tan malo como lastimarlos de verdad. ¡Sólo porque leen algo en los periódicos no significa que sea verdad! Harry estuvo aquí por tres meses, ¿acaso alguna vez las lastimó? ¿Lastimó a algún otro estudiante? No, no lo hizo. En realidad arriesgó su cuello para salvar cuatro vidas de unos vampiros. Ustedes son las que andaban siempre tras de él, y recuerdo perfectamente que le enviaron invitaciones para el baile de Navidad. ¡Así que si fuera ustedes mantendría la boca cerrada sobre los asuntos de los que no tienen idea alguna!
Dicho eso, Damien salió de la biblioteca casi corriendo, Madame Prince estaba sorprendida ante el hecho de que alguien armara tremendo escándalo en su biblioteca, pero al escuchar las molestas palabras del chico, había decidido ignorarlo, sólo por la ocasión.
Ginny tenía problemas en controlar su enojo también. Había tratado de ignorar todos los comentarios acerca de Harry, pero algunas veces perdía la batalla contra su ira. Había tratado de no molestarse cuando Harry había dejado Hogwarts. Nunca había tenido ningún comentario o reacción positiva por parte de Harry, aún cuando el chico sabía perfectamente cuánto le gustaba a la pelirroja. Aún así, ella sabía que, muy en el fondo, Harry se preocupaba por ella. Había salvado su vida en dos ocasiones y algunas veces lo había captado mirándola de reojo. Harry siempre desviaba la mirada al instante en el que Ginny levantaba la cabeza, pero sabía que le gustaba a Harry. Sus duras palabras no habían podido hacer que a Ginny le dejara de gustar, sino que la habían hecho querer romper esa dura pared que envolvía las emociones del chico.
Ginny era muy amiga de Damien también, así que trató de mantener sus sentimientos en control. Damien había perdido a su hermano, necesitaba todo el apoyo posible ahora. Hermione y Ginny habían pasado muchas noches en el dormitorio de la pelirroja hablando de Harry. Ginny había soltado unas cuantas lágrimas por haberlo perdido, pero nunca hablaban del tema frente a Ron y Damien, era demasiado incómodo.
Lily tampoco la estaba pasando muy bien. Muchos de sus estudiantes de sexto y séptimo curso le habían preguntado como se sentía al saber que su hijo era un asesino. Lily trató de ignorar todas las preguntas, pero aún cuando amenazó con ponerlos en detención, los estudiantes no dejaron las preguntas. Sin embargo, la pelirroja estaba más preocupada por Damien, deseaba que los estudiantes lo dejaran en paz, aún cuando Lily estaba presente, los estudiantes murmuraban calladamente cosas sobre Damien. Lily estaba completamente perdida, no sabía que hacer en esa actitud hostil de los estudiantes hacia su hijo. Esperaba que la situación se calamara un poco, pero en realidad sólo estaba empeorando.
Dumbledore les dio muy malas noticias en su siguiente reunión de la Orden.
—Lamento muchísimo informarles que Hogwarts va a cerrar.— ante esto, los miembros de la Orden comenzaron a protestar incrédulos.— Me temo que no hay mucho que podamos hacer. El Ministro Fudge ha tomado una decisión.— continuó Dumbledore con voz triste.
—¡Pero Albus, estoy segura de que no pueden hacer esto! ¡Qué pasa con el fututo de los niños, su educación! — exclamó la profesora McGonagall.
—Con el miedo hacia Voldemort creciendo, han decidido que Hogwarts no está reparado para tener tantos estudiantes. De acuerdo con el Ministerio, Hogwarts ya no es seguro. Pusieron el colegio bajo inspección y han decretado que el castillo tiene demasiados pasajes secretos que entran y salen de la escuela y que podrían ser utilizados fácilmente por los Mortífagos. El incidente con el pequeño ejército de Mortífagos entrando a los terrenos de Hogwarts no ha pasado desapercibida por el Ministro. Dijo que si las protecciones de los terrenos podían ser manipuladas, entonces las protecciones de la escuela misma no eran confiables, y en realidad tiene razón. Además, muchos de los padres han solicitado que sus hijos sean mandados a casa, ya que la escuela no es tan segura.
