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Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 13

¿Ahora qué hacer?

Harry sólo miraba confundido como a unos pocos metros de distancia Hermione caminaba firmemente hacia donde estaban los demás alumnos, alejándose cada vez más de él… pero su cuerpo simplemente no reaccionaba, su mente estaba demasiado ocupada buscando una respuesta lógica para lo que acababa de suceder que no podía mandarle a sus pies la indicación de que siguieran a la castaña.

— ¡Hermione! — exclamó Harry a lo lejos, saliendo de su trance. La aludida lo escuchó perfectamente sin embargo no se giró o ralentizó el paso… muy al contrario aumentó la velocidad mientras sentía como la sangre se lo subía a la cabeza, estaba más que molesta— Detente.

Sintió como alguien la tomaba suavemente del brazo y hacia que se girase, sorprendida se encontró frente a frente con Harry quien la miraba con indiferencia provocando que su corazón se desbocara al sentir su contacto y su rostro se tornara aun más rojo. Al azabache generalmente no le importaba que la gente lo ignorara… pero por alguna razón al parecer esta vez sí le intereso.

Quedaron mirándose fijamente un largo rato, cualquier señal de molestia o indignación contra Harry despareció al instante de mirar aquellos ojos jade… la hipnotizaban… definitivamente no podía enojarse con aquel ser, le era imposible mirarlo a los ojos sin que sus pensamientos se dispersaran.

La mente de la castaña comenzó a vagar en lo apuesto que se veía especialmente ese día, incluso con su camisa blanca y sus jeans Harry se veía muy bien parecido… ahora con aquella camiseta verde con estampados de letras blancas, aquella chaqueta color gris y sus pantalones negros claro lo hacían ver como un verdadero galán, no había duda de que cualquier mujer caería con los encantos físicos de aquel hombre… incluso Hermione se encontraba viendo su hermoso rostro, examinando cada una de sus perfectas facciones y perdiéndose cada vez más en sus pensamientos. Había tenido que contener el impulso de echarse a sus brazos al momento de verlo, se veía tan… maravillosamente bien.

— Lo… yo… lo sien… lo lamento— tartamudeó finalmente mientras soltaba el brazo de su acompañante y observaba apenado hacia el suelo, evitando la mirada de la ojimiel. — Perdóname si dije algo que te molestara, la verdad es que… la verdad es que no se me da muy bien eso del tacto…

Hermione se le quedó viendo sorprendida, era la primera vez que escuchaba a Harry Potter disculparse por algo… sin mencionar que aquellas palabras no habían salido tan fluidas de sus labios como era siempre, sino que parecía que verdaderamente le era difícil decir aquello, el tartamudeo había delatado su nerviosismo.

La castaña observó su rostro bastante enternecida y con una dulce sonrisa en sus labios al entender lo que estaba pasando, se notaba que su amigo se estaba esforzado para decir aquello. Realmente parecía que Harry estaba nervioso, se veía tan… vulnerable, por primera vez en mucho tiempo no estaba seguro de que hacer o como actuar.

— Yo… no debí decirle eso a Cho… lo siento, yo… enserio no fue mi intención ofenderte— continuó con un tono de voz sincero mientras miraba el pasto incomodo por la situación en la que se encontraba.

Los dos permanecieron ahí en silencio, ninguno dijo una sola palabra, lo único que se escuchaba en el aire era el sonido de su respiración. Finalmente Harry alzó la mirada encontrándose con los comprensivos ojos de Hermione. Esta no espero más y se abalanzó a los brazos de su amigo quien correspondió el gesto un poco confundido pero de buena gana.

— No te preocupes— le contestó en tono tranquilizador mientras se separaba un poco de su cuerpo dando por terminado el abrazo y tomando su mano. El aludido sonrió ante tal acción y entrelazó sus dedos.

— ¿Nos vamos? — preguntó con júbilo en la voz provocándole una sonrisa aun más grande a su acompañante, esta asintió.

Y sin más preámbulos comenzaron un tranquilo andar hacia donde se encontraba el pueblo de Hogsmeade. No era necesario seguir de cerca a la maestra McGonagall, aquella ruta se la sabían de memoria después de todo la había recorrido demasiadas veces los años anteriores.

Harry estaba bastante impactado de la rapidez con la que Hermione lo había perdonado, él creía que incluso se tendría que poner de rodillas para que aceptara su disculpa… pero esta la había aceptado rápidamente, tal vez ni siquiera se había molestado con él.

— Quizá no necesite un manual después de todo…— murmuró el azabache con aire triunfal, ni siquiera se había percatado de que lo había dicho en voz alta hasta que notó la mirada inquisitiva de Hermione sobre él.

— ¿Manual para qué? — preguntó con seriedad mientras fruncía levemente el entrecejo confundida sin dejar de mirarlo interrogante.

