← Harry... vuelve a ser el mismo · de
Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 14
Harry se transportó nuevamente, pero esta vez no fue al pueblo de Hogsmeade donde su suponía que los mortifagos habían llegado… no, claro que no. Más que consiente de lo que estaba pasando y con una mirada fría Harry Potter se encontró así mismo en los jardines de Hogwarts, justo enfrente de su destino: El sauce boxeador.
El sauce boxeador era más que un simple árbol, era una guarida, un perfecto escondite, bajo sus raíces ocultaba una casa de considerable tamaño. El único requisito que tenías que poseer para entrar en aquel lugar era mantenerte consiente… después de todo no le decían "el sauce boxeador" porque fuera una planta común y corriente, muy al contrario aquel árbol no tenía nada de normal. Al momento que cualquier persona u objeto intentaba acercarse este arremetía sin piedad contra ellos, sus enormes ramas carentes de hojas se transformaban en un arma mortal.
Recordó con ironía como apenas en tercer grado había descubierto aquello… pero no lo recordaba con alegría, pensaba que en su pasado había sido un estúpido despistado. Después de todo ¿Cómo era posible que no se hubiera dado cuenta de que sus padres vivían? ¿Cómo tampoco supo que el árbol escondía una guarida? ¿Cómo no fue capaz de ver las mentiras? ¿Cómo era posible que Hermione le hubiera ayudado a responder los acertijos más simples?
Sin embargo ahí estaba ahora… el más brillante e inteligente de todo Hogwarts, con la capacidad de resolver cualquier tipo de problema, animago, el más rápido con la varita, conocedor de todos los hechizos y pociones, capaz de trazar los planes más brillantes en cuestión de minutos, con el mundo mágico en la palma de su mano, frio e indiferente sin un deje de la alegría que poseía antes, calculador y preciso en todas sus acciones y con la intención de matar al ministro y a unas cuantas personas más que estaban en su lista negra… una sonrisa maliciosa se formó en sus labios al notar lo mucho que podía cambiar una persona en cuestión de meses.
Sus pensamientos tomaron otro rumbo mientras se dirigía a aquel sauce, el sol estaba pegándole de frente pero no le interesaba, empezó una ralentizada caminata. Lo único que tenía importancia en ese momento era porque habían armado tamaño alboroto… es decir, ¡hacerle un imperio a un simple camarero! Al pobre pelirrojo no le había quedado de otra más que gritar a los cuatro vientos lo que el autor de aquel hechizo quería. ¿A cuántos más habrían hechizado? ¡Y tan solo para llamar su atención! Sin mencionar que también habían tenido que borrar y modificar varias memorias después de tamaño caos que armaron en aquel restaurante…
Pero eso no le interesaba, lo que verdaderamente ocupaba su mente era la imagen de Hermione… como se había puesto al saber que iría a pelear contra los mortifagos, se veía realmente… consternada, como si enserio le importara lo que le sucediera. Harry tuvo que hacer la mejor de sus actuaciones para que esta se quedara en la sala común, fuera de peligro, porque independientemente de que hubiera mortifagos o no era demasiado riesgoso que personas tan… indeseadas, como las que estaba a punto de tratar, la vieran.
Hermione no se merecía entrar en aquello… si la hubiera conocido antes, si tan solo Merlín la hubiera puesto en su vida en ese momento… no, Merlín no había sido el culpable, él había hecho lo correcto… ella no lo merece, ella era la persona más amable, solidaria, humilde, inteligente, maravillosa e interesante que jamás había conocido… ella se merecía una mejor vida, él no le podía ofrecer nada más que problemas…
— Me pones una rama encima y te juro que te incinero con un soplete— le advirtió el azabache cuando estaba a punto de entrar al alcance de las gigantes ramas del sauce, aunque muchos lo tacharían por loco pero él sabía perfectamente que aquel árbol entendía a la perfección lo que decía, también era consciente de que el azabache no bromeaba cuando decía aquello.
Así que el árbol se quedó quieto como estatua mientras Harry se ponía en cuatro patas ante sus raíces y se arrastraba por un agujero que este tenía, aquella posición era bastante denigrante. Pero no había otra manera de entrar a ese lugar, excepto claro porla casa de los gritos… era un lugar de atracción en Hogsmeade, una especie de casa embrujada… pero si entraba por ahí llamaría más la atención, ya que el lugar debía estar repleto de alumnos.
Cuando por fin termino de arrastrarse por aquella clase de túnel se encontró a sí mismo en una estancia podría decirse… todo estaba extraordinariamente sucio, el polvo cubría todos los rincones de aquella casa, ni siquiera él podía negar que tenía una pinta escalofriante… pero había estado allí tantas veces que se había acostumbrado a cada una de las incomodidades que esa casa poseía. Justo frente a él estaban unas escaleras hechas de madera podrida, podía escuchar perfectamente como en la parte de arriba se estaba llevando a cabo una discusión, sin embargo no le prestó la mínima atención a aquellos sonoros gritos mientras subía pacientemente aquellas escaleras que hacían un tétrico rechinido cada que pisaba un escalón.