James y Lily compartieron una mirada. Sabían que Harry era la razón por la que Hogwarts iba a cerrar. El ataque al Expreso de Hogwarts había sido la gota que derramó el vaso. Muchos, muchísimos de los padres habían sacado a sus hijos de la escuela temiendo por su seguridad.
El profesor Dumbledore le informó a la Orden que el anuncio del cierre de la escuela sería dado al final de esa semana. La mayoría de los miembros de la Orden se retiraron poco después de eso, Incluso Lily se marchó diciendo que tenía clases en la mañana. Sólo quedaron James, Sirius, Remus y Dumbledore. Los cuatro magos se sentaron en la mesa discutiendo lo que podría ser el fin de algo tan maravilloso.
—¿Es permanente? — preguntó Sirius a Dumbledore.
—De acuerdo con el ministro Fudge, la clausura es sólo temporal, hasta que la amenaza de Voldemort disminuya. Aún sigue bajo la idea de que todo está bajo control y que Voldemort será capturado en cualquier momento.— explicó Dumbledore.
—Creo que debemos concentrarnos en encontrar a Harry, ya esperamos lo suficiente.— dijo Sirius cuando los cuatro hombres se levantaron.
—He estado haciendo un poco de investigación y creo que encontré unos cuantos clubs de pelea que encajan con la descripción del club en el que estaba Harry. Deberíamos ir todos y comenzar a revisarlos.— dijo Remus.
—¿Debemos ir justo ahora? — preguntó James, las ansias burbujeaban dentro de él.
—¿Por qué no? — añadió Remus.
Justo cuando los cuatro hombres se pusieron de pie, hubo un sonido de algo que golpeaba un cristal. Dumbledore se giró hacia la ventana y vio una lechuza negra volar por la ventana, ahora abierta. Había un gran paquete atado a sus patas. James se apresuró a acercarse al paquete, la lechuza estiró el cuello e intentó morder sus dedos. James se alejó rápidamente y vio que el paquete estaba dirigido a Sirius.
—Creo que es para tí, hermano.— dijo James y Sirius se acercó un paso. Se veía confundido. Nunca le había recibido algo tan tarde en la noche. Tomó el paquete y la lechuza ululó una vez antes de girarse y salir por la ventana.
Sirius miró el sobre negro que estaba pegado al paquete. Lo abrió con cuidado asegurándose de buscar cualquier tipo de trampa en la carta. Cuando decidió que era seguro, saco un pedazo de pergamino del sobre negro. Sirius aún no había tocado el paquete.
El Animago frunció el entrecejo cuando abrió la carta, miró a Dumbledore rápidamente.
—De… de hecho es para tí.— le dijo a Dumbledore.
Dumbledore tomó la carta y la leyó rápidamente, estaba seguro de que estaba dirigida a Albus Dumbledore. En cuanto el anciano leyó la carta, su ya sombría expresión se oscureció aún más. Miró a James, Sirius y Remus con una expresión de completa preocupación. Silenciosamente le entregó la carta a los tres hombres y tomó asiento. James tomó la carta y comenzó a leerla junto a sus dos amigos.
Querido Albus Dumbledore,
Se preguntará por qué he decidido escribirle. Me temo que no tengo ninguna otra opción. Si recibe esta carta entonces estoy seguro de que ya debo estar muerto. Confió en que ya sabrá de mi muerte, ya que mis colegas han sido instruidos a encontrarse con usted en caso de que yo no logre sobrevivir.
Esta carta ha sido escrita en caso de que mis colegas no sobrevivan tampoco. He puesto fecha a este paquete para que sea entregado en la casa del Señor Sirius Black exactamente dentro de seis meses a partir de este día. Tuve que enviársela al señor Black debido a que era muy arriesgado enviarlo a Hogwarts.
Me conoce como Jason Riley. Soy un de los Mortífagos del círculo interno de Lord Voldemort. Entiendo que no quiera seguir leyendo esta carta, pero le pido que lo haga, ya que tengo información que será invaluable para usted.
He encontrado el secreto del éxito de Lord Voldemort. Su plan para volverse inmortal ya ha sido puesto en marcha. El Lord Oscuro ha creado**Horrocruxes. A mi saber, ha creado siete de ellos. Un Horrocrux lo tiene él, los otros seis son objetos inanimados. Es por eso que no pueden matar al Lord Oscuro. Los seis Horrocruxes deben ser destruidos antes de que el Lord Oscuro sea atacado.