— Para limpiar mi Saeta de fuego… hace mucho que no lo hago, pero creo que será sencillo— mintió rápidamente con monotonía.

— Yo te podría ayudar— se ofreció la castaña sonriendo. El azabache suspiro aliviado, gracias a Merlín se lo había creído— Por cierto ¿Seguirás jugando en el equipo de Quidditch?

—Sí, me han nombrado capitán— respondió con simpleza.

Perfecto, ahora Harry no era solo el más apuesto, inteligente, culto y popular de todo Hogwarts sino que también ¡Prefecto y capitán de Gryffindor! ¿Cómo era posible que una persona fuera tan perfecta?

Hermione se le quedó mirando sorprendida sin detener su andar mientras su mente comenzó a recordar los años anteriores cuando Harry jugaba como buscador del equipo, era verdaderamente bueno en el Quidditch, aunque en el recaía la responsabilidad más grande de todas: atrapar la snitch. La snitch era una pequeña pelotita dorada, con alas en ambos extremos que volaba alrededor del campo, la tarea del buscador era atraparla para ganar el juego, cosa que era difícil de sobre manera ya que esta volaba a velocidades sorprendentes.

Pero a Hermione nunca le había atraído ese juego, pensaba que era rudo y sin ningún fin… pero ahora que Harry era el capitán sería distinto…

— Me gustaría ir a las practicas— atinó a decir, sonrojándose al notar la mirada de sorpresa que le echaba Harry al escucharla.

— ¿Qué? ¿Hermione Granger irá a las prácticas de Quidditch? ¡Es el apocalipsis, el fin del mundo! — comenzó a exclamar bastante alto mientras soltaba la mano de su acompañante y las agitaba en el aire como loco, abriendo los ojos como platos.

— ¡Harry! — le reclamó Hermione al notar que la gente se había girado para observar a quien creaba tamaño alboroto.

Pero la expresión en su rostro era demasiado divertida, parecía verdaderamente consternado de que quisiera acudir a las prácticas. Sin poder evitarlo la castaña comenzó a reírse y volvió a tomar rápidamente la mano que Harry tenía alzada en el aire. 

— Creí que lo considerabas "un juego tonto sin escrúpulos y peligroso que sólo los trastornados jugaban" — expresó intentando imitar su voz. Eso era lo que Hermione pensaba… y seguía pensando.

De hecho le había dicho aquello en el tercer año anterior justo antes de su primer partido contra Slytherin de la temporada, en un intento desesperado de que Harry cambiara de opinión y decidiera no acudir, ya que los integrantes de Slytherin no eran nada amables al volar y habían roto huesos a sus contrincantes en más de un partido… pero a Harry le había importado un reverendo comino su opinión y había jugado de todas maneras… ¿El resultado? Gryffindor venció gracias a su sorprendente buscador que se tiro de su escoba para atrapar la snitch, cosa que logró… pero estuvo una semana en la enfermería por una pierna rota, cosa que había confirmado que aquel juego era sólo para suicidas.

Pero por alguna razón ese juego era importante para los hombres… más que importante ¡Era como su religión! No podías interrumpirlos cuando miraban un partido.

— No considero que el Quidditch es eso,séque lo es. Pero también soy consciente de que eres un cabeza dura que no cambiara de opinión— agregó, sabedora de que era más terco que una mula. Aquel comentario le provocó una sonrisa divertida al azabache.

Siguieron caminando hablando de cosas sin importancia, Harry se mostró bastante relajado en aquella ocasión, nunca lo había visto tan… feliz. Era una persona totalmente diferente, sin preocupaciones y muy carismático.

Aunque sus ojeras persistían en quedarse bajo sus ojos estos no se veían tan inexpresivos como siempre, mostraban una especie de brillo… era verdaderamente extraño de que se comportara así, incluso parecía que era capaz de sentir emociones…

Pero la castaña sabía que él sólo era de aquella manera estaba con ella, con otras personas su actitud se tornaba fría y distante, como un mecanismo de autodefensa… sólo a ella le mostraba ese lado abierto y sincero… cosa que no podía negar que le agradaba.

— Ya estamos llegando— puntualizó el azabache con monotonía sacando a Hermione de sus pensamientos y haciendo que esta mirara hacia el frente con rapidez.

Era verdad, las casas se comenzaban a divisar no muy lejos de donde se encontraban ellos. Estaban entrando al hermoso pueblo de Hogsmeade con sus originales estructuras, justo en el centró una enorme fuente color gris se hacía presente aventando agua hacia el cielo, esta volvía a caer creando una hermosa visión y dando un atractivo espectáculo, las tiendas estaban en cualquier lugar que miraran sin mencionar que los alumnos de Hogwarts ya habían invadido todo el lugar.

— ¿A dónde quieres ir? — indagó Harry mientras examinaba con su mirada todo a su alrededor, deteniéndose.