Al llegar al final se encontró con una puerta cerrada, igualmente mugrosa como el resto de la casa, dentro se escuchaban gritos coléricos entre dos hombres, soltó un largo suspiro y cerró los ojos preparándose mentalmente para lo que estaba a punto de suceder, sin esperar más los abrió y entró a aquella habitación.
— ¡Mi señor! ¡Ha llegado! — exclamó un hombre cuando lo vio llegar, inclinándose al instante frente a él en señal de veneración y tomando su mano dispuesto a besarla pero este la aparto rápidamente.
— Ya era hora— bufó molesto el otro, quien se encontraba sentado sobre un sillón de la habitación mirándolo con desaprobación.
Harry se alejó rápidamente mientras tomaba lugar a un lado de la blanca chimenea, aunque el mármol de esta estaba totalmente gris de tanta suciedad acumulada, en lugar de leña para fuego adentro tenía cenizas que generaban una desagradable visión. Aquella habitación era considerablemente grande, un cómodo sofá se extendía por el medio, aunque algo roído por las ratas; el suelo era de madera añeja que se encontraba en un estado lamentable con bastantes agujeros de considerable tamaño en el, un ropero tomaba lugar al otro extremo de la chimenea. La mente del azabache intento recordar lo sucedido en ese cuarto hacía dos años ya… pero no lo permitió, denegó la entrada de aquellas memorias que no tenían importancia ya.
Prefirió enfocarse en los dos hombres. Uno de ellos tenía el cabello castaño claro, más bajo que él y bastante regordete, este miraba hacia el suelo mientras jugueteaba con sus dedos nerviosamente…Peter Pettegrewno había cambiado nada, seguía pareciendo una rata de alcantarilla con aquellos prominentes dientes delanteros y sus ojos rasgados. Vestía un traje negro con rayas blancas que se notaba a simple vista que llevaba semanas sin quitárselo, una enorme verruga se hacía presente justo a un lado de su boca… le asqueaba el simple hecho de estar en la misma habitación que él.
El otro lo miraba fijamente, examinando cada uno de sus movimientos y expresiones. Este se veía mucho más decente que el otro, vestía una túnica negra impecable que le llegaba hasta los tobillos, dos cortinas grasientas de pelo caían a ambos lados de de su rostro enmarcándolo y con una tez pálida, tenía las piernas cruzadas sentado en aquel sofá que aparentemente no le interesaba que estuviera completamente sucio y roído. Al parecer Severus Snape no estaba muy contento por alguna razón.
— Se puede saber… ¿Por qué carajo han hecho eso? — preguntó Harry con paciencia mientras cruzaba sus brazos en su pecho, notó como Peter se encogió.
— ¡Fue su plan, mi amo! — Se apresuró a contestar con voz chillona mientras su dedo apuntaba acusadoramente a Snape quien lo miró fulminante.
— ¿Mío? Tú eres el que estaba tan desesperado por contarle algo a "tu amo"— murmuró con desdén, su vista se enfocó nuevamente en el azabache, por alguna razón Severus estaba bastante irritado.
— ¡Miente, mi Lord! — gritó con desesperación Peter mientras se acercaba al azabache poniéndose de rodillas frente a él— Usted sabe que nunca haría algo para dañarlo… no, claro que no… fue Severus, ha sido él…
El sonido de una bofetada fue lo único que se escucho como respuesta, Pettegrew tenía la cara girada hacía un lado con la marca de una mano roja dibujada en su mejilla mientras la mano de Harry estaba alzada en el aire y su mirada lo observaba, no había odio en sus ojos, tampoco molestia o irritación… solo lo miraba, sus ojos estaban vacíos… pero aun así aquella mirada era prepotente…
— Parad de una vez con su discusión. — Dijo mientras su mirada se enfocaba en Severus, este se notó atemorizado al instante sabedor de lo que era capaz de hacerle— No lo repetiré una vez más, ¿Quién ha sido el que lanzo el imperius al mesero?
Un silencio de ultratumba cayó en aquella habitación, el castaño se puso de pie con los ojos inundados en lágrimas mientras sobaba su mejilla, los dos miraban con temor Harry.
— Fui… fui yo— tartamudeó al fin Snape definitivamente temeroso de la reprimenda— Pero… Pettegrew me dijo que era de suma importancia es por eso que…
— No te justifiques— lo cortó tajante entrecerrando sus ojos y caminando lentamente hacia él, este se crispó al instante y comenzó a temblar levemente.
— Yo… yo… perdone…
— ¿Cuántas memorias han tenido que borrar? — lo cortó nuevamente mientras se posicionaba frente a él mirándolo con indiferencia.
El aludido estaba completamente nervioso, Peter ya se había escabullido hasta un rincón de la habitación lo más alejado posible de aquella disputa.
— ¡Solo diez! — se apresuró a decir encogiéndose sobre el sillón aun más, intimidado por aquella presencia— La del camarero, ocho testigos, y Hermione…
— ¿Granger? ¿A quién has mandado para modificarle sus recuerdos? — inquirió con fingida calma, no quería demostrarle a Snape que Hermione le preocupaba de sobremanera.
