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El mordisco de la serpiente — capítulo 10
-¿Eres tú de verdad?-preguntó el rubio con temor poniéndose a la altura de la pequeña.
La pequeña amplió mas la sonrisa dejando ver sus pequeños dientes.
Malfoy alargó la mano hacia ella, era algo que queria hacer hace mucho, saber si aquella pequeña era de verdad o solo fruto de su mente.
Su mano alcanzó el rubio rizo de la que seria su futura hija, su pelo era sedoso. Ya mas confiado, acarició la cabecita de la pequeña, y sin poderlo evitar, una lágrima rodó por su mejilla.
La pequeña mano se acercó a él y le limpió la lágrima.
-No llores papi. Escuché a mamá decir que pensabas que yo habia muerto, por eso tuve que venir.
-¿Pero como lo haces?.-preguntó extrañado
-No sé. Pero si que tengo que usar energía de mamá. Pero no puedo venir mas, al estar lejos los dos me resulta mas dificil comunicarme contigo y hago daño a mamá. Solo queria que vieras que estoy bien.-explicó con su dulce voz.
-Dime donde estáis las dos.-exigió
-No puedo.-dijo ella triste.-Tienes que encontrarla tú por que asi lo deseas, por que la quieres.
Draco se dio cuenta de que su pequeña empezaba a desaparecer.
-No, espera...-pidió él y todo empezó a desaparecer.-¡No!-gritó él despertando en su cama. El rubio comprobó que estaba llorando, levantó la mano para limpiarse las lágrimas, pero se quedó paralizado.
Enredado entre sus dedos estaba el lazo blanco que llevaba la pequeña en su cabeza.
En la Madriguera, Harry seguía sentado al lado de su amiga, preocupado por ella.
-Hermione, ¿Estás bien?-preguntó preocupado
-Si.-dijo respirando agitadamente a causa del dolor.-Ya se ha pasado. Pero a sido algo muy raro.
-Bueno, pero eso me da la razón. No puedes venir en busca de los Horrocruxes.-dijo el chico
-Pero...-empezó a decir ella pero fue callada con una mirada severa del chico. Ella suspiró hondo y pensó que tal vez Harry tuviera razón.
-Está bien.-cedió cruzandose de brazos frustrada. Harry le sonrió fraternalmente y se marchó.
A la semana siguiente se celebraría la boda de Bill con Fleur. Todo estaba minuciosamente decorado, los invitados llegaban poco a poco y eran recibidos con una sonrisa calurosa.
La ceremonia fue muy emotiva, y por su estado, Hermione no pudo evitar echarse a llorar mientras Ginny la abrazaba para consolarla.
Pero algo inesperado oscureció la felicidad de ese día. Un aviso de que los mortífagos iban hacia la madriguera provocó que todos se asustaran y huyeran corriendo.
Harry temiendo por Hermione y Ginny, le hizo una señal a Ron para ponerlas a salvo y mientras ellos aprovechaban para marcharse, pues lo buscaban a él. En el momento que Hermione vió que los cuatro estaban en contacto el uno con el otro, se apareció en otro lugar.
-Hermione ¿Estás loca?-gritó Harry molesto.-Tu y Ginny no teneis que venir, exijo que volváis.
-¿Qué?-preguntó Ron que estaba sorprendido de la reacción de su amigo.-No pueden volver, las cogerian para que tu fueses a buscarlas y asi pillarte y matarte.
-Ron tiene razón, a parte me necesitáis. Sin mis conocimientos no iríais a ningún lado.-contestó la castaña.
-Estás embarazada, ¿Quieres poner a tu hijo en peligro?-preguntó él, mientras Ron y Ginny veían aquella discusión impotentes.
-Sé cuidar de mi misma y lo he demostrado todos estos años, cuando he tenido que salvaros el cuello infinidad de veces.-gritó ella enfadada.-Cuando incluso tuve que usar un giratiempo para salvar a Buckbeack os tuve que proteger de que el profesor Lupin no os comiera cuando se convirtió en lobo. Asi que he dado las suficientes pruebas de que sé cuidarme sola y cuidar de vosotros al mismo tiempo.-gritaba ella dejando a los demás mudos.
Enfurruñada, la castaña se dio la vuelta y empezó a caminar.
Los otros tres la siguieron.
El primer sitio donde se quedarían para empezar a investigar seria en la antigua casa de Sirius.
Los cuatro decidieron irse a dormir despues de tanto darle vueltas a la casa sin encontrar nada. Estaban cansados y por la mañana volverian a buscar con la mente mas despejada.
Hermione no pudo evitar quedarse dormida en el sofá del salón, pues estaba lo suficientemente cerca del baño por si le daban nauseas.
En mitad de la madrugada, un ruido la despertó. La tenue luz de una vela la dejaba ver un poco.
De la oscuridad una mano le tapó la boca para que ella no gritara, reconoció el olor familiar de aquel individuo.
Él notó que ella no iba a gritar asi que le apartó la mano y ella se giró quedando cara a cara con el rubio.
Draco Malfoy iba vestido completamente de negro haciéndo resaltar su piel.
-¿Qué haces aqui?-preguntó ella asustada.
-Vi cuando desapareciste con los pelirrojos y con Potter.-explicó el chico
-Atacaste la madriguera.
-De saber que tu estabas alli, no lo hubiera echo, no querria poner en peligro a nuestra hija.-explicó él mientras se acercaba a ella
-¿Nuestra hija? ¿Cómo puedes saber si es una niña?-preguntó ella extrañada apartándose de él.
-Tengo mis métodos.-sonrió Malfoy. Acorraló a Hermione contra la pared y no pudo evitar saborear los labios de ella mientras un suspiro escapaba de los labios de la castaña.-No te imaginas cuanto te hecho de menos.-susurró mientras besaba su cuello. Hermione se mordía el labio para evitar gemir, no podia caer en lo mismo. Sintió las manos del chico en su cintura provocándole escalofrios, su corazón latia con fuerza, después, sintió sus cálidas manos debajo del pijama, tocaba su piel. La castaña no sabia cuando se habia quitado Malfoy los negros guantes.
-Malfoy.-murmuró ella con los ojos cerrados dejándose llevar por las caricias del rubio. Él mientras sonreía mientras veía como disfrutaba ella.
-Pídemelo Granger.-susurraba él, mientras su mano bajaba por el estomago de ella.-Pídeme que te haga mia, solo mia, dime que solo eres mia.-murmuró contra los labios de ella.
-Jamás.-contestó ella sin salir del estado de excitación en el que ambos se encontraban. El chico se rió de la contestación.
-Siempre tan orgullosa, leona.-le dijo de vuelta mientras la cogia en brazos e iban hacia el sofá.
-Siempre tan rastrero, serpiente.- contestó mientras le besaba.
Ambos se demostraron lo que se necesitaban sin necesidad de decirselo con palabras.