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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 37
Ese era un día que Lord Voldemort deseaba que nunca hubiese llegado. Siempre había temido que la verdad se presentara a Harry por sí sola. Había calmado sus miedos decidiendo que, si Harry se llegase a enterar de la verdad, simplemente le borraría la memoria y empezaría de nuevo. Sabía que si pasaba mucho tiempo sería más difícil hacerlo olvidar, pero sabía que podría borrar la memoria del chico.
Lo que Lord Voldemort nunca esperó fue que sus emociones afloraran dentro de él ante el hecho de que Harry lo abandonara. Cuando Lucius y Bella le habían dicho lo que había pasado ese día, Voldemort se había molestado muchísimo. Pero lo que lo hizo perder el control de sus emociones fue la imagen de Harry destruyendo su Horrocrux. Ver el séptimo pedazo de su alma ser destruido no por otro que su propio Harry, eso era algo que nunca podría olvidar.
En ese momento, Lord Voldemort estaba de pie frente a sus seguidores. La mano con la que sostenía su varita estaba temblando mientras intentaba calmar la rabia que lo invadía, así podría darles instrucciones a sus Mortífagos. Era su culpa que Harry se hubiese enterado de la verdad. ¿Cómo Malfoy no se dio cuenta de que alguien lo seguía? ¿Por qué no habían podido borrarle la memoria a Harry y lo habían regresado a casa?
Harry había destruido el Horrocrux que Voldemort le había confiado. Definitivamente pagaría por su insolencia.
—Tráiganmelo de vuelta.— ordenó Lord Voldemort. Los Mortífagos inclinaron sus cabezas y hablaron al mismo tiempo.
—Si, Amo.
—Entiendan esto. ¡Quiero a Harry vivo! — les ordenó de nuevo.
Ante esas palabras, los Mortífagos se miraron entre ellos confundidos. Algunos pensaron que Lord Voldemort quería matar al traidor con sus propias manos. Los Mortífagos se apresuraron a salir de la habitación. Sólo quedaron dos Mortífagos, y cuando se quedaron solos, uno de ellos habló.
—Amo, ¿quiere qué lo traigan vivo? No lo entiendo.
La voz de Bella sonaba preocupada y pesada. Su corazón se había roto en mil pedazos cuando Harry se había ido, pero ella pertenecía a Lord Voldemort, nunca desobedecería una orden. La mujer había esperado que por milagro, Lord Voldemort perdonara la vida de Harry. Tal vez, si ella le traía a Harry de vuelta, el Lord Oscuro se conformaría con borrarle la memoria. De esa forma, Bella aún sería leal a su Amo y tendría a Harry con ella de nuevo.
—Sí, Bella, lo quiero vivo. He depositado mucho tiempo y esfuerzo educándolo, haciéndolo más fuerte. No voy a tirar todo eso a la basura tan fácilmente. Harry regresará conmigo, le modificaremos la memoria y todo volverá a la normalidad.
Ante eso, Lucius se aclaró la garganta para hablar. Su garganta aún le dolía por todo lo que había gritado hacia unas horas. El Lord Oscuro había castigado a Malfoy por no haberse dado cuenta de que Harry lo estaba siguiendo y también por no haberlo traído de vuelta a la mansión. Fue justo cuando se convulsionaba en agonía bajo la maldición Cruciatus que la memoria de Harry destruyendo el Horrocrux se presentó a Lord Voldemort. No es necesario decir que el dolor que experimentó se intensificó tanto que lo dejó inconsciente después de unos segundos. Bella lo había ayudado a despertar, ella también había sido castigada por el Lord Oscuro, era la primera vez que lo hacía frente a Lucius.
—Mil perdones mi Lord, pero, ¿qué pasa con la impertinencia de Harry al destruir su posesión?
Malfoy vio la mirada peligrosa que le dedicó Voldemort, se regañó mentalmente por haber abierto la boca, sin embargo, Lord Voldemort no le lanzó ninguna maldición.
—Harry será severamente castigado, después le borraremos la memoria y la modificaremos. Lo necesito en esta guerra. No toleraré que Dumbledore le ponga las manos encima. ¡Tráiganme a Harry! ¡Y tráiganmelo rápido o prepárense para una dolorosa despedida de este mundo!
Lord Voldemort dejó a los petrificados Mortífagos y salió de la habitación dando grandes zancadas.