La mano de Harry viajo hasta su bolsillo sacando su varita y comenzando a jugar con ella entre sus dedos, gesto que puso más nervioso a Severus.
— Parvati Patil, me imagine que estaría en la sala común por lo que le lancé un imperio cuando me cruce con ella en Hogsmeade… recordara todo hasta donde se quedaron, de ahí en más solo estará borroso— explicó a toda prisa.
Otro silencio se hizo presente en aquella habitación, nadie dijo absolutamente nada, esperando con temor la reacción de Harry… este observó con frialdad unos segundos más a Severus antes de soltar un suspiro y alejarse de él, posicionándose nuevamente junto a la chimenea, cosa que hizo que la tensión en el aire desapareciera.
— ¿Qué es lo que me querías contar? — preguntó dirigiéndose a Peter quien dio un saltito de sorpresa.
— Tengo nuevas noticias del señor tenebroso… gracias al transportador que me dejo logre llegar a las afueras del castillo. Planeaba ir por usted hasta donde se encontrara mi Lord, me transforme en rata y me escabullí entre un pequeño agujero cuando llegue, pero escuche a una niña decir que se habían ido de excursión… por lo que no me quedo más remedio que ir con eso— finalizó mientras apuntaba incriminatoriamente hacia Snape, este rodo los ojos pero no discutió—
Llegue a su salón, cosa que no fue nada fácil… y cuando lo encontré no me recibió muy bien ¡Intento matarme! — Escandalizo con resentimiento en la voz— fuimos hasta Hogsmeade en su busca… no fue muy difícil encontrarlo ya que todos estaban hablando de que usted había ido a "varitas flotantes" llegamos justo a tiempo como para verlo subir con una muchachita…
— Vale, resúmelo— expresó Snape bastante molesto ganándose otra mirada de despecho por parte del castaño.
— Así que nos aparecimos detrás del mesero y le echamos el imperio para que gritara que había mortifagos… sabíamos que usted sabría lo que ocurría ya que usted es muy inteligente señor, vimos que desaparecía con aquella muchacha y nos vinimos hacia aquí después de modificar las mentes ya que usted me había dicho que este sería nuestro punto de encuentro si algo pasaba señor, en el camino nos encontramos con una joven hindú a la Severus hechizo— expresó refiriéndose a Parvati.
Me intente deshacer de Snape todo el camino señor, pero él es muy terco y me siguió preguntándome que le iba a decir señor, pero no le dije nada señor eso es algo de importancia para usted y nadie más— finalizó.
Harry soltó un suspiro irritado, aquella manía que tenía Peter de decirle todo el tiempo "señor" o "Lord" no le gustaba en lo absoluto. En cierto modo se parecía a Dobby, solamente que Harry apreciaba la manera solidaria en que Dobby lo hacía mientras que Peter simplemente formaba parte de su plan, un humano inservible que podía ser remplazado fácilmente
Recordó como hacia unos meses atrás lo había encontrado refugiado en un pueblo muggle, tratando cobardemente de escapar de Voldemort se transformo en rata y permaneció así durante meses… quizá su plan hubiera funcionado si no hubiera sido por que el ojijade lo encontró… este rogo por piedad, le dijo que haría todo pero que no lo matase… y Harry, sabedor de que este le serviría como un perfecto espía. lo dejó vivir pero había ciertas condiciones.
Peter Pettegrew se había convertido en un total servidor de Harry Potter desde aquel día, el juramento inquebrantable lo había atado para siempre. Si este desobedecía alguna orden de Harry la muerte sería su castigo, aquel que rompe un juramento inquebrantable muere inevitablemente, no existe manera de revertirlo.
Y el Pettegrew había jurado su total lealtad hacia Harry, por lo que decir una mentira, un engaño, una trampa sería su final. Sin mencionar que este había vuelto a formar parte del equipo malvado, Peter era prácticamente la mano derecha de Voldemort, por órdenes de Harry obviamente. Así que este no podía hacer ningún movimiento inesperado, Harry siempre estaría un paso delante de él ya que tenía un informante que le contaba cuál sería su siguiente movimiento… todo estaba fríamente calculado… no había ningún hueco en aquel plan, todo iba como debía de ir.
Podría decirse que fue una mera bendición haber encontrado alguien como Peter, alguien tan increíblemente ingenuo. Este solo intentaba protegerse tras alguien más fuerte que él, y Harry le dio esto, le brindó seguridad, le ofreció vida a cambio de su lealtad y este aceptó la oferta… estúpido, cuando no fuera de utilidad el azabache lo eliminaría sin contemplaciones.
— Suerte que has tenido al conseguirte a esta rata como secuaz— expresó Snape con ironía y rencor mientras miraba al castaño con rencor, definitivamente esos dos no se llevaban nada bien.
— Basta. — Intervino Harry cuando Peter abrió la boca dispuesto a contraatacar— Severus, nos será de utilidad. Él tiene total acceso a los planes de Voldemort.