— No lo sé… ¿Tú? — preguntó de vuelta, había olvidado totalmente que lugares habían en aquel pueblo por lo que no estaba segura a donde quería ir.

— ¿AVaritas Flotantes?... me estoy muriendo de hambre— se quejó mientras llevaba su mano libre a su estomago provocándole una risa a la castaña.

Esa era otra característica de Harry Potter: su apetito. Si bien no comía mucha comida saludable a Harry le encantaban todos los dulces que contenían azúcar, Hermione ya lo había regañado más de una vez por tener aquella extraña manía de comer solo alimentos azucarados… pero a este no le importaba, en las cenas siempre evitaba la comida y se concentraba en comer solo el postre. ¡Menudo problema que era aquel hombre!

Pero por lo menos había escogido un restaurante decente.Varitas flotantesera un establecimiento donde vendían comida de todo tipo, desde la mágica como la Bullabesa (platillo típico que consistía en la mezcla de varios mariscos) hasta las muggles como la comida china y mexicana.

— Con la condición… de que ahora si ordenes comida— ofreció Hermione mientras lo miraba con recelo, este hizo una mueca de desagrado.

— Intentaré— contestó con simpleza rodando los ojos, era la centésima ocasión que escuchaba algo como aquello.

Cruzó los brazos sobre su pecho fulminándolo con la mirada, cuando estuvo a punto de rebatir Harry se comenzó a abrir paso entre la multitud buscando aquella locación llevándola consigo tomada de la mano, pudo distinguir a más de una persona mirándolos extrañados y sorprendidos… después de todo dos adolescentes de 15 años corriendo por todo el pueblo riéndose como si fueran dos niños en un parque de diversiones no era cosa de todos los días.

— Hemos llegado, señorita— anunció con una fingida voz formal parecida a la de un mayordomo provocándole una risa a Hermione cuando llegaron a un establecimiento que rezaba "Varitas Flotantes" con letra carta y unas cuantas varitas dibujadas lanzando hechizos a su lado.

Sin más entraron a aquel lugar, era bastante simple, al entrar estaba un recibidor con su respectivo cajero, el piso era de duela mientras las paredes estaban pintadas de un color marrón con adornos negros dando la impresión de que aquel era un lugar elegante… sin embargo dentro estaba abarrotado de gente que no tenían nada de elegancia, los estudiantes de Hogwarts ya habían conquistado aquel lugar ocupando todas sus mesas y creando un bullicio ensordecedor imposible de ignorar.

Harry soltó un largo suspiro, sabedor de lo que esperaba, un lugar cerrado abarrotado de gente que se encontraba hablando y gritando no sería precisamente un día de campo para él… bueno, por lo menos Hermione le ayudaría a conservar su cordura.

— ¿Mesa para dos? — preguntó amablemente el recepcionista, un sujeto con cabello rubio amarrado en una coleta y de unos veintidós años cuando llegaron cerca de él.

— Así es, pero ¿No tendrán algo más… privado? — indagó Harry mientras recargaba uno de sus brazos en el mostrador viendo al muchacho inquisitivamente.

Aquello había dejado sorprendida a Hermione ¿Quería estar a solas con ella...? No, claro que no… seguramente lo había pedido porque odiaba estar rodeado de gente y de tanto ruido… si, seguramente sólo era eso.  

El recepcionista lo miró unos segundos con el entrecejo fruncido y un gesto de confusión en su rostro pero cuando su mirada se fijó en sus manos entrelazadas sonrió comprendiendo finalmente.

— Entiendo— dijo mientras le guiñaba el ojo a Harry con complicidad y su mirada se posaba sobre Hermione haciendo que un sonrojo cubriera sus mejillas— pero me temo que no será gratis…

— ¿Cuánto sería? — lo interrumpió tajante mientras se metía la mano en el bolsillo, Hermione rebatiría en cualquier otro momento… pero ella también deseaba estar a solas con él.

— Cinco galeones — ofreció con una sonrisa en sus labios. ¿Cinco galeones? ¡Aquello era demasiado!

— De acuerdo— aceptó sin más mientras le entregaba el dinero, el recepcionista lo tomó con júbilo reflejado en el rostro.

— ¡Thomas! — Gritó mirando hacia atrás. Un mago de estatura promedio, piel oscura y blancas ropas apareció a su lado— Mesa para dos, en la especial.

Thomas sonrió amablemente mientras les hacia una seña para que lo siguieran, Harry le dio un suave apretón a la mano de la castaña mientras se abrían paso entre las abarrotadas mesas hasta llegar a lo que parecía una simple pared de concreto.

— ¡Revélate! — pronunció aquel extraño empleado con una tosca voz, inmediatamente la pared se abrió en dos dejando ver unas escaleras de caracol color negro que subían interminablemente, Thomas se giró a verlos mientras les hacia una seña ara que subieran— los están esperando.