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Harry se había aparecido de vuelta al bosque. No sabía como se las había arreglado para destruir el Horrocrux sin usar su varita. Había sentido una asombrosa cantidad de magia crecer dentro de él junto a su rabia. Les había lanzado el Horrocrux a los Mortífagos y de inmediato se había convertido en polvo. Él quería destruir el Horrocrux. Pensó que tal vez sus poderes habían causado que el Horrocrux se quemara y quedara hecho polvo.
Harry caminó adentrándose en el bosque, no tenía idea de donde estaba. Vio la pequeña entrada de una cueva y se dirigió ahí. Se sentó justo a la entrada, el aire estaba frío y se dio cuenta de que temblaba de pies a cabeza. Su mente seguía perdida entre los eventos de ese día.
Toda la vida de Harry había sido una enorme mentira. Lord Voldemort lo quería asesinar cuando apenas tenóa quince meses. Bella y Lucius también estaban envueltos en todas las mentiras. Nunca se habían preocupado por Harry, habían puesto al chico a entrenar duramente, le habían enseñado magia negra y lo habían hecho asesinar a la edad de diez años. Harry escondió su rostro en sus manos y se mordió el labio para no dejar salir sus emociones. "*¿Cómo pude ser tan estúpido?"pensó amargamente "¡El mago más temido del mundo, que puede quitar una vida tan fácilmente, y que su nombre esta prohíbo debido al miedo que causa! ¡Creí que era mi amado padre! Alguien que me protegía".*Sabía que en verdad no era su culpa. Había crecido envuelto en mentiras. No podría haber visto a través de la cortina de mentiras y los juegos de Voldemort, pero la mente de Harry estaba tan frágil que estaba a punto de colapsar. Tenía que culpar a alguien, por qué no a él mismo.
Harry pensó en los Potter de nuevo. Recordaba las fotos y regalos que había encontrado. Sacó la foto de su ropa y miró los rostros sonrientes de los Potter. James y Lily Potter. ¡Sus padres! Harry miró los rostros de las dos personas a las que había odiado toda su vida. Las personas inocentes que le habían hecho creer que eran monstruos. Ellos habían amado a Harry. Aún cuando se había escapado de Hogwarts. ¡Aún cuándo había intentado matar a James! Aún seguían amándolo. A Harry lo recorrió un escalofrió al pensar en lo que hubiera pasado si Sirius no hubiese salvado a James ese día en el risco. Harry habría matado a James Potter, su propio padre, sin ninguna razón. Harry metió la foto de nuevo en su bolsillo. Tenía que ver que haría. ¿A dónde podría ir?
Harry sabía que no podía ir al Valle de Godric. Aún si sus padres lo aceptaban de vuelta, no estaba seguro de su podría mirarlos a los ojos. Despues de todo lo que les había hecho. Era demasiado. La otra razón por la que Harry no podía volver, era que sabía que James y Lily tratarían de protegerlo del Ministerio. El chico sabía que el Ministerio se enteraría de que estaba escondido ahí y se llevarían a Harry. No quería ir a Azkaban, no aún al menos. Sus padres se meterían en problemas con el Ministerio al intentar ayudarlo. No, esa no era una opción. Harry no quería que los Potter tuvieran más dificultades por culpa suya.
Harry tampoco iría con Dumbledore y la Orden. Sin importar lo que había pasado para abrirles los ojos, aún seguía odiando a la Orden y al Ministerio. Se habían rendido buscándolo hacía quince años, cuando Wormtail se lo había llevado. ¡Por qué tendría que hacer algo por ellos!
Justo cuando pensaba eso, la cicatriz de Harry comenzó a quemarle terriblemente. Se había preparado mentalmente para eso. Sabía que la furia de Lord Voldemort se sentiría una vez que se enterara de su desaparición. El dolor no era tan malo como cuando Harry tenía el Horrocrux con él. Recordó la teoría que le había dicho Bella sobre el dolor en su cicatriz. "*Al menos dijo la verdad por una vez"*pensó amargamente.
De pronto, el dolor se intensificó, tanto que Harry dejó salir un lamento y cayó al suelo en agonía. Su cabeza iba a explotar de dolor. Harry sabía que el dolor era porque Voldemort se había enterado de la destrucción del Horrocrux. A pesar de que el dolor era intenso y que Harry gritaba adolorido, nunca jamás se arrepentiría de sus acciones. "*Lo haría de nuevo en un abrir y cerrar de ojos"*pensó Harry casi inconsciente.