— Sigue siendo un Pettegrew. — murmuró con desprecio apretando los dientes.
Harry comprendía el rencor que sentía Snape contra aquel individuo… después de todo, él y sus amigos le habían hecho imposible sus años de colegio.
James Potter, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettegrew habían sido amigos inseparables cuando estaban en Hogwarts, los cuatro en la casa de Gryffindor y los cuatro tenían algo en común, un odio sin precedentes contra un flacucho chico de Slytherin que cursaba en su mismo curso llamado Severus Snape. Nadie sabía exactamente porque se tenían tanto rencor… pero cada que tenían oportunidad humillaban a Snape frente a todo el colegio, y no había nadie que lo defendiera ya que este no tenía ningún amigo debido a que los "merodeadores" se las habían ingeniado para espantarle a cualquier compañero, diciéndoles que correrían la misma suerte que el si se les ocurría trabar amistad con aquel Slytherin… sólo había una persona que lo defendía, él sólo tenía una amiga… Lily Evans.
Lamentablemente James desarrolló una clase de obsesión hacia la pelirroja Lily… esta lo odiaba profundamente al inicio, pero como todo buen Don Juan Casanova, James Potter había hecho de las suyas hasta conquistar a aquella dama… Harry maldecía ese momento, despreciaba el instante en que sus padres se habían conocido. Si tan solo no lo hubieran hecho… si el destino los hubiera separado… si alguien se hubiera interpuesto en esa relación, él no hubiera experimentado todo ese dolor, él no hubiera derramado tantas lagrimas y sufrido tanto por su causa. Para su desgracia el "hubiera" no existe.
Así que Severus Snape se había quedado completamente solo en aquel colegio, su mejor amiga se había convertido en la novia su peor enemigo… de ahí venía tanto resentimiento de Snape contra Peter, en algún momento este fue un gran amigo de James… y cualquier cosa relacionaba con los Potter se merecía su completo odio y desprecio.
— Severus, deja tus sentimientos afuera— puntualizó Harry en tono cansino mientras cruzaba nuevamente los brazos sobre su pecho y miraba un punto inexistente en la pared.
— Lo estoy haciendo, es mi instinto el que me dice que nos traicionará en cuanto tenga la oportunidad— masculló apretando su varita con la mano, al parecer haciendo un esfuerzo enorme para no matar ahí mismo al Pettegrew.
— Esta bajo el juramento inquebrantable— puntualizó con voz indiferente haciendo que la expresión de Snape pasara de una colérica a una de verdadera sorpresa— me ha jurado lealtad y obedecer todas mis órdenes. Así que si intenta contarle de nuestros planes a alguien, o cualquier cosa parecida, por más mínima que sea, macaría su propia muerte.
El ambiente es tensó al instante, pero al parecer a Harry ni siquiera le importo ya que él se sentía completamente cómodo. Los dos hombres comenzaron a asimilar aquella información, la manera tan insensible con que el azabache había planteado aquella situación los había dejado anonadados.
Incluso Snape tenía la boca entreabierta, está totalmente impactado de que un niñato de tan solo 15 años pudiera planear cosas tan complejas… este era consciente de que Harry examinaba cada detalle, cada una de las posibilidades eran profundamente analizadas por el joven de negros cabellos como una noche sin estrellas… era tan frio, era tan increíblemente calculador y observador que nada se le escapaba, ni un solo suspiro lograba pasar desapercibido por él.
Pero también tenía su lado oscuro, Severus sabía perfectamente que Harry se convertía en un asesino desalmado y sin piedad alguna cuando quería… él mismo había sido testigo de lo atroz que podía llegar a ser el azabache… era por eso que no le convenía tener un enemigo así en su contra.
Recordó como en una ocasión aquel adolescente le había lanzado un crucio, no era la primera vez que recibía tal maldición… pero cuando él lo había hecho se sintió distinto, el dolor era tan insoportable… y los ojos de Harry aquella noche mientras lo miraban sufrir era algo que nunca olvidaría… habían sido solo segundos, sí, pero aun así fueron los segundos más agonizantes y dolorosos de su vida entera, incluso siendo un mortifago experimentado no hubiera aguantado mucho tiempo en aquella agonía sin perder la cordura. Fue entonces cuando decidió unirse a sus planes.
Y… de alguna manera, le quería. Snape siempre lo había querido, como un hijo suyo incluso, y aquello era algo que nunca admitiría en voz alta.
— ¿Qué es lo que tienes que contarme? — preguntó Harry dirigiéndose a Peter, sacando de su trance a Snape y rompiendo el silencio tan sofocante que se había formado en aquella habitación, el aludido dio un brinquito de susto al notar la mirada del azabache sobre él.
— ¿No prefiere que se lo diga a solas? — rebatió, lanzando una clara indirecta de que no le agradaba la presencia de Severus. Intercambiaron una mirada mutua de desprecio.
— No veo porque él no puede saberlo. — expresó con frialdad mientras clavaba su mirar en un punto inexistente.
— Va… vale— tartamudeó el castaño con nerviosismo tragando saliva en seco.