Hermione se sentía algo nerviosa de que estaría sola con Harry… si bien esa idea le encantaba también le preocupaba que no tendrían tema de conversación o que simplemente sería un chasco aquella cita… ¿Cita? ¡No! Aquello era una cita, era una simple salida de amigos… aunque no podía negar que no le molestaría que lo fuera.

Sin más el azabache puso delante de él a Hermione ya que, como el espacio en aquellas escaleras era demasiado reducido, no podían subir los dos juntos, sólo uno detrás del otro. Comenzaron a subir rápidamente hasta llegar al final… ¡Los 5 galeones habían valido la pena!

En la parte de arriba todo se veía espectacular, el techo del lugar estaba hechizado para que mostrara un oscuro cielo repleto de estrellas, una luna llena se hacía presente iluminando gran parte de la sala mientras un papel escarlata cubría las paredes con adornos dorados. Aunque seguía estando un poco oscuro, lo que le daba un toque… romántico.

Entonces la castaña cayó en cuenta ¡Aquel era un lugar para parejas! Miraba sorprendida como las pocas personas que estaban ahí se tomaban las manos o se besaban… se sentía completamente fuera de lugar… pero Harry se notaba totalmente cómodo, como si ni siquiera le preocupara aquello.

— ¿Mesa o barra? — preguntó repentinamente otro empleado de rojo cabello y con pecas cuando subieron, bastante parecido a Ron.

— Mesa— respondió Hermione al notar la mirada del azabache sobre ella.

— Mesa será— susurró por lo bajo aquel señor.

Con un caminar lento los guió con pasos ralentizados hasta una mesa de madera bastante elegante con dos sillas a los extremos que, para ser únicamente para parejas, era bastante grande.

— Volveré cuando estén listos para ordenar. — finalizó el mesero desapareciendo nuevamente por donde había venido.

En un movimiento caballeroso Harry jaló suavemente una de las sillas esperando a que su acompañante se sentara, cosa que hizo de buena gana y con una sonrisa en su rostro… definitivamente era el hombre perfecto.

Observó como Harry  se sentaba frente de ella y cruzaba los brazos sobre la mesa mientras la miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

— ¿Nerviosa? — preguntó con sarcasmo ya que era más que notorio que la castaña estaba perturbada al encontrarse en un sitio solo para novios, su jugueteo con sus dedos y la manera en que evitaba la mirada del azabache la delataban.

— Sólo un poco… nunca había estado así con nadie— aclaró sonrojándose, "Estúpida, estúpida ¿¡Porque has dicho eso!? A él no le interesa tu vida amorosa" comenzó a reclamarse internamente.

— ¿Qué? — preguntó Harry con los ojos como platos y sus finos labios ligeramente abiertos— ¿Ni con Krum?

Un sentimiento de odio invadió la mente de Hermione. Viktor Krum era el mayor imbécil de todos los tiempos, de tan sólo escuchar su nombre su mente se nublaba de tanto resentimiento que aun le guardaba.

— Ese…— murmuró sin encontrar una palabra lo suficientemente fuerte como para describirlo.

— ¿Te hizo algo? — se crispó el mago alzando levemente la voz. Si le había puesto un solo dedo encima iría a romperle la cara, aunque se las tuviera que ver contra todo el mundo mágico por matar al buscador del tan famoso equipo profesional de Quidditch de Bulgaria. 

— No, que va— se apresuró a aclarar ante la actitud de Harry.

— ¿Entonces? — preguntó más calmado y viéndola sin comprender, la aludida soltó un suspiro.

— Pues… él… sólo me utilizo, se podría decir— explicó mientras miraba la mesa intentado esconder el sonrojo.

— ¿Qué? ¡Pero si lo traías loco! — exclamó con indignación al escuchar aquello.

No había manera de negarlo, Viktor el año anterior había sido un muy buen pretendiente. Este la esperaba fuera de sus clases, la tomaba de la mano ¡Incluso le había pedido que se mudara con él a Bulgaria! Claro que de esto último Harry no estaba enterado.

— Él… ¡Vale Harry, eres hombre deberías entender mejor que yo! — protestó exasperada ante su actitud, aquello era difícil decírselo a cualquier persona… pero decírsela aéllo era aun más.

El aludido inclino el rostro hacia un lado en un gesto de confusión, adoraba cuando hacia aquello, lo hacía ver tan… tierno e infantil, como la expresión de un niño cuando no comprendía algo, involuntariamente una tierna sonrisa se dibujo en los labios de Hermione al observar aquel gesto. Pero este cambio repentinamente su expresión a una de sorpresa e indignación, al parecer lo había comprendido. 

— Se propasó— pronunció lentamente mientras la miraba.

—Intentópropasarse— aclaró rápidamente, sonrojada ante el rumbo que había tomado aquella conversación— creyó que me dejaría.