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James y Lily salieron de la chimenea del cuartel de la Orden. Se sacudieron los restos de hollín de sus ropas y miraron alrededor. Dumbledore los había llamado de emergencia para que se presentaran a las 9 de la noche. "¡Qué sucedió ahora!" pensó Lily preocupada mientras se movía rápidamente hacia el salón. Damien se había ido a la Madriguera la mañana anterior. Se quedaría con los Weasley por unos días. Hermione también estaba ahí y planeaba hacer que los chicos continuaran sus estudios. James y Lily habían pasado todo el día con los Weasley también. De hecho, apenas habían regresado a casa una hora antes de la llamada de emergencia.
Lily rezó por que nada malo hubiese pasado. Pero sabía que Dumbledore no los llamaría a esas horas de la noche si no hubiese pasado algo grande. Sin embargo, Lily no tenía idea de que tan grande era lo que había sucedido ese día.
Lily vio que muchos de los miembros de la Orden aún no llegaban. Los únicos que estaban en la habitación eran Dumbledore, Snape, Remus y Sirius. James y Lily se sentaron junto al Director.
—¿En dónde están todos? — preguntó Lily al sentarse.
—Llegaran pronto,— respondió Dumbledore,— les pedí que vinieran antes que los demás porque creo que deben escuchar esto primero.— continuó el anciano.
Lily sintió que su corazón se hundía ante las palabras de Dumbledore. Tenía que ser algo malo acerca de Harry. Tenía que serlo. James y Lily contuvieron el aliento y miraron al Director pidiéndole que explicara lo que había sucedido.
—Ya es algo tarde, pero la información que he recibido tiene que ser compartida inmediatamente.— Dumbledore miró directamente a James y Lily antes de volver a hablar.— Ha sucedido. Harry ha dejado a Voldemort.
James escuchó las palabras que salieron de la boca de Dumbledore, pero no las creía. Sintió que Lily tomaba su mano y miró las reacciones de Sirius y Remus también, pero él mismo no podía creer que lo que les decía el anciano fuera verdad.
—¿Qué? — la pregunta salió de los labios de James apenas más alto que un susurro.
—Apenas recibí esta noticia hace una hora. Severus fue a verme y me reportó que Harry había estado fuera de la mansión de Voldemort todo el día. Cuando regresó fue directo a la habitación de Bella. Después de lo que pareció una acalorada discusión, Harry dejó la mansión hirviendo en furia. Severus dijo que otro Mortífago mencionó que varios de ellos habían sido lanzados lejos de las puertas por Harry. Parece que Bella intentaba impedir que se fuera, pero Harry no la escuchó. Un poco después, Severus y otros Mortífagos fueron instruidos por Bellatrix que la siguieran junto a Lucius Malfoy. Les indicaron que rodearan a Harry pero que no lo lastimaran.— Dumbledore se detuvo y miró a Snape. El hombre de cabello grasiento estaba sentado en silencio. Parecía absorber la reacción de los Potter ante las palabras de Dumbledore.
—Cuando encontraron a Harry, se rehusó a regresar con Bellatrix y Lucius. Por la conversación que se dio parecía ser que Harry había conocido a alguien que le dijo la verdad acerca de su niñez, la verdad sobre cómo y cuándo fue sacado del Valle de Godric. Harry escapó y los Mortífagos regresaron ante Voldemort con las manos vacías.— finalizó Dumbledore.
James sintió que su corazón iba a explotar. Sentía muchísimas emociones en ese momento. La emoción al escuchar que Harry finalmente había dejado a ese monstruo lo estaba sobrepasando, al fin Harry había aprendido la verdad de su niñez. Que sus padres no habían sido los que lo habían lastimado cuando era un niño. Pero al mismo tiempo, James sintió muchísima preocupación y ansiedad al no saber en donde estaba su hijo. ¿A dónde iría Harry? Estaba seguro de que regresaría al Valle de Godric. Sabía la verdad acerca de ellos, entonces tenía que regresar a casa, ¿no? James también sentía muchísimo miedo por la seguridad de su hijo ahora. ¿Acaso el Ministerio dejaría que Harry explicara todo? ¿Le darían una segunda oportunidad para vivir la vida que debió tener desde un principio?