— ¿Y bien? — inquirió nuevamente Harry sentándose lentamente en un sofá individual que yacía en el centro de la sala, bastante limpio a comparación de los demás objetos.
— El señor tenebroso inició su búsqueda mi Lord…— comenzó a decir lentamente mientras jugaba con sus manos nerviosamente y miraba a Harry con expresión ansiosa, pero este no hizo ningún gesto de sorpresa, ya se esperaba algo así.
— ¿Localizó alguna? — preguntó con indiferencia.
— Eso es lo que quería informarle mi señor… no está buscando las piedras.— dijo Peter, se notaba claramente consternado por alguna razón.
Tenía miedo de cuál sería la reacción del ojiverde… y no era para menos, después de todo Harry no era meramente conocido por su comprensiva actitud. Este observó como el castaño se acercaba lentamente hacia el sofá de gran tamaño y tomaba lugar junto a Severus, intercambiaron una mirada de odio antes de mirar nuevamente a Harry.
— ¿Qué busca? — indagó mientras sus fríos ojos se posaban en el aludido, escudriñando su expresión en busca de algún indicio de mentira, pero esta solo revelaba el miedo y nerviosismo que Peter sentía.
— El… el señor tenebroso…— su tartamudeó irritaba en sobremanera a Harry, sin embargo este espero pacientemente a que acabara la frase.
— A la mierda, Peter ¡decidlo de una vez! — exclamó Snape desesperado ante la tétrica actitud de su invitado, pero este solo se encogió al escuchar aquel alarido comenzando un nervioso jugueteo con sus dedos.
— Lord Voldemort… inició la caza de sangre sucia— finalizó con los ojos cerrados.
— ¿¡Que has dicho!? — gritó Snape saliéndose de sus cabales. Indujiste
En un movimiento rápido y certero el profesor se puso de pie y tomó al castaño de las solapas de la camisa, levantándolo a jalones del sillón y acorralándolo contra una pared, su varita estaba apuntando su cabeza dispuesta a disparar mientras su otra mano se ceñía alrededor de su cuello evitando que este escapara.
No permitiría que el Pettegrew dijera semejante blasfemia, Voldemort no podía haber empezado la búsqueda de gente impura tan rápido… en especial sin tener en su poder las piedras, Harry se sentía completamente impotente al caer en cuenta que todo ese tiempo se había confiado en que el hechicero oscuro no haría ningún movimiento de importancia hasta tener las rocas en su poder… pero al parecer ya lo había hecho.
Sin embargo, no se rebajaría tanto como para desquitarse con un simple sirviente como lo hacía Severus, eran momentos como esos los que hacían que agradeciera el ser carente de emociones ya que, mientras el Snape desquitaba su cólera contra un individuo que de nada le serviría, el planificaba un plan de rescate, uno en el que se adelantara nuevamente a los planes del señor tenebroso.
— ¡Soltadme! — exclamó con lagrimas en los ojos, sus regordetas manos viajaron hasta el brazo de su atacante intentando apartarlo inútilmente de su cuello.
— Dime todo lo que sabes— murmuró con desprecio mirándolo a los ojos, unos ojos jade miraban la escena sin observar.
— Él piensa que será más fácil regir un mundo sin gente traidora de la sangre— contestó con dificultad ya que la mano de Snape ejercía más presión contra su cuello dejándolo sin habla.
— Deja que nos cuente la historia— ordenó Harry desde su asiento, con un movimiento fluido de varita hizo que ambos regresaran a sentarse en el sofá, un sonido seco se escuchó al momento que sus cuerpos impactaron contra el sofá, los aludidos se le quedaron viendo con gesto de confusión.
Estos acataron la orden de inmediato, envidiando internamente la actitud de Harry… tan desinteresado, tan frio e inhumano, como si el hecho de que millones de magos y brujas morirían en cuestión de tiempo no le interesara en lo absoluto… pero ellos no comprendían sus pensamientos, nunca entenderían de que manera funcionaba la mente cínica y corrompida de Harry Potter.
— Empieza. — exigió con indiferencia
Sus fríos ojos jade se encontraban más inexpresivos que nunca, su mirada entrecerrada miraba sin ver un punto inexistente, su cuerpo estaba recargado en el respaldo del asiento mientras una de sus manos se apoyaba en la codera, dándole una posición de verdadero desinterés en el asunto, cosa que sorprendía a los presentes.
¿Cómo un adolescente podía ser de esa manera? Es decir, era la etapa en la que las hormonas controlaban sus acciones, donde las emociones eran las predominantes en sus funciones de día a día… sin embargo Harry era la excepción a esa regla, el chico parecía carecer de cualquier sentimiento humano, su frialdad e indiferencia era algo que captaba la atención de todos, pero nadie sabía el verdadero motivo… nadie sabía lo que realmente sucedía en la mente del azabache.
— Lo siento pero… no lo sé muy bien mi Lord…— comenzó el castaño viéndolo con cautela intentando contener su llanto— el señor tenebroso sólo me lleva a las reuniones....