— ¿Por qué nunca me lo dijiste? — inquirió con resentimiento.

— Porque estaba segura que ni siquiera me hubieras dejado terminar antes de que tú y Ron comenzaran a golpearlo. — admitió poniendo los ojos en blanco.

— ¿Acaso no querías que le hiciéramos daño? — preguntó incrédulo.

— No era de él de quien me preocupaba. — dijo sin perder ni un solo de sus gestos de vista, al observar su expresión de indignación una sonrisa apareció en sus labios.

— ¿De verdad crees que Vicky me ganaría?

Y ahí estaba, le había dado justo en su punto débil. Aun sin tener sentimientos Harry seguía poseyendo aquel defecto, su orgullo. Era más que latente que le ofendía el hecho de que Hermione dudara de su fuerza, por su expresión de acabar de ser golpeado por algo y como su boca formaba una perfecta "O" se podría decir que no le había caído en gracia.

— ¿Antes? Definitivamente. — contestó sin flaquear intentando con todas sus fuerzas no reírse de su expresión.

Hermione se limitó a seguirlo mirando y a recapacitar unos segundos. Estaba consciente , por supuesto, de que ahora Harry le patearía el trasero a Viktor en cuestión de segundos, aunque no había tenido la oportunidad de verlo recientemente sin camisa sus músculos eran notorios aún sobre su ropa… alabadas sean las practicas del Quidditch.

Recordó que el año anterior lo había podido ver únicamente con sus bóxers negros encima, un sonrojo invadió su rostro al acordarse de aquello… había sido una situación bastante incómoda, estaban en la enfermería después de la segunda prueba, Harry estaba siendo sometido a los chequeos rutinarios para comprobar si se encontraba totalmente estable -entre ella, McGonagall y la señora Pomfrey lo habían prácticamente obligado ante su poca disposición- cuando la enfermera ordenó que se quitara las ropas ya que estaban empapadas… como Harry se resistió a la señora Pomfrey no le quedó otra opción más que quitárselas mediante un hechizo, la cara de vergüenza e incredulidad del azabache al darse cuenta que estaba tendido en la enfermería únicamente con ropa interior frente a ella era algo que nunca olvidaría jamás. Lo más impactante fue sorprenderse a sí misma siendo incapaz de apartar la mirada de su cuerpo… durante toda la inspección Hermione no había parado de mirarlo, escudriñando cada rincón de su cuerpo…

— Como sea. — dijo algo molesto sacándola de sus pensamientos, aunque notó lo incomoda que estaba Hermione al hablar de Krum así que optó por cambiar de tema— Pero aun así, siendo tan bonita no creo que nunca hayas tenido novio.

Vaya, Harry estaba tomando la costumbre de sonrojarla aun más con cada uno de sus comentarios, si antes sus mejillas estaban rojo carmín ahora estaban al rojo vivo. Hermione se quedó observando la mesa como si fuera el objeto más interesante del mundo para después verlo a él, apenada ante su comentario.

— Harry, era una come libros que intentaba tener la razón en todo. No creo que eso sea muy atractivo— opinó rodando los ojos con la cara encendida. Aquello era verdad, los hombres nunca se habían sentido atraídos por una nerd.

— Esas son tus cualidades Herms, a mi me encanta que seas así— dijo con ternura y sinceridad provocando que la castaña volteara a verlo completamente sorprendida.

En un acto inconsciente la mano de Harry se alzó para poder acariciar una de las ardientes mejillas de su acompañante, esta cerró los ojos ante el cálido tacto mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios, definitivamente ninguna mujer era capaz de resistirse a los encantos de Harry Potter.

— Ejem— un carraspeo del mesero interrumpió totalmente la encantadora escena que se estaba llevando a cabo haciendo que la mano del azabache se alejara rápidamente del rostro de Hermione haciendo que esta abriera los ojos sorprendida— ¿Qué van a pedir?

— Amm… Un coctel de mariscos— pidió la castaña después de echarle una rápida ojeada al menú que ni siquiera había visto con anterioridad, pero en sus adentros estaba maldiciendo a aquel empleado por llegar a interrumpirlos de esa manera.

— Yo un pastel de choco… quiero decir, lo mismo que ella— corrigió rápidamente al notar la mirada asesina de Hermione sobre él, cosa que el camarero notó haciendo que soltara una risotada.

— Vaya, realmente se ven muy lindos juntos— expresó al acabar de reírse y tomar nota de los pedidos— enseguida vuelvo.

Sin más aquel extraño sujeto volvió a desaparecer, Harry y Hermione intercambiaron una mirada extrañados, los dos abrieron la boca al mismo tiempo para hablar siendo callados al ver el gesto de otro, repitieron esta proceso una vez más y sonrieron divertidos. Era verdad, Hermione sabía que probablemente se veían muy bien juntos.