—Harry es ahora más vulnerable que antes. No sólo el Ministerio y la Orden lo buscan, sino que Voldemort y sus Mortífagos también están tras él. Es de suma importancia que encontremos a Harry y lo mantengamos a salvo de Voldemort y del Ministerio. Una vez que tengamos a Harry, podremos hacer algo con respecto al Ministerio. Pero me temo que ahora, el Ministro Fudge no querrá escuchar ni una palabra mía.— dijo Dumbledore en voz baja.— Sé que esto es difícil para ustedes dos, para todos ustedes. Pero por favor, no se depriman. Eso es algo maravilloso, Harry ya sabe la verdad. Ya no será usado por Voldemort. Una vez que Harry regrese nos encargaremos de todos los demás problemas. Sólo debemos de llegar a él antes de que alguien más lo haga.— les dijo directamente a James y Lily. Remus y Sirius se quedaron completamente callados tratando de digerir la información.
—¿Quié… quién fue? La persona que le dijo la verdad a Harry. ¿Sabe quién fue? — preguntó James en voz baja. Dumbledore miró a James un momento antes de responder.
—Fue Peter Pettigrew.— de inmediato cuatro cabezas se giraron rápidamente hacia el anciano.
—¡Peter! — Sirius dijo el nombre como si fuera una mala palabra.
—Sí, Sirius, fue Peter el que le dijo la verdad a Harry. Cuándo y cómo pudo convencerlo de la verdad, no lo sé. Pero de acuerdo con un comentario de Lucius Malfoy, Wormtail habló con Harry.— respondió Dumbledore.
Snape se quedó en silencio mientras los demás platicaban sobre Harry. No estaba seguro de por qué estaba sentado ahí. Dumbledore les contaba todo lo que él ya había dicho. Pero sabía que una vez que la reunión hubiese comenzado oficialmente, sus memorias serían usadas para convencer a los miembros de la Orden.
Pronto, los miembros de la Orden llegaron y las memorias de Snape fueron usadas para mostrarles la confrontación entre Harry y Malfoy. Cuando la Orden vio como Harry destruía el Horrocrux algunos de ellos emitieron un jadeo audible. James y Lily se quedaron sin moverse al ver a su hijo completamente devastado y deshecho. Podían ver el enojo y el dolor reflejado en sus ojos al mirar a Bella. Podían ver sus manos temblar cuando lanzó el Horrocrux al aire. Harry no sabía que estaba haciendo, estaba demasiado furioso. Eso era visible. James sabía que el mundo de Harry se derrumbaba a pedazos a su alrededor. Deseó poder encontrarlo pronto, deseaba consolar a su hijo. Quería hacer que Harry se sintiera a salvo, algo que Harry no había sentido desde hacia tiempo.
Al finalizar la reunión, la reacción fue de verdad predecible. Algunos de los miembros ya estaban listos para iniciar la búsqueda del chico. Otros, como Alastor Moody, estaban convencidos de que la memoria no había sido nada más que un truco por parte de Harry y Bellatrix. Un truco para hacerlos creer que Harry se había rebelado y así confundir a los Aurores.
—¡Por favor, Albus, no puedes creer en esa farsa! Harry estaba convencido de que se quedaría con Voldemort. ¡No confiaba en Snape! Eso era obvio desde que llegó a Hogwarts. ¿No crees que tal vez sólo armaron ese espectáculo para que Snape viniera y te lo reportara?, de ese modo la Orden no lastimaría a Harry, y si lo llegase a capturar no lo lastimarían. Eso significaría que los Aurores se limitarían a arrestar a Harry y no intentarían asesinarlo. Y eso le daría libertad al chico para volver a atacar como lo hizo en el Expreso de Hogwarts.— dijo Moody en voz alta.
—Alastor, creo que estás exagerando un poco. Harry no tendría razón para temer a los Aurores. Voldemort ha recibido una sentencia igual a la de Harry, "El Beso del Dementor a su captura", aún así, Voldemort no se oculta ni detiene sus ataques. Harry tampoco le teme al Beso. Lo que acabas de ver en las memorias de Severus, es verdad.— dijo Dumbledore tratando de convencer a Moody.