En estas solo hablan de cómo planean atrapar a los sangre sucia… es bastante desagradable, mi Lord. Al parecer un nuevo mortifago se unió, y el señor tenebroso le está tomando mucha importancia… pero es muy extraño, siempre esta encapuchado y no nos deja conocer su nombre.
— ¿Cuál es el siguiente movimiento de Voldemort? — preguntó haciendo caso omiso a los comentarios de Peter.
— Existen muchos seguidores de lo oscuro en el ministerio mi Lord, ahí se encuentran los expedientes de quienes son hijos de muggles. Planean obligar a Fudge a crear una nueva ley, una donde los sangre sucia sean sometidos a numerosos exámenes para comprobar si verdaderamente son seres mágicos…
— Con que torturas… ¿Qué clase? — lo interrumpió Harry, nuevamente ignorando los comentarios.
— Primero será un juicio, les harán preguntas acerca de cómo consiguieron sus varitas… si logran convencer al jurado de que la varita los escogió a ellos y no se la robaron a ningún mago (cosa que es prácticamente imposible, el jurado será elegido por el señor tenebroso), serán enviados a diferentes escuelas si están dentro de la edad para cursar Hogwarts.
— ¿Diferentes escuelas? — preguntó Snape algo anonado.
— Crearan una específicamente para los sangre sucia, con muy bajos recursos ya que Hogwarts se convertirá en una escuela para los sangre limpia… después de eso serán sometidos a la purificación…
— ¿Purificación? — preguntó el ojiverde mostrando curiosidad por primera vez.
— Es un proceso… al parecer el nuevo mortifago lo está ingeniando, aun no está completo por lo que no tengo idea en qué consiste, solo sé que es muy doloroso…
— ¿Y que pasara si no convencen al jurado…?— indagó Severus cambiando el tema, se notaba muy consternado… Harry sonrío con malicia al entender la razón.
— Les quitaran su varita… probablemente los maten— reveló el Pettegrew, sus ojos denotaban tristeza
— ¿Cuándo harán esto? — interrumpió con indiferencia el azabache.
— No lo sé, pero se tardaran unas semanas— respondió sorprendido ante la actitud del adolescente.
— De acuerdo, como supongo que eso es todo… puedes retirarte. — finalizó mientras se ponía de pie, el castaño lo miró sin comprender.
— ¿Qué…? Pero el señor de las tinieblas está demasiado ocupado viajando, no notara que me fui, llega dentro de unas horas y…
— Que te marches— repitió nuevamente viéndolo expectante.
Ante la mirada amenazante de Harry, Peter Pettegrew se puso de pie de un saltó algo contrariado ante la actitud del azabache, pensaba que este lo felicitaría por su buen trabajo… sin embargo lo trataba con la punta del pie… ¡Y pensar que tendría que volver si sucedía otra cosa! Pero era parte del trato… y si faltaba a este, moriría. Miró por última vez a los dos presentes con sus ojos de humano, después su cuerpo comenzó a encogerse… se encogió tanto que incluso parecía que había desaparecido, solo sus ropas quedaron tendidas en el suelo… pero en eso la cabeza de una rata castaña y de negros ojos asomo su peluda cabeza, soltó un leve chillido y salió corriendo con sus cuatro patas hacia la puerta, desapareciendo.
Ahora la habitación se había quedado en un total silencio, Harry volvió a tomar lugar en ese sillón individual de un tono marrón, mirando con interés a Severus quien no se había movido un solo centímetro y se notaba preocupado haciendo que la sonrisa en los labios del azabache se ensanchara aun más.
— ¿Qué haremos? — murmuró con desesperación, al parecer más para él mismo que para su acompañante.
— No haremos nada. — respondió con simplicidad Harry haciendo que Severus lo mirara con los ojos como platos totalmente sorprendido de su respuesta.
— ¡Morirán miles de personas! —objetó subiendo el tono de voz.
— ¿Y qué? No somos sangre sucia, los sangre mestiza no tienen nada que ver en esto. Será una guerra de la sangre noble— agregó observando detenidamente la reacción de su profesor.
— ¿¡Como puedes decir eso!? Voldemort probablemente…
— Esto no es de mi interés, Voldemort puede matar a cuanta gente quiera mientras no interrumpa mis planes— observó Harry tajante, Snape lo miró con odio y despecho… estaba llegando a donde quería— Por tu actitud he de asumir que alguien cercano a ti es sangre sucia…
Severus se crispó al escuchar aquello, su cara adquirió un tono carmín mientras apretaba sus puños. Harry lo miró comprendiendo de que se trataba aquello, no era que le interesara que miles de personas murieran, no era que le importara el hecho de que los sangre sucia serían tratados como escoria… lo que verdaderamente le preocupaba a Severus Snape era que alguien importante para él sería afectado.
— Tu madre ¿no es así? — preguntó, realmente no había necesidad de que la respondiera, la manera en la que agachó la mirada avergonzado y toda su piel se tornaba roja había sido más que suficiente.