— ¿Qué hay de ti? — Indagó Hermione después de un rato en silencio, aquella pregunta se la había estado carcomiendo un buen rato— ¿Has tenido novia?

La cara del aludido palideció aun más, Hermione había notado que este en lugar de sonrojarse como todos, palidecía… menuda ventaja.

— ¡Claro! — afirmó sorprendido ante la pregunta, la castaña sintió como el aire se le iba de los pulmones— en preescolar, se llamaba Judith, todo los días me daba caramelos para que no la cortara.

— Si serás…— susurro la castaña sin poder evitar reír, aquello le había parecido tan irónico, como niñas de tan solo 4 años tenían la capacidad de manipular a los hombres… y más sorpréndete aun ¡La felicidad con que Harry admitía aquello!

— ¿Qué? ¡Ella cuenta! — rebatió mientras la miraba con indignación

— Por favor, Harry— alcanzó a decir entre risas mientras una lágrima traicionera caía de sus ojos.

— ¡Fue una buena novia!— intentó defenderse pero sólo logro que su acompañante riera aun más.

El azabache se quedo observándola con recelo, esperando pacientemente a que esta se calmara.

— Vale, vale. Y ¿Has tenido más aparte de Judith? — le preguntó haciendo un esfuerzo descomunal para no iniciar a reírse nuevamente cuando finalmente se calmo.

— Ninguna que cuente — contestó con simpleza mientras hacia un gesto con el rostro dando a entender que aquello no le interesaba.

— ¿Por qué?... Es decir ¡Eres Harry Potter! Tienes a todas las mujeres comiendo de tu mano— opino Hermione sin entender la actitud de su amigo, cualquier hombre que estuviera en sus zapatos ya habría salido con todo Hogwarts… pero él era… tan fuera de lo convencional…

— ¿A todas? — repitió entrecerrando sus ojos levemente y una sonrisa maliciosa se formó en sus labios mientras observaba con atención cada movimiento de la castaña.

"Yo y mi bocota" pensó mientras tragaba saliva en seco, ella sola se descubría… ¿Ahora que le decía?. ¡Si Merlín, a todas! Incluso ella estaba totalmente hipnotizada por ese hombre, cualquier gesto o mirada de él bloqueaba completamente sus sentidos.

— Yo…

En ese momento llegó el pelirrojo dejando frente a ellos dos cocteles con muy buena pinta con sus respectivas cervezas de mantequilla… ¡Alabado sea el camarero! Si antes lo había odiado por interrumpirlos ahora lo adoraba por haberlo hecho de nuevo.

— ¿Sera Magi-tarjeta o efectivo? — preguntó sonriendo, sin imaginarse que acababa de salvarle la vida a la castaña.

— Magi-tarjeta — respondió el azabache mientras sacaba de su bolsillo una especie de lámina color dorado, Hermione alcanzo a leer la inscripción que decía "Gringotts" con una pulcra letra.

El mesero se notó algo atónito al ver que un niñato poseía una de esas, sin embargo la tomó sonriendo y, como era de esperarse, desapareció.

— ¿Cómo es que tienes una tarjeta? — preguntó la castaña con recelo. Eso no cambiaba en el mundo mágico, las tarjetas de debito o crédito eran específicamente para mayores de edad.

— Soy Harry Potter— canturreó como respuesta.  

El tema anterior quedo en el olvido, se pusieron a comer tranquilamente sin hablar más de aquello… bueno, solo Hermione ya que Harry no dejaba de quejarse de lo mal que se veía/sabía/olía aquella comida ¡Y eso que no había probado bocado! Simplemente había apartado el plato y bebía su cerveza de mantequilla mientras ella comía, ambos hablaban de temas triviales.

Estaba siendo un perfecto día... o más bien una perfecta cita, es decir una cena a la luz de la luna, Harry mirándola y prestándole toda su atención tenía que significar más que amistad… o al menos eso prefería creer. Hermione ya no se sentía nerviosa como en un comienzo, muy al contrario estaba totalmente cómoda con la situación, adoraba tener un momento a solas con él… cabe destacar que su corazón palpitaba más rápido que de costumbre cuando este se inclinaba o hacia algún gesto que acercaba demasiado sus cuerpos.

Por fin termino su plato y levantó su mirada para encontrarse con la suspicaz de Harry, se quedaron un momento mirándose mutuamente sin hablar.

— Hermione… cuando dijiste eso de que le gustaba a todas las mujeres… ¿te incluías?— preguntó con un tono frio, el rostro de la aludida tomó aquel color carmín nuevamente mientras su corazón latía mucho más rápido de la normal, pensaba que lo había olvidado… pero sabía que tarde que temprano volvería a preguntarlo… no le quedaba otra, sería sincera.

— Yo… Harry— comenzó a hablar nerviosa, se giró para observar ambos lados asegurándose que el mesero no vendría a arruinar nuevamente aquel momento— la verdad es que…

— Espera— la interrumpió mientras agachaba la miraba hacia la mesa apenado por alguna razón.