Al final, muchos miembros de la Orden estaban con Moody. Otros no estaban seguros de si era un truco para llegar a los Aurores y evitar el Beso, o tal vez si era verdad y Harry había dejado a Voldemort. James y Sirius literalmente habían sacado a empujones a Moody del cuartel debido a sus crueles palabras.
Todo lo que estaba en las mentes de los Merodeadores era encontrar a Harry antes de que alguien más lo hiciera.
Ya habían pasado tres días desde la rebelión de Harry hacia Voldemort y aún no había señal del chico. Snape había reportado que los Mortífagos tampoco habían tenido suerte en encontrarlo. No había ninguna señal de Harry. Era como si el muchacho hubiese desaparecido del mundo.
James y Lily estaban cada vez más y más agitados con las personas a su alrededor. No entendían por qué Harry había desaparecido de esa manera. ¿Por qué no había regresado a casa? Habían decidido contarle todo a Damien. Desde el incidente con el Pensadero, James y Lily le contaron todo.
—¿No se ha contactado contigo para nada? — le preguntaba James a Damien todos los días.
—¡No, papá! ¡Si lo hace te prometo que te diré, de acuerdo! — respondía el chico en tono agitado cada vez.
Era cerca de las 6 dela noche después de una reunión de la Orden, los tres Potter estaban en el Valle de Godric. Damien estaba sentado con todos los libros de estudio que Hermione le había dado el día anterior. Lily estaba ocupada haciendo la cena y James platicaba con Sirius su siguiente técnica para encontrar a Harry.
De pronto, el teléfono sonó y Sirius brincó una distancia considerable ante el sonido.
—¡Por Merlín! Lily, ¿por qué insistes en tener ese aparato-causa-paros-cardiacos en esta casa? — preguntó Sirius mientras masajeaba su pecho asegurando que su corazón siguiera latiendo.
—Es sólo un teléfono, Padfoot.— respondió Lily desde la cocina.— James, ¿puedes atender eso por mí? — gritó la pelirroja aún preparando la comida.
—¿Para qué? Sabes que la única persona que usa esa estúpida cosa es tu hermana. Probablemente le de un ataque si contesto yo.— respondió James.
Era verdad. La única razón por la que los Potter tenían un teléfono Muggle en su casa era por la hermana de Lily, Petunia, ya que tenía cierto aborrecimiento ante los medios de comunicación mágicos. Si Lily quería hablar con Petunia o si quería que Petunia se mantuviera en contacto con ella, entonces debía tener un teléfono. Lily había aceptado sólo para mantenerse en paz con su hermana. Petunia era un dolor en el trasero, pero seguía siendo su única hermana. Después de que los padres de Lily habían muerto, la pelirroja se había prometido mantenerse en contacto con su hermana.
Era bastante raro que Petunia llamara en esa época del año. Las únicas veces que Lily recibía una llamada de petunia eran en Navidad o en el cumpleaños de Dudley. Marzo no era cercano a ninguno de los dos, Lily estaba realmente sorprendida.
—¡Sólo contesta el teléfono! — dijo Lily algo molesta.
—De acuerdo.— suspiró James antes de levantarse del sofá y dirigirse al teléfono.
—¡Si es Hermione dile que ya casi termino! — gritó Damien a su padre.
—Si, señor.— se burló James antes de responder el teléfono.— Hola, residencia Potter.— dijo al tomar la bocina.
No hubo respuesta. James escuchó un momento pero nadie habló. Era claro que había alguien en la línea, ya que James podía escuchar el sonido del trafico a la distancia.
—¿Hola? ¿Hola? — repitió James mirando confundido el teléfono. Sabía que lo estaba haciendo de la manera correcta, Lily le había enseñado como hacerlo y, honestamente, no era tan difícil.— Hola, ¿hay alguien ahí? — preguntó nuevamente comenzando a molestarse.
—¿Quién es? — preguntó Lily desde la cocina.
—No lo sé, no responden.— respondió James.
James estaba por colgar el teléfono cuando escuchó una voz del otro lado de la línea. Era un sonido que pensó nunca escucharía, no de ese modo.
—Papá.
James sintió que su corazón se detenía al escuchar esa apabra. La había dicho en voz baja y James podía escuchar el dolor en la voz del chico. James se colgó al teléfono, su corazón latía ferozmente en su pecho.
—¿Harry? — susurró sin poder levantar un poco la voz. Después de una pausa, Harry respondió.