Se cuales son dos de estos Horrocruxes. Me he concentrado en encontrar esos dos y tengo algunas ideas de lo que los otros pueden ser.
Se preguntara por que le he dado esta información a usted, ya que en esta guerra yo estoy en el lado opuesto al de usted. Considere esto como mi oportunidad de obtener mi venganza contra el que probablemente causo mi muerte. Usted es el único que puede enfrentar al Lord Oscuro.
Espero que pueda destruirlo.
Jason Riley
James miró a Dumbledore. No podía creerlo. Voldemort había creado siete Horrocruxes. Eran unas terribles noticias. Ahora vencer a Voldemort se había vuelto más difícil. Tenían que investigar cuales eran esos Horrocruxes. Uno tenía que ser el mismo Voldemort. Riley sabía la identidad de los otros dos, pero aún tenían que encontrar los otros cuatro.
James colapsó en la silla enseguida de Dumbledore. Sirius y Remus también se sentaron, estaban muy pálidos. No podían decir nada. ¿Qué podrían decir para tratar de dar apoyo a los demás?
—¿Cree… cree qué es verdad? — preguntó James.
—¿Qué si creo que es genuino?, sí, lo creo. Si recuerdo correctamente, el señor Riley fue encontrado asesinado en su casa.
Harry había sido el que había matado a ese hombre. James se sintió enfermo. Voldemort había hecho que Harry matara a un hombre por haber dado información para poder destruirlo. James podía ver lo divertido que debió de haber sido para Voldemort. Él que estaba destinado a matarlo estaba asesinando por órdenes de él mismo y estaba asesinando a los que tenían la información necesaría para acabar con él.
Sin decir palabra, James abrió el paquete que seguía frente a ellos. Dentro estaba el diario que era obviamente de Riley. Tenía mucha documentación y una lista de los posibles Horrocruxes.
Los cuatro hombres se sentaron en silencio mirando todos los papeles. Dumbledore tomó dos pergaminos en los que había un dibujo.
—Creo que es esto es lo que el señor Riley creía que era un Horrocrux.— dijo Dumbledore mientras levantaba los dos pergaminos.
Uno era un simple libro negro. No tenía nada especial para poder reconocerlo. Era un libro plano. Había miles de libros negros planos. Sin nada que lo distinguiera, la Orden iba a tener que quemar cada libro negro en el mundo mágico para poder acabar con el Horrocrux. El otro dibujo era mucho mejor. Era un pendiente de plata. El pendiente era en forma de serpiente y tenía dos cabezas en ambas terminaciones del cuerpo. Los ojos de la serpiente eran de un brillante color verde. James miró el dibujo del extraño pendiente. Tenía la sensación de que lo había visto antes.
James se estiró y tomo el pergamino para estudiar el dibujo más de cerca. Definitivamente había visto ese brillante color verde en algún lado, ¿pero dónde?
De pronto, la sangre de James se enfrió. Recordaba en donde había visto ese pendiente. James lo había visto el día en que Harry había sido atacado por Moody. Cuando Harry estaba inconsciente en la enfermería, Madame Pomfrey había le quitado la camisa a Harry para poder tratar la herida en su hombro. James recordaba haber visto la extraña serpiente en el pecho de su hijo, pero había estado demasiado preocupado por la salud de éste en ese momento y no le había puesto atención. El Horrocrux de Voldemort era el pendiente que Harry llevaba en el cuello.
James no podía creer que Harry había estado usando el Horrocrux todo el tiempo que había estado en Hogwarts. De verdad tenía un pedazo del alma de Voldemort con él, y estaba justo debajo de las narices de Dumbledore y del Ministerio y nadie se había dado cuenta. James aplaudió los nervios de acero de su hijo. En verdad no le tenía miedo a nadie.
Dumbledore había mencionado que, aún cuando les hubiesen informado sobre los Horrocruxes antes, probablemente no habría diferencia. Seguramente Voldemort habría puesto algún tipo de protección en él para que no pudieran quitárselo a Harry a la fuerza.
….........................................