— ¿Qué pasa? —preguntó intentando mantener la calma.

— Estoy siendo un cobarde, querer que tu aclares primero tus sentimientos por mí es una verdadera blasfemia— habló mientras cerraba los ojos y golpeaba suavemente su frente con su puño reprimiéndose, el enfado que tenía la castaña desapareció al escucharlo.

Sus ojos se abrieron nuevamente, sus vistas se encontraron conectándose. Probablemente ambos sabían lo que venía a continuación… pero quería escucharlo de sus labios, quería que el mismo fuera quien tomara la iniciativa… su corazón nunca había latido tan rápido como en ese momento, un leve tembleteo en sus manos se hizo presente.

— Yo… sé que te parecerá algo apresurado, porque realmente lo es… pero, Hermione yo te quería decir que…— comenzó Harry sin despegar su mirada de la de ella, pero el resto no salía de sus labios… el azabache intentaba decir aquellas palabras, realmente quería que ella lo supiera… pero estas se negaban a salir más allá de su garganta, mientras tanto la aludida no podía creer que estaba por suceder.

¿Quién diría que era tan difícil decir aquello? La ojimiel lo observaba esperando a que lo dijera.

"¡Dilo ya!" pensó un tiempo después sintiendo como su corazón latía frenéticamente, más que deseosa porque el azabache terminara la frase. Harry reunió el valor suficiente, necesitaba sacarse de su pecho aquello.

— Hermione, ¿Quisieras ser…?

— ¡MORTIFAGOS! ¡Seguidores de lo malvado! ¡Corran por sus vidas, corran! ¡Están aquí, están aquí! — el pelirrojo apareció nuevamente, solo que esta vez gritando a todo pulmón con verdadero pánico en la voz.

¡Maldita sea!

Harry se puso de pie rápidamente tomando su varita, imitado al instante por Hermione. Intercambiaron una mirada cómplice mientras el azabache se posicionaba a su lado, todas las demás personas comenzaban a gritar y correr hacia la salida del lugar en un desesperado intento de salir de aquel edificio.

— Te sacaré de aquí— exclamó con tranquilidad, como si el hecho de que el pueblo entero estuviera infestado de mortifagos no le importara en lo absoluto.

Harry tomó rápidamente la mano de Hermione y antes de que esta lograra responder sintió como su vista se nublaba y una sensación de mareo recorrió todo su cuerpo, aquel efecto era muy parecido al que experimentaba cuando se adentraba en la mente de alguien… pero se sentía como si su cuerpo entero diera millones de vueltas, lo único real que se sentía era la mano de Harry sobre la suya, la cual apretó como si su vida dependiera de ello… pero repentinamente, tan rápido como comenzó… se detuvo.

Cuando abrió los ojos unas ganas de vomitar se apoderaron de ella, los cerró nuevamente haciendo un esfuerzo sobrehumano por no hacerlo. Finalmente se calmo y se dedico a examinar lo que estaba a su alrededor: la sala común de Gryffindor.

— ¿Pero como…?— articuló casi sin respiración, no totalmente recuperada de aquella horrible experiencia. Creía que nadie podía aparecer ni desaparecer en Hogwarts, Harry se encontraba a su lado mirándola con cautela.

— Después te explicó— dijo tajante y con prisa mientras se posicionaba delante de ella y la tomaba de los hombros— prométeme que te quedaras aquí. 

Hermione lo miró sorprendida, ¿se refería a quedarse ahí sin él?... ¡No! No lo haría, no lo abandonaría.

— Iré a donde tu vayas— puntualizó con firmeza viéndolo a los ojos, este la miró exasperado.

— Volveré, lo prometo— mintió.

 Estaba más que consiente que si había mortifagos en Hogsmeade probablemente también estaríaél… nada era seguro, podía no regresar con vida… pero no permitiría que Hermione lo acompañara, no se perdonaría nunca si le sucedía algo… ella se quedaría allí, a salvo.

— No, iré contigo— intentó convencerlo mientras lo miraba suplicante, sus ojos se comenzaban a llenar de lagrimas contenidas… se negaba a pensar que este se marcharía dejándola sola en ese lugar.

— Hermione, prométeme que te quedaras aquí— repitió a modo de ruego, sin embargo la castaña negó energéticamente con la cabeza, totalmente indispuesta a dejarlo marchar— por favor… hazlo por mí…

Aquello último lo había dicho de manera suplicante, necesitaba volver a Hogsmeade lo más pronto posible pero no lo haría hasta saber que Hermione se quedaría allí. La castaña vio por primera vez desesperación reflejada en los ojos de Harry, realmente parecía ansioso de volver… mientras que los suyos habían comenzado a soltar lágrimas sin parar. 

