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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 40

Harry se sentó junto a los cuatro orgullosos adolescentes. Frente a él estaba una copia de un diario que perteneció a Jason Riley y otros pedazos de pergamino con varios dibujos en ellos. Harry estaba en silencio mientras Hermione, Ron y Damien le explicaban como se las habían arreglado para obtenerlos. El globo grabador también estaba frente a Harry. Damien se había metido rápidamente al salón de juntas de la Orden con la capa de invisibilidad y lo había recuperado. Hermione había dicho que tenían suficiente información y se la llevaron toda a Harry.

Para ser honestos, Harry no había esperado que los cuatro Gryffindor completaran su misión, para nada. Esperaba que se desanimaran con su fracaso y lo dejaran en paz. Miró los sonrientes rostros frente a él mientras le terminaban de contar la historia.

Harry tomó el diario y lo abrió con cuidado. Sentía muchas emociones burbujear dentro de él. Él mismo había asesinado a Riley y no sentía ningún remordimiento. El hombre era escoria, le habían dicho que había intentado chantajear a Lord Voldemort. Harry recordó la rabia que había sentido en ese entonces. Riley había sido asesinado por Harry por el crimen de traición. Riley había traicionado a Voldemort al tratar de exponer su debilidad. Harry apartó esos pensamientos de su mente. No quería pensar en la venganza que tomó por la traición a alguien que lo había traicionado a él.

Harry se concentró en el diario. Estaba lleno de ideas sobre los posibles Horrocruxes. No había algo definitivo. Los únicos dos artículos que eran definitivamente Horrocruxes eran el pendiente de Slytherin y el diario color negro. Harry miró a los cuatro adolescentes frente a él.

—Bueno, como dije antes, el collar puede ser tachado de la lista. Y con respecto al diario, tengo mis sospechas de lo que será.— Ron, Hermione, Damien y Ginny no preguntaron nada sobre el diario, pero escucharon con atención.— Y con respecto a esto,— dijo tomando el diario,— parece que no hay más que suposiciones e ideas sobre lo que podrían ser los otros Horrocruxes. No hay nada en concreto— finalizó poniendo el pequeño cuaderno de nuevo en el escritorio.

—Aun así deberíamos investigar más sobre el. Tal vez haya algunas pistas reales. — dijo Damien tomando el diario.

Los cinco se reunieron alrededor de la pequeña mesa y comenzaron a estudiar los papeles.

—Este tal Riley seguro tiene muchas ideas.— dijo Ron mientras pasaba las páginas que el Mortífago había escrito.— ¿Quién es Riley de todas formas, y cómo supo tantas cosas sobre los Horrocruxes?— preguntó el pelirrojo.

—Era un Mortífago.— respondió Harry sin apartar la mirada de los papeles. Los otros cuatro miraron a Harry rápidamente.

—¿Era un Mortífago? ¿Cómo era?, ¿Ya no es un Mortífago? — preguntó Damien sintiéndose algo incómodo.

—Sí, ya no lo es.— respondió simplemente Harry.

Los otros cuatro no supieron como responder a eso. Sabían perfectamente a que se refería con "ya no lo es" y no querían saber como Harry sabía esa información, así que se concentraron en la información del cuaderno.

Después de lo que parecieron horas, los cinco finalmente dieron con una sección que ponía los posibles Horrocruxes.

"A pesar de que nadie sabe con certeza la identidad de esos Horrocruxes, una cosa es verdad. Cuatro de estos Horrocruxes son objetos que pertenecieron a cuatro poderosos brujas y magos. Aún más bizarro que nada es el hecho de que esos cuatro son nada más y nada menos que los cuatro fundadores del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Aunque los objetos utilizados por el Lord Oscuro son desconocidos aún, excepto por el pendiente en forma de serpiente que perteneció a Salazar Slytherin. Los otros tres pueden ser cualquier cosa"

Hermione se levantó y le entregó a Harry un pedazo de pergamino que traía en la mano. Harry lo miró curioso, parecía escrito con letra diferente a la del resto. No parecía la misma letra de Riley. Harry miró a Hermione correr de regreso a la mesa y tomar el globo grabadora, de pronto, la habitación se llenó con la voz de Dumbledore.

"Como dije anteriormente, la búsqueda por los Horrocruxes de Voldemort debe iniciar pronto. Hemos estado ocupados con otras cosas últimamente, pero nuestra prioridad es encontrar y destruir los Horrocruxes…"

Dumbledore continuó hablando y comenzó a dar ciertas tareas a algunos de los miembros de la Orden. Ron y Hermione se dieron cuenta, como si un rayo les hubiese caído en la cabeza, de que habían grabado los nombres de todos los miembros d la Orden. Si eso caía en las manos equivocadas, se desataría un completo caos. Los cinco adolescentes escucharon con atención las órdenes que daba Dumbledore, pero nada parecía darles alguna pista. Harry volvió su vista hacia el pergamino que tenía la letra de Dumbledore en él. Estaba lleno de notas que el anciano había tomado, y había escrito unas letras al final.