Al final de esa semana, Dumbledore anunció la clausura de Hogwarts. El resultado fue el esperado. La mayoría de los estudiantes, a pesar de estar tristes porque la escuela cerraría, estaban aliviados de poder regresar a casa con sus padres. Algunos estudiantes, como Hermione Granger, estaban destrozados porque no podrían terminar su educación mágica. A pesar de asegurarles que Hogwarts volvería a abrir después de un tiempo, todos sabían que las probabilidades de que eso pasara eran muy pocas.
Damien regresó a casa con sus padres y estaba feliz de poder salir de ese ambiente tan hostil. Hermione le habóa prometido a él y a Ron que se las arreglaría con sus padres para poder ir a visitarlos a la Madriguera o al Valle de Godric. De esa manera, los cuatro se mantendrían en contacto y, más importante aún, continuarían con sus estudios. Ron y Damien habían aceptado sólo para mantener feliz a Hermione.
Dumbledore había decidido que lo primero que tenían que hacer era encontrar a Harry. Voldemort y sus Horrocruxes serían preocupaciones para después. El anciano se había asegurado de que el tema de los Horrocruxes se mantuviera en secreto por ahora. Sólo James, Sirius y Remus sabían de eso. El plan era encontrar a Harry y convencerlo de la verdad, después intentar mantenerlo a salvo del Ministerio. Los Horrocruxes de Voldemort serían mucho más fáciles de encontrar una vez que Harry estuviera con ellos. Dumbledore aún no estaba seguro de cómo harían para mantener a Harry a salvo, pero estaba determinado a no perder a Harry de nuevo.
Así que la búsqueda por "Alex" en los clubes Muggles comenzó. La primera noche, James, Sirius, Remus y Dumbledore habían salido del mundo mágico y se habían adentrado en el Muggle, pero no habían tenido éxito. Encontrar esos clubs de pelea Muggle era muy difícil, ya que eran contra la ley Muggle, era muy difícil rastrearlos. Sin embargo, Remus se las arregló para encontrar unos cuantos. No fue hasta la quinta noche que tuvieron algo de información. Los cuatro magos habían sido muy cuidadosos y habían alterado su apariencia para no lucir sospechosos. James, Sirius y Remus estaban bien, pero Dumbledore había recortado su barba y cabello y los había cambiado a color rojo.
Sirius entró en el club de pelea inmediatamente localizó a una linda mujer de cabello negro detrás de la barra sirviendo bebidas. Caminó rápidamente hacia ella y comenzó a preguntarle cosas. Le preguntó a la joven si conocía a un "Alex" que peleaba en esos clubs.
—¿Alex? ¡Cabello negro, ojos verdes, realmente sexy! — preguntó la mujer de cabello negro con una media sonrisa.
Sirius tuvo que reprimir la mueca que le había provocado eso. Harry era su ahijado, y no sabía como reaccionar ante esa mujer llamándolo sexy. ¡Esa mujer en particular que tenía unos veinte y muchos y Harry sólo tenia dieciséis! Bien, Harry había usado un glamour para lucir mayor o lo que fuera, pero aún así, en realidad era sólo un niño.
—Um… sí, supongo que algunos lo encuentran… eso.— finalizó Sirius algo incómodo.
—Sí, solía venir aquí todo el tiempo. No se ha aparecido en un tiempo. Usualmente está en el club del pequeño John. Lo último que escuché era que sólo atendía a ese club en particular.— dijo la mujer.
—¿Pequeño John? ¿Quién es ese? ¿En dónde puedo encontrarlo? — preguntó Sirius, su corazón latía descontroladamente, al fin habían encontrado una pista para encontrar a Harry. La mujer meneó la cabeza.
—Lo siento, no sé en dónde es. El pequeño John siempre mueve su club por todos lados. Siempre ha sido así. El señor John manejaba el club de esa manera. Murió hace unos meses. Ahora es su hijo, pequeño John y su esposa los que lo manejan. Alex es un favorito ahí. Es realmente apegado a John y su familia.
Sirius estaba perdido. ¿Por qué Harry sería amigo de un Muggle y su familia? Ese misterio sobre Harry se volvía cada vez más y más complicado. ¡Harry no era nada lo que parecía!
Sirius le agradeció a la mujer y se fue del club. Rápidamente les explicó a los otros tres magos sobre pequeño John.