—Sí, soy yo.
James sintió sus rodillas temblar al escuchar la voz de su hijo. Se escuchaba tan cansado y exhausto James quería decirle tantas cosas. Quería preguntarle si estaba bien, en donde estaba, como se encontraba, pero todo lo que pudo decir fue una simple pregunta con voz débil.
—¡Harry! ¿Estás bien? — Harry se tomó un momento antes de responder. Parecía no estar muy seguro de sus palabras.
—Estoy… Estoy bien. Es sólo que quería decirte que… que lo… ¡Lo siento! — James se quedó perplejo por un momento. ¿Lo sentía? ¿Sentía qué? ¿Por qué se disculpaba Harry? No había hecho nada malo. No era su culpa que Wormtail se lo hubiese llevado hacía todos esos años. Había sido culpa de James al haber dejado a Wormtail entrar a su casa y llevarse a Harry. Antes de que James pudiera preguntarle a Harry por qué se disculpaba, Harry habló de nuevo.— Debi haberte dado una oportunidad. Yo… debí haberte escuchado. Lamento nunca haberte dado la oportunidad. ¡Lamento todo! Todo lo que dije y lo que te hice.
James entendió entonces de lo que Harry hablaba. Harry se sentía culpable por el incidente en el risco. Había intentado matar a James. Si Sirius no hubiese llegado a salvarlo, James hubiese muerto ese día. "¡Es probablemnte por eso que no volvió a casa. Está demasiado avergonzado!" pensó James. Honestamente, James había olvidado por completo el incidente. Después de encontrar el Pensadero de Harry y de la búsqueda de "Alex" y el descubrimiento de los Lorngbottom, James había olvidado todo lo que había sucedido con Harry ese día en el risco.
—Harry, escúchame. No tienes por qué disculparte. No te culpo. No sabías la verdad.— dijo James intentando consolar a Harry. El chico no respondió, pero por el sonido de su respiración entrecortada, James podía decir que el muchacho se encontraba deshecho.— Harry, ¿en dónde estás? Dime e iré a buscarte.— dijo James a ese punto, Sirius, Lily y Damien estaban a su alrededor, habían escuchado a James mencionar a Harry y habían corrido hacia el Animago para escuchar la conversación.
—No.— Harry respondió en voz baja pero desafiante.
—Harry, por favor, no lo entiendes. ¡Estás en peligro! Debes dejarme ayudarte.— dijo James desesperado.
—No puedes ayudarme.— respondió Harry. Su voz se escuchaba fuerte y segura, pero James podía sentir el dolor en el tono que empleaba el chico.— No quiero que te metas en problemas. No puedo simplemente llegar a casa y esperar que todos me dejen en paz. ¡No servirá de nada! Si regreso a casa el Ministro se enterará y querrán que me entreguen.— dijo Harry en voz baja.
—¿Y de vedad crees qué haríamos eso? — preguntó James.
—No tendrías alternativa. Si no lo haces te meterán a Azkaban a tí también. No puedes involuclarte en esto. Damien te necesita. ¡M… mamá te necesita! — James sintió que su corazón le dolía al escuchar a Harry llamar a Lily, "Mamá".
—Harry…— comenzó James, pero Harry lo interrumpió.
—Sólo llamé para decirte que estoy bien. Si hubiese otra manera volvería con ustedes en un abrir y cerrar de ojos. Pero yo arruiné mi oportunidad al huir de Hogwarts. Nadie me dará otra oportunidad. Sin importar lo qué les digas.
—¡Harry! ¡No! No entiendes. ¡Te darán otra oportunidad! Harry, por favor, sólo dime en donde estás. Necesitas estar a salvo Harry. Todos están buscándote. No puedes contra los Mortífagos y los Aurores al mismo tiempo.— trató James desesperado por que Harry le permitiera ayudarlo.
—No te preocupes, papá. Soy muy bueno escondiéndome.— dijo Harry y James pudo imaginar la sonrisa triste en el rostro del chico.
—Harry, no lo hagas. ¡Por favor! —suplicó James.
—Adiós, papá. No te metas en más problemas por culpa mía.
—¡Harry, no! No…— James dejo de hablar al escuchar la línea muerta del otro lado. James soltó el teléfono y se quedó mirándolo.