— En mis tiempos las personas como ella eran tratadas como basura… hizo lo posible por ocultarlo, negó cualquier indicio de ser hija de muggles…
— Sin embargo, su expediente sigue guardado en la cámara del ministerio. "Susan Eckhold" hija de muggles, y el hecho de que este casada con un ser no mágico no le ayudara mucho en su defensa— agregó con una sonrisa enigmática en sus labios, Snape lo miró, sorprendido de que el azabache tuviera tanto información de su madre.
— Por favor… tenemos que evitar que esa ley se ejecute— rogó. No era la primera vez que Severus se quedaba así de vulnerable… pero esto no conmovía en lo absoluto a Harry.
— Vale. — Respondió soltando un suspiro después de recapacitar mejor las cosas— Sólo porque esta es la perfecta excusa…
— ¿Excusa para qué? — la mayoría de las veces no comprendía muy bien los comentarios enigmáticos de aquel adolescente… sin embargo, él siempre tenía la razón.
— Para matar a todos los mortifagos infiltrados en el ministerio mágico y quemar todos los expedientes de los hijos de muggles— respondió con sencillez, mientras sus ojos inexpresivos se perdían en algún lugar de la pared.
Snape abrió los ojos como platos, sorprendido ante la frialdad de sus palabras.
—Son… son papeles demasiado importantes… aparte que no podremos saber con seguridad quienes son mortifagos y quiénes no. — puntualizó intentando que Harry comprendiera lo descabellado que sonaba ese plan.
—Al parecer será un día bastante ajetreado— musitó con sorna.
— ¡Nuestro plan era solo matar al ministro! — acusó, ¿Cómo había pasado eso?... ahora no solo sería una persona… sino que Harry Potter y Severus Snape serían los autores de una masacre y daño a los registros mágicos.
— Vale, sigamos en ese. Que Merlín rece por tu querida madre— agregó sombríamente dándole un golpe bajo al mago. Intercambiaron una mirada en donde ambas competían para ver cuál era la más predominante… pero los insensibles ojos verdes ganaron sin esfuerzo.
—…Está bien. — se rindió finalmente sabedor de que no le ganaría a su contrincante, después de todo Harry Potter era experto en manipulación mental.
Sin embargo, muy adentro del él era consciente de que tenía la razón. La única manera de asegurarse que Voldemort no llevaría a cabo sus planes era eliminando a cualquier secuaz dentro del ministerio, de esa forma no tendría manera de poder imponer la ley sin mencionar que al destruir los registros de los sangre sucia no habría manera de que pudiera identificarlos… pero ¿Cómo sabrían a quienes debían matar?..
— Eso es todo, planearé el atentado después. Por ahora quiero ir a mi habitación y relajarme— finalizó poniéndose de pie y dando por terminada la reunión.
— Quieres ir con la Granger, más bien— aclaró burlón, la mirada amenazadora de Harry se fijo rápidamente en el— admite que no lo haces por querer matar a esos simples seguidores de Voldemort, ni por mi… lo haces para salvarla aella.
¡Claro que era por ella! ¡Todas sus acciones giraban a su alrededor! Obviamente no la arriesgaría a semejante peligro. Desde un comienzo le había preocupado que Voldemort estuviera tras los sangre sucia, pero no lo había demostrado, había optado por sufrir en silencio. No permitiría que absolutamente nadie le pusiera un solo dedo encima a Hermione, desde el principio armo un plan para mantenerla a salvo…
Pero… ¿Por qué le importaba tanto? ¿Por qué la vida de Hermione Granger le era tan indispensable?
Ella era la única que lo ayudaba a mantener la cordura, cuando él estuvo a punto de rendirse fue su simple mirar quien le devolvió las esperanzas….se había convertido en su razón de seguir ahí, con vida, en Hogwarts, en Londres… su razón de vivir.
Realmente no podía imaginar cómo sería su vida si no se hubiera topado con ella, a estas alturas ya hubiera matado a Fudge y desaparecido totalmente del mapa, en ese momento estaría en su mansión, solo, pensando en su siguiente movimiento.
La quería… no había manera de negarlo, Hermione Granger era lo único bueno de su existencia. Desde hacía mucho tiempo ya, había tenido que ponerse una máscara de frialdad e indiferencia… sin embargo, con ella se la podía quitar fácilmente y actuar como una persona normal… lo que le había creado dependencia de aquella muchacha… pero eso no era algo que le interesara a Snape.
— Tal vez— respondió misterioso, mirándolo retadoramente. Al parecer Snape no había pasado desapercibido el hecho de que Harry pasaba demasiado tiempo con la castaña.
— Esto es algo que nunca pensé llegar a ver… ¡Harry Potter se ha enamorado de la come libros Granger! — dijo comenzando a carcajearse, siendo callado rápidamente por la mirada amenazadora que había recaído sobre él.
— No la vuelvas a llamar así. — le advirtió sin desmentirlo o afirmarlo, después de todo no había motivo aparente para negarlo, estaba enamorado de Hermione… ¿o no? Verdaderamente no lo sabía… tendría que verificar.