—Bueno, ese es un inicio. Todo lo que debemos de hacer es encontrar el club de pelea del pequeño John. Algo o alguien nos llevará hasta Harry.— dijo Remus sonriendo.
James no pudo discutir a eso. Después de cinco exhaustivos días en el mundo Muggle, habían encontrado una sóla pista sobre el paradero de Harry. La siguiente noche, fueron solamente James, Remus y Sirius los que fueron a tratar de encontrar el club del pequeño John. Trataron unos cuantos clubs más pero no dio frutos. Todos decían lo mismo, no sabían en donde estaba el lugar, ya que siempre estaban cambiando la locación. Aparentemente, este John era muy popular con las peleas y constantemente ponía espectáculos para los Muggles. James se preguntó en cuántas peleas había estado Harry para este John. Aparentemente "Alex" era una leyenda. Todos creían que tenía veintiún, tal vez veintidós años, pero era un fenómeno. Nunca había perdido una pelea. No iba muy seguido, pero cuando lo hacía, era una de las mejores noches para John.
James había encontrado toda esa información un poco inquietante. ¿Cómo era que Harry hacía todo eso? Quería aprender como luchar al estilo Muggle, y ya había aprendido. ¿Por qué continuaba yendo a los clubs Muggles? ¿Y por qué era tan apegado a ese tal John? James había llegado a sentir un poco de celos porque Harry tenía una mejor relación con un Muggle que era un completo extraño, que con él.
James fue llevado al Caldero Chorreante por Sirius y Remus. Los tres hombres decidieron que necesitaban un trago antes de regresar a casa. Cuando James entró en el pub, el dueño lo llamó emocionado.
—¡Ah, señor Potter! ¡De vuelta tan pronto! ¡Perfecto, perfecto! ¿Qué le doy?, ¿Igual que su última bebida? — James lo miró confundido.
—¡Tom! ¿Acaso has bebido demasiado de tu propio whiskey de fuego? ¡La última vez que vine fue hace como cuatro meces! — se río James. Era verdad. Había ido en el autobús Noctambulo esa noche y planeaban regresar a casa de la misma forma. Tom frunció el entrecejo ante las palabras de James.
—Señor Potter, ¿acaso le ha estresado demasiado el trabajo? Parece estar perdiendo la memoria. Acabo de servirle un trago, no hace más de veinte minutos.— dijo Tom estudiando cuidadosamente a James.
—Bueno, no era yo.— dijo James con voz cansada. Tom era él que probablemente estaba estresado, había imaginado todo, seguramente.
—¡Pues si no era usted, entonces era alguien que se parecía terriblemente a usted! — continuó Tom.
De pronto, la razón golpeó a los tres hombres al mismo tiempo. ¡Harry! Tom debió de haberle servido algo a Harry. Era obvio que el chico no podía caminar en el mundo mágico sin su máscara. Debía de haber cambiado un poco su apariencia para lucir exactamente como James, era bastante fácil. Todo lo que debía de hacer era agregar un glamour para verse mayor y cambar el color de sus ojos.
James salió del pub y corrió hacia la pared que escondía el Callejón Diagon. Rápidamente presionó los ladrillos y los golpeteó para que se apuraran a moverse. Justo cuando James pasó hacia el otro lado, alcanzó a mirar a Harry. Caminaba rápidamente en dirección al Callejón Knockrutn. James, Sirius y Remus corrieron hacia Harry. Justo cuando doblaron una esquina, llegaron a una calle llena de gente. James miró a Harry entrar en otro pub. Los tres hombres se apresuraron a caminar entre los magos y brujas, pero aún así demoraron unos cuantos minutos en entrar a l pub.
Una vez dentro, James maldijo en voz alta. El Pub estaba atestado de gente y era imposible encontrar a una en particular entre toda la multitud. Los ojos de James buscaban frenéticamente de un lado al otro del pub. Encontró a Harry hablando con otro mago en una esquina del lugar. Se había quitado los encantamientos de glamour y lucia como él mismo de nuevo. James se había dado cuenta de que Harry no tenía porqué esconder su rostro ahí, estaba lleno de personas que temían demasiado a Lord Voldemort como para decir algo al Ministerio. Esas personas estaban del lado de Voldemort, no podían entregar a su Príncipe Oscuro. James trató de acercarse a Harry. Sabía que debían de estar en algún tipo de campo anti-aparición. Debía llegar hasta su hijo antes de poder intentar escapar de algún modo.