—¡James! ¿Qué pasó? ¿Qué dijo Harry? ¿En dónde está? ¿Cómo está? ¡James! ¡Respóndeme! — gritó Lily tratando de conseguir respuestas de su marido.
—¿Prongs? — dijo Sirius cuando James colapsó en el sofá.
James miró los tres pálidos rostros observándolo. Le tomó casi veinte minutos repetir la conversación con Harry. Al final, todos estaban soltando silenciosas lágrimas.
—¡No puede simplemente esconderse! ¿A dónde va a ir? ¿En dónde va a dormir? ¿Cómo sobrevivirá sin comida? ¡No! ¡Harry no puede vivir asi! Necesitamos encontrarlo, James. Debemos encontrarlo.— lloró histericamente Lily.
—Bueno, al menos sabemos una cosa.— dijo Sirius concentrado. Los tres Potter miraron al Animago.—Harry no está en el mundo mágico. Está en el mundo Muggle. Es por eso que usó un teléfono Muggle para contactarlos. Sabe que todas las comunicaciones mágicas están siendo monitoreadas. No podía arriesgarse. Debe estar entre Muggles.— finalizó Sirius.
—¿Pero de dónde obtuvo dinero para hacer una llamada telefónica?— preguntó Damien.
—¡Buen punto! Creo que es tiempo de ir a buscar a "Alex" nuevamente.— dijo Sirius en voz baja.
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—¡Creo que te volviste jodidamente loco! — exclamó Draco mientras miraba a su amigo intensamente.
—Draco, no hay otro modo.— respondió Harry con calma.
—¡Si lo hay! Haz lo que te digo. ¡Saca tu trasero de aquí! — dijo Draco por enésima vez.
Harry suspiró y se sentó. Los dos chicos estaban de pie en un pequeño edificio que había sido el lugar secreto favorito para jugar de Harry y Draco. Estaba a buena distancia de la mansión Ryddle y de la mansión Malfoy y Harry estaba seguro de que nadie sabía de él. El chico llevaba quedándose ahí unas cuantas noches. Ya había hecho arreglos para quedarse en otro lado. Era demasiado peligroso para él quedarse en el mundo mágico. Al menos en el mundo Muggle muy pocos lo reconocerían.
Harry se sorprendió al ver a Draco aparecer esa tarde. No había pensado que el rubio descubriría que se estaba quedando ahí.
—¡Escucha, Harry! No puedes quedarte aquí.— trató Draco nuevamente.
—Lo sé, me iré hoy mismo.— respondió Harry mientras se frotaba la cicatriz sin darse cuenta.
—No, no me refiero a eso. ¡Me refiero a qué no puedes quedarte aquí! En este lugar. Debes irte del país. Huir. Ve a donde sea, lo más lejos que puedas.
—¿Qué ganaría con eso? Voldemort me encontrará a donde sea que vaya, Draco. ¡Irme del país ya no es una opción para mí! — dijo Harry comenzando a molestarse. Habían estado discutiendo del tema por la última hora.
—¿Y qué es lo que vas a hacer? ¿Esconderte por el resto de tu vida? ¿Tratar de estar siempre un paso adelante del Lord Oscuro? ¿Cuánto tiempo podrás hacerlo hasta que alguien te encuentre? Si no es un Mortífago entonces será un Auror. Harry, amigo, tienes que abrir los ojos. Eres hombre muerto si te quedas aquí. Mi padre me dijo que el Lord Oscuro tiene planes horribles para tí una vez que te atrape— dijo Draco preocupado.
—¡Bueno, tendrá que encontrarme primero para eso! — dijo Harry amargamente.
—Harry, ¿qué estás planeando hacer por el resto de tu vida? ¿Huiras de él y del Ministerio? — preguntó Draco al morocho. Harry miró a Draco, sus ojos esmeralda se fijaron en los grises de su amigo.
—¿Vida? Mi vida se acabó cuando me apartaron de mi familia, Draco. ¡Voldemort me quitó todo, mi niñez, mis padres, mi familia, mi futuro, mi vida! Ahora yo le quitaré todo a él. Él me quitó algo muy importante para mí. Ahora, yo le quitaré lo más importante para él.
—¿Y eso es? — preguntó Draco en voz baja, miró los ojos verdes de Harry arder con furia. El chico sonrió de lado antes de responder.
—Su inmortalidad.