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El mordisco de la serpiente — capítulo 9
(Gracias a todos los comentarístas. Aqui va el siguente capi.)
Después del funeral en la que todos le dijeron adiós al mago más grande de todos los tiempos, los profesores de Hogwarts decidieron que lo mejor era que los chicos volvieran a sus casas cuanto antes. La tristeza que asolaba los terrenos del castillo, el saber que Hogwarts ya no era seguro y de que podria haber mas traidores cerca, provocaban que el miedo se extendiera y la moral decayera hasta limites alarmantes.
Harry, Hermione, Ron y Ginny decidieron irse juntos a la Madriguera, no querían separarse, no ahora que la paz del mundo mágico estaba recayendo sobre ellos. Para Harry el peso de lo que implicaba esta guerra ahora era muy notable, pues antes lo compartía con Dumbledore, ahora lo tenia que compartir con sus amigos, añadiendo otra preocupación.
Hermione estaba embarazada. Y si en el ataque al castillo se salvó de perder al bebé fue gracias a la poción de la suerte, a partir de que fuesen a buscar los Horrocruxes, no habría mas pociones de esas. Ahora todo era parte de un juego de azar, podrian perder o podrian ganar. Pero la chica era muy testaruda y a pesar de su estado, estaba decidida a acompañarlos en la búsqueda.
La señora Weasley vió mal que la chica estuviera en estado tan joven y sin saber quien era el padre. Pero solo era aparentemente. Ella sabia muy bien quien era el padre de su bebé y todas las noches no podia evitar pensar en él mientras acariciaba su vientre que aun no se notaba.
En otro lado del Londres Mágico, Draco Malfoy habia dejado de ser el mismo. Su madre le miraba preocupada, su hijo se habia desprendido de cualquier sentimiento ya fuera bueno o malo. Una semana antes le habia confesado a su madre que habia dejado a una chica embarazada y que por su culpa habia perdido al bebé, Narcissa viendo la desesperación con la que hablaba y lloraba su hijo no podia hacer mas que abrazarlo e intentar que se calmara.
Una semana después, su hijo estaba junto a los mortífagos frente a Voldemort y miraba al vacío. Y no podia hacer mas que preocuparse cada vez mas. Cissi tenia miedo de que Lucius de alguna manera influyera mal en su hijo, pero al ver lo que sufria Draco por la pérdida de su propio hijo, le hizo ver mas allá. En algún momento, hubo la esperanza de que su hijo fuese feliz, hiciese feliz a alguien y que fuese buen esposo y buen padre; pero con la supuesta muerte de esa criatura, las esperanzas se fueron y Narcissa no podia hacer nada mas que sentir mas desprecio por Lucius y por los que allí se encontraban, por que habian destruido la felicidad de su único hijo.
En la Madriguera, una vez mas, Harry intentaba entrar en razón a su amiga de no ponerse en peligro en su estado.
-Harry he dicho que no. Voy a ir con vosotros y punto, es mi deber.-contestó molesta
-No es tu deber Hermione. Ahora tu deber es cuidarte y cuidar a esa criatura, ¿Es que acaso quieres perderlo?-preguntó preocupado.
-No.-y suspiró profundamente.-Pero, si voy contigo, aumenta la posibilidad de ver al padre de mi bebé.-confesó ella avergonzada.
-Hermione, ¿Quién es el padre?-preguntó Harry. La chica era como su hermana y sentía la necesidad de cuidarla y protegerla como tal.
-Cuando te lo diga me odiarás.-comentó sin poder evitar echarse a llorar.
-Ni que fuera de Draco Malfoy.-comentó él y vió la reacción de su amiga.-¿Es Draco Malfoy?
-Pasó la noche que Ron estaba besándose con Lavender en la sala común frente a todos.-confesó llorando
Harry no tenia palabras. Su mejor amiga, su hermana estaba embarazada de su enemigo.
-¿Sientes algo por él?-preguntó serio
-No lo sé. Solo sé que me dejó preocupada la última vez que lo ví. Antes de perder el conocimiento por el hechizo, vi su rostro. Estaba asustado. Creo que piensa que perdi al bebé.
-¿Y él se preocupa por el bebé?-preguntó Harry exceptico.
-Me imagino que sí. No quiere que se entere nadie de que es suyo, no hasta que termine todo. Y me pidió que me escondiera para que no nos pasara nada.
-Bueno, en algo estamos de acuerdo.
Harry se levantaba para irse y dejar que su amiga se calmara un poco, cuando esta dió un grito y se sujeto el vientre.
En la Mansión de los Malfoy, Draco se dirigía a su habitación. Se tiró en su cama y no pudo resistirse a caer en un sueño profundo.
De nuevo se encontraba frente a la mansión del sueño. No se atrevia a entrar, no ahora que estaba seguro que su hija no estaba allí. Pero una fuerza desconocida le hizo entrar. Aquella casa se encontraba igual, toda de color blanco y con mucha luminosidad, cuadros hermosos de paisajes insólitos y al final del pasillo, a su pequeña hija, sonriéndole.