James miró a Harry intercambiar algunas palabras con el otro mago. Después de unos minutos, Harry se puso la capucha de su túnica y se alejó del sujeto. James miraba a Harry muy de cerca, no podía apartar su mirada del chico. Si Harry se perdía entre la multitud, tal vez les sería imposible encontrarlo de nuevo. Era como su Harry pudiese sentir la mirada de alguien puesta en él, se giró y sus ojos esmeralda se encontraron con los avellana de James. Harry emprendió la carrera por el pub lo más rápido que pudo escondiéndose entre la multitud. James lo siguió sin apartar su mirada de él. Sirius y Remus siguieron a su amigo.
En cuanto Harry salió del pub, sacó su varita. Harry no planeaba ser capturado por los Aurores de nuevo. James, Sirius y Remus salieron del pub corriendo. También habían sacado sus varitas, esperaban simplemente poder aturdir a Harry y no lastimarlo más. James corrió hacia el frío aire nocturno y miró a su alrededor, no podía ver a nadie. El animago maldijo y puso su varita en la palma de su mano.
—Señálame.— susurró. De inmediato, la varita de James comenzó a girar y apuntó directo al frente de él.
James corrió en esa dirección y vio a Harry corriendo a toda velocidad hacia el borde del campo anti-aparición.
—¡STUPEFY! — gritó James apuntando con su varita a Harry. Odiaba el hecho de tener que adoptar esa conducta con su hijo, pero sabía que Harry nunca se le acercaría por las buenas.
De inmediato, el escudo de cuerpo competo de Harry apareció y el hechizo fue absorbido. El chico quitó el escudo y se giró levantando la varita hacia los tres hombres detrás de él.
—Nunca aprendes, ¿verdad Potter? — dijo Harry con voz furiosa.
James se estremeció ante el enojo en la voz de Harry. Por primera vez entendía de donde venía tanto odio. El Animago trató de bloquear las imágenes de la memoria de Harry sobre todo el abuso que había sufrido cuando niño.
—¡Harry! ¡Sé como te sientes ahora! Por favor, sólo dame un minuto para explicarte.— trató de convencerlo James. Sólo necesitaba un minuto para que Harry bajara la guardia y lo tendría de vuelta con él, haría que Harry entendiera la verdad.
—¿Explicar? ¿Qué es lo que quieres explicar, Potter? Nada de lo que digas cambiara tu destino ahora. Tu muerte está escrita, y yo seré quien lo haga.— escupió Harry antes de lanzarle un hechizo de ácido a James. El Animago sólo pudo bloquear el hechizo porque Remus y Sirius llegaron a tiempo para hacerlo reaccionar.
Harry les dedicó una mirada asesina a los dos hombres, pero antes de que pudiera lanzar otro hechizo, escuchó el sonido de varios par de pies corriendo en su dirección. Tenían compañía.
—¡Está justo aquí! ¡Salió del pub y corrió hacia esa dirección! — decía una voz.
Harry miró detrás de él, estaba a unos cuantos pasos del borde del campo anti-aparición. Si pudiera llegar hasta allá podría aparecerse en casa. Miró a los tres hombres frente a él, tendría que derribarlos primero, esa era su única oportunidad de escapar.
De pronto, la mirada preocupada de James se encontró con la esmeralda de Harry, eso provocó que la maldición asesina no pudiera salir de los labios del chico.
—¡Harry! ¡Corre! — dijo James.
Harry pensó que había escuchado mal. ¡No era posible que le hubiese gritado que corriera y escapara! Pero la duda de Harry se apagó cuando Sirius y Remus se giraron en direcciona los Aurores que se aproximaban.
—¡Prongs! ¡Sácalo de aquí! Nosotros los demoraremos.— gritó Sirius antes de, junto con Remus, comenzar a lanzar hechizos que provocaron que las paredes a su alrededor colapsaran bloqueando el camino de los Aurores hacia Harry.