— Vaya, supongo que me tendré que cuidar de no insultarla en las clases… no vaya a ser que sunoviome espere a la salida— balbuceó en tono pícaro y sonriendo burlón, ganándose una mirada asesina por parte del azabache.
— No hablemos más de mi vida privada— dijo tajante— mejor contesta ¿Estas en esto o no?
— Lo estoy— respondió rápidamente, no lo había dudado un solo segundo.
Al parecer su madre era verdaderamente importante para el… tanto, que no le importaba matar a el mismísimo ministro Fudge, deshacerse de importantes registros en el ministerio y eliminar a centenares de mortifagos, sólo para salvarla a ella… tal como Harry hacia con Hermione. Irónico, en cualquier otro momento el azabache hubiera tachado a su profesor como débil por tomar decisiones basado en sus sentimientos… pero lo entendía perfectamente esta vez.
— Pero tendrás que darme los detalles del plan. — agregó después, es decir, matar a la cuarta parte de un ministerio no sería sencillo.
— Lo haré, pero no ahora. Tengo que averiguar varias cosas antes de fijar un plan preciso— informó Harry mientras miraba el piso perdidamente.
Tenía muchas cosas que hacer, identificar a los secuaces de Voldemort era una de ellas, no estaba dispuesto a dejar uno solo con vida por lo que sería una exhaustiva investigación.
Sin mencionar que no le había gustado nada que Peter les avisara acerca de esa tal "purificación" a la que serían sometidos los sangre sucia… el simple nombre le daba escalofríos, no era difícil imaginar cual era su función…
— Tú ves esto como un juego— murmuró incrédulo Snape haciendo que una maliciosa sonrisa se dibujara en los labios del aludido.
Siempre había sido de esa manera, después de que Harry ataca a Voldemort este no seguía con sus planes… simplemente se quedaba en su sitio, esperando pacientemente a que Voldemort contraatacara… como si simplemente no fuera su turno de actuar.
— ¿Acaso no lo es? — Preguntó con sorna mientras caminaba hacia la salida, dejando atónito a su profesor— hablaremos pronto Severus.
— Un juego — repitió incrédulo cuando él estaba a punto de salir.
— El que tenga mejor estrategia vencerá, así de sencillo— contestó con simplicidad, como si aquello realmente fuera así de fácil.
— Nuestro deber es mantenerlos con vida…— expresó Snape mirando hacia el suelo, comenzando a comprender.
— Pettegrew un simple peón, al igual que los mortifagos— continuó Harry.
— Y yo… el caballo— prosiguió, ahora entendía la lógica de aquel ser humano.
— Y lo estamos a punto de ponerlo enjaque— finalizó sonriendo.
— Espera. — Dijo Severus interrumpiendo su dramática salida, se escuchaba como este rebuscaba algo en su bolsillo— Se te olvido esto.
El aludido se giró justo a tiempo para ver de reojo como una lamina doraba giraba por los aires, la atrapo al instante para llevarse la amarga sorpresa de ver que era su Magi—tarjeta… casi la olvidaba.Sin una palabra más Harry desapareció de aquel tétrico lugar.
Claro que aquello era una simple jugarreta.
Los reyes de aquel tablero, los que tenían que seguir con vida para no perder el juego eran él y Voldemort… los demás eran simples piezas, reemplazables. El contrincante ya había hecho su movimiento, ahora era el turno de Harry.
Finalmente, no importaba cuantas piezas caerán, cuantas serán destruidas y cuales serán capturadas por el enemigo… lo importante era que los reyes permanecieran de pie. Aquel que hiciera un mal movimiento, aquel que descuidara su juego por un segundo, aquel que moviera mal sus piezas, sería el perdedor.
Pero la pregunta era, ¿Qué color era el lado y las piezas de Harry? ¿Negras o blancas? ¿Buenas o malas?
______________________________________________
Tuntutun!
Preguntas Frecuentes
1. ¿¡Porqué no hubo pelea de mortifagos!?
Eso es para después, solo quería que ensaran que habría una... muajaja.
2. ¿No crees de que titulo se parece al de "El león, la bruja y el ropero" de Crónicas de Narnia?
... ¡Culpable! No tengo imaginación para los titulos deacuerdo. Se aceptan sugerencias.
3. ¿Hermione ayudará a Harry en el atentado contra el ministerio?
No lo sé, preguntenle a la caracola mágica :3
4. ¿¡Cuando viene el Harmione!?
Siguiente capitulo, sin falta.
5. ¿Porqué este cap. esta tan increíblemente grande?
Porque... porque... no tengo idea. D:
Si te quedo alguna duda, no dudes en preguntar ^-^
PD: ¿Les gusto?
PD2: ¿Que les parece la ley en contra de los sangre sucia? ¿Creen que debería crearse?
PD3: ¿Qué les parece la nueva letra?... Lo que sucede es que no tengo idea cual tenia antes... así es, su servidora no es un experta en cuanto a computadoras
PD4: ¿Quieren el primer beso Harmione en el siguiente capitulo? :3
Miles de Gracias a los que comentan!
Enserio, ¡me emociono cuando veo el número de comentarios y visitas!