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—GG es Godric Gryffindor, SS de Salazar Slytherin, HH por Helga Hufflepuff y RR, Rowena Ravenclaw.— murmuró Harry.

—¿Por qué ellos?, me refiero a que, ¿por qué los fundadores de Hogwarts? — preguntó Damien.

—No fueron solamente los fundadores de Hogwarts, sino que fueron personas muy poderosas. Su nivel de magia era tal que muy pocos eran capaces de competir contra ellos. Voldemort debió de haber utilizado algo de cada uno de ellos. Tiene sentido. Querría algo que representara poder.— finalizó Harry, apagó la grabadora y miró a los cuatro adolescentes frente a él.— Necesito descubrir en donde están estos Horrocruxes antes de que la Orden lo haga.— dijo en voz baja.

—¿Cómo vamos a descubrir en dónde están? Debe haber más de cien objetos valiosos de los fundadores de Hogwarts. ¿Cómo vamos a ser capaces de rastrearlos? — preguntó Ginny.

—Mira, estamos hablando de Voldemort. Si iba a poner una pieza de su alma en un objeto, puedes apostar que el objeto debe tener muchísimo poder. Hay muchos objetos que se dice pertenecieron a los cuatro fundadores, pero en realidad son falsos. Lo puedo resolver fácilmente. Todo lo que debemos hacer es separar los falsos de los genuinos. Los objetos deben ser excepcionales. Voldemort no aceptaría nada menor a eso.

—¡Los fundadores de Hogwarts! Aún no lo creo. ¿Por qué Hogwarts? — dijo Ron aún asombrado.

—¡Como ya dije! No fueron simplemente los fundadores de Hogwarts. Fueron uno de los pocos magos excepcionalmente poderosos de la historia. Tiene sentido que escogiera objetos que pertenecieron a ellos. Ademas, Voldemort siempre se sintió parte de Hogwarts. Aún ahora, nunca ha querido destruir la escuela, la quería para él, hacerla suya. Mi padre era muy cercano a Hogwarts. De hecho, trató de obtener trabajo ahí una vez.— dijo Harry, recordando cuando Voldemort le había contado esa historia, pero dejó de hablar al notar el rostro que había puesto Damien. Harry se dio cuenta de que había llamado a Voldemort "padre" sin siquiera darse cuenta. Harry trataba arduamente de llamar a Voldemort por su nombre, pero simplemente se le salió.

—¿Qué puesto pidió? — preguntó Ron sin darse cuenta de la tensión que había en la habitación.

—¿Cuál crees, Ronald? — dijo Hermione con mirada molesta.

—Defensa Contra las Artes Oscuras.— finalizó Ginny al ver que Ron seguía perdido. El silencio en la habitación era casi insoportable. Damien se aclaró la garganta antes de hablar.

—Entonces, ¿qué objeto crees que utilizó para hacer su Horrocrux?

—Bueno, creo que ahí es donde entramos nosotros nuevamente.— dijo Hermione con tono animado— Podemos investigar sobre los artículos genuinos que pertenecieron a los fundadores y en donde están. De eso podríamos descubrir cual podría ser un Horrocruxes.— continuó Hermione. Harry pareció algo incómodo pero se limitó a encogerse de hombros.

—De acuerdo, esperen a que los llame antes de venir a verme.— les dijo y los otros cuatro comenzaron a guardar sus cosas para irse.

…..................................

Pasaron tres semanas y los cinco adolescentes siguieron teniendo sus reuniones con regularidad. Había muchísimos objetos que habían pertenecido a los fundadores de Hogwarts. Eran ciento veinte en total, por todo lo que Hermione había investigado.

—No creo que podamos descartar muchos más. ¡Son demasiados! — les dijo la castaña en una de sus reuniones.

—Sólo debemos ir tachando los que en definitiva no pueden ser Horrocruxes. Ya sabes, los que no sean suficientemente excepcionales. Entonces nos concentramos en los que tengan mas probabilidad.— dijo Damien.

Así que empezaron a hacer su lista. Hermione había hecho su tarea. Se la había arreglado para ir a la librería mágica del Callejón Diagon. Ella y Ron hacían sacado muchísimos libros sobre la historia de los fundadores de Hogwarts junto con otros que traían información de los objetos y sus locaciones. Después de unas tres horas de arduo trabajo, finalmente tuvieron algo de suerte.

—¡Miren esto! ¡Esto de aquí! — exclamó Ginny emocionada.— El objeto más famoso que perteneció a Helga Hufflepuff fue la copa familiar de Hufflepuff, pasada de generación en generación. La copa de Hufflepuff es una copa pequeña hecha de plata con el escudo familiar en ella. Es uno de los objetos más valiosos de todos los tiempos.— finalizó Ginny y miró directamente a Harry.— Tiene que se uno. No hay nada más importante perteneciente a Hufflepuff, eso puede ser un Horrocrux. Las otras cosas pertenecientes a Hufflepuff de esa época están en Hogwarts.— la pelirroja le hablaba directamente a Harry. El chico tomó el libro que Ginny tenía y lo miró por él mismo. Ginny tenía razón. La descripción quedaba perfecta. Hermione buscaba rápidamente en otro de los libros.