Harry estaba más que sorprendido. Esos hombres estaban ayudándolo. "No" pensó Harry "es una trampa, no voy a caer en ella". Harry retrocedió un paso cuando James se acercó un poco, el animago se detuvo y miró a Harry muy preocupado.
—Harry, por favor…— comenzó James, pero el sonido de los gritos de los Aurores que comenzaban a apartar los escombros del camino, lo interrumpieron. Se giró hacia Harry, sabía que, sin importar las consecuencias, Harry tenía que salir de ahí inmediatamente.
—¡Harry, corre! ¡Vete! ¡Si te atrapan entonces te darán el Beso del Dementor! ¡Vete ya, corre! — Harry se quedó ahí de pie, desafiante.
—¿Qué tramas ahora, Potter? ¿Qué trampa me has tendido? — preguntó Harry mientras se movía unos pasos más cerca del campo anti-aparición.
—¡No he hecho nada! ¡Nunca te lastimaría! — de pronto, James tuvo una idea, no sabía si funcionaría, pero era un buen comienzo.— ¡Regresa a ese lugar que llamas hogar, regresa con él! Pero debes hacer una cosa, Harry. Pregúntale a tu "Padre" acerca de Wormtail. Pregúntale sobre su fiel Mortífago, Peter Pettigrew.— James había escupido la palabra "padre". Quería descolocar a Harry para que en verdad hiciera lo que le pedía.
—Conozco a cada Mortífago de mi padre. ¡No hay ninguno llamado Wormtail o Peter Pettigrew! ¡Nunca lo ha habido! — gritó Harry mientras caminaba hacia el borde del campo.
James sintió que su corazón se detenía. ¿Así que eso significaba que Wormtail había sido asesinado por Voldemort? Aún así, James siguió gritándole a Harry.
—¿Es eso lo que te han dicho? Yo que tu investigaría un poco más, Harry. Tal vez encuentres la verdad enterrada muy en el fondo de todas esas mentiras.
Harry le lanzó un hechizo a James, sólo rasgó su brazo, pero aún así envió ondas de dolor por todo su cuerpo. El animago jadeó y se tomó el brazo, inmediatamente, Harry dio un salto hacia atrás y cayó fuera del campo anti-aparición, con una última mirada a los tres hombres, Harry se apareció de vuelta a la mansión Ryddle.
Sirius y Remus no perdieron el tiempo. Los Aurores estaban a unos cuantos metros de ellos. Los dos hombres tomaron a James y corrieron fuera del campo anti-aparición, antes de que el primer Auror entrara por entre los escombros, los tres Merodeadores desaparecieron de la escena.
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Harry se sentó en su cuarto perdido en sus pensamientos. ¿Por qué Potter no lo había arrestado? No es que hubiera podido, Harry hubiese acabado con los tres en un abrir y cerrar de ojos y sin siquiera sudar. Era el hecho de que Potter ni siquiera había tratado de arrestarlo. Había dejado que corriera y escapara.
Harry pensó mucho las palabras de Potter. "¡Regresa a ese lugar que llamas hogar, regresa con él! Pero debes hacer una cosa, Harry. Pregúntale a tu "Padre" acerca de Wormtail. Pregúntale sobre su fiel Mortífago, Peter Pettigrew".
¿Qué había querido decir Potter con eso? Definitivamente no había ningún Mortífago llamado Wormtail. La mente del chico regresó hasta el día que había escapado de Hogwarts, recordaba las palabras de Damien claramente.
"Harry, si eso es verdad, ¿entonces cómo es que no me recuerdas?… soy tres años menor que tu, así que si tenías cuatro, yo debería de haber tenido un año cuando huiste. Si puedes recordar todo a la perfección entonces seguramente también me recordarías a mí, aún así la primera vez que nos conocimos fue en Grimmauld Place, estabas muy sorprendido ante el hecho de tener un hermano menor".
Damien tenía razón, ¿por qué Harry no podía recordarlo? Harry no había tenido oportunidad de pensar en las palabras de su hermano. Había estado demasiado emocionado por volver a casa, pero ahora que lo pensaba bien, las cosas no tenían sentido.
Harry cerró los ojos y se frotó las sienes, podía sentir una creciente migraña invadirlo. "*Llegaré al fondo de todo este asunto sobre Wormtail"*pensó Harry antes de tomarse una poción para el dolor y meterse en su cama.