— Júrame que tendrás cuidado y que volverás— murmuró entre sollozos, resignada a verlo partir. Este le dedico una fingida sonrisa.

— Te lo juro…— finalizó mientras besaba la frente de la castaña.

Justo antes de desaparecer sus ojos se convirtieron en aquellas cuencas de cadáver tan características de él… antes de irse su expresión había cambiado de una de total ansiedad por una monótona y sin vida, antes de partir se había llevado consigo todas las esperanzas, sueños y deseos de Hermione.   

Se sentó en el sofá llorando desconsoladamente y subiendo sus pies a este, abrazándose a sí misma.

¿Qué pasaría si le ocurría algo? ¡Peor aun! ¿Qué pasaría si no regresaba? No aguantaría tanto dolor y ella lo sabía, era consciente que aquel hombre se había hecho indispensable en su vida… Harry era como el aire que respiraba…

Y había estado tan cerca… ¡Tan cerca! Él había estado a punto de pedirle algo… pero esos malditos mortifagos lo había arruinado… no, no ¡El culpable había sido el mesero! ¿Qué importaba si todos ahí morían? Al menos ella hubiera muerto feliz sabiendo que Harry la quería más que una amiga… ¡pero no! Ese idiota había llegado…

Agitó la cabeza dándose cuenta de lo incoherentes que se habían convertido sus pensamientos, tenía que enfocarse en lo positivo… Harry había vuelto para ayudar a las personas… él estaría bien y muy pronto regresaría… pero ¿Y si no?

Una cosa era segura, Hermione no sobreviviría sin tenerlo con ella… no soportaría el dolor de perderlo. Él se había hecho indispensable, necesario en su vida… pero volvería, él volvería.

La castaña se consolaba mentalmente repitiendo una y otra vez en su mente que todo saldría bien, trataba desesperadamente de convencerse a sí misma de eso… pero enfrentarse contra mortifagos no era sencillo… ni siquiera para el mejor hechicero, se arrepentía profundamente de haberle dado su palabra de permanecerá ahí y, aunque rompiera su promesa, sabía que no era lo suficientemente rápida como para llegar a Hogsmeade antes de que la batalla terminara.

Las cosas habían cambiado tan rápidamente, estaba a punto de ser el mejor momento de su vida… pero todo había dado una repentina voltereta y ahora había posibilidades de que se convirtiera en el peor día del mundo mágico… la muerte del elegido.

Las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos ¿Por qué carajo Harry tenía ese complejo de héroe? ¿Por qué tenía que meterse en asuntos así? ¡No era su responsabilidad salvar a toda esa gente!

De nuevo se reprendió mentalmente por lo egoístas que se habían hecho sus pensamientos, el azabache había hecho lo correcto después de todo… pero la castaña no podía evitar pensar que prefería mil veces tenerlo ahí… con ella. También le preocupaba el hecho de que todo Hogwarts estuviera allí incluyendo a Ginny, Ron, Neville… todos tenían que sobrevivir… pero ¿Cuántas posibilidades había de que eso ocurriera? Aun teniendo a Harry de su parte aquello era verdaderamente improbable… ni siquiera el mejor hechicero del mundo podría salvarlos a todos.

Después de todo los mortifagos no tenían contemplaciones ante nada ni nadie. Hombres, mujeres, niños inclusive bebés habían sido víctimas de aquellos seres que escondían cobardemente su identidad detrás una negra capucha. Y si se encontraban en Hogsmeade definitivamente buscaban algo… o a alguien… no era normal verlos por esos rumbos, tan cercas de Hogwarts.

Pero ahí estaban, y una tragedia por la muerte de centenares de brujas, magos y alumnos se haría presente si alguien no intervenía… para su mala suerte el único hechicero que podía salvarlos era aquel adolescente que había partido ya.

Maldita sea Harry Potter y su complejo de héroe.


Lo siento! no me pude resistir!

Sé que querían un momento Harmione... pero vean el lado positivo, quizá mucha gente muera!... no, esperen ese no es... Quizá Harry muera!... no, ese tampoco... Quizá... am.... quizá todos sobrevivan y para celebrar se tomarán unas cervezas de mantequilla en las tres escobas donde Harry le pida a Hermione que sea su novia!^-^ ... ok no, pero no me odien T_T

Todo esta fría y calculadoramente planeado, el momento tan esperado vendrá... después :3

PD: Lamento si baje la calidad de el capitulo, hize mi mejor esfuerzo pero aun así no me convencío 100% el resultado final

PD2: ¿Les gusto? :3

PD3: ¿Que creen que Harry le iba a pedir a Hermione? O:

PD4: ¿Quierén que Cho muera? :3 era broma ¬¬ después de quien tendría celos Hermione :3

PD5: ¿Odian al mesero tanto como Herms? jajaa!

Miles de millones de gracias a los que comentan!!

Enserio, gracias por hacer de esto algo tan mágico !