—No, no puede ser.— dijo suspirando.

—¿Qué?— preguntaron Harry y Ginny al mismo tiempo.

—La copa, no puede ser un Horrocrux.— continuó Hermione.

—¿Por qué no? — preguntó esta vez Ron mirando a Hermione confundido.

—Por que está seguro en el Ministerio de Magia. Siempre ha estado ahí.— dijo Hermione señalando el libro y mostrándoselo a los demás, era un artículo que señalaba todas las valiosas posiciones en custodia del Ministerio.

Los cuatro adolescentes se desanimaron un poco. Se habían acercado tanto a descubrir que era un Horrocrux, sólo para encontrarse de frente con una pared. Harry, sin embargo, miró de cerca el artículo y de pronto, comenzó a reír. Hermione, Ron, Ginny y Damien miraron a Harry algo preocupados.

—Um… Harry, ¿estás bien? — preguntó Damien. Harry se calmño y miró a Damien, aún sonreía.

—¡Es perfecto! ¿No lo ves, Damy? La copa está en el lugar más seguro. El mismo Ministerio. Nadie, ni siquiera Dumbledore pensaría en revisar el Ministerio por Horrocruxes. Hay muchísimos espías infiltrados en el Ministerio. Voldemort fácilmente pudo haber enviado a alguien para que tomara la copa y después devolverla sin que nadie se diera cuenta. La copa es definitivamente un Horrocrux.— les dijo Harry a los anonadados adolescentes.

—Bien, ¿pero cómo se supone que vamos a entrar al Ministerio a destruir la copa? — preguntó Ginny.

—Ustedes no van a ningún lado. Su ayuda se limita a conseguir información. No les permitiré acompañarme cuando vaya a destruir un Horrocrux.— dijo Harry de inmediato. Nadie se atrevió a discutir. Sabían muy bien que no debían tentar su suerte.

—Bien, ¿entonces cómo es que túentrarás al Ministerio?— preguntó Damien burlonamente. Harry pareció perderse en sus pensamientos por un momento. Sus ojos brillaron durante un segundo antes de levantar su mirada hacia Damien sonriéndole traviesamente.

—¿El siguiente partido de Quidditch, cuándo es?

…......................................

James estaba más que sorprendido cuando Damien se acercó a él la noche anterior. Había ganado dos entradas para el partido de Quidditch al día siguiente.

—¿Qué dices, papá? Ron también va a ir. Tu y yo en el partido mañana. ¿Qué piensas? — le preguntó Damien.

—Damy, no creo que pueda concentrarme en el partido de mañana. Tengo muchísimas cosas que hacer. Con el trabajo, la Orden y se me está acabando el tiempo para encontrar a Harry también. No, no, Damy, lo siento. No estoy de humor.— respondió James.

—¡Oh, vamos, papá! Me debes un juego. ¿Recuerdas el partido de Bulgaria contra Irlanda? Por favor, papá. Necesitas relajarte un poco. Es sólo un juego.— después de dos horas de rogar y usar chantaje emocional, Damien terminó convenciendo a su papá para que fuera.

Hermione había terminado de preparar su parte del plan. Ella y Ginny tenían la tarea de hacer una poción envejecedora. Debido a que Harry no podía usar su varita para cambiar su apariencia, y no podía hacerlo con magia sin varita, se vio forzado a beber la poción envejecedora para lucir como James Potter. Era claro que la única razón por la que Harry no caminaba libremente luciendo como él mismo era por que no podía cambiar su apariencia físicamente con su varita.

Damien y Ron acompañarían a James al partido de Quidditch. Su trabajo era mantener a James Potter lo más lejos del Ministerio por el mayor tiempo posible. Esa era probablemente la cosa más difícil, ya que si James se aparecía por el Ministerio cuando un James Potter ya estaba dentro era lo peor que podría pasar.

Harry estaba de pie sosteniendo el pequeño frasco con poción en su mano. Por primera vez en su vida, Harry estaba agradecido de parecerse a su papá. Se bebió la poción de una y comenzó a cambiar de inmediato. Creció unos cuantos centímetros y su rostro se endureció haciéndolo lucir exactamente como James Potter. Hermione y Ginny miraron con asombro a Harry frente a ellas, era idéntico a James Potter. La única diferencia eran los ojos de Harry, aún eran brillantes esmeraldas. Hermione le dio un par de anteojos, eran iguales a los que usaba James. Harry los tomó y miro a la chica.

—Póntelos.— le dijo. Harry se puso los anteojos y de inmediato sus ojos cambiaron a un color avellana, iguales a los de su papá.— Encanté las lentes para que tus ojos se vieran café.— le explicó Hermione. Harry estaba impresionado, pero no dijo nada.

—De acuerdo, me comunicaré con ustedes después. Vayan a casa y recuerden, ustedes no saben nada— dijo Harry mientras salía de la habitación. Hermione y Ginny soltaron un suspiro, ambas rezaban porque su primera caza de Horrocruxes fuera un éxito.